Los diplomáticos del sur “Hay una grieta, una grieta en todo / Así es cómo se cuela la luz” —Leonard Cohen 1. “vigencia rotunda e inusitada” "[…] De manera simultánea a la exposición de Salcedo, otra gran muestra de arte colombiano se presenta en Reino Unido en la Galería Glynn Vivian Art de Gales. La exhibición, Desplazado–Arte Contemporáneo de Colombia, incluye trabajos de Alberto Baraya, Milena Bonilla, François Bucher, Andrés Burbano, Johanna Calle, Carolina Caycedo, María Elvira Escallón, Juan Fernando Herrán, Humberto Junca, Delcy Morelos, Óscar Muñoz, Nadín Ospina, José Alejandro Restrepo y Miguel Ángel Rojas, y estará abierta del 6 de octubre al 6 de enero de 2008. La exhibición recibió apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, la Universidad de los Andes y la Embajada de Colombia en Londres. De acuerdo con la galería, “lo esencial de esta exhibición, y un tema constante del trabajo de cada artista, es la exploración del significado de palabras como ‘lugar” y ‘pertenencia’, en el contexto del desplazamiento local y global que perturba nuestra identidad”. Las esculturas de Nadín Ospina, Crítica extática (1993) e Ídolo con muñeca, (2000), por ejemplo, fusionan la iconografía de Disney con las esculturas precolombinas de San Agustín, aunque de una manera algo banal. Las más interesantes son Herbario (2005), de Alberto Baraya, una serie de plantas falsas de plástico recolectadas en hogares y restaurantes. Es una obra que comenta los significados impuestos y la categorización obsesiva. La exhibición también incluye las seis suntuosas pinturas a gran escala hechas sobre papel de Delcy Morelos, Color que soy (1999), en las cuales explora las jerarquías raciales. De acuerdo con le catálogo y el boletín de prensa, la exhibición también incluía un video de Wilson Díaz, titulado Los Rebeldes del Sur (2002). En esta obra, el artista –que, según el catálogo, ensayó vallenatos con miembros de las farc, en San Vicente del Caguán, durante la administración Pastrana–, pone a guerrilleros como “Intérpretes” en una especie de coreografía con armas: uno de ellos simula tocar una guitarra al aire con su rifle automático. Aparentemente una de las canciones tiene ciertas referencias que hablan del gobierno y los paramilitares. Y digo aparentemente porque los visitantes no pudieron ni ver ni escuchar la pieza. La galería asegura que tan pronto llegó la obra, la embajada colombiana en Londres la retiró. De acuerdo con las dos curadoras de la exposición, María Clara Bernal y Karen McKinnon, la galería se siente muy decepcionada por esta actitud. Ni la galería ni los curadores de la exhibición pudieron hacer nada. La sección cultural de la embajada rehusó hacer comentarios sobre el asunto, pero confirmó que la pieza fue retirada por instrucciones del jefe de la misión en Londres [Carlos Medellín] y que el Ministerio de Relaciones Exteriores estaba al tanto. Pareciera que el ministerio en Bogotá pasó por alto el hecho de que una pieza “indeseable” se encontraba entre los trabajos y por eso aparece en el catálogo que contiene un prefacio realizado por el mismo Ministerio de Relaciones Exteriores. ¿Por qué no se quiso mostrar un documento histórico realizado en un marco legal cuando la administración Pastrana intentó cerrar la brecha con los asesinos de las farc? “Puede que no les hayan gustado algunas de las letras de las canciones”, dijo María Clara Bernal. En todo caso, es una pena que un trabajo tan relevante esté por fuera de una muestra del arte colombiano que se pregunta por el espacio, el desplazamiento y la identidad." —Grietas y desplazamientos, el arte colombiano se toma al Reino Unido Charbel Ackermann Publicado en Arcadía http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=107162 2. “Desplazado–Arte Contemporáneo de Colombia” “El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia se honra en presentar la exposición de arte contemporáneo Displaced que, bajo la curaduría de María Clara Bernal y Karen MacKinnon, reúne trabajos de 15 destacados artistas colombianos cuyas obras ofrecen al público receptor, bien una reflexión sobre la transculturación, o bien, un espacio de contacto intelectual y socialización sobre los efectos de la migración de connacionales dentro del territorio colombiano o hacia el exterior. Los artistas seleccionados en la muestra se preguntan sobre el lugar como sitio de partida y de llegada pero, mejor aún, como un lugar de negociación entre los elementos identitarios perdidos y aquellos que como migrantes deben reapropiar de una cultura ajena. Deseo resaltar la interesante visión que proponen María Clara Bernal y Karen MacKinnon sobre el desplazamiento físico y mental que se produce con el flujo migratorio interno y externo. María Clara Bernal toma como base de su investigación las reflexiones emanadas de la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (Uruguay, 2006) cuyo tema central fue el de las migraciones, las ideas sobre “exilio creativo” de Vilem Flusser y la propuesta del poeta martinico Édouard Glissant, para quien la traducción es una interacción dinámica entre dos realidades culturales (la de origen y la de llegada). Pero, más que nada, deseo destacar el valor de una exposición como esta que reúne a artistas tan importantes como Alberto Baraya, Milena Bonilla, Andrés Burbano, François Bucher, Johanna Calle, Carolina Caycedo, Wilson Díaz, María Elvira Escallón, Juan Fernando Herrán, Humberto Junca, Delcy Morelos, Oscar Muñoz, Nadín Ospina, José Alejandro Restrepo y Miguel Ángel Rojas, iniciativa que recoge la visión de estos creadores colombianos sobre una pregunta que, hoy más que nunca, cobra una vigencia rotunda e inusitada: ¿en dónde debe ser localizado el lugar llamado hogar?” —Presentación [En el catálogo de la exposición Displaced] Fernando Araujo Ministro de Relaciones Exteriores República de Colombia —Lucas Ospina II. Los diplomáticos del sur: Fe de ratas: “espíritu de cuerpo (diplomático)” y (su) misión diplomática Los maltratos que la obra “Los rebeldes del sur” y su autor Wilson Díaz han sufrido no se limitan al secuestro y censura de la obra hechos por Carlos Medellín, embajador de Colombia en el Reino Unido. Toda traducción es una traducción ideológica y el texto “Grietas y desplazamientos, el arte colombiano se toma al Reino Unido” de Charbel Ackermann, escrito en inglés, y traducido y publicado por el impreso de periodismo cultural ARCADIA, no es la excepción y se encarga de inflingirle a la obra y al artista la misma violencia de origen ideológico con que ya han actuado otros actores. 1. Ackermann dice: “In this piece the artist –according to the catalogue-trained his lens on members of FARC performing two Vallenatos while he visited San Vicente Caguan in the 'Zona de Distencion' during the Pastrana administration. "Performers" apparently execute some sort of choreography with their weapons and one of them plays air guitar on his automatic rifle. It would appear that one of the songs has a couplet which equates the then government with the paramilitaries.” ARCADIA traduce: “De acuerdo con le catálogo y el boletín de prensa, la exhibición también incluía un video de Wilson Díaz, titulado Los Rebeldes del Sur (2002). En esta obra, el artista –que, según el catálogo, ensayó vallenatos con miembros de las farc, en San Vicente del Caguán, durante la administración Pastrana–, pone a guerrilleros como “Intérpretes” en una especie de coreografía con armas: uno de ellos simula tocar una guitarra al aire con su rifle automático.” El texto original usa la expresión “trained his lens on members of FARC” que quiere decir algo así como “entrenó su lente en miembros de las FARC” o “enfocó su lente en miembros de la FARC”; pero ARCADIA al traducir: “el artista –que, según el catálogo, ensayó vallenatos con miembros de las farc”, cambia el sentido de la frase y en vez de mostrar que Wilson Díaz fue testigo de una escena, como lo fueron muchos de los que visitaron la zona de distensión en el Caguan, lo pinta como colaborador de la misma (o “simpatizante” para usar el adjetivo que tal vez habría usado José Obdulio Gaviria, “Ministro de Propaganda” del Gobierno de Alvaro Uribe Vélez). 2. Ackermann dice: “It would appear that one of the songs has a couplet which equates the then government with the paramilitaries.” ARCADIA traduce: “Aparentemente una de las canciones tiene ciertas referencias que hablan del gobierno y los paramilitares.” Esta frase aparece luego de que el autor del texto ha hecho énfasis en el momento histórico en que sucedió la filmación del video (la administración Pastrana), pero la traducción de ARCADIA omite la palabra “equates” (“equivalente” o “igual”) de la frase “one of the songs has a couplet which equates the then government with the paramilitaries”. Y la traduce así: “Aparentemente una de las canciones tiene ciertas referencias que hablan del gobierno y los paramilitares”. La traducción, es su sospechoso simplismo, no sólo omite la equivalencia de gobierno y paramilitares sino que también excluye la frase “the then goverment”, o “el gobierno de entonces”. Ésta edición anula el efecto de reiteración que quiere hacer el autor del texto: el contexto histórico es fundamental para dimensionar esta obra y es útil al momento de interpretarla, no tener esta variable en cuenta hace que todo aquel que sufre de pereza mental se reafirme en sus preconceptos y alguien obtuso, ignorante, fanático y extremista, como Carlos Medellín, Embajador de Colombia en el Reino Unido, puede, ante el temor que le produce lo desconocido, planear y acometer una bellaquería: secuestrar y censurar la obra “Los rebeldes del sur” de la Glynn Vivian Art Gallery de la ciudad de Swansea. 3. Ackermann dice: “The Cultural Section of the Embassy refused to comment on the matter but confirmed that the piece was removed from the show on instructions of the head of the mission in London and that the Ministry of Foreign Affairs had been made aware of this. The Gallery confirmed that the piece was in the crate which was sent by diplomatic channels to the gallery and that it was removed from the crate in the gallery by Embassy staff.” ARCADIA traduce: “La sección cultural de la embajada rehusó hacer comentarios sobre el asunto, pero confirmó que la pieza fue retirada por instrucciones del jefe de la misión en Londres y que el Ministerio de Relaciones Exteriores estaba al tanto.” No sólo la obra desapareció, o fue secuestrada y censurada, sino que en la traducción que hace ARCADIA desaparece también la valija diplomática. De igual manera el énfasis que quiere hacer el autor, al decir que la obra fue removida de la Glynn Vivian Art Gallery de la ciudad de Swansea por personal de la embajada de Colombia en Londres, se desestima. 4. Ackermann dice: “We may ask in what way it would be undesirable to show a work which is also a historic document which was made during the failed attempt to bridge that gap with the murderous FARC Ander the previous presidency, in a situation when the government actively orchestrated encounters with the public.” ARCADIA traduce: “¿Por qué no se quiso mostrar un documento histórico realizado en un marco legal cuando la administración Pastrana intentó cerrar la brecha con los asesinos de las farc?” Se cambia el tono grupal de un reclamo, “We may ask”, por un reclamo impersonal, “¿Por qué no se quiso…”. También se elimina, por segunda vez, el énfasis que quiere hacer el autor sobre el momento histórico y se evita usar la palabra “orchestrated” en la frase “the government actively orchestrated encounters with the public”, y se traduce el texto como “cuando la administración Pastrana intentó cerrar la brecha con los asesinos de las FARC”. Es importante anotar que Wilson Díaz fue a la zona del Caguan como parte de una de las comitivas culturales, de las muchas comitivas que visitaron la zona (recuerdo que inclusive uno de los presidentes de Wall Street visitó la zona, ver http://members.fortunecity.com/anncol3/eng_juni/990629_491_weekly.html 5. Ackermann dice: “I fail to see how a work made in specific historic moment could not be hugely relevant to a show of Colombian art which deals with space, displacement and identity.” ARCADIA dice: “En todo caso, es una pena que un trabajo tan relevante esté por fuera de una muestra del arte colombiano que se pregunta por el espacio, el desplazamiento y la identidad.” El tono personal del autor “I” (yo) es reemplazado por una voz impersonal —“más periodística” dirá el editor de ARCADIA, pero es una voz que le resta fuerza a la reflexión personal que el autor le quiere dar a su texto. Y, nuevamente, por tercera y última vez, se elimina el contexto histórico, ya ni siquiera se traduce, y se ve como la frase “specific historic moment” desaparece por completo. El momento histórico desaparece. La traducción no sólo es mediocre sino que sus repetidas y continuadas omisiones y alteraciones muestran una agenda política definida, un “espíritu de cuerpo”, donde el traductor de la publicación fue condescendiente con el poder y su sumisión lo lleva a modificar los contenidos y cambiar, mediante la traducción, el sentido del texto: algunos medios periodísticos tienen más poder por lo que no dicen que por lo que dicen, por la información que guardan que por lo que publican. Las implicaciones de la traducción de las 414 palabras del párrafo de Ackermann son menores en unos casos pero graves, y muy graves, en otros: decir que Wilson Díaz orquestó la escena o no hacer énfasis en el contexto histórico de la obra, termina por confirmar que en este caso ARCADIA, como medio de difusión, tuvo más cuidado en no despertar la ira de los poderosos, como la del secuestrador de arte Carlos Medellín, Embajador de Colombia en el Reino Unido, que en demostrar un compromiso con el lenguaje o con lo que la publicación llama “periodismo cultural”. También pareciera que se quiere “matar la noticia” cubriéndola bajo el manto de una “chiva periodística” pero haciéndole una traducción pobre, obtusa y amañada. La traducción de ARCADIA es sólo un pequeño síntoma del malestar que ha generado y que seguirá generando este caso nefasto de secuestro y censura. En la próxima edición de ARCADIA se promete un artículo nuevo sobre el tema y ya el periodista Diego Guerrero de el periódico El Tiempo también está escribiendo algo al respecto. Esperemos que se hagan las preguntas que demanda este grave hecho y que los servidores públicos involucrados, en especial Carlos Medellín, embajador de Colombia en el Reino Unido, y Edwin Ostos, agregado cultural de la embajada, den explicaciones sobre porque procedieron a secuestrar y censurar la obra “Los rebeldes del Sur” de Wilson Díaz, y que no esperen a que un derecho de petición los obligue por ley a declarar —no sobra recordar que Medellín y Ostos son servidores públicos y que como funcionarios de un estado democrático deben responder ante los cuestionamientos que generan sus acciones, ¿o argumentarán inmunidad diplomática? —Lucas Ospina Parrafo original del texto “Grietas y desplazamientos, el arte colombiano se toma al Reino Unido” de Charbel Ackermann: “According to the catalogue and the press release the exhibition also includes a piece by Wilson Diaz, a video entitled The Rebels from the South (2002). In this piece the artist –according to the catalogue- trained his lens on members of FARC performing two Vallenatos while he visited San Vicente Caguan in the 'Zona de Distencion' during the Pastrana administration. The video which has been previously on show in Bogota apparently shows FARC members singing the Vallenatos and playing instruments. "Performers" apparently execute some sort of choreography with their weapons and one of them plays air guitar on his automatic rifle. It would appear that one of the songs has a couplet which equates the then government with the paramilitaries. I say apparently because visitors cannot actually see and hear the piece. The Gallery states that the piece has been withdrawn from the exhibition by the Colombian Embassy in London. According to the two co-curators of the show, Maria Clara Bernal and Karen MacKinnon, the Gallery is deeply disappointed about the exclusion of the work by the Embassy. Apparently neither the Gallery nor the co-funders of the show were in a position to correct the situation. The Cultural Section of the Embassy refused to comment on the matter but confirmed that the piece was removed from the show on instructions of the head of the mission in London and that the Ministry of Foreign Affairs had been made aware of this. The Gallery confirmed that the piece was in the crate which was sent by diplomatic channels to the gallery and that it was removed from the crate in the gallery by Embassy staff. It would appear that the Ministry in Bogota had overlooked the fact that an piece unfit to be shown to a British audience was among the works and the work is featured in the Catalogue prefaced by the Minister of Foreign Affairs. We may ask in what way it would be undesirable to show a work which is also a historic document which was made during the failed attempt to bridge that gap with the murderous FARC under the previous presidency, in a situation when the government actively orchestrated encounters with the public. "They may not have liked some of the lyrics contained in the piece", mused Maria Clara Bernal. I fail to see how a work made in specific historic moment could not be hugely relevant to a show of Colombian art which deals with space, displacement and identity.” Enlace al texto “Grietas y desplazamientos, el arte colombiano se toma al Reino Unido” de Charbel Ackermann publicado en Arcadia: http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=107162 Dos videos sobre Farc fueron retirados de exposición en Inglaterra por embajador colombiano Hacen parte de la obra 'Rebeldes del sur', y fueron grabados por el artista Wilson Díaz en la antigua zona de distensión de El Caguán, durante el gobierno de Andrés Pastrana. En uno de ellos se ve un grupo vallenato de las Farc que, con el símbolo de la antigua Inravisión a sus espaldas, interpreta una canción de amor, mientras varias parejas bailan. El otro es una presentación al aire libre de la misma agrupación bajo una carpa de cerveza Poker, en la que canta una canción, que es más bien una arenga contra el gobierno y los paramilitares. En ambos, los intérpretes visten traje de camuflado y se ve cómo algunos bailan y llevan el ritmo con sus fusiles AK-47. Los dos estaban en la sala de exposiciones Glynn Vivian Art Gallery, la más importante de Swansea, en Gales (Reino Unido), pero ahora en su lugar hay un cartelito escrito que más o menos reza: "Esta obra fue retirada por la embajada de Colombia en Inglaterra". Lo anterior lo cuenta una de las dos curadoras de la exposición Displaced (Desplazado), María Clara Bernal (también participó la británica Karen McKinnon), y lo ratifica Humberto Junca, uno de los 15 artistas invitados a una de las más importantes exposiciones colectivas de artistas plásticos colombianos contemporáneos en el exterior, que se realiza en este momento. Los videos se los llevó el agregado cultural de la embajada, Edwin Ostos, por órdenes del embajador, Carlos Medellín. La muestra es apoyada por la Universidad de Los Andes, el Consejo de las Artes de Gales y la embajada de Colombia, entre otras entidades. Polémica por retirada los videos "Una semana antes de viajar a montar la exposición me llamaron de la galería a decirme que el agregado se llevaba una de las obras -cuenta Bernal-. Pensé que era la de hojas de coca de Miguel Ángel Rojas, pero era la de Wilson. El video no lo han devuelto. La exposición está incompleta porque no está la obra que habla de uno de los motivos del desplazamiento", agrega. El embajador Medellín le dio a EL TIEMPO sus explicaciones. "El video contenía imágenes de promoción de las Farc con guerrilleros armados. Ellos son un grupo al margen de la ley, un grupo terrorista, incluso en Europa, y por razones legales la embajada no podía patrocinar ese material". Medellín agregó: "Hay normas del Código Disciplinario Único y los funcionarios públicos no podemos mostrar ni promocionar las organizaciones al margen de la ley como las Farc". María Clara Bernal cree que el retiro es arbitrario. "Esta es una obra importante porque el video tiene características del trabajo de Wilson. Es una mirada muy neutra -dijo-. El video no fue editado ni tiene palabras que no correspondan a la realidad. Es un documento de un suceso de Colombia". Ella cree que es censura. "Retirar una cosa que es un documento con el argumento de que es una apología a la guerrilla así lo hace -dice-. Si uno apoya un proyecto en el que se habla de desplazamiento en un país como Colombia, no puede esperar que las obras sean bodegones". Medellín niega que haya censura: "Por ningún motivo es censura. No entramos en consideraciones técnicas ni artísticas, sino en una consideración sencilla de respeto, porque el Gobierno de Colombia no puede promover ni soportar una exhibición de una organización al margen de la ley y porque la labor en Europa es mostrar que los grupos al margen de la ley son organizaciones terroristas dedicadas al narcotráfico". Wilson Díaz, el autor (ganador del Salón Nacional de Artistas en 1998 y curador de la edición de ese certamen el año pasado), opina que la embajada se equivocó, entre otras cosas, porque el video ya ha sido expuesto antes en galerías y en muestras virtuales. 'Nada fue montado': Díaz "El gobierno de Pastrana invitó a gente a que fuera al Caguán y yo fui -cuenta Wilson Díaz-. Allá estuve en la plaza de San Vicente, en un escenario con una carpa de Poker encima, y en Los Pozos, que es como un corregimiento. Grabé con video en un formato de bajísima calidad porque me gusta así para mi trabajo. Nada de esto fue montado. Además, eso era 'la feria de la cámara': allá grababa todo el mundo". El video ha sido presentado en galerías y en exposiciones virtuales que sumadas, son más de 20. Díaz ha sido curador del Salón Nacional de Artistas, ganó su edición 37 y ha expuesto en el exterior. Cómo surgió la muestra La exposición, curada por la británica Karen McKinnon y la colombiana María Clara Bernal, fue preparada durante casi dos años desde que la galería mostró interés por los artistas contemporáneos colombianos, luego de una visita de McKinnon al país. Ambas convocaron toda una 'selección Colombia' del arte contemporáneo con nombres como Alberto Baraya, Milena Bonilla, Johana Calle, María Elvira Escallón, Humberto Junca, Delcy Morelos, Miguel Ángel Rojas, Nadin Ospina, Juan Fernando Herrán, José Alejandro Restrepo y Wilson Díaz. "Nos fue muy bien con la muestra -dice Bernal-. La semana que abrió estuvo en el cuarto lugar, según los críticos de arte que escriben para periódicos en el Reino Unido". Diego Guerrero http://www.eltiempo.com/politica/2007-11-19/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3821075.html Los diplomáticos del Sur (III parte) 1. Texto más contexto A. Septiembre, 2007: El Ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, acusa a Carlos Gaviria, presidente del Polo Democrático, de haber escrito un texto sobre Alvaro Uribe Vélez y el paramilitarismo en un blog del periódico The Guardian del Reino Unido —a los pocos días de hecha la denuncia el ministro Santos rectifica ante la evidencia de que Gaviria no había escrito el texto. http://www.eltiempo.com/politica/2007-09-26/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3738227.html B. Septiembre, 2007: “Un destacado grupo de diputados y sindicalistas laboristas, así como el alcalde de Londres, Ken Livingstone, publicaron […] un llamamiento al primer ministro británico, Gordon Brown, para que suspenda toda su ayuda militar a Colombia.” http://www.elcolombiano.com.co/BancoConocimiento/O/olac_laboristas_piden_retiro_ayuda_a_colombia_efe_lcg_24092007/olac_laboristas_piden_retiro_ayuda_a_colombia_efe_lcg_24092007.asp?CodSeccion=53 2. A+B=? Así como es importante conocer el contexto de la obra “Los Rebeldes del sur” de Wilson Díaz para no caer en interpretaciones obtusas, ignorantes, fanáticas y extremistas, es relevante saber que cosas estaban pasando en el Reino Unido para entender, mas no justificar, los actos de secuestro y censura que cometieron con esa obra Carlos Medellín, embajador de Colombia en el Reino Unido, y Edwin Ostos, agregado cultural de la embajada. Y, por ejemplo, si se suman dos hechos que sucedieron en septiembre en el Reino Unido queda claro que la gestión del Embajador Medellín no ofrecía un balance positivo: el descalabro diplomático que significó para la misión colombiana en Londres el “falso positivo” de Santos con su acusación a Gaviria, más la petición de un amplio grupo de diputados y sindicalistas laboristas y del alcalde Londres, eran muestras de que la actividad diplomática era inocua o inoperante (es más, se dice que el “falso positivo” de Santos no era más que una cortina de humo para ocultar la importancia del reclamo de los laboristas). Y además, como lo señala la nota de El Tiempo, fue “una llamada del embajador en Londres, Carlos Medellín Becerra, en la que informó a Santos de "las coincidencias" entre el aviso de la ONG Justice for Colombia y la supuesta columna de Gaviria, [la que] prendió el tema.”, y luego, cuando todo se reveló como un engaño, es posible que ante el gobierno el embajador Medellín haya pasado de ser un “sapo” estrella a ser un “sapo” estrellado. Para redimirse ¿qué debía hacer el embajador Medellín?… No sólo fue el temor ante lo desconocido, o un fanatismo ideológico, lo que pudo motivar a Medellín a actuar, lo pudo ser también la necesidad urgente de demostrar que su gestión en la embajada no era infructuosa y que su desempeño como funcionario no era mediocre y, para eso, debía buscar un indicador de gestión “positivo”. Y cómo secuestrar y censurar a el Periódico The Guardian le quedaba difícil, o cómo secuestrar y censurar al grupo de diputados y sindicalistas laboristas y al alcalde Londres le quedaba aun más difícil, decidió ensañarse con algo que estuviera al nivel de sus capacidades y encontró un blanco perfecto en “Los rebeldes del sur”, un video de 10 minutos, al que no dudó de calificar de “terrorista” y para llegar a ese dictamen no necesitó consultarlo ni con la curadora de la exposición, o con el artista y, tal vez, ni siquiera lo miró en detalle pues lo único que dice el embajador Medellín para no salirse del libreto es que "el video contenía imágenes de promoción de las Farc con guerrilleros armados” —al parecer el embajador Medellín es tan “culipronto” en sus calificaciones como lo es el Ministro de Defensa Santos con sus declaraciones (el adjetivo “culipronto” se lo autoadjudicó Santos públicamente al tratar de exculparse por sus “falsos positivos”). Por último, si a lo anterior se suma el texto de presentación del catálogo de la muestra que escribió Fernando Araujo, Ministro de Relaciones Exteriores, se puede ver como el embajador Medellín, atento al “espíritu de cuerpo”, trató de buscar un motivo de “inteligencia superior” que exculpara al Ministro Araujo por su acción “temeraria” de hacer la presentación de una exposición de arte y darle valor a “Displaced”, y a un artista, Wilson Díaz, que luego serían censurados por el mismo Ministro, en boca de su embajador. Fernando Araujo en su texto de presentación decía, con la “experticia” de todo aquel que ha estado pendiente del acontecer del arte en los últimos años, lo siguiente: “más que nada, deseo destacar el valor de una exposición como esta que reúne a artistas tan importantes como Alberto Baraya, Milena Bonilla, Andrés Burbano, François Bucher, Johanna Calle, Carolina Caycedo, Wilson Díaz, María Elvira Escallón, Juan Fernando Herrán, Humberto Junca, Delcy Morelos, Oscar Muñoz, Nadín Ospina, José Alejandro Restrepo y Miguel Ángel Rojas, iniciativa que recoge la visión de estos creadores colombianos sobre una pregunta que, hoy más que nunca, cobra una vigencia rotunda e inusitada: ¿en dónde debe ser localizado el lugar llamado hogar?” 3. ¿En dónde deben “localizar” los periodistas sus preguntas? —¿Por qué la Glynn Vivian Art Gallery y los curadores de la exposición “Displaced” no consiguieron otra copia del video y lo pasaron en la muestra? —¿Hubo amenazas por parte de los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores para que la Glynn Vivian Art Gallery y los curadores de “Displaced” no pasaran el video? —¿Amenazó el embajador de Colombia en el Reino Unido Carlos Medellín con incluir al artista Wilson Díaz, a la curadora María Clara Bernal y a la Glynn Vivian Art Gallery en una lista internacional de terroristas? —¿Por qué todas las comunicaciones que ha tenido el embajador de Colombia en el Reino Unido Carlos Medellín con los curadores de la exposición “Displaced” o con la Glynn Vivian Art Gallery se han limitado a un intenso contacto vía telefónica pero de sus “recomendaciones” de no mostrar el video el embajador Medellín se ha cuidado de no dejar el menor rastro o documento oficial? —¿Los funcionarios de la embajada en Londres al retirar, o secuestrar, la obra “Los Rebeldes del Sur” de la Glynn Vivian Art Gallery en la ciudad de Swansea, dejaron algún recibo o advertencia? —¿Estará el Ministerio de Relaciones Exteriores buscando un chivo expiatorio para ocultar el acto criminal de sus dos funcionarios? —¿Culpar a la curadora e investigadora María Clara Bernal, o al artista Wilson Díaz, será la manera en que el Ministerio de Relaciones Exteriores se eximirá de toda culpa? —¿Bajo la política de la Seguridad Democrática los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores gozan de inmunidad diplomática? —¿Volverá alguna vez el Ministerio de Relaciones Exteriores a incluir en su agenda cultural exposiciones de arte que tengan contenidos polémicos? —¿La Universidad de los Andes exigirá una explicación a la Embajada de Colombia en el Reino Unido por censurar una investigación y exposición que fue producto de una reflexión académica? Y, por último, una consideración para cada funcionario: —Un “confidencial” de la Revista Cambio informa que Carlos Medellín pronto será trasladado de la Embajada del Reino Unido a la Embajada de los Países Bajos… http://www.radiomulticultural.es/index.php?option=com_content&task=view&id=743&Itemid=16 —Edwin Ostos, agregado cultural de la embajada de Colombia en el Reino Unido, durante la inauguración de la exposición “Displaced”, aprovechó la ocasión para adjudicarse la voz oficial del evento y en un discurso, con tono autoritario y cancilleresco, dijo “El Gobierno de Colombia no censura”. Tal vez algunos de los artistas que estuvieron presentes el día de la inauguración puedan recordar otras expresiones de Ostos, o el mismo Ostos puede facilitar a la opinión pública una copia de su discurso o “confesión” (“Excusatio non petita, accusatio manifesta”. Carlos Medellín, como buen jurista, le sabrá explicar a su esbirro el significado de esta frase). —Lucas Ospina IV. Los diplomáticos del sur: arte, universidad y propaganda A. ¿La Universidad del Estado? La discusión en torno al caso de secuestro y censura de la obra “Los rebeldes del sur” del artista Wilson Díaz por orden del Embajador colombiano en Londres Carlos Medellín ha estado “atomizada”: se ha discutido sobre el contenido de la obra (un video de unos guerrilleros armados bailando sobre una tarima), el contexto en que fue hecha la filmación (la zona de distensión del Caguán), la trayectoria de la obra (había sido expuesta 19 veces), pero poco énfasis se ha hecho en lo que originó que la obra censurada fuera a parar a la Glynn Vivian Art Gallery en la ciudad de Swansea en el Reino Unido. “Los rebeldes del sur” era una de las 42 obras de arte que articulaban “Displaced” una exposición e investigación de la curadora e investigadora María Clara Bernal, profesora asistente del Departamento de Arte de la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes; Bernal, además, hizo estudios de maestría y doctorado en Historia y Teoría del Arte Moderno en la Universidad de Essex en el Reino Unido. La exposición “Displaced” fue apoyada en la Universidad de los Andes por el Comité de Investigación y Creación de la Facultad de Artes y Humanidades y por el Consejo de profesores de planta del Departamento de Arte, que aprobaron el proyecto por ser coherente con las líneas de investigación de la profesora Bernal dentro del Área de Historia y Teoría; el apoyo se demostró dándole al proyecto una partida económica para la impresión del catálogo de la exposición, asistencia editorial, pasaje y viáticos para dos viajes al Reino Unido para coordinar, montar y hacer la difusión de la muestra. Centrar la discusión en el contenido de una sola obra ha sido un error o ha sido, por parte de algunos, un “hábil error” y como lo demuestra el embajador Carlos Medellín, en sus declaraciones a los medios, el funcionario con astucia tergiversa y omite información para evitar mencionar un hecho evidente: la obra censurada estaba enmarcada firmemente dentro de una exposición e investigación que surge de un contexto académico —no sólo se censuro una obra: se censuró una exposición, se censuró una investigación académica, se censuró a la universidad. A continuación comentaré la entrevista titulada “El embajador Carlos Medellín explica por qué ordeno retiro de obra de arte alusiva a guerrilla” hecha por Caracol Radio y que se puede oír en el siguiente enlace http://www.radiocaracol.com/nota.asp?id=508666 o puede ser “leída” o copiada y pegada —como lo hago en este texto— de la fiel transcripción hecha por Pablo Batelli dentro del proyecto “Teatro Crítico” http://teatrocritico.blogspot.com/2007/11/el-estado-promueve-el-arte-que-le.html 1. “[…] Gustavo: ¿está llo...? no, llovió fue en el tema del arte, cayó un aguacero tremendo. ¿Qué fue lo que pasó? ¿quiénes son estos señores que montaron “rebeldes del sur” y por qué la Embajada se puso molesta con esta muestra que ellos dicen que es de arte y que involucra según parece a la guerrilla? Carlos Medellín: bueno Gustavo mire, en realidad eso hace parte de una (pausa) plan de promoción de, de, del arte y de la cultura de la Cancillería Colombiana, eso fue organizado por la Cancillería Colombiana eh y se envió ésta y otras obras a una galería en un pueblo, no es en Londres, un pueblo en, eh, en Gales, unas dos horas, tres horas de Londres, eh y nosotros pues eh recibimos eso que nos enviaron de Bogotá, enviado por la Cancillería, y se, y se envió a la Galería [eso] repito es una cosa organizada por el, por la Cancillería, por el gobierno. Desfortunadamente dentro de las obras venía una, un video de un, un grupo de las FARC, que eh, un grupo musical de las FARC que aparecen por supuesto todos armados de fusiles, y cantando, haciendo alusión a sus actividades eh ilícitas, a sus actividades eh terroristas y criminales, y nosotros los funcionarios públicos pues que usted entenderá tenemos unas limitaciones de carácter eh legales y jurídicas....” La participación y apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores en la exposición “Displaced” se limitó al transporte de las obras de la exposición. El Ministerio de Relaciones Exteriores no comisionó la exposición pero si aprovechó la coyuntura del carácter internacional de la muestra para incluirla dentro de la programación de su “plan de promoción del arte y de la cultura”. Cuando el embajador Carlos Medellín se refiere a la organización de la exposición, sus declaraciones son ambiguas pero deliberadas en su opacidad y al decir que la exposición “es una cosa organizada por el, por la Cancillería, por el gobierno.” no se sabe si se está refiriendo sólo al transporte de las obras, que es lo único que hizo el Ministerio de Relaciones Exteriores, o a la organización de la exposición; parece que quisiera evitar a toda costa mencionar a la Universidad de los Andes. Como dato adicional es importante saber que el Ministerio de Relaciones Exteriores ni siquiera hizo bien su labor de “transportador”, pues las obras de la exposición fueron llevadas hasta Londres pero el transporte de las obras hasta la ciudad de Swansea, a tres horas de Londres, debió correr a cargo de la Glynn Vivian Art Gallery. 2. Gustavo: y más... Carlos Medellín: ... no podemos hacer sino lo que la ley nos permite. Gustavo: y más si hubo un respaldo económico también ¿no? pues... Carlos Medellín: bueno lo que pasa es que la Cancillería envío un grupo de obras, pero la Cancillería en Londres es la Embajada, entonces digamos, eh no es que... Gustavo: claro! Carlos Medellín: ...unos artistas montaron una obra en un sitio y que la Embajada fue y, y, y retiró ... así no fue, así no fue... Gustavo: usted recibió de la Cancillería lo que pensó que venía con el visto bueno de la Cancillería. Carlos Medellín: pues sí, lo que pasa es que aquí está, la obra, la, la, la eh personas de la Universidad de los Andes... Gustavo: ¡aha! Carlos Medellín: pero hay que entender, claro, que una cosa es el criterio de una entidad privada y otra el criterio de una entidad pública. El embajador Carlos Medellín intenta, en ésta, y en todas las entrevistas, no salirse del libreto impuesto, o acordado, y no hace más que repetir lo mismo durante todas sus declaraciones a los medios: “no podemos hacer sino lo que la ley nos permite”. Y, con las pautas afirmativas que le da en este caso el entrevistador de Caracol, el embajador Carlos Medellín evita referirse al origen académico de la exposición y responde con una frase críptica: “lo que pasa es que aquí está, la obra, la, la, la eh personas de la Universidad de los Andes...” Y, luego del condescendiente “¡aha!” del entrevistador, el embajador Carlos Medellín regresa al libreto y pretende dirimir el problema con un silogismo entre lo público y lo privado. 3. Gustavo: oiga Embajador, pero mire, el tema como hablábamos hace unos minutos aquí en Colombia, el tema de la violencia y de la guerrilla pues lo ha tocado muchos artistas, incluso Botero, Nadín Ospina, por eso quiero preguntarle: ¿Lo que hay en esta obra es alguna muestra donde se ve algún tipo de uniforme, donde se ve algún guerrillero o es un cosa de apología? Carlos Medellín: no pues hombre eso sí es la calificación que había que hacerle jurídica o la... yo no, yo no tengo, yo no hice ninguna calificación desde el punto de vista artístico o desde el punto de vista técnico de la obra porque no me correspondía hacerlo. Gustavo: uhum. Carlos Medellín: ni soy crítico de arte, ni esa es la función de la Embajada. Lo único es que eh la Embajada y los funcionarios públicos pues no pueden promover ningún tipo de eh información que tenga que ver con un organismo, con un grupo, perdón, eh como las FARC que son considerados como un, eh, eh, una organización terrorista en Europa. Gustavo: pero, per, ¿esas imágenes de la guerrilla promovían la actividad de la guerrilla? ¿Las que están en la obra? Carlos Medellín: pues por eso le digo, no quisiera entrar en la calificación ya técnica pero a mi no me cabe la menor duda porque es un grupo, eh están uniformados, eh están con sus fusiles y están haciendo arengas de la actividad que ellos realizan como un grupo guerrillero en Colombia, eh... Eso lo puede hacer usted, puede promoverlo en su galería, puede cualquier persona promover ese tipo de, de, de expresiones, los particulares lo podrían hacer, pero el gobierno de Colombia no lo puede hacer... Gustavo: claro! Carlos Medellín: porque nosotros tenemos unas limitaciones jurídicas para hacerlo. Gustavo: claro Las respuestas del embajador Carlos Medellín sobre lo que se ve en el video son un sofisma de distracción, pues dice que no le puede hacer a la obra de arte ni una calificación jurídica, ni una clasificación artística, ni una clasificación técnica; más adelante dice “ni soy crítico de arte, ni esa es la función de la Embajada”, y retorna a su libreto sobre lo privado y lo público y a sus limitaciones jurídicas como funcionario. Al menos las respuestas del embajador Carlos Medellín son claras en un sentido: cuando el funcionario censuró la obra, la exposición y la investigación académica, el representante del gobierno no tuvo en cuenta ni lo jurídico, ni lo artístico, ni lo técnico; ignoró cualquier argumento de razón y limitó su juicio a un concepto a priori bajo el cual todo acto sospechoso no es ni siquiera juzgado sino declarado culpable de manera inmediata —bajo la amplitud de un término único, este sistema parajudicial le permite al funcionario generar una condena automática sin que medien en ella los centros de pensamiento del cerebro y al momento de calificar el acto sólo basta con emitir una palabra: “terrorismo” (el paralelo con el sistema parajudicial que rige a los presos del centro de detención de Guantánamo en Cuba se hace inevitable). A la vez, es importante señalar que Ewin Ostos, Agregado Cultural de la embajada de Colombia en el Reino Unido, el día que secuestró la obra de Glynn Vivian Art Gallery, llamó, a las 5 de la mañana hora de Bogotá, a la curadora e investigadora María Clara Bernal, profesora asociada del Departamento de Arte, de la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes, para “advertirle” que si se incluía la obra “Los Rebeldes del sur” dentro de la exposición “Displaced”, ella y el artista “podrían tener problemas”; esto ocurrió el 25 de septiembre y la llamada fue hecha desde la Glynn Vivian Art Gallery en presencia de funcionarios de esa institución y cuatro días antes de que la profesora, investigadora y curadora viajara al Reino Unido. 4. Carlos Medellín: porque nosotros tenemos unas limitaciones jurídicas para hacerlo. Gustavo: claro Carlos Medellín: las consideraciones fueron legales más que cualquier otra cosa. Caracol (voz femenina): Embajador, ¿hubo alguien de parte de Bogotá o de la Universidad de los Andes o de quienes estaban impulsando este tipo de video que lo defendieran? Que de pronto pues verbalmente se enfrentaran con Usted, pues entre comillas, diciéndole “oiga no, esto es arte, estamos enviando un mensaje al mundo”? Carlos Medellín: pues como eso lo envió fue la Cancillería, pues yo me puse en contacto fue con la Cancillería en Bogotá, les expliqué y les, les comenté la situación, porque la galería, la página web de la galería, se anunció la exposición y se anunció con una foto de los guerrilleros de las FARC, eh y pues usted se imaginará, una, una, una propaganda de las FARC promocionada por la Embajada de Colombia en Londres, pues eso sí no tenía ninguna presentación. Gustavo: no. Carlos Medellín: sería absurdo... y yo me comuniqué con la Cancillería... Gustavo: más allá del tema artístico pues por supuesto... Carlos Medellín: ah es que por eso le digo, si yo fuera una, una, una, un particular, que en mi galería voy a, a, a promover, pues yo puedo promover lo que quiera... Gustavo: ¡y eso! ¡y eso! Carlos Medellín: pero el gobierno no. Gustavo: no, el gobierno no. Embajador, hablando de, de aprobaciones: ¿ya le dieron la aprobación a Usted para su desplazamiento hacia otra embajada en Europa? Caracol (voz femenina): Se va! Las respuestas del embajador Carlos Medellín dejan claro que el “plan de promoción del arte y de la cultura” del Ministerio de Relaciones Exteriores no se trata realmente de promocionar el “arte” ni la “cultura” sino que es un plan de “propaganda” o “publicidad política que consiste en el lanzamiento de una serie de mensajes que buscan influir en el sistema de valores del ciudadano y en su conducta. Se articula a partir de un discurso persuasivo que busca la adhesión del otro a sus intereses. Es de carácter monológico y requiere el recurso del anuncio. Su planteamiento consiste en utilizar una información presentada y difundida masivamente con la intención de apoyar una determinada opinión ideológica o política. Aunque el mensaje contenga información verdadera, es posible que sea incompleta, no contrastada y partidista, de forma que no presente un cuadro equilibrado de la opinión en cuestión, que es contemplada siempre en forma asimétrica, subjetiva y emocional. Su uso primario proviene del contexto político, refiriéndose generalmente a los esfuerzos patrocinados por gobiernos o partidos para convencer a las masas; secundariamente se alude a ella como publicidad de empresas privadas. […] La propaganda, cuando es utilizada de forma no ética, es en realidad un modo de desinformación y censura y usa la metodología de la retórica para convencer a los destinatarios de la misma. En el sentido político del término se desarrolló fundamentalmente en el siglo XX con la Sociología moderna y la consolidación de la sociedad de masas. El ministro de propaganda de Adolf Hitler, Joseph Goebbels, sociólogo, lo primero que hizo para llegar al poder fue apoderarse de los medios de comunicación de masas para adoctrinar al pueblo con propaganda política. La famosa frase de "Una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad" refleja ese modo de proceder.” http://es.wikipedia.org/wiki/Propaganda La afirmación del embajador Carlos Medellín, repetida en la radio, dice “yo me puse en contacto fue con la Cancillería en Bogotá, les expliqué y les, les comenté la situación, porque la galería, la página web de la galería, se anunció la exposición y se anunció con una foto de los guerrilleros de las FARC” pero omite mencionar la comunicación que tuvo su subalterno Ewin Ostos con María Clara Bernal en la madrugada del 25 de septiembre y no hace mención alguna a la “advertencia” que le hizo el funcionario de la embajada a la profesora de la Universidad de los Andes. También es importante señalar que la imagen de la obra “Los rebeldes del sur” no estaba sola ni en la página de internet de la Galería ni en el plegable que circuló, sino que estaba acompañada de otras imágenes (una obra de María Elvira Escallón y otra obra de Juan Fernando Herrán), lo que demostraba que la exposición, como toda exposición curada en torno a un tema y producto de una investigación académica, no se limitaba a un discurso monológico sino que daba cuenta de toda una serie de relaciones y asociaciones en torno a la idea de “arte y desplazamiento” —toda una relación de saberes que corresponden a lo que se hace en una universidad. Esta investigación fue reconocida en su totalidad por el Ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Araujo, superior inmediato del embajador Carlos Medellín, y en un texto de presentación oficial, la cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores reconoce, por escrito en el catálogo, que todo el conjunto de la exposición “Displaced” tiene un carácter académico y artístico: “Deseo resaltar la interesante visión que proponen María Clara Bernal y Karen MacKinnon sobre el desplazamiento físico y mental que se produce con el flujo migratorio interno y externo. María Clara Bernal toma como base de su investigación las reflexiones emanadas de la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (Uruguay, 2006) cuyo tema central fue el de las migraciones, las ideas sobre “exilio creativo” de Vilem Flusser y la propuesta del poeta martinico Édouard Glissant, para quien la traducción es una interacción dinámica entre dos realidades culturales (la de origen y la de llegada).” “deseo destacar el valor de una exposición como esta que reúne a artistas tan importantes como Alberto Baraya, Milena Bonilla, Andrés Burbano, François Bucher, Johanna Calle, Carolina Caycedo, Wilson Díaz, María Elvira Escallón, Juan Fernando Herrán, Humberto Junca, Delcy Morelos, Oscar Muñoz, Nadín Ospina, José Alejandro Restrepo y Miguel Ángel Rojas, iniciativa que recoge la visión de estos creadores colombianos sobre una pregunta que, hoy más que nunca, cobra una vigencia rotunda e inusitada: ¿en dónde debe ser localizado el lugar llamado hogar?” 5. Carlos Medellín: me, el beneplácito en este caso lo, lo da la reina Beatriz de Holanda Gustavo: cha... Carlos Medellín: e ese beneplácito se dio la semana... Gustavo: bien.... Carlos Medellín: ...pasada. Me especializo en reinas Gustavo Caracol (voz femenina): ja, ja, ja Dentro del libreto de la entrevista no se menciona una sola vez la palabra “censura”. Al comienzo de la entrevista los periodistas de Caracol comienzan diciendo que en “el tema del arte, cayó un aguacero tremendo.” Y si se pone en línea la larga serie de interjecciones con que responden los periodistas a las afirmaciones del embajador Carlos Medellín queda claro que los comunicadores de Caracol o sufren de pereza mental y son ineptos para articular palabra o no tenían interés alguno en salirse del libreto establecido para cubrir una noticia que se anunciaba como polémica; algunas de las “respuestas” de los periodistas a las afirmaciones del embajador Carlos Medellín son: “claro!”, “¡aha!”, “uhum”, “claro!”, “claro”, “claro”, “no”, “¡y eso! ¡y eso!”, “Se va!”, “cha...”, “bien....” y, finalmente, pero no al final de la entrevista, “ja, ja, ja” —y pasan del “aguacero tremendo” del arte a hablar de “reinas”: “Carlos Medellín: me, el beneplácito en este caso lo, lo da la reina Beatriz de Holanda Gustavo: cha... Carlos Medellín: e ese beneplácito se dio la semana... Gustavo: bien.... Carlos Medellín: ...pasada. Me especializo en reinas Gustavo Caracol (voz femenina): ja, ja, ja Gustavo: aquí le tengo a Patricia López si quiere para que lo acompañe o le mando a Nini Johana que creo que quedó un poquito desocupada en la Embajada de Ciudad del Cabo (entre risas de los interlocutores) ¿Cuándo se va para allá Embajador? Carlos Medellín: esa pregunta es para el Canciller y fi... para el Presidente porque una vez que se da esto...” Para algunos periodistas hay tres tipos de censura: una censura pequeña, como la que le hace un funcionario del gobierno a una obra de arte, a una exposición, a una investigación académica y a una universidad. Luego habría una censura grande, que sólo es grande cuando, por ejemplo, censuran a un periodista “amigo” —basta recordar el escándalo y la serie de protestas que despertó el caso de la denuncia penal a Daniel Samper y a la Revista Soho hecha por un movimiento llamado “Laicos por Colombia” (ver http://www.flip.org.co/veralerta.php?idAlerta=26). Y, finalmente, el último estadio de la censura: la autocensura, que es una censura que practican día a día los periodistas que tratan de mantenerse con vida, pues si hacen su trabajo reciben amenazas a la vida, o también la autocensura de otros periodistas que, para darse una buena vida, deciden no decir lo que deberían decir pues saben que un periodista puede tener más poder, y privilegios, por lo que no dice que por lo que dice. Pero, para un pensamiento racional, que basa su “razón de ser” en que de “todo se puede rendir razón”, la gravedad de la “censura” es una sola y no hay casos pequeños o grandes de censura y, menos aun, de autocensura: ese pensamiento es la razón de ser de la universidad y es por eso que la Universidad de los Andes debe protestar por el acto de censura del embajador de Colombia en Londres, Carlos Medellín. B. El estado de la universidad o la universidad en el exilio 1. El próximo año la Universidad de los Andes cumplirá 60 años; en la Declaración de Principios de los Fundadores de la universidad se declara lo siguiente: “Quienes sólo hacen por sus semejantes aquello a que la ley los obliga, no están cumpliendo a cabalidad sus deberes, ni son buenos ciudadanos, ni merecen la estimación y el respeto de los demás”. La cita pone en juego la afirmación del embajador Carlos Medellín que para justificar su acto de censura dice: “no podemos hacer sino lo que la ley nos permite”. Bajo la mirada de esta cita, el embajador no es un buen ciudadano y no merece que se le tenga estima o respeto. 2. En la página de Internet de la Universidad de los Andes se cuenta la historia de la universidad y se dice lo siguiente: “Fundada el 16 de noviembre de 1948 por un grupo de jóvenes liderado por Mario Laserna Pinzón, la Universidad de los Andes es la primera institución de educación superior privada en Colombia de carácter laico e independiente de los partidos políticos, ajena a defender los intereses de algún grupo social o económico.” Esta cita señala que la Universidad de los Andes no responde a ideologías religiosas, sociales, políticas o económicas: la universidad sólo responde ante argumentos de razón y esos argumentos son los que el embajador Carlos Medellín le queda debiendo a la universidad por la “sinrazón” de su acto de censura: la sola palabra “ley” o “terrorismo” no le puede bastar a la universidad. 3. En la misma página de la Universidad de los Andes, se da cuenta de la Misión de la universidad y dice lo siguiente: “La Universidad de los Andes es una institución autónoma e independiente que propicia el pluralismo, la diversidad, el diálogo, el debate, la crítica, la tolerancia y el respeto por las ideas, creencias y valores de sus miembros.” Esta cita señala una serie de valores que caracterizan a un institución autónoma e independiente y sobre los que se fundamenta el pensamiento académico. El embajador Carlos Medellín, con su acto de censura a una obra de arte, a una exposición y a una investigación académica, ha ignorado todos los valores que dan forma a la universidad. Si el Estado, o un funcionario del estado puede decidir sobre lo que es o lo que no es arte, o sobre lo que es o no es administración, arquitectura, ciencias, ciencias sociales, derecho, economía, ingeniería y medicina, ¿pará qué existen las universidades? —con escuelas de formación técnica bastaría y con unos paradigmas de pensamiento establecidos por el Estado, o con propaganda, sería suficiente. La mejor manera en que la Universidad de los Andes puede celebrar sus sesenta años de fundación es siendo fiel a su razón de ser: pedirle una explicación oficial al Ministerio de Relaciones Exteriores de Gobierno de Colombia por la acciones de censura del embajador Carlos Medellín, puede ser un comienzo. Para finalizar, el ensayo “Arte y Desplazamiento” de María Clara Bernal, que aparece en catálogo de “Displaced” y que es la plataforma curatorial de la exposición, hace una referencia que se puede leer como un presagio de toda la situación de “desarraigo” o desplazamiento que propicio el acto de censura del embajador Carlos Medellín; lo importante es señalar que en la universidad el conocimiento no se da no sólo en teoría sino también en la práctica y que las ideas, cuando se ven amenazadas, requieren de una defensa que exige acciones “creativas” por parte de la institución: “Al respecto, Flusser afirma que “el advenimiento de los expulsados en el exilio conduce al diálogo “externo”. El expulsado es un catalizador para la síntesis de nueva información. Si toma conciencia de su propia situación de desarraigo, entonces comienza un diálogo interno consigo mismo, es decir, un intercambio entre la información que ha traído consigo y todo un océano con olas de información que lo agitan en el exilio. El objetivo consiste en la creación de significado entre la información importada y el caos que lo rodea.” Así, de acuerdo con estas afirmaciones, la articulación de la información del lugar de partida, el lugar de llegada y el tránsito entre uno y otro, exige de parte del migrante una iniciativa creativa.” —María Clara Bernal —Lucas Ospina Profesor asistente Departamento de Arte Facultad de Artes y Humanidades Universidad de los Andes
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3 39 59 49 extensión 2608 V. Los diplomáticos del sur: una lección de “real-politik” “El nacionalisme es com un pet, només li agrada a qui se’l tira.” “El nacionalismo es como un pedo, sólo le gusta al que se lo tira.” —Josep Pla Es de reciente data que en las transmisiones de los noticieros de la noche aparezca una periodista-mujer, o mujer-periodista, que parada, en un encuadre de la cintura para arriba, haga el mismo acto de “burlesque” noche tras noche; ella no es bella en exceso, pero es claro que no es fea; ella luce una camisa ajustada al cuerpo, la usa con ambas mangas arremangadas y un discreto pero sugerente escote; ella, a pesar de ser madre, tiene una cintura trabajada, su rostro muestra siempre una sonrisita socarrona, displicente, y un guiño cómplice acompaña sus breves momentos de silencio; ella exhibe una cabellera de leona con la que juega o una cola de caballo que zarandea al ritmo de su cuerpo. Su acto es acompañado por una serie de efectos de luces y sonido, todo un acto de histrionismo que tiene como fin mostrarle al televidente un talento inherente a su condición de periodista-mujer; ella mira de frente a la cámara, sonríe, alza su mano y dice: ¡Uno!, ¡Dos!, ¡Tres! Y el televidente alelado se da cuenta de una verdad inobjetable: ¡la mujer periodista sabe contar! Sus números, o ese sensual conteo que hace con los dedos, están acompañados por noticias disfrazadas de secretos y chismorreos pañetados con el morbo de la confidencialidad; algunas cosas que dice son leves, otras son hechos graves, pero al final todo queda nivelado bajo el telón de olvido que cae al terminar su hipnótico show… otro noche más ha pasado; Dios mío, en tus manos colocamos este escándalo que ya pasó y el escándalo que llega, mañana será otro día y, como dice la canción, tu amor es un periódico de ayer. Y luego de este segmento de transición, que viene luego de las noticias “odiosas” del día, el noticiero sigue con las noticias “amables” y el televidente entra a ese paraíso de mermelada donde habita la gente del espectáculo y la cultura. En una de esas sesiones de “striptease” periodístico la periodista-mujer “contó” y lo hizo así: “Hace un par de semanas les dije que Noemí Sanin se va de la embajada de España, complemento: El gobierno acaba de pedir beneplácito para ella al gobierno de Londres, y Carlos Medellín, como también les anuncie, va para La Haya. Sobre esta noticia hay tres juramentos: Uno: Carlos Holguín que jura y rejura que no se va para Madrid. Dos: Noemí Sanin, que jura y rejura que esta aprendiendo ingles. Tres: Carlos Medellín, que jura y rejura que ya se sabe el tema del conflicto con Nicaragua, que cursa en el tribunal de La Haya, al derecho y al revés.” Es claro que el presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, quiere que el próximo embajador ante La Haya sea Carlos Medellín “que jura y rejura que ya se sabe el tema del conflicto con Nicaragua, que cursa en el tribunal de La Haya, al derecho y al revés.” En seis meses se decide el diferendo limítrofe entre Colombia y Nicaragua. Es importante que el “negociador” Carlos Medellín llegue a las sesiones de negociación de La Haya sin la menor tacha de duda sobre su gestión pública: el caso de secuestro y censura de la obra “Los Rebeldes del sur”, o de la censura a una investigación de un profesor de la Universidad de los Andes, deben pasar al olvido. La mayoría de los periodistas que han cubierto esta noticia han hecho precisamente lo que el Estado espera de ellos, cubrir la noticia, taparla, primero están los intereses creados sobre un espacio de tierra que los derechos de los habitantes de ese espacio de tierra; todo aquel que hable de “libertad de expresión”, “arte” o “universidad” está haciéndole el juego a los enemigos de ese pedazo de tierra que es la Nación: hoy el enemigo es Venezuela, mañana puede ser Nicaragua o siempre y para siempre, elección tras reelección, el enemigo, el culpable que señala este sistema parajudicial de condena automática, va a ser El Terrorismo. El “show” debe continuar… —Lucas Ospina Ver: http://www.cmi.com.co/Contenido/Noticia.asp?nota=7803 http://www.cancilleria.gov.co/WebContentManager/webapp/display.jsp?sid=281474976713868&pid=16246) http://wradio.com.co/nota.asp?id=488396 http://www.diariodelsur.com.co/octubre/10/cierre.php el final del comienzo “Lo terrible de este mundo es que cada uno tiene sus razones” —Las Reglas del juego Jean Renoir A un escritor de misterio le preguntaron cómo hacía para construir sus historias, el escritor respondió: “muy fácil, comienzo por el final y de ahí armo el resto”. La escritura sobre arte sigue, en muchos casos, ese mismo patrón: el texto “Zona de despeje” de Andrés Gaitán es ejemplo. El escritor, en su cuento, quiere llegar a dos escenarios finales: el “mundo del arte como campo de concentración” y “la universidad como zona de despeje”. Y para cumplir con el “final feliz” que se ha impuesto, el autor narra una historia de héroes y villanos, ingenuos e informados, artistas y funcionarios, víctimas y victimarios, adentro y afuera para recurrir al final a la fórmula facilísta de la culpa y hacer, o “hacernos” (el escritor usa en la escritura la primera persona plural), una serie de preguntas dignas del juicio final: “ “El embajador del Reino Unido es un ignorante”, es la frase común que sale desde el momento del secuestro.¿Si vamos a medir culpas para comerse a alguien, entonces, ¿la culpa de su ignorancia y del tratamiento a este problema es de él? Alguien se ha preguntado: ¿qué es lo que nosotros hemos tejido, con gran paciencia durante décadas, para que la reacción del embajador y de todas las personas que pertenecen a ese grupo y que lo han apoyado hasta en programas de radio, sea la de encontrar que eso es material propagandístico de las FARC y no una obra de arte, o documento histórico o como lo queramos seguir llamando?” Por fortuna la repuesta a las inquietudes de “Zona de despeje” no están muy lejos, es más, a pesar de sí, están implícitas en el carácter apologético del texto: “El arte no es fácil; nunca lo ha sido…. Pero definitivamente, nosotros estamos empecinados en hacerlo infranqueable. Por ello, no me sorprende el gesto del embajador ni el de toda la gente que lo ha acompañado. Lo que sí me ha sorprendido es nuestra reacción a todo este problema… copiando lo que estamos criticando.” Y gracias al tono aleccionador de Andrés Gaitán queda más claro porque se ha hecho “infranqueable” el arte: si muchos de los que escriben sobre arte hacen textos como “Zona de despeje” una de las causas del problema se explica. Un escritor es ante todo un lector y el autor de “Zona de despeje” o no lee o sólo lee textos de “autoridades” (en este caso una “autoridad” que escribió un libro sobre el “campo de concentración”). Y no es que leer, adaptar, parafrasear e interpretar un texto no esté permitido, todos los hacemos, no se puede hacer algo a partir de nada, el problema radica en que “Zona de despeje” aterriza en el debate de Esfera Pública ignorando todo lo otro que se ha escrito, todas las aristas, detalles, ambiguedades y matices del asunto, y a cambio ofrece un litúrgico “mea culpa” final: “todos somos culpables de la censura”. El catolicismo puede estar despareciendo pero la culpa sigue vigente (”todos somos culpables por el calentamiento global, todos somos culpables por cada uno de los secuestrados, todo somos culpables por…”). Y las lecturas que se salen de esa narración mitológica como la de Bucher, cuando indica que la censura es también una lectura, tal vez sosa y oportunista, pero digna de considerar; la de Faguet que, sin ver el catálogo ni ver la exposición, fue tan temeraria como para cuestionar la propuesta curatorial, poner en duda “lo académico” y alzar un reclamo por la traducción; la de Salazar que propone un manual de uso para identificar y graduar a los “war profiteer artists”; ciertas partes de las lecturas de Araujo, Ackermann, Matute, Villamil, Valencia, Díaz, Ospina y Ortiz entre otros; o la lectura de Yolanda Reyes, que escribió una columna de opinión en El Tiempo y quien, hasta donde yo sé, no es alguien que uno pueda catalogar como del “mundo del arte”, pero demuestra en un conciso párrafo el extrañamiento que producen las imágenes y el arte —son lecturas que se ven “deplazadas” para que el autor de “Zona de despeje” pueda hacer el casamiento entre su novelón de misterio y las metáforas que propone. Y así, enseñarnos un evangelio que recita una plana que se regodea en un problema de “arte” y “Arte”, nosotros y ellos, buenos y malos: “Zona de despeje” evita hacer cualquier argumentación que le complique llegar a su “final feliz” —o “happy ending” para hablar en inglés como lo prefirió la exposición “Displaced” para autonominarse (¿hay algo “malo” en la palabra “desplazado” que no se pueda usar en español? ¿Culpa?). Con textos así, no es extraño que alguien que se acerque al arte prefiera alejarse —algunos curadores, académicos, críticos y periodistas, producen textos “correctos” que no dicen nada o que lo que dicen es tan delirante e insustancial que no merece ni provoca una segunda lectura y lo único que ofrecen, eso si con generosidad, es “papaya” pura para la crítica. En los puntos o “versículos” del novelón de Gaitán se repite dos veces una pregunta: “¿Qué dice la Universidad de Los Andes al respecto?”. En el “blog” de Esfera Pública una “Asociación Colombiana de Críticos de Arte” ha dicho: “Bravo!!! Lucas Ospina, por qué no te callas? Y dejas de defender a la Muda Curadora Burocrática? Por qué no la dejas hablar?” Por esta vez cumplo y procedo a dejarle la palabra a otra persona de la Universidad de los Andes, que haya participado o no en este foro, para que les cuente a los lectores sobre la carta que el Ministro de Relaciones Exteriores envío, sin que nadie se la pidiera, a la Universidad de los Andes y como la universidad respondió. O tal vez lo anterior no sea de mucho interés, este asunto ya cansa, los correos se amontonan y lo mejor es volver a las narraciones básicas de antaño y esperar el próximo capítulo de la saga de misterio de Gaitán, donde el final del comienzo, o el “happy ending”, podría ser algo así como el “mundo del arte como ente rizomático” o “la universidad como biopoder”. ¡Hágale, Maestro¡ ¡En tus manos colocamos esa parábola que ya pasó y la parábola que llega!… —Lucas Ospina VI. los diplomáticos del sur: lazos familiares Los “lazos familiares” que tiene el embajador Carlos Medellín con el periodismo, en especial con el periódico El Espectador, y que lo favorecieron ante la prensa -que cubrió de manera condescendiente el acto de secuestro y censura que cometió el funcionario público con la obra “Los rebeldes del sur” del artista Wilson Díaz-, son los mismos que el fin de semana pasado obligaron al embajador ante La Haya a renunciar. El suegro de Carlos Medellín era Guillermo Cano, director de El Espectador, asesinado en 1986. La saga de esta historia de arte, estado y poder, que involucra a toda una serie de actores -reyes, ministros, sacerdotes, doctores, apóstoles, profetas, teólogos, políticos, bribones, charlatanes, artesanos de ilusiones y una gran tropa de mercaderes de esperanzas y temores-, y que comenzó como una comedia de errores, toma ahora la forma de la tragedia griega: el opaco Carlos Medellín sale con pena de su puesto y busca, ante los ojos de su familia política, algo de gloria. “[.] El sábado en la mañana, su esposa María José Cano le dijo [a Carlos Medellín] que estaban invitados a la casa de su madre, Ana María Busquets de Cano, donde se reunirían con sus hermanos Juan Guillermo, Fernando y Camilo. Después del almuerzo, Medellín y su esposa salieron a reunirse con la familia y ya allí, al final de la tarde, llegó un ejemplar de El Espectador. El artículo de primera página titulado Lazos familiares, sobre el estado de la investigación por el asesinato hace 21 años del entonces director, Guillermo Cano, por orden de Pablo Escobar, llamó la atención de su viuda y sus hijos. El periódico pasó de mano en mano, cada uno lo leyó en silencio hasta que le llegó el turno a Medellín, quien por las caras de su esposa, su suegra y sus cuñados advirtió que algo distinto a lo que ya todos sabían los había dejado prácticamente congelados. El ex ministro leyó el artículo y tras un largo silencio les dijo que el contenido lo obligaba a renunciar a la Embajada en Holanda, país que ya le había dado el beneplácito. CAMBIO pudo establecer, con una fuente cercana a la familia Cano, que Medellín encontró especialmente grave en el artículo el hecho de que Carlos Alberto Gaviria Vélez, hermano mayor del asesor del presidente Uribe, José Obdulio Gaviria, apareciera mencionado al lado de Luis Carlos Molina Yepes, el hombre que administró el dinero de la mafia para asesinar a Cano, el 17 de diciembre de 1986, cuando salía de la sede del periódico. El artículo revivió en la familia Cano todo el horror y el dolor por el asesinato de quien, con valentía, desde su columna Libreta de Apuntes, se convirtió en uno de los principales cruzados de la lucha contra las mafias del narcotráfico, al lado del entonces Ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, que había empezado una lucha frontal contra el fenómeno en 1983. “¿Dónde están que no los ven?”, se preguntó Cano muchas veces, refiriéndose a los jefes de los carteles de la droga.”[.]” http://www.cambio.com.co/portadacambio/755/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-3867233.html -Lucas Ospina
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