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Terapia: Los diez más poderosos del arte nacional (Segunda sesión)

Catalina Casas

¿Por qué esta galerista es la segunda más poderosa? A lo ya dicho por La Silla Vacía —los privilegios del programa “Colombia es pasión”, el tour de curadores extranjeros y el posicionamiento internacional de sus artistas— se podría añadir, en la onda sicomágica de las constelaciones, que el padre de Catalina Casas, Alberto Casas, exministro de Cultura y caballero de la mesa redonda de Julio Sánchez Cristo en La W, no es ningún aparecido en esto del arte: coleccionista por décadas, se casó con una artista y tuvo la agencia de Publicidad Atenas que patrocinó el Salón Atenas y marcó a la generación de artistas emergentes en el tránsito de los años 70 y 80. Casas padre compró la antigua Galería Diners que su hija retomó en el 2005 y a la que ella le cambió el nombre por el de un espacio que había manejado en Miami desde el 2001. Pero este enfoque marcado por el complejo de Electra limita a Casas hija a navegar bajo la estela mítica de su padre, y tal vez lo más importante de esta galería y de la labor de su directora, ha sido precisamente saber matar al padre: el tomar distancia de la generación anterior de galeristas y de antiguos conocedores de arte, aprender de los actores de la “franquicia del arte contemporáneo”, catalizar con método esas experiencias a favor de su espacio y saber comunicar sus logros.

¿Qué pasó con la preponderancia de la Galería El Museo que en los años noventa tenía una edificio de cinco pisos en la Zona Rosa y el apoyo tácito de un poderoso mecenas? ¿Qué pasa con la Galería La Cometa que cuenta con una amplia sede propia y que, junto a El Museo, tienen un variado y valioso surtido en bodega? ¿Que le pasó al espacio de la Alonso Garcés Galería, con su espléndida escalera, su gran sala de techo alto, donde expusieron los más importantes artistas de los ochentas y noventas, y que llegó a representar a Doris Salcedo? ¿Qué pasa con Valenzuela y Klenner, una de las empresas precursoras y con más experiencia en esto del “arte contemporáneo”? ¿Por qué nadie se peleó por representar a los artistas que quedaron sueltos a raíz del cierre de Galería Al Cuadrado? ¿Qué pasó con la nómina inicial de ocho artistas a la que le apostó la Galería Nueveochenta en su fundación y que luego fueron saliendo uno a uno de este espacio? Tal vez lo que ha pasado con estas y otras galerías es que la ambición rompió el saco.  Es tan variado lo que tienen y lo que ofrecen, quieren llegar a un mercado tan amplio que han terminado por desdibujarse. Ese afán de complacer todos los gustos les ha salido caro porque perdieron credibilidad. Estas galerías hacen tantas fintas y apuestas que más que variedad muestran inconsistencia, más que apertura a formas variadas de entender el arte dan palazos de ciego a ver si le aciertan a algo. Las apuestas curatoriales de estas galerías no han podido superar los montajes decimonónicos, cuando quieren rescatar a un artista del pasado o mostrar un nuevo artista revelación, o sacar de la bodega la colección, o montar un local en alguna feria, el juego les queda mal hecho, el diseño gráfico y los textos de sus comunicaciones son descuidados, no invierten los recursos necesarios ni invitan a gente con criterio y propuestas bien pensadas.

Por supuesto, el destino camaleónico de muchos de estos espacios y el constante travestismo de sus propietarios son también producto del hábitat cultural en que se mueven, del mercado local del arte, de su incipiencia, de sus épocas de vacas gordas en que la especulación propicia el todo vale y eleva los precios, y de sus épocas de recesión en que solo asoman unos pocos coleccionistas por los que todos se pelean (coleccionistas buchipluma que a veces no pagan y que cuando lo hacen piden rebajas sustanciales, algo que jamás harían, por simple pudor, en un almacén de lujo de Hugo Boss o en el restaurante Harry’s Bar).

El segundo puesto de Casas es un reconocimiento a la rutina hacendosa que funciona en su galería, la confianza inversionista que le tienen sus clientes, el buen diseño que logran algunos de sus artistas y que es correspondido por el stand “tipo tienda Mac” en las ferias de arte, pero lo que mejor señala es el encumbramiento de esta galería a partir del rezago de las otras. Tal vez el crédito de Casas se limite a hacer que otros galeristas se pellizquen y con algo de suerte (“Colombia es pasión”), las cosas mejoren y muchos artistas consigan el espacio, el modelo expositivo y la estrategia comercial que necesitan y otros queden en la trivialidad que sus obras merecen. Quizá la próxima vez que alguien se le mida a hacer este ejercicio de destacar a un galerista sobre otros la competencia esté más reñida. Ya hay señales, y habrá que apurarle antes de que la próxima recesión borre del mapa tanto entusiasmo, cunda el desespero y los defectos se hagan más latentes.

Doris Salcedo

Para ser esta una lista de los poderosos en el “arte nacional”, mucho dice de nuestros artistas el que haya que esperar hasta el puesto número tres para encontrar a uno de ellos. Y qué sorpresa, en esta época de artistas políticos se trata de un artista político, Doris Salcedo, una artista política. Pero la inclusión de Salcedo como estrella rutilante debe ser contrastada con el brillo del astro rey, ese que la acompaña en su singladura por el brillante firmamento de la plástica: Fernando Botero. Y así como para un público “más contemporáneo” y con ínfulas cosmopolitas es Salcedo quien “definirá la memoria de la violencia de este país” y quien mejor nos representa, para un público del país anterior a la constitución del 91, y de la bohemia del siglo pasado, Botero es y será quien ya definió esto y muchas más cosas.

Ambos artistas tienen intereses sociales que los sacan de su taller y los ponen a jugar más allá de la esfera de la plástica, filantropía la llaman unos, gestión, lo llamarían otros. Si Doris Salcedo se ha encargado de llevar a cabo de forma más o menos anónima homenajes a Jaime Garzón o a los diputados del Valle masacrados por las FARC y quien sabe qué otras iniciativas que no se han publicitado, Botero no se queda atrás, en la pasada y eterna tragedia invernal hizo un performance: acompañado de un colosal cheque en plotter le donó a la Primera Dama de la Nación 600 millones de pesos. Un gesto altruista que le da a este artista acceso inmediato a altas esferas del poder gubernamental e institucional (aunque parte de los recursos donados podrían venir del mismo erario público al que el artista los retorna: hay que recordar que en 2010 Botero le vendió a la Alcaldía de Bucaramanga una escultura conocida como “La Gorda” por la suma de US$1’350.000.00).

Sin embargo, el caso más evidente del poderío de Botero es su donación y autodonación al Banco de la República y la exhibición a perpetuidad de 260 obras de su autoría en el Museo Botero y en el Museo de Antioquia (al que hizo cambiar el nombre, antes se llamaba Museo Zea). La reserva y blindaje legal para los mausoleos que llevan su firma fueron hechos ampliamente discutidos y debatidos en una entrada que circuló por La Silla Vacía y por Esfera Pública (vale la pena leer los comentarios de Halim Badawi para ver el ejercicio de autoentronización histórica que significa esta curaduría de Botero hecha por Botero para favorecer a Botero).

En términos de mercado, ambos artistas son sin lugar a dudas los más poderosos: Botero en las subastas de la franquicia del “arte latinoamericano” es usado como imán y precio de referencia, y Salcedo, por la envergadura y cotización de sus obras, no solo está por fuera del circuito de exposiciones locales, sino por fuera de la modesta escala del mercado local. Aunque pensándolo bien, los colombianos somos compradores de un valioso Salcedo después de que el Banco de la República decidiera pagar más de 800 millones de pesos a una galería en Nueva York para ponernos a todos a la altura de la política de ventas de esta artista tan política.

En términos plásticos Salcedo & Botero han hecho piezas poderosas, liberadoras, independientes, las esculturas e instalaciones de una están al mismo nivel de las pinturas icónicas, hermosamente monstruosas, controladamente imperfectas que hacía el otro antes de la década de los setenta, pero así como lo hecho por Salcedo solo parece recibir reseñas líricas y su grieta es ilustración de todo tipo de comparaciones hiperbólicas, lo mismo sucede con Botero. El mejor regalo que recibió este artista el año pasado cuando cumplió 80 años fue el libro Botero, la búsqueda de un estilo: 1949-1963 de Cristian Padilla, una narración que saca a la luz las olvidadas piezas experimentales y vanguardistas de hace más de 40 años, y que fue opacado, por supuesto, por la barahúnda de discursos protocolarios, actos patrioteros, homenajes faranduleros y claro, por las mismas declaraciones del artista (hay que liberar a las obras hasta de sus propios autores, y esto va también para Salcedo).

Así las cosas, la dupla Salcedo & Botero, casi impensable como pastiche expositivo, es una quimera bicéfala que representa bien al país y danza de forma armónica y solitaria en la pista de baile del poder, es una pareja tan emblemática que difícilmente podrá ser emulada por otros competidores.

Nota: para muchos espíritus sensibles son los artistas quienes debería ocupar los primeros lugares del Top del “Arte Nacional”, así las cosas, Salcedo & Botero deberían subir al primer puesto y desplazar al político, a la gestora cultural y a la galerista a lugares secundarios. Lo mismo podría decirse de Vincent Van Gogh en su época quien, a pesar de tener un hermano en “la rosca” (Theo era galerísta alternativo), no logró reconocimiento alguno en términos de valor y precio, no registró en la academia ni el mercado y menos en un hipotético Top de su momento; tal vez si un político, un gestor o un galerísta de prestigio hubieran apostado por Van Gogh cuando estaban produciendo, algo se habría sumado a la cadena de valor (y/o precio) y la historia sería otra. Ignorados en vida, hoy los hermanos Van Gogh comparten en tumbas contiguas el prestigio que nunca recibieron… ¿Dónde esta la bolita? ¿Quién tiene del poder?

Beatriz González

A las razones que expone el Top para poner a González en este lugar —su vinculación pasada como curadora del Museo Nacional, su participación en algunos de los comités del Banco de la República y consultas ad honorem, junto a Doris Salcedo, para el Ministerio de Cultura, su labor como curadora, docente, investigadora, artista— habría que sumar que no parece haber nadie de su mismo perfil y generación que esté vivo y con quien se pueda hacer contrapunto: unos están muertos (piensa uno en Luis Caballero y en Bernardo Salcedo) y otros terminaron encerrados en la cárcel del estilo (o en el taller que tienen en la finca donde ven como pastan sus ideas en la placidez de su retiro).

Solo se puede contrapuntuar a González consigo misma, y su reconocimiento es significativo comparado con artistas que gozan de mayor difusión dentro del género del “arte político” pero que prefieren actuar dentro de la comodidad de estetizar galerías, decorar ferias y consagrar museos, y así evadir la participación activa en la conformación de las políticas del gremio al que pertenecen, o siquiera dar su opinión a nivel público en situaciones álgidas donde sería importante —y apenas coherente por aquello de lo “político”— contar con su concurso crítico.

González continua usando los medios del arte del pasado, pinta, hace dibujos, estampa, y hace algo inmenso como la instalación del Cementerio Central, esa “acción de tutela artística”, bautizada así por Antonio Caballero, que evitó que los columbarios de este lugar fueran demolidos por el Distrito para hacer un patinódromo y una ludoteca. O, para irnos lejos, hay que recordar la poderosa elocuencia del ícono de Los Suicidas del Sisga, su dimensión política, una poderosa narración menor tan apabullante como otra de sus piezas más mediáticas y recientes, el retrato de Yolanda Izquierdo, que alcanzó para generar un “efecto Guernica” que ancla la historia de esta mujer asesinada a un presente que se activa cada vez que se cuestione la imagen en busca de algo de memoria. La versión de González de la historia del país y del arte en Colombia es única e irrepetible, su agudeza, sapiencia, suspicacia, provocación y fina malidicencia son memorables; uno quisiera, como lector, que también tradujera a escritos de amplía difusión el dulce veneno de sus conferencias.

Y así, casi rayando en el panegírico, podría yo decir que Beatriz González ha usado su poder para poder hacer, y aunque se ha puesto en juego y en riesgo, su capital político sigue intacto desde su gestión no exenta de polémicas como curadora y luego crítica del Museo Nacional. Y a pesar de los nuevos teóricos e historiadores decolonialistas, ningún deconstructivista, o algún aparecido “deloqueseaísta”, supera su vigor para continuar actuando sobre el lenguaje con vigencia y beligerancia, algo que se agradece en medio de tanta corrección política y formas cancillerescas.

Y la terapia continua…

***

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15 Opiniones sobre Terapia: Los diez más poderosos del arte nacional (Segunda sesión)

  1. Jaime Espinosa Toro 2013/06/25 at 9:42 pm

    muy acertado todo lo q acabo de leer y se quedaron cortos para mi. en colombia el arte esta pasando por la peor época de su existencia las galerías divas como las q nombraron tienen mas interés en vender las obras de artista modernos y poco de impulsar arte contemporáneo yas que la verdad estos artistas no dejan mayores dividendos y los gastos y responsabilidades d estas galerías son muy grandes para dedicarsen a fomentar arte de emergentes,ahora galeristas nuevos como yo que llevo 2 años exponiendo artistas emergentes tanto colombianos como extranjeros mas a sido la ganancia cultural que la económica ya que no hay motivación se maneja mucha rosca en el medio y como dice el dicho ni hacen ni dejan hacer acá hace falta verdadero interés y liderazgo y unión para poder fomentar arte de verdad,ustedes hablan de que no se hace nada los grandes galeristas, pero galerías como la mía acaba de ganarse el 1 puesto en un salón internacional con un artista representado por galeria el gato ,y cada mes estamos exponiendo un artista joven contemporáneo apoyando contera viento y marea llevamos mas de 17 exposiciones de las cuales 5 son de extranjeros y seguimos con un artista español para julio y estas cosas quien las ve nadie mientras el circuito cerrado estéril bogotano no quiera.sin decir lo que pasa en arto que ni quiero entrar en detalles en pocas palabras el arte en colombia esta estancado y muerto hace rato, y hasta raro se me hizo que alguien hablara tan claro como ustedes lo acaban de hacer. los invito a ver galeria el gato http://www.galeriaelgato.com o en facebook la pagina galeria el gato y quedasen aterrados como la pagina de nosotros tiene mas fans que todas las galerías divas y miren porque juzguen si hay fomento verdadero acá un abrazo at jaime espinosa galeria el gato

  2. Isabel Herrera 2013/06/26 at 8:30 am

    Uy!, tanta bilis en el primero solo dejo babas para el segundo; que lengüetazo para Catalina, pidiendo pista? No hay que escupir a unos para babear a otros.

  3. Jorge Agudelo 2013/06/26 at 3:06 pm

    “Un Top siempre pone en evidencia a quien hace el Top”. Eso escribe el cronista en su primera entrega. Como tratando de desvirtuar los rankings en arte. Pero… hasta ahora veo que Ospina sí se toma en serio lo del Top. En ningun momento lo cuestiona. Más bien ofrece más detalles y se le ve muy contento con el juguete. Seguro es una manera de reorganizar el asunto para ir subiendo dos o tres puestos. Sí, se le ve contento, pero… parece que no le gusta mucho el puesto número seis. De pronto el número tres… o el número uno! Eso es. Un nuevo Top. El Top of Mind. Con estas entregas quien termina perfeccionando el Top es Ospina. Lo reorganiza. Lo re-distribuye. Se auto-asigna el papel de perfeccionarlo.

    Y haciéndome el Lucas, pienso en poderosos como Juan Andrés Gaitán, quien en estos momentos viaja por el mundo dando forma a la próxima Bienal de Berlín, sueño que no han logrado superpoderosos como Roca. Pienso en Maria Inés Rodriguez quien a pesar de haber sido retirada abruptamente de su puesto como curadora en el MUAC del DF, tiene su poder y seguro aterriza pronto en un puesto bien poderoso. Pienso en Inti Guerrero, quien adora el poder, ha logrado una carrera prometedora y al que seguramente no tuvieron en cuenta porque sus decisiones no afectan el medio local. Pienso en Ivan Argote, cuya obra tiene un alto regimen de visibilidad en el mainstream europeo.

    Bien. Y para abrir más el asunto, qué tal un Top más amplio? Donde todo el mundo resulta curador? Desde Ospina hasta Gloria Zea? Y bueno, todos son “poderosos” a su manera. “Roscas varias” y “super roscas”.

    Curadores, anticuradores y megacuradores – > http://www.arteinformado.com/Noticias/3536/colombia-cuenta-con-destacados-curadores-fuera-y-dentro-del-pais/

  4. J. Acero 2013/07/02 at 12:28 pm

    (en este espacio debió ir una fotografía JPG, no hay forma de adjuntar imágenes, solo texto)
    La describo: En el “patio” de la biblioteca Luis Angel Arango, un patio alfombrado, se aprecian unos objetos blancos dispersos en el piso, todos blancos, como pintados con cal o vinilo domestico, como kapoors malogrados.
    Adentro, en una sala con claraboyas, estabamos “instalados” otros artistas, junto con Lucas Ospina. Ese dia el repartió unos fanzines de nombre Valdez, en honor al primer campeon mundial de algo que tuvo Colombia, yo tenía unas monedas de diez pesos con el mapa de san Andres y claro, se las regalé a Antonio Caro, los demás artistas regalaron cosas también .Un TOP TEN, es éso, a fact, is a fact right, “un Top siempre pone en evidencia a quien hace el Top. A mi me gusta eso de “Los Cuarenta Principales”, aunque hay muchas otras listas.
    Como escribes, el arte debe ser sanador, homeopatico, sicomagico, terapéutico, curatívo y hasta poético; y como titulas tu crítica como Terapia…, pues solo te puedo recomendar, y hablalo antes con tu terapeuta, Escencias Florales, que son muy, pero muy buenas. Rescue Remedy te puede servír, Uribe, se sabe, las toma montando a caballo, no se le derrama ni una gota.
    Estar en un TOP no es tan malo, tal vez el numero en suerte, por eso de los números.
    Respira hondo y cuenta hasta diez.

    Al comienzo de este segunda Terapia para el proyecto Nuevos Nombres

  5. Jairo Valenzuela H. 2013/07/02 at 11:09 pm

    …con Valenzuela Klenner no pasa nada, qué pasa con Lucas?

    Mi comentario a la nota de Lucas Ospina acerca de los “Súper Poderosos”, es desde mi punto de vista, y acerca del espacio que dirijo hace 24 años, sin hablar por los otros galeristas, así Lucas nos haya metido en un mismo “punching bag” – pienso que generalizar, es bastante ambiguo y antipático, por decir lo menos, máxime cuando cada director/espacio tiene, para bien o para mal, sus propios objetivos y estrategias, las cuales, valga la aclaración, son bien diferentes, a pesar del arrume de supuestos “escombros” hecho por Lucas – juntos para algunas cosas, pero no revueltos, por favor.
    Y hablando de estas arandelas del “poder”, para nadie es un secreto que galería que complazca al establecimiento, que no lo cuestione, que lo obedezca y se mimetice en él, siempre obtendrá réditos políticos, económicos, y por lógica consecuencia, el tan anhelado “poder”, que se genera, cultiva y acrecienta con esa gran rutina hacendosa que caracteriza a este tipo de galerías. Obviamente, el establecimiento y algunos “coleccionistas” adscritos plácidamente a éste, agradecen esa obediencia y devuelven favores y prebendas, por no ser cuestionados, ni incomodados por “irrespetuosas y señaladoras” propuestas artísticas; favores del tamaño de “Colombia es Pasión”, el cual se ha empezado a conocer como el AIS (Arte Ingreso Seguro) del medio artístico local, por el amañado manejo del programa para favorecer a esta “poderosa” galería y a su grupo de artistas, pasándose por la faja a otros artistas con iguales o más méritos para merecer la visita a sus talleres de los ilustres visitantes. Además ala, las comiditas y cocteles privados ofrecidos por y para sólo la # 2 (pues los otros galeristas son excluidos, por aquello de la competencia desleal), crean compromisos en los visitantes que redundan en invitaciones a exposiciones, pues las atenciones y “estricto” manejo de su agenda while in Colombia, tienen que agradecerse de alguna forma. Y si le añadimos el trabajar con artistas políticamente correctos, pues ni hablar del peluqín, así se trabaje con artistas que en otrora época cuestionaron de manera vehemente al establecimiento con la aparente consigna de jamás ser parte de él, ni complacerle, ni obedecerle, y menos aún, servirle.

    Y qué por qué no nos peleamos a los artistas que quedaron del Al Cuadrado? pues porque simplemente, no había razón para ello. En mi caso, y respetando el trabajo de muchos de ellos, me interesó un artista, conversamos, pero al final, las mieles del poder, del dinero y de estar cerca del establecimiento, hicieron que tomara otra decisión, la cual, hoy, no lamento.

    Y en cuanto a este párrafo: “Tal vez lo que ha pasado con estas y otras galerías es que la ambición rompió el saco. Es tan variado lo que tienen y lo que ofrecen, quieren llegar a un mercado tan amplio que han terminado por desdibujarse. Ese afán de complacer todos los gustos les ha salido caro porque perdieron credibilidad. Estas galerías hacen tantas fintas y apuestas que más que variedad muestran inconsistencia, más que apertura a formas variadas de entender el arte dan palazos de ciego a ver si le aciertan a algo. Las apuestas curatoriales de estas galerías no han podido superar los montajes decimonónicos, cuando quieren rescatar a un artista del pasado o mostrar un nuevo artista revelación, o sacar de la bodega la colección, o montar un local en alguna feria, el juego les queda mal hecho, el diseño gráfico y los textos de sus comunicaciones son descuidados, no invierten los recursos necesarios ni invitan a gente con criterio y propuestas bien pensadas….” y también, el párrafo que sigue: “Por supuesto, el destino camaleónico de muchos de estos espacios y el constante travestismo de sus propietarios son también producto del hábitat cultural en que se mueven, del mercado local del arte, de su insipiencia, de sus épocas de vacas gordas en que la especulación propicia el todo vale y eleva los precios, y de sus épocas de recesión en que solo asoman unos pocos coleccionistas por los que todos se pelean (coleccionistas buchipluma que a veces no pagan y que cuando lo hacen piden rebajas sustanciales, algo que jamás harían, por simple pudor, en un almacén de lujo de Hugo Boss o en el restaurante Harry’s Bar)”, bien se le podría aplicar a muchos artistas que conocemos del medio del arte contemporáneo, y no sólo a las galerías de arte, esos comportamientos y dinámicas van y vienen de lado y lado.

    Que curioso, pero a los espacios de arte (o a los directores de éstos) les sucede, guardadas proporciones, lo mismo que a los artistas: cada cual tiene su forma de mostrarse ante el mundo (público); tienen sus técnicas (estrategias) para expresarse, comunicar, seducir…, algunos desde una función meramente decorativista, otros “más seriamente” y otros con propuestas comprometidas con el deseo de “cambiar” el mundo. Ambos quieren “triunfar”, y ser reconocidos y respetados por lo que hacen. En ese trajinar, hay situaciones de entusiasmo, euforia y decepción; momentos de acierto, de confusión, de perdida de enfoque, y hasta de pausa para coger un “segundo aire” y proseguir en ese difícil camino del quehacer artístico para unos y del proponer y aportar como espacio para otros.

    Ahora bien, “desdibujados”, “rezagados”…, de quién, de qué? siento contradecir, pero ni la galería, ni el suscrito, ni los artistas que trabajan con ésta, se sienten así. La apuesta de la galería es otra, no vamos tras el poder, ni del título de quién vende o decora más apartamentos en Rosales, como tampoco ha sido del interés trabajar con artistas “políticamente correctos”, o meramente haciendo “arte por el arte”. Creo que a través de estos 24 años de labor, y estudiando el grupo de artistas con los cuales tengo el honor y placer de trabajar, se ha demostrado que el asunto y los intereses son otros. Y más aún, después de tantos años, todavía me sigo cuestionando acerca del tipo de galería/espacio posible en un contexto tan complejo, sobre todo a nivel de su conflicto interno, como es el colombiano. Ahí, creo, radica parte del problema de cuál es la esencia de la labor, pues como siempre se ha dicho, si esto fuera Dinamarca y no Cundinamarca, la cosa sería más clara a mucho niveles, tanto para los artistas como para el suscrito, que reitero, no es perseguir el vanidoso “poder”, lo que no significa estar en contra del billullo, que es necesario para muchas cosas, entre ellas, lograr cumplir los compromisos con los artistas especialmente. Pero ese evasivo “triunfo” se debe lograr sin traicionar las convicciones, y sin el nefasto “el fin justifica los medios”, dogma del gobierno anterior, que estableció el ambiguo “Colombia es Pasión”, en un intento por lavar la imagen negativa del país en el exterior, mostrando la “buena cara” de colombianos “honestos y trabajadores” en medio de la imperdonable violencia en contra de la población civil e indefensa durante los gobiernos de nuestro “Gran Colombiano”!

    http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12901145.html

    … cómo habrá sido la vaina de tenaz que lo dice El Tiempo, un medio del establecimiento, para el establecimiento.

  6. Carlos Salas 2013/07/03 at 12:56 pm

    Este comentario se retira por solicitud de su autor

    • Carlos Salas 2013/07/03 at 10:27 pm

      Corrección: Pido disculpas a Esfera pública y a sus lectores por mi comentario anterior, me equivoqué con el listado definitivo de los poderosos. Para ese comentario me basé en una foto que publicó La silla vacía en la que aparecían diez personajes como los más poderosos en el arte colombiano y en la que no aparecía ningún artista. No dudé en que fuera esa la selección definitiva ya que la tendencia que ha tenido en los años recientes el mundo del arte se inclina más al poder económico y político que al que hace referencia Octavio Paz y Jacobo Sefami.
      Desde esta perspectiva mi comentario anterior pierde validez y, si es posible, solicito a Esfera pública que se le retire.

  7. Jairo Valenzuela H. 2013/07/03 at 5:59 pm

    …ni queja, ni lastimosa!

    Creo que el señor Salas habla por su exclusión de los top ten…, pues ha buscado su inclusión desde siempre, como artista, como “crítico”, como “galerista”, como dealer, como miembro del “Puro Centro Democrático”, como miembro del partido de doña Gloria, y nuevamente, aunque un poco tarde, como artista, pero no le llega! aunque de pronto sus dos últimos escritos le den, sino la titularidad en ese top, sí podría ser candidato para el equipo suplente cuando Uribe vuelva a subir, o doña gloria amplíe Su Museo – pero falta tiempo para que esa felicidad se le dé. En cuanto a la mía, como lo reiteré en mi respuesta que, o no leyó bien, o no entendió, pues en ésta decía que desafortunadamente no había hecho los méritos suficientes para estar en la constelación del poder, pues mis actuaciones y actitud demostraba que mis intereses y objetivos apuntaban hacía otro lado, aclarando que en ese listado hay miembros que respeto y estoy seguro no pidieron estar allí, y que han aportado al medio artístico de manera importante.
    Creo que el medio sabe quiénes son y sobra entrar en ese candente tema, aunque creo, tu ya lo hiciste, al anular de tajo a cinco artistas nominados (Doris Salcedo, Lucas Ospina, Beatriz González, Oscar Muñoz y Jaime Iregui) que te gusten o no, es un tanto irrespetuoso, por decir lo menos….., y como dicen por ahí, con “colegas” así para qué enemigos, Virgen Santísima!

    Pero volviendo a lo que nos ocupa, te felicito por los escritos en defensa de lo indefendible, que indudablemente, sí deben darte réditos a mediano plazo, y prometo aprender para en un futuro, estar sentado contigo en la banca de los suplentes, por lo menos.

    http://www.kienyke.com/kien-escribe/carlos-salas-motivos-de-optimismo/

    http://esferapublica.org/nfblog/?p=62520

    P.D. – …se me olvidaba, muy bonita la cita, me conmovió.

  8. Muriel Angulo 2013/07/03 at 9:07 pm

    Después de la arremetida del narcotráfico en Colombia, tragedia que aun no cesa, y para la cual creo que estamos definitivamente designados, la burguesía criolla, amante a ultranza del poder, del dinero y de las “buenas hipócritas costumbres”, lavada y perfumada para la ocasión, quiso tomar distancia de todo aquello que pudiera empañar su “buen gusto”: enfilaron baterías, se hicieron socios de Interbolsa, aprendieron varios idiomas, se trajearon de alta costura, habitaron lofts en Rosales, redecoraron con muebles de diseño, compraron casa en Cartagena, apartamento en New York y París, fincas ganaderas, bonos de guerra, cultivaron Palma, se adueñaron de minas de carbon, etc, etc, se hicieron socios de Harvard, de “Colombia es Pasión”, enviaron a sus hijos al exterior para que lograran “ese no se que” que los diferenciaría de la clase media vestida con ropa china, y para cerrar con broche de oro, se convirtieron en coleccionistas de arte….Posmoderno. Mientras esto sucedía, Colombia se desangraba en una guerra fratricida que ellos apoyaban, respaldaban y muchos financiaban. Una guerra marcada por el hambre y las desigualdades que producía y produce el capitalismo impulsado por la clase dirigente y política que era parte de ellos y trabajaba en su mutuo beneficio, para convertirlos en una clase aparte, a extremo prepotente y privilegiada. Y es precisamente a este ramillete de escogidos, que pertenecen algunos de los dueños de las sofisticadas Galerías bogotanas. Uno de ellos, Cesar Gaviria, oscuro personaje de la historia política y económica de Colombia, neoliberal a rajatabla, sistema económico que privilegia a pocos a costa del hambre de muchos, y cuya aplicación ha sido especialmente trágica para nuestro país, es quien aparece encabezando la lista de poderosos. Es por eso, y gracias a sus capitalistas conocimientos, que entiende muy bien lo que significa el negocio del Arte. Si de sensibilidad se trata, debería hablarnos sobre el desastre humano y el desplazamiento masivo de campesinos que ocasiono su perversa Apertura económica, y la manera en que el bombardeo a Casa Verde rompió abruptamente los Acuerdos de la Uribe truncando la posibilidad de que los Diálogos de Paz con la Guerrilla de las FARC EP se hubieran concretado mucho antes, evitando masacres, secuestros y desapariciones de muchos inocentes colombianos: Que significa y para que le sirve a usted el Arte, señor Gaviria? Con respecto a la sala “Colombia es Pasión”, creo que ya todo esta dicho. Claro, que para cerrar el círculo y el asunto sea exitoso, se necesita un grupo de artistas -que como bien dice Jairo Valenzuela- les importe un comino todo lo anterior…..

  9. Eduardo Esparza 2013/07/06 at 11:17 am

    Apreciado Jairo Valezuela:

    Con todo el respeto que mereces, creo que no se debe caer en el juego de ese reality de mal gusto que ha montado La Silla Vacia. Los artistas serios de este país sabemos quien es quien en el mundo del arte colombiano, quienes han sido consecuentes con su propuesta y quienes han puesto toda su creatividad para generar nuevas expresiones. Lo que pasa es que algunos, desde su egolatría, están convencidos de que aquí el arte nació en el momento en que ellos decidieron entrar en ese mundo, como “Artistas”, “Curadores” o “Galeristas”. Por eso al que quiera pan y circo allí lo tienen, ese es nuestro plato típico nacional pan y circo. Eduardo Esparza, Artista Plástico

  10. Francisco Viveros 2013/07/06 at 11:24 am

    600 millones, 1.300 millones, 800millones: ¿Y son todas estas galerías y espacios las que ponen a sus artístas jóvenes a trabajar como pasantes diciendoles que no hay presupuesto? Curioso, los mamadores de la teta publica son los que salen a hacer el debate a este artículo ahora. Nadie más.

  11. Jairo Valenzuela H. 2013/07/06 at 8:20 pm

    Apreciado Eduardo, no he “caído” en ningún juego, en un “reality juguetón” de pronto, pues creo, hago parte de él, pero todo bien, todo bien……

  12. Juan Manuel Garces 2013/07/07 at 5:10 pm

    Pero el sr Valenzuela esta o no esta entre los 10? No lo vi allí. Y eso que escribió Lucas Ospina de su galeria…déjeme decirle que me sorprendí muchísimo.
    “!Así paga el diablo a quien bien le sirve!”, reza un conocido adagio popular.

  13. Juan Manuel Garces 2013/07/07 at 5:28 pm

    Catalina Casas es muy bella y eficiente de verdad. Que persona tan sensible y distinta de esos envidiosos y peleoneros galeros que por años han explotado a los artistas con el 50% y nunca pero NUNCA les hicieron ni un catalogo, ni una exposición internacional con otro gallero,ni mucho menos un libro!.
    Ahora, cuando Catalina inicia su interesante proyecto se ataca con veneno mortal su proyecto. Ella hace la gestión que durante muchos años los galeros Colombianos se negaron a realizar con sus artistas. Algunos de Feria en Feria exhibiendolos como guacamayos en la era digital. Otros ni siquiera van a Ferias, pero hacen exposiciones sin catalogo y no venden nada pero tienen ínfulas.
    Catalina vende la obra de sus artistas, los promueve y los impulsa como debe ser, a lo grande!. Por eso Proexport la patrocina y por eso es la galera mas importante de Colombia, asi le duela a quien le duela!. Ella no tiene resentimientos, ni habla mal, ni tiene odios por sus artistas aunque no trabajen ya en su galeria .
    Las puertas de su galeria siempre están abiertas a las nuevas propuestas.
    Vaya! Vaya! ahora critican quienes no han hecho su trabajo durante mas de 25 años y quieren que los reconozcan como buenos galeristas. Suerte!

  14. Jairo Valenzuela H. 2013/07/07 at 9:36 pm

    …y quién es este “gallero” digo “gallito” que salta al tinglado del “poder”? – está o no en el listado, pues, no lo vi allí, tampoco. pero empieza a hacer sus primeros “pinitos” o “pinotes” para merecerlo, estaremos pendientes. No tengo ni idea qué hace o qué ha hecho por el arte, pero habrá que tenerlo en cuenta, pues se le empiezan a notar las ganas de figurar.

    Creo que a este gallito le cabe como “anillo al dedo” lo escrito al principio de este foro por Isabel Herrera: ” Uy!, tanta bilis* en el primero, sólo dejó babas, para el segundo. Que lengüetazo para Catalina, pidiendo pista? No hay que escupir a unos para babear a otros”, aunque a diferencia de Lucas, este gallito desafortunadamente, “escupió” p’arriba!
    * hago la aclaración de que en este caso, el de la bilis, sería el suscrito – aunque creo que al Sr. Garces, también le cabe algo de billis – pero es que hay que tener mucho hígado para aguantar tantos años ” explotando” a los pobres artistas, y leyendo tantas “babosadas” sin argumentos, pero no se preocupe, que como reza otro adagio popular: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, y todavía estamos en edad de aprender cómo es que se hace la labor de manera loable y transparente para que Proexport nos patrocine, y poder llegar a ser algún día, “…muy bello, sensible y eficiente, con la galería más importante del país, asi le duela a quien le duela”!

    …y para lograr esto y que me reconozcan como un “buen galerista” – aunque le aclaro, que no son más de 25 años, son 24, si es que al suscrito se refería – prometo no volver a ser peleonero, ni envidioso, ni resentido, y querer y hablar bien de todo el mundo!

    …y Sr Garces, no se “agarre”, ni se “aterre” tanto de lo que Lucas escribió de la galería, pues lo que hizo fue plantear una pregunta, que de pronto no leyó bien, por eso la transcribo: ¿qué pasa con la galeria Valenzuela Klenner, una de las empresas precursoras y con más experiencia en esto del Arte Contemporáneo?. Y una pregunta, suscita una respuesta de quien dirige dicha galería, y así ocurrió, pero creo que le revolvió a usted, la bilis y la baba al mismo tiempo. Suerte, también!