Populismo estético (para arquitectos)

Y no se trata de que el joven Hosie no investigue, todo lo contrario, se la pasó por más de cinco años trabajando con la comunidad del barrio El Paraiso (seguramente desarrollando un valioso proyecto arquitectónico que pronto veremos en alguna Bienal), pero una cosa es utilizar todo esa información para concretar una solución arquitectónica…

El trabajo colectivo y el interés por los valores y materiales autóctonos define en buena parte el trabajo de este joven arquitecto, quien ha tenido importantes reconocimientos en el medio de la arquitectura, siendo uno de ellos un premio en la Bienal de Arquitectura por una biblioteca pública en Guanacas (Cauca), en la que además de establecer una clara relación con el lugar, llevó adelante el proyecto con una activa  participación de la comunidad (algo poco usual en el ejercicio de la arquitectura)

Ahora, una cosa es el interés por lo comunitario y los valores locales en la arquitectura y otra, muy distinta, querer hacer extensivas estas prácticas al campo del arte. En principio, queda claro que Hosie no habla desde el arte sino desde la arquitectura y que su público no es otro que el de los arquitectos. Para ellos de pronto «eso de lo popular» puede conservar algunos visos de novedad, mientras que para el arte el tema es algo tan visto, que abordarlo actualmente exige tratamientos distintos a los de «retratar los muros», atribuirle valores plásticos a los «errores de ortografía» o colgar ropa («así hacen ellos en sus casas») a la entrada del Museo: «¡Qué irreverencia chino Simon!» le dirán reconocidos arquitectos como Dicken Castro o Germán Samper.

Y no se trata de que el joven Hosie no investigue, todo lo contrario, se la pasó por más de cinco años trabajando con la comunidad del barrio El Paraiso (seguramente desarrollando un valioso proyecto arquitectónico que pronto veremos en alguna Bienal), pero una cosa es utilizar todo esa información para concretar una solución arquitectónica y otra, muy distinta, aprovechar ese material para para una nueva intentona artística («y nada mejor que presentarlo en ese estupendo museo que construyó Daniel, toda una belleza!»).

Definitivamente Simón Hosie quiere ser artista (para arquitectos). Y sí, es posible que descreste a buena parte de ese gremio, algunos amigos y familiares (no demora la entrevista lacrimosa con María Elvira Samper), pero gran parte del medio artístico no lo toma en serio. Y no es que lo “abominen”, como dice el periodista con el ánimo de presentarlo como un niño incomprendido y ver si se genera controversia (“seguro le van a caer durísmo, pues su obra es muy polémica”), no, simplemente, lo que presenta en el Museo de la Tadeo son los trabajos que un arquitecto que retoma algunas estrategias del arte, enmarcando todo este proceso en una muestra más de populismo estético (para arquitectos).

Catalina Vaughan

Los dejo con la nota de prensa (los subrayados son mios):

Simón Hosie vuelve al ruedo con una muestra que ironiza sobre riquezas y pobrezas. Se trata de ‘¡Buenas!’, revista que tiene un formato similar al de la publicación española ‘¡Hola!’

De la misma manera como el jet set español se mira en la famosa revista ¡HOLA!, ahora los habitantes del barrio El Paraíso, de Ciudad Bolívar (Bogotá), se pueden ver en ¡BUENAS!, una publicación en papel de lujo, con fotos a todo color y a doble página -como ¡HOLA!-, pero con historias de personajes que sobreviven, aman y luchan en ese barrio capitalino, donde la vida está lejos de ser color de rosa.

¡BUENAS! es una propuesta del controversial artista Simón Hosie, querido y abominado en el medio del arte desde cuando, el año pasado, se dio a conocer como el autor de la Carta furtiva, obra en la que una humilde mujer escribía una carta anónima con sus vivencias y opiniones, y que luego Hosie reveló que era un invento suyo.

Siguiendo con lo popular, esta vez presenta en el Museo de Artes Visuales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano Ablando (sic) con la pared,una colorida exposición curada por Ana María Escallón, con una treintena de pinturas, fotos en gran formato y video, en el que destaca esta revista satinada de 114 páginas.

Hosie basó esta obra no periodística (es una creación) en su trabajo de seis años en el barrio El Paraíso. Con el formato de las revistas que hablan de los que habitan el pent-house de la pirámide social, muestra cómo son los que sobreviven en el sótano. Ancianos, mujeres, hombres y jóvenes de El Paraíso hablan de las experiencias de su subsistencia y lo que piensan. En las fotos, tomadas en sus casas, se ven los colores y los materiales con los que están hechas. Les preguntó sobre asuntos que suelen parecer banales, como la ropa, la decoración, sus gustos sobre la pareja, el amor, la belleza, el arte y la vida cotidiana.

También sobre la salud (mejor, enfermedad), la muerte, la comida (es decir, el hambre).

Según él, en sus vidas hay un conjunto de expresiones estéticas: «Hay una estética dominante y unas subyugadas, y estoy mostrando el panorama que no se ve. Su estética no viene de una idea conceptual sino de lo que viven», dice Hosie.

Al parecer, es derivada del demoledor sentido común: «Cuando hace frío me pongo un saco y, si no, algo más ligero», dice Margarita Sánchez, entrevistada por Hosie. Hay mucho de vergüenza en el resto de la sociedad cuando mira esto. Entre nosotros, la idea de progreso volvió inculto a lo popular. En nuestra sociedad, con unas diferencias cada vez más extremas, duras y dolorosas, resulta complejo asumir que hay una estética popular que goza de imaginación y claridad«, opina el artista.

También habla de lo que la gente hace para subsistir. Al señor Pedro Telmo, que recoge agua lluvia para su casa, le pregunta: «¿De dónde viene esa actitud con un enorme sentido ecológico?» «¿De dónde más? ¡Del recibo del agua!», responde Telmo.

¿Una oda a la pobreza? «No -sostiene Hosie-. ¡Nadie quiere vivir así! Vivir así duele, pero como estamos a años luz de ofrecer un modelo de vida como el del norte bogotano, hay que hallar soluciones desde otras perspectivas, desde valores no materiales. Con esto quiero reflexionar sobre esa riqueza que tienen y que no brilla, sobre los valores que no se ven por los prejuicios».

Algunos piensan que mostrar la pobreza material de la gente que carece de lo básico con el estilo de una revista frívola es una burla.

Hosie no lo cree: «Me interesan las preguntas y las contradicciones. Uso el ropaje de lo frívolo y de la élite del gusto para mostrar los valores de la gente. Así revelo riquezas y pobrezas de unos y otros».

http://www.eltiempo.com/culturayocio/arte_eltiempo_vivein/artista-crea-revista-para-los-desconocidos_7690443-1

1 comentario

En la biblioteca de Guanacas, las citas a Ronchamp en la fachada no deben ser gratuitas, la razón de articular algo validado académica y disciplinalmente para legitimar de esta manera un proyecto, justificando la presencia de la “arquitectura”.

Esta biblioteca, promovida y gestionada en un comienzo por la misma comunidad, evidencia un factor poco tenido en cuenta en el desarrollo de la planificación y del estudio de la arquitectura. Qué porcentaje tiene Hosie y que porcentaje tiene la comunidad?… imposible de calcular, el caso concreto es que sin la comunidad, Hosie no hubiera conseguido la fama acarreada y los premios merecidos.

Del mismo modo en Medellín con la Biblioteca de España de Mazzanti, tan discutida y vuelta discordia dentro del gremio, sin una localización estratégica teniendo en contexto de marginalidad, ya identificable a nivel internacional, para de esta manera tocar una fibra delicada de las ciudades contemporáneas ; las favelas, invasiones, villas, campamentos, tugurios, ghetos, asentamientos, barracas, pocilgas, barriadas, etc, etc, etc.

Los arquitectos siempre han intentado desesperadamente causar impacto a la sociedad, en esta ultima tendencia, tanto de Hosie como de Mazzanti,(o Fajardo), parece enfocarse en ese 68.5% del producto interno bruto nacional llamado informalidad.

Una nueva historia, tal vez igual o mas dramática ha comenzado, por ahora rinde sus primeros frutos mediaticos, y nuevas historias del futuro están por escribirse…

La arquitectura es el testimonio más importante de la mitología
Walter Benajamin

visite http://www.mediolibre.tk y este al corriente de este nuevo romance entre la ciudad y los arquitectos.