Debate Becas Regionales del Caribe

Quienes suscribimos esta carta, artistas comprometidos con el desarrollo y fortalecimiento del arte desde y para la región Caribe, expresamos por este medio nuestra profunda preocupación y desconcierto ante la reciente selección del proyecto “Fósil Acústico del Manglar” del artista Santiago Reyes Villaveces como ganador de una convocatoria regional destinada, según sus propios lineamientos, a visibilizar y fortalecer la producción artística vinculada al territorio Caribe colombiano.

Carta Abierta a Mincultura

Señores
Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes
Grupo de Artes Plásticas y Visuales

Asunto: Resolución del proyecto “Fósil Acústico del Manglar” de Santiago Reyes Villaveces como ganador regional para el Caribe

Estimadas colegas, estimadas lectoras del Caribe y del país,

Reciban un saludo desde el Caribe, esta región heterogénea y fragmentada por las mismas condiciones geográficas e históricas que la integran y la unifican, desde donde abrimos un espacio de discusión desde la dignidad y el derecho a la voz propia. Nuestra paradoja de fragmentación e integración Caribe ha sido explorada en la literatura, en las artes y en la producción intelectual del Caribe insular y continental por décadas.

En Colombia, un país con limitados recursos destinados a la producción artística y creativa, un país con una tradición centralista y que suele mirar desde la otredad a las propuestas de regiones distintas al centro, resulta cuando menos desconcertante que se seleccione como ganadora una propuesta del centro para un estímulo ofrecido con base en criterios regionales.

Quienes suscribimos esta carta, artistas comprometidos con el desarrollo y fortalecimiento del arte desde y para la región Caribe, expresamos por este medio nuestra profunda preocupación y desconcierto ante la reciente selección del proyecto “Fósil Acústico del Manglar” del artista Santiago Reyes Villaveces como ganador de una convocatoria regional destinada, según sus propios lineamientos, a visibilizar y fortalecer la producción artística vinculada al territorio Caribe colombiano (que incluye el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena y Sucre).

Según la información pública disponible, el artista Santiago Reyes Villaveces no reside, ni es originario de la región Caribe, lo que contradice el espíritu de las convocatorias regionales, orientadas a descentralizar el arte en el país, reconocer las voces locales y fortalecer los procesos artísticos desde una perspectiva territorial.

Manifestamos que esta decisión invisibiliza y precariza una vez más el circuito artístico del Caribe colombiano, así como la oportunidad de apoyar a creadores que sí habitan, investigan y producen desde este territorio, muchos de los cuales enfrentan históricamente barreras estructurales para acceder a los circuitos nacionales del arte.

Solicitamos al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes:

  1. Revaluar las aplicaciones recibidas en la convocatoria correspondiente a la región Caribe, verificando el cumplimiento estricto de los criterios de pertinencia territorial, originalidad y vinculación con el contexto regional.
  2. Declarar un nuevo proyecto ganador que sí represente los valores, discusiones. contextos y procesos artísticos propios de la región Caribe.
  3. Transparentar el proceso de evaluación y publicar los criterios aplicados por el jurado para justificar la selección del proyecto mencionado.

Atentamente, los suscritos aquí, artistas, curadores, docentes y diversos trabajadores del campo de las artes plásticas y visuales del Caribe colombiano:

Firman: (firma y apoya la petición aquí)

Gina Bello, Elías Doria, Yahirton Betín, Karen Bendek, Eliécer Salazar, Fernando García, José Olano, Andrea Acuña, Dayro Carrasquilla, Eusebio Siosi Rosado, Edwin Jimeno, Maira Bertel, Jharol Bolaño, Farid Buelvas, Li Federica Támara, Houmehr Etminani, Juan Betancurth, Camilo De La Torre, Alexa Cuesta, Juan Cortés, Jaime Carvajal Giraldo, Tania Blanco, José Covo, Tatiana Roa, Cristian González García, Tatiana Galera Cueto, Mariana Vargas, Jennifer Medina, Alexis Villanueva, Paula Torrado, Alexandra Gelis, Claudia Castellanos Hernández, Eduar Enrique Martínez de Arco, Pedro Luis Martínez Luna, Jorge Mario Suárez, Helena Martin Franco, Luz Dary Martinez, Antonio José Meza, Andrés Matías Pinilla, Jennifer Montes, Susana Bacca Cure, Carlos Pérez Méndez, Isabel Cristina Ramirez Botero, Cinthya Escorcia, Rodrigo Echeverri, Andrés Felipe Contreras Fernández, Martin Martinez, Sebastian Urrutia Ojeda, Luis Mendoza Rudas, Keren buelvas, Aldo Hollmann (Representante de la región Caribe en el consejo nacional de Artes Visuales).


Respuesta a la Carta Abierta

Estimades colegas,

Entiendo la preocupación legítima en torno a la participación de artistas ajenos a la región Caribe en espacios y recursos destinados a creadores locales. Sin embargo, antes de emitir juicios sobre casos específicos, como el mío, considero fundamental analizar el problema desde una perspectiva sistémica, evitando simplificaciones que podrían dividir en lugar de fortalecer. Así pues, escribo este documento en respuesta a la carta que solicita anular Fósil Acústico Manglar como ganador del estímulo, con el objetivo de dar contexto sobre el proyecto y enriquecer una conversación que, sin duda, va más allá de mi nombre y mi obra y se centra en las bases del estímulo y la propuesta.

El 29 de mayo de 2025 se publicó en el portal de Estímulos del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes (https://resultadosestimulos.mincultura.gov.co/#/resultados) que había recibido el estímulo Beca de Creación para Artistas con Mediana Trayectoria luego de participar en una convocatoria abierta. Lo anterior significa la posibilidad de desarrollar el proyecto Fósil Acústico Manglar (2025) en el centro poblado de Rincón del Mar, en el municipio de San Onofre, Sucre, con recursos por $35,000,000.00, que aseguran la producción de la escultura sonora, el programa pedagógico y el video documental.

En los lineamientos actuales de Estímulos del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el origen o residencia en las regiones es condición únicamente para artistas extranjeros o nacionales residentes en el exterior. Por el contrario, se prioriza la calidad artística, pertinencia temática, y experiencia en el campo de la creación. Según sus propios lineamientos, se busca visibilizar y fortalecer la producción artística vinculada al territorio Caribe colombiano. El problema no está en la participación de artistas de otras regiones, sino en la falta de mecanismos que prioricen y protejan a los artistas locales.

El caso concreto del proyecto cuestionado, Fósil Acústico Manglar (2025) se enmarca en estos lineamientos, particularmente al ser la continuación de un proceso de creación en la región desde 2022 en Cartagena, La Boquilla, y Rincón del Mar, resultado de una colaboración continua con instituciones y asociaciones locales. Este proyecto ha sido producido gracias a un número importante de becas, recursos propios y colaboraciones para realizar prototipos, grabaciones de sonidos, talleres y actividades de escucha con las comunidades.

Es importante aclarar que mi proyecto no busca imponer una mirada externa ni apropiarse de recursos locales, sino integrar saberes locales en la creación. Esta es una propuesta que, más allá de intereses económicos o de lucro, está motivada por un interés genuino en abordar, desde el arte, las problemáticas ambientales que afectan al Caribe colombiano. Estas son crisis cuya resolución no debe ser exclusiva de los ambientalistas; los artistas también tenemos la capacidad y quizás la responsabilidad de resignificar estas crisis socioambientales y de abrir el diálogo necesario que aún no se ha dado con la intensidad que merece.

El proyecto Fósil Acústico Manglar (2025) es una continuación de Fósil Acústico (2022), desarrollado junto al musicólogo-filósofo Daniel Villegas, y fue posible gracias a la “Beca Túnel de Escape” del Ministerio de Cultura, la cual está abierta «a proyectos que reflexionen, narren y susciten lecturas en torno al quehacer caribeño, su memoria e idiosincrasia, destacando las características sociales, históricas y arquitectónicas propias del lugar». En Fósil Acústico (2022), transformamos el espacio interior de las murallas de Cartagena en una cámara de resonancia: un entorno sonoro inmersivo que invitaba a reflexionar sobre la escucha y la resonancia como medios para replantear nuestra relación colectiva con el entorno y el medio ambiente. El proyecto buscaba generar conciencia sobre los efectos del cambio climático, enfocándose en el suelo inundable del Aljibe en el Baluarte de Santa Catalina como paradigma de los riesgos que enfrenta la región. Fósil Acústico enfatiza cómo el Caribe ha pasado de ser una región de explotación colonial a ser una de las primeras víctimas de las transformaciones globales causadas por la expansión del capitalismo extractivista. A través de un sistema de parlantes, la escultura sonora interactiva emitía un sonido continuo compuesto por grabaciones de campo de Cartagena, La Ciénaga de Juan Polo, La Boquilla, y otros territorios representados en el Informe Final de la Comisión de la Verdad que podían ser manipulados por les visitantes. Este proyecto estuvo instalado entre noviembre de 2022 y febrero de 2023. En 2024 presentamos una nueva iteración del proyecto, Fósil Acústico, escuchar (con) el Río (2024) en el Museo de Arte Moderno de Medellín, que fue el resultado de un proceso similar de investigación y creación in-situ.

La instalación en el Baluarte de Santa Catalina fue el origen del proceso de investigación del que hace parte el proyecto actual, Fósil Acústico Manglar (2025). Como artistas comprometidos con procesos de largo plazo y con una práctica que involucra múltiples temporalidades, mi colaborador y yo consideramos necesario continuar el proceso de investigación y creación en la región. Es por eso que decidimos—con nuestros propios recursos—desarrollar un proyecto que retorna a los territorios donde comenzó el trabajo de Fósil Acústico para profundizar en nuestro trabajo, con el objetivo de evitar la nociva práctica de proyectos artísticos de «hit and run», que dejan un territorio tan pronto como se cierra la exposición. Una práctica común en nuestro medio local, salones de artistas y bienales.

Fósil Acústico se ha convertido en un proceso de investigación de sitio específico que se nutre de colaboraciones y aprendizajes en los territorios, en una práctica que continuamos explorando. En 2023 regresé a la Boquilla para desarrollar el primer prototipo y procesos de mediación del proyecto que se convertiría en Fósil Acústico Manglar. Esta investigación también me llevó a conocer los procesos de restauración de manglares en Rincón del Mar con el apoyo de las asociaciones Mundo Verde y Afrovismar, con quienes continuaré colaborando para este proyecto.

Es importante mencionar que, aunque este proyecto fue presentado al Portafolio de Estímulos 2024 (número de registro E9074-2024), no fue seleccionado. Durante ese año, realicé esfuerzos infructuosos para encontrar financiación tanto en el sector privado como en organizaciones internacionales. Sin embargo, esta experiencia me permitió refinar la propuesta y mejorarla sustancialmente, lo que me llevó a presentarla nuevamente al Portafolio de Estímulos 2025. Hoy, celebro que Fósil Acústico Manglar haya sido seleccionado como ganador de la Beca de Creación para Artistas con Mediana Trayectoria. Con la tranquilidad de haber leído detenidamente la convocatoria, y confirmando que no existe ningún motivo legal que anule mi proyecto, acepto con compromiso el reto que implica el desarrollo de un proyecto de esta magnitud. Garantizo que pondré todo mi profesionalismo para hacer de este un proyecto ejemplar, como ha sido característico en mi trayectoria artística.

Apoyo plenamente la necesidad de ampliar la discusión y abordar el problema desde una perspectiva sistémica y una mirada colectiva, que reconozca que el sistema actual tiene vacíos. Mi esperanza es que esta respuesta contribuya a fortalecer el diálogo en nuestro precario ámbito cultural, alejándonos de una práctica destructiva.

Santiago Reyes Villaveces


Entre lo legal y lo legítimo: reflexiones sobre la beca de estímulos Caribe 2025

Desde la frase inicial de su respuesta, el artista reconoce que se trata de recursos destinados a creadores locales y que es legítima la preocupación por la participación de artistas ajenos a la región que acceden a estos estímulos. Ese reconocimiento, por sí solo, debería haber sido suficiente para cuestionar la legitimidad de su propia postulación.

Son necesarias y urgentes las reflexiones sobre el caso de las becas de creación para artistas con mediana trayectoria otorgadas por el Ministerio de Cultura con enfoque territorial. Se otorgan siete becas, una por cada región, según la distribución territorial establecida por el Ministerio. Este año, la Beca del Caribe fue otorgada a Santiago Reyes, un artista que no nació ni reside en el Caribe. Es de Bogotá y actualmente es profesor de la Universidad de los Andes, institución de la que también es egresado.

Al revisar en detalle los términos de la convocatoria, se evidencia —a mi juicio— un error preocupante en la redacción de la política. Aunque en las condiciones generales de participación se afirma que esta iniciativa “representa un camino para ordenar la gestión pública según las realidades, procesos, regiones y actores, de manera que los recursos del Estado sean utilizados bajo los principios de corresponsabilidad, eficiencia, transparencia, equidad y democratización del gasto público”, en la redacción específica el Ministerio comete un error: únicamente establece condiciones para colombianos residentes en el exterior o para extranjeros residentes en Colombia, dejando un vacío normativo que da lugar a una ambigüedad jurídica absurda.

Es absurda porque si la intención del Ministerio hubiera sido permitir que cualquier artista colombiano pudiera aplicar por cualquier región, entonces la política en sí misma perdería sentido. Y si, por el contrario, el nivel de pertenencia a la región (por nacimiento o permanencia) no fuera un criterio relevante, entonces tampoco tendrían razón de ser las condiciones específicas para los colombianos en el exterior y los extranjeros residentes. Esto incluso podría atentar contra el principio de igualdad. Por cualquiera de estos caminos, la redacción actual se muestra inconsistente. La primera pregunta, entonces, es para el Ministerio: deberían pronunciarse sobre este particular, aclarar y sobre todo corregir para el futuro.

También es fundamental abordar el debate ético sobre el uso estratégico (pero éticamente cuestionable) de vacíos normativos en convocatorias públicas. Este es un tema que no puede evadirse. Hay que reconocer que el artista ha escrito una respuesta amplia y pública ante este cuestionamiento, eso lo aprecio y aplaudo, porque en estos casos suele suceder que los involucrados se escudan en la negación y el silencio. También ha invitado a analizar el caso con “una perspectiva sistémica y evitando simplificaciones”, con lo cual estoy completamente de acuerdo. Justamente por eso, es posible, y necesario, analizar sus propios argumentos para ampliar la discusión.

Desde la frase inicial de su respuesta, el artista reconoce que se trata de recursos destinados a creadores locales y que es legítima la preocupación por la participación de artistas ajenos a la región que acceden a estos estímulos. Ese reconocimiento, por sí solo, debería haber sido suficiente para cuestionar la legitimidad de su propia postulación.

Este dilema se acentúa cuando Reyes defiende su participación señalando que su proyecto se fundamenta, conceptual y metodológicamente, en prácticas artísticas comunitarias y en una preocupación constante por los sistemas de conocimiento, las estructuras de poder, el colonialismo y el extractivismo. Sabemos los enormes retos e implicaciones que tiene para un artista desarrollar proyectos comunitarios. Allí el componente ético es central en muchos aspectos, que incluye el tipo de relacionamiento que se establece con las comunidades, pero, además, la proveniencia de los recursos no es un factor soslayable. En estas relaciones complejas y problemáticas es claro que el artista asume un posicionamiento que le demanda unas reflexiones éticas a todo nivel.

Dadas estas premisas —su trayectoria, su sensibilidad hacia los trabajos comunitarios, su conciencia crítica sobre el poder y los extractivismos— es razonable pensar que este tipo de tensiones éticas no le son ajenas, y que su participación podría ser leída como una forma de apropiación oportunista, aunque legalmente permitida, de un recurso público que debía favorecer a actores locales.

En su respuesta, Reyes se refiere al proyecto como “el proyecto cuestionado”, pero vale la pena insistir: no se está cuestionando el proyecto en sí, ni su trayectoria, ni los criterios técnicos evaluados. Lo que está en discusión es que la postulación de un artista de Bogotá en una beca con enfoque territorial distorsiona el objetivo de equidad. Esto sin contar con que artistas realmente activos en la región compiten en condiciones estructuralmente desiguales con postulantes que no enfrentan las mismas barreras territoriales, económicas o de acceso. Esto termina favoreciendo a quienes cuentan con redes, formación y capital cultural que no requieren este tipo de acciones afirmativas, como es claramente el caso de Reyes.

Si el artista consideró genuinamente que desarrollar el proyecto en el Caribe era razón suficiente para postularse por la región, es evidente que toda esta discusión posterior debería permitirle redimensionar su propio caso. Y reconocer lo que en la teoría crítica se ha definido como el punto ciego del privilegio. Ojalá esta discusión sea una oportunidad no solo para que el Ministerio corrija un diseño de política pública que hoy favorece inequidades, sino también para que el artista y otros creadores con trayectorias consolidadas reflexionen sobre los privilegios que les han permitido acceder a recursos en condiciones muy distintas a las de quienes habitan las regiones con campos del arte mucho más precarios y oportunidades de acceso a recursos y formación más limitadas.

Isabel Cristina Ramírez Botero
Profesora Universidad del Atlántico


Respuesta del Ministerio de Cultura al Derecho de Petición de los artistas de la región Caribe

Respuesta del Ministerio de Cultura al Derecho de Petición presentado por los artistas de la Región Caribe.


El Programa Nacional de Estímulos un «eterno» problema

Lastimosamente los errores de otros los pagan los propios artistas, no solo el ganador o ganadores implicados, sino los artistas locales que se sienten engañados y el sector que hoy tiene heridas de lado y lado tanto dentro de sus agentes como desde las instituciones, heridas que debilitan las efímeras redes de confianza. Perdimos todos, nadie ganó y la culpa al final seguirá siendo de la pobre vaca o esperemos que la institucionalidad haga un gesto de humildad y acepte su culpa y realmente le apueste a una acción de mejora en la se incluyan todos los que en algún momento le han faltado al sector.

El Programa Nacional de Estímulos siempre será un problema, primero por el grado de competencia que plantea entre agentes del sector artístico y cultural, y segundo por los pocos recursos que se tienen para “repartir” desde cada grupo.

En este texto me parece importante centrarme en esa segunda premisa sobre los recursos. Cuando hay poco de algo, frente a más manos a las cual darles por la necesidad, no se está realmente solucionando nada, antes se está sumando al problema.

La historia nos demuestra que el nivel de apoyo al sector cultura siempre ha sido pobre por no decir menos, tanto desde lo público como desde lo privado.

Pero como acá nos atañe lo público me centraré solo en ello.

Somos un país que tanto a nivel central como territorial no entiende, ni le importa entender el valor de la cultura. Le ha prestado algo de importancia cuando entidades externas plantean las necesidades de entregar recursos para la cultura (memoria, reparación, organizacional, etc.) o cuando unos economistas identifican una ganancia que el mismo sector no había visto y generan una ley de colores que el sector ni entiende, ni aprueba, ni se beneficia de ella.

¿Qué pasa hoy con los estímulos del PNE para las artes plásticas y visuales?

He visto en esta última semana dos cartas abiertas, denunciando a ganadores por no ser de los territorios, a ganadores de Bogotá aplicando a convocatorias específicas para región, una carta de desagravios de un artista, varios mensajes que cuestionan el ejercicio de los jurados.

He leído el “Pronunciamiento Público del Colectivo A.R.C. (Artistas en Resistencia del Caribe)”, donde evidencian su rechazo a la selección del ganador de la Beca de Creación para Artistas con Mediana Trayectoria para la Región Caribe y  la “Carta Abierta de la Región Oriente”, donde se hace público el derecho de petición con el que se manifiesta la oposición a lo dispuesto en la resolución  N. 0698 De 28 de mayo de 2025 en la que se enuncia al ganador de la Beca de Creación Artística para Jóvenes Artistas Visuales y Plásticos, Región Oriente. De igual manera revisé la cartas de descargos “Respuesta a la Carta Abierta” de uno de los ganadores en cuestión y también la disertación “Entre lo legal y lo legítimo: reflexiones sobre la beca de estímulos Caribe 2025”, y debo decir que todos los lados tienen razón y que definitivamente el error no es de los artistas, es un error institucional a nivel de Ministerio, de Coordinación del Grupo, y de entidades territoriales y voy a explicar cada una de ellas.

¿Por qué el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes tiene la culpa[1]?

Siempre ha sido responsable por la manera y el tiempo con el que se conciben los estímulos, como se enuncian y manejan las convocatorias, incluido el poco personal que tiene para realizar cada uno de los pasos que tiene un proceso como este.

  • Es inaudito que el Ministerio no tenga un observatorio con el cual desde la investigación de datos pueda definir qué convocatorias lanzar, cuantos estímulos entregar y que presupuesto asignar a cada uno de los sectores, porque hay que recordar que ahora no solo son recursos para las culturas, ahora hay que plantear y diversificar la oferta entre las artes, las culturas y los saberes.
  • Aunque mejorado el equipo de Estímulos del Ministerio para esta vigencia 2025, su conformación sigue siendo insignificante para la envergadura e importancia de este programa y para el número de participantes, cada año in crescendo.
  • Dejar la operación de evaluación de los participantes desde lo administrativo a un operador en vez de hacerse desde el mismo ministerio, ya sea desde el desarrollo y manejo de una plataforma o herramientas que faciliten la tarea es seguir en una época arcaica. ¿Por qué no se siguen los pasos de Bogotá o Medellín (quien adoptó la plataforma anterior de Bogotá para su proceso)? ¿Por qué no aprender de otros y proponer mejoras o innovación?
  • El querer hacer presencia en las regiones después de décadas no se hace solo con buenas intenciones, se hace con planeación y presupuesto.
  • ¿Por qué castigar a las regiones con mayor inversión en cultura? ¿Por qué castigar a Bogotá por sus recursos y programa distrital de estímulos? Es entendible que a regiones donde la inversión en educación y en cultura es casi nula se quiera hacer presencia, pero no se debe castigar a las regiones con alto índice de inversión y acceso a la educación y la cultura como si fuera culpa del artista y no una culpa estatal en todos los niveles.
  • Haber cambiado el funcionamiento del PNE como se hizo en el año 2024, con muy buenos propósitos, pero sin conciencia administrativa y legal lo que hizo fue hacer perder la confianza en programa instalado, y dejar muchos baches administrativos y jurídicos de participación para este año 2025.

¿Por qué la Coordinación de Artes Plásticas y Visuales tiene la culpa[2]?

Al ser la Coordinación de Artes Plásticas y Visuales el grupo que conoce, investiga y plantea acciones en pro de mejorar y fortalecer el sector a nivel nacional en sus 32 departamentos debería haber un conocimiento de las necesidades de los artistas en las regiones, identificar sus diferencias y plantear soluciones específicas en la medida de sus posibilidades presupuestales.

  • Un(a) coordinador(a) orienta, planea y a pesar de los que se quiera, dice qué se puede y cómo se debe, porque al final de cuentas él/ella es el /la que conoce el sector.
  • Hay un desconocimiento o poco juicio al escribir una convocatoria. Solo se piensa en cantidad de estímulos, recurso y temática que apoye los lineamientos estratégicos del ministerio, pero no hay realmente una revisión a fondo de la manera en que se enuncia, en la claridad para los participantes y sobre todo la normatividad y documentación a aportar para esas convocatorias específicas.
  • Si voy a abrir la puerta a la participación específica de regiones debo plantear los criterios administrativos para participar y debo dejarlo también claro en los criterios de evaluación. Con esto limito la participación a las regiones, a las edades, a las poblaciones, al público específico que se quiere o se requiera.
  • Las dos convocatorias cuestionadas en las cartas públicas evidencian una falencia administrativa en su participación ya que es claro que los ganadores pueden participar a pesar de no ser de las regiones (y a eso le incluiría otra convocatoria de la cual aún nadie ha dicho nada).

Tanto la “Beca de creación artística para jóvenes artistas visuales y plástico”, la “Beca de creación para artistas con mediana trayectoria” y la “Beca de creación artística para artistas con amplia trayectoria” enuncian lo mismo: “Esta beca promueve el desarrollo de nuevos proyectos de creación artística que aporten al análisis y la reflexión desde las artes plásticas y visuales. Mediante este estímulo se busca apoyar la diversidad creativa a partir de la exploración de distintas formas artísticas en el vasto campo de las artes plásticas y visuales, como el grabado, cerámica, performance, pintura, dibujo, escultura, instalación, multimedia, entre otras.”  Solo se diferencian entre ellas por el perfil de los participantes que se requiere, el rango de edades y  su trayectoria.

  • Las convocatorias pueden ser una muy buena acción en el territorio, pero también pueden ser grandes acciones con daño, como lo estamos viendo. Un daño que solo perjudica al sector.
  • No se entiende si el objeto de la convocatoria es la de fortalecer específicamente al sector artístico de las regiones o si es para apalancar procesos de creación sin importar el origen del artista en los lugares establecidos, ¿por qué se entregan recursos por regiones? ¿Se gestionaron recursos locales para estas becas? ¿Qué tipo de información iban a recibir quienes revisaran los documentos administrativos? ¿Y qué indicación o criterio se les solicitó a los jurados frente a esta necesidad de adjudicación territorial?
  • ¿Acaso la entrega de los recursos en las regiones eran solo una excusa para que los artistas propusieran ejercicios artísticos en otros entornos y no propiamente una apuesta por el apoyo y fomento regional del sector? Esto no está mal, sin embargo, la enunciación de la convocatoria deja muchos vacíos y ahí es donde una buena intención queda solo en eso.

¿Y por qué las entidades territoriales tienen la culpa[3]?

Vale la pena hacerse la pregunta de ¿cuántas entidades territoriales hoy apoyan las artes, las culturas y los saberes desde sus propios presupuestos?

Si hay una Ley de Cultura (Ley 397 de 1997 hoy en actualización) por la cual se desarrollan los artículos 70, 71 y 72 de la Constitución Política de Colombia y que tiene como objetivo principal el fomento y estímulo de la cultura, ¿por qué es tan difícil y poco justo y equitativo el aporte a la cultura en los 32 departamentos, 11 distritos y 1.103 municipios? Es claro que la constitución también enuncia en su artículo 310 que los departamentos, municipios y distritos tienen autonomía para la gestión de sus recursos, lo que incluye la inversión pública y que por ello la cultura nunca está allí representada, porque pocas veces es prioridad.

El Ministerio hace unos años está tratando de hacer presencia territorial, de llenar esos huecos que los entes territoriales han dejado pero claramente su presupuesto anual no será nunca suficiente ni representativo, y mucho menos si desde hace más de dos décadas el entonces MinCultura redujo su capacidad institucional casi al mínimo, desde su organigrama de trabajo, hasta su presupuesto para apoyar la cultura y las artes del país.

No hay viabilidad, ni sostenibilidad para las artes, los saberes y las culturas si no hay inversión plural. Si no dejamos de pensar en que solo hay una o dos manos que den recursos y que no exijamos, así como le exigimos al Ministerio (y no hay que dejar de hacerlo), a las Gobernaciones y Alcaldías para que entreguen recursos para el sostenimiento de los sectores, que creen Secretarías de Cultura que sirvan de entes rectores en los territorios pero con presupuesto para desarrollar acciones que fortalezcan el entramado artístico y cultural,  y que también inviten a otros sectores a aportar y fortalecer el ambiente artísticos y culturales como a la noción de fomento en las regiones.

Al final ¿quién tuvo la culpa[4]?

Tod@s en algún momento nos quejamos del exceso de documentación que los procesos de estímulos requieren, sin embargo, la falta de ellos es lo que permite este tipo de vacíos.  Aquí aplica el viejo y conocido refrán “ni mucho que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”.

Estos requerimientos administrativos  y puntualidades  en las condiciones específicas de participación no se hacen solo para blindar a la entidad, se requieren para dejar claro el panorama de participación en pro de la transparencia y de la inclusión de todos los artistas y agentes culturales del país, este tipo de eliminación de información y de documentación de soporte ocasionan este tipo de problemas. Hoy nos afecta nuestro propio invento.

Lastimosamente los errores de otros los pagan los propios artistas, no solo el ganador o ganadores implicados, sino los artistas locales que se sienten engañados y el sector que hoy tiene heridas de lado y lado tanto dentro de sus agentes como desde las instituciones, heridas que debilitan las efímeras redes de confianza.

Perdimos todos, nadie ganó y la culpa al final seguirá siendo de la pobre vaca[5] o esperemos que la institucionalidad haga un gesto de humildad y acepte su culpa[6] y realmente le apueste a una acción de mejora en la se incluyan todos los que en algún momento le han faltado al sector.

 

Notas

[1] Culpa- responsables: En términos humanos es muy incómodo enfrentar nuestras acciones y asumir la responsabilidad, es más fácil ser defensivo, no necesariamente porque no se entienda lo que se ha hecho, sino porque admitir la culpa es complejo. Es un ejercicio difícil de aprender donde lo primero que se necesita es la reflexión donde no solo se revise lo que pasó sino pensar en cómo esas acciones u omisiones afectan a otros. Ser responsable no significa solo presentar disculpas sino realizar un esfuerzo consciente para concebir cambios contundentes y estructurales.

En el sector público puede no asumirse la responsabilidad de lo que las acciones generan, debido a factores como la resistencia al cambio, la burocracia, la cultura organizacional, la sensación de impunidad y la falta de una ética de lo público arraigada.  Las instituciones públicas suelen tener estructuras rígidas y una cultura organizacional arraigada que dificulta la adopción de nuevas políticas y procedimientos que promuevan la responsabilidad y la transparencia. La ausencia de una ética sólida de lo público, puede contribuir a la falta de disposición para admitir errores ya que se relaciona con la responsabilidad, la culpabilidad y el control, lo que ha derivado en una tendencia a evitar la culpa o a justificar los errores atribuyéndolos a factores externos, en lugar de asumir la responsabilidad. Específicamente dentro de la cultura asumir la culpa desde las entidades públicas está ligado al componente político, el cual asume que responsabilizarse de un error le merma valor al actuar político. Hay una idea errónea de lo que errar significa para el ser humano y lo que significa hacerse cargo de ese error en términos sociales y políticos.

[2] Culpa- responsables

[3] Culpa- responsables

[4] Culpa- buscador de culpables: En este texto hago referencia a la culpa en un contexto específicamente emocional, desde el síndrome adámico, como forma de etiquetar una conducta que se ve con frecuencia. Entendiendo que en situaciones que generan malestar las personas le echan la culpa a los demás con el fin de salir indemnes de cualquier situación, cuando nos sucede algo, nuestra mente, lejos de ver qué ha podido pasar y qué responsabilidad se tiene sobre lo sucedido, busca otras posibilidades. Esta búsqueda de culpables a menudo sirva como un mecanismo de defensa, no solo como un intento de preservar nuestra autoimagen y protegernos del malestar asociado con la aceptación de la responsabilidad, sino también como una renuencia a enfrentar nuestra propia realidad y los constantes desafíos. Además pensamos que todo pasa por algo y que hay una linealidad en cada hecho. El buscador de culpables jamás considera la posibilidad de que él o ella esté dentro de esa regla de tres.

[5] Lopera Gutiérrez, Jaime y Bernal, Martha Inés. (2006). La culpa es de la vaca: anécdotas, parábolas, fábulas y reflexiones sobre el liderazgo. Texto, “La culpa es de la vaca” resumen publicado originalmente por el profesor Fernando Cepeda en su columna del periódico El Tiempo del 23 de octubre de 2000. Una  excelente demostración de una conducta muy humana y colombiana relacionada con la ramificación de la culpa que se argumenta desde  la pobreza del desarrollo planteado por Michael Fairbanks, en “Cultural Matters: How Values Shape Human Progress”, en Lawrence E. Harrison y Samuel P. Huntington (eds.), Changing the Mind of a Nation. Elements in a Process for Creating Prosperity. New York, Basic Books, 2000.

[6] Culpa- responsables


#DebateEstímulos: Conversación con la Ministra de Cultura

¿Qué cambios ha tenido el Programa Nacional de Estímulos en el último año?, ¿Cómo conciben e implementan la regionalización en términos de recursos y normas de participación?, ¿Hubo en las becas de creación con enfoque regional un vacío normativo o cambios en los requisitos de participación?

En torno a estas y otras preguntas conversamos con Yannai Kadamani, Ministra de Cultura, y Liliana Camargo, Directora (e) del Grupo de Estímulos del Ministerio de Cultura.


Index

02:03 De los cambios en el Programa de Estímulos
10:02 Regionalización y normas de participación en las becas de creación
16:39 Las regiones como «tema» para artistas viajeros
21:41 Ajustes de requisitos para el 2026
26:46 Sobre las Cartas Abiertas

3 comentarios

En la zona oriente quienes evaluaron los proyectos son artistas y curadores de la región, creemos que es un error esa desición de parte del ministerio y del programa de estímulos.

Como curadora independiente respaldo el contenido de la carta. Tenemos una responsabilidad conjunta en relación con la descentralización y la visibilidad de las producciones artísticas de las regiones.