curaduría e instituciones

Debate cruzado con los espacios «columnadearena» y «ojotravieso». Resumen.

Jaime Iregui, artista y moderador de Momentocrítico:
Creo que un debate sobre un tema específico tiene sus momentos de alta intensidad y su momento para terminar. Su éxito o fracaso depende de muchas variables y es difícil predecir si se dará
la discusión: la manera como se plantean las preguntas, quien las plantea, si son pertinentes, si son demasiadas, etc.

En el caso específico de la invitación (Anexa) de «Ojotravieso» a un Debate Nacional a las Instituciones (¿otro referendo?) no queda claro si lo que se quiere es buscar aliados para «nacionalizar» una pelea regional (duplicando en nuestro precario medio artístico la estrategia utilizada por Pastrana de

buscar apoyos en la escena internacional como método para ganar espacios en la confrontación armada) o plantear una renovación a fondo de los grupos que ejercen su poder e influencia en Cali.

No ayuda para nada el ánimo fiscalizador de un juez sin rostro cuyos veredictos van generalmente acompañados de la ridiculización y la ironía como ingredientes «críticos» tanto para obras como para artistas (ver Ana María Rueda y otros tantos..).

Ayudaría un poquito, como lo anota Bernardo Ortíz, que las personas o instituciones cuestionadas -y posiblemente agotadas- participaran en el debate y así saber como responden y que piensan en torno a las preguntas planteadas.

Ayudaría mucho abrir un espacio de discusión que propicie ideas, proyectos, nuevos espacios y dejar de pensar que los museos, los salones y las políticas institucionales «que rigen los destinos de la plástica nacional» deben solucionar todos nuestros problemas.

ANEXO:

OJOTRAVIESO -DEBATE NACIONAL

En días pasados OJOTRAVIESO recibió y difundió entre sus abonados un
comunicado de prensa en el que se invitaba a visitar el nuevo centro
cultural Comfandi Santa Rosa y la muestra «EL ESPIRITU Y EL LUGAR» curada
por el critico de Arte Carlos Jiménez, con la que se inauguraba el mismo.
Recibimos muchos mensajes de correo electrónico con preguntas y consultas
alrededor de la exposición. Paralelamente recibimos un mensaje de Jose Roca,
editor de la no menos famosa página columnadearena con el asunto:
Ojodomesticado (reproducimos el texto).

Lo que indudablemente nos llevo a un intercambio epistolar que dio lugar a
serios cuestionamientos alrededor de la actividad cultural institucional en
Colombia. Por sugerencia de los «implicados» en el asunto, hemos decidido
publicar los textos de los mensajes e invitar a todos nuestros abonados,
como tambi? én lo har? á columnadearena y la columna ZOOM del periodico EL PAIS,
a participar con sus textos en un espacio abierto a la reflexi? ón y la
critica alrededor de de las instituciones culturales, tema que sigue siendo
un «Tab? ú» -amparado en el «poder» que adquieren aquellos que las conducen y
el temor y la complicidad permanente de algunos artistas que son sus
beneficiarios-, en las artes pl? ásticas Colombianas y en el que se encuentran
comprometidos intereses particulares sustentados en amiguismos y toda clase
de nexos, que en nada contribuyen al desarrollo de las artes y que deben
ponerse en evidencia de una vez por todas.

Se plantean inicialmente estos interrogantes:

¿Cúal es la situación real del medio artístico en Cali y en el resto del
País?

¿Cómo se manejan las decisiones en las instancias públicas y privadas?

¿Existe el espacio para un control del medio artístico -al menos un control
simbólico- de las decisiones que lo afectan?

¿Cuál es el papel del Ministerio de Cultura y los estamentos culturales que
de él dependen? ¿Qué clase de fiscalización se ejerce y como se pueden
generar verdaderos mecanismos de control sobre estas ruedas sueltas que son
muchos de los Museos e Instituciones Colombianos?

¿Dónde están las directrices que en el campo del pensamiento estetico mueven
a los directores y curadores de los museos y a los que rigen los destinos de
la plástica regional y Nacional en el plano gubernamental?

¿Qué clase de planeación estrategica aplican?

¿cuáles son los objetivos, la misión y la visión que los ampara y si la
tienen qué tanto se ciñen a ella?

No dudamos que el debate va a generar el interes y la participación de todos
y además nos permitirá alcanzar una visión mas clara de la verdadera
situación en la que estamos comprometidos todos los que de alguna forma
tenemos que ver con el Arte.

Jose Fernando Marquin

Editor
OJOTRAVIESO

Jaime Iregui, artista:

Hace un buen tiempo que el medio artístico (artistas, críticos, periodistas, instituciones) dejó de ser un
continente con uno o dos centros que legitimaban o hacían viables los procesos y ha comenzado a
entenderse como un archipiélago en cuyas islas se construyen diferentes modelos de lo real,
lo valido, lo necesario y, por supuesto, lo artístico.

Más que proponer que cada isla está en búsqueda de un modelo «legítimo» de entender las cosas, lo que me interesa plantear es si es posible el diálogo entre entre los diferentes modelos, entendiendo
«modelos» no como esquemas a seguir, sino como construcciones de pensamiento.

Se podría decir que estos modelos son mediados por artistas en sus obras, por periodistas y críticos con sus artículos, por universidades en sus criterios pedagógicos, y por el público en su experiencia de lo artístico.

Como lo anota Andrés Zambrano, ni la mediatización de los procesos artísticos, ni los textos críticos afirman o niegan una obra. Siempre hay un decantamiento de las propuestas.

José Roca menciona dos modelos de interacción entre periodistas, críticos y artistas (Los «Martes de las Artes» de Olga Marín y el trabajo de José Hernández en El Tiempo) que de alguna forma conozco de cerca y cuya relación vale la pena ampliar en este foro pues «momentocritico» tiene que ver con ellos.

La página semanal de «Martes de las Artes» de «El Espectador» surgió, en parte, como un alternativa a las página culturales con columnas de los críticos que había propuesto José Hernández desde El Tiempo. A diferencia del modelo de José, Olga Marín proponía que el hecho artístico además de ser mediado por los críticos y periodistas culturales, lo fuera por parte del artista. Por eso invitó basicamente a artistas a generar propuestas no solo de contenidos, sino de diseño para sus páginas. No era el modelo editorial ideal, era otro más que complementaba los existentes.

Artistas como Fernando Uhía y Juan Andrés Posada tuvieron durante un tiempo su espacio quincenal, se hacían foros y proponían temas de fondo a partir de los cuales se preguntaba la opinión a artistas y gente del medio. Estaban también las «Conversaciones Tándem» artículos que como su nombre lo dice, partían de una conversación con un artista que exponía en el momento y que escribimos conjuntamente con Olga desde el inicio de «Martes de las Artes» en 1994 hasta 1997. Luego vino la crisis del periódico que todos conocemos y sencillamente el espacio desapareció.

Uno de los reglas de juego del modelo editorial que José Hernández (quien además de sus ocupaciones periodísticas ha sido gestor y director de Espacio Vacío) planteaba en su trabajo con Carolina Ponce y José Hernán Aguilar en sus años de Editor de El Tiempo, era el de que la crítica, por más radical que fuera, girara en torno a conceptos y argumentos dejando de lado ataques personales y tomas de partido en las peleas y/o enfrentamientos del momento.

Espacio Vacío como proyecto -y por ende en sus foros electrónicos «Momentocrítico» y «Forum»- esas reglas no cambian. El Espacio parte de un largo proceso de interlocución entre un periodista (José Hernández) y tres artistas (Carlos Salas, Danilo Dueñas y quien escribe) siendo el fruto de de este largo diálogo.

En un país tan complejo como el nuestro, tanto el diálogo como los espacios de interlocucíón son más que necesarios. Obviamente en todo diálogo se dan diferencias, oposiciones, contradicciones, y no necesariamente deben conducir a una conclusión específica o resultado determinado. El hecho de que se den es importante.

Fernando Gómez señala que tanto en el foro que se dió en abril y mayo de este año -que giró en torno a puntos de vvista sobre el medio artístico- como en este que se está dando, la discusión llega a lo mismo:la falta de crítica de arte. En este sentido quisiera hacer dos pequeñas precisiones: la primera es que efectivamente el foro anterior llegó a tocar este tema pero no como una «falta de crítica de arte» sino como señalamiento de que buena parte de la producción artística carecía de posición crítica, entendiendo crítica como capacidad de propiciar la reflexión y no tanto como juicio valorativo. Esto llevó a que la discusión se polarizara y perdiera gradualmente el interés. Cuando Jose Roca toca en este foro el problema de la crítica de arte no creo que lo hace en detrimento de los pocos espacios críticos existentes sino haciendo el señalamiento de que hacen falta más espacios pues los pocos que hay no solamente cubren a duras penas los eventos que se dan, sino que ofrecen pocas posibilidades para mirar un proceso desde diferentes puntos de vista. Por esa razón «momentocritico» propuso una serie de opiniones dadas por artistas (Manuel Romero, Victor Laignelet, Carlos Salas) sobre el tema de la crítica y que se tomaron de una página de «Martes de las Artes» de 1996. Esto con el objeto de revisar apreciaciones que podían ser de interés para este foro, así como para propiciar la actividad crítica como proceso de reflexión y no sólo como textos a partir de exposiciones.

Creo que una actitud crítica -artísticamente hablando- se pueede asummir en una obra, en un proyecto cultural, en el análisis de un periodista, de un observador y, claro está, en un crítico de arte.

En este sentido, me parece que la discusión sobre la actividad crítica es un hecho que nos puede interesar a todos y es en este intercambio de ideas en donde se construyen no sólo espacios y actitudes críticas sino nuevas formas de entender la realidad y, por tanto, el mismo medio artístico.

María Inés Rodriguez, curadora:
Me parece interesante que se hable de propuestas que permitieron desarrollar un trabajo en equipo tanto de periodistas como artistas y criticos de arte.

Lamento mucho la desaparicion de espacios como «Martes de las Artes» y las páginas con

columnas de dos críticos que propuso José Hernández a comienzos de los noventas,

porque contrariamente a lo que opina Fernando Gomez el publico si lee y opina y participa.

Desafortunadamente ese tipo de iniciativas no logran mantenerse el tiempo suficiente,

al igual que las revistas culturales (contadas excepciones), desaparecen antes de lo

previsto y los procesos de trabajo se interrunpen y dificilmente hay una continuidad.

Por eso me parece muy importante que podamos discutir sobre esto, tal vez ha partir del foro se generen espacios de trabajo y reflexion en la prensa, la t.v e incluso la radio.

Por otra parte creo que no se debe confundir el trabajo del periodismo cultural con el de la critica, sea esta de arte, de teatro, de cine, etc. Tanto el uno como la otra tienen una gran importancia para que el trabajo de los artistas llegue al publico y este se sienta concernido.

Desafortunadamente contamos con pocos espacios «escritos» dirijidos a un publico mas amplio: estos se reducen a un par de revistas de circulacion nacional, algunas secciones culturales de los periodicos y … ????. El problema no radica en que se hable o no de los artistas, simplemente los medios de comunicación juegan un papel importante en la difusion de la informacion y es a traves de estos que el publico se entera de lo que está pasando. El problema es que no hemos asumido la cultura como un elemento primordial en nuestra sociedad, siempre se ha relegado a un segundo plano tanto a nivel politico como economico (tomemos el ejemplo del ministerio de cultura). El panorama solo puede cambiar si asumimos el reto de cambiarlo (diferentes iniciativas muestran que el proceso ya esta en curso).

Artista Unidos, colectivo:
POLARIZA Y ESTIMULA
Programa de estímulos del Ministerio de Cultura para un país en guerra.
«Ante la carencia absoluta de fondos nada mejor que polarizar para figurar»

INVITAMOS A TODOS LOS TRABAJADORES DE LA CULTURA a empuñar sus herramientas y a triplicar su creación, distribución, venta, exposición o debate sobre su trabajo a partir del 3 de septiembre del 2000 hasta el 7 de agosto del 2002.

Invitamos a todas las galerías, museos, espacios «alternativos», peridistas culturales, publicaciones, teatros, escuelas de arte y demás, redoblar todas sus actividades durante el mismo periodo.

El arte quiere ser definido «folkloricamente» por una institución inoperante y busca ser polarizado,

exportado y comercializado por ella como una mercancía de consumo internacional.

La nueva ministra quiere utilizar el ministerio como una plataforma del mismo modo que una vez usó otros cargos para justificar la arbitrariedad de sus decisiones por medio de la confrontación.

De Camilo@javeriana.edu.co:
Hola «Artistas Unidos»:
Aquí estamos. No podemos permitir que semejante ridiculez suceda en nuestras propias narices.

Tenemos que unirnos frente a semejante despropósito: los artistas, trabajadores de la cultura y periodistas culturales.

Y ojalá, finalmente estos últimos entiendan que no se trata de un asunto de segundas paginas ni de una «pataleta de señoras». La cosa es mucho más seria de lo que parece. Dice Santiago García: «(…) El Ministerio de Cultura es más o tan importante como el de Defensa. El desangre de este país se debe precisamente a una incultura profunda. Es un despropósito la polémica sobre si se le mete dinero al jazz. Las discusiones deben ser a un nivel más alto». Y Juan Manuel Roca: (…)

«Esos excesivos nacionalismos rayan en una posición fascistoide». (…) «Me parece que este tipo de populismos lo único que hacen es fomentar una cultura de harakiri».

Creo que son camorreras las declaraciones excluyentes de una ministra de cultura de un país en guerra». (El Tiempo 25-VIII-00) (…) «Es asombroso que el Plan Colombia no incluya a la cultura por ninguna parte, que en el proceso de paz no exista. Cuando ‘Gabo´decía que el Ministerio se convertiría en un fortín político, este gobierno ya lo hizo realidad». (…) «Nunca pensé que hubiera alguien que pensara así en mi país, menos la ministra de cultura. El ministerio de cultura de un país tiene que ser ejemplo de tolerancia y un ciudadano ejemplar en su visión del mundo». (…) (Ramiro Osorio – El Tiempo 27-VIII-00) Como ellos, miles de colombianos tenemos la obligación, el deber de levantar la voz, pero necesitamos que sea en coro para que se escuche muy fuerte, porque mañana llega el Sr. Clinton o se atraviesa un partido de la selección… y la cosa pasa a un quinto plano. Además, hoy le tocó al Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre y a la Temporada de Ópera, ¿ y mañana… ? ¿ «Pataleta de señoras» ? ¿Dónde está la política cultural del gobierno?

Y la última cita la tomamos de un grafitti. Ya hasta las paredes hablan:
«Miincultura: una cacica en el aire»

Gustavo gómez, periodista:
Buenísimo el texto de Mi-incultura.
Le anexo un párrafo mío que circula en CROMOS del próximo lunes 4 y la certera columna que en la
CROMOS de esta semana publica el columnista Alberto Aguirre.

Cuando el Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre cumplió diez años, (septiembre, 1998), El Tiempo le regaló líneas preciosas y un piropo que no se pierde en «el tiempo»: El Festival vale la pena porque con él la gente pierde el miedo a la palabra jazz. Tras doce años de cultura musical abierta, los organizadores pueden estar satisfechos con resultados concretos: excepto la ministra de Cultura, ya nadie le teme al jazz en Colombia.

Bach vallenato
«Anota Aura Lucía Mera (El Espectador, 13 de agosto) que «la Cacica insiste en lo propio, lo colombiano, lo autóctono», y la aludida, Consuelo Araújonoguera, asiente y complementa: «Bach ya lleva 300 años, hay que descubrir también cosas nuevas, lo nuestro». Al primer golpe, ante tal desaguisado, uno trastabilla.

Pero al segundo queda fuera de combate: la que eso dice es Ministra de Cultura de la República de Colombia. Bach, por vejestorio, desechable. Hay que reemplazarlo por «algo nuevo y nuestro».

Quizás, por el Cacique de La Junta, ahora nombrado Bach vallenato.No le vayan a mentar a la señora Ministra Las Cantigas de Santa María, del rey Alfonso, el Sabio: tienen 800 años. Ni la Misa del Papa Marcelo, de Palestrina: tiene 450 años. Ni las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira: tienen catorce mil años.

Dice la señora Ministra: «Si bien no se trata de mirarnos el ombligo, tampoco hay que mirar el ombligo de los demás». Es bueno repetir conceptos elementales. En materia de cultura, ni se sustrae ni se sustituye; sólo se agrega. La cultura es como una formación de capas geológicas superpuestas.

Eludiendo la voz híspida de la señora Ministra, pero aprovechando su metáfora, se ha de recordar que para mirarse la propia alma es preciso mirar las otras almas. En el concepto mismo de cultura va envuelta la noción de universalidad. No hay aquí autarquía. La persona culta, como el pueblo culto, se abre a todos los vientos, y su saber, así como su emoción, se forma y engrosa por el agregado de múltiples afluentes. Al igual que un río. Como manifestación cultural, el propio vallenato tiene orígenes plurales, de diversos mundos.

En la misma onda, agrega la señora Araújonoguera: «La cultura no solamente es rentable, sino que tiene que ser rentable. Me criticaron, que era una afirmación rupestre». (Nota al paso: «Rupestre» es lo inscrito en una roca; las pinturas de Altamira son rupestres; quizás quiso decir «pedestre», cuyos sinónimos, según el Casares, son: «Llano, vulgar, inculto»). Cultura y rentabilidad son términos antitéticos.

El afán de lucro sirve para producir chorizos, pero no para crear espíritu. La Biblioteca Luis Ángel Arango hace tarea espléndida de cultura. No da réditos. Y lo hace gracias al apoyo munífico del Banco de la República, y al trabajo eficaz, metódico y amoroso de intelectuales puros como Darío Jaramillo y Jorge Orlando Melo. El Museo Nacional, ahora con nuevas salas hermosas, irradia cultura, sin rentabilidad. Lo sustentan el Estado y patrocinadores privados. Así ocurre en todo el mundo, tanto en el primero como en el tercero.

Lo que se teme es que la señora Ministra de Cultura de la República de Colombia, en la próxima asamblea de la Unesco, proclame semejantes tesis, y en semejante lengua. Da grima. Pues, al fin, en el pasaporte dice que uno es colombiano. .

Artistas unidos, colectivo:
¿Y porqué nos sorprende tener una cacica (pura?) de Ministra de Cultura?. Enigma.

Enigmático el gesto de Pastrana de lucir desde el inicio de su mandato una pulsera hecha especialmente para él por los indios de la Sierra Nevada de Santa Marta. Eso nos hablaba de un presidente con una fuerte admiración y respeto por la cultura y costumbres de los habitantes de la Sierra.

Espectacular el viaje con José M. Aznar a Ciudad Perdida en medio de tormentas y el pánico de sus encargados de seguridad por tan obstinada travesía.

Increible la alocución presidencial con el cuadro del pintor indigena Carlos Jacanamijoy como señal de disculpas por no haber podido asistir a la inauguración de una exposición del artista en Miami.

Comprensible el nombramiento de la Cacica. Desastroso el resultado.

Pero no todo es malo: ha logrado cohesionar un medio cultural disperso y apático.

Siga así Ministra. Polarizando y estimulando!!!

Jaime Iregui, artista:
Tienen sentido los foros electrónicos? Vale la pena confrontar los criterios del artista,
el periodista, el crítico, el estudiante, el público?

Durante las últimas cuatro semanas se ha dado un debate en el que se ha discutido en dos direcciones aparentemente distintas: la crítica y los medios de comunicación, y el problema de la ministra de Cultura.

El debate llegó a un punto de especial interés cuando se tocó el tema de la ausencia de sentido crítico y participaron tanto artistas, críticos, periodistas y estudiantes de arte. Es decir, todos los implicados en el asunto, lo que permite conocer que piensan cada una de las partes en cuestión.

De esta forma se le pudo dar continuidad a ciertas inquietudes planteadas en el debate del primer semestre en torno al medio artístico y la ausencia de crítica.
(ver: http://www.egroups.com/messages/espaciovacioforum).

Luego parecería que el debate se hubiese desviado con la avalancha de artículos que se dieron en los medios a partir de las declaraciones de la ministra de Cultura. Igualmente se escucharon las voces de escritores, políticos, artistas, politólogos y la misma ministra.

A pesar de tratarse de dos temas distintos, creo que en general se ha discutido sobre problemas que pueden tener un punto en común: la falta de confrontación de criterios.

Si entendemos criterio como «el conjunto de reglas para conocer la verdad» o «el punto de vista desde el cual un sujeto construye un modelo de la realidad» podemos deducir que tanto el artista, como el periodista, el crítico, el funcionario, el estudiante y cualquier observador de la actividad cultural tiene un criterio para definir qué tiene sentido y qué no lo tiene.

Pero, ¿somos conscientes de esos criterios? Y si lo somos ¿estamos interesados en confrontarlos?
Llevamos años tratando de desmantelar todo lo que parezca «moderno», toda posición «estable» y por lo tanto, todo «establecimiento». Hemos pasado de una época en donde se pensaba, existían criterios «claros y distintos» para conocer la realidad, a una en donde impera la incertidumbre, lo difuso, lo posible. Donde el pánico a definir y confrontar el pensamiento parece ser la regla general: abundan las «derivas», los «trayectos», las «contingencias», las «interacciones»…

Sin embargo, creo que en las semanas que llevamos de discusión, así como en los dos meses que duró el debate anterior, hemos podido confrontar –y conocer- los criterios con los que buena parte del medio artístico (artistas, estudiantes, periodistas, críticos, público) se observa así mismo y se reconoce como tal en este proceso de observación.

Seguramente a nadie le interesa que se le impongan cual debe ser su criterio para realizar una obra, escribir un artículo, realizar una tesis o gastarse un presupuesto inexistente.Pero tal vez a muchos les interesa conocer como en un espacio de discusión esos criterios se contrastan y, si es el caso, se enriquecen y replantean.

Quisiera terminar con unos fragmentos del artículo «Prohibido Conversar» del sociólogo español Jesús Ibañez: «Cada posible observador (en sistemas culturales, cada posible participante, disciplina, tendencia, institución, etc.) puede tener su propio modelo de realidad. En una conversación es posible diferenciar modelos de realidad adoptados por un participante, disciplina, etc. De aquí que a y b ó a, b, c, d, etc., puedan «conversar» o que la gente pueda conversar con otras escuelas de pensamiento, culturas y así sucesivamente. Esto es, en una conversación, cada participante puede ver o ser visto desde varias perspectivas, es difícil que existan participantes que, excepto por voluntad, tengan una sola perspectiva o estén totalmente aislados.

«El espacio cultural está estriado, es decir, orientado. Tiene forma de red. En un espacio cultural de estas
características la conversación es simulada. La conversación de verdad sólo es posible en un espacio liso, es decir, en un espacio sin direcciones ni sentidos. De ahí la reivindicación de la transversalidad (comunicación en todas las direcciones y sentidos).

«No hay sociedad sin conversaciones. Si no hay espacios para la conversación en la sociedad hay que inventarlos (simularlos). Simulación política en las mesas de diálogo. Simulación académica en las mesas redondas. Simulación electrónica en los debates por Internet.

Daniel Calderón, estudiante de arte:
Sensatez por favor !!
En mi modesta opinión como estudiante de arte, me parece que este debate
sobre la ministra apesta a institucionalidad. Si la raíz del problema es la falta de criterios claros a la hora de repartir presupuestos, decidir cuales son los artistas a invitar a una exposición o adjudicar notas a un trabajo de clase, ¿porque no llevar el debate a el lugar donde estos criterios se enseñan o aprenden que es la universidad? Seguramente los correos de momentocritico llega a profesores y estudiantes de arte, ¿porqué no se hacen oir o porque no dejamos por un rato a las cacicas, sus críticos y demas?

Gabriel Turriago, Politólogo:
Que interesante sería que este debate abordara el tema de la sostenibilidad como un problema
ético que, obviamente se refleja, por sus propias inconsistencias, en problemas financieros.
Las políticas públicas en cualquier democracia seria, son políticas sostenibles. Cuál es la política pública que sostiene la cultura en Colombia? Es un problema de plata? Qué tal la «cacica» con plata!!! Es cierto que los recursos asignados por el Plan Colombia al ministerio de la cultura serán destinados a la restauración de edificios? Alguien me podría informar sobre el particular.

Alberto Sanabria, funcionario de Mincultura:
Aunque ya no hago parte del Ministerio de Cultura, quiero manifestarme: Más que un problema de plata es un problema de INEQUIDADES, como a continuación lo trataré de describir:
1. Inequidad producida por más de dos siglos de centralismo. La mayoría de las fuentes públicas y privadas de financiamiento de la actividad cultural se concentran en Bogotá y en Bogotá se queda la mayor parte de los recursos.
2. Inequidad con el sector cultura. Es un problema de mentalidad de quienes distribuyen el presupuesto. Por ejemplo: cuando los monumentos nacionales estaban a cargo de INVIAS del Ministerio de Transporte, contaban con una partida anual y decente para su sostenimiento y recuperación. Hoy que se encuentran a cargo del Ministerio de Cultura, ese presupuesto no existe.
Cuando se trata de hacer ajustes fiscales en la nación o en las entidades territoriales, el primer presupuesto que se recorta es el de cultura. La cultura para nuestros gobernantes y legisladores es suntuaria.

3. Inequidad histórica con las expresiones culturales. Hasta hace muy poco en nuestra legislación de impuestos se consideraba que unicamente tenían categoría de expresiones de interés cultural la ópera, el ballet y la música sinfónica. Sólo a esas expresiones se les hacía exención de impuesto de espectáculos públicos. Fue necesario que la ley 397 de 1997 incluyera la música y la danza populares en el grupo de exenciones. Hoy algunas administraciones municipales no lo admiten, como lo relata Alvaro Restrepo en su última nota de El Tiempo.
4. Régimen tributario inequitativo. Durante treinta años la cultura (por ejemplo el cine) ha tenido que pagar impuestos para el deporte.
La lista podría ser infinita.

Plata hay, y la cultura no está pidiendo mucha. En medio de los billones que se gastan para la guerra o en los despilfarros de otras entidades, incluido el honorable congreso, lo requerido por el Ministerio de Cultura para adelantar programas de gran impacto social es muy modesto, no alcanza a ser ni siquiera el 1% del presupuesto nacional. Con ello, se podría nutrir las bibliotecas de los municipios, como lo ordena la Ley 98 de 1993, se ampliaría la cobertura del programa de estímulos (becas, premios e intercambios con otros países), se apoyaría a las entidades territoriales en el fortalecimiento de su infraestructura cultural, se trabajaría en la recuperación de nuestro patrimonio tangible e intangible, los colombianos podríamos aspirar a tener un canal cultural como el 22 de México, TV5 de Francia o Arts and people, de los gringos, se fortalecería la presencia cultural de Colombia en el exterior, se evitaría el abandono de nuestros parques arqueológicos, se continuaría impulsando la industria cinematográfica, los museos ampliarían su cobertura, se podría continuar la labor de concientización entre los alcaldes para que hagan de la cultura el fundamento de sus planes de desarrollo, como ha sucedido por ejemplo en Zambrano (Bolívar), Mesitas del Colegio (Cundinamarca) o Bosconia (Cesar) por mencionar un ejemplo, y lo más importante: se crearía el Fondo Mixto Nacional, como organismo principal para la canalización de recursos públicos y privados para la cultura. Creo que el problema no es la Cacica. Ella por el contrario ha encendido la polémica.

El problema es que como siempre nos quedaremos ahí, dejaremos diluir todo y observaremos pasivos cómo se acaba una oportunidad histórica de buscar en la cultura el fundamento de las respuestas que buscamos para entender y manejar nuestra realidad.

Debate electrónico en Momentocrítico.
Agosto a octubre de 2000