dibujando en la bienal

En estos días se viene inaugurando la 27º edición de la Bienal de Sao Paulo. En esta oportunidad la curaduría recayó en Lisette Lagnado, quien junto a un equipo curatorial (Cristina Freire, Rosa Martínez, Adriano Pedrosa, José Roca) y a un curador invitado (Jochen Volz), han articulado diversadas miradas sobre el concepto eje de la Bienal: «Como vivir juntos», tomado de una serie de conferencias de Roland Barthes entre 1976 y 1977. Según señala la nota introductoria distribuida, la idea de esta Bienal es retomar además dos líneas de pensamiento del artista brasileño Helio Oiticica: la idea de «construcción» sobre las prácticas neo-concretas de comienzos de los sesenta, y su «adiós a la estética», lo cual debería traducirse en dos direcciones: «proyectos constructivos» y «programas de vida». No puedo aún hacer mayores comentarios al respecto porque no he tenido oportunidad de ver la muestra, pero espero recoger próximamente algunas opiniones locales e internacionales al respecto, y probablemente visitarla el proximo mes y enfrentarme por vez primera con una Bienal internacional.

Este texto inicial es para señalar sólo introductoriamente la participación de Gilda Mantilla & Raimond Chaves en esta nueva edición de la Bienal. Decir que son la ‘representación peruana’ -junto a Armando Andrade- sería muy inexacto porque una de las sorpresas de este año es justamente la eliminación de las ‘representaciones nacionales’; la selección íntegra ha sido producto del diálogo entre los curadores.

Raimond & Gilda están presentando Dibujando B…, una variante libre de su proyecto Dibujando América, extendido justamente a raiz de la invitación a esta Bienal. Dibujando América es un recorrido abierto entre Caracas y Lima a través de notas, apuntes, escritos y dibujos. Un viaje que efectivamente permitió a ambos recorrer por tierra Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, y con ello generar una memoria visual a través de su deriva. El método parece simple, la captura y registro de todo lo que les parecía importante de ser documentado, una edición en el día a día que mezcla la memoria personal con la experiencia directa.

Para Chaves & Mantilla parece importante la acción de dibujar como una manera de reflexión sobre el territorio. Esta ‘puesta en acción’ (del dibujo) se convierte entonces en uno de los elementos más significativos para la construcción ulterior del sentido en el proyecto, ya que parece no sólo aludir a una forma de comunicación muy ligado a lo personal y a lo afectivo y a sus formas de proyección colectiva, sino que opera como un procedimiento alegórico, incluso en su propia ‘puesta en escena’. Así, la lectura de aquel segmento de nuestro continente parece entonces emerger como una composición aleatoria de noticias, fotografías, recuerdos, conversaciones, ideas, transfiguradas todas por el dibujo en una suerte de ideario personal de inquietudes y afirmaciones sobre su experiencia.

Ello no es ninguna sorpresa conociendo un poco la experiencia de ambos artistas. Ya Chaves con su Expedición al Dibujo (1999) habría de experimentar una forma de abierta de desplazamiento geográfico a través de un viaje con unos amigos hacia ‘El dibujo’, un ‘lugar’ muy cerca de la frontera venezolana -sobre ello y otros aspectos en la obra de Chaves véase esta estupenda entrevista realizada por José Roca-. O ambos en un proyecto más reciente como su Estación Móvil (2004), la cual produciría en Puerto Rico ‘Hangueando, Periódico con Patas», y posteriormente ‘Hangueando, Periódico de cordel» una publicación a modo de recopilación de las experiencias compartidas en diferentes comunidades principalmente de Puerto Rico. Así, Mantilla & Chaves armados una computadora portátil, un scaner, una impresora y una cámara fotográfica emprenden un traslado por experiencias individuales, invitando a las personas a generar su propia página de diario, su propia noticia, su propio acontecimiento. El libro es entonces un conjunto de testimonios personales que nunca terminan de dibujar este esquema cerrado y reducido al cual estamos habituales al momento de pensar diferentes formas de colectividad.
Pero el punto de conexión significativo que encuentro entre aquel ‘Hangueando, Periódico de Cordel’ y su actual Dibujando América -entre otros proyectos en el camino-, es justamente la voluntad de cuestionar las formas habituadas de construcción de realidad. Casi se podría decir que «Hangueando…» y Dibujando… operan de manera opuesta, por un lado recogiendo y visibilizando testimonios individuales sobre una geografía similar, y por otro produciendo una narración tan contingente como subjetiva de un travesía continental; pero ambos parecen des-habitur los modos convencionales que tenemos de consumir y aproximarnos a diversos escenarios.

Pensar el dibujo en tanto ‘acto’ -como lo hacen Chaves & Mantilla- permite rebasar los límites de la representación, apuntando y complejizando especialmente las condiciones culturales que le otorgan (y desplazan) su sentido. El dibujo así entendido se convierte en la mejor herramienta de investigación personal, una puesta en fricción de las zonas más silenciosas del propio imaginario; y quizá también la manera más lúdicamente inteligente de interrogar los límites de todo aquello que se vende como construcción de nuestro territorio, aquellos esquematismos previos que todos arrastramos y que parecen siempre someter nuestra mirada. Dibujando América, y esta nueva variante Dibujando B…, aparecen como intentos de sacudirse de toda restricción ‘oficial’ sobre nuestras imágenes y escrituras, ubicando en la asociación libre la forma más aguda del desmoronamiento de aquellos ‘relatos’ que intentan siempre ‘administrar’ la ‘manera’ de ser (y su representación) de los individuos y sus geografías.

Miguel López
http://arte-nuevo.blogspot.com/