Un Salón muy gomelo

Las victorias y retos del Salón Universitario de Fotografía

No le cabía un alma el día de la inauguración ¿Un Salón Universitario de Fotografía completamente lleno de visitantes el día de la apertura? Algo difícil de ver en eventos que involucran la palabra universitario en su título. Fue lo primero que comenté con algunos de los conocidos que me encontré y uno de ellos respondió “Odeón lo gomelió”. Me reí, claro, aunque no sé si fue sólo el hecho de que el evento se realizara en Odeón -donde se había hecho el primer año también- lo que lo gomelió o el agregarle que esta sería su tercera versión y que Javier Vanegas, artista y profesor co-fundador del proyecto, hizo un buen trabajo de divulgación del Salón por medio de las redes sociales y las plataformas de las instituciones aliadas al proyecto (Espacio Odeón y la Red Galería Santa fé).

Aunque es difícil saber a ciencia cierta la ecuación que dio como resultado una sala full house el día de la inauguración, esta indicaba que el evento estaba teniendo éxito y gran acogida por parte del público y que, además, estaba logrando lo que Javier Vanegas y Santiago Forero se habían propuesto desde un inicio: un espacio de divulgación y visualización de los procesos creativos generado por los estudiantes de carreras de arte y afines (Salón Universitario de Fotografía, 2015). No obstante, el proyecto aunque cumple con el objetivo de generar una plataforma que promocione los trabajos de jóvenes artistas, haciendo énfasis en la fotografía, no va más allá del evento, lo que limita el objetivo de “promover una generación de artistas visuales para que siga permeando futuras generaciones” (2015) pues las obras se exponen durante 2 semanas en la ciudad de Bogotá, evitando que pudiese tener un mayor alcance a nivel nacional y, en ese sentido, realmente contagiar la necesidad por el desarrollo del medio fotográfico en el arte colombiano actual y futuro.

Por supuesto que no busco demeritar el trabajo que los organizadores del Salón Universitario de Fotografía han hecho, pues la labor de plantear un proyecto dirigido a los artistas más jóvenes, quienes seguramente no han tenido una trayectoria considerable aplicando a convocatorias y atravesando un proceso como el que requiere organizar un salón de arte, habla muy bien de las preocupaciones que abordan a los docentes de arte, quienes buscan, a través de iniciativas como esta, impulsar las carreras de sus estudiantes y darles un espacio serio, cosa que en Bogotá es difícil de conseguir cuando de muestras universitarias se trata. Por ello, el apoyo constante de Odeón con el proyecto es crucial para entender la acogida que tuvo el salón -al menos en la inauguración- dado que este espacio es un referente a nivel local con gran capacidad de convocatoria y de establecer tendencias, por lo que, darle un lugar en su agenda a los trabajos de 25 jóvenes artistas podría ser (y espero que esto no suene tan ingenuo, aunque sé que así será) un punto de partida para que otros espacios tradicionales o influyentes en Bogotá y, por qué no en otras ciudades, le den cabida a este tipo de muestras.

También es grato ver que estos proyectos estén teniendo el apoyo de Idartes dado que el evento ha tenido el respaldo económico de la Beca Red Galería Santa Fe durante dos años consecutivos (2016 y 2017), un hecho que fomenta la confianza por parte de los jóvenes artistas hacia las ayudas disponibles del distrito, sin embargo -y de nuevo- sería incluso mejor que se les inyectara más dinero a proyectos que involucren artistas en formación, bueno, y que también se recibieran más propuestas de este estilo.

Hasta ahora, el Salón Universitario de Fotografía ha cumplido algunos de sus objetivos iniciales, llegando a ser considerado como uno de los eventos más gomelos y esperados por parte de los estudiantes de arte, pues representa un espacio que garantiza la posibilidad de hacer visible la obra de los jóvenes. Ahora bien, el salón también deja algunas preguntas abiertas que han ido surgiendo a medida que el proyecto ha tomado fuerza como ¿qué pasa de aquí en adelante en relación con los artistas? Si el evento se creó con la idea de ampliar las posibilidades de hacer circular trabajos que se desarrollen desde la fotografía ¿no se queda corto el proyecto al tener lugar solamente en la capital del país? Y, sí sólo se puede tener la muestra en Bogotá, ¿la Red Galería Santa Fe no podría funcionar como lo que es, como una red encargada de fomentar la circulación de las obras y garantizar que aquellos proyectos merecedores de la beca tengan una amplia taza de visitas en la ciudad? Toda estas preguntas surgen no como una crítica negativa hacia el Salón Universitario de Fotografía sino como una muestra de que las mismas exigencias del proyecto, que lo han llevado a cumplir los objetivos que hasta ahora ha logrado, ahora le demandan que evolucione y busque llevar el salón a un nivel superior donde hayan aplicantes de otras ciudades que enriquezcan la muestra a nivel nacional y que, en ese sentido, reclamen ampliar los límites geográficos y temporales a los que se enfrenta hoy en día el Salón.

 

Lina Useche

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