Es tarde para el arte

Son  las 7 pasadas, las puertas están abiertas, los suelos (losa, cemento, pasto y demás) atiborrados, una que otra copa se escucha chocar contra alguna homóloga, se acerca una muchacha algo desenfrenada para saludarme, el reencuentro es algo eufórico de su parte, apenas la recuerdo, de seguro había consumido mucha cerveza por esos días en Kissme, me dice que estuvo en las conversaciones de aquella época en las que nos reuníamos a hablar de estética, colonialismo y sexualidad. Tiempo  en los que el motel se puso de moda entre los artistas caleños y que hizo  que de ahí en adelante su auge no parara.
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Fundación Cisneros, correcciones sobre la firma

Recientemente me contactó la Fundación Cisneros (CPPC) a través de dos de sus representantes en Venezuela, para colaborar con un texto a publicarse en la plataforma de la Colección, en el marco del VII Seminario FC, “Disrupciones. Dilemas de la imagen en la contemporaneidad”, “ a partir de un panorama que dé cuenta de los cambios generados en el arte contemporáneo (prácticas artísticas y discursos) luego de sucesos políticos y sociales significativos en Colombia, como por ejemplo el acuerdo de paz. ¿De qué manera las prácticas artísticas se han manifestado como respuesta a los cambios sociales impuestos por la firma de la paz con las guerrillas de las Farc?”.
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El patrón

El museo no está lejos de ser un set de televisión como propone Laserna, un espacio donde la historia oficial ha sido narrada desde el poder. Si no fuera por la necesidad de actualizarse por parte de las instituciones para no parecer anquilosadas, o por la actitud crítica que deviene de los relevos generacionales, o del poder que con la vejez se va perdiendo y va siendo cuestionado, aun estaríamos recorriendo la historia oficial de Beatriz González (la patrona) en todas nuestras instituciones de memoria.
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18 razones por las que Set, de Juan David Laserna, ganó el IX Premio Luis Caballero

1.- Por hacerse caso desde el título y construir un set dentro de un set. 2.- Por resignificar una sala de exposiciones fea y compleja como villancico reiterativo (“textura sobre columna, y sobre columna, claraboya…”), que ha aniquilado muchas muestras en el pasado. 3.- Por subrayar en vez de esconder la intensa contaminación visual que impone la arquitectura del lugar para usarla a su favor. 4.- Por evidenciar el status del edificio sede de la exposición como lo que es: una ficción institucional diseñada con la idea –siempre trunca– de albergar parte de la historia. 5.- Por integrar la sala del fondo de la sala de exposiciones. 6.- Por articular dentro de la narrativa de su muestra ese espacio peor de inmundo, frío, húmedo, pésimamente iluminado y con vocación de bodega eternamente sellada, donde nunca había podido suceder nada…
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