La Secretaria de Recreación y Cultura ha distribuido entre su lista de correos el registro fotográfico de la última performance de la artista Catalina Ramírez Vallejo. Glamur, mentiras y teatro parece ser el título de esta obra maestra acerca del culto a la personalidad que respiran las Ferias de Arte Contemporáneo, en este caso Artbo 2011.

Se trata del cierre de su pobre gestión en la Secretaría. Aún no salimos del asombro. Bajo esta administración, la ciudad no sólo fue deshonrada y perdió, además de miles de millones de pesos, la escasa confianza pública que teníamos los bogotanos y las bogotanas en los administradores de los recursos que tanta falta le hacen a las/los jóvenes que quieren formarse profesionalmente para transformar este régimen de injusticas sociales en el cual vivimos.

También los artistas contemporáneos de Colombia perdieron el único rinconcito que un grupo de amigos del arte, emparentados estéticamente con Marta Traba, había logrado arrancarle a una sociedad que poco entiende de ideas, que las teme, que sólo reacciona cuando oye el tintineo del vil metal con el cual adornamos nuestro cuerpo en las magnas Galas artísticas.