Las Cenizas de lo Urgente

«Con este Salón Nacional de Artistas no queremos que pase lo mismo que en los Juegos Panamericanos de los años 70 en los que se gastó mucha plata, se invirtió en infraestructura, se creó una gran parafernalia para que todo pasara sin dejar rastro».
Luz Adriana López, profesora de la cátedra «Arte y Conflicto Armado» en la recién creada Facultad de Artes de la Universidad Javeriana de Cali.

1.


El uso de la palabra URGENTE no es nuevo a la hora de promocionar un producto con éxito. Dentro del medio de la Nueva Trova latinoamericana Silvio Rodriguez la usó en 1980 en su «Canción Urgente para Nicaragua» como apoyo definitivo para la toma del poder sandinista. Su balada pudo ser escuchada por Foreigner en un fugaz momento de multiculturalismo a la hora de componer su célebre «Urgent» en 1981

Make it fast, make it urgent
Do it quick, do it urgent
Gotta rush, make it urgent
Want it quick
Urgent, urgent, emergency
Urgent, urgent, emergency
Urgent, urgent, emergency
Urgent, urgent, emergency
So urgent, emergency
Emer… emer… emer…
Its urgent


y la cantautora de protesta argentina Teresa Parodi – de quien se nos cuenta en la biografía de su sitio web que nació El 30 de diciembre de 1947, y que «no más llegar al hogar que la esperaba en Corrientes puso la impronta del arco iris que se formaba». – en su «La canción es Urgente»

La canción es urgente,
Es un río creciendo,
Una flecha en el aire,
Es amor combatiendo.

Quiero dártela ahora
Que es la hora del fuego,
Que es la hora del grito
Que es la hora del pueblo.

Que nos una amorosa,
Que nos pegue en el pecho,
Que sigamos cantando
No podrán detenernos.

Que tu voz la levante,
Que la suelte en el viento,
Y que suene a victoria
Cuando rompa el silencio.

Más recientemente «Urgente» es el título de la canción con que David Bustamante representó a España en Eurovisión 2002 y que bien podría ser la canción reina de la serenata que el mundo artístico podría dedicarle al fugitivo Cuerpo Curatorial del Salón que lo ha dejado plantado después de sus promesas de amor, respuestas sobre la relación arte y política y creación de Bases Sociales a través del Arte

Es urgente
que vengas y me digas qué pretendes
me buscas cuando tu mirada inocente
se arrepiente y me miente

Tan urgente
que te he inventado un mundo diferente
un mundo oculto donde nadie nos encuentre
es urgente
urgente

Es urgente
que vengas y me digas qué pretendes
me buscas cuando tu mirada inocente
se arrepiente y me miente

Tan urgente
que te he inventado un mundo diferente
un mundo oculto donde nadie nos encuentre
es urgente
urgente


El lenguaje escatológico, el lenguaje de los ésjata o realidades últimas, del Juicio Final y la muerte inminente ha sido siempre ideal para llamar la atención sobre todo tipo de propuestas de índole religiosa y con el posmodernismo, artística, pues crea en el receptor una sensación de zozobra, de ansiedad o de angustia que requiere ser resuelta en el menor tiempo posible. En éste caso, el Salón Nacional al presentarse a través de esa palabra atractiva logró crear en el panorama, no solo colombiano sino internacional, la sensación de que todos los mecanismos no artísticos de resolución de las paradojas sociales estaban agotados y que solo quedaban los artistas para resolverlos. Es muy común hoy en día en los Festivales de Verano de Literatura oír la frase «Ya que los políticos no han podido resolver los problemas sociales, es la hora que se encarguen los artistas»

Escatología es según De la Peña «la reflexión creyente sobre el futuro de la promesa, aguardado por la esperanza cristiana» y es en esa medida que una retórica como la que utilizó Enzewor para publicitar la Bienal de Sevilla en 2006, la «Bienal del Desasosiego», y que produjo un texto que es un clásico del populismo escatológico bienalista, lleno de palabras como emergencia, motín, agitación, incertidumbre, fantasmas,miedo, xenofobia y así ad nauseam es tan efectiva. Este texto es un buen antecedente para encontrar las razones por las cuales el Salón decidió recurrir a crear un clima de «esperanza última» para justificar su realización y su billonario presupuesto.

La palabra «Urgente» con que se autobautizó el Salón le proveía a éste del aura de una misión ecuménica de salvación frente a todos los intentos anteriores, el de Bogotá incluido, y cuya misión era demostrar por enésima y aporística vez, que existe una relación entre arte y camb
io social, relación que solo pueden descifrar los artistas de la mano de unos nucleos gramscianos de «curadurias de choque» principescas generosamente pagadas por el estado al que combaten, tal y como a salido a la luz en dias recientes.


«La idea es que cada uno de estos núcleos se lea como capítulos de un mismo libro, que el público tenga una imagen clara de la totalidad —y diversidad— de las curadurías regionales por separado y en conjunto, y que no se repita el caos y desorden del 40 Salón Nacional de Artistas de hace dos años en Bogotá».

Tal nombre también lo destinaba a ser el vehículo ecuménico de expansión paulina de la idea redentora del arte entre las tribus paganas a través ya no de «siete hombres de confianza, entendidos y llenos del Espíritu Santo, para que los encarguemos a estos trabajos». Hechos. 6, 3-5, sino de 180 iconoclastas inquisidores del arte contemplativo

«El objetivo es preparar al público caleño para el encuentro. Desde hace más de ocho meses un Comité Pedagógico ha formado 180 mediadores de arte que, a diferencia de los guías de las anteriores versiones del Salón, no esperan a que el público vaya a las salas para explicarle de qué se trata el asunto, sino que desde hace unos meses ellos mismos van a las comunidades (desde los barrios más pobres y violentos de la ciudad hasta las facultades de Arte) para prepararlos en la experiencia del arte contemporáneo (en Cali, hay que saberlo, y dentro del núcleo Participación y poética, se está hablando de un tipo de arte vivencial en contraposición al arte contemplativo).»

Y así, mediante la labor ecuménica radical crear una especie de proletariado estéticamente consciente

«Según Florencia Mora, coordinadora de este comité, estas estaciones no solo nacieron de la necesidad de preparar a los caleños para la muestra, sino de «dejarle una base social a la ciudad», cuya autoestima estaba por el suelo, una de las tantas secuelas que dejó el narcotráfico. Aunque todavía faltan 20 días para que se inaugure el Salón, en la ciudad se respira optimismo.»

Maria Alejandra Pautassi.Cali es Cali Revista Arcadia No 38
http://revistaarcadia.com/ediciones/38/arte2.html

El paso siguiente del acto escatológico era desde luego la demostración escolástica de que el Salón era, como la Iglesia Paulina, el vehiculo de los elegidos. El «futuro de la promesa» se hallaba escondido en el corazón de 17 preguntas áureas:

Núcleo 1: Imagen en cuestión
La actual saturación de imágenes lleva a su anulación: la mayor parte de las veces, éstas ya no comunican ni conmueven. Paralelamente, la diversificación visual del arte contemporáneo lleva a un eclecticismo de la imagen artística que la banaliza. Esta exposición reúne a artistas que se detienen con urgencia a cuestionar el status mismo de la imagen –arquitectura básica de las artes visuales— explorando sus posibilidades por los caminos de la negación, el vacío o el blanco, entre otros.

¿Cuál es el status de la imagen? ¿Cuál es su grado necesario de visibilidad (o invisibilidad)? ¿Cuáles son sus posibilidades de hacer y deshacer, de traducir verdad o falsedad? ¿Cuál es la elocuencia de la ausencia, de lo latente y de lo potencial? ¿Cuáles son las operaciones artísticas que intervienen en estas reflexiones?

Nucleo 2: Presentación y representación
En este núcleo, los artistas deliberan sobre las posibilidades que tiene el arte para presentar realidades socio-culturales. La exposición aspira a poner en discusión las diversas modalidades, formas, recursos expresivos y posibilidades de significación y resignificación que establece el arte frente a esas realidades.
¿Cómo aproximarse desde el territorio del arte a los problemas políticos, sociales, económicos y raciales, para resignificarlos? ¿Cómo transformar los modos establecidos de representación, muchas veces arbitrarios e impuestos, a partir de nuevas miradas críticas? ¿Cómo cuestionar la noción misma de la representación? ¿Qué rol cumple el arte ante una realidad compleja? ¿En qué medida tiene sentido estudiar el rol de la representación en diálogo con otros artistas latinoamericanos o internacionales, o con la propia historia? Dentro de este núcleo están las siguientes exposiciones regionales:

Núcleo 3: Participación y poética
Este núcleo invita a la reflexión acerca de los diversos modos en que el artista interactúa con grupos sociales y comunidades. Muchas veces, se involucra en prácticas que pueden confundirse con la acción social. La exposición problematiza esta situación y propone una aproximación a lo social y al entorno que privilegia actitudes éticas y poéticas lo cual implica preguntarse por el lugar y sentido del pensamiento poético y la práctica artística en estos procesos y proyectos.

¿Cuáles son los modos posibles o deseables de participación? ¿Cuál es el límite entre el arte producido por artistas para y con las comunidades y un programa social? ¿Cómo resguardar al arte de los imperativos de lo políticamente correcto? ¿Cómo educar desde el arte? ¿Puede hablarse de una dimensión ética en el arte, y en tal caso, qué efectos conlleva? ¿Cuál es la relación entre pedagogía artística y obra de arte? ¿Cómo provocar la mirada artística? ¿Cuál es la necesidad de la acción?


2.


Dos meses y medio, dos actos y medio, pasaron de éste Concilio de Nicea del arte ecuménico-político en medio de la palabra ferviente, la piscina, la deliciosa cocina valluna, el incomparable aire nocturno y las reuniones interminables y soporíferas documentadas en Esfera, y del cual el feligresado espera ansioso el tercer acto, el acto donde el nudo dramático de desenreda y la palabra y las justificación llegan a su objetivo. Ese suponer que las 17 preguntas que conformaban la justificación del evento fueron debatidas y respondidas y que, como es usual en éstos casos ocupan algún documento accesible al público.

Pero nada pasa, ¡ya no hay nadie!… y si bien el esquema curatorial equivale a un especie de Procuraduría para el Gusto, no existe algo como una Procuraduría para las regalías culturales que obligue a la satisfacción del publico que está ansioso por obtener el premio a su fe.

No. El ejercito del arte levanto el campo una madrugada a las 3 de la mañana cuando todo el mundo dormía o estaba distraído con las última liberaciones de secuestrados. Lo único con que el borracho de Rubén Blades se encontró fueron las cenizas de sus fogatas, las huellas de sus carromatos y los ecos de voces de fantasmas que lloran…urgente….imprescindible…desasosiego...político…comprometido…necesario..

Entonces aparece la Realidad diciendo: les tengo una noticia mentes ingenuas… dichas preguntas no van ser respondidas por una sola razón y es que no fueron hechas para ser respondidas sino para vender un evento. Las bases sociales de Florencia Mora no van a aparecer por ninguna parte y las promesas incumplidas se van con el espectáculo que desmontó sus carpas. Los empresarios nómadas se dirigen a ésta hora con sus currículums perfumados por 300 litros de de jazmín y su mercado intacto a un puerto desconocido donde, dentro de dos años se resucitara el llamado urgente y las preguntas se reformularán de nuevo en el eterno retorno ritual que permite al espíritu cultural del capitalismo que dicen odiar, respirar y que dota a la mercancía que lo sostiene, el arte político, de una nueva pequeña medalla en ese rosario de justificaciones morales que todos conocemos como «arte político».

Pero no es el final. Porque es en la medida en que los autopropósitos de éste Salón no se cumplan que existirá un Salón 42. Lo que es perverso es que si existe alguien que de antemano sabía que los propósitos no pasarían de la retorica propositiva, fueron quienes los formularon porque es de esa aporía que derivan su existencia y su negocio. «El Salón quedó lindo»… esa es la única conclusión que se oye entre los curadores. Es decir, que para haber colgado bodegones o huesos el resultado es el único resultado que puede tener un evento como este: el Salón no es el termómetro de la realidad del país sino solo el termómetro del gusto y del mercado de la clase que gobierna . Nada mas. Cuando la clase que gobierna se aburra de los huesos y vuelva al bodegón o a la Barbie étnica lo único que cambiara es la promesa escatológica.

El aburrimiento es el enemigo de los estilos y las modas y llegara un momento en el que como en Sao Paulo el modelo ecuménico-pedagógico de Bienal se verá herido gravemente. Como en el cuento del Pastorcito Mentiroso que despertó a toda la comunidad «urgentemente» para nada y para salud y fortuna del arte colombiano, el modelo curatorial hará crisis y el Salón volverá a ser el termómetro del arte colombiano en todas sus formas y no el termómetro de la retórica moral del artista-héroe y el populismo cultural. Eventos como la Bienal de Sao Paulo o la de Sevilla han ido demostrando que el modelo tematico «comunitarista», el modelo ecuménico, es un éxito de mercado pero un rotundo fracaso político y que el arte político solo es una forma de entretenimiento y de acumulación de capital con reputación moral.



Carlos Salazar