Parte 2. Una Segunda Oportunidad para Hitler

* Viene de una Primera Parte.

 

Comité de Horrores

 

“Walker sabe que la apuesta es grande y por eso buscó la asesoría de reconocidos personajes de la plástica y empresarios para integrarlos al comité de honor de la feria. Entre ellos están Celia Birbragher, quien tras su publicación ArtNexus es reconocida como una de las grandes conocedoras del arte latinoamericano; Ella Fontanals de Cisneros, directora de Cisneros Fontanals Art Foundation; Solita Mishaan, reconocida coleccionista; Gloria Zea, directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá; y la excanciller Noemí Sanín… El comité lo completan Elenita Mogollón, directora de la Fundación Granitos de Paz; Francia Escobar de Zárate; Ximena Tapias, socia de Walker Marketing Cultural; Claudia Hakim, directora de la Fundación NC-arte de Bogotá; Carlos Lleras de la Fuente, presidente de la Junta del Festival Internacional de Música de Cartagena; María Juliana Ricaute, socia de Silk Banca de Inversión; Araceli ‘la Chica’ Morales, directora del Festival Internacional de las Artes del Caribe, y Jean Claude Bessudo, presidente del Grupo Aviatur”

Los Duros del Arte en Cartagena. Revista Jet Set.

 

Malentendiendo hasta un nivel aberrante algún arquetipo internacional de ciudad-museo, asistimos a otra tentativa de refundar a Cartagena. Esta vez como un Cubo Blanqueado por una comisión de turistas/artistas tan urgidos de vacaciones, que prefirieron seguir el tour estándar, sin falta o necesidad de algún trabajo de campo.

Por la anuencia de una lamentable e incontinente actitud hedonista, se evitaron con desprecio y silencio absoluto, las más cercanas aunque desapacibles realidades, allegando directamente en el grito de un puñado de no-participantes, declarados en resistencia ante las contraproducentes condiciones de los eventos aquí suscritos. A pesar de todo, nada alcanzaría para despabilar la actitud indolente de sus “colegas” del interior, en una claro ejemplo de que el individualismo de una rampante sociedad de consumo, ya está determinando aquí las relaciones; máxime ahora que el artista se asimila como el singular productor de un mercado en auge, debiendo entrar casi exclusivamente en relación de competencia con el otro, su adversario.

Con justa causa, al momento de suplir el ejercicio elemental del lugar específico, que de otra forma quedaría inexplorado deliberaamente, por estas razones, entre otras que se adivinan similares. Se hacen ineludible advertir en los perfiles del Comité de Honor de ART/Cartagena —iguales o próximos a los de la BIACI—, todo un dechado de “virtudes” que se proclaman desde la institución deontológica de sus honorables sociedades.

 

Registro durante intervención de Las Meninas Emputás en la BIACI.

 

Por ello, comencemos de manera breve con Belisario Betancourt; hoy artista integral, antes presidente del Holocausto del Palacio de Justicia, entre otros tantos desastres bajo su “acción u omisión”. También mencionemos a la que frente a semejante coyuntura, ordenó censurar el reporte en directo de los medios locales y reemplazar por fútbol, todo ese «melodrama»; su amiga, al mando del Ministerio de Comunicaciones, Noemí Sanín.

Después y durante más de una década, esta hincha fiel de Millonarios y expresidenta de su junta directiva, hoy vinculada al conservadurismo (antes “independiente”); resolvió dedicarse —¿acaso, aferrada a un recelo machista?— a investir una candidatura, desde su condición de mujer, para el primer puesto estatal en Colombia; desluciendo y arrastrando esta bandera, hasta ser el andrajo de sus intrascendentes ajetreos políticos.

¡¿Y cómo no nombrar a la aún más entrañable del genio creativo que encabeza esta lista blanca?! Ante quien él comparece, conforme a los títulos otorgados por tan menesterosa doncella, como: el Llanero Solitario, el Cid Campeador o el Batman de su ruinoso museo. El que parece a los ojos más críticos, toda una monstruosidad de lo institucional,  cebada de recursos del estado por antojo de “su propietaria”, Gloria Zea, a pesar de quienes advierten que las fauces de tal mascota engreída son un hoyo negro para el patrimonio cultural.

La misma “ama”, “dueña” y “señora” de ese elefante blanco —junto con el pintor que más aportó al buen gusto del que presume esa cultura traqueta, cuyos coleccionistas, lo posicionaría a la altura de sus elevados precios—, es madre de Fernando Botero Zea. En cierta ocasión, prófugo de la justicia por robo de dineros calientes, durante la campaña electoral, en la que fué tesorero de un narcopresidente colombiano ya resarcido, y al nivel internacional de la UNASUR.

Sin extendernos en prontuarios. Ya con la simple vinculación de estos tres personajes (Belisario, Noemí y Zea) en semejante Comité de Honor; inmediatamente se vislumbra una zoociedad paquidérmica de vacas sagradas, en plena purga de comprometedores lastres, dejados a su paso de estampida, tras de la que unos rinden y otros infunden un caso omiso absoluto a culpas históricamente olvidadas, pero que ciertamente preceden a prestos anfitriones del que se dirija por la ancha senda de sus séquitos.

De tal suerte, veremos cómo se despliega en un lóbrego y pestilente resquicio, la manguala incontrovertible de potentados aquí introducida. Allá, donde nadie advirtió que el escudero/embajador ante EE.UU. del mismísimo Ernesto Samper (incluso a pesar de Colombia y aún durante el proceso 8.000), también hace arte y parte de este petit comite.

 

comitehorrores2Faranduartista, Vacacionista Empedernido, Funcionaria X y su Escribana Oficial.
Coctel. 5 Festival de Música Cartagena. El Universal.

 

Carlos Lleras de la Fuente, tío querido de Germán Vargas Lleras; ese Lleras de la Ley Lleras opuesta el espacio público de internet y también de las calles con sus intentos de judicialización contra la protesta ciudadana; primer jefe de Cambio Radical, cuna de múltiples parapolíticos investigados y condenados; amigo de alias: «Zar de las Basuras, Alberto Ríos […] el empresario que financia las campañas de Germán Vargas; es además el empresario que le habla al oído a los hermanos Vargas Lleras y que incluso los ha llamado a formar parte de las juntas directivas de las empresas del clan Ríos. La relación de veinte años de amistad entre Vargas Lleras y Alberto Ríos los ha llevado a compartir bienes en casas de recreo en Cartagena, campeonatos de golf, he incluso para que Vargas Lleras impulse al hijo de Alberto Ríos, Felipe Ríos, en la política.»

Aquél tío de nuestro próximo primer mandatario (por las virtudes de su línea de sangre), coincidencialmente también es progenitor de una sagaz Dama de la Cultura. Cristina Lleras, quien al abandonar la Gerencia de Artes Plásticas del IDARTES, saltando al fin del inestable navío de la Bogotá Humana  —justo en épocas de la destitución contra Petro— a las abrazadoras aguas del mar caribe, para caer triunfante hacia arriba, como siempre en su paso de trampolín, rebotando al centro y regir desde la meritocrática institución que bien considere la aptitud congénita al poder, soportada con estoicismo, por esta gran familia de servidores públicos a la que tanto debemos nuestra nepocracia a perpetuidad regenerada. En gran parte por la obra generosa del también “excelentísimo”, Alberto Lleras Camargo con su Frente Nacional (hoy, Unidad Nacional) en pos del que se re-inauguró la deplorable alternancia del mando entre las parentelas de ayer, hoy y siempre.

Volviendo a la vida, obra y milagros de aquel prohombre que es Lleras de la Fuente, sabemos que si bien sobresaldrá en los anales de la historia, como uno de los candidatos a la jefatura del poder ejecutivo, menos populares con su 1% en las encuestas. Hoy, fungiendo de director del Festival Internacional de Música de Cartagena y representando el Comité de Honor aquí referido;  puede jactarse del buengustismo de todo un pez gordo de La Cultura, allí donde no existe el arte contemporáneo, ni suenan los acordes de la inmensa minoría.

Ya consagrado a la magna labor del adoctrinamiento de ese vulgo con expresiones más que intolerables y presa fácil de censura. ¿Acaso no sentirá expiadas sus culpas políticas, logradas a pulso en esos años dorados del Proceso 8.000 (momento culmen de su primera carrera)? No sin razón los propios dirigentes de la zona se distinguen de sus congéneres sin miramientos, cuando se trata de condenar las manifestaciones impuras de este pueblucho degenerado, al aseverar a voz en cuello: “Si Hitler hubiese conocido a los champetudos, no se hubiera metido con los judíos”.

 

Grupo: Comunidad de Artistas de Cartagena y Bolívar.

Al franquear tan serpentinas ramas del poder, no podemos abandonar tras el inmolado Palacio de Justicia, ni pasar de largo ante el más duro entre los “duros del arte”; tal cual Jet Set intitula, entre sus dádivas de revista de peluquería, a esta caterva reverente por él encabezada, como el más representativo de la feria-boutique: ART/Cartagena. Y por qué no cerrar con broche de oro, la presente disertación dedicada a tan honorable Comité de Horrores, citando al querido y nunca bien ponderado Belisario Betancourt, cuando su grandilocuente intelecto también fué solicitado por la BIACI.

Así, consecuentemente con el componente pedagógico-engaña-bobos, de tan cultísimo certamen; este venerable maestro, nos ilustra con generosidad cosmopolita, sobre lo que es verdaderamente una “Bienal de Arte”. Por supuesto, desde la reserva a la autoridad de un imparcial arbitrio (como la suya) en el periódico que detenta mayor circulación, dispuesto como si del amplificador de su tertuliadero personal se tratara.

Sin más preámbulos; deleitándonos con su eminente genialidad, inigualable estilo poético y la lucidez mental que delatan sus letras, nos enseña que:

“En palabras claras, una Bienal es un espacio participativo y de la creación colectiva, destinado a ser una floración resplandeciente, fugaz en el tiempo físico, pero permanente en el tiempo antropológico, en el sentido de que educa, da informaciones que quedan para el conocimiento o para la controversia. Honorato de Balzac advertía que el arte es como el vuelo, la huella apenas perceptible del ave que pasa. Muchos vuelos se convierten en el vuelo. Así es la obra de arte, o con la lividez y fugacidad del ave que pasa, o de la instalación que fenece al crepúsculo.
Toda Bienal es, de consiguiente, transparencia y permanencia. Toda Bienal es Presencia, es existencia, es estar en, es naturaleza sostenible o simplemente naturaleza contemplable, según la decisión intangible del otro protagonista distinto del Creador. La Bienal ejerce el quehacer metodológico de enseñar a ver y a discernir, no necesariamente para aceptar sino al mismo tiempo para cuestionar. No es tanto cosechar cuando sembrar.” La Siembra. Periódico El Tiempo.

 

Las Primeras Damas…

 

Nadando hacia ese ocio cortesano que tiene como destino la gestión de las artes poscontemporáneas; se encuentra otro más del cardumen de “cerebros fugados” sobre el que improbablemente nadie se detuvo durante ese trajín de genuflexiones que hacen el baile de moda en las ferias y fiestas artísticas. ¿O sería posible que entre tantos visitantes ilustres, deambulara de incógnito, el tristemente célebre Francisco Santos? Pues debemos advertir cómo, por la fotografía de eventos para páginas sociales, reapareció aunque fugado de la palestra a que se ha hecho acreedor, merecidamente y con creces. Debido a ocurrencias tan suyas como paralizar con electrochoques la movilización estudiantil, o por acusaciones “ligeras” en su contra, como promover en Bogotá, un supuesto Bloque Metro de las AUC.

En la primera oportunidad que creó ART/Cartagena (como en la de este año), se hizo ver de la sordomuda y por lo mismo favorable, cámara que reconoce al Jet Set —ante la que muchos faranduartistas plásticos ansían colarse—. Así, lejos de los micrófonos que lo buscaron en esa época debido a una acusación abierta y formalizada ante la fiscalía sobre un complot para sustituir al gobierno “pudorosamente” depuesto de Bogotá —entre otras cosas, por la firma diligente de su primo—, con todo y una indudable proyección de ‘Pachito’ o ‘Fachito’, en lugar de Gustavo Petro; según dicen, llevando incluso un nuevo plan de gobierno bajo el brazo, aún antes de ser promotor del SI para el también plebiscito revocatorio. Perfilándose merecidamente por las maniobras forzosas que lo destacan, como actual precandidato kamikaze a la alcaldía de esta ciudad.

Aunque los del “Chao Petro”, en demanda de un status quo que además del sacrificio de su chivo expiatorio, incluye la temible incidencia de los carteles político-empresariales; creen que Bogotá se alinearía al amplio margen derecho, inmediatamente después de una viciada proscripción de ese alcalde “marxista-stalinista”. Lo cierto ahora mismo, es que esta ciudad como Cartagena, parece otra zona de desastre, en la que no se salva La Cultura; para todo caso primera damnificada. También, atribuida a quienes se hace inevitable aludir aquí por homologar personajes de culebrones refritos ad infinitum, desempeñando ante todos y al pié de la letra, papeles principales de antagonistas. Las cuestionadas durante décadas, Damas de la Cultura: Zea (MAMBO), Alzate (FUGA), Lleras (IDARTES); sucesivamente y en ese orden, han sido las mayores responsables —aunque no las únicas— de esta crisis institucional en la que han sumido a las artes plásticas contemporáneas, desde una “confusión” de despachos del distrito.

De hecho, podríamos concluir cómo cierta asfixia en la que sume la burbuja económica —de no resoplar sus capitales tóxicos, en la circulación indiferenciada con privilegiados productos culturales— y que corresponde, a la agonía de cualquier actividad autónoma. Es subsecuente a la concatenación de rupturas contra una improbable comunidad artística, como tal. Prueba de ello yace en que el abandono, menoscabo y desprestigio del sector público, durante la perversa, viciada, ignorante, negligente y solapada tutela, que las caracteriza; ha empujando la gestión privada de un medio que progresivamente se reduce a funcionar por mecánicas propias de cualquier sector mercantil, tal como las que impulsan a los consorcios.

Y a fin de cuentas. Las susodichas, podrán alardear sus verdaderas habilidades, al surgir con la mayor tajada del tinglado por el que se fraguó una coyuntura servida a su gusto y a fuerza de auto-promoción, para el posicionamiento de “Bellas Artes” que recienten los antiestéticos “temas políticos”, por resultar acaso un estorbo en el vislumbre impasible de nuevos horizontes hacia tan reverente señorazgo y el raudo arrastre de sus dependientes, a esa nómina de creativos de marca al servicio de Empresas Unipersonales.

Ante este panorama devastado, es inminente que se le abran las puertas a más representantes de su clase. Conforme ha venido ocurriendo en pos de atesorar y redoblar, la herencia de perjuicios que se asignan entre ¡¿legítimas sucesoras de las artes?!

Como ejemplo, ya comienza a sobresalir la gran mujer detrás de nuestro siguiente burgomaestre (por las virtudes de su línea de sangre), María Victoria de Santos. Próxima Primera Dama de la capital y hasta de pronto de La Cultura; pues es gracias a esta crisis que hoy —alguien con deméritos tan obvios como los exhibidos por ella— logra debutar acogida plenamente dentro del Boom del Arte y su ferviente onda expansiva, con primera escala, en aquel puerto internacional, Distrito Turístico y Cultural de Cartagena de Indias.

Y es que no todo puede reducirse a asuntos de estado para convenciones palaciegas que —antes de levantar plataformas políticas unitarias— deben surgir al desnivel de pistas asequibles para el despegue de flamantes: ¿artistas de campañas electoreras, ya caducas?, ¿galeristas de boutiques?, ¿coleccionistas de objetos decorativos?, ¿periodistas coolturales?, ¿curadores de bolsillo? Y demás perfilamientos, a la medida especulativa y desconfiable que presumen los exorbitantes saltos, maromas y contorsiones del patético escalonamiento social ascendente, en el que muchos allí se ejercitan a plenitud:

 

 “(…) estudió durante dos años, siete horas diarias, con un implacable italiano quien le enseñó a pintar al óleo y a expresarse a través de los desnudos, a los que define como arte erótico lírico: “Mi profesor siempre me aclaró que no me preocupara porque lo que yo hago nunca va a ser porno, mi pintura es metafórica”.

En España hizo algunas exposiciones, pero a su regreso a Colombia los esperaban ocho años en la Vicepresidencia de la República, y la pintura quedó en espera. “Trabajé en los temas de discapacidad y las minas antipersona. No había tiempo para nada diferente, además no quería que se dijera que la esposa del vicepresidente era una artista erótica”. Ahora reconoce que está en una etapa de la vida de muchos cambios, de transición. Le agradece a Dios descubrir que su polo a tierra es el arte y que por primera vez en su vida puede inclinar la balanza para su lado. En enero pasado se lazó a exponer sus cuadros en Art Cartagena, al lado de las artistas Patricia Tavera y Ximena Tapias. “Ahí me bauticé. Nadie sabía que pintaba y vendí todos los cuadros. El erotismo es el lenguaje que elegí para dejar ver mi carácter, una búsqueda positiva que celebra la vida, la procreación”.

Las pinturas eróticas de María Victoria de Santos. Revista Jet Set.

 

Un Mar de Corrupción

 

“La ida al Club Los Lagartos rompía esa rutina comercial que pudo haberme apartado de la academia, con enormes molestias para mi padre. Pero en ese plácido lugar, entonces campestre, la cosa era peor: no podíamos nadar, porque nos habían enseñado por culpa de los griegos (¡Eureka, Euneka!) que los cuerpos de mayor densidad en el agua se hunden y se ahogan. […] Hecho maravilloso de antaño eran las vacaciones en Apulo, donde sí podía entrar a la piscina, pues el agua me llegaba solo al cuello (como les está pasando a todos los colombianos que no saben nadar en el mar de la corrupción).”

Carlos Lleras de la Fuente. Memorias de mis Vacaciones. Revista SoHo.

 

Correspondiendo al dicho popular que reza: Para todo hay gente. Esta facción incestuosa, no sería tan prolífica, lejos del calor de una muchedumbre lagarta que —mientras se amontone a la sombra sinuosa e intimidante de los más retorcidos árboles genealógicos— sabrá verse implicada oportunamente, entre la concurrencia a encubrir, adornar y envolver en papel regalo, acuciosas evidencias aún desprovistas de coartadas definitivas.

 

Continuará en una tercera parte…

 Jorge Sarmiento.