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Sobre el concepto de Plagio Académico

Permítanme comenzar hoy con algo reiterativo, para luego poder darle un giro imprevisto a mis ideas.

En noviembre de 2006, en el primer correo que envié a Esfera Pública, indiqué ciertas fallas que yo veía en la crítica de arte que se realiza en el país. Redacté en ese entonces una serie de puntos o fallas que reflejaban, en ese momento, mi opinión sobre el tema.

En mi escrito se encontraba el siguiente extracto, donde yo hacía alusión a dichas fallas:

“4-Abuso del argumento de autoridad. Se citan autores y términos muchas veces a la moda, para hacer pasar juicios dudosos por argumentos de verdad.”…”En ese sentido, en la crítica del arte que actualmente se lleva a cabo en Colombia, se da por entendido que la humanidad comenzó a pensar con autores como Michel Foucault, Gilles Deleuze o Jacques Derrida. Volvemos aquí de ese modo, al argumento de autoridad, por el cual se cae en la ingenuidad de pensar que por citar cualquiera de los nombres anteriores y algunos otros – por ejemplo Lyotard, Foster, Kristeva y algunos más – se esta haciendo “teoría contemporánea..”.

Hago aquí alusión a dicha intervención mía, ya que hoy, con gran sorpresa, encontré en el sitio web del Premio Nacional de Crítica, un ensayo titulado “La crítica de arte en Colombia: amnesias de una tradición”, texto firmado por el señor William Alfonso López, a quien no conozco personalmente. El ensayo del señor López se encuentra en la reciente publicación impresa llamada “Los pasos sobre las Huellas” de la Universidad de los Andes, de Octubre de 2007.

Interesado por la temática de esta publicación, esta mañana comencé a leer en mi computador, el artículo de López sobre la crítica de arte en Colombia, cuando, de repente, encontré el siguiente extractó en la página 30:

“El discurso crítico rebosante de alusiones y guiños inteligentes así como de citas totalmente torpes o esnobistas de Foucault, Guattari, Derrida, Lyotard, Danto, el martirizado Benjamin, y más recientemente de los autores canónicos de los estudios culturales y postcolonialistas (Edward Said, Homi Babba, etc.), no sólo en la forma de argumentos de autoridad sino en la forma de construcción de contextos ideológicos, da la impresión de que estamos ante una crítica preocupada explícitamente por sus propios fundamentos.” *

Deseo recordarle por este medio al señor López que, cuando las ideas no son de uno, así se recurra a una paráfrasis, académicamente es de simple cortesía citar la fuente o citar al autor original de las mismas ideas.

El señor López firmó cuidadosamente su ensayo como realizado en Agosto de 2005.

Sin embargo todo me da para pensar que el ensayo fue escrito tiempo después de que yo ya había publicado las mismas ideas en Esfera pública, y que fueron, en su momento, polemicas y de dominio público.

Repito que la publicación donde aparece el texto de López es de hace un mes, según dice el documento (Octubre 2007), y según el escrito de López, él mismo se encuentra al corriente de las discusiones que se dan en Esfera Pública.

Sin animo de iniciar aquí un nuevo debate agotador, incluyo a continuación un texto sobre la noción de “plagio académico”, ya que muchas veces el plagio puede efectuarse por desconocimiento o también inconscientemente por parte de quien lo efectua. Tal vez en el medio artístico bogotano hay más desconocimiento sobre este tema, porque hasta ahora estamos comenzando a pasar de una cultura oral a una cultura escrita en la reflexión sobre arte. Es importante sin embargo tenerlo en cuenta.

Sin querer llevar este incidente a ninguna otra instancia, me despido cordialmente,

Dimo García

Anexo :

EL PLAGIO: QUE ES Y COMO SE EVITA.
Fuente: http://www.eduteka.org/PlagioIndiana.php3

El plagio ocurre cuando usted toma prestadas palabras o ideas de otros y no reconoce expresamente haberlo hecho. En nuestra cultura nuestras palabras e ideas se consideran propiedad intelectual; como lo es un carro o cualquier otra cosa que poseemos; creemos que nuestras palabras nos pertenecen y no pueden utilizarse sin nuestro permiso.

Por lo tanto, cada vez que usted escriba un documento que requiera investigación, debe informar a sus lectores de donde obtuvo las ideas y aseveraciones o datos que no son propios.

Tanto si usted cita directamente o hace un resumen de la información, debe darle reconocimiento a sus fuentes, citándolas. De esta manera obtiene usted “permiso” para utilizar las palabra de otro porque está dándole crédito por el trabajo que él o ella han realizado.

Sin embargo, aún cuando haga un resumen usted corre el riesgo de incurrir en plagio. El plagio ocurre cuando usted presta palabras o ideas, las parafrasea para que no sean como el original, pero no lo logra del todo. Si sus palabras y frases se asemejan mucho a las de la fuente original, esto, también es plagio.

El plagio constituye una ofensa muy seria.

Si se descubre que usted ha plagiado -voluntaria o involuntariamente- puede enfrentar consecuencias graves. En algunos casos de plagio los estudiantes han tenido que abandonar las instituciones en las que estaban estudiando. En general, las instituciones informan cuáles son sus reglas sobre plagio en sus manuales de políticas.

Preguntas sobre cómo se cita, cómo se resume y cómo se evita el plagio:

¿Qué significa “citar” una fuente? Quiere decir que usted pone expresamente, dentro del texto que está escribiendo, que tomó palabras, ideas o cifras, de otra parte.

¿Cómo se cita? Utilice las reglas establecidas por la APA (American Psycological Association – Asociación Americana de Psicología) o la MLA (Modern Language Association – Asociación de Lenguas Modernas) cita entre paréntesis (ejemplo: cita en cada parágrafo, no en el pié de página). Por lo general, lo que se pone es el apellido del autor y la fecha de publicación de la obra en referencia (APA) o el apellido del autor y el número de la página del texto del que se extrajo (MLA). Se debe hacer de manera adecuada. La forma y la puntuación, cuentan. Debe usted también, incluir una lista completa de fuentes (bibliografía) al final de su escrito. Con esto no solamente se pretende demostrar a sus lectores que usted investigó, sino además ofrecerles otras fuentes en caso de que quiera profundizar en el tema. Nuevamente, esto debe hacerse de acuerdo a las reglas establecidas por la MLA o la APA [3].

¿Qué se debe citar?

a) Todos los datos, cifras, estadísticas que no sean de conocimiento común.

Ejemplo 1: Los precios de la Plata alcanzaron el valor más alto en nueve años $7.28 dólares por onza, el 5 de Febrero de 1.998. Algunos analistas predijeron que alcanzaría los $10.00 dólares por onza en los dos meses siguientes (Fuerbriger D1). Esto se debe citar porque no es conocimiento general.

Ejemplo 2: La Declaración de Independencia Norteamericana fue escrita en 1776. Esto es de conocimiento común y no necesita citarse.

b) Teorías o ideas específicas que han sido propuestas por otras personas.

Ejemplo:

No es la pobre y discreta pronunciación de los sonidos de vocales y consonantes lo que tanto interfiere con la comunicación, es el uso de entonaciones y acentuaciones equivocadas (Gilbert, 1994, p. 21).

c) Cualquier información específica que NO sea de conocimiento público.

Ejemplo: Se estima que las muertes por arma de fuego sobrepasarán muy pronto las ocurridas por accidentes de tránsito como la primera causa de muerte traumática en Norteamérica (Davidson, 1998, p. A31). (Las pautas de la APA se utilizaron en las citas anteriores). La mejor política para adoptar es: cuando haya duda de si algo es de conocimiento público, cite la fuente.

* Texto completo de Los pasos sobre las Huellas:
http://premionalcritica.uniandes.edu.co/Lospasossobrelashuellas.pdf

***

Rectificación de Dimo García

Estrasburgo, 17 de diciembre de 2007

Señoras, Señores,
Esfera Pública.
La ciudad

Apreciadas señoras y señores,

Por medio de esta carta, sacrifico un poco del tiempo dedicado a la pintura, para rectificar públicamente el error cometido al sugerir que en un texto del maestro William López había ideas que yo consideraba como mías.

Con el profesor William López, ya hace varias semanas me comuniqué para aclarar mi equivocación, pero deseo también hacerlo público, para evitar todo mal entendido.

En aquella ocasión, me dejé llevar por una reacción impulsiva y no verifiqué antes mis apreciaciones.

Espero que, con este gesto de mi parte, queden aclaradas todas las dudas sobre la situación.

Retomando el pincel y presto a seguir pintando, me despido, agradeciendoles la atención prestada,

Dimo García

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5 Opiniones sobre Sobre el concepto de Plagio Académico

  1. carlos alberto dice 2007/11/23 at 6:53 pm

    Creo que vale la pena recordarle a Dimo García que antes de hacer una acusación de semejante gravedad, debería buscar donde se publicó el texto de William López inicialmente, de qué forma se hizo y si para la versión publicada por el Premio de Crítica se hicieron algunos cambios.

    En su primera participación en Esfera Pública, Dimo García se presentaba exhibiendo todo tipo de credenciales académicas para sustentar su regaño a todos los participantes de esta esfera. En su participación de hoy, Dimo nos anexa un manual para evitar el plagio. Todo muy pedagógico.

    Sin embargo, creo que muchos de los participantes de Esfera Pública recordamos muy bien* el texto de William López, pues fue uno de los primeros que se publicaron en este foro en el que se analizaba el contexto de la crítica, afirmando que era precisamente en espacios como este donde la crítica se estaba replanteando.

    Pero bien, más allá de entrar a discutir el contenido de este texto, le recomiendo a Dimo que en vez de buscar tantos manuales a la hora de regañar o acusar, hiciese un mínimo de investigación de fuentes.

    No hace falta tener un doctorado para buscar en Google o en Esfera versiones de este texto (primer paso), o ponerse en contacto con los organizadores del premio de crítica para averiguar sobre la pequeña historia de este texto (paso dos).

    Y paso tres, buscar en Esfera Pública si alguien menciona ese texto, o si se publicó en esta red. Dado este paso se dará cuenta de dos cosas: la primera, que efectivamente se publicó en agosto del 2005. La segunda, que dio lugar a un interesante debate.

    Le anexo los enlaces, pues a todas luces no tomó el curso de “busquéda de fuentes”.

    artículo: http://esferapublica.org/nfblog/?p=303

    *debate: http://esferapublica.org/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=28&Itemid=2

    Carlos Alberto Vergara

  2. Gabriel dice 2007/11/24 at 9:56 am

    Creo que lo que molestó a Dimo Garcia del ensayo de William López tiene que ver con dos asuntos. El primero de ellos consiste en que este ensayo es un ataque demoledor contra esa crítica “docta” que precisamente se basaba en un “correcto” uso del lenguaje, cuando no, en su total especialización. El segundo, es que si efectivamente el texto fue cambiado para “plagiar” a Dimo García, debió resultarle bastante molesto el no verse incluído dentro de los autores de esa crítica actual que señala William López.

    Dios libre a la crítica de estos “doctores” que mientras por un lado se autodeclaran vigilantes del lenguaje, por otro, no tienen ni el más mínimo cuidado -ni metódo de investigación- al momento de lanzar semejante acusación.

    Gabriel E. Merchán

  3. victor quinche 2007/11/25 at 10:35 pm

    El problema con la respuesta de Gabriel Merchan y Carlos Vergara al escrito de Dimo García es que atacan a García y no a lo que García dijo. Vergara le reprocha el empleo ineficaz de las fuentes y Merchán le enrostra el cv con el que García se introdujo a sí mismo en Esfera. (Ambos, obvio, quiebran una lanza en nombre de López, yo también lo hago, esto se da por descontado.)
    Yo tengo otra opinión que aparentemente va en principio contra García, pero que apunta en verdad en otra dirección: me parece que García cree que es más inteligente de lo que es cuando piensa que una idea muy corriente: en Colombia (y en muy buena parte del mundo) el empleo de los nombres propios de moda (Foucault, Foster, etc) y el verbalismo que suele venir aparejado con ellos, han suplantado el ejercicio de una crítica de arte robusta y permanente.
    Pues bien, esta es una idea que hasta un profesor universitario podrìa tener, de hecho, varios la han tenido y no se han plagiado mutuamente. Es una característica corriente de la situación hermenéutica en un momento determinado: el mismo pensamiento se produce en varios sujetos más o menos al mismo tiempo.
    Esto explica que esta idea, que no es muy difícil, y cuya enunciación proviene de un terreno aún más amplio: la respuesta de los filósofos “tradicionales” a los exabruptos resultantes del manoseo del lenguaje que antes había enunciado Sokal contra todos los postestructuralistas, que antes había enunciado Habermas también, y que por lo tanto no es propiedad de Dimo García ni de nadie… es una idea que está ahí en el ambiente hermenéutico, que no tiene dueño, como toda idea corriente (por ejemplo, yo no creo ser el dueño de la siguiente idea: las ideitas fáciles no tienen dueño, tampoco plagio a quien ya la haya dicho, porque es una tontería: se trata de lo que en la definición de plagio que envió García es llamado “conocimiento común” ), además, se trata de una ideita.
    Si Dimo García en su primera intervención en Esfera hubiera descubierto algo difícil de descubrir, digamos por ejemplo, una teoría radicalmente novedosa que explica de adecuada manera el estado de atraso de nuestra crítica criolla, una teoría consistente, demostrable en los que se llaman críticos o que dé razón de su ausencia, no una parte de una teoría -como que en Colombia se abusa de los autores de moda-, entonces no solo debería reprochar a cualquiera que se la copie, sino que debería registrarla o afanarse en publicarla en una revista, ojalá indexada.
    Debo recordarle finalmente de Dimo García que una aplicación radicalmente estricta de las definiciones es ella misma un exabrupto: si llevamos al extremo la definición de plagio que él envía, casi todas las ideas (incluso ya todas las ideas, si es que hay un dios) ya han sido pensadas y volver a usarlas sería plagio, en sentido literal. Un poco de calma en esto, un poco de calma.

  4. carlos alberto 2007/12/01 at 9:38 am

    Bueno, y a estas alturas, qué se hizo Dimo García? Sería interesante conocer qué piensa, pues a todas luces parece que todo fue un malentendido en el que William López no tiene nada que decir. Según Dimo: “Sin embargo todo me da para pensar que el ensayo fue escrito tiempo después de que yo ya había publicado las mismas ideas en Esfera pública, y que fueron, en su momento, polemicas y de dominio público.” La sola revisión del texto publicado en Esfera Pública da cuenta de que esa aseveración es falsa. ¿Continúa Dimo pensando que efectivamente W. L. alteró su texto para plagiarlo?

  5. diana marcela ayala 2007/12/04 at 10:15 pm

    un cordial saludo
    hoy me encuentro con la lectura de un texto que remite realmente a los
    problemas que observo en el ámbito del arte;es la justificación medial
    de la mediocridad frente a la impotencia de pensar y enlazar
    coherentemente la obra plástica con su justificación,que simplemente
    es dada por la introducción de un problema solucionado por la
    filosofía y acomodado en un contexto “artïstico” que no concreta ni es
    comprensible en si en la misma obra,si no es con el discurso del
    personaje en cuestión, y simplemente gracias a este discurso la obra
    adquiere relevancia,¿Pero es ese el objetivo de una obra?

    Realmente que se esta haciendo a nivel de crítica,justificando citas
    textuales de pensadores reconocidos o utilizando el planteamiento de
    apropiación para sublimar una obra.

    Quisiera saber realmente,que rumbo se desea tomar en este momento en
    Colombia y porqué.

    ¿la postmodernidad nos esta ayudando, o simplemente nos esta haciendo decaer?