el curador como manager

La Plaza de Santo Domingo en el centro de la ciudad amurallada en Cartagena de Indias. Probablemente, uno de los lugares emblemáticos de la ciudad, entre otras cosas, por encontrarse allí la escultura de Fernando Botero, parada obligatoria para la foto. La escultura de una mujer robusta que muestra su enorme cuerpo desnudo, parece haber sido colocada intencional y provocativamente allí, en frente de la puerta de la iglesia recién restaurada.

Una estudiante de la Escuela Superior de Bellas Artes presenta esta noche su tesis de grado en el Claustro de Santo Domingo, en el patio central. Cuando atravieso el umbral de seguridad láser el vigilante lanza un espectacular “¡Psssst!”. El uniformado se disculpa y me dice que siga, que es la tesis de una estudiante de arte. La expectativa es grande (arte joven, nuevo, diferente) pero el escepticismo también (la palabra “conversatorio” resulta de entrada, problemática para mí, en cualquier contexto). El escenario es imponente: los gigantescos almendros, los búhos que a veces se ven volar de un lado del patio al otro, las estrellas, la sutil brisa, el calor. El misticismo y la sofisticación hacen que cualquier cosa que suceda en el Claustro de Santo Domingo cobre importancia.

Una prueba de sonido anuncia que el evento está por comenzar. Es temprano, la mayoría de las sillas están vacías. Una pantalla gigante muestra la imagen de un portal de Internet. El anfitrión oficial (quizá un funcionario del Claustro) siguiendo el odioso protocolo que rige a la mayoría eventos de Cartagena, anuncia (sin entender lo que lee) a los panelistas y sus ponencias: Eduardo Hernández, Rafael Ortiz y Manuel Zúñiga, artistas, curadores y docentes. El tema a discutir/exponer: las curadurías, las prácticas curatoriales. Se presentará posteriormente, después de responder a las inquietudes del público, el proyecto artístico-curatorial de Adriana Fonseca, “Abre Bocas: ACTIVAS, tres artistas cartageneras”. Al final, una copa de vino.

Brevemente, cada panelista dice lo que piensa sobre la curaduría, se habla sobre lo que significa la palabra, sobre qué es curar, y sobre “curaduría virtual”. El sonido del video no funciona, hace calor, se muestran algunos ejemplos bogotanos de curaduría, explicaciones sobre lo que es curaduría, se cita a Jaime Cerón, y el público sin entender qué es curaduría. Un asistente como de cuarenta y siete años hace una pregunta: “Mi nombre es Edwin Maza, soy estudiante de la Escuela Superior de Bellas Artes, ¿cómo se hace un curador?” Le responde Hernández acertadamente que los estudiantes hacen al maestro y que era algo que no se estudiaba.

Los curadores son artistas, los artistas deben crear sus propias estrategias para hacer visible su trabajo y si es labor del curador-artista hacer visible su trabajo, mientras hace visible el de otros artistas pues, “dirigir la mirada del público hacia algo” puede ser llamado “curar”, dijo Ortiz. Ocurre entonces que un exceso de palabra “curaduría” termina por aburrirme y, cuando casi me paro de la silla, Adriana Fonseca comienza a narrar su experiencia curando a las tres artistas cartageneras, una pintora, una fotógrafa y otra que había hecho acciones plásticas con tema ecológico-ambiental.

Mas un evento académico centralizado y hegemónico, que expresión de arte joven en Cartagena (profesores de una misma institución hablan sobre ellos mismos para ellos mismos) lo que pretendía ser un evento artístico original, resultó la insípida presentación de un portal para promocionar artistas, y un proyecto que efectivamente me dejó con la “boca abierta” (Abre bocas…) pero por lo previsible, parco y flojo. La cosa y el nombre de la cosa no son lo mismo. La tesis resultó ser para mí, ni siquiera, una buena idea.

Una hora y media después, el evento estaba casi lleno, señoras elegantes, perfumadas, emperifolladas, caballeros recién bañados, gente bonita, las tías de la alta sociedad, todos reunidos allí, para discutir ¿qué diantre es la curaduría? o ¿para vivir una experiencia estética? Para que los vean y para ser vistos, sana práctica social; para tomarse la copa de vino también, porque en Cartagena el arte sigue siendo sinónimo de elegancia, sofisticación y cultura.

El mapa que trazo es el mismo y se repite incansable: mientras no se descentralice el objeto (de investigación, de arte), mientras la discusión no se genere múltiple, transversal, el arte seguirá parroquial, protocolario, inocuo. Las referencias siempre fueron las mismas, Bogotá, Bogotá y Bogotá. Se habló de ejemplos de net – art en Bogotá como si el mundo virtual fuera lineal y nos uniera a Bogotá un cordón umbilical incortable. Se habló de lo virtual como si el net art y el e-commerce fueran lo mismo. Una mirada plana, unidireccional, unilateral para abordar una temática tan interesante y pertinente como pueden ser los nuevos medios, el arte y la tecnología.

Se presentó como arte un portal para promocionar artistas. Se ha podido abordar el tema de las prácticas curatoriales de manera prural y múltiple. Se ha podido invitar a jóvenes artistas (artistas en un sentido mas amplio, en un sentido transversal, multidisciplinario) y discutir las nuevas tecnologías en las artes hoy; Cartagena en la aldea global; la reproducción mecánica y todos sus derivados; la copia; la piratería; el cuerpo como mercancía.

En Internet las narrativas no son lineales, el tiempo es la simultaneidad y no se puede confundir el net art con el e-commerce, ni la forma con el contenido (una fotografía de algo bello no es una bella fotografía – Sontag no cita a Mallarmé en On Photography (p 28). El curador no es un manager. ¿Me pregunto cuánto cobrará el curador por la venta de una fotografía, una pintura, un performance? ¿Estará eso negociado previamente, habrán unos estándares internacionales? ¿El TLC afectará las comisiones por ventas del curador? El curador no es un manager. ¿Dónde podrá uno, como artista, inscribirse? ¿Enviando un email y un portafolio digital a la dirección que aparece en sus pantallas? Ver al arte a través de un marco tan pequeño resulta ofensivo y excluyente. La artista recién graduada jamás menciona el asunto de género en su presentación, lo da por hecho (she takes it for granted). ¿Por qué organizar muestras de mujeres artistas, cuál es realmente el propósito, ser políticamente correcto? ¿Seguir una moda?

Me niego a aceptar que el discurso en general de lo que escuché ayer por la noche sea real. Lamentable. En primera fila faltó la presencia de Gloria Zea y el alcalde Nicolás Curi. Ayer hablaron para mí directamente, el museo, la burocracia y la falta de creatividad. ¿Qué estamos esperando?

Maria Posse

8 comentarios

Hay mijita.
El Curador, como muy bien lo dijo Batelli o algún otro de los extravivientes de esfera (lo dijo en un cuento, lo que es más válido), el curador es un DJ. Escoje talentos (me refiero a gente) para enardecer sus teorías (las del curador). Lógicamente entra en juego lo del derecho de autor y otros bla bla blá.
Pero es una cuestión de estructura.
El curador la tiene. Es, además, INSTITUCIONAL. Estructura institucional.
El curador no tiene de qué deprimirse; es más, un curador NUNCA se deprime.
Creo, mijita, que todo se reduce a una cuestión de cojones.
Tú me cojes, yo te cojo…Él te coje. ¡Qué cojón! (Qué güevo!)
Lo peor es que nos cojen a todos.
Y resulta que sí se deprimen -los curadores-.

Un abrazo

Ivan

Magnífico el comentario de María Posse en torno al teatro de curadores en
Cartagena Inn. Hay mucha ligereza y pompa respecto a las autodefiniciones
del oficio del curador. Ligereza es liviandad, no la levedad de la que habla
Italo Calvino. Hay en ello una moda, muy ligada «a las tias de la alta
sociedad». En todo ello estoy de acuerdo, para un ritornelo con Andrés
Hoyos, con la necesidad de repensar más seriamente el problema de la
producción, reproducción y distribución del arte.

Si me excusan la cuña, es por estas razones por las cuales me dí a la tarea
de organizar una Mesa titulada Cultura, Letras, Artes y Espectáculos, en el
IX Congreso Nacional de Sociología (Universidad Nacional, diciembre 7 y 8,
información en
http://www.humanas.unal.edu.co/congreso_sociologia2006/index.html, ponencia
mía en Esfera Pública): porque me parece que los escritores, los sociólogos,
los filósofos, los dramaturgos, los danzantes, tienen mucho que aportar a la
redefinición de nuestros papeles como creadores y críticos, por ejemplo
frente al impuesto de 10 % de IVA a los libros, la banalización de la
cultura, la cultura como espectáculo, el minimalismo ya no del arte sino de
los conceptos.

Gabriel Restrepo

Como lo dice su página de inicio (www.abre-boca.com) Abre Boca es un portal para «la opinión y la crítica sobre el quehacer de las artes plásticas en Cartagena y la región caribe colombiana». Busca generar «confrontación de ideas, selección y publicación de proyectos artístico/curatoriales como reflejo de la actividad artística del día a día». De fines comerciales, no dice nada…

Maria: Usted mencionaba hace poco que los artistas jovenes debían conformar sus propios espacios alternativos… Me parece que «Abre Boca» pretende ser uno de ellos. Por que no les manda su escrito y genera así una discusión «descentralizada» ?
Tal vez pronto podríamos debatir virtualmente sobre «las nuevas tecnologías en las artes, la copia, la piratería, el cuerpo como mercancía o Cartagena en la aldea global «…

A muchos nos encantaría…

AL MAS SOBRE ABRE BOCA
para los usuarios de esfera pùblica, aca en cartagena estamos de beneplacito por estar en boca de sus comentarios, pero lastima que sea por intermedio de textos que simulan critica y que terminan por confundirl las iniciativas honestas para dinamizar el campo del arte, tanto como investigacion, como curaduria y critica. A pesar de pertenecer a la aldea global, los productos culturales deben leerse desde el CONTEXTO en el que se crean para asi construir una apresiacion completa y una critica constructiva, que pase de la inherte palabra que se confunde con ataques a la acción; que plantee como entonces debe ser, para que quienes se les critica vea como se supone que es, con ejemplo y testimonios. Maria, estas es la ESCUELA DEL RESENTIMIENTO; si no sabes de que se trata te invito a que leas la pagina de inicio de ESFERA PUBLICA y veas el registro en video de la conferencia que lo comenta, entre otras mas lecciones utiles para ejercer una critica constructiva.
Permitamos la pluralidad, toda empresas tiene un nacimiento y un crecimiento natural para que, alcanzado el estado de madures, se defienda por si misma. Que de valioso tiene destruir aquello que busca precisamente personas como tu y como cualquier otro que este preocupado por el quehacer artistico local, para fortalezela, potenciarla, pero no para destruirla.
sin animo.

Manuel:

La Escuela del Resentimiento no quiere decir que todo aquel que hace una crítica es un «resentido». Se trata de una metáfora de Harold Bloom, que viene de la teoría literaria, y que señala todas aquellas prácticas que son supuestamente críticas y, realmente, no afectan para nada el entorno social y político que pretenden transformar. Esto sucede bastante con ciertas prácticas artísticas donde el enfasis en lo «social» no es más que un factor cosmético: la «comunidad» como material de la obra, las plazas públicas como escenarios….

Marcela Cobo

«el evento estaba casi lleno, señoras elegantes, perfumadas, emperifolladas,
caballeros recién bañados, gente bonita, las tías de la alta sociedad, todos
reunidos allí, para discutir ¿qué diantre es la curaduría?»

A TOUCH OF REALITY

“el evento, un conversatorio sobre curaduría, comenzó atrasado por dos razones; fallas técnicas y demora del público. Estudiantes, amigos de Adriana Fonseca, -estudiante de Bellas Artes y organizadora del evento-, colegas del arquitecto Germán Fonseca –moderador de la mesa- y público en general asistieron al evento iniciando así un espacio de discusión sobre curaduría; tema poco abordado en la ciudad de Cartagena.”

Las pocas intervenciones escritas sobre Cartagena en Esfera Pública de Maria Posse, denotan un tratamiento crítico dirigido a eventos inscritos en las artes visuales de la ciudad. Encuentro similitudes en los tres que he tenido oportunidad de leer; lo novelesco.

Situación X de la ciudad es una buena disculpa para insertar un discurso crítico en Esfera Pública, dirigiéndose así a los lectores asiduos de la capital. En el caso local, lo que deja entrever las fisuras en sus planteamientos es la ‘falta de contexto’ sobre el cual arma sus escritos. Igualmente el desfile de Balleneras, evento enmarcado dentro del Reinado Nacional de la Belleza, podría dar para un texto critico acerca de la marginalización y exclusión de la población negra en el arte contemporáneo colombiano… situación X es utilizada para desarrollar un tema…

Hablando de contexto y si puedo aportar una vision cercana a la realidad, el Centro de Formación de la Cooperación Española, lugar donde se realizó el evento es la institución que ha generado un espacio vivo para el desarrollo cultural y formativo en la ciudad. En los últimos seis meses, estudiantes de Bellas Artes acuden al área cultural en busca de un espacio expositivo o para realizar eventos académicos como el caso del ‘conversatorio’. Muy lejos del pintoresco ambiente de señoras elegantes, perfumadas y emperifolladas que la novela de Maria Posse plantea (creo que se refiere mejor a las páginas sociales del Universal donde se encuentra en abundancia esta información). La oferta cultural de Cartagena en artes visuales es reducida y es meritorio el hecho de crear espacios de circulación ye información por parte de los artistas y estudiantes con el apoyo de algunas instituciones. Es cierto, no se parece a Bogota, pero se está haciendo.

Señalando otro aspecto del evento; ¿Ella vino para presenciar una fiesta o carnaval? ¿Pensó seguramente que los panelistas la íbamos a entretener?
Cartagena mantiene una estructura formal desde tiempos inmemoriales, talvez herencia del patrimonio que todos conocemos. Los eventos se realizan con un alto grado de ‘estética de discurso republicano’, sea un grado universitario, un festival, una firma de un tratado, etc… La estructura no es novedosa, pero aburrida? Es la palabra correcta que demuestra la personalidad de alguien a quien hay que satisfacer según el manejo de sus preferencias que seguramente siempre son mejores que las de los demás. El formato del evento es normal y poco novedoso si hablamos de forma. En cuanto a contenido Eduardo Hernández, curador del Museo de Arte Moderno y vinculado al programa académico de Bellas Artes hablo de lo suyo –definir la curaduría-. Borde Caribe, para información de Maria Posse, fue una curaduría de Eduardo Hernandez, Kevin Power y Bibiana Velez, de la cual se había conversado bastante y que avala el desarrollo de su tema. Manuel Zuñiga, cooprotagonista de otro texto crítico literario de la autora, enuncio la curaduría virtual y el uso de nuevas tecnologías, tema poco tratado en el contexto cartagenero. Siendo el último panelista, comenté la experiencia desarrollada con MEDIDAS NATURALES, un proyecto de coordinación y curaduría por propuestas en el Jardín Botanico de Bogotá, el primer evento de arte contemporáneo en exteriores auspiciado por instituciones como el Goethe Instiutut y el IDCT, evento que se sigue realizando con el nombre de ARTE,TECNOLOGIA Y NATURALEZA en la Quinta de Bolivar. No estamos fuera de la agenda de un evento académico organizado por la alumna de Bellas Artes Adriana Fonseca cuyo padre, arquitecto vinculado activamente a procesos de desarrollo de la ciudad, precedió el evento.

Repito, la oferta es poca en cuanto a las diversas maneras de exhibición, difusión y comunicación del arte contemporáneo en Cartagena. Es la razón por la cual es importante participar en esta y muchas otras iniciativas que seguramente con el tiempo ampliaran el público con propuestas ‘en la forma’ más novedosas.

Tal vez se le pide a Maria Posse, si realmente quiere aportar al medio con un material ‘util’ y de uso general, un toque de realidad en sus apreciaciones locales sin exponerlas y confrontarlas en cuanto a calidad y cantidad con lo que sucede en Bogotá.

Rafael Ortiz
Artista y gestor de proyectos