Un cuy postapocalíptico

Hasta ahora la decisión más importante que Holguín ha tomado como ministra es la cancelación, por primera vez en veintisiete años y un día antes de la publicación de resultados, de los premios y reconocimientos nacionales del Portafolio Nacional de Estímulos. Esto ni siquiera ocurrió durante la pandemia cuando la economía estuvo paralizada.

El 20 de diciembre de 2013, a las 08:10 a.m., Paola Holguín compartió una foto en su cuenta de Twitter junto al primo de Pablo Escobar e ideólogo del Centro Democrático José Obdulio Gaviria. En la foto hay un tercer personaje, un cuy postapocalíptico de colores radioactivos como de papa aborrajada bogotana: Súper Cuy. La foto sería solo anecdótica si esa mujer no fuera hoy la ministra de cultura de Colombia. A la foto la acompaña una frase diciente: “En Pasto con Súper Cuy, por el rescate de la cultura nariñense”. Lo que ponen en evidencia estas palabras es el acercamiento frívolo de Holguín a la cultura. Y como sabemos, la frivolidad es un componente fundamental para que el horror de las masacres y la muerte esté sazonado pintorescamente en este país.

El segundo acercamiento de Holguín a la cultura fue la autoría del proyecto de ley para declarar el carriel antioqueño como patrimonio de la nación. El proyecto fue aprobado y consagrado en la Ley 2139 de 2021. Solo dos acercamientos a la cultura en su vida política antes de ser la ministra de cultura. Y fue así porque se trata de una mujer formada para la guerra. Tiene una maestría en seguridad y defensa de la Escuela de Guerra de Bogotá. Holguín carece de cualquier idoneidad para llevar adelante esta tarea.

Hasta ahora la decisión más importante que Holguín ha tomado como ministra es la cancelación, por primera vez en veintisiete años y un día antes de la publicación de resultados, de los premios y reconocimientos nacionales del Portafolio Nacional de Estímulos. Esto ni siquiera ocurrió durante la pandemia cuando la economía estuvo paralizada. La resolución 1887 del 14 de septiembre de 2026 así lo estipula. Las excusas carecen de cualquier peso lógico, pues los recursos ya estaban asegurados en el Presupuesto. De hecho, el temblor podría haber sido usado como oportunidad para fortalecer procesos culturales de quienes participaban en el PNE de 2026. En total se verán afectadas 1308 propuestas que ya nadie evaluará. La parálisis.

El análisis político más ramplón detectaría fácilmente que la batalla cultural que adelantará esta administración es el desmonte de programas y marcos institucionales que operaban desde hace años, sin intento de diálogo ni de mejora. La frivolidad de Holguín ha iniciado su promovida batalla cultural: la desinstitucionalización de la cultura en Colombia. A partir de aquí, parece que todo su aporte cultural consistirá en el cuy postapocalíptico y el carriel antioqueño como patrimonio. Todo lo demás será un desmonte frívolo y calculado.