Lucas Ospina seleccionó para #LeerLaEscena intervenciones en debates de distintos autores donde se le acusa por despreciar la obra de Doris Salcedo, complicidad con el mercado, ansia de protagonismo, escribir bajo los efectos de vino barato de caja, por su actitud cínica y predecible…

 

Ospina escribe con el pie izquierdo, como les consta a los lectores, y lee peor, como vimos arriba. Mis amigos artistas coinciden en que es un sujeto maluco y un crítico tan miope como para despreciar la obra de Doris Salcedo. Sin piedad | Julio Cesar Londoño, El Espectador

Es fatigante encontrar casi todos los días una participación de Lucas Ospina en Esfera Pública. Uno pensaría en solicitar que se automodere y no se beneficie tan impúdicamente de un espacio que está abierto para todos y que es una invitación también a que cada cual ponga en acción un código social que consiste en no saturar a los demás o, para ponerlo de otro modo, no se comporte como el invitado a la fiesta que en un estado de incontrolable voracidad se toma todo el trago, se come todo el postre y habla todo el tiempo en un insoportable tono de voz que pretende imponerse sobre los demás para acaparar la atención. El foro mismo invita a que la gente participe, pero también invita a que lo haga de forma moderada, sin exagerar, sin convertirse en esa especie de “pretendiente intenso” que se encarga de sofocar el interés que en un inicio pudo haber despertado.

Melissa Lourido | ¿Cuando toca? 2007/12/21

Sorprende ver cómo un artista tan sagaz como Lucas Ospina cayó en las arenas movedizas activadas por el mercado del arte local. Ospina hace parte del grupo de artistas que quedaron atrapados en la agenda que el mercado de bienes suntuarios le diseñó al Estado y a los artistas colombianos. En lugar de preguntar cómo se gestó este proyecto ominoso del Gran Colombiano del arte contemporáneo, en lugar de investigar quién lo encargó, en lugar cuestionar quién lo financió, en lugar de analizar la metodología empleada, se dedica a justificar la lista negra del arte nacional, como la denominé oportunamente en Liberatorio. La justificación que modela Ospina tiene un propósito: limpiarse un poco la cara. No obstante, con el respeto que me inspiran algunas de sus obras, esta no es la manera adecuada de quedar bien con todo el mundo. Debe elegir entre el mercado y el arte. Esta línea debe ser clara para todos y todas aquellas a las cuales llegan sus ideas.

Jorge Peñuela | Terapia: Los diez mas poderosos del arte nacional (curaduría y crítica)

Por mucho tiempo he dejado de participar en este foro pues me parece que el tono del diálogo termina siempre en un sin salida lleno de vindicaciónes. No he encontrado que se hable de manera particular sobre arte sino sobre asuntos sucedáneos; de hecho el arte está por lo general ausente de este foro y solo sus rastros, su reflejo y el gran andamiaje del dialogo parásito son el foco de lo “pertinente”.

Un monosabio gurú conminó a todos aquellos que ejercemos una labor relacionada con la producción plástica a que nos retirásemos de ellas para ejercer otro tipo de acciones más útiles como la pedagogía o la intermediatización estética. ¿Si todos devenimos estudiosos visuales en manos de quien queda la producción del objeto visual?

Ciertos artistoides que han pedido la destitución del dogma se han instaurado paradójicamente como críticos de arte pero su estrategia de ironización no obedece más que al ansia de protagonismo y a la frustración de quien no ha podido ser ni buen artista, ni buen fabulador, ni siquiera buen bufón. Mucho embone de citas “inteligentes”, “pertinentes” y “actuales”. ¿Pero de la guayaba qué? Mucho tilín y nada de paletas.

Pobres de los nuevos artistas engañados por sus pedagogos infames.

Nadín Ospina | Pedagógo infame 2006/10/25

Definitivamente la prosa de nuestro querido artista Lucas Ospina nos deja atónitos. Qué lucidez! Qué experiencia estética mejor narrada! Me pregunto si escribió ese texto después de una “rasca” con vino barato de caja “tocato pasito”. Aunque algo hay que reconocerle a su texto: un lejano recuerdo de Kant y su estética del juicio: a Ospina (el Profesor Super O) le quedó gustando el ejemplo del gusto papilar que utilizara Kant para hablar del buen gusto. El vino de las islas Canarias era un buen ejemplo para nuestro pensador alemán y su idea del gusto para configurar un juicio estético. Así que entre el gusto del vino (del buen vino), y de una excelente experiencia estética NO hay ninguna diferencia, solamente si asumimos el arte no como un juego propiamente intelectual sino corporal, es decir sensorial.

Ricardo Arcos Palma | Catadores de obras 2009/12/12

La actitud de Lucas Ospina es estúpida, cínica y predecible. La de “Noticias Uno” no puede ser mas ligera e irresponsable. La misma actitud del estado para inventar falsos positivos hizo metástasis en el periodismo crítico de Daniel Coronel. (Qué estiercolero todo esto!!)

Y para defender su infantil auto incriminación de un robo, nada mejor que utilizar a Esfera Pública señalándolo como un lugar cómico, de comunicaciones delirantes y personajes díscolos. Lo que me causa repulsa es que en su aclaración arrastre a EP identificándola como un lugar de payasos ó en su mejor acepción de “humoristas”.

Sólo LO se puede comer el cuento de su parodia como objeto elevado a una categoría estética para que exclusivamente sea interpretado por los lectores de EP. Si en eso nos quedamos, el arte nunca saldrá de su mazmorra bufona, a la que sujetos como LO quieren mantenerla atada. Seguramente para los intereses de todas esas instituciones de lucro educativo el objetivo sea eso: que el arte se mantenga en su contexto para que no le haga daño a nadie y que no pasemos de la chanza pachuna para tranquilidad de todos!!

No todo es arte pero el arte pareciera ser todo. Y eso es precisamente lo que confunde el malogrado bufón uniandino.

Gina Panzarowsky | El caso del Goya 2008/09/12

Ya los señores Ricardo Arcos Palma y Lucas Ospina nos tienen acostumbrados a su duelo diarreico, en su disputa por cooptar los pocos trabajos que se generan desde las entidades que apoyan proyectos culturales, les encanta el lucro y están donde están las becas del Ministerio, donde hay premios considerables en los salones de artistas. Entonces son jurados, gestores culturales, críticos de arte, curadores y artistas cuando les toca

Eduardo Esparza  | Hemos guardado un silencio… Con-fabulación

En el mundo cultural hay tanta fatiga y horror ante el matoneo que hacen algunos en el territorio del arte, como el aludido profesor de la Facultad de Artes de la Universidad de los Andes, como la que hay por la destrucción y el daño que han hecho los agentes de la guerra en el país. Vemos las dos situaciones como expresiones de un mismo problema que solo se puede enfrentar con las herramientas invaluables del humanismo, entre las cuales subrayamos el respeto y la piedad.

María Iovino, María Paz Gaviria, Ana Sokoloff, Héctor Abad Faciolince, Gloria Zea, Álvaro Restrepo, María Eugenia Niño et alCarta abierta a directivas de U. de los Andes por caso de Piedad Bonett | El Espectador

Lucas Ospina, Lucas Ospina,
con tanta campana, pareces mi prima
frente al espejo preguntando
¿Quién es la más divina?

Y no te pongas muy rabón,
Lo escribo lindo y con aguijón,
Mas sin veneno, no soy melón…
Con ligereza y no groserón.
Y en cuanto a Cyrano de Bergerac,
tomemos tranquilos nuestro cerelac.

¿Serás tú otro más sin humor,
que guarda pesares en el cajón?
Van estos versos con la intención
de reclamar que estuvo bueno
que triunfará la narración,
pero hay encanto en la discreción,
no sea que el pájaro encuentre su jaula
en su propio patio
y como una perdiz
estando tan lejos de ser aprendiz,
pierda su canto por una nariz.

Andrés Matute | Septembrinos para un pájaro Ospina

La vocecilla de Ospina, la que alienta, contraria a la que desaconseja, y absolutamente antagónica a aquella de la Naturaleza que permite que un perico se metamorfosee en un burro, porta en su consigna el secreto del deber (del perico… del burro… del artista… francamente: ¡no lo sé!). Pero algo he adivinado, algo por lo cual mi sorpresa inicial ante el silencio no ha sido más que provisional: Ese silencio producido por la vocecilla de Ospina es su triunfo, es su creación… perversa, como toda creación: ha producido un texto silenciador que nos otorga el privilegio de disfrutar, por poco tiempo, casi que románticamente, del temor a pronunciarse como sea, solamente, para no sonar como un burro o como un perico.

Se agradece en silencio.

Juan Nicolás | Variaciones discursivas 2011/01/19

 

#LeerLaEscena es un proyecto de [esferapública] que propone una serie de aproximaciones a su archivo de debates y textos. Como uno de estos modos de acercamiento, se ha invitado a lectores y autores a escoger un aparte de un debate o texto del archivo y leerlo en voz alta.