La nueva sede?

Bogotá, domingo 6 de noviembre. Carrera 16 #39-82. Esta mañana nos dio por pasar a mirarla con mi perro:  casa esquinera tipo inglés, como le gustan a Antonio Caro, con techos inclinados para que ruede la nieve. SE ARRIENDA  314 358 5884

 

Como en Oxford, la entrada a la residencia con rosa isabelina sobre estructura romboide en la ventana y farol en la puerta, de película. Pero no me imagino al ciudadano común bogotano, de chicharrón y rellena, entrando espontáneamente a ver sofisticadas exposiciones de arte, así traten de ellos

 

Entrada por la carrera 16: otros parqueaderos, descargue de obra, ventanas de oficinas para algunos funcionarios, etc. Pero imaginemos: esas casas están llenas de cuartos, y si se van a adaptar para exposiciones, hasta qué punto puede hacerse con propiedad y amplitud si se ha tomado en arriendo? Y como si fuera poco, el lado oscuro del seto de pino está completamente seco, la luz no le llega

 

Perspectiva oriental hacia un pequeño parque con árboles altos donde queda una sede diabética que recuerdo muy bien porque una vez me sacaron sangre. En ese mismo parque, oh coincidencia sangrienta! sobrevive sin prado y sin verde la que fue la casa de las Combariza (saliendo de visitar a una de ellas, mi primera profesorcita de francés, me atracaron tres tipos en la avenida Caracas y me regalaron dos puñaladas en el brazo; el libro de francés quedó salpicado de rojo). Después de la infame Caracas, sigue la avenida 38, la estación de Policía (que no visité, pues preferí perseguir a mis atracantes), el Parque Nacional, etc

 

Los vecinos, pared de por medio, no podían ser más adecuados, sorpresa!

 

La mansión Malpensante, aka Andrés Hoyos, egregio protector de las artes, sobre todo las modernas. Me encanta el lugar, una vez estuve visitando a Marianne Ponsford, una examiga rebelde; recuerdo que en esa ocasión se le cayó de la mesa el nuevo portátil, un Macintosh …

 

Perspectiva occidental, domingo por la mañana… Desierto, ni un alma que se aparezca a participar de la emoción de las artes actuales, las que precisamente requieren de pueblo. Pues con esa elegancia, y en ese lugar tan recóndito, quién se acerca?

 

Y diez cuadras más arriba, caminando en línea recta hacia los cerros orientales, el Parque Nacional, sus canchas de tenis, y una edificación modernista entre los árboles abandonada hace ya más de un año al rigor de la intemperie  (eso me contó el vigilante)

 

El sitio en cuestión, la Ludoteca del Parque Nacional con salones, oficinas, niveles y terrazas. La Lutoteca, pues ya nadie la usa para nada

 

Otro ángulo

 

Y ahora por atrás, con terrazas y balcones, donde pueden apreciarse, abajo, frente a una placita en semicírculo, la entrada a los salones de danza, muy amplios, y arriba, otro salón de características similares donde un enjambre de niños (Ludos=juego) solían pintar como locos

 

La entrada vehicular viniendo del norte por la carrera quinta, calle 36. Y todos esos prados ondulados invitando al placer de los perros y la gente, en ese orden (al apartamento del fondo siempre le tuve ganas)

 

Detalles de la construcción y sus colores

 

Reflejados en la biblioteca… Salón Universitario Arte y Ciudad (‘cerrado hasta nueva orden -la administración’). El aviso del Teatro del Parque se refiere seguramente a la siguiente imagen, los vecinos de al lado, aunque suene redundante

 

Hélo. La última vez que estuve en ese escenario se dio por terminada una relación que tuve por ese entonces. Pero tengo buena espalda, a todas terminan por nombrarlas en puestos importantes

 

Vista lateral de la caja de vidrio que contiene el salón de pintura infantil, arriba, y el de danzas, abajo, que ya había mostrado, y que se prolonga por debajo hacia otro salón, donde se guardan las luces (un vigilante muy locuaz), que llega hasta el muro de piedra amarilla que vimos en la fachada

 

Vista frontal de lo que podrían ser oficinas, arriba, y la biblioteca que se abre en ventanal sobre la panorámica del parque, y que ya les mostré desde otro ángulo. Es una lástima no saber cómo se llaman esos árboles… Urapanes?

 

Y otra de más lejos, para recordar cómo es la fachada. Y, detalle agregado, pues el lugar siendo un parque (tal y como en el Planetario), convoca al común de la gente de manera espontánea, sin tener que anunciarse

 

Y nos vamos para la casa, que va siendo hora del almuerzo, y no hay nada