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Debate en torno al performance Una Mujer de Rojo

Así como el performance de Tania Bruguera generó un intenso debate en el que predominaron -según el análisis de Elkin Rubiano- diversos modos de crítica (crítica al espectáculo, crítica a la crítica, crítica indignada, etc), el performance de Lina Parra causó reacciones similares -guardadas las proporciones- entre un amplio grupo de estudiantes de arte. Presentamos a continuación un texto de Camila Montalvo y una discusión en torno a esta situación*

Después de su anuncio, los estudiantes esperaban con gran expectativa presenciar el performance de Lina Pardo Ibarra, estudiante de arte de La Javeriana, quien se presentó a la convocatoria para exponer en la vitrina de la universidad de los Andes. Aprovechando las dimensiones de la vitrina, Lina la habitó durante cinco días de una manera incómoda, pues su cuerpo no cabía completamente derecho dentro de ella. Vistiendo una camisilla que cubría únicamente la parte superior de su cuerpo, su menstruación caía al suelo, cubierto con papel adhesivo plastificado de color blanco.

La atención del público se dispersaba a medida en que la veían, la gran mayoría hacían expresión de sorpresa, otros con asco hablaban de lo sucedido y habían algunos que preferían ni mirar hacia la vitrina. Pero lo cierto es que todas las personas que se acercaban y hasta las que simplemente oían los rumores de que ésta acción, comentaban sobre ella. Mientras tanto, el discurso de la artista era silenciado por la conmoción que causó su acción.

Mientras pasaban los días, la acción sobre la niña que menstruaba en el edificio de arte recorría de voz a voz los caminos que llevaban a otros lugares lejanos de la facultad, donde estudiantes de diferentes áreas comentaban basados en rumores sobre lo sucedido. Muchos sin saber mucho, hasta pensaban que se trataba de algún truco en el que Lina representaba la menstruación a través de algún tipo de pigmento.

Según Lina el performance La mujer en rojo pretendía “señalar y cuestionar la idea de lo femenino, confrontando los preceptos que los medios de comunicación promueven, frente a un proceso cíclico fisiológico de las mujeres, la menstruación, suceso frente al cual, hoy día, permanece una actitud pudorosa, que configura primordialmente el suceso a un ámbito higiénico y, por tanto íntimo de una mujer. Podemos inquirir que dicho proceso que es común a todas las mujeres es evitado, si se quiere invisibilizado en las producciones mass-mediáticas que manifiestan y representan el cuerpo de la mujer y la idea de lo femenino (…) En la parte superior de la vitrina pienso disponer a modo de postcards, las imágenes que he recolectado de mujeres vestidas de rojo que han participado en películas, videos y programas de televisión, cuya imagen se ha vuelto icono de sensualidad y feminidad”.

Así es, una reflexión a través del lenguaje corporal “liberador” que sugiere una relación con otros aspectos complejos pero que finalmente son lugares comunes donde viene la cosa feminista: vestido rojo + sensualidad + menstruación = mujer. Como si el verdadero mal fuera la menstruación: soy mujer, luego menstruo. Es bastante simplista, un intento por apoyarse en símbolos creados por su propia limitación de lo femenino: encerrarse en una vitrina, menstruar públicamente y relacionarlo inmediatamente con el vestido rojoQuizá si la artista supiera que en la década de los noventas, en Colombia se dio el fenómeno feminista, de donde surgieron muchas posiciones que cuestionaban lo femenino y las revisara con cuidado, no hubiera quedado tan tibia en su cuestionamiento que se limita a esa condición reductiva de los medios de comunicación, dejando por fuera toda una serie de discursos y censuras sobre el entendimiento del cuerpo que son toda una conciencia de la sociedad y que además ha evolucionado con el tiempo, pues el acto de menstruar en público visto como experiencia femenina podría ser equivalente al acto de sacarse un moco en público visto como experiencia infantil, no se trata de la mujer, se trata del cuerpo.

La mujer de rojo terminó siendo una acción plástica que se trató más de un escándalo pero que no generó nada más allá que esto, no propuso ninguna interpretación relacionada con aspectos sociales o con la problematización de las condiciones de género y ni siquiera, con la cotidianidad de la mujer.

Camila Montalvo

 

Andrea Valencia  Evidentemente aqui el problema que se puede evidenciar es la mirada misógina y heteropatriarcal desplegando sus certezas sobre el cuerpo femenino. Es de entenderse el porqué, los “ejercicios de pantalón” devienen en oleadas de “Pánico Genital”. Aqui todos sabemos de que se está hablando, se da por entendido que mostrar el coño en público es un acto de eterno placer y es más la “aberrante” sangre menstrual es ni más ni menos q una mala escena de gore shit, que lo unico que merce es estar oculta. Evidencias, flojeras y calamidades del sujeto patriarcal. Hoguera para Lina! Rico así

Andrea Barragán  Menstruar en publico es sacar a la luz la sangre por la que la mujer debe avergonzarse. Recuerdo que en mi adolescencia algunos chicos del colegio se referían a las mujeres con regls como “castigadas”, de esta manera no entiendo la acción como un escándalo que no revisa el discurso feminista. Considero que es una acción directa y clara que le da la vuelta a la sensualidad femenina vestida de rojo, la aterriza, la vuelve carne. Estoy muy de acuerdo con la chica que comenta antes, cambia la situación del sujeto femenino de ser objeto a ser sujeto y deja que el cuerpo atraviese la práctica cayendo de frente al fetiche del rojo. Así que menstruar en público es un acto totalmente político de reivindicación del cuerpo femenino.

Mónica Eraso  No vi el performance de Lina, pero por lo que aquí leo me parece valiente y empoderador. Estoy de acuerdo con Andrea, en que la acción desestabiliza la relación de objeto de contemplación a sujeto que devuelve una mirada desafiante. Sin embargo, la menstruación, tema icónico del arte feminista de los 70, ya no es lo que era antes. Por un lado, las inyecciones anticonceptivas contemporáneas inhiben la regla hasta por 5 años, por el otro, como hemos aprendido con Preciado, el sangrado mensual para las chicas que toman pastillas anticonceptivas, es decir para una buena parte de las chicas, es un sangrado artificial, no una menstruación propiamente dicha. Preciado la llama tecno-regla. En este sentido, vale la pena preguntarse, más que por el lugar de la regla como parte “natural” del cuerpo femenino, cómo se construye la ficción de naturalidad en los cuerpos, qué dispositivos se utilizan para mantener viva dicha ficción y a qué tipo de ordenamiento del mundo obedecen dichos dispositivos.

Cata Lona ¡Ah exhibir fluidos que el cuerpo también es público! rechazo las miradas conservadoras y pudorosas de quienes ven sucio el ciclo menstrual… solo mentes conservadoras y considero que la artista logro muchisimo al poner un espejo a las espectadoras que rechazaron este acto por ASCO tenaz que sientan asco consigo mismas aprendan a quererse para exigir respeto, ojala sigan exhibiendo mas fluidos para que acepten su naturaleza y dejen tanto intelectualismo barato.

Catalina Hoyos  Cata, Muy valiente la chica del performance. No podría decir una impresión del acto en si porque no estuve presente. Me parece interesante tu idea del reconocimiento de los fluidos. Pero quiero decir, que me gustó mucho el blog que compartiste. Los comentarios son muy buenos, desde la estética del arte y desde la reflexión, sin agresiones por no estar de acuerdo con la obra. Me encantó el nivel en que desarrollan el discurso aquí, en esta época precisamente donde en los medios, la política y el mismo arte han perdido la capacidad de reflexión. Mil gracias Cata.

Alias Angelita  A mí me parece que respecto a las “reacciones” suscitadas por el performance de Lina se pueden decir varias cosas. Repensarnos, por ejemplo, cómo la palabra feminista significa en nuestro contexto, para varias personas, una forma “anacrónica” de hablar sobre los cuerpos, por su puesto, ésto producto de una desinformación aterradora que se tiene en ciertos espacios sobre las teorías y las prácticas feministas; de esta manera la chica que escribe la opinión sobre el performance de Una Pardo, que cuando yo entré por primera vez estaba titulada como “sinopsis”, achaca a la acción referida, el meterse en terrenos que “hoy no tienen sentido” o que están, de cierta forma, mandados a recoger. ¿Cómo es posible que pensemos que hoy no tiene sentido hablar, mostrar, señalar, que se sigue regulando a través de las imágenes las relaciones que tienen muchas mujeres con la menstruación? ¿Acaso creemos que las luchas feministas no tienen sentido porque las mujeres podemos trabajar y derecho al voto, así sin más? (continúa aquí)

María Isabel Naranjo El performance de Lina Pardo Ibarra creo que ha causado impresión definitivamente por el fluido. Incluso el comentario de que mejor hubiera sido pigmento induce a pensar que esa hubiera sido la solución al debate-para muchos-, pero esto es un ápice apenas bastante importante pero no suficiente para definir el disgusto que en tantos radicales ha generado. Su intervención si bien pereciera pertenecer a una de las primeras fases del arte feminista estadounidense o británico, acude a un gesto que enfrenta la visceralidad de un cuerpo que aun hoy es comprendido de maneras muy discutibles. El hecho de construirlo desde un formato de comercio, como es la vitrina y las imágenes de los medios de comunicación, agrega un comentario más que se abre a las lecturas de una sociedad particular como la actual, así que no me parece pasado de época. Finalmente creo que el cuerpo de la mujer, tanto como el cuerpo del hombre, tienen un gran potencial por explorar dsde la plástica y que el tema de los fluidos no está agotado, más bien, merece ser pensado desde perspectivas creativas, frescas y complejas al mismo tiempo, que verdaderamente contengan un discruso, que solucionen el impresionismo visceral y generen nuevas experiencias.

Lina Ruiz  Nunca vi el perfomance directamente. Al menos no cuando ella se encontraba ahí. Únicamente me acerqué a su idea por medio de las discusiones paralelas que suscitó, del espacio restante y de una foto en donde la veo inerte, con la cabeza tendida hacia un lado a la fuerza y probablemente fría e impregnada de sangre. Sin duda conmocionó a mucha gente. Generó disgusto, asco, reticencia de algunos, indiferencia de otros y morbo de muchos (me incluyo). Eso sí, no creo que haya generado algún tipo de agrado, placer o gozo en algún espectador. Me refiero a la primera impresión y no a la reflexión artística. En cuanto a lo segundo: ¿realmente tiene eso algo que ver con arte? ¿de ser así, qué se supone que pretende? ¿acaso logró cuestionar lo que quería o puso más bien en duda el sentido de lo artístico y sus diversas manifestaciones contemporáneas? (continúa aquí)

#PolíticaEditorial

Desde febrero de 2017 la política editorial de [esferapública] estará enfocada en propiciar la reflexión en torno al archivo de debates y textos a través de proyecto #LeerLaEscena. Por esta razón, en el portal se estarán publicando análisis de debates, entrevistas y lecturas en voz alta con el ánimo de revisar temas sobre los que se debate reiteradamente (crítica al arte político, el estado de la crítica, especulación y mercado, espacios de artistas, museos y espacios de arte en crisis) y, a partir de esta revisión, replantear formas de discusión, políticas editoriales y, si es el caso, una nueva plataforma para [esferapública].
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2 Opiniones sobre Debate en torno al performance Una Mujer de Rojo

  1. Juan José Tahua 2012/09/03 at 4:17 am

    Es irónico como algo asi puede causar controversia, y no escandalice la injusticia social, la miseria y la violencia que se vive a diario. De hecho acciones como estas, devela la existencia de tabues impostados por una sociedad hipócrita que le parece natural ver niños en la indigencia y escandaloso algo tan común a la intimidad femenina.Creo que estas acciones seguiran teniendo validez y relevancia mientras existan moralismos mojigatos que se escandalicen, de no ser asi solo sería una acción exótica, o extravagante para muchos y un lugar común para el arte.

  2. Margarita Rodriguez 2012/09/03 at 2:06 pm

    Es bien interesante leer las reacciones de todas las personas. Al igual que muchos, yo no vi el performance y mi interpretación es basada en las opiniones y referencias ajenas.

    Cabe recordar que este es el performance de una estudiante y en ese marco debe ser entendido. Es normal que en los años de estudiante y aún los años posteriores, se utilicen mecanismos muy similares a los usados por otros artistas. *independientemente de su época de producción. Luego la crítica que en los años 60 hubiera estado bien, debe ser matizada pues los artistas siempre estan revisando el trabajo de los demás, y el suyo.

    Es frecuente igualmente el uso de los clichés en los trabajos universitarios, como el igualar el arte feminista a menstruar en público y reducir la figura femenina a órganos o procesos biológicos exclusivos de la mujer. El hecho de intentar hablar de lo femenino, no hace a la obra feminista. Sin embargo, considero es importante, la reacción que este performance ha causado, que revive el concepto de arte feminista, una categoría muchas veces olvidada, discriminada por los mercados del arte, pero que siempre que es referenciada genera un gran debate, o por lo menos una gran reacción.

    En este caso, ese ha sido el resultado de este performance, que bueno o mano, ha logrado suscitar un debate y reacciones varias no sólo en las personas que tuvieron la oportunidad de presenciarlo, sino en aquellas que leimos la discusión y nos animamos a opinar.