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Salón Nacional de Artistas: la musa fea

—Imagen: serie Colombian Nazi, 2009, Juan Obando

La musa fea

De las tres musas culturales que han visitado a Cartagena en estos primeros días del 2011, dos parecen ser bonitas y una fea: las atractivas se llaman Festivales, mientras la otra, solo recibe el extraño nombre de Salón. Las bonitas parecen combinar entre sí los valores canónicos y portátiles de la cultura: la primera fue el Quinto Festival de Música de Cartagena, del 6 al 15 de enero, dedicado a Bach y con sus obras interpretadas por “artistas de talla mundial” en más de 20 conciertos públicos y privados (incluyendo un concierto de público cautivo en la cárcel de mujeres). La otra musa buenamoza se llama HAY Festival, del 27 al 30 de enero, una especie de revista oral hecha a partir de animadas charlas en torno a picantes y muy actuales contenidos temáticos de los círculos ilustrados cosmopolitas.

Ambos festivales provienen de encumbradas y sólidas familias, con un pie en Colombia y otro afuera, que han sabido comunicar un fuerte liderazgo. Gracias a la seguridad que proyectan no les ha costado capitalizar la inseguridad cultural empresarial y ganarse la “confianza inversionista”: los grandes medios de comunicación y la empresa privada por vías del mecenazgo cultural aumentan su capital reputacional; esto, además de beneficios tributarios, se manifiesta en la lluvia de logos corporativos que exponen sus marcas de patrocinio por doquier como si se tratara de un circuito de la Fórmula Uno.

El éxito de estos Festivales es tal que además de tener sus eventos gratuitos a reventar, las boletas que requieren pago se agotan con prontitud; además, su cronograma estratégico incluye tanto a la población local —en especial estudiantes— como a turistas de mediano y alto vuelo. Incluso algunos “cartacachacos” de temporada extienden las vacaciones de fin de año para broncearse con el sol caribeño mientras se insolan con el sol cultural (algo parecido pero a la inversa sucede a los invitados a los festivales que por poner algo de su cultura acceden a viáticos y sol). Una vez acaban los eventos pasa lo mismo que con la temporada alta hotelera: la ciudad retoma su ritmo, hay uno que otro concierto, en la prensa local se habla de algún best seller, a las pocas librerías llega la menguada remesa anual de libros y alguna charla que se anota en la agenda quincenal.

Sin embargo, es probable que estos festivales sean un “semillero” de ideas que sobreviva a la orgía cultural, un ejercicio de inseminación artificial que sumado al entusiasmo y la tenacidad de algunos creadores locales genere a futuro una escena creativa fuerte.

Pero hablemos de la musa fea: el Salón Nacional de Artistas, un evento que a pesar de sus setenta años de trayectoria —y ahora en su versión número 42— no llama la atención y difícilmente hará que los turistas le hagan el viaje, que los patrocinadores se peleen por colgarle un logo, y menos aún que las chicas del “maravilloso mundo del espectáculo” de nuestra “tele” le hagan cubrimiento. Tampoco se verá al público peleándose la entrada. Si bien todo es gratis no habrá hordas ansiosas de recibir su dosis personal de arte. ¿A qué se debe que esta musa sea la menos favorecida y la más esquiva?

El salón que no es un salón

El Salón Nacional de Artistas ya no es un “salón” y quiere evitar serlo a toda costa. Esta reticencia no es solo una tendencia local aislada sino un afán de la inteligencia artística global. De los salones se pasó a las ferias, de las ferias a las bienales y ahora muchas bienales o cuatrienales prefieren ser “encuentros” que se extienden en espacio y tiempo y cuyo objetivo primordial, además de mostrar una o ninguna obra, es socializar el “resultado del proceso” de lo que hacen los “actores del sector” mediante los “registros” de las “prácticas artísticas” y de la “formación de públicos” que tuvieron lugar dentro del marco extendido del “evento”, perdón, “festival”, perdón, “feria”, perdón, “bienal”, perdón, “encuentro”.

Salón Nacional de Artistas, la marca registrada, tan cotizada en otras épocas, ha sido revaluada según el espíritu de estos tiempos y como lo explica el asesor del área de artes visuales del Ministerio de Cultura, “la apuesta que hizo Maldeojo, el equipo curatorial de este salón, privilegió la articulación con las bases culturales de la región Caribe sobre la visibilización de los resultados, de ahí que haya necesitado de un tiempo extenso de realización”.

En otras palabras, el Salón sería más un espacio para la gestión artística sobre la gestión artística de la gestión artística que un lugar para solo ver obras (como en un mundial de fútbol donde se juegan algunos picaditos de “micro” pero lo que importa es el marco del discurso que sale del micrófono de los comentaristas, registrar bien los distintos procesos de producción de guayos, el congreso de la FIFA y la podada del césped). Esto responde a una política a largo plazo del Ministerio de Cultura de los últimos quince años en la que se ha intentado ampliar el margen de acción del arte y se le han colgado a la marca registrada del Salón otras iniciativas que eviten que los funcionarios estatales —por alquilar un galpón cada cierto tiempo, imprimir un catálogo y dar un premio— piensen simplonamente que ya cumplieron su compromiso con las necesidades complejas del “sector” del arte.

Pero más allá de la ironía del símil futbolero, la reticencia a lo espectacular —demostrada en los dos últimos salones—responde a un refrito de las agudas lecciones que han dejado los pensadores de la sociedad del espectáculo, y además intenta marcar distancia con la visión del arte que se resumía a un cuadrito hecho por un genio (en el futuro cotizado y excéntrico) o por un pobre bohemio (un loquito incomprendido al que deberá reconocer la posteridad).

Por más que las “prácticas artísticas” y esas jeringonzas de etnografía precoz se presten para las clases en las universidades, para la demagogia participativa, para el asistencialismo estético, para justificar la inversión en arte bajo unos indicadores de gestión positivos (se toma lista con fervor de la “población beneficiada” que ha pasado por talleres), también, no se puede negar que la noción de “prácticas artísticas” ha servido para limar el cliché mercantil y decorativo que neutralizaba la ambigüedad del arte y lo convertía en el cuadrito decorativo de pared o el bronce pisapapel. El problema radica en que mientras los artistas sueltan las herramientas de un medio plástico y se adentran en el flujo discursivo de la filosofía, de la sociología, de la antropología, o del periodismo, el límite de lo que hacen se desdibuja. Mientras los artistas intentan fundir el arte con la vida a punta de piedras filosofales, diluyen lo que hacen en el reflujo constante de una realidad plagada de mensajes, la musa se les deforma, se pierde, confunde las demandas de la quimera inagotable del lenguaje con un rigor investigativo seudoacadémico que solo evidencia rigor mortis.

En átomos volando

A esta visión del artista como etnógrafo amateur su suma la atomización del Salón Nacional de Artistas. Explicar cómo funciona este “evento” que no es un evento es un galimatías que desborda los límites de la paciencia: la primera estación se dio en Barranquilla, del 11 de noviembre al 15 de diciembre, y ahí se mostraron 4 curadurías regionales; luego, en Santa Marta, del 25 de noviembre al 15 de enero, hubo otras cuatro curadurías regionales y, finalmente, en Cartagena, del 16 de diciembre al 5 de marzo, hay otras cuatro curadurías regionales y otra general; a esto se suman acciones como Zona Franca que consiste en aterrizar a 9 artistas internacionales para que desarrollen proyectos en Mompox, San Jacinto, Nueva Venecia, Nabusimaque, Palenque de San Basilio, Montes de María (al menos no los mandaron a San Bernardo del Viento). También está Archipelia que es el proyecto encargado de “talleres de formación técnica y teórica, prácticas artísticas, escuela de mediadores, programas de mediación para todo tipo de públicos, preparación a docentes de colegios públicos y privados para el acompañamiento de sus alumnos, cartillas pedagógicas y actividades académicas para público especializado”. Y ya mucho antes, en septiembre del año pasado, se había hecho Geoestéticas, un seminario para “abordar las relaciones entre estética y territorio”. Así que finalmente en febrero, lo que llega a su fin en Cartagena es Encuentro de lugares, un “gran evento nuclear” —ahora sí un “evento”— de “exhibición de los resultados de los procesos del Salón y programación académica”. Y para ser consistente con el inventario notarial tocaría contar lo que es un Salón Regional, es decir, un proceso previo de convocatoria organizado por el Ministerio de Cultura en siete zonas del país donde unos jurados escogen a unos grupos de curadores que han propuesto un proyecto y una vez seleccionados disponen de un incentivo y de una bolsa de trabajo para desarrollar lo que tienen en mente, primero en la región y luego trasteado al Salón Nacional.

¿Muy complicado? Entonces imagínese cómo meter toda esta información en un breve clip cultural, o cómo explicarle esto a un alcalde o a un patrocinador, o cómo sentar a un neófito a contarle lo que es un Salón Nacional de Artistas. Pareciera que el Salón, por más pedagogía que se le meta, solo es comprensible para sus iniciados, para los artistas y para el aparato que rodea a estos artistas —curadores y funcionarios del Ministerio de Cultura—, la audiencia, por más atención que tenga, solo podrá tener un contacto tangencial. Tal vez, a manera de estímulo, debería haber un premio al espectador que pudo ser testigo de todo lo que sucedió, aunque tendría que ser una dote sustanciosa para compensar la inversión.

Salón de curadores

Al Salón, que ya no es un “salón”, se le cuestiona que no es solo “nacional”, e incluso, que ya no es de “artistas” sino de curadores pues estos se han convertido en unos editores más severos y protagónicos que los jurados de antaño y, paradójicamente, al agenciarse la voz de los artistas y tener el acto poderoso de nombrar, se han convertido inevitablemente en los autores de las exposiciones. Pero las curadurías son el sistema circulatorio del arte y sin ellas la trombosis es inevitable. Lo que se debería revivir es la figura de un Salón —paralelo a las curadurías y otras actividades— con amplio espectro de selección, sin temas pero con catálogo, una figura que desapareció inexplicablemente y que era el único escenario para ver las obras de artistas que son objetos no identificados por el radar curatorial. En cualquier caso estas discusiones bizantinas sobre la “fenomenología” y “propedéutica” del sistema del arte parecen puros chistes internos, una esfera privada de discusión propia de académicos que solo traduce una belicosidad ininteligible hacia fuera.

La originalidad del origen

Vale la pena terminar por el comienzo con algunas de la frases dichas en 1940 en la inauguración del primer Salón Nacional de Artistas:

“…la exposición […] logra provocar en torno a ella una sana agitación que reintegre, dentro de nuestra incipiente vida espiritual, la preocupación estética al plano eminente que por derecho le corresponde”.

“La intervención del pueblo en este episodio no debe circunscribirse a la situación pasiva de mero espectador […] su función esencial debe ser la de juez de conciencia que tiene que decidir, en última instancia, si hay o no, un arte propio.”

“En la imposibilidad de someter a un canon estético determinado la obra de distintos expositores que han concurrido a este Salón […], el juicio popular apreciará seguramente cada una de estas obras como el lanzamiento de algo personal, es decir que, para su instintiva sabiduría habrá tantas personalidades como tipos de arte y que para su juicio definitivo desaparecerá el denominador común. En consecuencia, ningún expositor tendrá razones suficientes para considerarse inadvertido o defraudado, porque cada una de las obras expuestas en este salón hallará su resonancia en espectadores de afinidad seleccionada.”

“…otro de los fines […] es el de crear en el artista una conciencia del valor de su obra, que además de estimularlo en la creación estética personal, lo habrá de capacitar para juzgar y para estimar con meridiana imparcialidad y sin prejuicio de escuela o tendencia, el arte de los demás”

En otras palabras: el Salón Nacional de Artistas debe ser “sana agitación”, no el ritual que año a año crucifica a un artista ganador o a un grupo curatorial, ni tampoco la religión políticamente correcta que ahora, una vez suprimidos los premios, se debate entre la demagogia participativa de la Cultura y el despotismo ilustrado de la curaduría. No más “pueblo”, sí espectador, un juez que duda en singular: ¿”arte propio”?, ¿arte internacional?, ¿arte del sistema solar?… hay tantos tipos de arte como personalidades. El Estado no dicta un “canon estético determinado”, si lo hace convierte el arte en propaganda (por ejemplo: “Colombia es pasión”). Los artistas, más allá de la cultura de la queja, piensan, olvidan diferencias, se reconocen críticamente en el “arte de los demás”: no más “Salón Nacional de Autistas”.

Las profecías rimbombantes dichas por el entonces Ministro de Educación Jorge Eliécer Gaitán en 1940, hoy son ecos que retumban y despojan al 42 Salón Nacional de Artistas de su inocuo protocolo y ampulosa discursividad: hoy, en Cartagena, en Santa Marta, en Barranquilla, entre muchas obras hay 15 o 20 que trascienden el rifirrafe político-cultural. Los hechos (las obras, el arte) validan el evento.

—Foto: Hugsh, 2011 ©. Independientemente / 42 Salón Nacional de Artistas, Cartagena. Tomado de: http://artistaszonaoriente.blogspot.com/2011/02/42-salon-nacional-de-artistas-en-la.html

(Publicado en Revista Arcadia # 43)

36 Opiniones sobre Salón Nacional de Artistas: la musa fea

  1. jorge franco 2011/02/14 at 3:45 pm

    Lucas, iba muy bien… pero la ultima frase es una patada de ahogado. El salon es una sinverguenceria a todo nivel. No queda nada y los curadores se creen el centro, el nombre es pretencioso; despues de criticarlo al final lo salva. No comprender.

    • Lucas Ospina 2011/02/15 at 10:39 am

      Un artista español, Santiago Sierra, hace pocos meses renunció a un premio que le dio el estado español, dijo “NO”, como lo dice una obra ambulante suya donde un remolque pasea por el mundo entero un gran letrero tridimensional que dice “NO”.

      Su negación era consecuente con su obra, es más, decir “NO” era parte de la estética de su obra. Sin embargo, bueno era el dinero, $30000 euros, que se quedaron en las arcas del estado español. Muy diferente a lo que hizo, por ejemplo, el artista Fernando Vallejo en el año 2003 cuando recibió el premio Rómulo Gallegos del estado venezolano y dijo “SÍ” y luego donó los 100.000 dólares del premio a una asociación local que cuida a los perros caraqueños abandonados.

      Algunos prefieren el “NO” de Sierra, les gusta porque lo consideran amoral o porque se acoge a una u otra moral —no lo ven como estética—. Yo prefiero el “SÍ” de Vallejo. Lo mismo pienso en relación al Salón Nacional de Artistas: yo le digo “sí” al Salón como espacio ganado para los artistas, gestionado por Gaitán desde 1940, y mantenido, como “marca registrada”, durante todos estos años. Un salón de “artistas”, no de “arte”; para salones de “arte” están las curadurías y sus investigaciones curatoriales, para salones de artistas se necesita de un salón con “amplio espectro de selección, sin temas pero con catálogo”.

      Por ejemplo, el artista Pelucas Opina, cuando era joven, fue rechazado una y otra vez cuando quiso entrar al Salón, pero insistió y primero logró un espacio en un salón regional y luego llegó a un Salón Nacional; lo que hizo fue visto por galeristas y curadores que lo llamaron a exponer más; él estaba contento porque nunca tuvo que pedir favores incómodos o andar con el portafolio debajo del brazo de galería en galería, de curador en curador, de Serrano en Serrano. Esto se lo debe Pelucas Opina al Salón, por eso que no creo que criticar al Salón se trate de patear el tablero y acabar con el juego, para hacer eso solo basta con dejar de hacer cosas, dejar de exponer, abandonar el “mundo del arte”, o tal vez cambiar de medio y de espacio: pasar de las imágenes a las palabras, del estudio a la banda ancha, del Salón al foro virtual.

      El Salón Nacional de Artistas es un espacio que se le ganó al estado colombiano y como tal —de artistas— se debe mantener. Ya lo decía otro artista, el Maestro Pedro Manrique Figueroa, cuando protestó por su exclusión del Salón de 1972:

      “No entiendo» dijo el precursor del collage en Colombia «si ahí dice muy claro que el Salón es mío, es de artistas, no de arte, el Estado me tiene que garantizar mis derechos y no sólo los de toda esa gente que contratan y que viven de andar diciendo qué es Arte y qué no es»

      http://uniandes.academia.edu/LucasOspina/Books/158743/Arte_Degenerado_Traduccion_al_espanol_Obra_de_Pedro_Manrique_Figueroa

  2. Pablo Batelli 2011/02/14 at 9:21 pm

    El asunto es que Pin-Lucas confunde la amoralidad con ser devoto moral de dos morales opuestas.

  3. carolina duarte 2011/02/15 at 4:12 pm

    Lucas Opina no sabe si estar de este lado o del otro, si deja de atacar o “defender ” ( una incoherencia más de nuestro artista-crítico) el salón pues Na-de-na.. si ataca demasiado se queda sin platica $$$ para ser el CURADOR, vean pues ni + ni – de uno de los salones regionales de la próxima versión… NO HAY DERECHO tanta incoherencia.

  4. Ricardo Arcos-Palma 2011/02/15 at 9:50 pm

    Pateando el pizarrón o la lonchera. Pero suavecito….

    La anterior ganadora del Regional 13 fue Maria Angela Mendez. Ella fue elegida jurado del salon regional centro de la reciente version(14) y le da el premio (34 millones de pesos) a Lucas Ospina y a… . La curadora y profesora de los Andes, colega de Ospina, quienes entre otras cosas coordinan el premio de crîtica financiado por el Ministerio de Cultura, parecen no haber sido inhabilitados ni para ser jurado siendo curadora activa ni siendo artista curador siendo concejero y coordinador del premio de crîtica. Asi cualquiere se vuelve curador y hasta critico acerrimo de lo que aparentemente no sirve. Si hoy el Salon esta en crisis es por las practicas clientelistas de este tipo, siento mucho decirlo. Estimado LO cuando los del medio reclamamos que el salon es para los artistas, no debio tomarselo tan al pie de la letra, al punto de ahora hacerselo suyo con tremenda suma de dinero… definitivamente el medio cultural en Colombia va de mal en peor…

    http://criticosvistazos.blogspot.com/2011/02/vistazo-critico-95-el-sindrome-lucas.html

    • Lucas Ospina 2011/02/16 at 9:13 am

      Tiene razón Ricardo Arcos Palma: habrá que investigar si la Señorita Mendez actuó sola en la decisión o si formaba parte de un grupo de jurados y a todos ella les dio burundanga para que se inclinaran a votar por su colega de la Universidad de los Andes; ya en esas se podría averiguar si en las otras curadurías regionales que se le han dado a profesores de esa universidad —la de Mendez en la versión pasada, la de Iregui en que era socio minoritario de Vanegas y la grupal donde estaba Bernal en la versión antepasada— también los jurados han sido víctimas de un lavado de cerebro y antes que leer las propuestas enviadas le han dado vía expedita a las “curadurías uniandinas”. Tal vez a esos profesores de los Andes les deberían poner más clases y meterlos en más comités de acreditación o de pares académicos y así no tengan tanto tiempo —14 horas semanales— dedicado a crear e investigar y merodear por fuera de la universidad.

      Tiene razón Ricardo Arcos Palma: las universidades no deben sumar sus recursos a los recursos del estado o de la empresa privada y organizar de manera conjunta premios, cátedras itinerantes, publicaciones, ciclos de conferencias, exposiciones y bolsas de trabajo, a menos de que quieran inhabilitar a todos sus profesores para mirar más allá de las narices de sus universidades: los que pertenecen a la universidad se deben quedar en la universidad porque lo que se hace en la universidad es de la universidad para la universidad y no debe salir de la universidad. Así las cosas, el profesor de la Universidad de los Andes y artista Fernando Uhía debería renunciar al Premio Luis Caballero organizado por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño pues por esos días había un convenio activo entre la Universidad de los Andes y esa misma fundación para hacer una exposición conjunta (tal vez a esos jurados también les dieron burundanga pues en ese entonces uno de los integrantes de la terna también dictaba clases en la Universidad de los Andes). Por supuesto, hay excepciones, y la columna que tiene Ricardo Arcos Palma, profesor de la Universidad Nacional, en el periódico El Tiempo no puede verse como la puesta de la sapiencia académica de la universidad pública al servicio de un oligopolio nacional y multinacional, verlo así, y solo para este caso, es un acto cicatero. Profesor Ricardo Arcos Palma, siga haciendo su crítica, así sea mínima, sus lectores se la merecen y están contentos de ver como su escritura ha ido mejorando.

      Tiene razón Ricardo Arcos Palma: muy bueno que en su blog haga esas columnas de “perfiles” y que haya aprendido a ponerles enlaces para que el lector que no traga por entero vaya más allá de los adjetivos y sea él mismo quien sopese lo que ahí se expone, igual de bueno es tenerlo de nuevo por la Esfera Pública luego de que usted de manera repentina se eutoexcluyó de este lugar al sentirse víctima de una conspiración.

      Y volviendo al Salón, pues veo que gustan más de matar al mensajero que de oír el mensaje, ¿no ha quedado claro que las curadurías son para “arte” y el salón para “artistas”? Y que ahí es donde falla el modelo: lo que se necesita es un salón con “amplio espectro de selección, sin temas pero con catálogo”, y las curadurías mantenerlas como en el modelo inconcluso de “Pentágono” que se puso alguna vez en marcha. Pero bueno, convencer es estéril.

    • Mariangela Mendez 2011/02/16 at 8:54 pm

      Señor Arcos Palma:

      1. Yo sí hacía parte del jurado, pero el jurado no era yo. Fuimos seis personas las responsables de seleccionar dos proyectos curatoriales para la región centro. Seis jurados para escoger dos propuestas de ocho inscritas por Bogotá. Como ven no son muchas, en total fueron 25 propuestas inscritas, 8 por la zona centro y entre tres y cuatro por cada una de las otras regiones.

      El acta con las firmas del grupo de jurados emburundangados se puede consultar aquí: http://www.mincultura.gov.co/?idcategoria=42368#

      2. Se me ocurre que por cortesía se le podría preguntar a los otros cinco jurados, que cómo se sienten después del embaucamiento al que fueron sometidos.

      3. En efecto las jugosas becas de investigación no tienen mucha clientela. Y sin embargo pienso que clientelismo sería si uno entregara las bolsas de trabajo a personas que no se toman el trabajo de escribir una propuesta para participar en las famosas convocatorias.

      4. A manera de dato curioso le cuento que las convocatorias públicas son los mecanismos de participación y acceso a recursos para las artes, que todas las instituciones públicas dedicadas a la promoción de las artes en Colombia han adoptado para la entrega de bolsas de trabajo. Pero las convocatorias tienen un talón de Aquiles y es que están sujetas a seleccionar de lo que se presente a concurso. Lo que no se presenta a concurso no puede ser tenido en cuenta, no se puede considerar como candidato para recibir dinero. Como dijo Martín Barbero en su ya famosa charla en Cartagena: hay que contar para ser tenido en cuenta.

      5. Pero no todo está perdido, tal vez usted tiene las habilidades argumentativas necesarias para convencer al estado de que empiece a entregar los dineros a discreción, no por convocatoria, pues parece que las convocatorias son puro clientelismo, sino por méritos, y uno de esos méritos (esta idea la tomé de lo que leí en el debate del premio de crítica) podría ser considerar el número de palabras que el candidato haya escrito en Esfera Pública. Anda pero Lucas Ospina también tendría ventaja ahí, porque también tiene esos méritos, entonces aún podría ganar, aunque ya yo no sea jurado, y yo no sería jurado porque lo mío es la burundanga y el terciopelo.

      6. Total mientras se desmantela el clientelismo, toca conformarse con que los dineros se entregarán entre aquellos que participan en las convocatorias. Participar en las convocatorias es rebajarse a tener que escribir las ideas para seducir a un jurado, es ponerse en la penosa tarea de tener que explicarle a unos clientelistas, pero es una forma de sopesar la crítica con experiencia, sobre todo para no ser tan académicos (idea tomada del debate sobre el premio de crítica). Es bueno untarse con el mundo por fuera de la Esfera Pública, por fuera del campus universitario, por fuera de los consejos de departamento, y sobre todo para tener de qué hablar y qué criticar.

      • mauricio cruz 2011/02/16 at 10:21 pm

        Que vulgaridad. La familiaridad del lenguaje demuestra la connivencia.

        • mauricio cruz 2011/02/25 at 9:54 pm

          Más vale tarde…
          La palabrita ‘connivencia’ se me ocurrió de manera instantánea después de leer algunas razones en prosa compartida y uno que otro adjetivo narcótico. Verifiqué su significado (primera acepción) en el RAE antes de postearla y se fué. Pero la palabrita siguió zumbando sola. Consulté otro diccionario y ahí adquirió un tono bastante más delicado, como podrán darse cuenta leyendo la imagen.

          El Espasa-Calpe (segunda consulta, primera acepción -después de haberlo enviado!), convirtió una familiaridad en un acto ilícito de lo más rocambolesco:
          (Por alus. a Rocambole, personaje creado por P.-A. Ponson du Terrail, novelista francés, 1829-1871. 1. adj. Dicho de una circunstancia o de un hecho, generalmente en serie con otros: Extraordinario, exagerado o inverosímil. -RAE)

          Mejor dicho, nada que ver. Conozco la gente.

    • Ricardo Arcos Palma 2011/02/25 at 2:49 pm

      Me permito hacer pública mis disculpas a Lucas Ospina y a los jurados y funcionarios del Ministerio de Cultura, pues he tenido una charla personal con el artista y con algunos de los jurados, hecho que me ha aclarado muchas cosas que yo enuncié ligeramente respecto a la curaduría ganadora zona centro del salón nacional. Sin embargo creo que es importante, que el MinCultura establezca unas reglas claras de la participación de los jurados, inhabilidades y condiciones de participación de aquellos que ya han beneficiado previamente y recientemente de los premios y estímulos, y de quienes son sus cercanos colaboradores, precisamente para evitar el clientelismo que corroe la mayoría de las instituciones públicas, pues si bien la curaduría que Ospina hizo público (muchas gracias Lucas) tiene sus virtudes, ¿qué pasó con las otras propuestas curatoriales como la de Consuelo Pabon, que sin duda alguna tiene una importante trayectoria como investigadora y curadora?

  5. Antonio José Díez 2011/02/16 at 3:43 pm

    “Por sus obras los conoceréis….”

    Sr.: Palma: Soy un Don Nadie; un sin importancia, dedicado a hacer manualidades que, acaso, vanamente espero que lleven algo más que materiales.
    No soy tampoco un Santo, pero eso no me basta para negar que pueden existir, aunque yo no conozca uno solo.

    No se trata ni de ser santo ni de ser un Don Alguien para poder opinar.
    Bajo este matiz, le sugiero que dirija su mirada sobre individuos y no sobre instituciones; y sobre todo, que antes de lanzar juicios, verifique sus sospechas.

    En lo personal, cuando buenamente he agotado mis recursos [que son escasos], para obtener un dato sobre la actuación de alguien que de alguna manera incide sobre mi vida; me queda nada más que el recurso de la intuición para decidir mi juicio.

    Para el caso, ilustro con una anécdota de cuando Lucho Garzón aspiraba a la alcaldía de Bogotá. Su administración, incidió sobre mi vida cotidiana no beneficiosamente, [y no se, pero me huele a que su visión está orientada a considerar las cosas bajo el binomio, izquierda:bueno-Vs-derecha:malo], y aquí, Ud. opera como alguien que desea incidir sobre otros.

    Anécdota:

    Un amigo me decía que Lucho era la mejor opción, que había que inclinarse por él, que la izquierda era la vaina. Yo le respondí, que un hombre que tenía injertada una mano derecha en su mano izquierda, era más peligroso para la izquierda que una derecha nítida, que éso era monstruoso: ¡un hombre con dos brazos derechos!.
    Yo sólo me guié por mi intuición, por sus titubeos al hablar, por el tipo de humor que le encanta expresar, por la mirada de sus ojos esquivos, por su muletilla de contar hasta tres nada más. Lucho no me convence.

    La anécdota sirva para ilustrar eso extraño que la intuición es.

    No se trata de la Universidad de Los Andes, o La Nacional: se trata de los aciertos, o de la torpeza de este o aquel; y mucho presiento que Ud. no vería a un milímetro de sus ojos nada mal, si el actor de turno compartiese pasado académico.
    Se esgrime con argumentos y con una dosis de Divina intuición, siempre disponible para un alma sinceramente interesada en la Verdad a toda costa.

    Con relación al Salón, le diré que el modelo actual es imperfecto, como cualquier intento de perfección en este mundo tridimensional.

    En lo personal, siento que un inmenso favor nos ha sido hecho por los curadores: nos han quitado la tentación del vedetismo, y nos han centrado en el asunto de hacer las obras; a la postre sabemos que para una convocatoria abierta o a través de un curador, en algún momento debemos desear mostrar lo que hacemos. Luego todo es cosa de llevar al curador, o los registros del proyecto al sitio donde se convoca. La obra [sinceramente], no me parece que vaya a cambiar si llega por una u otra vía.

    Es lo que hay.

    Como una sugerencia [si este blog lo considera pertinente, en medio del tema tratado] a los organizadores del encuentro final de artistas que tuvo ocasión:

    Hay que mejorar el modelo de discursos leídos por los conferenciantes [que puede uno leer desde cualquier lugar por internet]: es monótono, causa sueño aunque sea de interés lo expuesto, genera dudas acerca de la importancia con que se toman su trabajo los conferenciantes, llega a ser incluso irrespetuoso, y está en franca desventaja con el entorno natural, que es más seductor [Cartagena y sus playas].

  6. Antonio José Díez 2011/02/16 at 3:49 pm

    Y algo más Sr. Palma:

    “Haber tocado los clavos de Cristo, no es licencia para escribir con faltas de ortografía.” [Fernando Pessoa]

    ¡¡¡Por Dios!!! ¿Cómo se atreve cualquiera a criticar así?

    Si los indígenas exigen a quien habla haberse ganado el derecho de hacerlo; nosotros deberíamos tratar de imitarlos, tan siquiera para permitirnos escribir.

    • luisa ungar 2011/02/16 at 7:40 pm

      ¿a qué indígenas se refiere Antonio José?
      ¿quiénes son “Los Indígenas”?
      ¿quién otorga el derecho a hablar en esa comunidad?
      ¿quién “nos” otorga el derecho a escribir?
      ¿quiere usted decir que se gana el derecho a escribir quien escribe de forma correcta y sin errores de ortografía?
      ¿en su texto, a qué se refiere con “cualquiera”?

      • Antonio José Díez 2011/02/17 at 9:52 am

        ¿Qué indígenas?: Uitoto Muinane

        ¿Quiénes son?: ese grupo cultural, no nosotros. No les interesa lo de ser “colombianos”: Son Uitoto Muinane y eso les basta.

        ¿Quién otorga el derecho a hablar en esa comunidad?:
        Un consenso de los jefes o chamanes [Me lo dijo Júdyero Ñákudu -Isaías Román-, un indígena de Araracuara, que vive en Bogotá hace 9 años], que allí todos pueden opinar, pero en las reuniones de importancia se designa a quienes hablan en representación de todos.

        ¿Quién nos otorga el derecho a escribir?: Nadie: Tenemos la libertad que da la Democracia, y tenemos el problema que ello genera: es muy difícil pescar algo alimenticio entre todo este océano de información, ¿no cree..?

        ¿Quiere usted decir que se gana el derecho a escribir quien escribe de forma correcta y sin errores de ortografía?:
        No en el estado actual de las cosas. Sí en condiciones ideales.
        Debería ser una condición exigida a quien desea escribir; porque ése alguien intenta comunicar ideas a otros sin su presencia física, y por tanto debería hacerlo bien; con dominio de las reglas del juego. Cuando los acentos no se marcan o se marcan mal -por ejemplo-, cambia el sentido si uno no adivina qué quiso decir quien escribió. Leer se hace, innecesariamente, más fatigoso.

        ¿En su texto a qué se refiere con cualquiera?: A cualquiera: Ricardo Arcos Palma, Lucas Ospina, Luisa Ungar, Antonio Díez, Pablo Batelli, etc. Todos somos cualquiera.

        Como puede leer, uso la palabra, cualquiera, de manera no peyorativa. Le he respondido sin ignorarla deliberadamente; pese a que esta discusión debe centrarse en otras cosas.

        • Juan Mejía 2011/02/17 at 9:44 pm

          Ese “ese” que puso en “ése alguien” no lleva tilde.
          Saludos.

          • Antonio José Díez 2011/02/18 at 8:53 am

            Sí, sí lo lleva, como las íes en esta ráplica, por estar haciendo énfasis.

            Revisa la norma, porque es posible que pueda estar errado.

            ¿Podemos centrarnos en las ideas ahora..?

          • Antonio José Díez 2011/02/18 at 8:54 am

            es decir: réplica.

    • pablo batelli 2011/02/17 at 8:35 am

      PeLucas pretende confundirnos con una permanente incitación a descifrar sus falsas aporías para distraernos de observar su evidente monopolio de oportunidades en el medio.

  7. Orlando Contreras 2011/02/16 at 10:45 pm

    ¡Cuánto movimiento! ¡Cuántas pasiones removidas! ¡Cuántos sabrosos textos!
    Hacía bastante que no leía tal ahínco en los serios señores y señoras de este riffiraffe de sabios.
    Don Ricardo de Arcos-Palma : ¡La musa fea por autonomasia!

  8. Jorge Franco 2011/02/16 at 11:11 pm

    No comprendo la RABIA en esta discusión. Es obvio que los jurados van a preferir a sus amigos artistas, pero eso no se puede controlar. Así funciona. Ser “amigo” funciona solo si al lado de eso hay otros beneficios, la rosca es la rosca; un artista verdaderamente independiente no será ayudado por sus amigos artistas, les caerá gordo por autosuficiente; el tema es quien ayuda a quien a cambio de que. Piensen como se han hecho los autores cinematográficos aquí en Colombia? a punta de encargos del Mincultura… parcialmente el éxito de un artista radica en sus buenas relaciones publicas dentro y fuera de la institución. Eso no se puede negar. A propósito Maria Ángela Méndez o alguien del ministerio, Uds. saben donde se podrá oír la charla del comunicador Barbero???

    Volviendo al tema, ojo! que algo de corrupción es necesaria para q una democracia funcione, o para q cualquier institución lo haga, pero, que no se nos vaya la mano.

    • Jorge Peñuela 2011/02/17 at 7:21 am

      Hola Jorge Franco:

      Saludos. Parece que aquí no sólo se le fue la mano al Ministerio, sino las luces. Acciones como esta, despiertan suspicacias que es mejor evitar, perjudican más a los artistas que al Ministerio de Cultura, cuyo deber es saber administrar con equidad la corrupción, según su inquietante hipótesis, cínica, diría yo, y expresado con todo el respeto que le tengo. Dice el comunicado:

      “El jurado de premiación estuvo conformado por un destacado profesional del campo artístico proveniente de cada región: Caribe, el investigador Néstor Martinez Celis, por el centro la investigadora y docente Mariangela Mendez, el curador Conrado Uribe fue el jurado representante de Centro-Occidente, el artista Omar Gomez por la Orinoquia, el Oriente estuvo representado por la curadora e investigadora Nydia Gutierrez y por la Región Sur el artista Carlos Salas Silva. El jurado destacó la gran heterogeneidad que encontraron en las propuestas e resaltaron la manera en que reflejan la diversidad de posturas artísticas y concepciones curatoriales presentes en el país. También mencionaron la gran solidez y calidad que encontraron en muchas de ellas. Los ganadores son”:

      El Ministerio de Cultura tiene cosas que arreglar en casa. Pero, no las va arreglar. Pues, como los niños, ama su desorden. ¿Quién nos va a negar el “derecho” de pescar en río revuelto? Ojalá que todavía no esté tan contaminado como el Río Bogotá.

      El Ministerio de Cultura ha confundido a la opinión pública con la información que proporcionó y lesiono el prestigio de dos artistas. ¿Habrá necesidad de presentar un Derecho de Petición para que el Ministerio “desclasifique” toda la información sobre la curaduría cuestionada?

      Jorge: ¿así han sido siempre las cosas? Después de todo, le ofrezco disculpas. Usted no es cínico, usted es “realista”.

      http://www.zonacero.info/index.php?option=com_content&view=article&id=7510:espacios-alternativos-ganador-de-la-convocatoria-de-curaduria-del-14-salon-regional-de-artistas&catid=93:cultura&Itemid=127

      • Christian Padilla 2011/02/17 at 9:55 pm

        Jorge, no sería exagerado un parangón con los Nule y un carrusel de favores. Licitaciones abiertas que ya tienen nombre. Secretos a voces que permanecen impunes. Tristes épocas vivimos.

  9. Ricardo Arcos-Palma 2011/02/16 at 11:40 pm

    QUE OSO TAN MELOSO….

    Una vez alborotado el avispero, nos resta saborear la miel pero ante todo, hay que evitar se picado, sobre todo por los avispados. (decía el oso meloso y creo que tiene razón).

    Ante las repuestas tan convincentes de María Ángela Méndez y Lucas Ospina, no resta sino irme a dormir y tener placenteros sueños ¿Cómo se me ocurrió tremendo despropósito? Aquí no hay clientelismo alguno, aquí lo que hay es meritocracia y de la más pura. En fin, les reconozco su hidalguía y todo mi reconocimiento público a tan encomiable labor cultural.

  10. Meloso 2011/02/16 at 11:49 pm

    “… esconden sus lóbregas maquinaciones tras gruesos espejuelos… sin embargo, mi denso adiestramiento me permite distinguirlos a la lejanía.”
    J.F.

  11. Juan Manuel Garces 2011/02/17 at 12:19 am

    La culpa es compartida,
    El que nació pa’ Martillo*, del cielo le llueven clavos!

    *de subastas.

  12. Ana Rua 2011/02/17 at 9:56 am

    Comenzamos hablando del salòn nacional y las curadurìas regionales y llegamos hasta una batalla (personal?). ¿Podemos volver al inicio y seguir elo debate original? Me parece màs interezante y su aporte deja màs para reflexionar que ver quien tiene razòn en cuano al premio y el dinero. La verdad no me preocupa quien se lleve la plata, si no que hara con ella. Tendremos que esperar para ver.

    • Antonio José Díez 2011/02/17 at 5:33 pm

      Creo pertinente su inquietud de volver al curso del debate.

      Con objeto a proponer una posible vía para hacerlo, retomo un pensamiento que hace tiempo me rondó por la cabeza y que ahora escuche decir a varios de los asistentes al encuentro en Cartagena.

      Se trata de considerar lo innecesario de una exposición hoy día.

      Siempre ha existido desde tiempos inmemoriales Artista, y su pensamiento manifestado [arte], está en algún lugar, que habremos o no visto. Hemos asistido a las galerías comerciales o no comerciales en apariencia, a los estudios o al lugar respectivo. Pienso que cualquier artista que inicia, puede plegarse sin mayor problema, al mundo de las exhibiciones por alguna vía de las tradicionales o de las nuevas. Creo que además, esto pone en igualdad de ventaja al amigo que al desconocido, si la obra es lo que determina.
      No se si será un funcionamiento idóneo, quizás se tropezará con muchos intereses, pero es algo absolutamente posible hoy por hoy, en parte gracias a la tecnología accesible y a los hábitos que vamos tomando de manera generalizada.
      Creo que puede ser mejor utilizado el recurso dinero, a como se usa en el modelo actual de Salón.
      Al fin de cuentas la exposición [si bien es útil para confrontar algo], no ha dejado de ser un mecanismo por el cual el artista ofrece su trabajo a su clientela, sea esta personalizada o grupal; si me equivoco, favor corregirme: ¿No se debe a la burguesía, el invento del modelo Salón, luego de sacar del poder a la nobleza hereditaria..?
      Si así es, creo muy importante tener en cuenta que a pesar de que subsista la jerarquía -casi nunca objetiva, casi siempre caprichosa-, en las relaciones humanas, es más posible que antes llegar con lo propio a donde nos interesa llevarlo, sin necesidad de enfrentarnos a desgastes físicos innecesarios; se gana en independencia por estar menos intermediados por gente con otros intereses antes que los meramente artísticos.
      El trabajo artístico no se va a librar tan fácilmente de ser tomado como una mercancía más, pero tampoco el artista va a pasar de agache tributario por el mero hecho de ser artista, ni el tendero le regalará las mercancías que este necesite. Al final puede tener un poco más de manejo de su propia economía.
      Creo que esto le puede doler a los intermediarios [galeristas, dealers, etc.], pero quizás nada o muy poco a los artistas.

      Acaso vale también postular que desaparezcan las facultades de arte de las Universidades: es imposible enseñar a ser artista a quien no ha nacido con una semilla de arte dentro suyo; y las Universidades son positivistas, en el sentido de que procuran aplicar métodos que pueden verificar y medir los conocimientos del arte, como si de ciencia materialista se tratara. El arte no se puede enseñar por métodos directos: eso solo enseña a imitar, pero no contribuye a desarrollar en otro el pensamiento creativo.

      Para quienes hemos asumido ser artistas antes que cualquier otra cosa, y no nos hemos inclinado por entrar en el mundo del arte como docentes a falta de opción, [y con todo el respeto por los docentes de espíritu], lo que podemos constatar en un encuentro y salón de artistas, es que un esquema de conocimientos escolásticos, sólo puede arrojar más conocimiento escolástico: discursos sobre los discursos. Supongo que habrá a quien le aproveche con justicia lo que allí encuentra; pero tras conversar y ver el trabajo de un artista con una carrera básica y otro con una maestría y un doctorado a cuestas, la única diferencia es -casi siempre- que uno tiene y el otro carece de salvoconductos para poder seguir estando en la academia.

      Nuestro problema es, cómo nos reunimos en este tiempo para continuar con este juego de modo interesante; transmitiendo un pensamiento que sí existe, pero que ya no se ve mucho por los pasillos universitarios.

      ***
      Dado que el cierre estuvo planteado como un encuentro entre artistas de diferentes lugares geográficos, no se hace imprescindible llevar los trabajos que cada quien hace y realizar una exposición muy grande para que tod@s nos veamos a través de ellos. Podemos encontrarnos después con quien nos simpatizó por alguna razón.

  13. Ricardo Palmarés 2011/02/17 at 11:52 am

    Una pregunta: En el amplisimo campo del arte colombiano, será posible que las instituciones logren que los jurados de un evento, jamás se conozcan en lo personal o en lo profesional con quienes se postulan a dicho acto?
    El que esté libre de “culpa” que arroje la primera piedra.
    Eso haría que jamás nadie puediera verse beneficiado por algun premio o convocatoria pública si dentro del grupo de jurados hay un ex- profesor…..o un compañero de clase en la universidad….o un ex-novio…o un amigo del papá y la mamá de toda la vida y que terminó siendo artista…no se pongan a funcionar la cabeza a ver qué mas posibles casos de “impedimentos” se les ocurre.
    PD:
    Por ultimo, no confiamos todos más en el trabajo de nuestros amigos que en el de otras personas? No son presisamente por eso, nuestros amigos?

  14. Jorge Peñuela 2011/02/17 at 4:02 pm

    REESTRUCTURAN EL SALÓN NACIONAL

    Eduardo Serrano celebró la reestructuración del Salón Nacional en el año 1974, el cual en adelante se denominó Salón Nacional de Artes Visuales. En una nota para El Tiempo comentó:

    (…) “Y la devolución del salón a quienes obviamente pertenece, es decir, a los artistas, para que lo conciban, lo organicen y lo juzguen, crea una fértil coyuntura que (además de guardar con este medio en el cual las reputaciones del arte no dependen de la crítica sino de los artistas) preserva el carácter normativo del salón, permite su especialización, y elimina las desproporcionadas aspiraciones a jurado de improvisados observadores sin experiencia ni conocimientos plásticos”
    (El Tiempo, septiembre 22 de 1974).

    Sólo tenemos que cambiar “jurado de improvisados” por curadurías improvisadas, para darnos cuenta de que la historia se repite primero como tragedia y luego como comedia. Después de todo, Lucas Ospina tiene algo de lo cual hablar con Eduardo Serrano.

  15. Diego Restrepo Paris 2011/02/17 at 4:17 pm

    Mariangela Mendez es de as personas que defiendo por su profesionalismo y su curaduría, no creo que sea la intención de favorecer alguien creo que hablan el mismo lenguaje. Al menos ser profesor de los Andes de tiempo completo se gana un dinero para poder pensar en arte y eso es bueno. Por eso, por que lo conozco doy fé de su voluntad esta en el arte y desarrollo de las buenas maneras artísticas. en ves de acusar alguien por sus méritos deberían felicitarlo por que gano un premio, diré un estimulo.
    lo que hace falta en el arte son 300 mas de esas convocatorias que premian el Arte, lo único que nos queda en nuestra cultura del narcotraficante y desvariamos hacer un esfuerzo para un poco mas de dinero. Mi análisis de lo que acontece es que ahí pocos premios, diré estímulos y claro el cosmos del arte es tan pequeño que no da para tantos egos.

  16. cristina cadavid 2011/02/17 at 8:37 pm

    Toda la razon. Ojala se pudiera apoyar a mas artistas. Creo, que lo grave no es quien gano beca (felicidades! enhorabuena). Creo, que lo importante de esto es reflexionar acerca de la “consecuencialidad” (vaya termino) de lo que significa ser un artista>.
    Por ejemplo, sigo sin entender como el grupo Maldeojo que tanto critico que no tuvieran visibilidad las regiones en el salon anterior, que critico la forma como derrocharon presupuesto en artistas internacionales e invitados especiales…. (si uds no recuerdan yo si lo recuerdo muy bien), en esta version invito a artistas int. con viaticos, hoteles y de cuanta vaina.
    Tambien no entiendo, como dice el senor jorge francos, que no hicieran el proyecto Zona Franca con artistas nacionales invitados!
    Eso es algo que me parece gravisimo. Es mas, recordemos el texto de Hal Foster “el artista como etnografo?” donde al final del texto pide al lector hacer de cuenta que…. voy a intentar parafrasear: ” a unos artistas se les invita a hacer una intervencion en una comunidad, y no tienen tiempo… y todo es corriendo…” Foster intenta hacer una caricatura, y lo que nosotros sabemos es que esa “caricatura” es precisamente la realidad de los proyectos artisticos en colombia. Todo corriendo, sin presupuesto, sin pensar! Por favor, es hora de un cambio. Como artistas responsables de manejo de dineros publicos, en becas y eso, lo minimo que podemos hacer es ser responsables y consecuentes.
    Es hora de que haya mas artistas colombianos beneficiados por las becas!!!! y menos presupuesto destinado a “descrestar bobos”. Especie de arribismo creativo? una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. vamos! queremos saber que piensa maldeojo sobre esto. Mi pregunta es puntual: POR QUE INVITARON ARTISTAS INTERNACIONALES SI EL SALON ES UN EVENTO LOCAL?
    cordialmente, cadavidcristina-jorgefrancos
    por el bien del arte.

  17. carolina duarte 2011/02/17 at 10:23 pm

    Creo que lo que se está cuestionado aquí no es la idoneidad de un jurado ni un artista ganador de una de las curadurías. Lo que se cuestiona es que una curadora siendo aun curadora del regional y del nacional sea jurado…. que se sepa en las instituciones públicas, no se pueden hacer contratos a particulares sin tiene aun vinculos laborales con dicha institución. Pero al parecer aquí todo es posible.
    Si yo fuera jurado le daría el premio a mi amiguito de clase importandome un bledo los otros veinty cuatro proyectos. Eso no sucede en todos los premios: si se revisaran todas las actas de los ultimos premios (Caballero, Min Cultura, Alzate) veriamos como los jurados siempre benefician a lso que conocen; asi también sucede en los concursos docentes. Entonces de qué hablamos si esto es muy corriente en el país. Enfin como dice Lucas Ospina y replica Antonio José Diez, como si fuera él mismo, volvamos al debate inicial… y olvidemos esos detallitos que alfin ya alcabo no van a cambiar las cosas.

  18. Luis Castillo 2011/02/20 at 9:28 pm

    Que triste que a esto se reduzca las ganas de hacer crítica: la lógica del matón puesta a funcionar. Tal vez será la pobreza institucional que tiene a todo el mundo con hambre, pero este tipo de maledicencias disfrazadas de crítica deberían ser inaceptables. Lástima que uno todos los días se tenga que encontrar con sujetos frustrados, que al no poder dar la pelea con su propio trabajo, deban recurrir a intentar untar de lodo a sus colegas.

  19. Wilger Sotelo 2011/02/20 at 10:20 pm

    Sabe que Loco.. El proyecto es bueno… eso es lo que IMPORTA.
    El resto de chisme vale 3 TIRAS DE M.

  20. Manuel Barón 2011/02/21 at 6:02 pm

    El proyecto es bueno, lo importante es que no se peleen por las Lucas…..

  21. Carlos Marín 2011/02/21 at 8:26 pm

    Ya todo esta consumado…despues del ojo y la nariz afuera no hay santa lucia que valga