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Algunos cuestionamientos sobre el Salón (Inter) Nacional de Artistas, Colombia. Saber- Desconocer.

parodearte

¿Porqué el Salón Nacional de Artistas Colombianos se convirtió ahora en Salón (Inter) Nacional de Artistas?

A primera vista y como pomposamente lo presenta el Ministerio de Cultura esto parece algo de ensueño (1), pero si hilamos un poquito más fino encontramos algunas cosillas.

La fulgurante invitación a super estrellas del mainstream internacional como Cildo Meireles o Ernesto Neto implica unos costos que solo son capaces de asumir instituciones como la Tate Modern de Londres o el Museo de Arte Moderno de Nueva York, hasta al Banco de la República le temblaría la chequera para invitar a estos monstruos.

Y no es que no valga la pena invitarlos, ni más faltaba, esto sería verdaderamente algo extraordinario, pero una exposición decente de ellos o de cualquiera de los 40 invitados internacionales tiene un costo impagable o por lo menos cuestionable frente a las carencias que afronta el medio artístico local.

¿O es que se van a traer solo obras menores, o sea un salón de nombres y no de obras?

Si esto termina bien, estamos ante un fenómeno sin precedentes en la historia del arte colombiano.

Y si es así, entonces me pregunto ¿porqué en los pasados Salones Regionales hubo tantas quejas, tanta precariedad y un presupuesto tan exiguo? ¿porqué se engañó de esa manera a los artistas colombianos?

¿Porqué convocar a un evento internacional cuando los artistas colombianos se ven tan mal representados, siendo esta la única instancia institucional, el único espacio no comercial para que los artistas puedan mostrar su trabajo?

En el XXXIV Salón Nacional de Artistas Colombianos de 1992, hubo 300 artistas invitados, en este caso solo 63, tres de ellos fallecidos.

Si el caso era contar con la obra de artistas fallecidos, porqué no hacer un homenaje por ejemplo a Manolo Vellojín recientemente fallecido o a Norman Mejía o a Momo del Villar o a Rafael Echeverry, ilustres olvidados del arte nacional . Igual no se entiende por ningún lado el criterio de selección de los finados. Bueno, tampoco de los vivos.

Haciendo un pequeño balance vemos que hay entre lo 60 artistas invitados, 44 artistas menores de 40 años, o sea el 73% de los colombianos y de estos, 20 son menores de 30 años. Indiscutiblemente este es un Salón de Arte Joven. La generación intermedia está representada escasamente por solo 12 artistas y la de los mayores de 60 por tan solo 6.

¿Es esta la muestra representativa de la comunidad artística colombiana? ¿es este como llamaba Beatriz Gonzáles al Salón Nacional de Artistas Colombianos, el termómetro de arte nacional? ¿es este el espacio en donde los artistas y la sociedad pueden ver, aprender y confrontar el quehacer artístico nacional en todos sus matices?

Por supuesto que se necesitan bienales, y eventos como este van muy bien en lugares en donde el estado o las dispositivos del mercado del arte asumen y proporcionan un bienestar y un funcionamiento mínimo de la dinámica de la comunidad artística, pero esto por ahora no ocurre aquí y no se puede olvidar que las políticas del estado deben estar primordialmente al servicio de la base más amplia de cualquier colectivo de la sociedad.

¿Porqué este Salón siendo un evento oficial no convocó a los artistas para presentar a consideración su trabajo como se hacia en anteriores oportunidades?

Claro, se dirá: pero si la mecánica es participar en los Salones Regionales, y ahí si se hizo una convocatoria. (2)

Pues no, y allí es en donde está, a mi juicio la raíz de todo este desacierto. En el encabezado de la convocatoria se lee: “BECAS DE INVESTIGACIÓN CURATORIAL PARA LOS 14 SALONES REGIONALES DE ARTISTAS”. O sea que era una convocatoria para curadores y no para artistas. El resultado fue que muchos artistas se convirtieron, por arte de magia o de oportunismo o de necesidad en improvisados curadores, generando la aparición espontanea de un nuevo espécimen local el “Artistcureitor Anfibius”. Y vimos una muy loable labor por parte de los esforzados nobeles curadores que hicieron lo mejor, invitando por lo general a sus conocidos y amigos; pues que otra cosa puede ocurrir cuando no se cuenta con el costoso dispositivo institucional de una convocatoria que indague en el verdadero campo artístico.

Pero bueno, se eligieron un total 8 “artistcureitors” que hicieron su labor; escoger un numero representativo de artistas en su región. (3)

Para ilustrar, veamos el caso de la zona centro en la cual el jurado de selección (María Ángela Méndez) escogió dos proyectos (Las edades de Lucas Ospina y La Cooperativa). Agradecería si alguien me indica si algunos de los artistas escogidos por estos proyectos fueron invitados al Salón (Inter) Nacional pues yo no los veo. En cambio se puso de nuevo en evidencia el ya descarado ping – pong (yo te premio, tu me premias) del imbatible roscograma Mendez-Ospina, pues Ospina no solo fue escogido por Méndez como artistcureitor para el Regional, sino como caso excepcional, como artista para el Salón (Inter)nacional ¿Tendrá Ospina la grandeza de presentar a los artistas de su proyecto o tendrá el cinismo de presentar su obra personal?

Pero vamos más allá ¿alguien conoció en Bogotá las discretas convocatorias de Las Edades y La Cooperativa? sobre todo si no estudia en los Andes ni lee Esfera Pública.

Igual pasemos por alto este detallito porque la verdad es que si se hizo una convocatoria de amplia difusión para participar directamente en el Salón (Inter) Nacional (4). Es de destacar el espíritu lúdico de la misma que queda plasmado en la convocatoria que finalmente nos advierte, eso si, que esta selección no estará en las sedes principales: el Museo de Arte Moderno y el Museo de Antioquia.

Dice la convocatoria: “Queremos que las personas y organizaciones que integran el campo de las artes de la ciudad de Medellín nos hagan llegar sus iniciativas para generar procesos de creación, circulación o formación en el marco del 43 SNA.

Es posible participar en los siguientes espacios:

“La Heladería”, primer piso del edificio de la Naviera Grancolombiana: El espacio está concebido como una cafetería/bar con actividades temporales que pueden durar unas horas, una mañana, una tarde, un día. Las propuestas pueden oscilar entre conciertos de música, encuentros de arte portátil, presentaciones de portafolios de artistas, performances, proyecciones de video, intervenciones efímeras, lanzamientos o exhibición de publicaciones o iniciativas similares. Buscamos que en ese espacio se concentren actividades que dinamicen la exposición y mantengan vivo el diálogo; una especie de larga inauguración, donde artistas y público puedan coincidir durante los dos meses del salón.Será, entre otros, un lugar de ambiente para el encuentro relajado, agradable, de información, de venta de refrescos, de conversaciones amenas y fiesta, poco apto para talleres y laboratorios.” El resultado; otro novísimo espécimen del arte nacional: el “Artista Recreacionista”. Y si, amiguitos, hubo selección (ver anexo 5)

Pero estos artistas no están en la exposición del Salón (Inter) Nacional de Artistas, solo en este espacio recreativo.

¿Entonces, como se seleccionaron y con que criterio los artistas del Salón?

Yo personalmente no vi ninguna convocatoria que se ajustara a mi simple actividad profesional, artista plástico y visual. Hasta la DIAN y la Cámara de Comercio la clasifican así con el número 9005. No curador, ni animador, ni recreacionista, ni ninguna otra cosa.

Alguien dirá que estoy ardido porque no me invitaron, y si, tiene toda la razón pues yo como miles de artistas colombianos, merezco y exijo que mi trabajo sea al menos considerado en condiciones imparciales para participar en este que como lo dice el mismo Ministerio: es el programa de apoyo al arte contemporáneo de mayor trayectoria en Colombia y, posiblemente, su plataforma más visible.
Los artistas no nos sentimos representados en este Salón y si más bien usados con un propósito que está haciendo carrera y es el de posicionarse en el circuito internacional de la curaduría que es hoy por hoy el jet-set del arte.

¿Su narración triunfará? : Saber desconocer el arte…
(1) http://www.43sna.com/
(2) http://www.43sna.com/
(3) http://www.mincultura.gov.co/?idcategoria=42350
(4) http://www.43sna.com/pdfs/InvitacionParticipacion43SNA.pdf
(5) http://www.43sna.com/pdfs/Resultados_convocatoria_la_heladeria.pdf

Nadín Ospina
Agosto 5 de 2013

Nadín Ospina participó en:
-XXXVI Salón Nacional de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano De Cultura. Corferias. Bogotá. 1996.
-XXXV Salón Nacional de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1994.
-VI Salón Regional de Artes Plásticas. Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1992.
– XXXIV Salón Nacional de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1992.

-V Salón Regional de Artes Plásticas.Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1991.
-XXXIII Salón Anual de Artistas Colombianos Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá… 1989.
-XXXII Salón Anual de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Centro de Convenciones. Cartagena.1990.
– XXXI Salón Anual de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Antiguo Aeropuerto Olaya Herrera, Medellín. 1987.
– XXX Salón Anual de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Museo Nacional Bogotá.
-Jurado de premiación del XXXIX Salón de Artistas Colombianos. 2004
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Norte.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Centro.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Oriente.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Occidente.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Medellín.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Sur.
Premio. XXXIV Salón Nacional de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1992

 

Aquí encuentra más entrevistas, críticas y opiniones en torno al #43SNA

#PolíticaEditorial

Desde febrero de 2017 la política editorial de [esferapública] estará enfocada en propiciar la reflexión en torno al archivo de debates y textos a través de proyecto #LeerLaEscena. Por esta razón, en el portal se estarán publicando análisis de debates, entrevistas y lecturas en voz alta con el ánimo de revisar temas sobre los que se debate reiteradamente (crítica al arte político, el estado de la crítica, especulación y mercado, espacios de artistas, museos y espacios de arte en crisis) y, a partir de esta revisión, replantear formas de discusión, políticas editoriales y, si es el caso, una nueva plataforma para [esferapública].
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54 Opiniones sobre Algunos cuestionamientos sobre el Salón (Inter) Nacional de Artistas, Colombia. Saber- Desconocer.

  1. Nicolás Cadavid 2013/08/07 at 11:39 am

    Antes que nada me permito darle las gracias a Nadín Ospina por evitarme el penoso trabajo de escribir algo medianamente bueno acerca de este tema.

    Yo fui uno de esos Artiscureitors Anfibius durante el pasado 14 Salón Regional de Artistas – Zona Oriente. Y lo fui porque acá toca así, no hay de otra. Acá la vaina es a otro precio, maestro, pues acá nadie le enseña a uno nada de hacer curadurías, y como ningún insigne curador bogotano va a venir a estas tierras a sacar del olvido el trabajo de los artistas locales, pues les toca a estos mismos artistas volverse curadores, o gestores, o montajistas para tener la oportunidad de vivir medianamente feliz en el desierto que puede llegar a ser el campo artístico en una ciudad como Bucaramanga.

    Ahora bien, como curador que fui del pasado Salón Regional (Proyecto Zapping), quedé asombrado ante la propuesta del Ministerio de Cultura de no incluir a uno solo de los artistas con los cuales trabajé en un proceso bastante serio para lo que suele verse por estos lados. Pero tampoco hubo un solo artista de la versión cucuteña del salón, ni de la gente de los llanos, ni de la gente del sur del país; en cambio si hubo mucho bogotano, mucho paisa, algunos caleños y uno que otro argentino. La cuestión no pasa por un asunto de regionalismo, ni de negar que al menos en Bogotá la escena es muy fuerte en tanto allí tienen buenas universidades, buenas instituciones, buenos recursos y buenas conexiones, lo que deviene desde luego en buenos artistas, mejores seguramente que los que nacen por acá; pero ¿entonces? ¿Nos quedamos así, brutos, feos y pobres? El Salón Nacional existía precisamente para que el arte hecho en las regiones dialogara con sus pares, tuviese visibilidad en los centros del arte nacional, y apuntara desde luego a mejorar. Pero esta actitud tan común en este país de ocultar al pariente pobre y a la novia fea, para abrirle la puerta a los amigos de buena familia (dejémonos de maricadas, que acá lo que hay es mucho amiguis del Gran Hermano) y lo peor, para abrirle la puerta a los de “las estranjas”, no ayuda en nada a disminuir la brecha que a este respecto existe entre las regiones y las principales ciudades de Colombia. No hay que ser bogotano ni estudiar en Los Andes para saber eso… es de una lógica casi ridícula.

    Así que la próxima vez que del Ministerio de Cultura me lleguen con cuentos de amplia participación nacional, de procesos horizontales y democráticos, quizás termine diciendo no gracias, prefiero seguir trabajando desde la República Independiente de Bucaramanga; porque al paso que vamos habrá que alejarse cada vez más de esos círculos mal sanos para construir el propio, que desde luego será más mala leche que el de ellos.

    PD. Como Nadín Ospina exijo mi pedazo de torta en el Salón, y que sea grande y con harta crema, pues allá hay muchos curadores que trabajaron conmigo y que ahora son artistas invitados… o es que qué, ¿con quién hay que hablar? ¿No soy chévere como ellos? ¿O es que acá en Santander el arte desapareció cuando Beatriz Gonzalez se hizo bogotana? Que nos la devuelvan, así sea hecha momia¡¡¡

  2. Jorge Agudelo 2013/08/07 at 12:16 pm

    Sería bueno que Nicolás Cadavid nos contara si a los curadores regionales les informaron a tiempo sobre el modelo de Salón (inter) Nacional en las reuniones de rigor que hace el Ministerio. Si no les dijeron nada, es una arbitrariedad. Si les dijeron, porqué no manifestaron su desacuerdo en su momento? por qué hacerlo ahora cuando está la torta recién salida del horno y nada se puede hacer?

    Haupt & Binder del portal Universes in Universe, entrevistan a Jaime Cerón, asesor de Artes Visuales del Ministerio de Cultura. De pronto ofrece pistas sobre el proceso del Salón.

    Entrevista >
    http://universes-in-universe.org/esp/bien/sna_colombia/2013_medellin/jaime_ceron

  3. Nicolás Cadavid 2013/08/07 at 2:00 pm

    Al menos a mí no se me informó sobre este modelo de Salón Nacional. En una reunión realizada en Bogotá en 2011, todos los equipos curatoriales participamos de un diálogo bastante interesante acerca del futuro del Salón. Ese día surgieron muchas ideas, pero que yo recuerde ninguna apuntaba a un desconocimiento de los procesos realizados en las regiones, ni mucho menos a la internacionalización desmedida de este evento. Yo entiendo que tanto el Nacional como los Regionales puedan responder a diferentes momentos, a diferentes investigaciones y que por lo tanto el uno no tenga nada que ver con el otro, pero me pregunto, ya que a las regiones (de tercera) nos han dejado sin Salón Nacional, ¿que nos están entregando a cambio? ¿Alguna otra opción? Porque les recuerdo que el Salón Nacional era el único evento de artes con el cual contaban las regiones del país para darse un “champú”, para ser oídas en conjunto a nivel nacional, para compartir su forma de entender el arte, y de paso para revelar las condiciones desiguales en las cuales suelen producir su cultura. No tengo dudas que con esta decisión, el Ministerio de Cultura pareciera estar más interesado en mantener esa enorme brecha que en disminuirla.

  4. Lucas Ospina 2013/08/07 at 4:14 pm

    Respecto a la labor de curaduría para el Salón Regional, respondo:

    1. Envío enlace a la página de Las Edades para el que, como Ospina (Nadín), quiera continuar hilando fino y encontrando “cosillas”:

    http://lasedades.net/wp/

    En Archivo de propuestas podrán ver algunas de las 200 propuestas para hacer exposiciones individuales recibidas por convocatoria abierta. En “Las exposiciones” y en otros apartados —incluido el álbum— pueden ver si lo hecho por Abelardo Parra, David Anaya, Roman Hutter & María Fernanda Chaparro, Antonio Diez, Ivan Cano, Karl Troller, Rosita Alfonso e hijo, Wilhelm Wagner Kappler & Carolina Pizano Wagner (Nina Pi) y Fernando Oramas produjo o no eso que Ospina (Nadín) dice que debe suceder en este tipo de eventos: “ver, aprender y confrontar el quehacer artístico nacional [o regional] en todos sus matices”.

    Uno de los criterios para la selección de las propuestas, además de la consistencia de las obras a exponer en relación al espacio expositivo —el plano estaba en la convocatoria—, fue el de la vulnerabilidad: artistas que no hubieran alcanzado visibilidad por razones de desvinculación galerística, bajo perfil, o porque están fuera del radar curatorial del “arte contemporáneo”. Una historia que luego se fabuló en el texto curatorial “Las edades del artista”.

    En relación al Salón, por solicitud del Ministerio de Cultura enviamos la base de datos, enlaces a las propuestas, álbumes completos para llenar y una opción concreta de itinerancia en caso de que en el Salón hubiera espacio para las curadurías regionales. Pero desde el comienzo de la curaduría quisimos propiciar el “regionalismo”, hacer algo que tuviera una escala local, autónoma, un aquí y ahora antes que convertir el Salón Regional en una mera instancia de paso para el gran evento del Salón Nacional.

    Este año, con el presupuesto que quedó de la curaduría, Las edades continúa abierta, y ahora, sin la bolsa de trabajo de 5 millones para cada artista que usamos en la curaduría inicial, ni mayores recursos para la producción, hay media docena de propuestas que no habían sido seleccionadas en la convocatoria y otros cinco artistas de Bogotá que no tienen un anclaje galerístico fuerte pero sí experiencia para montar sus exposiciones; con ellos armamos una programación para este año con 11 exposiciones individuales: cada artista recibe las llaves del sitio y Las edades pone la gestión y divulgación. Envío enlace al Facebook donde hay imágenes de lo que va de esta coletilla del Salón Regional:

    https://www.facebook.com/las.edades?fref=ts

    2. Sobre la “obra personal” de Ospina (Lucas), se infiere que la invitación al Salón está basada en el amiguismo, en el “roscograma”, va enlace al portafolio enviado al Ministerio de Cultura que iba a estudio por parte de la curaduría, junto a los portafolios de otros artistas —entre ellos la gran mayoría de participantes en las bases de datos de los Salones Regionales—. El lector dirá si Ospina (Lucas) forma parte de los “miles de artistas colombianos” que Ospina (Nadín) menciona o si no merece estar ahí:

    http://www.academia.edu/3313734/Portafolio_General_Lucas_Ospina

    3. Y sobre el roscograma Ospina-Mendez: el crítico de arte, teórico, curador y filósofo del arte, Ricardo Arcos Palma, a raíz de un debate en torno a esto mismo de los Salones, dijo en Esfera Pública el 25 de febrero de 2011 a las 2:49 p.m.: “Me permito hacer pública mis disculpas a Lucas Ospina y a los jurados y funcionarios del Ministerio de Cultura, pues he tenido una charla personal con el artista y con algunos de los jurados, hecho que me ha aclarado muchas cosas que yo enuncié ligeramente respecto a la curaduría ganadora zona centro del salón nacional. Sin embargo creo que es importante, que el MinCultura establezca unas reglas claras de la participación de los jurados, inhabilidades y condiciones de participación de aquellos que ya han beneficiado previamente y recientemente de los premios y estímulos, y de quienes son sus cercanos colaboradores, precisamente para evitar el clientelismo que corroe la mayoría de las instituciones públicas, pues si bien la curaduría que Ospina hizo público (muchas gracias Lucas) tiene sus virtudes, ¿qué pasó con las otras propuestas curatoriales como la de Consuelo Pabón, que sin duda alguna tiene una importante trayectoria como investigadora y curadora?”

    Hay otros comentarios en el foro: de Ospina (Lucas), de su amiga y colega de la Universidad de los Andes, Mariangela Méndez, y de varias personas en esa crítica polifónica tan propia de Esfera Pública:

    http://esferapublica.org/nfblog/?p=13924

    Y claro, hay más, en Esfera Pública hay todo un apartado sobre el arte de discutir sobre el Salón Nacional, un devenir agonístico entre la demagogia participativa y el despotismo ilustrado:

    http://esferapublica.org/nfblog/?cat=236

    (Agradezco a Ricardo Arcos Palma y a Ospina (Nadín) por sus cuestionamientos a Las Edades: el uno, al comienzo, el otro, al final, han permitido que en el marco de la Esfera Pública esta curaduría quede enmarcada entre dos corazones: la crítica como un acto de amor, como parte de la obra).

  5. Ricardo Arcos-Palma 2013/08/07 at 6:03 pm

    En el espacio abierto CRÍTICA PÚBLICA (facebook) desde esta misma mañana se abrió un espacio de debate y opinión; hay desde entonces una buena cantidad de comentarios que dan cuenta de lo que siente el medio artístico local a raíz del comentario del artista Nadín Ospina. Varias voces se han manifestado allí…

    https://www.facebook.com/groups/149651355240012/

  6. Sergio Mutis 2013/08/07 at 8:51 pm

    Muy juicioso el diagnóstico de Nicolás Gómez sobre los debates de los Salones Nacionales. Ese epílogo es inesperado pero da pistas sobre la forma reiterada como los cuestionamientos aparecen justo en el momento en que se anuncian los incluidos y los que no lo están. Rara vez se arma un debate antes de los anuncios o cuando se pueden hacer cambios en aras de un ‘bien común’. Parece que poco importara cómo es la torta ni quien la corta. Parece que todos esperan en silencio su pedazo del pastel:

    Epílogo

    “(Proyecto para un texto sobre los Salones Nacionales de Artistas y la consolidación del campo del arte en Colombia)

    Como género dramático, la comedia se distingue por caracterizar personajes enfatizando sus vicios. Ante el espectáculo, reímos de la proyección de nuestra misma torpeza, nuestras aspiraciones y codicias, nuestras perversiones y aversiones, nuestras inseguridades. En la vecindad del Chavo del Ocho se reúnen muchos así: el ingenuo, el presumido, la traviesa, la histérica, la engreída, la arribista, la víctima, el altivo, el fanfarrón y el usurero. Las situaciones y conflictos que viven estos personajes suelen tener lugar en el mismo patio, donde los inquilinos y visitantes tropiezan, chismosean, alegan por el dominio de un espacio o el uso de un término, se enamoran y desenamoran. En la vecindad vive una pequeña comunidad de bajos recursos, que se rompen precarios ladrillos de poliestireno en la cabeza; se conocen entre todos, se cruzan constantemente, se tienen envidia, se tienen temor, se tienen rencor, se tienen celos, se tienen rabia, pero en momentos de festejo o en momentos de incertidumbre (cuando van a vender la vecindad), olvidan las diferencias y son amigos”

    La gracia del Chavo del Ocho es su genial forma de ser predecible. La serie fue grabada desde 1971 hasta 1980, emitida en 14 países. Por lo menos en Colombia, aun es trasmitida, repitiendo eternamente el ciclo. En cada capítulo siempre pasa lo mismo, con una que otra variación en el orden de los acontecimientos y el guión: “grgrgrgrgrgrgrgr… tesoro, ¿qué te pasa?…. vámonos tesoro, no te metas con esta chusma… sí mami, ¡chusma! ¡chusma!… y la próxima vez, vaya a decirle eso a su abuela… (gorro al piso y pisoteado)… fue sin querer queriendo… ¡tomaaaaa! no te doy otra no más porque…. Pipipipipipipi… ¡Profesor Jirafales!… ¡Doña Florinda! Vine a traerle este humilde obsequio… ¿No gusta pasar a tomar una tacita de café?… ¿No será mucha molestia?… No es ninguna, pase usted… Después de usted…

    A veces también cambian de locación, por variar el ambiente y dar lugar a otras excepcionales situaciones: como pasó en la fuente del patio que queda atravesando el corredor entre los apartamentos 71 y 72, como pasa cuando venden aguas frescas en el andén de entrada o como pasa cuando viajan a Acapulco, capítulo memorable. ¡Qué bonita vecindad!

    fuente: http://esferapublica.org/nfblog/?p=41035

  7. antonio j. díez 2013/08/07 at 11:23 pm

    1] Otra faceta más de la crisis del Estado-Nación Colombia [?],

    No se puede forzar la existencia de una Nación
    Tan solo a partir de palabras que no se corresponden
    Con la realidad cultural:
    Estar en Bogotá es distinto a estar en Medellín,
    Cali, Cartagena, Bucaramanga, Pereira; y uno decide vivir donde más le conviene a sus expectativas.

    2] Un coletazo del TLC con perspectiva desde la cultura,

    Es apático saber que con o sin participación como colombiano en un Salón colombiano [se hace en este suelo],
    Cada día, mes a mes, todos los años,
    Te sacan dinero en impuestos para sostener estos
    Eventos.
    Ojalá otro país siga el ejemplo, realice un evento similar, nos invite y No solo se aplique en el nuestro un comportamiento
    Que puede parecer de tontos.

    3] Un lamento desde la humanidad dolida de una estrella del pasado en su ocaso,

    Cuando se es artista respondiendo a una necesidad vital, la fama y/o la buena fortuna se hacen irrelevantes,
    Aunque reconozco el placer que se siente al triunfar
    -Si acaso el reconocimiento es un triunfo-,
    Desarrollar el potencial de fracaso [resilencia] es más importante,
    Y mucho mejor cuando se aprende desde los inicios,
    Porque es casi siempre desastroso recibir en bandeja fácil
    [Desde la ternura] el éxito y el fracaso en la madurez.
    Solo quien se reinventa puede escapar a la fama,
    Porque ésta es adicta a la excelencia, que no otorga el prestigio
    Artificial.

    4] El modelo es cambiante, y las palabras no excusan,

    A veces se está jugando con las habilidades que exige la partida y se gana, otras -tarde- entendemos que han cambiado las reglas y perdemos,
    Es agotador tener que presentar portafolio una y otra vez,
    En especial cuando no se tiene la menor idea de quién es ese tal curador[a], ni tiempo para estudiarlo,
    ¿Que impide a los curadores que llegan, revisar el trabajo
    De los curadores que lo han precedido..?
    No de otro modo tendría sentido la madurez artística,
    Los curadores[as] que alaban a un artista,
    Son insinceros cuando no refrendan su estima por
    Un artista invitándolo y sí llevan a otro por encima de sus
    Halagados[as],
    ¿Quién puede creer en semejante incongruente..?

  8. William Contreras Alfonso 2013/08/08 at 9:23 am

    Leyendo el comentario de Nadín Ospina que nos ilustra de nuevo las mismas dudas que cada salón nacional alguien saca a flote, pues la verdad es que me parece lleno de preocupaciones nobles pero con argumentos muy parroquiales y anticuados que parecen sacados de finales de los 90’s. ¿Otra vez con eso de “salón de curadores y no de artistas? La supuesta pelea entre habladores que no hacen nada VS. pobres artistas abnegados y abusados me recuerda a cuando se sucitó otra pelea, hace ya unos buenos años entre artistas “conceptuales” y “no conceptuales” (claro, cuando la gente todavía creía en esa idiotez de que había artistas no conceptuales). Recuerdo que en esa disputa los alegatos consistían en que los artistas que no construían sus piezas manualmente abusaban de los “pobres y abnegados” artistas artesanos que supuestamente sí hacían cosas de verdad, que si eran artistas reales, no solamente habladores que se aprovechaban de pomposos conceptos para ocultar su falta de talento y habilidad; Es decir, lo mismo que le critican hoy a los curadores. De hecho entonces también se hicieron oír las voces de protesta sobre la fiebre noventera por el arte no objetual: pintores, ceramistas, talladores en madera y muchos otros trabajadores que dependían de sus manos acusaban a esos “charlatanes inoficiosos” de usurpar el escenario principal de la función que les correspondía. De un momento a otro, el artista se sintió excluído y robado por quienes no construían objetos con sus propias manos, y en el peor de los casos encargaban a otros artistas a hacerlos, supuestamente timando al espectador con su astuta y palabrera pereza. ¿No son acaso prejuicios y peleas muy similares?

    Devolviéndonos al hoy (pero al parecer con ideas del ayer) hay varias cosas que decir sobre el discurso de Ospina: claramente el salón va a salir caro, pero no entiendo por qué se piensa que esto sea en sí mismo cuestionable. Es cierto que el medio local tiene carencias, somos pobres, pero si hablamos de éste salón debemos tener en cuenta que el medio artístico paisa ha demostrado una ejemplar labor de gestión estableciendo una escena creciente y que no tiene nada que envidiarle a la Bogotana. Plata sí hay, incluso para producir exposiciones tan ambiciosas como las de Jan Fabre y Garaicoa, traídas exclusivamente a Medellín y que no pasaron por Bogotá. Tampoco ocurre lo de “hasta ahora dan toda esa plata y nos tumbaron a los artistas con los salones anteriores” porque en el salón de Cali estuvieron mostrando obra personas como David Claerbout, Mike Snow y Kara Walker que, créame, cuestan un ojo de la cara. No entiendo el supuesto engaño del que se habla, señor Ospina ¿el problema es que antes se disponía de menos plata y ahora dan más? ¿Es eso en realidad es un problema? ¿En MDE 2007, un evento aún más ambicioso que éste salón, alguien se quejó? ¿Por qué tantas dudas sobre la manera en que se han obtenido dineros para éste salón en específico y no respecto a otros? ¿Luego la plata de de los paisas no vale?

    Además esa pregunta de “porqué traer artistas internacionales si acá tenemos hambre” es en realidad risible. Por supuesto es necesario tener la oportunidad de constatar otras maneras de producción, maneras que no sean las que podemos ver acá en otros eventos y además posicionar la escena artística colombiana en el ojo internacional, cosa que se hace es a través de estas exposiciones las cuales permiten una visibilidad no sólo nacional sino mundial de la producción local. Si hay un mercado lento en Colombia en parte es por la falta de internacionalización de nuestros proyectos artísticos y de la visión pueblerina de muchas galerías, que viven de mover obra antigua entre los mismos 20 coleccionistas o de dar arte contemporáneo de jóvenes hambrientos barato y con rebaja. Eso pasa, en parte, porque si vivimos encerrados sin posibilidades de abrirnos mercado no hay competencia entre galeristas y coleccionistas, siempre son los mismos, y como no hay más, se empiezan a acostumbrar (por supuesto, con dignas excepciones) a hacer lo que se les da la gana.

    Es extraño cuando se pregunta “¿por qué no haberle hecho un homenaje a Momo del Villar o a Manolo Vellojín?, no se entiende el criterio de selección de los finados ni de los vivos”. Esta pregunta demuestra un desconocimiento enorme de lo que implica una labor curatorial y de cómo se trabaja una exposición con un guión discursivo. Si entraron unos artistas y otros no lo hicieron es sencillamente porque estos cabían en un guión curatorial que se está construyendo en esta exposición. ¿Por qué, maestro Nadín, le parece raro no entender la selección de los artistas si ni siquiera ha visto la muestra? Eso es como quejarse de una película sin haberla visto, calificar de basura a una producción apenas sabiendo el reparto de actores. La curaduría se concibe como un conjunto de relaciones entre obras que visibilizan subtextos y permiten lecturas entre diferentes trabajos, un curador construye relaciones, no mete “las mejores obras” al museo, ¿quién determina quién es mejor o peor? ¿Alguien merece ese derecho? Creo que usted está confundido y no ha entendido la labor de un curador si cree que un curador está mal al “no hacerle un homenaje a Manolo Vellojín”, o mejor dicho, si cree que el propósito de exponer obras de Omar Rayo en un evento de arte contemporáneo es hacerle un homenaje a Rayo y ya. Esto ya no es el salón que se organizaba en Corferias y en el que se elegía a dedo quién era mejor que otro.

    Ahora que caigo en cuenta gracias a su pregunta, tengo una duda: ¿la gente alegaba en ese entonces sobre los críticos que otorgaban el premio de la misma manera en que ahora culpan a los curadores de todos los males del mundo? Y si es así, ¿Cómo solucionaron esa vuelta? Porque una figura seleccionadora y organizadora siempre ha estado por ahí (crítico, mecenas, jurado de selección, curador). La diferencia entre el curador y los demás mencionados pareciera ser que éste último pretende hacer un ejercicio de lectura y relación, y no determinar primeros, segundos y terceros lugares. Eso sí que es democrático y sí que tiene en cuenta una concepción más amplia de nuestro colectivo como parte de la sociedad , aunque claro, la costumbre del populismo de pronto nos pueda más que la democracia.

    “¿Es esta la muestra representativa de la comunidad artística colombiana?” NO, y ése es el punto. El mito de la representatividad de una nación entera estuvo bonito para las dictaduras y el III Reich pero la verdad es que un país no es un territorio de demografía homogénea ni es un solo pueblo con las mismas necesidades, ideas e historia a lo largo de su territorio. El formato de salones regionales y nacionales pretende dividir el estímulo otorgado por el gobierno equitativamente entre las diferentes zonas culturales colombianas para que personas de ése mismo contexto, que entienden las necesidades locales y conocen la escena circundante, armen proyectos de investigación y exposición que cumplan con las necesidades de los artistas según su manera de trabajar y las particularidades de su región. Pretender que un solo evento pueda generar la representación de un país entero asumiendo que todos tenemos las mismas necesidades y queremos lo mismo es ridículo y completamente obsoleto.

    Y si vamos a hablar de quienes conocieron las convocatorias de los salones regionales del año pasado y la difusión de la información sobre los mismos, pues es solamente contar cuantas propuestas de proyectos se presentaron a éstos: aproximadamente 300 entre ambos salones, un numero generoso, sobre todo porque ambos proyectos entregaron buenas bolsas de trabajo a 30 ganadores/expositores en el caso de la cooperativa y 8 (mucho más jugosas) en el de Las edades. Si le gusta tanto la idea esa de repartir democráticamente la plata, ¿no le parece ésta una manera democrática y que funciona? Es lamentable que se sienta excluido por las convocatorias, pero usted estaba habilitado a participar en ambas, ¿por qué no lo hizo? La teoría de que solamente la gente que lee Esferapública (la cual tiene como 8.000 seguidores solamente en Facebook) o la gente de la universidad de Los Andes (aunque la cooperativa haya sido coordinada por un equipo de profesores y estudiantes de La Tadeo mayormente) fue la única que se enteró de las convocatorias es bastante insuficiente. ¿Los salones regionales le parecían poca cosa y solamente quería estar en el nacional? Porque antes como ahora, la mecánica para entrar al salón nacional era primero haber participado en las exposiciones regionales y entonces tener la posibilidad de ser elegido para exponer en la selección nacional (de hecho ese aspecto es uno de los pocos que continúan vigentes en la mecánica del salón, así fue desde el inicio de los salones regionales y de una u otra manera así ha seguido siendo). Si es tan purista y tardoclacisista con sus gustos en cuanto a exposiciones nacionales se refiere, ¿Por qué no hizo la tarea como siempre se ha hecho, y se presentaba a los regionales primero?

    PS: ¿Será que los escritores se quejan tanto de los editores como los artistas de los curadores?

    • Iván Ordoñez 2013/08/08 at 11:02 am

      Chévere el comentario de William.

      • mauricio cruz 2013/08/09 at 1:52 pm

        no me gustó, ni el tono ni los argumentos

    • antonio j. díez 2013/08/08 at 1:44 pm

      ¡¡¡ 🙂 !!!

      • Nadín Ospina 2013/08/10 at 7:32 am

        Impresionante la furia del golem William Contreras Alfonso quien como buen artistcurator se ha posesionado a cabalidad de su papel de defensor de la institucionalidad.
        “Parroquial, anticuado que parece sacado de finales de los 90′s, de hoy (pero al parecer con ideas del ayer), risible, desconocedor enorme de lo que implica una labor curatorial y de cómo se trabaja una exposición con un guión discursivo, confundido y que no ha entendido la labor de un curador, populista, ridículo y completamente obsoleto, purista y tardoclacisista”. Uff… Casi me acaba…
        Su iracundia no deja duda de cómo ofende a la oficialidad el disenso. Y sorprende porque Contreras es uno de los artistas que como el mismo dice, hizo la tarea de participar en los regionales, pero lo dejaron colgando de la brocha como a todos. Igual es mejor estar con el establecimiento que con un artista refunfuñón, “una pobre estrella del pasado en su ocaso” como dijo otra almita errante hija del mismo desalmado inventor. Pero así son los golems hacen el trabajo sucio de otros.
        Uno de los criterios para la selección de las propuestas de Las Edades, según Lucas Ospina: “además de la consistencia de las obras a exponer en relación al espacio expositivo —el plano estaba en la convocatoria—, fue el de la vulnerabilidad: “artistas que no hubieran alcanzado visibilidad por razones de desvinculación galerística, bajo perfil, o porque están fuera del radar curatorial del arte contemporáneo”. Antonio Diez se toma la foto con ese disfraz que le pone Ospina y participa en Las Edades y luego se presenta como artista reconocido y gana la beca como Artista de Trayectoria”. En donde está el cacareado: Repartir los recursos para todos. Aquí solo vemos a una gente haciendo cosas que se ven muy mal.
        Que seguimos en las mismas, dudando, peleando, alegando, pues claro pues dudar y disentir es papel del artista. Máxime cuando la declaración curatorial del Salón propone un DESCONOCER que acepta la suspensión de significados unívocos y nos permite estar abiertos a la duda, a la ambigüedad, a la incertidumbre que genera la promesa de lo nuevo. Pero hay gente que es más papista que el papa.
        Contreras afirma que: “antes como ahora, la mecánica para entrar al salón nacional era primero haber participado en las exposiciones regionales y entonces tener la posibilidad de ser elegido para exponer en la selección nacional (de hecho ese aspecto es uno de los pocos que continúan vigentes en la mecánica del salón, así fue desde el inicio de los salones regionales y de una u otra manera así ha seguido siendo). Si es tan purista y tardoclacisista con sus gustos en cuanto a exposiciones nacionales se refiere, ¿Por qué no hizo la tarea como siempre se ha hecho, y se presentaba a los regionales primero?”
        Porque yo Señor Contreras, como muchos artistas NO me enteré de esas convocatorias y si no miremos cuantos artistas de la generación intermedia 40-60, participaron en esas convocatorias y cuantos llegaron por esta vía al Salón (Inter) Nacional. Ninguno.
        Pero para aclarar este punto de la invitación y la selección vamos a preguntar a quien toca y como toca….

  9. Fernando Pertuz 2013/08/08 at 10:24 am

    Salón Nacional? Salón (INter)Nacional? Lo único que queda claro… es que se VA hacer…

    Pero estamos a TIEMPO para que no se repitan algunos errores y proponer soluciones… no nos quedemos solo en el problema… NO se dejen DISTRAER por las palabras.

    Lo único que queda es plantear unas reglas del juego transparentes y con anterioridad al lanzamiento de las convocatorias del regional. Ya que este debe ser parte fundamental en las decisiones del SALON NACIONAL.

    Es lamentable no tener en cuenta el punto de vista de los organizadores de todos los regionales… … (Colegas, amigos… no podemos irrespetar el trabajo de otros colegas)… La curaduría se ha transformado como las producciones del arte. Las necesidades del sistema, de la geografía, de las roscas, o de propuestas en las fronteras del arte exigen al artista a ser gestor, investigador, historiador, curador, montajista, museógrafo, cobrador, educador y hasta artista… pero no debemos olvidar sobre todo que somos seres humanos y que vivimos y comemos de esto.

    En aras que esto sea transparente y mejore la situación de nuestro medio, invito amablemente y públicamente a TODOS (MinCultura, Curadores Salones Regionales 2012 y Curaduría Salón Nacional 2013) a responder a la comunidad algunas preguntas y dar sus ideas que seguro nos aclararan a TODOS como se hacen las cosas para ver cómo debemos mejorar…

    a) Existe un acta firmada en el Ministerio de Cultura donde todos los curadores del Regional aprobaron las decisiones para la Curaduría del Nacional?
    b) Existió una convocatoria pública, a reunión pública, para tomar las decisiones sobre el Nacional?
    c) Existe un acta firmada en el Ministerio de Cultura por los jurados que seleccionaron al equipo curatorial de este salón Nacional o de quienes seleccionaron?
    d) Qué porcentaje de artistas de cada REGIONAL debe haber en el REGIONAL?
    e) Cuantos artistas participaron en cada Regional?
    f) Cuántos artistas del Regional están en el Nacional?
    g) Donde se hiso pública la convocatoria para ver los portafolios de los artistas participantes en el salón regional?
    h) Cuánto dinero se pagó por cada curaduría del Regional?
    i) Cuánto dinero se le pagó a cada artista participante en cada Regional?
    j) Cuánto se pagó por cada Curaduría del Nacional?
    k) Cuánto Dinero se va a pagar a cada artista INternacional?
    l) Cuánto Dinero se va a invertir en Transporte/alimentación/Hospedaje? En cada artista INternacional?
    m) Cuánto Dinero se va a pagar a cada artista NACIONAL?
    n) Cuánto Dinero se va a invertir en Transporte/alimentación/Hospedaje? En cada artista NACIONAL?
    o) Cuánto Dinero coloca el MINISTERIO DE CULTURA para realizar el regional y cuánto dinero coloca la REGION donde se realiza el salón NACIONAL?
    p) A que artista de trayectoria se ha invitado para hacerle un homenaje como en anteriores salones Nacionales?
    q) Es gratuita la entrada al Salón Nacional o cuanto vale?

    No olvidemos el objetivo por el que el artista hace su obra y mucho menos el objetivo por el cual el ESTADO hace los SALONES REGIONALES, y por el que se hace el SALON NACIONAL… ahora debemos sumar los importantes objetivos que busca un SALON INTERnacional o internacional o INTERNACIONAL.

    Si dentro de todos estos objetivos no tenemos en cuenta a quien o quienes nos dirigimos y solo pensamos en curadores y artistas, entonces debemos dedicarnos a otras cosas…

    Y es allí donde debemos mirar un poco y no convertir el Salón Regional y el Nacional en otra feria más… se ha tenido en cuenta para alguna decisión al PUEBLO, a las academias, a los estudiantes, a los profesores, a los galeristas, a los artistas…

    En este punto resalto el trabajo del colectivo que conformo La Coperativa por su excelente propuesta para convocar y seleccionar los participantes del Salón regional zona Centro…

    La Cooperativa abrió un espacio DEMOCRATICO en internet donde cada artista podía subir su propuesta y exponerla ante los demás, posteriormente los mismos artistas que aplicaron fueron los encargados de seleccionar a los participantes a quienes se les entrego una bolsa de trabajo… todo el material de los que aplicaron más las obras de las tres muestras son un archivo valiosísimo para entender lo que está sucediendo en estos momentos en el campo del arte y desmitificar un poco la posición del CURADOR, de la GRAN OBRA y mucho más del GENIO ARTISTA; Dando paso, para analizar al ser humano, ver las diversas problemáticas que interesan a los artistas… y pensar en construir una comunidad más justa, con oportunidades para todos y todas. http://proyectocooperativa.org/

    Yo invitaría al Ministerio de Cultura a implementar un archivo web con todo el material de los que aplican y de los que exponen ya que ello también serviría mucho para su apuesta a la internacionalización del arte, a la memoria, y a la difusión para conocer lo que sucede en las regiones del país.

    No está demás implementar unos cupos directo al regional y al nacional resultado de la selección de los mismos artistas que aplican a dichas convocatorias, sumado a la selección de los organizadores. Y si los artistas que han ganado becas del ministerio y los ARTISTAS de MAS TRAYECTORIA desean ser parte del NACIONAL deben aplicar a los REGIONALES… ( Y por respeto a los colegas… Es lamentable que una persona que sea CURADOR del REGIONAL vaya a participar como artista en el NACIONAL… o es que no se creen con todas las capacidades de pasar por la convocatoria). Igualmente es una tristeza ver la poca o casi nula presencia de los GRANDES MAESTROS de cada región en las inauguraciones de dichos Regionales, pocos de los que nos inspiraron comparten estos momentos con los que vienen atrás y menos con los jóvenes artistas… y una gran mayoría ni vio el Regional pero desea estar en el ¨catálogo¨ del Salón Nacional.

    Tengo entendido que se envió emails a los participantes de los Salones Regionales, así como a los ganadores de Becas del Ministerio de Cultura en los últimos años para que enviaran su portafolio para ser evaluado por el equipo curatorial… Me pregunto.. Por qué no es pública la convocatoria al Salón Nacional, Por qué no es pública la convocatoria para ser parte del EQUIPO curatorial del Salón Nacional. Por qué no se publican las listas de inscritos?…

    Debe existir un porcentaje sagrado de participación de cada región para el nacional; así como la inversión en todas las regiones y para todos los artistas y curadores debe ser la misma.

    Este debate abre el camino para plantear una LEY PUBLICA de CULTURA que permita que el ESTADO destine unos recursos monetarios para cada artista, curador, tallerista, conferencista, que participa en una muestra pública o privada. Así como existe en otros países donde el estado tiene una tarifa para muestras nacionales y otra para muestras internacionales, entregando a cada participante un dinero por honorarios… Reconocer el trabajo de artistas y teóricos es la base para fortalecer y profesionalizar lo que hacemos.

    Salones Regionales y Nacionales, así como muestras en galerías, ferias, bienales, o centros culturales son realizadas con las obras de miles de artistas que invierten a diario y que no reciben un solo peso de honorarios… más cuando los administradores de la cultura, CURADORES, GALERISTAS y artistas sabemos que muchas técnicas en el momento no son tan comerciales. Hace 20 años aún las galerías compraban toda la obra para abrir sus muestras, ahora dejamos en ¨consignación¨ nuestro trabajo, que es mostrado en las ferias, en las paredes blancas de galerías, en las bienales o en los salones estatales para que al final de la muestra sea devuelta la obra. Que esperar si muchas muestras tanto estatales como privadas no volvieron a invertir en los seguros de obra.

    Por otro lado no podemos desvincular la producción actual con la anterior y con nuestra historia… tres aspectos fundamentales que deben hacer parte de cualquier salón nacional.

    Sé que es una falencia la internacionalización del arte Colombiano y aplaudo el hecho de realizar muestras con artistas de otras latitudes, pero creo que una cosa es el Salón Nacional y otra cosa debe ser realizar proyectos Internacionales.

    Igualmente estoy convencido que las convocatorias a los Salones Regionales como las convocatorias a los Salones Nacionales deben ser públicas y deben ser difundidas por diversos medios.

    Todos los catálogos y publicaciones del ministerio de cultura deben estar en español e inglés como me imagino será el catálogo del próximo Salón INTERnacional un gran ejemplo para IDARTES y para la realización de los catálogos que hacen las GRANDES GALERIAS para impulsar cada muestra, sus obras y sus ARTISTAS.

    Ya que invertimos tantos millones en producir los Salones Regionales, pagando a importantes jurados para seleccionar los grupos curatoriales de los regionales, y pagamos por varios meses de investigación por los equipos curatoriales de cada región, así como el trabajo de muchos artistas, creo necesario contar con dichos equipos, investigaciones e intereses para conformar el EQUIPO CURATORIAL NACIONAL y no descartar los lineamientos de todos los implicados, ya que sería demostrar que de nada sirve lo que piensan y hacen las regiones del país, así como la inversión que hacemos con los impuestos.

    Estoy de acuerdo con lo que apuesta el MINISTERIO DE CULTURA e IDARTES con realizar muestras donde artistas nacionales, conocen, comparten y exponen con artistas de otros países, esto era una necesidad desde siempre. Pero para ello creo indispensable generar una muestra seguramente llamada Salón INTERNACIONAL de Arte, independiente del nacional, donde se cuente con una bolsa económica para equipo curatorial (conformado por curadores nacionales o internacionales), otra bolsa para creación (materiales de obra), y una bolsa para honorarios de cada artista; fuera del presupuesto para movilización, alimentación, hospedaje, montaje de la muestra y catálogo en español e inglés. No podemos colocar las producciones locales a la par de las internacionales cuando la diferencia en inversión es de pesos a dólares y a euros.

    Veamos el ejemplo de IDARTES publicando las actas de los jurados seleccionados, las listas de inscritos, habilitados, por subsanar, la lista definitiva y las actas de selección lo que ayuda a evitar confusiones y malos entendidos. Yo a esto le sumaría la publicación de los dineros invertidos para montaje, difusión, catálogo, invitaciones y demás recursos que se destinen para cada caso.

    Espero desde ya que cada equipo curatorial de cada región, así como el ministerio de cultura y el equipo curatorial de este salón (Inter)Nacional, así como artistas, curadores filósofos, galeristas, decanos de artes, artistas y público en general opinen para construir un modelo que satisfaga a todos, que fortalezca nuestros salones y sobre todo alimente las regiones, el país y al mundo.

  10. Nadín Ospina 2013/08/08 at 3:07 pm

    Viaje a las Estrellas. Algunas reflexiones sobre el Salón (Inter) Nacional de Artistas Colombianos. Saber – Desconocer II

    Un aspecto central del análisis crítico sobre este Salón tiene que ver con su guión curatorial. La página oficial del Salón en su sección DECLARACIÓN CURATORIAL dice: “La curaduría del 43 Salón (inter) Nacional de Artistas trabajará a partir de dos ejes conceptuales: En forma muy general, una parte de la exposición tendrá que ver con SABER, con la revisión del canon desde los saberes tradicionales, con reconocer la importancia y la actualidad de los saberes ancestrales, de las narrativas de origen, del arraigo.

    Metafóricamente, SABER resalta la importancia de un contexto específico, de las tradiciones del territorio y los conocimientos que allí se han desarrollado; es andar con paso firme, es la brújula para la supervivencia. Pero la exposición reconoce que paralelo al saber existe un DESCONOCER que acepta la suspensión de significados unívocos y nos permite estar abiertos a la duda, a la ambigüedad, a la incertidumbre que genera la promesa de lo nuevo. Es lo que posibilita el escape, la navegación hacia otros futuros y nuevos presentes. Es la proliferación de caminos, la capacidad de desligarse de lugares específicos y tradiciones, y también el impulso, la expansión necesaria para emprender un viaje sin dirección, para la exploración del inmenso océano, la selva o el espacio sideral de lo desconocido.”

    Léase bien esta última frase, un ejemplo conmovedor de retro futurismo kitsch, que mas corresponde a la introducción vintage de la clásica Star Trek (1). Y lo señalo como ejemplo para poner de presente la temperatura de todo este meta mini discurso curatorial que es de una superficialidad y una puerilidad desconcertantes. ¿cuál de los niños astros curadores escribió esta brillante página que nos dispara al infinito y más allá?

    Pero poniéndonos serios, el meta mini discurso parece estar afincado en una serie de planteamientos generales de la teoría poshegemónica. Nociones como alta y baja cultura, adentro y afuera del arte, centro y periferia, parecen ser la raíz nutricia de esta declaración curatorial. Y no estaría mal pues son un AEIOU del influyente, gústele a uno o no, pensamiento del grupo Modernidad/Colonialidad.

    Pero ¿en donde en la selección se ve la praxis de estas ideas?

    Cuales son los aristas incluidos en el eje SABERES (los saberes tradicionales, los saberes ancestrales, las narrativas de origen, del arraigo) Esta atractiva pero sospechosamente etnocéntrica propuesta parece estar cercana al discurso del curador francés Jean-Hubert Martin quien en décadas pasadas organizó cuestionadas exposiciones como Magiciens de la Terre o Partage d’exotismes en las que incluyó artistas primitivos o naife. Aquí no vemos a ningún sabedor ancestral, vemos muchos artistas objetualistas que en muchos casos usan materiales que evocan lo precario, pero sobre todo como lo dice uno de ellos, que incluyen: materiales de baja frecuencia cuyo destino final resulta ser siempre el mismo: la basura y el olvido. Muchas acumulaciones de cosas con diversas poéticas y mas bien con un aura de refinamiento beuysiano que de convocación a “narrativas de origen” . ¿Será que estamos ante la acertada detección de un nuevo movimiento artístico o será una movida prefabricada?

    En este punto, al menos en intenciones, el Salón parece tener la ambición transgénica de ser simultáneamente: Salón Nacional, Bienal Internacional y Salón de Arte Popular.

    Respecto al segundo eje El DESCONOCER (que acepta la suspensión de significados unívocos y nos permite estar abiertos a la duda, a la ambigüedad, a la incertidumbre que genera la promesa de lo nuevo), es tan general, tan difusa y tan ambigua esta clasificación que podría aplicarse a cualquier proyecto expositivo.

    Yo no voy a entrar a discutir la calidad de los artistas invitados, que indudablemente la hay, salvo uno que otro inexplicable embuchado, que con tan pocos artistas seleccionados y tantos excluidos resulta imperdonable. Pero todos estos buenos artistas están en un espacio, si señor, demasiado ambiguo e incierto en el que falta revisión histórica, un contexto pedagógico y profundidad conceptual, así como una respetuosa convocatoria, con reglas de participación claras, que llegue a TODOS los creadores activos, sea cual sea su edad y su lugar.

    Decidimos que esta es una Bienal con curadores autónomos en la que nadie puede cuestionar una selección o se aclara el modelo de participación por convocatoria abierta. No es admisible que el campo del arte se contagie también, de los vicios del resto de la burocracia.

  11. #‎dossier‬ 2013/08/08 at 4:41 pm

    El Ministerio de Cultura propone un gran debate al Salón Nacional

    En noviembre de 2010 la Ministra de Cultura anunciaba la realización de un gran debate al Salón Nacional con el objeto de replantearlo e iniciar un proceso en que los próximos curadores de los Salones Regionales trabajen desde el inicio con un modelo definido de articulación entre los Salones Regionales y el Salón Nacional.

    ¿Qué papel juega el debate y la interlocución con el medio para definir el próximo Salón Nacional?, ¿de qué forma se introducen cambios de cara al Salón Nacional en el nuevo Portafolio de Convocatorias del Ministerio de Cultura? Es un buen indicador que los artistas jóvenes y recién egresados sean los que más participan en los Salones Regionales, sin embargo, ¿qué hacer para convocar a artistas de otras generaciones?, ¿habrá finalmente una Oficina de Producción que apoye los próximos Salones Regionales y el 43SNA?

    :

    Entrevista con Jaime Cerón* 
    http://esferapublica.org/jaimeceron.mp3

    Se recomienda escuchar con audífonos

    *entrevista realizada el 2 de marzo de 2011

    #dossier | el arte de debatir sobre el salón nacional

  12. Jorge Peñuela 2013/08/09 at 10:47 am

    LOS EDITORES –LOS CORRECTORES DE ESTILO–, SE DEFIENDEN ARROGÁNTEMENTE DE LOS POETAS Y CREADORES.

    Con sofismas anecdóticos, históricos y conceptuales, el señor William López nos quiere hacer creer a los apóstatas que el mercado salvará al arte colombiano de su parroquialismo; nos quiere hace creer que en plena globlalización librecambista persistimos atávicamente en vivir encerrados. Señor López: en Colombia existen iniciativas creativas que consideran que hay cosas más importantes que el mercado de bienes suntuarios. Con la intervención del señor López quedamos enterados de que los curadores “construyen relaciones” y organizan fiestas para los millonarios interesados en comprar arte global. Parece que los curadores padecen de un síndrome que se podría denominar Yvonne Nicholls.

    Así le choque al señor López, los artistas que protestan por el control totalitario que ejercen los curadores sobre los artistas, tienen la razón. El maestro Nadin Ospina, sólo es uno entre los muchos inconformes con aquellos que como el señor López, no comprenden en qué consiste producir arte en las condiciones de precariedad simbólica y material que padecemos. Parece que la “confusión” no está del lado de los artistas, sino de aquellos que crean reglas ad hoc volátiles para filtrar la participación de artistas en el Salón Nacional. Se escudan sofísticamente en un discurso editado con torpeza por unos prestidigitadores elegidos a dedo. El discurso curatorial del actual Salón en venta, es una paráfrasis de las teorías estéticas en moda. “Entrar” o no “entrar” no lo pueden decidir argumentos tan vagos como los expuestos por los curadores. Con esos argumentos, cualquiera puede participar en este Salón Global de Mercancías. Como los curadores no saben de arte, sino “construir relaciones”, sus filias y fobias son las que determinan la participación de los artistas en los Salones.

    Nadin Ospina denuncia que el dispositivo o “guion curatorial” es un sofisma con el cual se disciplina a los contradictores de las políticas del mercado estético nacional y el señor López se enfurrusca con la crítica y hace silencio posando de erudito curatorial. Ahora el Ministerio de Cultura tiene el deber de explicar ampliamente a su pueblo, a los ignorantes confundidos por una poética parroquial, por qué este dispositivo del “saber-desconocer” permitió entrar a aquellos que entraron a este Salón Global.

    Ahora, este interés por el mercado es interesante y legítimo, pero, ¿por qué sus fiestas galantes las tiene que financiar el Estado? ¿Por qué el dinero que el Estado debe dirigir, sin ningún truco discursivo o “guion curatorial”, a la alfabetización visual de los colombianos y a la visibilización de sus artistas, tiene que ser desviado a promocionar artistas internacionales? Ministra: ¿no es esta modalidad de desvío de fondos un peculado? ¡Ojo! ¡Qué los artistas pueden comenzar a recurrir a instancias de control fiscal! El maestro Ospina le ha interpuesto un Derecho de Petición, pero sus acciones y las de otros artistas pueden llegar a los entes de control fiscal.

  13. Halim Badawi 2013/08/09 at 12:08 pm

    Estimado Jorge Peñuela: Estás confundido. No es William López, es William Contreras Alfonso. Son dos personas diferentes. Saludos.

  14. William Contreras Alfonso 2013/08/09 at 2:19 pm

    Si, la próxima vez es mejor leer dos veces,y por favor no utilice ese tono de epopeya para sus títulos pues contiene generalizaciones confusas. Nada de que “los editores se defienden contra los poetas”, yo no represento lo que todos los curadores piensan, sólo hablo desde mis ideas. Y usted tampoco representa a los poetas, sólamente ha leído/visto algunos. Un título más apropiado (aunque es sólamente un comentario en un blog, realmente no necesita un título) sería “un curador expone sus ideas”. O también “un editor discute con un artista”, o “este curador me parece arrogante y ahora con un lenguaje sencillo y claro explicare por qué”.

    William Contreras Alfonso, apóstata de morirme de hambre.
    Un gusto desconfundirlo.

  15. Jorge Peñuela 2013/08/09 at 3:22 pm

    Halim: gracias por la correción. Ofrezco disculpas a William Lopez, por este laspus calami.

  16. Jorge Peñuela 2013/08/10 at 9:31 am

    SI LOS TIBURONES FUERAN CURADORES DE ARTE

    Si los tiburones fueran curadores de arte –preguntó al artista K. la hija pequeña de su bella y superpoderosa patrona–, ¿se portarían mejor con los pececitos?

    –Claro que sí –respondió el señor K.–. Si los tiburones fueran curadores de arte, harían construir en el mar salas de exposición enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que a las salas llegara siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias y publicitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones antes de una gran exposición de arte (inter)nacional.

    Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, ferias de arte o salones (inter)nacionales, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes y se venden mejor en los mercados globales. También habría escuelas de teorías de arte contemporáneo en el interior de las salas de exposición. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografía para mejor localizar a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando en los museos o en las galerías de arte. Lo principal sería, naturalmente, la formación ética, moral y política de los pececitos en la ideología de los mercados libres. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría por su curador de arte; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir por medio de estímulos, como Becas de creación para artistas con trayectoria en los carruseles estatales, salones regionales, nacionales, o en las bienales internacionales de arte. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer a sus curadores. Los pececillos deberían guardarse bien de promover rencillas en Esfera Pública o dejarse llevar por bajas pasiones en facebook, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista que afecte la armonía liberal en las salas de exposición. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones que merodean en facebook.

    Si los tiburones fueran curadores de arte, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar los Salones Regionales, los Salones (inter)nacionales y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia: conceptuales o no conceptuales, figurativos o abstractos, teóricos o prácticos, mamertos pequeñoburgueses. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla al coraje y se le otorgaría además el título de héroe. Si los tiburones fueran curadores de arte, tendrían también su arte contemporáneo. Habría hermosas instalaciones en las que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces. Habría asimismo un guion curatorial religioso, si los tiburones fueran curadores de arte. Este guion religioso enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran curadores de arte, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos en el Estado, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían gerentes de arte, productores o montajistas, maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de guiones curatoriales. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran curadores.

    Adaptación libre y pecaminosa de Si los tiburones furan hombres:
    Bertolt Brecht, Historias de Almanaque, Barcelona, Editorial Alianza, 1975.

  17. Antonio Díez 2013/08/10 at 11:19 am

    Los artistas que expusimos en Las Edades, no estamos en el Salón Nacional. Eso lo supe hace meses, me habría gustado [?], pero no me interesó enviarle mi portafolio -me avisaron por un correo del Mincultura que estaban revisando portafolios- a un curador[a]que no conocía ni tuve tiempo de estudiar para conocerlo; Lucas me dijo cuando en su momento le pregunté si estaríamos allí los de Las Edades, y me respondió que sería posible siempre y cuando el Ministerio ofreciera un espacio y recursos suficientes para hacerlo sin desfigurar las exposiciones que se hicieron en Bogotá. Pero hasta ahí llega mi privilegio con el Ministerio, con Lucas; quizás porque participé del Regional luego de concursar en la convocatoria abierta, sin importar que se mostrara en una casa sin otro prestigio que el que dan los muros sencillos y no el aura de un museo [como el MamBo, por ejemplo]. Quizás si tengo un privilegio que comparto con todos aquellos que están en la base de datos de dicha institución y reciben sus mensajes. Como todos especulamos, mi interpretación es que Nadín -sigue siendo- oportunista: a él no le importa realmente manifestar una solidaridad con el gremio, si pone el asunto en discusión, lo hace mal: sin estudiar, sin leer, sin argumentos y con supuestos propios de quien juzga por su condición; pero es claro que hace mucho decidió que su modo de participar en el medio es de esta forma y no mediante convocatorias. No lo invitaron [estaba acostumbrado ?], entonces se duele por ello, me parece que apelar a sugerir hipotéticos homenajes a artistas muertos, no es sino una muestra [bastante irrespetuosa] de su utilitarismo de las situaciones y personas para figurar él. Si de ser invitado se trata, qué tiene de malo que Lucas Ospina lo haya sido..? el mismo Nadín reconoce que es bueno ser invitado. Lucas está ahora como artista, no como curador, en el Nacional; como much@s otr@s. Me parece cuestionable sí, cuántos invitados hay de Colombia y cuántos extranjeros, porque creo que eso no lo hacen en ningún otro país y aplican antes el proteccionismo. En últimas, es como un TLC del arte, y Lucas Ospina, bajo una mirada integral, como artista puede ser más interesante que Nadín Ospina….

  18. Luis Fernando Arango Duarte 2013/08/10 at 12:18 pm

    Querido Nadín

    No me tomo la molestia de leer tu artículo completo (debo salir pronto a trabajar, no en arte como quisiera), ni los comentarios, solo alcancé a mirar a vuelo de cursor la respuesta de Nicolás Cadavid. Digo no vale la pena puesto que yo he sufrido en carne propia los avatares de las 5 últimas versiones del SNA en las cuales he sido seleccionado desde el SRA región Centrooccidente a la 40, 41 y 42, más no en el 12 SRA ( 39 SNA) donde fuiste jurado, puesto que hasta ese entonces no se hablaba en el Ministerio de curadores, (valga el orden de estas palabras) y como participante a las becas curatoriales del 14 SRA, puesto que como dice el querido Nicolás nos toco ahora así, esa multiplicidad de tareas para sobrevivir a este medio perverso en que se ha convertido el arte oficial.

    Recuerdas cuando te pregunte en el auditorio del Museo de Arte de Pereira sobre el fallo del jurado del 11 SRA del Eje Cafetero, del que eras parte con Mariapaz Jaramillo y ——— y me respondiste sobre mis propuestas “PAISASALVO” y “CAMPO MINADO”: “Cuando uno no sabe de esto mejor se dedica a vender empanadas”, muy diciente de tu estilo, sin indagar ni saber que yo era un aspirante a artista desde niño que no tenía mas que ganas por que mi preparación era incipiente puesto que por dificultades de sobrevivencia me vi en la obligación de estudiar Finanzas en el Politécnico GranColombiano y trabajar como analista financiero en la banca Colombiana, luego realicé estudios literarios en la Javeriana y más tarde ya en Manizales me acerqué a la Escuela de Artes donde siguen anclados en el siglo XVIII; Después conocí la frase-acción de Antonio Caro contra el establecimiento y en carne del curador Rubiano, cuando le dijo: DEFIENDO MI TALENTO y le propino una cachetada en plena inauguración del salón Atenas, si recuerdo bien, pues reconozco no tener buena memoria cuando estoy ofuscado como ahora ni saber de tantas cosas, pues el océano del conocimiento es infinito. El mismo señor Caro me debe una al respecto de mi proyecto PARAISO 4% del 42 SNA curaduría INVERSIONES: Carlos Uribe, Adriana Ríos, etc., puesto que opinó, por supuesto a espaldas mías que mi proyecto era una limosna a los más ricos del mundo. Ya encontraré la manera de devolverle sus palabras con sus palabras y su acción, luego convertida en instalación. Bueno PARAISO 4%, sigue su curso y ya hasta ha sido invitado como tema curatorial en CHile (Beca de circulación internacional, Mincultura 2012) y fue expuesta en un seminario internacional sobre arte y dinero en la Sorbona por Ricardo Arcos Palma 2011.

    Mi resistencia al despotismo no claudica ni descansara ni en el sepulcro, puesto que ese mismo día de sus palabras abrasantes consulte al otro jurado quien me dijo que la habían visto 8 veces, que el concepto era muy bueno pero que le faltaba edición puesto que parecía un chiste de Sábados felices, ese fue el director de artes de los Andes que ahora no recuerdo su nombre, el de las fotos del opio y la guerra, el de las fotos de cruces en los caminos. Lo hice así y me presente luego con PAISASALVO en el salón nacional diversidad 2005 de casa cuadrada donde fuiste jurado y comentaste que por fin había hecho el trabajo, aunque esas no fueron tus sugerencias ni tus palabras.

    El director de casa cuadrada a quien no quiero recordar, y quien dijo que Jaime Cerón, el otro jurado había comentado que la acción con registro en video era tan mala, mala, mala que era buena, buena, buena, haciendo la acción de masturbarse. Igualmente Cerón, me resolvío su extraño comentario, en la inauguración de Diversidad 2005, sobre la cinta amarilla cuando le pregunte sobre JARDINES DE PAZ puesto que él fue el tutor de ese grupo curatorial, cuando el equivocado era él que supuso que la cinta de NO PASE que había puesto el Centro Colombo Americano de Manizales para impedir el ingreso de sus estudiantes por mi videoinstalación instalación JARDINES DE PAZ (MAMBO 2006), formaba parte de mi obra.

    Me pregunto si no fuera como soy, si hubiera llegado hasta allí en ese momento, si no fuera lo que ahora soy, por razón de sus palabras hirientes y déspotas. Acababa de ganar el gran premio del primer salón nacional de arte popular BAT British american Tobacco y Mincultura ( a pesar de toda la resistencia del arte “culto” frente a ese salón popular) y eso me dio el valor de participar con mis obras en el arte emergente y conceptual que era lo que yo buscaba, con mi formación de analista del sector financiero, donde aprendí a mi pesar sobre arte, no por conocimiento del medio, sino por la conceptualización.

    Bueno, ese fue mi camino, por que yo realmente quiero hablar del SNA donde se nos borra por venir de un SRA sin mirar la potencia de nuestras obras y sin pertenecer al establecimiento de relaciones públicas que es el arte hoy día.

    El SNA internacional de los curadores quieren solamente volverlo internacional para potenciar sus curriculums y sueldos a nivel internacional, es sólo eso, y ampliar la esfera de sus relaciones, por supuesto.

    Tengo mucho que decir de los neocuradores, de los artistas neocuradores, curadores, del robo en la curadurias, etc. por ahora debo parar e ir a trabajar, espero continuar.

    Somos invisibles ante el medio, pero la obra fuerte prevalecera a las ansias de poder de los Famas, según la expresión de Cortazar. Cada uno asuma su psicoanálisis.

  19. mauricio cruz 2013/08/10 at 12:21 pm

    Cildo Meireles y Ernesto Neto… ‘Fulgurante invitación a super estrellas, chequera que tiembla ante monstruos’… A cuántos de ustedes les parece que este par de artistas son así de buenos?

    Parece que a Nadín lo impresionan bastante, que corresponden a la evidencia patente de sus aspiraciones. A mí en cambio se me hacen como de tercer orden : diseñadores apenas, inflados mediáticamente, y me da curiosidad saber qué pueda pensar nuestro amigo William C. Alfonso de esta ‘monstruosa’ jugada para inter/nacionalizar el Salón a manos de curadores locales.

    • Nadín Ospina 2013/08/10 at 3:40 pm

      Mauricio tan suspicaz como siempre buscando los muchos orificios de mi pobre cera para clavar la aguja.
      Pero no, no señor, no me interesa ser como Meireles ni como nadie, solo señalo la condición por la cual se invita a estos artistas, su posición el el mainstream y estoy totalmente de acuerdo con Usted, eso es solo una ficción.
      http://www.artfacts.net/en/artist/cildo-meireles-14129/profile.html

      • mauricio cruz 2013/08/11 at 1:39 am

        Nadín, ninguna ‘aguja’, es que no entiendo muy bien porqué le interesa tanto el asunto del escalafón internacional que ha venido posteando en fb, ubicó a Doris, luego a Muñoz, y ahora a Meireles… usted cree que eso representa algo realmente?

        Y tampoco estoy hablando de ficciones, si puse ‘monstruosa jugada’ es sobre todo en alusión a los ‘monstruos’ artísticos con que usted introduce su reclamo.

  20. Nadín Ospina 2013/08/10 at 3:46 pm

    Como toca preguntar:

    Derecho de Petición

  21. William Contreras Alfonso 2013/08/10 at 10:41 pm

    Hola Mauricio!
    Opino que justo hoy leía una entrevista a Bernardo Salcedo que esferapública colgó hace poco. Vea este fragmento tan elegante:

    ¿Qué piensa de la polémica que se ha armado por los desfalcos de fondos que ha detectado una auditoria fiscal al Museo de Arte Moderno de Bogotá?

    Aquí no les interesa edu­car a la gente para que entienda las cosas, sino polarizar todo. Todo quieren volverlo bipartidista; decirle a la gente: usted, está en con­tra de Coca Cola o en pro de Pepsi. No tiene sentido. Por eso en el caso de Gloria Zea yo detesto las gaseosas. En Venezuela no hay una Gloria Zea sino seis o siete y coexisten todas sin que la estabilidad democrática sufra mengua. Aquí las peleas son de barrio. Los de la cien contra los de la veintiséis, son la gallada de Gloria contra el clan de los Iregui. Nada se ha sofisticado. Somos un país pobre. No me interesan ni la sociedad actual ni la pasada. Vivo contento, me parece que todo lo que estoy viviendo está bien. Co­lombia no puede ser distinta ni el mundo puede ser distinto de lo que es. Simplemente, uno debe vivir y trabajar, no pretendo cam­biar nada. Mi arte es para recrearme, no estoy enviando mensajes. Hay gente que puede leer en mi obra crítica, ensoñación, eso es válido, pero ninguna de esas interpretaciones me impulsan a ha­cer mis cosas.

    • mauricio cruz 2013/08/11 at 1:58 am

      Dear William, ante esa respuesta traduzco mi pregunta a ver si me entiende : qué piensa de Cildo Meireles y Ernesto Neto? Le parece que son suficientes para refrendar los alcances internacionales del evento?

  22. Nadín Ospina 2013/08/11 at 1:34 pm

    Muchos amigos me han preguntado porqué me tomo tanto trabajo y le he dedicado tanto tiempo a este asunto del Salón (Inter) Nacional de Arte. Que esto no vale la pena, que ya no hay nada que hacer, que como está está bien, que lo que pasa es que ya estoy gagueando y que no entiendo las nuevas dinámicas del arte, que disentir es muy peligroso en este país (como en realidad se ha demostrado últimamente), que ahora si me “eché encima” a todos los curadores y a la oficialidad y que así no me van a volver a invitar es a nada….

    Pues bien mi posición en primer lugar es que el disenso es un derecho y un deber, máxime cuando uno tiene preocupaciones sobre asuntos que atañen a una comunidad tan frágil y sin voz como la artística y tiene razones. Terribles males son, la indiferencia, el conformismo y el unanimismo.

    Y para ser conciso tengo estas críticas concretas:
    1- No estoy de acuerdo con que el Salón se haya convertido en un hibrido entre Bienal y Salón Nacional de Artistas Colombianos, sobretodo conservando, aparentemente, porque no es verdad, el esquema de participación por la vía de selección de los Salones Regionales. Si se va a ser Bienal que se haga Bienal y que se invite si hay los recursos a los artistas más connotados del panorama nacional e internacional, que más no quisiéramos, pero que no se haga esta mélange.
    2- Me parece muy mal que no se haya hecho claridad sobre el sistema de selección y participación, y sobre el mecanismo de las convocatorias. Quedó la impresión de que a los artistas seleccionados para los Regionales, a quienes se les había ofrecido su eventual participación en el Salón Nacional como ha ocurrido siempre, se les hizo un conejazo de marca mayor dejándolos por puertas y volviendo a la invitación directa.
    3- Me parecen muy graves las indelicadezas de los funcionarios del Ministerio en el favorecimiento de sus amigos y los amigos de sus amigos, como la circulación de unas carpetas sotto voce y de manera amañada para que las analizaran los curadores internacionales. Así todo termine siendo legal, porque en Colombia estamos, esto se ve muy mal.

    Que no me van ha volver a invitar a nada, pues en realidad tampoco es que me inviten mucho, como no invitan a nadie de mi generación, pues parece que para la curaduría contemporánea estamos totalmente obsoletos. No somos suficientemente políticos o sociales o postcoloniales o performáticos o polisémicos o metalingüísticos o provocadores o chics Aparte de los 5 o 6 “de mostrar”, que se sacan como la milagrosa en la procesión para validar una curaduría, los artistas mayores de 40 años estamos borrados del panorama plástico nacional y es muy lamentable.
    Esta generación ha hecho y sigue haciendo valiosísimos aportes al arte nacional e internacional, constituyendo muchas de sus obras verdaderos hitos de la cultura colombiana.
    Este método de selección exitista, excluyente y utilitario que solo hace foco en unas pocas figuras y que es el resultado de que la carpeta curatorial debe ser suficientemente incuestionable para ingresar al deslumbrante mundo de la pasarela internacional, es poco riguroso, deformante, y sumamente perjudicial en términos didácticos, pues uno de los fundamentos de la curaduría debería ser la educación.
    Al lado del famosísimo y reconocidísimo artista hay centenares de otros que en silencio han hecho una labor meritoria, incluso en la provincia en donde se añade la dificultad de la invisibilidad y la falta de apoyo. Muchas de estas “premier figures” deben su carrera y su impulso creativo a la influencia de otros que les nutrieron artísticamente y hasta les impulsaron personalmente.
    La ausencia de historia y de metodología académica en las curadurías, incluyendo su formación, tema que da para todo un debate, es evidente.
    ¿Cuántos curadores están pensando el arte a la luz de la historia? Y ¿cuales están indagando en la labor contemporánea de los artistas?
    Más pareciese que el método de indagación generalizado es una formula introspectiva que busca el encuentro de novedosas y sugerentes ideas para posteriormente iniciar la convocatoria de artistas que sirvan a la praxis de estas ideas.
    Ojalá en un día no lejano la curaduría se vea imbuida de un espíritu menos arribista y mas consciente de su labor histórica y social y que se abran las cápsulas criogénicas para ver circular un arte más plural.
    Pero finalmente no respondí porqué me interesa tanto el tema del Salón (Inter) Nacional. Eso será motivo de un próximo texto…

  23. Jorge Peñuela 2013/08/11 at 2:46 pm

    EL INTER DE COLOMBIA.

    Este título suena como el nombre de un equipo de fútbol, pero para allá vamos. Estamos ad portas de un Champions League. El exitismo del cual habla Nadin Ospina recoge la tendencia curatorial de la actualidad. Su preocupación no son las ideas de los artistas. Su objetivo principal es la notoriedad mediática. ¡Los medios son tan sensibles! Hoy todo el mundo trabaja para impresionar el mal gusto de los medios.

    El éxito lo mide la fama artificial que crea la propaganda. Es necesario recordar la distinción que hace Santiago Cárdenas entre artistas famosos y artistas importantes. Artistas famosos son aquellos creados por la propaganda. Artistas importantes son los que trasforman su campo de expresión. Un ejemplo de los primeros, lo podemos encontrar en la exposición actual del Museo de Arte del Banco de la República. Un artista neopop que cree ser expresión de la sensibilidad brasileña.

    Sorprende que finalmente, pese a todas las luchas contemporáneas e investigaciones decoloniales, la ideología del fin del arte haya logrado posicionarse en Colombia. Más sorpresivo es que no pase nada en el campo del arte colombiano una vez se evidencia que con este rasponazo se acaba con el Salón Nacional. Sorprende que, por boca de sus amanuenses, el Ministerio de Cultura despliegue a los cuatro vientos el triunfo del mercado global, y sólo unos pocos artistas tengan el coraje de alzar su voz, aquellos que no temen perder las dádivas que galantemente distribuye el Estado mediante sus carruseles lúdicos. Es raro que se acabe de esta manera el Salón Nacional de artistas y todos tan felices diciendo que con respecto a discusiones del pasado, no existe diferencia cualitativa en el debate actual. Con el orgullo propio del fin de la historia, la ministra de cultura puede declarar pomposamente en Medellín, que el arte nacional es un pasado, que hablar de arte emancipatorio es un anacronismo.

    El debate actual muestra dos cosas. Por una parte, se evidencia la desconfianza hacia el Misterio de Cultura. Por otra parte, se constata que este sentimiento se ha generalizado entre la mayoría de los artistas, sólo basta con mirar el malestar en las redes sociales. Como está planteada la discusión, el problema se puede abordar desde los malestares más sentidos por los artistas. En primer lugar, el sigilo con que se realizaron las convocatorias. En segundo lugar, la arbitrariedad de las reglas aplicadas para filtrar la participación de los artistas. Como le corresponde al curador como creador, el guion curatorial es un sofisma de distracción. En tercer lugar, la baja credibilidad ética que tienen los organizadores y los curadores. Sin duda alguna, el fin de la historia viene acompañado con un declive de la ética: negocios son negocios. Sí señores y señoras contemporáneas: art is money.

    Fotografía: cortesía de Ricardo Muñoz.

  24. antonio j. díez 2013/08/11 at 3:47 pm

    Ojalá que en su momento y en el lugar adecuado, se de la discusión que merece este asunto del Salón.

    Agradezco a esfera pública que nos brinda generosamente su espacio para introducirnos en el asunto, que dure lo que haya de durar, no sustituirá un debate posterior en la realidad del mundo concreto en que todos nos movemos.

    Son muchos los aspectos a discutir, entre ellos la -presumo-, infiltración del mundo galerístico en el manejo de cuotas de artistas participantes: varios de ellos [much@s?] pasan al espacio que dialoga [la Academia] con la institucionalidad [el Ministerio y los lugares donde se materializan y reparten todos los recursos económicos y de otras naturalezas, públicos], de modo que al pasar a la institucionalidad, se saltan, hacen innecesaria la Academia, la formación, el estudio: se cae así en la fabricación inconsciente de objetos y de ‘artistas’, se entra en la mera decoración, que es por lo que va el comercio.

    Es necesario resistirse y saber conducirse en el mundo del mercado libre, saber distinguir qué es arte y qué tan solo lo parece: la conducta ética, la posición, la coherencia del artista, el lugar desde el cual se enuncian los contenidos, tienen tanta importancia como su trabajo visible.

    Nada es más engorroso que el apego a un nombre que no responde a lo que allí está; si se quiere bienal y salón, pues que sean, pero es necesario ponernos de acuerdo en los términos.

    Gracias.

    • mauricio cruz 2013/08/11 at 6:28 pm

      Don Antonio, lo felicito por el premio y por el nombre, ‘Jardín errante’, se lo merece. Lo que sí no celebro es el correo envenenado y violento con que atacó a nuestro escultor nacional, orgullo de la patria. Yo sé que usted es un tipo noble, y que le han hecho daño, pero le pudo el resentimiento; de lo más colombiano.

  25. Jorge Peñuela 2013/08/12 at 5:54 pm

    SALÓN NACIONAL: SÓLO UN SUBTÍTULO

    Jaime Cerón: “en los últimos seis años el nombre del evento se ha convertido en un subtítulo y se ha dado mayor relieve al nombre del proyecto expositivo en sí, como ocurre este año con SABER DESCONOCER”. Dicho en otras palabras, el maestro Cerón reconoce que “lo nacional” es sólo un subtítulo, que lo relevante es la ficción discusiva de los curadores. Si Colombia sólo es un subtítulo, entonces se le puede borrar de un plumazo. ¡Ave César! ¡Los que van a morir te saludan! OKUPA SNA43.

  26. Snack Medellin 2013/08/12 at 7:55 pm

    Frente al número de artistas que harán parte del 43SNA, se sabe que la inclusión no será suficiente, por lo cual, surge la creciente necesidad de dar cabida a un número mayor de artistas, que con rigor y constancia, han logrado importantes elaboraciones simbólicas y han aportado significativas y reconocidas cualidades estéticas, que también hacen parte del paisaje de las prácticas artísticas contemporáneas.

    A razón de este fenómeno, un grupo de artistas, gestores culturales y académicos de la ciudad proponemos la realización de la primera propuesta paralela al espacio más importante de nuestro país en el ámbito de las artes visuales (43SNA): -SNACK MEDELLÍN Arte y espacios a prueba- Una plataforma de visibilización de las artes visuales de la ciudad en donde los lugares de exhibición se prueban a través de las intervenciones artísticas, que se beneficie de la vitrina nacional e internacional que tendrá la ciudad en esos tres meses, y que insista en la multiplicidad de las propuesta plásticas en el país.

    Convocatoria
    http://issuu.com/snackmedellin/docs/convocatoriasnackmedellin

    Snack Medellin
    http://snackmedellin.blogspot.com

  27. Nadín Ospina 2013/08/13 at 2:38 pm

    Álbum del Salón Nacional de Artistas Colombianos (En preparación).
    Pido disculpas por las ausencias y los errores pero no existe un archivo disponible sobre este tema.
    Invito a todos quienes quieran colaborar enviando imágenes o videos de sus obras, de las obras de otros, de los artistas, de los afiches o de registros del evento mismo, así como correcciones o información adicional hacerlo al correo nadinospina@yahoo.com.
    Gracias

    Para ver el álbum, pulse aquí

  28. Miguel Guelvez 2013/08/14 at 12:17 am

    El Próximo será: Salón Inter galáctico de artistas y la sede sera en la estrella MIN -CUL- 0 a 200.000 años luz de la cultura

  29. Jairo Valenzuela 2013/08/14 at 1:12 am

    Un buen modelo de Salón para todo el mundo…

    Como bien lo destaca la “despampananante” Andreina en su sección “Entretenimiento y Cultura” de CM&, y lo enuncia directa y claramente Doña Magolita Salazar de Lince: …..un Salón debe ser algo para todo el Mundo…, hay que sacar el Arte de sus Santuarios, de esas Antipáticas Galerías, Talleres de Artistas Jet Set, Museos Barbies, Bienales y más aún, Salones de Arte, para llevarlo a sitios comunes y corrientes…, como una Pastelería tipo Paris años 50’s, por ejemplo!

    Una opinión como la de Doña Magolita, es lo que necesita esta “nueva” polémica sobre el Salón (Inter)Nacional para ubicarlo en su debido contexto, carajo!

  30. Nadín Ospina 2013/08/14 at 2:13 pm

    He dedicado tanto tiempo a esta reflexión sobre el Salón Nacional porque pienso que esta institución del arte colombiano es el evento más importante de nuestra cultura visual y el mayor patrimonio tangible de la comunidad artística y porque veo venir sobre él siniestras sombras que auguran la intención de un despojo de dimensiones mayúsculas que causará un inmenso daño a la cultura y al arte nacional.
    La ausencia del Salón en su modelo original ya ha dejado un gran vacío y el propósito de convertirlo a un formato de exhibición internacional es un inmenso error propiciado por intenciones oscuras y equivocas.

    A las nuevas generaciones y a la sociedad desapercibida se le está vendiendo la idea de que el Salón Nacional de Artistas Colombianos fue un salón elitista, decadente, anacrónico e inútil. Nada más alejado de la realidad; el Salón fue en todas sus ediciones un evento democrático, plural, incluyente, vibrante, a veces polémico, pero nunca intrascendente. Un evento con un inmenso arraigo en la comunidad artística y en la sociedad en general.
    El Salón acogió durante sus 43 ediciones y 63 años de existencia, a todos los artistas visibles del país y premió a destacadas figuras, incluso en momentos en que su obra no tenia el reconocimiento posteriormente alcanzado.
    Para muchos artistas el Salón era prácticamente el único espacio de exhibición porque su obra era: anti comercial, efímera, performancística, experimental, imposible de montar en otro espacio por sus dimensiones y condiciones, por ser un artista desconocido, por ser joven, por ser de provincia y todas las sumatorias y permutaciones de estos factores.
    Es imposible pensar en una revisión histórica, por ejemplo, de la obra de María Teresa Hincapié sin sus dos obras fundamentales; “Una cosa es una cosa” y “Divina proporción” premiadas en 1990 y 1996.
    En sus mejores versiones, aquellas que se montaron en el espacio de Corferias, por sus dimensiones, sus condiciones técnicas y la profesionalización de los equipos de montaje se estableció una dinámica expositiva y un diálogo creativo, entre la organización y los artistas que devino en la actualización de los criterios de exhibición y en la presentación de un evento de extraordinario nivel ¿o no estuvieron allí presentes los artistas que hoy brillan internacionalmente?
    Este espacio profesional y generoso fue un modelo al que solo se aproxima y trata de imitar hoy en día, la Feria de Arte de Bogotá, con las limitantes inherentes a su carácter comercial.
    En los Salones Nacionales de Artistas Colombianos, el espectador podía encontrar la obra de los grandes maestro, de los artistas maduros y de los jóvenes con sus propuestas experimentales y renovadoras.
    Que el Salón generó un modelo competitivo, claro que si y fue muy positivo.
    El arte es una profesión como cualquier otra y también allí hay peldaños que subir y hay excelencia y esa excelencia se premia y estas distinciones son el acicate y el modelo para el progreso de otros.
    Muchos dirán que esta es solo una ficción personal y que este Salón solo existe en mis sueños, y probablemente sea así, y es que diciéndolo en términos de Bachelard, el Salón Nacional de Artistas Colombianos, ese espacio que habité, es el espacio que habita en mis sueños y soñar es la función del artista.

    El Salón debe ser Salón, el Salón debe ser Salón Nacional y el Salón debe ser Salón Nacional de Artistas Colombianos.
    Debe ser Salón porque su formato expositivo permite apreciar en un solo espacio o a lo sumo en espacios asociados de fácil acceso una muestra integral y coherente, un conjunto plural de obras en dialogo con una metodología expositiva técnica y contemporánea.
    Debe ser Nacional porque es el evento oficial que cubre la necesidad general de participación de la comunidad artística nacional, sin cortapisas comerciales y con una amplia participación. El sistema de regionales que es FUNDAMENTAL debe ser optimizado para dar acogida a la mayor cantidad de participantes de todo el país, siendo lo más incluyente posible. El Salón finalmente debe tener un numero significativo de participantes y no el exiguo e insuficiente del Salón actual.
    El Salón debe ser de Artistas colombianos porque su función es la de permitir a la inmensa y activa comunidad nacional tener un espacio de visibilidad que no existe en el modelo actual. No se compadece la reconocida calidad del arte nacional con la falta de un evento expositivo oficial que permita al público general entrar en contacto con esta dinámica que es parte integral de la cultura colombiana y un espacio generador de pensamiento, reflexión y disfrute estético.
    Hemos tenido entre manos un dispositivo cultural que no hemos sabido valorar. Por un falso concepto renovador se ha dejado acabar el Salón perdiendo un capital cultural invaluable. El Salón como una gran empresa cultural de la Nación, nos pertenece a todos los artistas colombianos y su entrega a la transnacional de las curadurías bienaleras, un desmedro al patrimonio social . Si cada artista colombiano pierde un espacio de participación en beneficio de la presencia de artistas extranjeros, estamos ante un mal negocio. Y a quién beneficia finalmente esto, solo a aquellos que con los recursos estatales, que son de todos, están intentando catapultar sus ambiciones personales.
    La inclusión del Salón en el portal Universes in Universe, es muy diciente; es el anuncio de la mutación del Salón a Bienal Internacional y este traslapo como el TLC nos va a encontrar a los artistas nacionales mal parados. Si no, veamos el actual Salón con su pobre representación nacional, convenientemente matizada por unas pocas figuras “de postín” para ir “a la fija”. Como alguien comento en FB parece haber mejor cartel en la exposición de Daros que en el Salón.
    Que en este evento habrá visibilidad del arte nacional y diálogo con el arte internacional, pues claro que si, pues el arte colombiano es muy poderoso por si solo.
    Que es importante para la sociedad y para el arte nacional entrar en contacto con el panorama internacional y abrir la puerta a la circulación del arte del mundo en Colombia, pues si, pero no mientras nuestros jugadores queden relegados a estar en la banca. Y no seamos tan regalados y pordebajiados pensando que el arte en Colombia va a mejorar porque tenemos la oportunidad de ver arte internacional. El arte colombiano tiene mucho que decir con su propia voz y el centro del mundo también está aquí.
    Hay que hacer eventos internacionales pero lo primero es cuidar y fomentar el arte nacional que tanto se pondera por su calidad; algo que los artistas lograron por si solos con los recursos existentes.
    Queremos enviar el satélite al espacio y no vamos marchando ni en carro de balineras. No será que mejor nos bajamos del Concorde y peatonalizamos el arte, la gasolina para aviones está muy cara y es poco ecológica. A lo mejor volviendo a recorrer los senderos de la patria, con menos afanes y mejor mirada nos volvemos a encontrar con algunos valiosos habitantes y descubrimos flores nunca vistas.
    Ya se ha anunciado que el nuevo esquema parte de la base de que los Salones Regionales serán eventos autónomos. Esto solo significa que a los artistas de la provincia se les dará un contentillo local con la imposibilidad de participar en el magno evento internacional. Pero que van a poder participar si a la luz de este arribismo son impresentables. Y del resto, pues se invitará convenientemente a los de mostrar, a los que ya han ganado por su propio mérito un lugar en el panorama internacional y a los jóvenes que se ajusten al esquema performático bienalero.

    Se va a usar la “joya de la corona” del arte colombiano y su capital económico para ofrecerlo como prenda, como basa para entrar a ese mundo de los grandes espectáculos del arte internacional.
    Los artistas colombianos no van a ganar nada y si a perder todo lo que el Salón aportaba. Solo nos quedaremos viendo la gran comparsa del éxito de unos pocos astros.
    Para finalizar y retirarme de este foro después de dejar esta mi humilde opinión, quiero concretar lo que a mi parecer debería ser el modelo del Salón Nacional de Artistas Colombianos que incuestionablemente debe renacer:
    Se debe reconformar el Salón Nacional de Artistas Colombianos en su esquema original, con Salones Regionales, con reglas claras de participación y convocatorias públicas y transparentes de amplia difusión, con premios regionales y nacionales y con el establecimiento de espacios de exhibición idóneos.
    Si se quieren hacer exposiciones internacionales, magnífico, que se gestionen los recursos para ello pero que NO se nos despoje del Salón Nacional de Artistas Colombianos.

  31. Jaider Orsini 2013/08/14 at 4:09 pm

    Me parece oportuno que sea el mismo Nadín Ospina quien iniciara todo estos cuestionamientos sobre el Salón Nacional, y es precisamente, porque creo que se le ha olvidado un poco lo que pasó hace aproximadamente 10 años atrás (2004), cuando declaró desierto el X Salón Regional de Artistas en el Caribe, aduciendo que no existía nada relevante a lo cual se le pudiera asignar un premio en esta región.

    Ante los reclamos airados e indignados por parte de los artistas y demás actores del sector artístico del Caribe colombiano, el señor Nadín Ospina se hizo el de la vista gorda y optó por arroparse con el manto de la soberbia, el prestigio y la institucionalidad, esa institucionalidad a la que ahora lanza cánticos airados.

    Algunos se preguntarán: ¿El Nadín Ospina que en años pasados hablaba de la irrelevancia de la producción artística de una región, es el mismo Nadín Ospina que hoy habla del engaño e insulto de los artistas regionales? Pues sí, es el mismo Ospina que está viviendo la indignación que viven día a día los artistas frente a estas situaciones. Será que reflexionó? O ¿Será que sólo está pasando eso de que a nadie le interesan los problemas de los demás, hasta que no le tocan sus propios intereses?.

    Creo que ésta es la primera vez que Nadín se lanza en defensa de los otros. En este caso, lo sigue haciendo de manera muy personal, pero ahora con ese fuerte e impotente sentimiento de insulto y rechazo que se siente, quizás el mismo sentimiento que embargó a los artistas que participaron en esa oportunidad en el Salón Regional de La región Caribe.

    De todo esto hay algo que me sigue pareciendo irónico, y es el hecho de que en el reclamo el Sr. Ospina sigue preguntando por la ausencia de los “grandes” artistas, como si el problema acá fuese de grandes o pequeños artistas.

    Siempre que se inaugura un salón Nacional salen a flote todo este tipo de Cánticos airados, en esto hay que tener en cuenta quien los invoca. Sin desconocer los aportes constructivos loables que se han hecho desde estas plataformas discursivas a escenarios como el salón nacional y demás espacios del circuito del ámbito artístico y cultural a nivel nacional, yo creo que el salón nacional necesita un debate libre de intereses particulares, un debate capaz de ver más allá de la riña-rapiña, y que le apunte a lo común.

    Acá encontraremos lo que se reseñó en el periódico El Tiempo para ese momento, en el que se habla de que el salón de la zona caribe se declaró desierto, pero no le preguntaron a Nadín Por qué. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1592085

    • William Contreras Alfonso 2013/08/14 at 7:11 pm

      Finísimo aporte Jaider, completamente pertinente.
      Me permito preguntarle ¿que opina de la inclusión en el salón de este año de tantos artistas de la costa, probablemente gracias al hecho que Javier Mejía es parte del equipo curatorial?

      • rodolfo gomez 2013/08/16 at 5:34 pm

        Sí, señor Orsini responda la pregunta, que se destape la olla podrida del SALÓN REGIONAL DEL CARIBE por que hiede en el SNA.

  32. Jorge Peñuela 2013/08/15 at 8:48 am

    Tapen, Tapen, Tapen…

    Los comentarios ad hominen de los cuales ha sido objeto Nadin Ospina recientemente, no son producto de la incuria de un curador o de la ingenuidad de algún espóntaneo. Al contrario, indican varias cosas. En primer lugar, quienes defienden el régimen reaccionario neoliberal, no tienen argumentos para controvertir las denuncias de Ospina y optan por confundir la opinión mediante la implementación de estrategias políticas que desdicen de su labor y responsabilidad intelectual. En segundo lugar, el campo del arte colombiano muestra el miedo de quedar por fuera del régimen de subsidios con el cual el Estado, de tiempo atrás, favorece algunas familias agro-estéticas pudientes. El miedo devora el alma, por lo tanto, también devora la libertad. En tercer lugar, se evidencia el facilismo de algunos comentaristas de ocasión, los cuales llegan tarde a la reunión y opinan sin tomarse el trabajo de escuchar para comprender aquello que está en discusión abierta y pública. Llegan sólo para exponer impúdicamente su herida e imponerla como “argumento”. En cuarto lugar, se muestra una resistencia a aceptar que los carceleros de la libertad creativa colombiana son perversos. El gran hermano conceptual nos hace creer que él es el más inteligente de todos los artistas, pero además que es el más justo en la distribución de recursos que le pertenecen a todos. Por unas cuantas momedas, obliga a los artistas “famosos” a divulgar que su gestión es equitativa con los más desfavorecidos del régimen de exclusiones estéticas que impera en Colombia, que es honesto y que vale la pena luchar por él en Esfera Pública.

    El campo del arte se resiste a creer que el régimen neoliberal enquistado en el Ministerio de la (in)cultura, favorece a los artistas comprometidos comercialmente, quizá en contra de su voluntad. Se manifiesta incredulidad respecto a la estratificación arbitraria y sofística, con la cual se humilla y somete la imaginación de las/los artistas colombianos. Hasta ahora, los críticos del maestro Nadín Ospina, no han dicho una sóla palabra respecto a las políticas estéticas mediante las cuales el dispositivo SNA43 somete la producción del arte colombiano a los tratados de libre comercio. Las mercancías artísticas colombianas que promueve el Estado, engalanan los negocios de los particulares que exigen globalización y tratados de libre comercio y humillación cultural. Como de la contraparte oficialista no hay argumentos, es fácil inferir que quien tiene la razón en este debate es el maestro Ospina. Otra vez: los confundidos parecen ser los artistas que fungen como curadores al servicio del Estado neoliberal. Para salir de la confusión es necesario dejar de mirar a quien argumenta, y centrarse en lo que se argumenta. Uno y otro son dos cosas diferentes, así mantengan diálogos secretos.

    Señora ministra de la (in)cultura: ¿por qué este gobierno entregó el Salón Nacional al mercado? ¿Por qué lo ferió entre los amigos del libre comercio de artistas? ¿Quién determinó levantar la protección a la producción de pensamiento artístico local? ¿Planeación nacional, el ministro de comercio, industria y turismo? ¿Por qué las colombianas y los colombianos debemos financiar el turismo de la élite curatorial y artística internacional?

    OKUPA SNA43

  33. Nadín Ospina 2013/08/15 at 7:14 pm

    El Salón Nacional de Artistas Colombianos, el evento más importante de nuestra cultura visual y el mayor patrimonio tangible de la comunidad artística del País está en peligro de desaparecer y esto será un despojo de dimensiones mayúsculas que causará inmenso daño a la cultura y al arte nacional.

    La ausencia del Salón en su modelo original ya ha dejado un gran vacío y el propósito de convertirlo a un formato de exhibición internacional es un inmenso error propiciado por intenciones oscuras y equivocas.

    A las nuevas generaciones y a la sociedad desapercibida se le está vendiendo la idea de que el Salón Nacional de Artistas Colombianos fue un salón elitista, decadente, anacrónico e inútil. Nada más alejado de la realidad; el Salón fue en todas sus ediciones un evento democrático, plural, incluyente, vibrante, a veces polémico, pero nunca intrascendente. Un evento con un inmenso arraigo en la comunidad artística y en la sociedad en general.

    El Salón acogió durante sus 43 ediciones y 63 años de existencia, a todos los artistas visibles del país y premió a destacadas figuras, incluso en momentos en que su obra no tenia el reconocimiento posteriormente alcanzado.
    Para muchos artistas el Salón era prácticamente el único espacio de exhibición porque su obra era: anti comercial, efímera, performancística, experimental, imposible de montar en otro espacio por sus dimensiones y condiciones, por ser un artista desconocido, por ser joven, por ser de provincia y todas las sumatorias y permutaciones de estos factores.

    En los Salones Nacionales de Artistas Colombianos, el espectador podía encontrar la obra de los grandes maestro, de los artistas maduros y de los jóvenes con sus propuestas experimentales y renovadoras.

    No se compadece la reconocida calidad del arte nacional con la falta de un evento expositivo oficial que permita al público general entrar en contacto con esta dinámica que es parte integral de la cultura colombiana y un espacio generador de pensamiento, reflexión y disfrute estético.

    El Salón como una gran empresa cultural de la Nación, nos pertenece a todos los artistas colombianos y su entrega a la transnacional de las curadurías bienaleras, un desmedro al patrimonio social . Si cada artista colombiano pierde un espacio de participación en beneficio de la presencia de artistas extranjeros, estamos ante un mal negocio.
    Se va a usar la “joya de la corona” del arte colombiano y su capital económico para ofrecerlo como prenda, como basa para entrar a ese mundo de los grandes espectáculos del arte internacional.

    Los artistas colombianos no van a ganar nada y si a perder todo lo que el Salón aportaba.

    Por todo esto SALVEMOS EL SALON NACIONAL DE ARTISTAS COLOMBIANOS
    http://www.avaaz.org/es/petition/No_a_la_muerte_del_Salon_Anual_de_Artistas_Colombianos/?copy

  34. Víctor Albarracín Llanos 2013/08/15 at 10:56 pm

    Nadi(e)n me quiere, todos me odian. Refritas Reflexiones sobre un salón que ya no le gusta a los Artistas de Salón.

    Versión Reeditada y Desacreditada por Víctor Albarracín.

    He dedicado tanto tiempo a esta reflexión sobre el Salón Nacional porque pienso que esta institución del arte colombiano ya no es el evento más importante de nuestra cultura visual ni el mayor patrimonio tangible de la comunidad artística y porque veo venir sobre él las sombras del pasado que auguran la intención de una retoma retrógrada de figurones envejecidos reclamando su tajada del pastel histórico e histérico, con lo que preveo una discusión estéril y una burocratización de dimensiones mayúsculas que causará un inmenso daño a la cultura y al arte nacional.

    La ausencia del Salón en su modelo original ya ha demostrado que hay otras formas de hacer y, su transición a un formato de exhibición internacional es una posibilidad que debe ser explorada de manera más radical para encontrar salidas a las encrucijadas que plantean formatos estáticos como la Bienal o la Feria.

    A las nuevas generaciones y a la sociedad desapercibida se le está vendiendo la idea de que el Salón Nacional de Artistas Colombianos fue un salón elitista, decadente, anacrónico e inútil. Y quizás no haya nada más cercano a la realidad, aunque debe reconocerse que tuvo sus momentos y sus chispazos, más por cuenta de algunos artistas que de las instituciones que lo promovieron; el Salón no fue jamás un evento democrático, plural e incluyente, así como no se caracterizó por ser vibrante ni polémico, llegando a ser, para los artistas excluidos y para la sociedad en general, intrascendente. Un evento con un inmenso desarraigo en la comunidad artística y entre los ciudadanos de a pie.

    El Salón acogió durante sus 43 ediciones y 63 años de existencia, a todos los artistas hegemónicos del país y premió a figurones diversos, incluso en momentos en que había otras obras más arriesgadas y otros artistas cuya obra, invisible para el jurado, habría sido fundamental reconocer a tiempo.

    Para muchos artistas el Salón era el espacio de exhibición por excelencia, porque su obra era: comercial, grandilocuente, aparatosa, sensiblera, llena de conveniencias políticas, triunfalista, anquilosada, provincianamente centralista y todas las sumatorias y permutaciones de estos factores, incluido el hecho y la salvedad, claro está, de estar siempre bajo los criterios, perspectivas, simpatías, negociaciones, favores y demás tejemanejes institucionales y, particularmente, de aquellos arranques de odio y afecto de los jurados por ciertos artistas.

    Es clara la manera en que el Salón operó posicionamientos estratégicos, por ejemplo, de la obra de María Teresa Hincapié a través de sus dos obras fundamentales: “Una cosa es una cosa” y “Divina proporción”, premiadas en 1990 y 1996, es decir, en el curso de esa década en que el modelo Salón empezó a perder la relativa relevancia que había tenido hasta entonces. Es posible que esas obras, bajo otros exámenes y perspectivas estéticas serían, quizás no irrelevantes pero sí, más ajustadas a su valor histórico y menos cargadas del heroísmo estéril bajo el cual han sido constantemente revisadas.

    En las versiones del Salón que se montaron en el espacio de Corferias, por sus dimensiones, sus condiciones técnicas y las dimensiones de los equipos de montaje se estableció una dinámica expositiva y un diálogo entre la organización y la mercadotecnia que devino en la actualización de los criterios comerciales de exhibición y en la presentación de un evento de extraordinario arribismo y validación moral y financiera de un conjunto de artistas que se convirtieron en vedettes y que hoy brillan, o que más bien brillaron por ese entonces en el dudoso horizonte del más cuestionable galerismo nacional e internacional.

    Este espacio de ascenso social y comercial fue un modelo que inspiró la Feria de Arte de Bogotá, con las limitantes de compra y venta que tuvo el Salón, claro está, al no disponer de una infraestructura galerística adecuada.

    En los Salones Nacionales de Artistas Colombianos, el coleccionista podía encontrar la obra de los grandes maestros, de los artistas maduros y de los jóvenes con sus propuestas seudoexperimentales y cuasirenovadoras a precios más competitivos que en las galerías, pues se eliminaba la comisión del 50% que los artistas pagaban a sus intermediarios y, por eso, fue una buena oportunidad de negocio si, además, se tienen en cuenta los premios en cash otorgados por los jurados.

    Que el Salón generó un modelo competitivo, claro que sí y fue muy positivo para el artista bien posicionado en términos mercantiles. El arte es una profesión como cualquier otra y también allí hay peldaños que subir y la excelencia en la trepada se premia y estas distinciones entre quienes trepan bien y quienes no se animan a trepar son el acicate y el modelo para el progreso el artista de Salón. Es el Salón ese positivo evento donde aprendieron, muchos, un conjunto enorme de habilidades sociales para destacarse: ofrecimiento de cenas y regalos a los jurados y otras dignidades, pose estratégica en fotos sociales, guiños, ofertas, chismes sobre la competencia, precarización del trabajo de otros artistas a quienes convertimos en “asistentes” o más bien esclavos mal pagados y sin crédito alguno, etcétera.

    Muchos dirán que esta es solo una ficción personal y que este Salón solo existe en mis resentimientos, y probablemente sea así, pues parecería que en los sueños de viejas glorias y de artistas luchando por la perennidad de su posicionamiento, la cosa sí funciona en los términos de Bachelard: el Salón Nacional de Artistas Colombianos entendido como un espacio que habita en los sueños de los aspirantes a artistas de Salón, como el espacio en que habitan sus sueños de fama y fortuna, pues soñar con el triunfo social es la función del artista Nacional.

    El Salón debe ser Salón, el Salón debe ser Salón Nacional y el Salón debe ser Salón Nacional de Artistas Colombianos, dicen una y otra vez a ritmo de bambuco uribista.

    Debe ser Salón porque su formato expositivo, dicen, permite adquirir en un solo espacio o a lo sumo en espacios asociados de fácil acceso a las élites, una muestra integral y coherente con sus posibilidades estratégicas de comerciar y de ser comerciado, un conjunto restringido de obras en diálogo con una metodología promocional acorde con el espíritu de los tiempos.

    Debe ser Nacional porque, siguen diciendo, es el evento oficial que cubre la necesidad general de destacarse por encima de la comunidad artística nacional (en minúsculas), sin cortapisas éticas ni curatoriales y con una amplia participación del selecto grupo de artistas al que habrá de coronar la Juraduría. El sistema de regionales que es FUNDAMENTAL, debe ser optimizado para dar acogida a la mayor cantidad de participantes de todo el país, siendo lo más incluyente posible y así producir una ilusión democrática, mediática y, sobre todo, exótica. El Salón, declaran con énfasis los artistas de Salón, debe tener un número significativo de participantes y no el exiguo e insuficiente del “salón” actual pero, eso sí, teniendo en cuenta la enorme pirámide de dignidades, posicionamientos sociales, caprichos de montaje, acceso a las personalidades que visiten el evento y preferencias de premiación y de acceso a los medios, reservados al pequeño grupo de los Grandes Artistas de la Generación Intermediada y a sus Jóvenes Promesas Inofensivas.

    El Salón debe ser de Artistas colombianos, concluyen, porque su función es la de permitir a la in-mensa y reactiva comunidad nacional tener alguna ilusión de visibilidad que no existe ya en el modelo actual. No se compadece la reconocida calidad del arte nacional de Salón con la falta de un evento expositivo oficial que permita a cierto círculo particular entrar en contacto con esta dinámica que es parte integral de la cultura colombiana y un espacio generador de tendencias, contactos y oportunidades.

    Los artistas de Salón hemos tenido entre manos un dispositivo social que no hemos sabido valorar, insisten. Por un falso concepto renovador se ha dejado acabar el Salón perdiendo un capital invaluable. El Salón como una gran empresa, nos pertenece a algunos artistas colombianos y su entrega a la transnacional de las curadurías bienaleras, va en desmedro de nuestro patrimonio. Si cada reconocido artista colombiano pierde un espacio de participación en beneficio de la presencia de artistas extranjeros, estamos ante un mal negocio, argumentan. ¿Y a quién beneficia finalmente esto? Por supuesto no a quienes con los recursos estatales, que son de todos, estamos intentando catapultar nuestras ambiciones personales por encima de las entelequias de curadores y agentes externos a nuestro círculo.

    La inclusión del Salón en el portal Universes in Universe, es muy diciente; es el anuncio de la mutación del Salón a Bienal Internacional y este traslapo como el TLC, pronostican, nos va a encontrar, a los artistas nacionales de Salón Nacional, mal parados, porque ya no nos veremos tan exóticos como antes sí lo hacíamos. Si no, veamos el actual “salón” con su pobre representación nacional, convenientemente matizada por unas pocas nuevas figuras “de postín” para ir “a la fija”. Como alguien comento en FB parece haber mejor cartel en la exposición de Daros que en el “salón”.

    Que en este evento habrá visibilidad del arte nacional y diálogo con el arte internacional, pues claro que si, pues el arte colombiano es muy poderoso por si solo y, nosotros, reclaman, reclamamos desde aquí la tajada que nos corresponde de ese poder.

    Que es importante para la sociedad y para el arte nacional entrar en contacto con el panorama internacional y abrir la puerta a la circulación del arte del mundo en Colombia, pues si, pero no mientras Nuestros Jugadores queden relegados a la incertidumbre de no saber, se quejan. Yo no quiero que me curen, quiero que me Juren, dice el más beligerante de entre ellos. Y no seamos tan regalados y pordebajiados pensando que el arte en Colombia va a mejorar porque tenemos la oportunidad de ver arte internacional, cizañea. El arte colombiano tiene mucho que decir para sus adentros y el centro del mundo también está aquí, porque Colombia es Pasión, remata con voz trémula.

    Hay que hacer eventos internacionales pero lo primero es cuidar y fomentar el Arte Nacional que tanto se pondera por su rentabilidad; algo que los artistas de Salón logramos, se atribuyen, gracias al proteccionismo cultural que ahora no deben quitarnos.

    Queremos enviar el satélite al espacio y no vamos marchando ni en carro de balineras, metaforiza el palnadín del Necional. ¿No será que mejor nos bajamos del Concorde y peatonalizamos el arte? La gasolina para aviones está muy cara y es poco ecológica, divaga errático. A lo mejor volviendo a recorrer los senderos de la patria, con menos afanes y mejor mirada nos volvemos a encontrar con algunos valiosos habitantes y descubrimos flores nunca vistas que pegan bien al mezclarlos ingeniosamente con Mickey Mouse, Pokemon, Bart Simpson y toda esa basura inmunda del capitalismo transnacional, convirtiéndose en piezas perfectamente mostrables, vendibles y paradigmáticas dentro de un Salón como este que propongo, insiste creativo.

    Ya se ha anunciado que el nuevo esquema parte de la base de que los Salones Regionales serán eventos autónomos. Esto solo significa que a los artistas de la provincia se les seguirá dando, especula, como ha ocurrido desde el inicio del modelo Salón, un contentillo local con la imposibilidad de participar en el magno evento internacional. Pero qué van a poder participar si a la luz de este arribismo, justo como a nuestra sombra otrora, son impresentables. Y del resto, pues se invitará convenientemente a los de mostrar, a los que ya han ganado por sus propios contactos un lugar en el panorama internacional y a los jóvenes que se ajusten al esquema performático bienalero, así como en el pasado aquellos que nos ajustamos al esquema seudocrítico galerístico exotizado participamos de ese Salón que sí nos gustaba, rememora.

    Se va a usar la “joya de la corona” del arte colombiano y su capital económico para ofrecerlo como prenda, como basa para entrar a ese mundo de los grandes espectáculos del arte internacional. Y a nosotros nos quitaron la alfombrita roja, se lamenta.

    Los artistas colombianos, los colombianos Colombianos como yo, no van a ganar nada y si a perder todo lo que el Salón aportaba. Solo nos quedaremos viendo la gran comparsa del éxito de unos pocos astros, envidia.

    Para finalizar y retirarme de este foro después de dejar esta mi humilde opinión, afirma vanidoso, quiero concretar lo que a mi parecer debería ser el modelo del Salón Nacional de Artistas Colombianos que incuestionablemente debe renacer:
    Se debe reconformar el Salón Nacional de Artistas Colombianos en su esquema original, con Salones Regionales, con reglas claras de participación para el populacho y convocatorias públicas de amplia difusión y privadamente resueltas, con premios regionales y nacionales para las viejas glorias y para las jóvenes futuras viejas glorias, garantizando el establecimiento de espacios de exhibición idóneos, de paredcitas blancas, lucecitas halógenas, mesitas de pasabocas y meseros serviciales.

    Si se quieren hacer exposiciones internacionales, magnífico, que se gestionen los recursos para ello pero que NO se nos despoje del Salón Nacional de Artistas Colombianos.

    __________________________

    Posdata del editor: Mientras este certamen siga siendo entendido como un espacio de exhibición de piezas, como un saloncito de paredes llenas de maricaditas, retrógradas o de vanguardia, feas o bonitas, locales o internacionales, de Caparrapí o de Capri, conceptuales o artesanales, seguiremos teniendo la misma discusión y los mismos argumentos, una vez tras otra, hasta después de que de este país ya no quede ni el nombre y solo, desde ultratumba, se escuchen las voces espectrales de Eddy, Betty, Nadín, Glorita, Jorgín, Richi, etcétera.

    • Jalule 2013/08/20 at 3:08 pm

      Maaaaaaaaazazo frontal. Francamente, mis neuronas quedan cerradas a esta discusión, porque creo que resumió casi todo Albarracín.

      Agrego: no hay nacionalismo bueno. Menos el que vivimos.

      A ver si empezamos a desexotizarnos un poquillo y de pronto, en el proceso, nos crecen los cojones para fortalecer nuestra propia labor.

      Digo.

  35. mauricio cruz 2013/08/16 at 4:23 pm

    Estuve en la charla de Jaime Cerón en los Andes (público local, básicamente) y hubo un par de cosas que me dejaron pensando :

    1. el carácter híbrido que ha ido adoptando el evento, entre Salón y Bienal, gracias sobre todo a la presencia de artistas extranjeros. Lo que plantea el problema de si se mantiene la ‘marca registrada’ (SNA) del espejo nacional identitario o se difuminan las fronteras. Mitad y mitad? Qué consecuencias y ventajas tiene lo uno y/o lo otro?

    2. El criterio de los ‘guiones curatoriales’ que se viene implementando desde hace ya un tiempo y cuya función principal es resolver por medio de taxonomías o filtros temáticos la cantidad y la diversidad (aleatoria) de las obras expuestas -supuestamente para beneficio del público, para que no se pierda… Y la pregunta evidente : de qué manera, entonces, determinan o interceptan la integridad de los procesos artísticos de cada uno de los artistas presentes?

    Con esto tengo para rato.

  36. Angela María Laverde 2013/08/16 at 5:35 pm

    Una cosa es una cosa (version original) min 1:18

  37. Martha Ennix 2013/08/16 at 5:56 pm

    ENCONTRE ESTA PERLA: ALGO PROFETICO O LOS MISMOS CON LAS MISMAS.

    El Salón Nacional y otros salones nacionales en Colombia

    Germán Rubiano Caballero

    A diferencia de lo que pasa en otras partes, Colombia no es un país en el que se realicen muchos salones de carácter nacional. Tampoco abundan los salones regionales o los especializados en algún procedimiento artístico y de convocatoria nacional o regional. Por eso, el Salón Nacional de Artistas, organizado por el Estado —en los últimos años por el Instituto Colombiano de Cultura— sigue siendo la gran exposición colectiva del país.

    Entre abril y mayo de este año se realizó la edición XXXV de este Salón, que fuera convocado por primera vez en 1940. En estos 54 años su trayectoria está llena de altibajos y vicisitudes —han sido tantos y tan diversos los ministros de educación y los directores de Colcultura— y pletórica de controversias —por los jurados, por los premios, etc.—. Vista en retrospectiva, la historia de los salones es un poco la historia de las artes plásticas de Colombia. En un seguimiento atento se pueden conocer las tendencias predominantes, los nombres más sobresalientes y de mayor continuidad, las predilecciones de ciertos críticos e incluso las intrigas para imponer artistas o jurados que ciertos dómines han podido urdir.

    Los organizadores del XXXV Salón sostuvieron qe nunca antes se había hecho una edición con tantas obras. Posiblemente. Sin embargo, el Salón de 1990, el XXXIII, también fue enorme y de mejor calidad, En aquella ocasión, con motivo de los cincuenta años de los Salones se invitó a muchos maestros de gran prestigio—como Fernando Botero—, que tuvieron la deferencia de participar. En 1994, con varias excepciones, predominaba la mediocridad. La admisión fue demasiado generosa y muchos de los participantes mostraban una completa inmadurez. Algunos maestros, además, brillaban por su ausencia —no estaban Manuel Hernández, Olga y Jim Amaral, Fanny Sanín, Juan Cárdenas, etc.—y otros no tenian obras importantes —Pedro Alcántara, Umberto Giangrande y Leonel Góngora, por sólo citar unos pocos—.

    Lo primero que hacía impenetrable el Salón en mención era su montaje. Si el espacio descomunal era suficiente e incluso algunos trabajos estaban bien separados unos de otros, la distribución no tenía criterio alguno y en buena parte las obras estaban colocadas al azar. La exposicion no tenía orden y el público debía recorrer las salas como si estuviera en una especie de laberinto, aunque en este caso sin ningún hilo de Ariadna. Cada día resulta más indispensable la creación de un equipo de expertos —que sepan de Arte— que se encargue de preparar con suficiente tiempo el guión del Salón Nacional. Sobre todo si se va a seguir insistiendo en estas mega-exposiciones.

    Lo segundo que hacía difícil acceder a la muestra era la calidad de los trabajos. Encontrar cincuenta o sesenta obras de importancia —que las había— en medio de un maremagnum de piezas mediocres o muy cercanas a la medianía requería paciencia y dedicación, y a la larga resultaba un esfuerzo aburrido. En varias ocasiones he dicho que la escasez de gran arte ya se ha vuelto corriente en cualquier exposición colectiva de cualquier parte del mundo y que no es fácil ahora encontrar obras de calidad o que sean realmente nuevas y estimulantes. También he sostenido que cincuenta obras buenas reunidas en una muestra impiden decir que la exposición es pésima y siempre abren una luz de esperanza. Como estas afirmaciones siguen vigentes para mí, sólo podría añadir al respecto lo siguiente:

    1. Es un consuelo de tontos decir que en todas partes el arte anda mal.

    2. Es preocupante que el arte ande mal (“El arte que llena los museos y las galerías generalmente es de una calidad tan ínfima que ninguna inteligencia crítica verdadera se puede sentir tentada a analizarlo…”, ha dicho Barbara Rose; actualmente existe “El declive de lo nuevo”, según Irwing Howe, y hay hoy “Una falta de objetivos y de ideales estables, junto a la más grosera comercialización”, de acuerdo con Suzi Gablik); y

    3. Es estúpido que unas cuantas obras sean sepultadas en medio de montones de basura.

    Finalmente, también complicaba el recorrido del Salón la inpenetrabiidad de muchos trabajos, su falta de contenido,su carencia de relaciones con algo distinto al mismo trabajo y su subjetividad a ultranza. Aunque de nuevo apunto a un hecho común al arte internacional de los últimos decenios, es cierto que una concentracion de obras inanes, exclusivamente autorreferenciales o que sólo se basan en experiencias particulares o en imaginaciones desbordadas —¿o desquiciadas?—, resulta muy dura de asimilar. Si Francisco Calvo Serraller no se equivoca al decir que “Hay que formular la hipótesis de que el arte contemporáneo es, realmente, un arte nuevo, al que no se puede aplicar adecuadamente el sistema de categorías que ha dominado científicamente en el arte tradicional., es innegable que, entre otras cosas, por la falta de una selección rigurosa, el Salón resultaba ser ante todo un batiburrillo de albures singularísimos, tan abstruso como pobre.

    De estas generalidades radicales vayamos al grano. Miremos la edición XXXV del Salón Nacional en detalle. De acuerdo con el catálogo participaron 342 artistas. Muy seguramente sean un poco menos. Resulta imposible recordar todos los que estaban, pero sin duda uno o dos que están en el listado no participaron a última hora (pienso en Beatriz Angel, en Jaime Franco). Entre quienes participaron, 104 presentaron trabajos tridimensionales, de los cuales 53 figuraban como instalaciones. Algunas de estas obras eran de artistas tradicionalmente pintores o dibujantes (Dioscórides Pérez, Jean-Gabriel Thenot, Gustavo Zalamea, etc.). El predominio de lo bidimensional era grande. En total había más de doscientos artistas con trabajos en dos dimensiones, excluyendo a los “performers” y a Gilles Charalambos y Roberto Sarmiento, que participaron con una propuesta sonora: una voz que se oía en todos los rincones de la exposición repitiendo de manera impersonal la frase: “Esto es arte, esto no es arte”. Entre las obras bidimensionales había pinturas, dibujos, grabados y fotografías. Es ostensible que, a diferencia de lo que se vio hace unos años, no estamos en el mejor momento del (dibujo y el grabado, y que, aunque hay algunos fotógrafos importantes, la mayoría cree que el salón no es el mejor escenario para mostrar sus trabajos. De todos modos, deben destacarse los dibujos de Luis Caballero, Francisco López y Lucas Ospina, los grabados de Elsa Zambrano y las fotografías de Luz Elena Castro.

    En medio de tantas pinturas anodinas o con claras referencias a remedos del arte actual, había varias obras sobresalientes: El óleo de Juan Antonio Roda de la serie Tierra de Nadie, una bella abstracción en la que en un espacio ambiguo emergen, flotan y vibran grafismos libres y expresivos; el óleo El taller de Santiago Cárdenas, que confunde el realismo —marco, paleta, papeles, ganchos, cordón de electricidad, paraguas— con la abstracción —manchas dinámicas sobrepuestas— en un intento afortunado de mezclar las engañifas visuales con las acciones del pintar; el óleo Contraflujo de Beatriz González, una sobria alusión a la violencia de la que no escapan ni los animales, y que a veces puede presentarse en imágenes tan poéticas y dolorosas como las que muestra esta pintura: el cadáver de una mujer flotando al lado de un conejo; el óleo De la mano de Dantz —de acuerdo con el catálogo—de Jaime Franco, una fina composición abstracta en la que sobre una superficie agrisada surgen máculas de puntos, líneas y trazos tan sensibles como inmateriales; y el díptico al óleo de la serie Parque de la Independencia de Luis Fernando Roldán, un enorme concentrado de masas en ebullición. Otros cuadros destacables eran los de Armando Villegas, Carlos Salas, Rafael Echeverri y Danilo Dueñas, en el campo de la abstracción, y los de Raúl Cristancho, Luz Angela Lizarazo, José Horacio Martínez y Catalina Mejía, Deley Morelos, Jorge Gómez, Alvaro Salamanca, Carlos Salazar y Ana María Rueda, en el de la figuración.

    Como ha sucedido en los últimos años, la escultura contaba con una buena representación. Siempre encabezada todavía por los maestros Negret y Ramírez Villamizar, que nunca declinan la invitación del salón, la lista de los escultores de calidad incluye a: Lydia Azout, Germán Botero, John Castles, Alberto Riaño, Teresa Sánchez, Alberto Uribe, Ronny Vayda y Hugo Zapata. Un conjunto de artistas quizás eminentemente formalista, pero con obras depuradas por el trabajo de muchos años y el constante deseo de superación. Mención especial merecen las piezas de Castles, Medio punto, en láminas de acero, erguidas y elegantemente dobladas; la construcción de Riaño, Paisaje, en láminas de hierro, con claras referencias al arco y al cilindro; la talla de madera con tierras minerales de Teresa Sánchez, Aguja, un trabajo sutil y de gran refinamiento, y la construcción de Vayda, Teorema —de nuevo según el catálogo—, en hierro, un verdadero dibujo en el espacio.

    Sí, las instalaciones siguen de moda: 53 trabajos de esta clase es un número respetable en cualquier parte del mundo. En el Salón no había instalaciones realmente impactantes, ni por sus imágenes sorprendentes, ni por sus contenidos contestatarios, ni por sus materiales cuidadosamente seleccionados o dificilmente reunibles, ni por sus escalas descomunales, ni por sus apoyos tecnológicos de avanzada. De la medianía generalizada deben excluirse de todos modos las obras de Marta Combariza, Elias Heim, José Alejandro Restrepo, Carlos Alberto Uribe, José Omar Valbuena y Gustavo Zalamea. Las instalaciones de Marta Combariza 9 metros cuadrados de manto para la tierra, y de Restrepo, Musa paradisíaca, sobresalen por la experiencia en estos trabajos. La primera, entreverando la pintura con la cerámica y las actividades manuales in situ, y el segundo, haciendo uso del video. Los objetos de Heim palidecen cuando se recuerdan tantos aparatos extraños movidos por la tecnología, y los acumulados de Uribe y Valbuena llegan a hostigar.

    Otras obras tridimensionales que no pueden dejar de tenerse en cuenta son La cabalgata de los lujuriosos de Emel Meneses, Ciudad, ciudad de Luis Fernando Peláez, Dibujos en bronce de Cristóbal Schlenker, y las cerámicas de Cecilia Ordóñez, Carol Young y Andrea Echeverri. Los trabajos de esta última artista son de las producciones más desenfadadas de todo el salón: una mezcla de muchas cosas en torno del Kitsch. Con Andrea Echeverri (1965) y Mauricio Calixto (1968), con una obra fuerte que mezcla la pintura con la fotografía y los pequeños objetos tridimensionales, y con Helena Martín (1968), pintora y ceramista de fina sensibilidad, entre algunos pocos, puede pensarse que las artes plásticas del país tienen futuro. Entre esos pocos, me atrevo a mencionar a Manuel Romero (1968), un joven inteligente y talentoso, hábil dibujante y pintor, que actualmente anda perdido haciendo instalacioncitas tan estólidas como la que presentó en este salón: Atrás de la luz, con la palabra “Nada” hecha en letras desinfladas de tela amarilla y abajo cuatro marquitos cubiertos cada uno de telas blancas.

    El jurado de calificación concedió los tres premios del mismo valor en dinero de manera salomónica: un premio para pintura, otro para trabajos tridimensionales y otro para manifestaciones alternativas. Los ganadores fueron el pintor José Horacio Martínez (1961), el instalador Fernando Arias (1963) y el performer Alfonso Suárez (1952). Nunca discuto los premios, porque lo encuentro sin fundamento —son hechos cumplidos y creo en la honestidad de los jurados—, pero en este caso no puedo ocultar que veo con incertidumbre el derrotero de estos trabajos, sobre todo el de los dos últimos. Suárez hace rato insiste en las performances, pero sin duda su obra es chata y poco refinada. Visitas y apariciones, su trabajo galardonado, relacionado con el médico milagrero venezolano José Gregorio Hernández, no pasa de ser una serie de presentaciones banales y de mínima “actuación”. Arias ha reiterado desde 1992 las instalaciones con el tema del Sida. El dramático motivo daría para mucho más si el artista se aventurara a algo diferente del simple ensamblaje de las plaquetas de vidrio usadas en los laboratorios. Su instalación premiada, Cuarto frío, creaba un espacio transitable que, aunque obviamente benigno y sin misterio, no dejaba de asustar a algunos ignorantes. Martínez ha tenido una figuración destacada en medio de la pobreza pictórica de los últimos años. Sus cuadros llaman la atención por los temas enigmáticos y particularmente por los enfoques de las visiones y las mezclas de los espacios. Su pintura ganadora no es ajena a la poesía y en realidad atrae por sus figuras con sombras que las vuelven tridimensionales. Fue una lástima que el jurado internacional no hubiera tenido el tiempo necesario para ver una exposición tan grande, en la que había videos y performances, y que no hubiese visto colgadas o perfectamente ubicadas en los sitios asignados todas las obras participantes antes del fallo.

    En poco tiempo, Colcultura desaparecerá y se creará el Ministerio de la Cultura. Muy posiblemente habrá entonces cambios importantes. La sección especializada en artes plásticas del nuevo ministerio tendrá que estudiar una reforma radical del salón. Hay muchas cosas que han venido fallando, tanto en la organización de los salones regionales, como en las invitaciones. No tiene mayor sentido seguir invitando mecánicamente a todos los ganadores de premios en salones anteriores. Y respecto de las invitaciones a artistas que están figurando con algún reconocimiento, debe haber algunos criterios objetivos de selección, más allá del amiguismo. Por ejemplo,la invitación sólo se cursará a los mayores de cuarenta años y que han expuesto en alguna galería o institución de importancia en el último año.

    A no ser que haya un mayor presupuesto, para aumentar el numero de asistentes al salón, éste no puede seguir pensándose como una megaexposición. Tengo informaciones alarmantes sobre obras involuntariamente deterioradas antes del salón, en el salón y después de él. Hay que decir finalmente que nunca había salido el catálogo antes de una inauguración. Esto sucedió en 1994 y el catálogo es atractivo en su presentación. Infortunamente no tiene lista de obras y muchas ilustraciones no coinciden con los trabajos que se presentaron.

    Además del Salón Nacional, actualmente existen en Colombia la Bienal de Bogotá del Museo de Arte Moderno de la capital, el Salón Rabinovich del Museo de Arte Moderno de Medellín, y el Salón de Arte Joven “Marta Traba” del Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali.

    Siempre anunciada como la exposición colectiva que remoza y da aire fresco al arte colombiano, la Bienal de Bogotá es un salón nacional en pequeño, toda vez que en cada una de sus presentaciones la mayoría de sus nombres ya ha figurado en la muestra previa del salón de Colcultura. Este año, por ejemplo, en su cuarta edición, de sus 21 participantes, 14 estuvieron en el Salón Nacional del 94, y uno más —Andrés Sosa— había estado en el del 92. La diferencia importante se encuentra en el hecho de que los artistas invitados a la Bienal cuentan con más espacio. De esta manera pueden exponer más trabajos o exhibir piezas de gran formato. Cuando hago un balance de cada una de las Bienales de Bogotá no puedo dejar de recordar una frase muy aguda de Hans Sedlmayr: “Nadie puede negar que en nuestro siglo, más que en cualquier otro—el número de ‘artistas’ es ya una ofensa—, lo falso sofoca a lo auténtico Si se precisa que para el teórico alemán en las obras falsas la representación se realiza únicamente desde “fuera”, a partir de un conocimiento de la apariencia, se entiende que lo que pretendo decir es que la muestra del Museo de Arte Moderno de Bogotá, por culpa de sus organizadores, se ha convertido en el epítome de un arte colombiano supuestamente contemporáneo, sintonizado (?) con lo más avanzado del arte internacional (?); un arte mimético que, con las excepciones que confirman la regla, parte ante todo de la observación superficial de revistas y libros especializados. Lo anterior es lamentablemente paladino en la cuarta edición de la Bienal. Salvo muy pocas obras, la exposición estaba llena de trivialidades, algunas, por fortuna, completamente efímeras. El predominio casi total de las instalaciones obliga a decir que es triste no encontrar un solo trabajo de este género realmente importante y, por otra parte, que, aunque no lo quieran aceptar los responsables de la Bienal, en Colombia todavía existen muy buenos pintores, dibujantes, grabadores y escultores. Ana Claudia Múnera (1966) y Guillermo Quintero (1965) fueron los ganadores del evento. Ambos con dos videos —instalaciones de connotaciones sociales—, miseria y religión en el primero, y violencia en el segundo.

    Hace pocos meses se realizó la XIV edición del Salón Rabinovich del Museo de Arte Moderno de Medellín. Concebido inicialmente para destacar nombres de estudiantes de los últimos semestres de las principales escuelas de bellas artes del país, el salón está abierto ahora a todos los artistas menores de treinta años que quieran participar, así sean autodidactas. Sin embargo, el Museo cuenta con asesores en varias ciudades para cribar el número de aspirantes. De 106 artistas que enviaron sus obras este año se seleccionaron 23, la mayoría de Medellín y Bogotá. El premio único fue para José Freddy Serna por las pinturas Común a…, y las dos menciones para la instalación Perímetro de María Adelaida López, y para la instalación Santuario de la memoria de Roberto Restrepo. Resulta importante destacar que, desde los primeros participantes en el Salón Rahinovich, muchos premiados o incluso simplemente seleccionados han seguido figurando de manera sobresaliente en exposiciones como el Salón Nacional y la Bienal de Bogotá.

    A fines de este año debe realizarse la tercera edición del Salón de Arte Joven “Marta Traba”, del Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali, el cual ha sido programado para efectuarse cada cuatro años. El segundo salón se llevó a cabo entre noviembre de 1989 y enero de 1990, con una gran novedad: Estuvo consagrado a la fotografía y el video. En él participaron 26 fotógrafos y 15 realizadores de videos. Aunque con algunas omisiones, la muestra fue bastante completa respecto del quehacer artístico en esos campos.

  38. Eusebio Puente 2013/08/16 at 11:40 pm

    Y aquí hay otra perla! El Acta del Salón Regional de la Costa mencionado por Jaider Orsini redactada por un jurado donde además de curadores, estaba el artista Nadín Ospina, que para nada representó a los artistas, pues declaran desierta la premiación del Salón Regional por “falta de profesionalismo”, “deficiencia en las ideas”, “insuficiencia investigativa” y “falta de relación con el contexto”. ¿Qué artista permite que suceda algo así?

    Acta Salon de la Costa

  39. Nadín Ospina 2013/08/19 at 7:47 pm

    Quiero responder a los cuestionamientos sobre mi labor como jurado de los Salones Regionales diciendo lo siguiente:

    En el año 2003 el Ministerio de Cultura, adoptó un nuevo modelo de selección y premiación de los Salones Regionales, que consistió en entregar a dos profesionales del arte la labor de ser simultáneamente jurados de TODOS los Salones Regionales de esa edición.

    Esta responsabilidad recayó en el artista y docente de amplia trayectoria Juan Fernando Herrán y quien aquí escribe. Siendo acompañados en cada oportunidad por otros profesionales de la región y destacadas personalidades del arte nacional como historiadores, críticos de arte, curadores y artistas.

    Este modelo intentaba dar una unidad, una coherencia y una mayor claridad conceptual, de tal manera que con el mismo criterio de excelencia se juzgara el trabajo de todos los participantes del País.

    Tanto es así, que se generó un “manual” de parámetros a considerar, que como se le en él (Anexo) proponía como criterios generales: La “Solidez formal y conceptual de las propuestas y su aporte al campo artístico contemporáneo en Colombia”.

    Esto también generaba un grado inmenso de responsabilidad y compromiso en nuestras decisiones pues se trataba de que las regiones quedaran muy bien representadas en el Salón Nacional de Artistas Colombianos.

    Se pretendió ser lo más imparciales posible, y el juzgamiento no se basó nunca en criterios preconcebidos sobre; temáticas, técnicas, formatos o tendencias, y desde luego, no en afinidades personales o cualquier otro tipo de consideraciones extra artísticas.

    A mi juicio, este fue un experimento muy positivo, pues con Juan Fernando Herrán terminamos teniendo un mapa mental privilegiado de lo que estaba ocurriendo en ese momento en el medio artístico nacional.

    Debo hacer aquí un necesario reconocimiento a la labor de María Belén Sáez de Ibarra, quien de la manera más profesional, coordinó y acompañó este gran esfuerzo, con un notable espíritu administrativo, pedagógico, intelectual y ético.

    En cada región se trató de establecer una especie de foro intelectual abierto, en el que participaron otros profesionales destacados impartiendo conferencias y talleres de gran nivel. Estas, diría yo, “clases magistrales”, dadas por personas como Víctor Manuel Rodríguez y Javier Gil, tuvieron una inmensa acogida y una multitudinaria concurrencia, prestándose al debate y en oportunidades a encendidas polémicas como es natural en este tipo de eventos.

    El conocimiento y experiencia adquiridos durante este año de concienzuda labor, que me enseño mucho del momento artístico y del País mismo, fue valorado por el Ministerio, de tal manera, que capitalizando esta particular experticia adquirida tras mi labor como jurado de los Regionales, me propuso ser también Jurado del Salón Nacional, junto con Adriano Pedroza y Víctor Zamudio Taylor.

    Ese año el premio que fue acogido unánimemente recayó en Oscar Muñoz y su extraordinaria obra “Re-Trato”, una hoy muy aclamada videoinstalación.

    Concretamente en el caso del X Salón Regional Zona Norte, que tuvo lugar en el Museo de Arte Moderno de Barranquilla; el grupo de selección y premiación fue complementado por Carmen María Jaramillo, historiadora de arte y curadora del Museo de arte Moderno de Bogotá y María Iovino, historiadora, curadora y representante de la región por ser nacida en Barranquilla. Nuestra labor, la de Juan Fernando y la mía, no podía estar mejor acompañada y la labor realizada fue verdaderamente de una minuciosidad, laboriosidad y corrección, más halla del deber.

    ¿Porqué se declaró desierto e premio en Barranquilla?

    Los jurados teniendo en cuenta la inmensa tradición del arte de la costa que ha dado al arte nacional un aporte tan importante, con figuras de una dimensión histórica, esperábamos encontrar grandes sorpresas y presencias relevantes; cosa que a nuestro juicio no ocurrió.

    Muchos importantes artistas se presentaron para esta oportunidad con obras menores que no correspondían a su trayectoria y calidad, y entre los jóvenes por más esfuerzo que hicimos no logramos detectar una obra que se sostuviese en el panorama nacional, máxime cuando de la costa siempre se esperan grandes cosas.

    La decisión de declarar desierto el premio, que no fue fácil de tomar y que nos dolió inmensamente, obedeció al criterio de enviar un mensaje contundente, un llamado a la comunidad artística para repensar su responsabilidad y compromiso como creadores.

    Esta decisión no fue un capricho ni un desconocimiento del valor Regional.

    Lo más sencillo hubiese sido premiar “lo menos malo”, pero ese no es el espíritu del Salón Nacional de Artistas Colombianos.

    Por reconocer el valor histórico del arte de la región, nos pareció inconsecuente e irresponsable dar un premio; “porque tocaba” y como entre nuestras atribuciones estaba esa posibilidad la ejercimos a plena conciencia.

    Como de la convenientemente ilegible “Perla forense” que aporta el Señor Eusebio Puente solo nos regala los extractos que le sirven para hacerme ver como un traidor al gremio; lo transcribo en su totalidad e invite a leerlo y reflexionar sobre su sentido.

    Y respondo a la pregunta de Puentes: “¿Qué artista permite que suceda algo así?”

    Pues uno honesto señor, uno honesto. Pero como dicen por ahí: “Ninguna Buena acción queda impune”.

    Hoy se quiere cuestionar, específicamente mi labor como jurado (tan raro que no se pregunte por la responsabilidad de los otros), creando una cortina de humo y desviando la atención de esta importante discusión sobre el Salón Nacional de Artistas Colombianos, de una manera malintencionada y personalista.

    Por último, lamento disentir cordialmente de mi apreciado Ricardo Arcos–Palma, pero sigo pensando que los Regionales sí deben tener premios, pues son un gran estimulo, y que si en este caso no se dieron, fue únicamente porque faltó lo infaltable: “La solidez formal y conceptual de las propuestas y su aporte al campo artístico contemporáneo en Colombia”.

    X SALÓN REGIONAL DE ARTISTAS-ZONA NORTE
    PROGRAMA SALÓN NACIONAL DE ARTISTA
    MUSEO DE ARTE MODERNO DE BARRANQUILLA

    Reunidos en Barranquilla el 29 de noviembre de 2003, el jurado de Selección y Premiación del Salón Regional Zona Norte, compuesto por Carmen María Jaramillo, María Iovino, Nadín Ospina y Juan Fernando Herrán, después de analizar exhaustivamente todas y cada una de las propuestas presentadas a su consideración, decide lo siguiente:

    Se otorgan estas menciones:

    – Fernando Castillejo Tamayo con la obra Wake up
    – José Aníbal Moya Daza con la obra Espacio entre dos vientos
    – Juan Carlos Dávila con la obra Columna II
    – Luis Nicolás Camargo con la obra La enfermedad del raiting y su tratamiento “ligth”
    – Leonor Espinosa de la Ossa con la obra Intríngulis

    Las obras señaladas anteriormente se presentarán en el Salón Nacional de Artistas Colombianos.
    Así mismo el jurado declara desierta la premiación del Salón Regional.

    Esta decisión se toma en consideración a que en el conjunto del Salón no se encuentra una obra que se destaque de una forma particular por su valor investigativo, su desarrollo expresivo y su materialización.

    Dada la importancia de los aportes históricos hechos por el arte de la región al contexto cultural nacional, el jurado quiere señalar la precariedad del momento que atraviesa la plástica local, desde el marco de las propuestas presentadas al Salón. Esta observación se hace teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

    -Falta de profesionalismo en la presentación y documentación visual de las propuestas recibidas.
    -Deficiente desarrollo de las ideas.
    -Insuficiencia investigativa.
    -Falta de relación con el contexto por la ausencia de un diálogo enriquecedor con los referentes históricos y culturales de la región. Lo anterior denotaría una carencia de las condiciones que propician diálogos críticos en los espacios académicos y culturales.

    En consecuencia los miembros del jurado invitan a una reflexión acerca del estado en que se encuentra la producción artística de la zona, dentro del proceso del Salón Regional. En tanto se sugiere la realización de un trabajo sostenido que integre la labor realizada por el Ministerio de Cultura con el campo del arte (escuelas de arte, espacios expositivos, gestión cultural, apoyo privado y público)

    Para constancia se firma en Barranquilla el 29 de noviembre de 2003

    CARMEN MARIA JARAMILLO
    MARIA IOVINO
    NADÍN OSPINA
    JUAN FERNANDO HERRAN

    Verificación:
    MARIA BELEN SAEZ DE IBARRA
    Ministerio de Cultura

    Anexo PDF: Criterios Regional

    PD: Ya somos 500 peticionarios a favor del Salón Nacional de Artistas Colombianos
    http://www.avaaz.org/es/petition/No_a_la_muerte_del_Salon_Anual_de_Artistas_Colombianos/?copy

  40. Ìcaro Gonzàlez 2013/08/19 at 9:23 pm

    No pero un momento ¿Entonces a que jugamos?

    ¿No que era tan ruin eso que hizo Ospina de dejar a los artistas de la región colgados de la brocha y sin plata? Las justificaciones que se acaban de dar son las mismas que podría dar un curador respecto a una situación similar. Los curadores de la cooperativa o los de las edades podrian decir lo mismo sobre sus decisiones, argumentando bonitas intenciones y elogiando mil veces a la region, pero saliendo con las mismas y colgandonos igual de la brocha. ¿Para que tanta meloseria si de todas formas nos van a dejar sin plata y exposicion? En terminos practicos ¿ahi cual es la diferencia verdadera entre un jurado y un curador?

    Me siento contrariado, pues aunque a mi no me gusta la manera en que los curadores trabajan en este pais exponiendo arte fanfarron y de un conceptualismo ridiculo, creo que toda esta discusion està impulsada a punta de mover una inconformidad popular de manera politiquera, prometiendo futuros mejores, aludiendo a la empalagosa nostalgia de triunfos pasados, incluso ahora hasta estan pidiendo votos! Pero los argumentos, aunque al principio me “sonaban”, ya como que no me estan sonando, como que se me desbaratan.

    ¿Eso no es lo que precisamente se le critica a los curadores? ¿que parecen tener el poder absoluto para tomar sus decisiones? ¿Sera que me confundi y esta conversacion en realidad lo que pretende es encontrar a los participantes del proximo salon en vez de tratar de tumbar a los de el actual?

    ¿Y por que de repente algunos personajes se creen tan importantes al bifurcar esta discusion en dos bandos y creer que si no estan con ellos estan contra ellos? ¿quien dijo que solo hay dos posibilidades? ya no estamos en la patria boba, yo no soy ni liberal ni conservador. A mi las dos ideas de salon que se defienden aqui me parecen erradas y no apoyo a ninguna, la queja de Orsini demuestra que tienen muchos problemas en comun y no creo que volver al status quo de cuando si invitaban a Nadin Ospina sea la solucion.

  41. Libardo Archila 2013/08/20 at 10:33 am

    Seria interesante que Nadin, ahora nos explicara como fue el caso de la Orinoquia y porque eligió dos artesanías y se desecho a la mayoría de propuestas contemporáneas de la selección para participar del salón. ¿Sera acaso un discurso camaleónico?

  42. Jalule 2013/08/20 at 3:48 pm

    “-Falta de relación con el contexto por la ausencia de un diálogo enriquecedor con los referentes históricos y culturales de la región. Lo anterior denotaría una carencia de las condiciones que propician diálogos críticos en los espacios académicos y culturales.”

    ¿Qué consideran que es diálogo? ¿Cómo? ¿Si una técnica no es para ellos ‘relevante’ o ‘comercialmente importante’, vale la pena la propuesta o es desechada automáticamente? ¿Si habla de temas como raza, género, edad, reflexiones de nuevas tecnologías, contenidos de reflexión sobre la misoginia en las instituciones eclesiásticas o recuperación de tradiciones culinarias (por poner un ejemplo), aún cuando tengan un buen desarrollo y siempre lo hablen desde la estética, son desechadas como quien mata a un zancudo automáticamente?

    Ojalá explicaran ese párrafo bien. En video. Diferido. Por Youtube. Con sonidito pegajoso que sirva hasta para ringtone.

    Porque uno lee algo así y se siente tan, pero taaaaaaan bruto… y eso que medió leyó a Hauser y Bourdieu. ¿Cómo se sentirán los otros?

  43. Maria Mendieta 2013/08/20 at 7:01 pm

    El Acta, por sí sola, es todo un insulto a los artistas de la región. En concordancia con lo que afirmaba Jaider Orsini en un comentario anterior: “Ante los reclamos airados e indignados por parte de los artistas y demás actores del sector artístico del Caribe colombiano, el señor Nadín Ospina se hizo el de la vista gorda y optó por arroparse con el manto de la soberbia, el prestigio y la institucionalidad, esa institucionalidad a la que ahora lanza cánticos airados” sólo se puede decir que un artista, por más jurado que sea, no puede alinearse con un jurado que emite este tipo de juicios y validar semejante afrenta.

    Su “postura crítica” contra el 43SNA sólo busca resarcir su exclusión, apunta a lo personal y no busca un bien colectivo. Creo que hay que dar una discusión de fondo, lejos de la riña-rapiña que señala Jaider. Parece una pelea entre dos clanes locales, señalándose mutuamente, reduciendo todo a “roscas” y “golems”. Si alguien emite una opinión distinta, inmediatamente es calficado de “escudero” y cosas por el estilo. ¿Será posible una discusión distinta? ¿Sin tanto odio y “cobro de cuentas”? Lo he dicho ya en varios grupos de FB: es hora de que la región tome cartas en este asunto y dejemos atrás esta patética trifulca entre clanes bogotanos.