Las Leyes no saben de arte

El culebrón de la demanda que el fotógrafo Patrick Cariou puso en contra del artista de la apropiación Richard Prince aun continua. Ahora en el Tribunal de Apelaciones. Mister Prince, que ya perdió la demanda, no quiere pagar y no quiere perder. Sus abogados tratan de presionar a los jueces con los siguientes argumentos…

Todas las imágenes son fotografías de Patrick Cariou alteradas por Richard Prince.

El culebrón de la demanda que el fotógrafo Patrick Cariou puso en contra del artista de la apropiación Richard Prince aun continua. Ahora en el Tribunal de Apelaciones. Mister Prince, que ya perdió la demanda, no quiere pagar y no quiere perder. Sus abogados tratan de presionar a los jueces con los siguientes argumentos:

A) Que los jueces no saben de arte y que tomar la obra de otro es un uso común desde hace décadas.

B) Que están afectando a la creatividad de miles de artistas.

C) Que esto es censura.

D) La era internet pone al acceso de millones de personas material de todo tipo para ser usado.

E) Dañan a un negocio de millones de dólares. Recordemos que cada obra que Prince hizo adueñándose de las fotografías de Cariou se vendió en 2 millones y medio de dólares.

Analicemos los argumentos de los abogados de Prince.

A) En las leyes se estipula el derecho de autor, entonces si saben de arte y de trabajo autoral.

B) La creatividad del artista no está en cuestión. Si Prince o quien sea, quiere adulterar y deformar fotografías que lo haga a partir de sus propias obras. Ninguna ley prohíbe a un artista, que una vez terminado un trabajo, lo altere, mutile o destruya. Prohíbe que se tomen los trabajos de otros con estos fines. Esto es clarísimo en la literatura o en la música. Tomar una novela, cambiarle el título y adueñársela es un delito.

C) No es censura. La ley no pone a discusión los temas de los artistas, está considerando el uso de la obra de otro.

D) El tema Internet. Lo que está en la red, a pesar de su accesibilidad, tiene dueños intelectuales y materiales y la prueba es el cierre de sitios como Megaupload que vendía y regalaba películas, música y juegos a sus usuarios. Si Megaupload es un delito, es también un delito lo que hace Prince, porque la mecánica es exactamente la misma: tomar la obra de otro y venderla como si fuera suya.

E) Último argumento: que se afecta a un negocio millonario. Volvemos a Megaupload, ese sí era un negocio millonario y lo cerraron, a pesar de que ofrecía un servicio que ninguno de los proveedores originales es capaz de dar y llenaba un vacío en el mercado.

Casualmente los demandantes son artistas que si hacen su obra y los que se sienten agredidos y perseguidos son personas, como Prince o Jeff Koons, que no son capaces de hacer y crear obras originales. El talento se defiende de la mediocridad y del abuso y los ofendidos son los ladrones. Si en esta apelación dejan libre a Prince, que Mister Dotcom, el cerebro de Megaupload, argumente que su portal era una obra de arte y que sus contenidos dialogaban entre sí creando una obra global de intercambio y venta, que constituía un performance interactivo entre él como creador y los usuarios como espectadores.

Para los abogados de Prince lo jueces y las leyes no saben de arte, el derecho de autor es algo obsoleto en esta era de internet. Ese mismo argumento se puede aplicar a los sitios de descargas y verán como no hay forma de detener a Mister Dotcom. Si los derechos de autor se aplican para la industria de la música, el cine y el vestido ¿por qué no se aplican para el arte? ¿De qué privilegios gozan los artistas para atropellar los derechos de autor?

Las leyes saben de derechos de autor y aun más, saben de derechos humanos. Del derecho que tiene un artista para salvaguardar su obra y que sea respetada.
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Avelina Lésper
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Publicado en el Semanario Sin Limites.