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No te metas a mi facebook…

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Una nueva novela mediática comienza: el caso de Nicolás Castro Plested avanza. Él, un estudiante de arte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, fue detenido por la Fiscalía que lo sindica de ser el autor del grupo de Facebook “Me comprometo a matar a Jerónimo Alberto Uribe, hijo de Álvaro Uribe” (creado hace más de cinco meses). Castró afirma que él no lo creo, que solo opinó,  opinar no es un delito. La Fiscalía necesita probar, gracias a los indicios que le dio el FBI, que vía Facebook Castro se asoció con “terroristas”; el fiscal afirma que al “grupo que alcanzó a tener cerca de 20 miembros ingresaron hasta tres miembros de la guerrilla de las Farc” La Fiscalía centra ahí el caso, ¿tendrán los investigadores como ases bajo su manga a 3 terroristas? (¿de las Farc, de Al Qaeda, de lo que sea?).

Mientras se espera la formulación de un nuevo enfrentamiento con la justicia y a través del “facebook tradicional”, o de eltiempo.com, se fabrica una información que acentúa el carácter terrorista de Castro (“Joven que amenazaba al hijo de Uribe consultaba web de Al Qaeda” ), pero en la red ya hay un disenso que se aparta del reporte ligero que hacen los medios sobre lo que parece ser un falso positivo “light”. (1, 2, 3, 4, 5…)

Por ahora, mientras Castro pasa su primera noche en la cárcel La Picota, se puede leer un texto suyo publicado en Esfera Pública que apareció a raíz de los problemas académicos del programa de arte de la universidad donde él estudia. Y luego de leerlo cabe preguntarse ¿este es el texto de un terrorista?

“Donde no hay villanos ni héroes”

http://esferapublica.org/nfblog/?p=1056

Lucas Ospina

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#PolíticaEditorial

Desde febrero de 2017 la política editorial de [esferapública] estará enfocada en propiciar la reflexión en torno al archivo de debates y textos a través de proyecto #LeerLaEscena. Por esta razón, en el portal se estarán publicando análisis de debates, entrevistas y lecturas en voz alta con el ánimo de revisar temas sobre los que se debate reiteradamente (crítica al arte político, el estado de la crítica, especulación y mercado, espacios de artistas, museos y espacios de arte en crisis) y, a partir de esta revisión, replantear formas de discusión, políticas editoriales y, si es el caso, una nueva plataforma para [esferapública].
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34 Opiniones sobre No te metas a mi facebook…

  1. El tiempo 2009/12/04 at 6:34 am

    Con ayuda del FBI capturaron al universitario que creó grupo en Facebook contra hijo de Uribe

    Su captura generó un debate sobre el castigo para quienes hacen amenazas por Internet.

    El abogado Wilson Rivera, defensor de Nicolás Castro, le dijo ayer a EL TIEMPO que desde hace cuatro meses su cliente se había presentado ante las autoridades y había explicado que todo se trataba de una broma.

    “Fue con los computadores a la Dijín y dijo que para él era una recocha (broma). Estuvo en agosto y en septiembre, acompañado por la abogada. Las autoridades sabían todo y tenían identificada su casa y dónde estudiaba”, explicó el abogado Rivera.

    Agregó el defensor de Nicolás Castro, creador del grupo “Me comprometo a matar a Jerónimo Alberto Uribe”, que su cliente expresó su opinión por medio de monólogo. “No constituye ningún delito. Es un tema de libertad de opinión, en un capítulo que él ya cerró”, dijo.

    Debate sobre amenazas por internet

    El tema desató ayer un debate por las amenazas que circulan en las llamadas redes sociales de la web y los resultados en las investigaciones por esos casos.

    Una de las que se pronunció fue la senadora Piedad Córdoba, quien afirmó que a pesar de que ha sido amenazada en por lo menos 20 páginas creadas en las redes sociales, aún no hay resultados en las investigaciones.

    “El grupo (de amenaza de muerte) al hijo de Uribe estuvo al aire 10 horas y aún así hay presos, los que me querían matar estuvieron al aire por meses (…) yo tengo los registros, uno busca un sicario para asesinarme, otro hace colecta para quemarme y otro una bomba”, dijo ayer la parlamentaria a través de su cuenta de en la red social conocida como Twitter.

    El DAS investigó el año pasado 28 casos de amenazas en internet (dos de ellos contra Gustavo Petro) y este año, otros 18.

    Las amenazas de este año llegaron contra personajes como Petro, Carlos Gaviria, la Dirección del Polo Democrático, la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, la Universidad del Valle, el Fondo Nacional del Ahorro, entre otras.

    En varios casos se llegó a ubicar el sitio donde escribieron las amenazas: uno de ellos, por ejemplo, resultó ser un café internet cercano a una sede del Polo en Bogotá. Pero el caso no fue judicializado por los afectados.

    Los que manejan la seguridad del Presidente y su familia reconocen que en este caso la amenaza pudo no ser real, pero señalan que sí hay riesgo para sus protegidos y que, como se ha demostrado en otros países, la Internet es usada en muchas ocasiones para amenazar por personas que después cumplen con lo que anunciaron.

    A su vez, la Dijín reveló que realiza 23 investigaciones de amenazas por la red a diferentes personas, similares al caso de Nicolás Castro, el universitario señalado de ser el creador en julio pasado en la página de Facebook contra Jerónimo Uribe, hijo del Presidente.

    El general Gilberto Ramírez, comandante de la Dijín, indicó que el rastreo realizado a los computadores de Castro reveló que había hecho 1.400 consultas en Internet sobre la familia presidencial, y que era asiduo visitante de páginas de grupos como las Farc y Alqaeda.

    “A través del acceso que tiene como miembro de estas páginas que apoyan el terrorismo internacional, que apoyan a las Farc para ser más exactos, podemos decir que él accedió a estas páginas con el fin de obtener información privilegiada sobre estos temas”, afirmó el general Ramírez.

    En el debate se se originó ayer por el caso, en las redes sociales como Facebook fueron creados por lo menos 9 grupos de apoyo a Nicolás Castro.

    Frente al tema, una fuente de la Fiscalía explicó que así Jerónimo Uribe retire los cargos, el caso debe seguir hasta que haya una decisión de un juez. El hijo del Presidente y su abogado guardaron silencio frente al debate.

    REDACCIÓN JUSTICIA

  2. Edwin Sánchez 2009/12/04 at 11:28 am

    sanchez

    Le pego al perro: caso de conductismo hecho a un artista

    Esta mañana camino a la oficina revisando los titulares del día me llamo la atención esta noticia funestamente titulada “SE OBSESIONO POR MATAR A URIBE” en uno de esos diarios amarillistas que tanto me gustan, en primera plana se ve a un man bien, escoltado por cuatro policías, me pregunte ¿Este tipo que diablos hizo para tremenda acusación? Tiene que ser realmente un riesgo directo para Uribe o sus herederos, en fin especule muchas hipótesis. Al leer el articulo me entere que era estudiante de Bellas Artes de la Tadeo (mi alma máter) y que por causa de un mensaje amenazante lanzado en Facebook y unas conversaciones en Messenger el DAS, la Dijin y el FBI tras 10 largos meses de búsqueda dieron con el paradero del potencial homicida “el Cuervo del Salado” como se autodenomina el imputado.

    Señores artistas, este hecho es otra manifestación de censura, lo cual no es nada nuevo, la cuestión es que el hecho es completamente ridículo, absurdo, inoperante, prepotente y a la vez temerario, el sr Cuervo del Salado, se convierte en carne de cañón, el Estado nos dice “NO SE METAN CON URIBE” y denuncia como potencial homicida a este joven estudiante universitario cuyo único error fue insultar a Uribe como muchos lo hacen en un Chat o en tertulias amenas. Aquí el mensaje es certero, Cualquier acción sospechosa que vaya en contra de la integridad estatal es un delito, esto como en las dictaduras y es claramente dirigido a estudiantes como Nicolás Castro alias “el Cuervo del Salado”.

    Ahora me pregunto:

    ¿Qué pasaría si un estudiante de Bellas Artes tiene un impase como este haciendo un trabajo de clase? Y si este fuera el caso ¿Qué papel juega la Universidad y la Facultad de Bellas Artes?

    Y ¿Qué haría la llamada comunidad artística con un artista preso por estas circunstancias ?

    El hecho es que la universidad tiene un alto grado de compromiso en casos como este y no se puede lavar las manos y mucho menos una facultad de artes, pues es claro que impases como este pueden perfectamente provenir del salón de clase (Ojo a los estudiantes que tengan entregas que involucren intervenciones urbanas o contacto con comunidades). También es necesario que la comunidad artística se pronuncie pues necesitamos que estos casos se socialicen y se tomen medidas que establezcan un límite pues somos simplemente artistas no somos delincuentes ni asesinos.

    Por el momento si Nicolás no quiere pasar unos días en la Picota le toca bajarle el tono ante los medios, aceptar la culpa decir que fue un error, que fue un chiste malo, un comentario inmaduro, que no midió las consecuencias de sus actos, que en ningún momento pretendió llevar a cabo su cometido, que es una persona de bien, que nunca jamás se repetirá este infortunio, que está profunda y sinceramente arrepentido y pedirá mil disculpas al presidente y sus hijos por el mal causado.

    Ya que el Estado y el FBI no tienen dignidad alguna pues en vez de canalizar su inteligencia militar en desmantelar esa modalidad creciente de limpieza social, tortura y ejecuciones con el apelativo de “Ajuste de cuentas”, prefiere aterrorizar a un estudiante universitario. Se puede decir que la situación es complicada pero si no se dice nada o poco importa, nos tocara hacer video poesía para no meternos en problemas.

    Si las cosas siguen como van… el Estado desviando investigaciones capturando artistas por acusaciones ridículas, el silencio de las instituciones académicas y el desinterés de la llamada comunidad artística, puedo afirmar que la censura crecerá.

    Nos vemos en la Picota!

    Att

    Edwin Sánchez

  3. Carlos Alberto Vergara 2009/12/04 at 12:35 pm

    Se entiende el llamado a la solidaridad de gremio. Se entiende que la reacción de las autoridades puede ser más fuerte de lo normal. Lo que no se entiende es que si una persona (artista, arquitecto, abogado, etc, etc) abre un grupo en una red social donde “se compromete a matar” a otra persona, pueda pasar impunemente y si es perseguida por la ley se le considere una forma de “censura”.

    Si este caso es censura, entonces se abre la puerta para que facebook se inunde de amenazas de muerte, pues este tipo de amenazas hacen parte de la “libre expresión” o de la especificidad propia de las “prácticas artísticas”…

  4. Fabian Rios 2009/12/04 at 1:02 pm

    Deberiamos renombrar este debate 15′ of fame colombian way

  5. Octavatribuna.org 2009/12/04 at 2:01 pm

    Indignación y rechazo causó detención del joven Nicolás Castro, entre cibernautas enREDados en Facebook

    Como un atentado al libre ejercicio de pensar, expresarse y a no compartir la forma de gobierno del presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, fue calificada la detención por parte de las autoridades colombianas, del joven Nicolás Castro, acusado de amenazar de muerte a Jerónimo Uribe, hijo del actual mandatario del país cafetero.

    Ya son varios los grupos creados en la Red Social Facebook, rechazando lo que miles de colombianos consideran una agresión al libre pensamiento, e incitan al respaldo de una multitudinaria marcha para pedir la libertad inmediata del joven universitario detenido en Chía, Cundinamarca esta semana, y que ha sido de espectacular despliegue por los principales medios masivos, que controlan, las comunicaciones en el país latinoamericano.
    Amenazas a jeronimo Uribe en Facebook, Nicolas Castro

    http://www.octavatribuna.org

    El señor Nicolás Castro casalins, padre del estudiante acusado, dijo en la tarde de hoy, que esto que está sucediendo con su hijo, es exagerado, y que espera la redención de la justicia divina en este caso, que tiene consternado a muchos colombianos, que no encuentran una forma distinta a expresarse que el Internet, ya que las comunicaciones están monopolizadas por grandes grupos económicos adeptos al Gobierno de Álvaro Uribe Vélez..

    El asombro por la decisión jurídica que tiene tras las rejas a un colombiano acusado de crear un grupo en Facebook, en el cual manifestaba presuntamente la intención de asesinar al hijo del mandatario Uribe Vélez, se debe, a que esta clase de grupos en esta red social son bastantes comunes, incluso, dan cuenta de amenazas directas contra opositores al régimen que gobierna a Colombia, como los senadores Gustavo Petro Urrego y Piedad Córdoba, del Polo Democrático y el partido Liberal respectivamente, sin que haya motivado investigación alguna por parte del mismo Estado, que solicitó la intervención del FBI en el caso de los hijos del Presidente.

    Una justicia desequilibrada que favorece a los amigos del Gobierno, es lo que hoy se muestra a los colombianos, según los creadores de grupos en la Red Social Facebook, en contra del actual mandato.

    La impunidad crece diariamente en investigaciones, donde los sindicados son legisladores amigos del gobierno colombiano, sin que hayan muchos detenidos por casos que lesionan gravemente los derechos humanos, y paradójicamente, cuando hay algún detenido, éste sale en poco tiempo por rebaja de pena, o por “no haber” prueba suficientes para vincularlos al proceso, según manifiestan populosamente miles de colombianos en Facebook.

    En Colombia, son miles los desplazados por la violencia estatal y falsos positivos en casos de personas asesinadas por miembros de las Fuerzas Militares, sin que hasta ahora haya una condena ejemplar por estos hechos, igualmente, quienes han participado en masacres contra la población civil, hoy se encuentran gozando de plenas libertades, recibiendo incluso, remesas mensuales sostenidas por el Estado, el mismo que es implacable contra sus críticos, y benévolo con sus adeptos.

    Quince años podría estar enfrentando este joven universitario recluido en la cárcel La Picota, de comprobarse su participación delictiva y de acomodarse su conducta a algún delito, que según expertos en la materia, no está contemplado en ninguna parte del Código Penal Colombiano.

    La comunidad que se expresa en esta red social Facebook, cree que es una modalidad de falsos positivos inventada por el Gobierno, para amedrentar a toda persona que se atreva a dar a conocer a través de Internet a Colombia y al mundo, la reiterante violación a los derechos humanos en la que se han visto involucrados miembros de la Fuerza Pública, y la corrupción en la que se han visto como actores, a destacados dirigentes políticos y ministros, como ocurrió recientemente con los dineros del programa Agro Ingreso seguro, donde presuntamente se favoreció con dineros sacados en nombre de los campesinos, a notados terratenientes y millonarios del país, lo cual motivó una moción de censura contra el Ministro de Agricultura, y que fue negada por la bancada del Congreso amiga del Gobierno, hecho que ha ido desmembrando la fortaleza electoral y credibilidad, que presuntamente giraba alrededor del presidente Álvaro Uribe Vélez, quien busca a todas costas una reelección para su tercer mandato.

    Octavatribuna.org

  6. Paola 2009/12/04 at 4:34 pm

    Hago parte del ‘gremio’, como lo dice aquí carlos alberto, y no creo que opinar sea un llamado necesariamente de solidaridad a un ‘gremio’. hasta hace unos pocos días me vengo a enterar del caso a través de mis padres quienes habían leìdo o visto la noticia. La verdad ni me di por enterada de la existencia del grupo en facebook. ¿Eh?

    Lo que más me haya consternado del caso, no es tanto que sea o no sea de artes (bien pudo ser otra carrera), de tal o cual universidad (pudo no estudiar en ningúna). Sino el hecho de que haya sido siempre una muy buena persona en su familia y un muy buen estudiante a nivel académico. Esto siempre llama la atención. ¿Porqué llaman tanto la atención dichos casos? Quizás sea porque en algún libro de psicología haya leído sobre personas extremadamente brillantes en su nivel intelectual que llegan a hacer cosas extremadamente irracionales. ¿Como una opinión, un juego, una broma, una obra ‘conceptual’ o una amenaza a una figura pública? No sé ni creo que este sea verdaderamente el caso. Jocoso y tonto el que públicamente opina a comprometerse a amenazar nada más y nada menos que el hijo del presidente. Pero me llama mucho la atención, el drama familiar y la defensa que antepone el padre y su abogada en el noticiero. Mas drama para que los medios televisivos publiquen y obtengan ratings. Qué rapidez y qué eficacia además por parte de las autoridaddes y el FBI en su rastreo, mientras que muchos otros casos – quizás no tan públicos ni tan importantes- rara vez siquiera salgan a la luz.

    En un mismo artículo se muestra cómo millones de personas más amenazadas a muerte ni siquera se les ha hecho algun tipo de rastreo. ¿Preferencias y burocracias en un sistema medial y de justicia? ¿Es así como funciona realmente el país y nuestra economía ahora ‘mundial’? La misma abogada habla de las irregularidades con las que se ha llevado a cabo este proceso de enjuiciamiento. Claro que con el presidente y el hijo del presidente de por medio, difícilmente va a lograr salir vivo de ésta.

  7. Iván Cardona 2009/12/04 at 6:22 pm

    Al igual que para el caso de Tania Bruguera con su performance en el que se distribuyó cocaina en la Universidad Nacional, será que la única manera de que los medios de comunicación hablen de arte es con este tipo de “noticias”? Me llama la atención que el seguimiento de Bruguera en los medios es análogo al de este caso: una “noticia” que se va deformando poco a poco.

  8. Gabriel Merchán 2009/12/04 at 6:55 pm

    Patéticamente cierto. El arte sólo llega a los medios vía el escándalo o los records de venta de una obra de Botero. Parece que ese es el escenario marcado por el rating y la producción de noticias en esta era del mercado.

    Dentro del intenso tsunami mediático del caso Nicolás Castro, son pocas las voces que van más alla de la posición moral o de la polarización típica de este tipo de tormentas mediáticas. Adjunto esta opinión de Juan José Vargas, quien escribe en facebook y un blog de las “comunidades semana”:

    ¿Que le desean al señor Castro qué?

    En el punto 2 del comunicado expedido ayer por los hijos del Presidente Uribe, éstos le desean al señor Castro, con regular redacción, que “pueda resolver sus asuntos ante la Fiscalía, de tal manera que pueda continuar con sus estudios y retomar su vida familiar”. ¿Ah? ¿Es decir que ahora quieren que el señor Castro recobre la libertad? ¿Y entonces el desmesurado operativo de inteligencia que desplegaron las autoridades colombianas para capturarlo fue en vano? ¿Esa platica se perdió?

    Si bien fui yo el primero en opinar en Comunidades Semana a favor no tanto de Nicolás Castro como del Derecho Penal y su carácter de ultima ratio, debo señalar que el giro dado por los hermanos Uribe me resulta patéticamente oportunista y, por lo mismo, inaceptable. ¿Ningún asesor del papá les advirtió lo que podría ocurrir si se ensañaban contra un desocupado y mamerto “francotirador” de Facebook? Parece que no.

    Pues ahora resulta que Nicolás Castro, que desde luego incurrió en una falta –no punible, pero sí socialmente reprochable-, se convirtió en símbolo de la “libertad de expresión” en contra del “régimen narco-paramilitar de Uribe”. No han trascurrido tres días desde que la Fiscalía dictó la muy discutible medida de aseguramiento y ya hay en internet miles y miles de cibernautas que apoyan la actitud belicosa de un individuo que no tiene otro mérito que el de haber sido detenido por invitar a otros a comprometerse a asesinar a una persona.

    La opinión pública no debe perder de vista que Nicolás se equivocó, que fue amenazador y grosero y que, ciertamente, lo que hizo no es digno de aplausos. Cosa distinta es que las autoridades colombianas, con el ánimo de adular ya sabemos a quién, hayan sobredimensionado la altanería del estudiante de Bellas Artes, propiciando de paso su previsible e imparable victimización.

    Como quien dice: a los hermanos Uribe Moreno y a quienes se prestaron para cumplir su capricho de mandar a la cárcel al señor Castro, el tiro les salió por la culata. El enano se creció y ahora hay que desearle que “pueda resolver sus asuntos ante la Fiscalía”, pues una condena resultaría más nefasta para la imagen de la familia presidencial que para el propio procesado.

    Juan José Vargas
    http://www.facebook.com/notes/juan-jose-vargas-camejo/que-le-desean-al-senor-castro-que/173652587823

  9. Semana 2009/12/04 at 7:25 pm

    Cientos de mensajes siguen alimentando el debate en las redes sociales sobre el caso de Nicolás Castro, el joven que está hoy en la cárcel por publicar un grupo en Facebook en el que aseguraba querer matar al hijo del presidente Álvaro Uribe. Quienes lo respaldan aseguran que la medida es exagerada y proponen una marcha para pedir su libertad.

    Castro es un joven de 23 años estudiante de Bellas Artes que fue capturado y, en menos de 24 horas, trasladado a la cárcel La Picota bajo medida de aseguramiento por el delito de instigación para delinquir, por el cual podría pagar una pena entre 6 y 15 años de cárcel.

    Según el fiscal 12 de la Unidad Nacional Contra el Terrorismo, el grupo fue creado por Nicolás el pasado 9 de julio, y aunque éste sólo duró 15 minutos en línea, se unieron 15 personas, algunas, según las autoridades, con vínculos con las Farc.

    La mayoría de las voces en las redes sociales reprochan el mensaje de odio que se le atribuye al estudiante, pero consideran que no es motivo suficiente para encarcelarlo como si fuera un criminal.

    ¿Se ha procedido de igual forma contra cientos de grupos en Internet que incitan a asesinar a otras personas? ¿Se trae al FBI para que investigue, por ejemplo, las amenazas a periodistas, sindicalistas, defensores de derechos humanos y políticos de la oposición? ¿Hemos encarcelado a alguna de las personas que, con panfletos, atemorizan a poblaciones enteras? Son algunas de las preguntas reiterativas de los usuarios de Semana.com.

    La sensación de muchos internautas es que este caso demuestra que la justicia es para unos pocos y la evidente cercanía del poder judicial al ejecutivo colombiano, aseguran en sus comentarios. La senadora Piedad Córdoba, por ejemplo, se sumó al debate desde su cuenta en Twitter y dijo que por lo menos 20 grupos en Facebook han convocado a otros para matarla.

    “Por qué no desaparecemos a Chávez y a Piedad Córdoba a plomo” y “Bomba Dirigible a Piedad Cordoba”, son dos de los grupos que invitan a asesinar a la senadora liberal, sin contar los otros cientos que suman odios contra ella y otros políticos.

    Indignados, los cibernautas citan los casos de amenazas contra líderes comunales, contra periodistas que han tenido que exiliarse y el terror que los nuevos paramilitares, ahora llamados Águilas Negras infunden en Soacha para callar a las madres de los jóvenes asesinados y presentados como muertos en combate por el Ejército colombiano.

    No les cabe en la cabeza que, mientras la impunidad reina en miles de amenazas que son hechas por verdaderos criminales, un joven soporte el escarnio público y esté tras las rejas por una broma en Facebook que, aunque reprochable y desafortunada, podría condenarlo a más años de prisión que cualquiera de los más crueles asesinos paramilitares que hoy se cobijan con la ley de justicia y paz.

    “No nos podemos quedar quietos”, es el mensaje que está rondando en Facebook en el grupo creado para apoyar a Nicolás Castro. Una de las iniciativas propuestas por los cientos de usuarios que se suman cada minuto, es convocar a una gran marcha para exigir su puesta en libertad.

    La policía dijo hoy que en la actualidad adelanta 23 investigaciones por amenazas por Internet.

    ¿Y los demás intigadores a la violencia?

    Semana.com buscó algunos grupos en Facebook que explícitamente invitan a asesinar. Además de los ya nombrados, aparece en reiteradas ocasiones el presidente Hugo Chávez, el ex presidente George W. Bush, el futbolista Armando Maradona y decenas de personajes de todo el mundo.

    Pero los odios en Colombia no sólo atañen a la política. También hay grupos que invitan a asesinar por ejemplo a la cantante Shakira , a personajes de la televisión y a integrantes de tribus urbanas como los Emo y los Punk.

    A continuación publicamos algunos de los comentarios que el caso de Nicolás Castro ha despertado en los seguidores de Semana.com en las redes sociales.

    Alejandro Martinez. Es cierto que el muchacho se equivocó pero, por favor, en un país con una justicia tan incapaz como la colombiana, donde grandes criminales salen libres sólo por tener amistades con influencias, ¿vamos a ponernos a jugar a la justicia perfecta? O es que ¿sólo los hijos y allegados de Uribe tienen derecho a la verdadera justicia? Muchos colombianos han recibido amenazas contra su vida y todo queda en la impunidad.

    Jhova Allam. La ley es un perro rabioso que muerde solo a los de ruana. Y con la paranoia social mediática de hoy día, tod@s los que osemos amenazar al régimen a punta de “sustantivazos”, “adjetivazos” y “argumentazos” somos proclives a ser mordidos. Sacrifican a los chivos expiatorios mientras las vacas sagradas siguen pastando en sus cómodos y fértiles campos. Espero que la pandemia del miedo y el virus de la resignación no se propague en nuestros cuerpos. Unámonos, para así crear anticuerpos que nos curen del olvido y de la indiferencia.

    Diego Francisco. Muy preocupado de ver al Estado de Derecho al servicio acomodaticio de la familia presidencial. ¿Desde cuándo en Colombia se penalizó expresar opiniones contra los miembros de la familia presidencial? O será que de hecho estamos en un Estado de opinión?

    Jorge S. Restrepo. Por ahí vi que inventaron que guerrilleros se habían metido a ese grupo…este gobierno parece el Cuadro de Cronos devorando a sus hijos: es insaciable aniquilando la moral y la vida de gente inocente.

    Diego Alberto. Puede ser que se estén pasando de la raya en el castigo, pero tampoco estoy de acuerdo que fomentar el odio e instigar al terrorismo se pueda considerar simplemente un ejercicio de la libertad de expresión.

    Camilo Silva. ¿Qué habría pasado si le hubiera hecho el mismo chistesito a un hijo de Petro o de Piedad Cordoba?

    Jaime Eduardo. Todas las amenazas -contra cualquier ciudadano- constituyen un comportamiento antisocial, y deben ser proscritas por la sociedad e investigadas por las autoridades.

    Adriana Castro. Soy la hermana de Nicolás y más que nadie sé cómo es él y cómo pasaron las cosas. Simplemente pasó de ser una broma a un escándalo, una persecución y un circo con quién sabe qué intenciones. Por favor apoyen a mi hermano y que lo liberen ya, él es inocente.

    Diego. A los fiscales acusadores que repasen la teoría de los móviles y las finalidades.
    Ricardo Abdahllah. Dos gramos de sentido común bastan para entender que lo que hacía Nicolás era una broma. Los grupos de apoyo a Nicolás Castro van por 3000 miembros.
    Jairo Garcia. La conducta realizada por el señor en cuestión no puede tipificarse en ningún delito de nuestro código penal.

    Oscar Montoya. Al tipo se le fueron las luces, es cierto. Pero delito no cometió. Sería como si juzgaran a alguien que monte un grupo para robar a un banco, pero nunca lo roba.

    Mario Augusto. Me parece que la libertad de opinión, y opino como periodista que soy, tampoco puede ser patente de corso, para escribir o decir cosas que dañen o inciten al odio, la muerte o similares. Aceptarlo, es ser tan asesinos y tan fanáticos como los que proponen tamañas sandeces.

    Nubia Russi. ¿Y si la amenaza fuera contra uno de nosotros, se obraría igual? Por ejemplo en mi caso: represento a más de 3 mil víctimas de los paramilitares y el gobierno no me da protección porque aún no me han disparado.

    Pao T. Si lo que hizo Nicolás Castro fue incitar a los miembros del grupo a cometer un delito, entonces que condenen a nuestro presidente por intento de cometer el delito de lesiones personales en contra del señor Luis Fernando Herrera.

    Alirio Lugo. Debemos hacer algo más…. ni Nicolás ni ningún otro colombiano que opine distinto al filibustero de presidente que tenemos debe ser acallado ni condenado al escarnio público. Hagamos una marcha hacia el palacio de justicia y hacia el ministerio de injusticia social que tenemos…. exijamos la libertad de Nicolás ya antes que amenacen a su familia, antes que Jerónimo le dé en la “jeta”…. antes que mas colombianos sigan siendo asesinados y despedazados por no aceptar a los sicópatas de este perdido gobierno…..qué hacer?

    Luisa Fernanda. Qué susto esta dictadura, ¿será que a nosotros también nos van a empezar a perseguir por pensar diferente como sucedió en Argentina?

    Karen Carreño. Increíble. Acá un paramilitar asesino, violador, monstruo, no recibe ni la mitad. Todos los días cientos de colombianos son amenazados, desaparecidos, asesinados y no pasa nada. Definitivamente se institucionalizo la injusticia.

    Siga la discusión en Twitter y en Facebook.

  10. Editorial El Espectador 2009/12/05 at 1:00 am

    Intolerancia en la red

    EL DEBATE POR LA CAPTURA DEL joven estudiante de bellas artes Nicolás Castro, a quien se le acusa de ser el creador de un grupo en la red social Facebook denominado “Me comprometo a asesinar a Jerónimo Uribe”, no debiera agotarse en los pedidos de mayor celeridad judicial hechos por otras personalidades de la política igualmente afectadas por estas condenables manifestaciones de intolerancia en la red.

    Razón no les falta a quienes consideran que su caso amerita igual consideración por parte de las autoridades. Varios mensajes intimidatorios han circulado por internet, sin que a la fecha se conozca el nombre ni la procedencia de sus autores. La selectividad con que aborda sus casos el DAS, que de manera diligente involucra al FBI y en nada resuelve lo que de otra manera habría quedado impune, confirma el estribillo tantas veces repetido de que la justicia es para los de ruana.

    Pero insistimos en que el meollo de la discusión no está en si las autoridades tienen un sesgo ideológico, o cuando menos gubernamental. Reintroducir la polarización para analizar el dilema que nos plantea el caso de Nicolás Castro impide la discusión de fondo y nos lleva a lo que no pasa de ser un falso problema: pese a que lo que realmente debiera existir es una condena al delito del que se le acusa, en este ambiente polarizado terminamos discutiendo si las víctimas de los ataques en la red son colombianos relacionados con el poder que ostenta el presidente Uribe, como en el caso de su hijo Jerónimo, o si son representantes de la izquierda, como el senador Gustavo Petro o el ex candidato presidencial Carlos Gaviria.

    Quienes creen que amenazar de muerte a otras personas no pasa de ser un mal chiste, un comportamiento menor que debe ser tolerado como quiera que en la red todo está permitido y la libertad es absoluta, omiten la posibilidad de que el crimen en efecto se ejecute. En países como los Estados Unidos, instigaciones al racismo llevan a la consumación del asesinato. No han faltado los que se comprometen a matar médicos que practiquen abortos y, a la vuelta de unos días, aparecen los primeros doctores asesinados. Igual ocurre con algunas tribus urbanas, con la prostitución y, en generanl, los otros crímenes de odio que de tanto en tanto copan las planas de los periódicos. En un país como el nuestro, donde la vida vale tan poco, plantear amenazas de muerte no es un juego.

    Todo lo cual tampoco debería justificar la desproporcionada reacción con que algunos se han esforzado por lograr que el estudiante de la Universidad Jorge Tadeo Lozano trunque su futuro y pase sus siguientes 16 años en La Picota. Las declaraciones del general Luis Alberto Ramírez, director de la Dijín, resultan paranoicas. Nos dice que el joven visitó en internet grupos de personas como “Irán- Irán”, “Rebelión” y “Antorcha”, en los que se hace apología del terrorismo. Que estos grupos son simpatizantes de Al Qaeda, Eta y Farc. Y que hay más de 1.430 reseñas de documentos con información de la familia Uribe. Todo para sugerir, de manera implícita, que no estamos ante un estudiante que cometió un error condenable, sino ante un estudiante que tiene el perfil de un terrorista.

    Antes que agarrar un chivo expiatorio, que sea esta la oportunidad para abordar el tema de las conductas punibles en la red y la ausencia de legislación. Y no porque se deba regular totalmente, pues si algo caracteriza a internet desde su surgimiento es la libertad con que las personas navegan y las pocas limitantes que encuentran a su paso. Pero sí para comenzar a responder una pregunta que cada vez resulta más difícil seguir eludiendo: ¿Debe tolerarse lo intolerable en la internet?

    http://elespectador.com/articulo175832-intolerancia-red

  11. Nicolás Díaz Salamanca 2009/12/05 at 1:59 pm

    Nicolás Castro -Un Nuevo Falso Positivo Judicial

    El FBI estuvo involucrado en una operación en Colombia. No, no iban por un narcotraficante, tampoco iban por un jefe paramilitar o guerrillero. Tampoco lo trajeron para investigar la corrupción estatal. La última entrada del FBI en Colombia fue para hacerle seguimiento y capturar a Nicolás Castro, estudiante de Bellas Artes de la Tadeo acusado de ‘instigación para delinquir agravada en calidad de autor’ enfrentando una pena de entre 6 y 15 años. La acusación se da porque Nicolás Castro creó, en julio de este año, un grupo en Facebook llamado “Me comprometo a matar a Jerónimo Uribe, hijo de Álvaro Uribe”. Si bien el grupo no estuvo en la red más de quince minutos, eso fue suficiente para que los aparatos estatales de inteligencia iniciaran una frenética investigación. Dicha investigación terminó el miércoles cuando arrestaron a Nicolás Castro en Chía. Para levantar los cargos la Fiscalía se ha agarrado de la tesis de que algunos de los que se hicieron miembros del grupo (reitero que el grupo sólo duró 15 minutos en la red) eran integrantes de las FARC.

    Considero que Nicolás Castro se fue de lengüilargo y se le olvidó el país en el que estamos viviendo. Este es un país donde hay crímenes y amenazas contra periodistas, donde el ejército hace falsos positivos, donde matan estudiantes, es un país en el que estar en desacuerdo con el gobierno puede llegar a traer problemas. En un país así, donde la libertad de opinión, de expresión y de desarrollo son meras ilusiones uno ni de vainas dice que va a matar al hijo del presidente.

    Difiero de las opiniones que dicen que a Nicolás Castro hay que judicializarlo, es más, me hice miembro de un grupo que exige su inmediata liberación. Me parece que es una exageración. No considero que Nicolás Castro haya sido parte de un plan criminal, simplemente fue una persona que le dio por hacer públicas sus opiniones personales. De ahí a que se pueda decir que él tenía planeado asesinar al hijo de Uribe, hay mucho trecho. Es más, si tomáramos en serio cada amenaza que se da en la red, ¿dónde están los procesos contra los que han creado grupos de odio (que hasta dicen que quieren buscar sicarios) en contra de los senadores Petro, Robledo, Córdoba? ¿O es que al ser de oposición no importa si corren peligro?

    Pero no creo eso. El hecho de que los hijos de Uribe hayan salido a decir que esperaban que Nicolás resolviera sus problemas con la ley y volviera a sus estudios me hace pensar que en realidad la guerra es mediática. Si los hijos de Uribe pensaran por un momento que verdaderamente corrían riesgo, no darían una declaración de prensa diciendo que no guardan rencor y deseando que todo llegue a feliz término. Entonces tenemos dos incógnitas: (i) ¿Si la amenaza era tan seria, e inclusive tenía apoyo de las FARC, por qué los hijos de Uribe dijeron que no tenían rencor hacia Nicolás y que deseaban que resolviera sus asuntos con la justicia y que pudiera volver a estudiar? y (ii) ¿Si hay amenazas (a través de grupos con más miembros y que siguen activos) en Facebook a otras figuras de la política nacional (de oposición) por qué no se toman las mismas medidas, o acaso no tienen la misma importancia? Esas dos interrogantes me hacen pensar en una nueva opción: Un nuevo falso positivo judicial.

    El conflicto acá es mediático. El hecho de que involucren a un estudiante universitario con una célula de las FARC (de ahí se sostiene todo el caso) es una forma de mandar un mensaje a la gran masa desinformada colombiana: ‘Vean que no es mentira, los estudiantes sí tienen nexos con las FARC, sí tienen nexos con los terroristas’. Las personas usualmente no profundizan en una noticia, simplemente leen el titular. En ese sentido, así el juez lo declare inocente, Nicolás Castro inició su proceso ya siendo culpable ante el ojo de la opinión pública. Lo bueno es que no todos somos así.

    En Twitter y en Facebook la gente se ha expresado, ha exigido su libertad. No todos comemos entero, y no todos creemos ciegamente en los medios de comunicación. Considero un sinsentido que a un estudiante por crear un grupo de Facebook lo metan quince años a la cárcel, y a un paraco que mató a 2000 personas, lo metan 7. Esas son las prioridades de la justicia colombiana actual.

    No podemos permitir otro falso positivo judicial. Por más imprudente que haya sido Nicolás Castro, su conducta no se puede enmarcar en un plano criminal.

    http://blog.com.co/noticias-actualidad/nicolas-castro-nuevo-falso-positivo-judicial/1195.aspx

  12. Revista Semana 2009/12/06 at 9:38 am

    VIDEOS

    Video | El juez
    Video | La captura
    Video | Los allanamientos

    portada

    Joel Tenenbaum, un joven de 25 años y candidato a un doctorado de física de la universidad de Boston, se despertó una mañana cualquiera de julio de este año con una noticia terrible: una Corte de Estados Unidos lo condenó a pagar 4,5 millones de dólares (9.000 millones de pesos) por bajar de manera ilegal 30 canciones en Internet y distribuirlas entre sus amigos en la red.

    Su caso le dio la vuelta al mundo. Nadie podía entender cómo un procedimiento que millones de jóvenes en todo el planeta aplican todos los días –copiar música– se podía convertir en una sentencia de estas dimensiones. El proceso se convirtió en una suerte de paradigma en el que la poderosa industria de la música, que fue la que demandó a Joel, dio un mensaje contundente contra la piratería.

    Algo parecido ocurrió la semana pasada en Colombia. Dos investigadores de la Dijín llegaron hasta la casa de Nicolás Castro, un estudiante destacado de Bellas Artes en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y lo arrestaron. A Nicolás, de 23 años, nunca se le ocurrió que un grupo que creó en Facebook podía ponerlo, literalmente, en La Picota, la cárcel más famosa del país.

    La pesadilla de Nicolás comenzó el 9 de julio pasado, cuando en los medios se armó un escándalo con el grupo de Facebook que tenía como título ‘Me comprometo a matar a Jerónimo Alberto Uribe, hijo de Álvaro Uribe’. El grupo había sido creado por él desde marzo y no tuvo mayor movimiento –apenas se unieron a él 16 miembros– hasta ese día de julio en que los medios delataron su existencia. El joven fue detenido el pasado miércoles, ya compareció ante el juez y éste consideró que los elementos probatorios eran suficientes para mantenerlo detenido por “instigación a delinquir”.

    En el país muchos no han tomado el caso muy en serio. Pero la verdad es que es la primera vez que un ‘acto de rebeldía’ en la era de la Internet le podría costar a un muchacho de clase media o media alta, como cualquier otro, de cinco a 10 años de prisión.

    Hay dos malas noticias para él: la primera es que éste se puede convertir en un caso ejemplarizante de sanciones para este tipo de conductas en Internet. Y la segunda es que las autoridades no han dejado margen para pensar que Nicolás pueda librarse pronto de este asunto. “Aquí no estamos hablando de una broma, sino de un delito”, dijo el director de la Dijin, general Gilberto Ramírez, en rueda de prensa.

    En el juicio a Joel en Boston, el abogado defensor, un profesor de leyes de Harvard experto en casos de Internet, le dijo a la Corte del estado: “Joel sólo estaba haciendo lo que un chico hace cuando está en Internet”. Pero la Corte no sólo no le hizo caso, sino que le aumentó el monto de la multa que inicialmente estaba previsto.

    En el caso de Nicolás Castro, por lo pronto, ha pasado algo similar. Los abogados argumentaron que se trataba de “una chanza” y que no se podía coartar la libertad de expresión. Pero el juez, en la audiencia de imputación de cargos, no estuvo de acuerdo. “Una cosa es no querer a Jerónimo Uribe –dijo– y otra cosa es instigar para que se cause un delito”. Y tal vez lo más significativo es que el juez no le dio detención domiciliaria, sino que lo mandó directo a la cárcel la Picota.

    ¿Qué encontró la Policía?
    Gran parte de la polémica y el escepticismo que el caso ha generado tiene ver con la personalidad de Castro. Ni su familia, ni sus compañeros y profesores pueden creer que esté hoy en el ojo del huracán. “Es un alumno modelo. A lo largo de la carrera siempre ha tenido las notas más altas. Tiene 4,3 en promedio. Es disciplinado, inteligente y muy creativo. Jamás tuvo un comportamiento que hiciera pensar que, siquiera, podía estar en problemas”, dijo a SEMANA uno de sus profesores.

    “Es vegetariano y un apasionado contra el maltrato de los animales. De hecho, tiene un grupo en Facebook para protegerlos. No mataría ni una mosca, y mucho menos a otra persona”, afirmó uno de sus compañeros de octavo semestre. “Es muy familiar, no pertenece a ningún tipo de grupos raros. Es inteligente y muy respetuoso, tanto que por eso lo elegimos representante de los estudiantes ante la facultad”, cuenta otra amiga suya. Y su papá, un proveedor de repuestos para aviones, visiblemente abatido dijo: “A mí se me acabó la vida con ese acontecimiento”.

    Sin embargo, Nicolás Castro se dio cuenta de que se había metido en un grave problema ese 9 de julio cuando vio el gran despliegue que los medios le dieron al grupo que creó en Facebook. En un primer momento tal vez confió en que podía despistar a las autoridades. A las 10 de la noche decidió borrar cualquier rastro que lo vinculara al grupo y por eso desactivó su perfil de Facebook en el cual se podía consultar su nombre, fotos y otros datos personales.

    Con lo que no contó fue con que para esa hora el Grupo de delitos informáticos de la Dijín, con un fiscal de la Unidad de terrorismo, ya llevaba adelante las pesquisas. Muy temprano hicieron un análisis detallado de los perfiles de los miembros del grupo y luego comenzaron a hacer cruces en todo Facebook con una serie de variables. Así descubrieron que ciertos datos del perfil de quien creó el grupo –que usaba el seudónimo ‘Cuervo de El Salado’– coincidían con los del perfil de Nicolás Castro en esta misma red social.

    En un primer momento los oficiales pensaron que se podía tratar de una simple coincidencia. Sin embargo, el hecho de que justo esa misma noche Castro borrara intempestivamente su perfil de Facebook los llevó a sospechar que las dos cuentas eran manejadas por el mismo Nicolás. Y se sumó a las coincidencias el que al hacer una nueva y minuciosa revisión de los comentarios que aparecían en el grupo, encontraron uno del 21 de marzo de 2009 firmado por un usuario que se identificó como ‘Nicolás’, que decía: “Este tipo con sus ‘artesanías de Colombia’ no hace más que explotar indígenas y gente de bajos recursos (…)”.

    Los investigadores de la Dijín se reunieron con un fiscal de terrorismo y cuatro días después allanaron la casa de Castro. Dar con la ubicación de la vivienda en Chía no fue muy difícil con los datos del perfil real del joven universitario. El allanamiento ocurrió el 13 de julio, lo cual, de paso, deja sin piso la afirmación del abogado defensor, Wilson Rivera, según la cual Castro era quien había llevado los computadores a la Dijín.
    Lo único que hicieron los investigadores fue bajar los datos de dos computadores portátiles que hallaron. En ellos, entre otras cosas, encontraron 1.418 documentos con referencias a Álvaro Uribe y a su familia y registros de 35 búsquedas de información en Internet sobre Jerónimo Uribe. Pero tal vez lo más relevante es que recuperaron 305 conversaciones o chats que habían sido borrados.

    Una de estas charlas, en la que Nicolás habla con una amiga, es del mismo 9 de julio, día en que se conoció públicamente el tema de las amenazas (ver recuadro). En el chat no sólo reitera su odio (y su amenaza) contra los Uribe, sino que explica que el grupo lo creó como venganza de la masacre de El Salado, una de las matanzas con detalles más macabros que haya conocido el país. Ocurrió en ese pueblo de Bolívar en febrero de 2000 y tuvo cierto protagonismo en el primer semestre de este año.

    En el chat la amiga le dice a Nicolás: “Es que si ves que te metes en problemas sin necesidad”. Y él le responde: “No me arrepiento del todo. Es que debí tener más cuidado”. Más adelante insiste: “De hecho, sí odio a esos hp. Por lo de El Salado nada más sí merecen que lo maten a él, a Uribe y a todo el que ayude a esos paracos hp. Lo que hicieron en El Salado fue una barbaridad sin límites, una monstruosidad descomunal”.

    “Pero Nico, ellos no merecen tu odio, nada. Te contaminas y ellos siguen haciendo de las suyas”. Y Nicolás le responde: “Pero el objetivo sí se logró. Hacerle llegar al hijito de Uribe un poco del miedo que sienten los demás”.

    Al final da cuenta de estar muy asustado: “Agh, tengo paranoia (…) miedo, y del miedo pasé a la rabia. Ahora quiero cumplir la amenaza. Maldita mierda de país”.
    El grupo de investigadores le pidió apoyo al FBI para solicitar a Facebook los datos del titular de las cuentas en esa red y el IP (o número de identificación) de los computadores desde los cuales se había enviado mensajes al grupo. El 30 de julio de 2009, el agregado jurídico del FBI, Jeffey J, Peláez, les entregó la respuesta de Facebook a los hombres de la Dijín. Básicamente les confirmaba que los mensajes y las amenazas habían sido hechos desde los dos computadores de la casa de Castro, el de él y el de su hermana, y desde la oficina del papá. El 13 de agosto, la Policía allanó el lugar y descubrió que Castro creó la cuenta ‘Cuervo del Salado’ en esas oficinas y desde allí enviaba mensajes con ese seudónimo.

    Algo va de Nicolás a Osama
    En teoría, el joven Nicolás Castro incurrió en un delito de invitar al delito, que podría darle entre cinco y 10 años de cárcel. Y todo indica que tanto la Fiscalía como el juez de imputación de cargos estiman que debe ser sancionado drásticamente.

    Sin embargo, el debate es más complejo. En primer lugar, nadie que va a matar a alguien o que tenga intenciones de que otra persona lo mate por él lo anuncia por Internet. Y menos a un personaje público como el hijo del Presidente de la República, posiblemente uno de los hombres más custodiados del mundo después de Obama.

    El problema para este universitario es que en sus palabras hay un elemento de instigación que está consignado como delito en el Código Penal –algo que tal vez él no sabía–. Y en esta era digital en que los sicópatas navegan a sus anchas, este tipo de invitaciones puede terminar muy mal –algo que tal vez él tampoco calculaba–.
    Pero el desconocimiento de la ley o la falta de cálculo no son atenuantes. El juez lo descargó como un sablazo en la audiencia, al frente de Nicolás y de su padre: “Aquí no estamos juzgando por homicidio ni por terrorismo, sino por incitar, por invitar, por instigar a delinquir. La primera parte del artículo 348 (del Código Penal) nos dice que el que pública y directamente incita a otro o a otros a delinquir incurre en este delito. En ese mensaje extraído del computador (de Nicolás Castro) existe esa provocación”. Y va más allá al decir: “Como decía el señor fiscal, esa incitación o convocatoria tuvo resultados y ya algunos miembros de las Farc se habían unido al grupo”.

    En segundo lugar, se ha abierto otro gran debate y es si se trata de un caso de libertad de expresión o no. El tema es muy complejo no sólo por lo nuevo, sino porque transita en el filo de la navaja entre la posibilidad de expresar libremente sus convicciones, aunque sean radicales y no gusten, y el terreno pantanoso de la apología al crimen y la promoción del odio.

    Por eso constitucionalistas como Juan Manuel Charry y penalistas como el ex fiscal Alfonso Gómez Méndez en principio no creen que este tipo de conductas esté cobijado por la libertad de expresión, pero, dada la complejidad del tema, dicen que es necesario investigar el caso más a fondo. Mientras que el representante David Luna fue directo: “Una cosa es la libertad de expresión y otra invitar a cometer un delito”.

    El asunto es que en Internet ha hecho carrera el principio de libertad absoluta. Y, como lo ha dicho un filósofo especialista en lo digital, Paul Virilio, cada tecnología trae nuevos accidentes. Si Internet es la nueva plaza pública, lo que hizo Nicolás es como si se hubiera parado en la mitad de la Plaza de Bolívar a gritar: “Me comprometo a matar a Jerónimo Uribe, el hijo de Álvaro Uribe”. ¿Lo detendrían por eso? ¿Le darían cinco o 10 años de cárcel? ¿O simplemente lo callarían y lo mandarían para la casa?
    Internet es un arma muy poderosa. Y Facebook es hoy por hoy su vitrina más privilegiada. Es la comunidad virtual más grande hoy en el mundo, hace pocos días completó 350 millones de asociados. La demostración más clara de su fuerza se dio en Colombia, cuando Facebook canalizó el odio del país contra el secuestro y contra las Farc y logró volcar a millones de personas a las calles en una marcha. Y hace menos de un mes se dio otro caso en Estados Unidos, que ilustra, en una escala menor, la potencia de esta red. Un adolescente, inspirado en la serie de dibujos animados South Park, creó un grupo que señalaba el 20 de noviembre como ‘El día de patear a los pelirrojos’. En esa fecha, se registraron cerca de 14 casos de acoso a niños con ese color de pelo en distintos estados de Estados Unidos e incluso en Canadá (ver recuadro de casos del mundo).

    El peligro de todo esto es que ahora algunos traten de mezclar todos los ingredientes y terminen por catalogar a Nicolás Castro como terrorista. Que no lo es. Los hijos del Presidente en su comunicado de prensa prácticamente lo etiquetan como tal. “Repudiamos cualquier acto de terrorismo, tal como es la instigación al homicidio”, dicen haciendo referencia al caso. Y el general Gilberto Ramírez fue más allá: “(Nicolás Castro) es miembro de redes que instigan al terrorismo a nivel internacional, lo tenemos comprobado… accedía a páginas que tienen que ver con la organización terrorista Farc, Al qaeda y otros grupos terroristas del mundo”.

    Es cierto que la descripción de la página de Nicolás Castro, en la que se “compromete” a matar a Jerónimo Uribe e invita a otros a seguirlo, era toda una arenga plagada de odio. Decía: este es “un grupo para aquellos que quieren vengarse del bellaco tirano, gobernante ilegítimo, masacrador, genocida” para “hacerle sentir a esta familia (…) lo que es perder a alguien que comparte lazos de sangre con uno mismo, para que les llegue hasta el alma el horror de la guerra (…) porque, cuando matemos a Jerónimo Alberto Uribe, sólo faltará el padre de ese explotador y miserable”.

    Pero no hay que perder de vista las proporciones. Algo va de un muchacho que muestra tener cierta contradicción en su manera de ver el mundo –al mismo tiempo que crea páginas para defender a los animales con su nombre verdadero, crea otras en la que habla de matar gente con su seudónimo–, a un terrorista.

    En el peor de los casos, se puede decir que se trata de un joven desubicado, que es radical, que puede tener problemas sicosociales o que puede haber traspasado la línea del Código Penal –asunto que definirá la justicia–, pero de ahí a verlo como terrorista o como una amenaza para la sociedad, es absurdo.

    “Lo más grave que podemos atribuirle, basado en los elementos que refieren los medios, es apenas un trastorno sicosocial de personalidad –explica el siquiatra Álvaro Montoya–. Es decir, podemos estar frente a un paciente que sufre de inmadurez y recurre a conductas de ese tipo. El ejemplo más sencillo para explicar el caso es como cuando un adolescente llama a molestar a una línea de emergencia”.

    Para algunos será un acto de rebeldía si no un grito de odio y de rabia en el desierto. Para otros puede ser un exceso y una responsabilidad en un país de gatillo fácil que debe ser condenado pero no castigado. Y algunos pueden pensar que este es el momento de sentar un precedente ejemplarizante ante la instigación el odio y la apología al delito a través de un instrumento tan poderoso como Internet, un terreno donde hay un mar de impunidad.

    La pregunta es si esto amerita un tiempo de cárcel o no.

    Por lo pronto, no hay muchos antecedentes en el mundo. El grupo que creó Nicolás Castro no es el único en Internet que invita a matar a alguien. En un país tan polarizado como este, y bajo la protección del anonimato de Internet, amenazan desde al Presidente de la República y a los senadores Piedad Córdoba y Gustavo Petro, hasta a la cantante Shakira y a los miembros de tribus urbanas como los emos.

    Curiosamente, ninguno de esos casos ha llegado siquiera a ser investigado. Pero eso no le garantiza nada a Nicolás Castro. Porque, como en el caso de Joel Tenenbaum, él puede llegar también a ser el primer castigado por una práctica como estas en Internet.

    http://www.semana.com/noticias-nacion/terrorista-internet/132327.aspx

  13. ¿Justicia o privilegio de autoridad?

    Todos aceptan que sus frases fueron desafortunadas. Sin embargo se preguntan: ¿Fue excesiva la medida de aseguramiento? ¿Se pueden penalizar las expresiones si no hay hechos correspondientes? Hablan la madre de Nicolás y un psicoterapeuta que lo conoce.

    María Eugenia Plested, madre del joven detenido

    “Nicolás siempre estuvo dispuesto a dar la cara”

    Cecilia Orozco Tascón.- ¿Quiénes son y qué hace la familia Castro?

    María Eugenia Plested de Castro.- Somos cuatro: mi esposo, mis dos hijos y yo. Nicolás es el mayor. Mi esposo y yo tenemos una empresa de reparación de equipos de aviación hace 12 años. Somos una familia que tiene que levantarse todos los días a luchar, tratando de sacar adelante nuestro trabajo, del que vivimos nosotros y siete familias más.

    C.O.T.- ¿Cuándo se enteraron de que Nicolás estaba siendo investigado por la página de Facebook en la que aparentemente se decía que iban a matar a Jerónimo Uribe?

    M.E.C.- A mitad de año, en cuanto los medios publicaron una información en la que se decía que en Facebook había una amenaza contra los hijos del Presidente, Nicolás nos contó a su padre y a mí que él había escrito allí. Le dijimos que cómo se le ocurría hacer ese tipo de comentarios. Por sus respuestas, creemos que él no meditó sus palabras, no les puso mayor seriedad ni se imaginó lo que iban a provocar.

    C.O.T.- ¿Nicolás admite que fue el creador del grupo?

    M.E.C.- Nos ha dicho que escribió en la página.

    C.O.T.- ¿Les explicó por qué razón quiso hacer parte de ese grupo?

    M.E.C.- Él es una persona sensible. De hecho, es artista. Es decir, es solo piel y puro sentimiento. Probablemente en el entorno universitario en que se desarrolla, ha encontrado personas que comentan sobre lo que pasa en el país. Lo mismo sucede con las noticias que publican los medios. Uno está ‘bombardeado’ todo el tiempo con informaciones sobre el Gobierno. Pienso que todo eso pudo incentivarlo.

    C.O.T.- ¿Cree que estaba impactado por las noticias sobre los escándalos oficiales?

    M.E.C.- No lo sé. Es posible que tuviera muchos sentimientos acumulados y por eso quiso buscar un medio de expresión. Pero eso es todo. No había ninguna intención diferente a la de expresarse.

    C.O.T.- ¿Cuánto hace que llegaron los investigadores a su casa u oficina?

    M.E.C.- Tres o cuatro días después de que la noticia saliera en la prensa y televisión, llegó a mi casa un grupo de oficiales y agentes de la DIJIN.

    C.O.T.- Después ¿Qué pasó con ustedes? ¿Los pusieron bajo vigilancia?

    M.E.C.- Veinte días después de que estuvieron por primera vez en la casa, fueron a nuestro trabajo a revisar el computador de la oficina. Al parecer, querían verificar si Nicolás escribía desde allí. Después no pasó nada más. Continuamos con nuestra vida y Nicolás siguió yendo a clases común y corriente.

    C.O.T.- ¿Cuál fue su actitud y la de su familia ante la investigación?

    M.E.C.- De colaboración. Permitimos que revisaran lo que quisieran. Nunca nos opusimos y Nicolás jamás se escondió, ni cuando llegaron a la casa por primera vez, ni durante la investigación, ni ahora cuando fueron a detenerlo. Le cuento que cuando el capitán preguntó por él la primera vez y le dijo que si sabía por qué estaban ellos allí, él les contestó: “sí señor. Por un comentario que hice en Facebook”. Siempre estuvo dispuesto a dar la cara.

    C.O.T.- Cualquiera se atemoriza ¿Nicolás nunca pensó en irse?

    M.E.C.- No, nunca. Como le digo, él siguió yendo a la universidad; terminó el semestre, y el domingo pasado fue a presentar los exámenes del ECAES (Estado de la Calidad de la Educación Superior).

    C.O.T.- ¿Cuándo y por qué se reactivó la investigación?

    M.E.C.- No lo sé. Después de esas dos revisiones no volvimos a tener ninguna noticia hasta la semana pasada cuando llegaron dos jóvenes a la portería del conjunto donde vivimos a preguntar por Nicolás. Ellas se identificaron como compañeras de la universidad. Cuando Nicolás salió a la portería, aparecieron cerca de 15 agentes que estaban ocultos, para detenerlo. Le pusieron esposas y se lo llevaron.

    C.O.T.- ¿Por qué lo detuvieron de esa manera si él se había mostrado colaborador?

    M.E.C.- No lo sé. No creo que fuera necesario. Me pregunto por qué no llegaron a timbrar a la casa normalmente, mostraron la orden y le explicaron que tenían que conducirlo donde el juez. Tampoco era necesario ponerle esposas. No tuvieron ninguna consideración.

    C.O.T.- ¿usted o su esposo calcularon que Nicolás podría ser detenido?

    M.E.C.- Nunca. Jamás pensamos que esto iba a llegar tan lejos porque Nicolás es totalmente inofensivo.

    C.O.T.- De todas maneras, hay que admitir que las expresiones usadas en la página de Facebook son violentas.

    M.E.C.- Claro que sí. Desde el principio le dijimos a Nicolás que sus expresiones eran desafortunadas pero también se cae de su peso que si alguien es un asesino, no va a anunciarlo en Facebook

    C.O.T.- ¿Cree que a Nicolás se le ha tratado con mayor dureza por las personas afectadas?

    M.E.C. – Sí, claro. Desde el principio le dije a Nicolás que todo este incidente era más delicado porque se refería nadie más ni nadie menos que a los hijos del Presidente.

    C.O.T.- Nadie puede aplaudir esas frases. Pero al margen de eso ¿Supone que por tratarse de ellos ha habido un ejercicio excesivo de autoridad?

    M.E.C.- Los investigadores están en todo su derecho de investigar y de tratar de aclarar cualquier situación sospechosa. Pero me parece que en este caso han exagerado ¿Cuántos grupos de Facebook deberían estar investigando ahora, tal como lo hicieron con Nicolás? Yo no he visto otro esfuerzo de investigación como éste.

    Ernesto Rivera, terapeuta de la familia Castro

    “No estamos frente a una personalidad psicótica”

    Cecilia Orozco Tascón.- ¿En qué consiste la terapia que usted le aplica a la familia Castro?

    Psicólogo Ernesto Rivera: Es una psicoterapia centrada en la maximización del desarrollo humano para facilitar las actitudes de crecimiento y madurez sicológica. Debe quedar claro que no es una terapia para enfermos sino para personas que voluntariamente eligen utilizar esta estrategia para mejorar su proyecto de vida. Yo era psicólogo orientador del colegio Montemorel de Chía, y allí conocí a la familia Castro. Nicolás tenía entonces 15 años. Puedo asegurar que esta familia es excepcional.

    La opinión de dos expertos

    Alfonso Gómez Méndez, ex Fiscal: “a Nicolás le están aplicando el artículo 348 del Código Penal que dice: ‘el que pública y directamente incite a otro u otros a la comisión de determinado delito, incurrirá en multa. Si la conducta se realiza para cometer delitos de genocidio, desaparición forzada de personas…u homicidio con fines terroristas incurrirá en pena de 5 a 10 años en prisión…’ Entendiéndose que las frases de Nicolás no son aceptables, el término ‘incitar a otros’ supone invitar a alguien a cometer un delito pero mediante actos y preparativos concretos. Hay que mirar el contexto en el que él se expresó y es necesario probar que tenía la voluntad real de realizar el acto. Incitar no es simplemente expresar una intención porque las intenciones no se pueden calificar como delitos”.

    Víctor Laignelet, decano de la Facultad de Bellas Artes, Universidad Jorge Tadeo Lozano: “Nicolás ha tenido un desempeño académico sobresaliente. Su promedio de notas en la carrera es de 4.3 sobre 5. La amenaza de muerte es un hecho reprobable. No obstante, es muy importante no empezar asumiendo que Nicolás iba a pasar de las expresiones a los hechos. Deberíamos aprovechar este caso para hacer un debate sobre el tipo de lenguaje que ha ganado terreno en internet. Existe un reporte que habla de más de 12 mil grupos virtuales que emplean términos relacionados con ‘amenaza de muerte’”


    ¿Solo una investigación con resultados?

    Aunque no se pueden aplaudir las expresiones violentas que impliquen amenazas de muerte para nadie, la semana pasada varias voces criticaron lo que pareciera ser una privilegiada diligencia de la DIJIN y del fiscal del caso para investigar, identificar, resolver y detener al responsable de una página de Facebook que se llamaba “me comprometo a matar a Jerónimo Alberto Uribe, hijo de Álvaro Uribe”. La existencia del sitio fue denunciado hace seis meses por Tomás Uribe, hermano de Jerónimo. Operadores judiciales actuaron de inmediato e incluso pidieron apoyo técnico al FBI. El universitario Nicolás Castro, de 23 años, fue encontrado cuatro días después; su casa y la oficina de sus padres fueron allanadas y sus computadores, revisados. La semana pasada fue detenido y hoy espera traslado a la Picota o a la Modelo. El juez le negó la libertad provisional. No es el primer caso de agresiones por internet en Colombia. Numerosos grupos se han conformado en contra de personajes públicos como Piedad Córdoba, a quien le han creado más de diez, cada cual más violento que el otro. Ella ha dicho que nunca se ha averiguado algo al respecto. Existen otros contra Carlos Gaviria, Gustavo Petro, Samuel Moreno y el propio jefe de Estado. No hay resultados investigativos en ninguno de estos casos.

    http://elespectador.com/impreso/articuloimpreso175944-justicia-o-privilegio-de-autoridad

  14. Ana María Villate 2009/12/07 at 2:54 am

    El caso de Nicolás Castro nos confirma a muchos lo que desde la primera reelección ya sospechábamos… Estamos en una dictadura ya ha sido ampliamente discutido que amenazar de muerte a una persona no es un hecho que debamos aplaudir, definitivamente ese fue un chiste malo… pero por ser malos comediantes no podemos ir a la cárcel ¿que sería del elenco de sábados felices si se convirtiera en punible contar chistes de los que nadie se ríe?

    La desproporcionada acción de la ley para este caso nos hace preguntarnos varias cosas:
    1. ¿decir que voy a matar alguien quiere decir que en efecto lo voy a hacer? 2. ¿Comprometerme a matarlo instiga a otros a que lo hagan cuando finalmente para que se ponen en la tarea si yo misma lo voy a hacer? Y 3 ¿Tomarse esto en serio o no depende de quien sea el amenazado?

    Las tres preguntas por supuesto también han sido ampliamente discutidas en esta semana sin embargo, quisiera centrarme en la tercera, obviando la discusión acerca de los grupos de facebook que quieren matar a Piedad Córdoba, a Gustavo Petro, a Shaquira y hasta a la pobre Ana Victoria Beltrán (Daniela en Padres he hijos) hoy en día la desempleada mas odiada del país. Quisiera centrarme, para esta discución, en quien es Jerónimo Uribe.

    Por supuesto se trata de una figura pública por ser el hijo del primer mandatario, pero me parece importante destacar que entre otras cosas junto Jeronimo y hermano han sido acusado de pilatunas bastante mas grabes que la de Nicolás. Tom y Jerry como han sido llamados irónicamente en la prensa, utilizaron sus influencias para apoderarse de las estrategias comerciales de una empresa estatal como Artesanías de Colombia, curiosamente al subir Uribe al poder doña Lina se empezó a interesar por los procesos de diseño y comercialización de las artesanías en esta entidad, y comenzó a pedir informes que antes de ninguna manera pedía una Primera Dama, mágicamente a mediados de ese periodo presidencial los niños ponen su primer negocito: Salvarte. Sin embargo parece que eso no saciaba el hambre de los hermanitos Uribe, comenzando este año explotó el mayor escándalo en la historia nacional sobre trafico de influencias, los hermano Uribe después de haber comprado a módico precio una buena cantidad de tierras a los alrededores de Mosquera, lograr desviar los planos de una carretera para que pasara por sus terrenos para lograr así una valorizción, pero no contentos con eso, fueron premiados por entes estatales entre los que se cuentan el Ministro de Comercio, el de Hacienda, Planeación Nacional y la DIAN al convertir esos terrenos en la Nueva Zona Franca de Occidente, adicionalmente Jerónimo hizo lo que ningún estudiante universitario por ninguna razón debe hacer sopena de ser expulsado de la universidad, sí, en la mas prestigiosa universidad privada del país, comenzando el año 2006 Jerónimo hizo fraude sin haber recibido ninguna sanción, vale decir que según las declaraciones de los funcionarios de la Tadeo Nicolás no necesita de valerse de artimañas para pasar el semestre, y como si fuera poco, los compañeros de clase del pequeño que fueron llamados a declarar, denunciaron en Noticiero Uniandino que habían recibido extrañas llamada y que habían encontrad al salir de clases las llantas de sus vehículos pinchadas. Por ultimo, la pilatuna mas parecida a la de Nicolás que los hermanitos Uribe realizaron sucedió en 2005 mientras estaban de vacaciones en la casa de Madrid del tristemente célebre ex cenador Carlos Náder, polémico por haber transportado coca en el avión presidencial, se trató de las amenazas a Daniel Coronel que no fueron realizadas a través de una red social sino que fueron hechas directamente en correo personal de periodista… les refresco este último episodio , y pido la absolución inmediata de un estudiante que servirá de chivo expiatorio para que de acá en adelante no nos atrevamos a criticar el estado mafioso en el que vivimos sopena de ser declarados terroristas

    http://www.semana.com/noticias-opinion/amenazas-malentendidos-malas-companias/88363.aspx

  15. Emecé 2009/12/07 at 7:40 am

    Mucho se ha dicho alrededor del caso de Nicolás. Como siempre, el orden de las cosas ha logrado que el pensamiento se divida en dos: los que lo acusan llaman su acto ‘amenaza’, y los que lo defienden lo llaman ‘expresar una opinión’. Antes de los argumentos jurídicos o morales del caso, quisiera expresar una incomodidad semántica que me ha generado la discusión.

    A mi humilde entender, si la tomamos en su dimensión verbal, una amenaza involucra dos actores: amenazador y amenazado. Es un acto que, más allá del carácter privado o público, tiene lugar entre dos personas. Alguien se convierte en un amenazado cuando otro (que se convertirá en amenazador) le hace saber que está amenazado. Una amenaza existe en la medida en que el amenazador le declara al amenazado que corre peligro. El amenazado es un amenazado en la medida en que recibe una declaración directa. Cuando el sujeto de la expresión de disgusto no se da por enterado, no hay amenaza. Tal vez sea un chiste, un rumor, una mímica, un pantallazo, pero ciertamente no es una amenaza.

    Si tomamos a la amenaza en su dimensión ‘fáctica’, ésta existe como metáfora que anuncia un peligro en potencia: podemos llamarla una condición. El volcán que amenaza con explotar, la enfermedad que amenaza con expandirse. Quien está amenazado no necesariamente se entera, pero algo lo asecha.

    Si miramos lo que ha pasado con Nicolás, no parece haber una amenaza ni verbal ni fáctica. Él, hasta donde se ha sabido, no le dijo a Jerónimo “lo voy a matar”. Tampoco parece que Nicolás tenga armas y esquemas operativos tan contundentes como para ser una amenaza. Entonces, ¿cuál amenaza?

    Seguro algo sucede, pero no hay una amenaza de por medio. El punto aquí es que un error semántico tiene consecuencias a nivel jurídico. Esto parece no ser más que el título de una chiva noticiosa, o un uso errado (¿conciente, malintencionado?) del lenguaje jurídico. Y la “opinión pública” polarizada a partir de una impresisión semántica. Una amenaza a la vida de alguien indiscutiblemente requiere medidas, y en éstas circunstancias parece que hay acuerdo alrededor de la conveniencia de la carcel. Como remedio a una imprudencia, falta de tacto, insensatez, puede pensarse en mecanismos pedagógicos, en una manera de que el muchacho entienda que lo que dice tiene consecuencias. O, ¿hasta dónde va a llevar el performance?

  16. Jorge Peñuela 2009/12/07 at 8:11 am

    La esquirla número dos de Daniel Samper en El Tiempo

    El 6 de diciembre Daniel Samper en su columna dominical en El Tiempo, publicó la siguiente esquirla: “Si el Facebook ‘Quiero matar a Jerónimo’ fue una broma, se trata de un chiste de fúnebre gusto que, en una sociedad tan violenta como la nuestra, merece sanción”.

    Ese mismo día le envié al señor Samper el siguiente comentario:

    “Comprendo su posición con respecto al caso Nicolás Castro, pues, usted con seguridad ha sido víctima de muchas agresiones por medio de la Internet. No obstante, merece la pena pensar mejor el caso del estudiante de Bellas Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Tuvo suerte, no me alcanzo a imaginar lo que hubiera pasado si ese estudiante hubiera sido de la Universidad Nacional o de la Distrital o la Pedagógica.

    Le anexo un enlace de una página sobre Arte Contemporáneo en Colombia, en la cual interactúan los artistas y entendidos del arte colombiano. Allí publiqué los últimos veinte minutos de la película de Luis Buñuel Ensayo de un Crimen. Le invito a verlos. Entre otras cosas, allí dice Buñuel que el pensamiento no delinque, que si los jueces tuvieran que procesar a todos aquellos que desean la muerte de alguien, tendrían que encarcelar a medio mundo. Sugiere que todos somos grandes criminales en potencia y que el artista realiza sus delitos en la imaginación”.

    El día de hoy el columnista amablemente me dirigió la siguiente comunicación:


    “Yo no he dicho que a Nicolás, el de Facebook, haya que encarcelarlo. Yo me he limitado comentar que su conducta merece una sanción. No sé cuál: si disponer que preste un servicio cívico durante algunas semanas en una escuela pública, como se hace en muchos países con esta clase de muchachos que, sin ser criminales, meten la pata de manera que causan un daño social, o si ofrecer disculpas públicas e invitar a los internautas a observar conductas positivas en la red. Por supuesto que ocho años de cárcel me parecerían un exabrupto.

    Lo que pasa es que la amenaza es un arma cobarde que ha hecho mucho daño al país. Yo condené las amenazas de Nader, el amigo de los hijos de Uribe, al periodista Daniel Coronell y he condenado las que se formulan contra Piedad Córdoba. Soy consecuente y , por tanto, critico también las que se dirijan contra otras personas, como Jerónimo Uribe”.

    Ahora, finalmente, si la condición de estudiante ya no merece ningún fuero en nuestro país, si pensar dentro de un proyecto pedagógico universitario en artes tampoco lo otorga, y si las estrategias pedagógicas para educar no están en moda, un servicio social en una escuela pública, como sugiere Daniel Samper, puede calmar la sed de justicia que algunos reclaman.

    A propósito de pedagogía, llama la atención no sólo el silencio de las directivas de la Universidad Tadeo Lozano. Es deplorable también la indiferencia de su departamento de Bellas Artes. No han dicho esta boquita es mía. ¿La familia habrá recibido ayuda jurídica por parte de la Universidad? ¿La Universidad cuenta con un programa de Bienestar Universitario? ¡Vaya uno a saber!

    http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/danielsamperpizano/el-arbolito-y-el-fuego-amigo_6747733-1

  17. Gabriel Merchán 2009/12/07 at 9:18 am

    Muy bueno que Jorge Peñuela contacte directamente a las personas a quien solicita una opinión sobre el caso. Lo mismo podría hacer con los funcionarios de la Tadeo, que vaya uno a saber si tienen que dar declaraciones en Esfera Pública antes de darlas en los medios o hacer públicas las conversaciones que haya sostenido con la familia del estudiante en lo relacionado con el apoyo que pueda ofrecerle la Universidad.

    Ahora, no es del todo cierto que la Facultad de Bellas Artes no haya dicho “esta boquita es mia”. En un par de noticieros de Caracol han entrevistado al decano quien deja ver con esto una posición de la Universidad. En la versión impresa de la entrevista de El Espactador hay un apartado (anexo) donde el decano de la Facultad -Víctor Laignelet- habla sobre el caso, le sigue la opinión del ex fiscal Gómez Méndez:

    La opinión de dos expertos

    Víctor Laignelet, decano de la Facultad de Bellas Artes, Universidad Jorge Tadeo Lozano: “Nicolás ha tenido un desempeño académico sobresaliente. Su promedio de notas en la carrera es de 4.3 sobre 5. La amenaza de muerte es un hecho reprobable. No obstante, es muy importante no empezar asumiendo que Nicolás iba a pasar de las expresiones a los hechos. Deberíamos aprovechar este caso para hacer un debate sobre el tipo de lenguaje que ha ganado terreno en internet. Existe un reporte que habla de más de 12 mil grupos virtuales que emplean términos relacionados con ‘amenaza de muerte’”

    Alfonso Gómez Méndez, ex Fiscal: “a Nicolás le están aplicando el artículo 348 del Código Penal que dice: ‘el que pública y directamente incite a otro u otros a la comisión de determinado delito, incurrirá en multa. Si la conducta se realiza para cometer delitos de genocidio, desaparición forzada de personas…u homicidio con fines terroristas incurrirá en pena de 5 a 10 años en prisión…’ Entendiéndose que las frases de Nicolás no son aceptables, el término ‘incitar a otros’ supone invitar a alguien a cometer un delito pero mediante actos y preparativos concretos. Hay que mirar el contexto en el que él se expresó y es necesario probar que tenía la voluntad real de realizar el acto. Incitar no es simplemente expresar una intención porque las intenciones no se pueden calificar como delitos”.

    http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso175944-justicia-o-privilegio-de-autoridad?page=0,1

    Postdata

    Además de la opción de discutir está la posibilidad de apoyar al estudiante de otra forma: hay varios grupos de facebook que convocan a una marcha por la libertad de Nicolás Castro y la libertad de expresión.

  18. Jorge Peñuela 2009/12/07 at 9:26 pm

    Gabriel Merchán: saludos

    Me sorprende su defensa de las instituciones indirectamente involucradas por consentir sin mayores preguntas esta brutalidad del poder, la ceguera de una justicia temerosa, presionada por los medios masivos de comunicación institucionales, justicia que hoy priva a una familia de estar juntos. Usted nos cuenta que las directivas de la universidad han sido entrevistadas para contestar algunas preguntas de los periodistas. Gabriel: no entiendo por qué le otorga tanta relevancia a este laconismo protocolar. Al contrario de lo que usted cree, lo que yo quería saber era qué habían hecho estas directivas, motu propio, por Nicolás Castro. Ésto es lo que aún yo quiero saber. Los grupos solidarios en Internet están bien, pero ésta es una solidaridad estética, casi de ficción si la comparamos con una solidaridad de carne y hueso. Estas solidaridades a corto plazo son las efectivas.

    Gabriel: mis comentarios sobre Nicolás solo querían mostrar las siguientes inquietudes:

    En la desgracia lo que cuenta son las acciones de aquellos y aquellas a quienes supuestamente les importamos, en menor grado interesan las discusiones de los extraños como nosotros. (Disculpe, pero ignoro si usted conoce a Nicolás). Para la solidaridad lo que cuenta son aquellos y aquellas de carne y hueso que queremos, no los virtuales. Tarde en la vida caemos en la cuenta que la generosidad no es una cualidad que crezca de un momento a otro, que es una desgracia hacer parte de una comunidad que no nos ha formado en esta sensibilidad.

    Más allá de declaraciones protocolarias e institucionales por parte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en mi comentario hice referencia a si existen en proceso acciones concretas institucionales que favorezcan a uno de sus estudiantes en apuros, que en opinión de muchos padece un exceso de poder, como lo mostró con precisión, claridad y contundencia Lucas Ospina; quería saber si sus directivas se han propuesto liberarlo antes del 24 o del 31 de diciembre de este año. ¿Sus profesores y sus amigos ya están en vacaciones o están haciendo algo para sacarlo de una de las cárceles más peligrosas del país?

    Usted ha hablado del maestro Víctor Laignelet. Pero, ¿por qué no habla él por sí mismo? ¿No se habrá enterado que muchos de sus estudiantes leen Esfera Pública, y que quizá sólo esperan un poco de liderazgo por parte de sus directivas?

    Si tiene más información, por favor compártala, pues, con ella son muchos y muchas quienes podemos despejar nuestras dudas respecto al acompañamiento que ha recibido Nicolás. Esta información nos permitirá evaluar el proyecto pedagógico de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, no para enjuiciarla, sino para que las demás Universidades se preocupen por sus proyectos pedagógicos, para que revisen si sus pedagogías son sólo de papel, es decir, limitadas a adquirir el Registro Calificado y la Acreditación, y, por supuesto, el dinero de sus estudiantes. Gabriel, son estos casos marginales, precisamente, los que permiten a las Universidades poner a prueba sus pedagogías; también las ponen a prueba. En estas circunstancias las Universidades deben reiterar, con acciones en concreto, ante propios y extraños que los que importan son los estudiantes, que éstos son su razón de ser.

  19. Juan Carlos Guerrero 2009/12/08 at 4:20 am

    Apreciado Jorge,

    El desafortunado pero comprensible desconocimiento que usted tiene de lo que ha pasado con amigos, compañeros, profesores y directivas alrededor de la persona Nicolás y su caso jurídico se evidencia en las críticas que hace al programa de Artes de la Tadeo, alumnos y directivas.

    Aunque no soy profesor de dicho programa (trabajo en el departamento de humanidades de la Tadeo) puedo decir que me consta que los amigos y compañeros de Nicolás se han reunido y discutido, se han entrevistado con medios para ofrecer la información que permita construir un perfil del Nicolás que conocen como alumno o como amigo en la universidad, posibilitando hasta el momento comenzar una transformación (que podemos percibir) de la imagen que el público en general tenía de Nicolás. El caso Semana es ejemplar. Igualmente amigos y compañeros han pensado realizar acciones que no es el caso indicar aquí pues son ellos quienes determinarán el proceder de las mismas. No obstante es importante subrayar que son conscientes de que las acciones que hagan deben ser cuidadosas, no sólo por los problemas o peligros que para ellos impliquen sino sobre todo por los efectos que puedan tener en el manejo mediático del proceso a Nicolás. Es importante tener en cuenta que el de Nicolás es un caso altamente mediatizado.

    Por esto mismo, las acciones que se realicen deben estar atentas a qué en realidad sustenta el lío jurídico de Nicolás; lío que a mi parecer hasta ahora sus amigos y compañeros están comenzando a entender, desafortunadamente, por pedazos. De allí que si bien hay que apoyar al amigo hay que saber cómo. Y esto significa que no pueden ser sin más apelar al “fuero” del estudiante ni pretender sin más inscribir el caso dentro del ámbito artístico, como tampoco exigir el respeto a la libre expresión. Insisto que problema jurídico hasta ahora está saliendo a la luz. Y al respecto creo que en un caso tan mediático como el que nos concierne, el no atender a dicho fundamentos e intríngulis significaría poner en riesgo a Nicolás; principal preocupación de sus compañeros y de las directivas del departamento (como me consta en una reunión que presencié). A mi parecer, realizar acciones impertinentes para la realidad de proceso sólo ayudaría a crear una imagen desdibujada que puede ser contraproducente y dar pie a que se consolide la imagen ‘clara’ que medios como El Tiempo siguen presentando de Nicolás.

    Respecto a las directivas y profesores del departamento de Artes, entiendo que estos ha expresado su apoyo a la familia de Nicolás y han permitido obtener vínculos claves con periodistas y abogados dentro de lo que creo que son los siguientes límites (existentes también para los amigos y compañeros de Nicolás): aquel ‘limbo’ propio del desconocimiento de los intríngulis del caso y aquellos otros que la familia de Nicolás y sus abogados han determinado para esa ayuda.

    Respecto a su afán pedagógico, dudo que las universidades o los programas de artes estén preparados para casos tan mediatizados y de difícil determinación en términos de leyes como éste. En este sentido, por cuestiones lógicas, disiento de su especulación inicial de que el aparente silencio del departamento sea síntoma o manifestación de una incapacidad de las directivas. En ese ánimo lógico, creo que la idea de que deba intervenir el bienestar universitario y/o la universidad supone que las acciones de Nicolás ocurrieron dentro de una actividad académica o en vínculo estricto con ella (un proyecto por ejemplo). ¿Pero fue así? Esto es algo que debe averiguarse y que hasta donde sé no ha sido declarado, aunque reconozco que yo quisiera que lo fuera. Estas observaciones no significan que no pueda haber colaboración y apoyo de la universidad y del departamento, pero sí significa que los apoyos, en buena medida, se guían por la naturaleza de la acción realizada y su vínculo con la institución. A mi parecer, hasta el momento, no es fácil determinar (ni creo que se tengan los elementos suficientes para determinar) cuál sea la línea que indica hasta dónde se deba ir en cada caso.

    Estoy de acuerdo con la idea de que el caso de Nicolás podría servir para examinar las prácticas y políticas pedagógicas ‘a posteriori’, es decir: examinar cómo el departamento de Artes, la Tadeo y las universidades en general logran plantear una reflexión no sólo acerca de las prácticas artísticas pedagógicas, sino también de las acciones cotidianas de los estudiantes, en clave real, aterrizada y participativa a partir del caso en mención, pues en efecto se espera que la formación de los estudiantes sean la razón de ser de las instituciones educativas.

    Para cerrar, lo más importante: es menester apoyar a Nicolás no de otro modo que apoyando a su familia, sus amigos y compañeros en las acciones que realicen, dentro del ámbito ‘virtual’ y político de Facebook como en el ámbito ‘real’ y político de las acciones plásticas y del derecho.

    Un abrazo

  20. Mauricio Cruz 2009/12/08 at 3:41 pm

    -‘Libertad de expresión’?… Que le peguen su susto: navidad y año nuevo por fuera de casa acompañado de uno que otro maleante REAL. A ver si toca piso y proporciona su burbuja virtual.

  21. Cecilia Orozco Tascón 2009/12/08 at 8:26 pm

    A PROPÓSITO DE NICOLÁS CASTRO, enviado a la cárcel La Picota por un severo juez que ordenó esa medida porque creó o participó en una página de Facebook en la que amenazaba de muerte al hijo menor del Presidente, todo el mundo expresó —como es apenas lógico— su rechazo a la violencia verbal del estudiante.

    Lo raro es que unos columnistas uribistas y unos críticos hayan coincidido en afirmar que son exagerados la detención inmediata del universitario y el sitio de reclusión que se le impuso. Tuvieron en cuenta un contexto que el juez no se molestó en mirar: el alumno de la Tadeo no tiene antecedentes judiciales; llevaba una vida absolutamente corriente, incluyendo las consultas que hizo por internet de varios temas que un ligero jefe de Policía se apresuró a calificar como “terroristas”; no había indicios de que Castro hubiera pasado de la incitación al acto y La Picota es un antro para criminales de la peor laya y no para jóvenes irresponsables, provocadores y necios.

    Se sabe que muchas personas, públicas o no, y entre ellas políticos y periodistas, vienen siendo objeto de persecución informática, sin que a nadie le importe. Se ha mencionado el odio obsesivo que despiertan entre los cibernautas Piedad, Petro, Carlos Gaviria o el propio Uribe. Sin embargo, en ningún proceso, diferente al que le da tranquilidad al hijo del Presidente, ha habido acción eficaz de la Dijín, de los fiscales o de los jueces y, claro, tampoco del grupo élite del FBI, el que, al parecer, ejecuta tantas tareas en Colombia como en su país de origen. El más simbólico de los casos sin investigación seria es el del columnista Daniel Coronell, quien tuvo que exiliarse en 2005 para conservar su vida, la de su esposa y la de su hija de seis años. Los tres fueron amenazados con coronas fúnebres que enviaban con sus nombres, llamadas telefónicas en las que se describía el centro donde estudiaba la pequeña y el color de la ropa que llevaba, y mensajes a los correos electrónicos del periodista y su abogado.

    Como las quejas de Coronell no tuvieron eco, él se dedicó a desentrañar la identidad de sus enemigos hasta cuando encontró el computador desde donde se habían mandado varios de los mensajes. Pertenecía a un gran amigo del Presidente y protector de sus dos hijos: Carlos Náder. Éste admitió que los correos se habían originado en su ordenador, pero no reconoció ser su autor. La Fiscalía no pudo evitar abrirle investigación, pero no se le ocurrió relacionar el tipo penal “instigación al delito de homicidio o terrorismo” que le endilgaron al universitario Castro. Cuando tuvo que presentarse a declarar, Náder entró a la Fiscalía por el ascensor privado del Fiscal General, privilegio reservado para los grandes personajes, y fue perdonado, como correspondía, dadas sus circunstancias. Su compañero de pilatunas diabólicas, Luis Fernando Uribe, quien se autoinculpó en un video grabado en la oficina de Náder por el envío de las coronas y las llamadas, fue condenado pero nunca pisó una cárcel. Mereció beneficios. En el video que salvó al amigo del Presidente, se ve a Náder sirviéndole generosos tragos de whisky al hombre que asumió la responsabilidad de los ataques. Esta parodia de justicia no inquietó a ningún funcionario de entonces. Todos guardaron silencio, empezando por la Dijín y la Fiscalía, excepto el Primer Mandatario, quien sabiendo lo que había pasado, aseguró en una entrevista radial que Náder era “una persona simpática y divertida”. Lo de siempre: justicia para los de ruana.

    Cecilia Orozco Tascón
    http://www.elespectador.com/columna176410-vaya-contraste

  22. Jorge Peñuela 2009/12/08 at 8:27 pm

    Nicolás no puede estar en mayor peligro

    Apreciado Juan Carlos:

    Gracias por la comunicación, refresca saber algo de los “intríngulis” que han dificultado las acciones para lograr que Nicolás regrese a casa y a la Universidad. Estoy de acuerdo con usted. Una mirada externa corre el riesgo de equivocarse por ignorar aspectos internos del lugar en que, impacientes, esperamos se gesten acciones más concretas y efectivas para salvar a Nicolás de las miserias que muchos le auguran, si la comunidad universitaria deja sentar este precedente en el trato a sus estudiantes. Sin embargo, mi observación tiene la siguiente virtud. Esto es lo que percibimos desde afuera: parsimonia en las directivas de la universidad y del programa de Bellas Artes. Usted parece ser el único que tiene un discurso claro al respecto.

    Nicolás está en peligro y esto es lo que nos debe importar, y con él la libertad de expresión, no poca cosa. ¿No le sorprende que haya sido Lucas Ospina, el primero en llamar la atención sobre este caso en Esfera Pública, es decir, un protagonista externo? Juan Carlos: nadie del sector interno ha propuesto algo a este medio electrónico versátil del cual se valió en el pasado para ventilar otros asuntos menos relevantes. A este respecto, preocupa la ausencia de discurso en Bellas Artes de la Tadeo. En el pasado, hubo mucha más respuesta estudiantil en Esfera para llamar la atención sobre conflictos internos, en los cuales no mediaba la libertad y honra de ningún estudiante. Quiero aclararle que las críticas realizadas no son al programa de artes de la Universidad, pues, lo desconozco. Son preguntas sobre su proyecto pedagógico. Aunque usted es muy perspicaz al leer que una crítica al proyecto pedagógico es una crítica al programa. Si esa es su intelección, entonces tiene razón, pues, el núcleo de un plan de estudios es su proyecto pedagógico. No obstante, a cambio he sugerido que el talón de Aquiles de las universidades en general es precisamente la parte pedagógica; su obsesiva preocupación por la investigación y el conocimiento han desplazado la pedagogía a un lugar discreto: el papel impreso: aquel documento destinado a los pares externos que evalúan los programas y que tampoco saben de pedagogía.

    Usted ha hablado de “intringulis” jurídicos. Pero, pregunto, ¿no se ha escrutado a fondo la vida de Nicolás y se ha mostrado que es un estudiante regular de una universidad de prestigio e hijo de unos padres honrados que luchan para sacar adelante a sus hijos sin hacerle daño a nadie? ¿No es esta razón suficiente para comprender que Nicolás debe estar en su casa y no con hombres que quizá sí sean criminales? ¿No se ha dicho insistente y suficientemente que fue un error haber hecho esa broma desafortunada y que debe ser sancionada pedagógicamente como corresponde, y no criminalmente como reclaman los fariseos de oficio?

    Juan Carlos: me preocupan sus dudas. ¿Ha insinuado usted que los estudiantes lo son mientras están en el campus universitario y que fuera de ella pierden su fuero? Rechazo esta tesis: el estudiante es estudiante las veinticuatro horas del día, esté donde esté, hable con quien hable, haga lo que haga. Ahora, dice usted: “amigos y compañeros han pensado realizar acciones que no es el caso indicar aquí pues son ellos quienes determinarán el proceder de las mismas”. Lo celebro, y de corazón: pero, ¿cuándo? ¿Cuándo pasen las fiestas y hayamos regresado de vacaciones? Usted ha sugerido también que la comunidad tadeista está atemorizada, “que las acciones que hagan deben ser cuidadosas, no sólo por los problemas o peligros que para ellos impliquen sino sobre todo por los efectos que puedan tener en el manejo mediático del proceso a Nicolás”. Juan Carlos: no sé si lo entendí bien: ¿dice que realizar acciones para mostrar la injusticia de la detención de Nicolás lo pone en peligro? ¿Más de los peligros que está afrontando ahora? ¿No es este un pretexto perverso para justificar la falta de acción?

    Al contrario de la visión negativa que usted tiene del cubrimiento mediático de este evento, la mayoría de columnistas de prestigiosos periódicos y revistas han coincidido en afirmar que Nicolás merece una sanción por su broma infeliz, pero una sanción pedagógica; es decir, que surja atendiendo a su condición de estudiante de artes y de ser hijo de una familia honrada y trabajadora. Nicolás se equivocó en el pensamiento, pero eso no es un crimen cuando se está formando en un programa de Bellas Artes.

    Ahora mismo me imagino a Nicolás sentado en el auditorio de su universidad, atento y emocionado, como muchas y muchos de sus compañeros, escuchando en vivo y en directo a la elusiva Doris Salcedo hablar sobre víctimas, sobre topografías de guerra, sobre el conflicto en Colombia, sobre el poeta Georg Büchner y la belleza, sobre Agamben y el otro, sobre Celán y la poesía, entre tantos otros tópicos que abordó esta egresada de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en aquella tan celebrada y comentada ocasión.

    Juan Carlos: en especial me imagino su rostro al escuchar la cita que hizo Salcedo de Levinas “la víctima no sólo es colaborador y vecino de nuestro trabajo de expresión cultural, o cliente de nuestra producción artística, sino que es nuestro interlocutor. La víctima es aquel a quien la expresión expresa, y a quien la celebración celebra, y es tanto el término de esta orientación, como su significación”. Me lo imagino emocionado aplaudiendo a la artista, pensando a la vez cómo podría aprovechar esa experiencia para un proyecto de grado. Lejos estaba de imaginar que quizá nunca realizaría un proyecto de grado para emular a la artista más representativa del arte contemporáneo de nuestro país; convencido del respeto que su condición de estudiante merece, no imaginó que él podría ser una próxima víctima, otro desplazado por la intolerancia de nuestro país, en su caso aún más grave, porque se trata de intolerancia judicial. Sin embargo, ninguno nos imaginamos que la intolerancia algún día nos alcanzará.

    Pues bien, en el caso de haber asistido Nicolás a la conferencia de Doris Salcedo, digo que todas estas ideas estaban en su cabeza, junto al torrente de ideas que un estudiante capta a diario en los contextos universitarios. Por esto los estudiantes requieren un fuero, que se les respete en todo lugar y tiempo, porque son bombardeados con muchos estímulos sensoriales y conceptuales que con mucha dificultad logran elaborar y asimilar.

    Juan Carlos, con todo respeto; ningún estudiante puede dejar las ideas recibidas de sus maestros encerradas en los claustros universitarios. Tampoco las que resultan de su elaboración. Por estas razones los estudiantes lo son de tiempo completo y no sólo mientras están bajo la mirada de sus maestros. Finalmente, creo que coincidimos en que la detención de Nicolás es injusta, aunque merece una sanción pedagógica.

    Gracias por sus ideas y reciba un afectuoso saludo.

  23. oscar salamanca 2009/12/09 at 8:16 am

    La estética de la policia ha convertido cualquier pensamiento en delito. Hay que ver cómo se utilizan estas herramientas virtuales también para crear la autocensura y la persecución, incluso de la mano de los administradores de la educación.

  24. Víctor Laignelet 2009/12/09 at 9:06 am

    A ver… el Programa de Bellas Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en las personas de sus estudiantes, profesores de planta, cátedra, personal administrativo, y Manuel Santana, así como algunos profesores y estudiantes de otros programas -humanidades y publicidad – entre otros, y el mío, en calidad de Decano, nos encontramos profundamente sorprendidos por los acontecimientos recientes relacionados con el estudiante Nicolás Castro. La fiscalía probablemente esperó para detener a Nicolás hasta la semana que siguió a la terminación de clases para evitar de reacciones colectivas de estudiantes o profesores. Ante la evidente gravedad y complejidad de un caso sin antecedentes jurídicos en el país, suspendimos inmediatamente el proceso que tramitábamos ante el Ministerio de Educación, al igual que otros muchos asuntos, para concentrarnos en debatir y reflexionar de forma abierta y franca los sucesos, sus diversos contextos y sus múltiples implicaciones, para ello se conformaron grupos de profesores y grupos de estudiantes, así como encuentros entre profesores y estudiantes, respetando en cada caso el principio de autonomía.

    En las distintas instancias llegamos a rápidos consensos iniciales: debatir y analizar en profundidad la situación antes de expresarnos a través de medios masivos de comunicación, los estudiantes buscarían dialogar con diferentes iniciativas colectivas para fijar posiciones y definir estrategias antes de actuaren el espacio público, finalmente nombrar voceros. Por los estudiantes fue designada Juliana, por los docentes yo, ello con el fin de procurar mantener una voz unificada para relacionarse con la prensa con la prudencia que amerita el caso, pues sabemos los riesgos que comporta el fenómeno de mediatización del cual la víctima central es Nicolás. Cuando se dan declaraciones el redactor es en últimas quien edita a su antojo lo dicho, las declaraciones reflejan sólo parcialmente a quien las emite pues el sentido final es en mayor medida producto de la construcción de quien las edita no obstante citar al entrevistado, lo cual usualmente pasa inadvertido en el lector promedio.

    Sin embargo, he señalado la posición del Programa de Bellas Artes frente a numerosos medios de comunicación con concisión y deliberada parquedad en la mayoría de los casos y en forma algo más extensa con aquellos periodistas o medios que mantienen una posición independiente. Los estudiantes se han pronunciado igualmente frente a los medios. El Rector José Fernando Isaza emitió la semana pasada un comunicado de prensa donde estableció la posición de la Universidad en tanto Institución y se comunicó con el programa de Bellas Artes para explícitamente transmitirles a los estudiantes que se sintieran en libertad de expresarse como consideran conveniente hacerlo. Personalmente he mantenido contacto con la familia de Nicolás, les expresamos nuestra solidaridad, afecto y disposición para buscar salidas conjuntas, igualmente compartimos con ellos algunas dudas, con las reservas pertinentes pues no es de nuestra competencia, acerca de posibles desaciertos de los abogados defensores que han podido afectar y complicar el proceso innecesariamente.

    Deseamos precisar al señor Peñuela que, en nuestra opinión, la situación amerita nuestra máxima prudencia y discreción a la hora de expresarnos a través de los medios masivos, tanto prensa, radio o televisión, como esfera-pública o redes sociales, porque además de lo señalado anteriormente, resulta del todo inapropiado llevar a cabo un debate público con la debida apertura crítica, franqueza, libertad y diversidad de perspectivas que requiere esta compleja situación, porque hay un presunto implicado, está en curso en su contra un proceso jurídico complejo, inédito y cargado de intereses políticos del más alto nivel y su vida puede correr peligro en el lugar de reclusión en el que está confinado, en atención a ello, sabemos que cualquier cosa que alguno de nosotros diga puede ser mal entendida o tergiversada por el furor mórbido típico de estos casos de mediatización y espectacularización, de modo que nuestras opiniones abandonadas en semejante caldo de cultivo podrían ser tomadas en el proceso jurídico como la voz de los “expertos” y ser manipuladas de forma que terminen afectando el debido proceso, por ello ni la prensa, ni esfera-pública son los medios idóneos en este momento para expresarnos abiertamente. Si ante sus dudas con respecto al papel del Programa de Bellas Artes, Peñuela nos hubiera llamado por teléfono o pasado a tomarse un café, antes de agitar la arena pública, le habríamos explicado nuestra posición y habría tenido la oportunidad de conversar con nosotros, profesores y estudiantes de forma directa, probablemente con beneficio para su comprensión.

    Antes de considerar lo que piense la opinión pública y el juego de imaginarios que construyan las mediaciones mediáticas, así como los intereses políticos que deseen sacar partido y pescar en río revuelto en un sentido u otro, anteponemos nuestro afecto y consideración por Nicolás, pues para la inmensa mayoría de la opinión pública Nicolás, más que un sujeto, es un icono de ficción a quien atribuyen diversos roles según las luchas políticas que se entretejen entorno a él, para muchos de ellos puede quedar reducido a una estadística a favor o en contra de sus propios intereses políticos contribuyendo, si insisten en seguir caminos trillados y proclamaciones desgastadas, a coadyuvar la construcción en el colectivo de la imagen que algunos han tratado de vender a la opinión pública en detrimento de Nicolás. Para nosotros está primero la persona, y es en él en quien pensamos en primera instancia, y con relación a su situación que fijamos nuestras estrategias de acción. Estamos actuando no sólo reflexionando, pero nos reservamos el derecho de mantener algunas de nuestras acciones lejos de los medios de comunicación. Nos excusará Peñuela por no tener, en este caso, tanta fe como él parece tener en las bondades del juego mediático, por otra parte, tampoco disponemos de suficiente tiempo para emplearnos en ese juego, de hecho este texto ya consumió una tarde entera y tenemos muchos asuntos apremiantes relativos al tema que nos concierne.

    No mantenemos posiciones inflexibles, ni tibias, sino prudentes, estamos abiertos a la reflexión, al disenso, a las proposiciones, pero en el marco de contextos apropiados de discusión. Si consideramos que en un momento dado es importante abrirnos a la gran prensa así lo haremos. Estamos actuando en lo inmediato en algunas vías, en la medida de nuestro alcance, que consideramos importantes y ante todo prácticas para ayudar a Nicolás en relación con el doloroso proceso que se avecina, también nos estamos preparando y aspiramos a actuar con constancia, persistencia, inteligencia y creatividad a través de los medios que nos son propios, en los cuales nos hemos formado y creemos, pues probablemente será necesario prepararse para una acción larga en el tiempo. Igualmente estamos llamados a reflexionar, generar documentos y acciones vinculantes a la pedagogía de las prácticas artísticas. Sin duda, es necesario entrar en un profundo periodo de autoevaluación. Hay errores que debemos admitir, posiciones a clarificar y nuevas ópticas a visionar tanto en la pedagogía como en algunas prácticas artísticas contemporáneas. Frente a la coyuntura inmediata y de cara a medios masivos o públicos de comunicación esta es, en breve, nuestra posición.

    Hemos recibido sólo tres llamadas de artistas, dos de ellas solidarizándose con la necesidad de reflexionar críticamente y apoyar a Nicolás, la otra proponiendo además algunas acciones concretas a favor de lo que estimamos justo. Hemos reparado también en el gesto de Lucas Ospina, celebramos la intención del mismo, pues nos parece que apunta en la dirección correcta y del modo adecuado. En la medida de mi conocimiento hasta el día de hoy, el Programa de Bellas Artes no ha recibido por parte de Peñuela gestos en uno u otro sentido. Reiteramos que el Programa, el cuerpo de docentes y los estudiantes, estamos abiertos a sus buenas ideas, si la tiene, para ayudarnos en la reflexión y en posibles formas de acción. Siempre y cuando sean consensuadas con los estudiantes y los profesores recibirán nuestro apoyo.

    Trabajaremos en la medida de nuestro alcance para ayudar a Nicolás ha superar el predicado en el que se encuentra y pueda, tanto en el futuro cercano como a largo término, asumir un proceso profundo de reflexión y acción derivado de esta difícil experiencia. Nos hallamos frente a la apremiante necesidad de que se mantenga en justa proporción los sucesos respecto a los cuales es objeto de acusación, para ello es fundamental profundizar el análisis del contexto lingüístico donde ocurrieron los hechos. Finalmente, frente a la impunidad por parte del Estado relativa a la abundancia de casos similares que han sido ignorados, entre otros muchos factores que desbordan el y propósito del presente texto, Nicolás, en calidad de estudiante del Programa de Bellas Artes, independientemente de los errores que haya podido cometer, cuanta con nuestra solidaridad y tiene y tendrá nuestro respaldo para seguir y profundizar, si así lo desea, en su proceso de formación como artista, persona y ciudadano, pues las prácticas pedagógicas desbordan la materialidad del edificio universitario.

    Víctor Laignelet
    Decano del Programa de Artes
    Universidad Jorge Tadeo Lozano

  25. Leyla Cardenas 2009/12/09 at 10:45 am

    Arte en los tiempos del “terror”

    Esta infortunada situación por la que estan pasando Nicolás y su familia me recuerda lo sucedido con Steve Kurtz profesor y artista fundador del Critical Art Ensemble. En su caso fueron 4 años de líos legales. Algunos colegas y allegados crearon un -defense fund- este es el enlace a la página con toda la información y debate que genero su injusta condena> http://www.caedefensefund.org/
    De pronto puede ser una de las maneras de proceder para quienes queremos colaborar? Por lo menos sacarlo del nefasto -facebook- que tantos problemas ha causado!

  26. Lucas Ospina 2009/12/09 at 10:46 am

    Métete en mi Facebook

    Circulan vía Facebook tres incitaciones, perdón, invitaciones. Las comparto con el lector:

    1. El grupo Libertad inmediata para Nicolás Castro, que cuenta con más de 25000 miembros, incita, perdón, invita a una “Marcha por la libertad de Nicolás y la libertad de expresión” en Bogotá, este jueves 10 de diciembre, a la 1 pm en la Plaza de Toros. Se ha demostrado una y otra vez que las marchas difícilmente logran tener resultados legales pero sí ha quedado claro que son efectivas para alcanzar resultados mediáticos (así sean furtivos). En vista de que el caso de Nicolás Castro es un caso mediático que las autoridades —el Gobierno, la Policía, la Fiscalía— han llevado ante la ley para obtener resultados mediáticos —porque jurídicamente no tienen un caso—, es necesario actuar en términos mediáticos para ver si de esta manera de logra presionar a los representantes de la ley para que desistan en su pretensión de darle un carácter de ilegalidad a un acto de opinión (en Colombia no existe el delito de opinión). Es importante que algunos miles de esos 25000 miembros aparezcan en la plaza para manchar de gente ese lugar, tomar fotos, filmar y redistribuir ese material mediático. Es necesario continuar agitando este avispero para que el caso no corra la misma suerte de otros tantos que generan un ruido inicial pero que luego desaparecen sepúltados entre tanto escándalo (recordar el caso de Miguel Angel Beltrán). La detención de Castro coincide, más por astucia que por casualidad, con el fin de año, cuando las universidades terminan y todos, incluidos los opinadores, queremos descansar.

    2. El grupo Consintamos a Jero y Tomasito, que cuenta con mas de 1200 miembros incita, perdón, invita a acuchillar, perdón, acuchichar, mamar, perdón, mimar, a los hijos del presidente Alvaro Uribe y “hacerles cosquillitas en sus delicados cuellitos”. El grupo espera que “así, estén más relajados y puedan ayudar a su loable padre a sacar el país adelante”. Por último, proponen “hacer una recolecta de cartón, botellas, papel (LO QUE USTED BOTA A LA BASURA A ELLOS LES SIRVE). De este modo colaborarles en sus microempresas que sólo propenden por el bien del planeta. Recuerden, si ellos ganan, todos ganamos. Mimémoslos pero con toda.”

    3. El grupo Le Voy A Dar En La Cara Marica , que cuenta con más de 7 miembros, pero menos de 9, incita, perdón, invita a “responderle así con tantas guevas a la corrupción”. Hay que recordar que la frase “Y si lo veo, le voy a dar en la cara, marica” fue usada por el presidente Alvaro Uribe Velez en una conversación telefónica en la que amenazó a Luis Fernando Herrera, alías “La Mechuda”, un funcionario que estuvo vinculado a la Presidencia como “Asistente de coordinación”, y que fue acusado por Raúl Grajales Lemos, un empresario preso por narcotráfico, de extorsionarlo por más de quince millones de dólares con el fin de evitar su extradición. Grajales era señalado por el gobierno de Estados Unidos como líder del cartel del Norte del Valle (¿Alguien sabe si al fín fue extraditado?). Como lo señaló Daniel Coronell en su columna “Gente con estrella”, la llamada fue grabada por la Presidencia y cuando Uribe además de amenazar a “La Mechuda” le dice “Estoy muy berraco con usted y ojalá me graben esta llamada”, no está expresando un deseo oculto de ser grabado sino mintiendo con la verdad (Explicación no pedida, acusación manifiesta). La llamada se filtró en los medios y no propiamente porque haya sido un caso de una “chuzada”, como lo quiso hacer ver la Presidencia. Además tuvo sus efectos: Uribe subió en las encuestas, se envió un mensaje. Esto es evidente en la razón de ser del grupo Le Voy A Dar En La Cara Marica: “Solo un presidente berraco es capas de responderle así con tantas guevas a la corrupción pa la mierda parapolitico ¡ADELANTE PRESIDENTE!¡” Y lo refuerza alías Princesa Carolina con un mensaje en el “muro” del Facebook: ” “AMO A ESTE CUCHO Q ELIJIERON CUCHOS VOTANTES PA PRESIDENTE !!!!! A ESE VIEJO HAY Q METERLO EN EL MONTE PA Q les de en lA CARA A TODOS ESOS MARICAS DE LAS FARC AMO A MI PRESIDENTE X Q ES UN BERRACO ADELANTE PRESIDENTE!!!!!”

    Espero que la Policía no se ensañe con Princesa Carolina, la saquen de su mundo de fantasía y la manden a la cárcel de El Buen Pastor, después de todo, para bien y para mal, como en el caso de Nicolas Castro, es solo una opinión.

    “No estoy de acuerdo con usted, pero me batiría para que usted pudiese seguir expresando sus opiniones”, decía Voltaire.

  27. Juan Carlos Guerrero 2009/12/09 at 1:11 pm

    Apreciado Jorge,

    En su última intervención usted realiza una lectura que tiende a confundir y desviar lo que he querido decir. Vayamos al asunto: usted me pregunta “¿Ha insinuado usted que los estudiantes lo son mientras están en el campus universitario y que fuera de ella pierden su fuero?” El problema, Jorge, no es tan simple: el fuero no es una condición sino un privilegio del que se goza y que se puede perder. Usted confunde ambas cosas, no en vano más adelante en su intervención dice que “el estudiante es estudiante las veinticuatro horas del día, esté donde esté, hable con quien hable, haga lo que haga”. Jorge, es claro que si en este momento usted es un estudiante de la universidad, goza de la condición de estudiante pero no por ello puede afirmarse que haga lo que haga, en este momento, gozará del fuero (¿qué sería de nosotros si el fuero militar siempre se impusiera?). Una mirada miope del asunto confunde la condición de estudiante y el fuero del que gozaría el estudiante. Insisto en que se puede mantener la condición y se puede perder el fuero. Ahora bien, por si acaso su lectura perversa le da a entender otra cosa, en el caso de Nicolás considero que sus acciones no le quitan el fuero de estudiante. Y en este sentido cuando hablo de no apelar sin más al “fuero”, como lo planteaba usted en su intervención inicial y final, no rechazo el “fuero” del que ha de gozar Nicolás, sino que indico que el fuero como tal es una cuestión que ha sido puesta en duda, dentro del proceso, hace rato por la fiscalía. Y es de entender que estratégicamente uno no alega sin más usando como fundamento de su alegato algo que está puesto en duda. Caballero, es menester mostrar que esas dudas no tienen piso, pero hay que mostrarlo, y para ello la argumentación habrá de tomar y echar mano de otras cuestiones que no es necesario ni prudente decir aquí ya que son competencia de la abogada de Nicolás.

    Más adelante, en su impaciente intervención, se pregunta cuándo actuarán los estudiantes: “¿Cuándo pasen las fiestas y hayamos regresado de vacaciones?”. Jorge, quizá su ímpetu no lo tienen otros, quizá ellos necesitan vencer (a veces prudentemente) sus propios miedos. Esto lo he aprendido de mi experiencia pedagógica como docente. No se trata de ‘arriar’ ganado. Es importante impulsarlos, pero sobre todo guiarlos, darles seguridades y permitirles y ayudarles a reconocer sus limitaciones y a desplegar su libertad y autonomía. Cada grupo tiene su propio ritmo, sus limitaciones, sus fortalezas. En este sentido, ni pretendí antes ni pretendo ahora ser vocero de los estudiantes ni del departamento. Mi intervención anterior dirigida a usted sólo le informaba que ellos están trabajando. Si usted considera que deberían actuar con mayor celeridad (cosa que entiendo), pues hágaselos saber pero no desde la cómoda posición externa que desconoce la situación y los temores reales e imaginarios de los compañeros. Jorge, ¿acaso son ellos los únicos llamados a hacer algo por Nicolás? ¿Es que entonces debemos caer, parafraseando a Rancière, en un régimen representativo? Acérquese, comuníquese, pregunte pero no juzgue primero. Un juicio debe tener elementos sensatos y aterrizados de examen, y no principalmente elucubraciones especulativas.

    Usted ha sugerido también que he dicho que la comunidad tadeista está “atemorizada” por lo que las acciones realizadas puedan implicar en el proceso de Nicolás. Creo que usted cae en una triste y desafortunada identificación del temor con la prudencia. Con esto no niego que como en toda obra humana, haya temores, pero otra cosa es acusar que esos temores sean protagonistas sin conocer qué se está haciendo y en qué momento del proceso de esas acciones se está. De nuevo, pedir mayor celeridad, que es cuestión comprensible, no puede redundar en acusar a los otros de temerosos.

    Usted pregunta: “Juan Carlos: no sé si lo entendí bien: ¿dice que realizar acciones para mostrar la injusticia de la detención de Nicolás lo pone en peligro? ¿Más de los peligros que está afrontando ahora? ¿No es este un pretexto perverso para justificar la falta de acción?” Jorge, la lectura que usted hace es perversa, muy perversa.

    Por último, sus especulaciones llegan hasta el punto de imaginarse a Nicolás y a mí celebrando cada palabra de Doris Salcedo. Jorge, en efecto presencié la conferencia de Doris Salcedo y, sinceramente, no la celebré como usted se imagina a pesar de que me gusta mucho la obra de Salcedo y sus referencias filosóficas y poéticas. Allí estuvo Nicolás y, según tengo entendido, su reacción no fue de celebración, muy posiblemente por razones distintas a las mías.

    Saludos,
    Juan Carlos Guerrero

    P.S.
    Jorge le propongo que se ponga a trabajar en la ayuda que Nicolás requiere ahora. Ya tiene una invitación del departamento. Luego, se discutirá qué se aprende de esto.

  28. Alberto Bejarano 2009/12/10 at 5:42 am

    Seppukoo para Nicolás Castro

    Pensando en alguna alternativa de “lección social” que este a la altura del medio y el lenguaje que usó Nicolás Castro en Factbook en contra de los hijos del presidente Uribe, he llegado a otra red social llamada: http://www.seppukoo.com. Una red, que se autocalifica como “anti-social” y anti-facebook. El sitio propone un “suicidio virtual” que elimina, -a la manera, -en este caso “simbólica”- de los Samurais, el usuario de Facebook. El seppukoo virtual juega con los mismos principios de Facebook (y con la misma extravagancia de sentirse “el centro del mundo”, un mal de “superioridad” o de “tener una misión” que posiblemente afectó a Castro.

    Viendo que se habla de 15 años de cárcel para un estudiante, por pronunciar “virtualmente” una frase, -admitámoslo, salida de cualquier contexto-, convertida en amenaza de muerte, ¿por qué no explorar vías simbólicas de “castigo” como esta para Nicolás Castro?

  29. Semana 2009/12/10 at 10:12 am

    Desde que se conoció la captura de Nicolás Castro por haber creado un grupo en Facebook donde afirmaba querer matar a Jerónimo Uribe, hijo del presidente Álvaro Uribe, a diario se crean grupos y foros de discusión en defensa del estudiante y otros cuestionan con humor la eficacia de la justicia colombiana.

    El más representativo de esos grupos, que hoy alcanza los 24.500 miembros, es “Libertad inmediata para Nicolás Castro”, donde llueven mensajes de apoyo y propuestas de movilización popular para exigir su libertad. Aunque hay algunos mensajes que cuestionan el actuar del estudiante de Bellas Artes, la gran mayoría coincide en que este caso demuestra cómo la justicia privilegia a unos pocos.

    Algunos miembros de ese grupo optaron por poner en su perfil una foto de Nicolás como una forma de “unir esfuerzos para manifestarle su apoyo”.

    Otros usuarios acudieron a la ironía para manifestar su descontento con el caso. “Me comprometo a matar a Daniel Pacheco”, es un grupo creado por el mismo Daniel Pacheco.

    “Los incito a que me maten. Me quiero sentir igual de importante a Tomás y Jerónimo Uribe y quiero hacerle compañía a Nicolás Castro. Si me encanan, al menos Nicolás va a tener a alguien con sentido del humor para reírse de su mal chiste en la guandoca”, es la descripción de su perfil.

    Así mismo Andrés Sayago anuncia que quiere matarse: “por escribir esto me tienen que meter preso a mí también. Literalmente y explícitamente amenzo con cometer un delito, en este caso un suicidio”.

    “Consintamos a Jero y Tomasito”

    Quizás este es el grupo con más carga de ironía, que acude al humor para manifestar su rechazo al proceso que hoy tiene tras las rejas a Nicolás.

    Los creadores de este grupo, que hoy tiene 1220 seguidores, proponen mimar a los hijos del presidente Álvaro Uribe.

    “Grupo creado en esencia para acuchicharlos, mimarlos, rascarles la panzita, y hacerles cosquillitas en sus delicados cuellitos. Esperando que así estén más relajados y puedan ayudar a su loable padre a sacar el país adelante”, es la descripción de su perfil.

    Entre chistes, sus miembros se burlan de los hijos del mandatario, declarando ese grupo como una “zona franca” y ofreciendo un subsidio de Agro Ingreso Seguro.

    Por ese estilo, existe otro grupo que invita a no comprar productos de Salvarte, la empresa de artesanías de Tomás y Jerónimo Uribe, como también hay otro que invita a “No matar a a Jerónimo, sino patearle las bolas en repetidas ocasiones”.

    Mientras el proceso judicial de este polémico caso continúa, los usuarios de las redes sociales siguen manifestando sus opiniones, pero ahora con el temor de una persecución porque, según uno de ellos, la Seguridad Democrática se inventó el Miedo 2.0.

  30. Octavatribuna.org 2009/12/10 at 10:15 pm

    Colombianos en Bogotá marcharon por la libertad de Nicolás Castro y el derecho a la igualdad

    Pese a que la jornada no tuvo el respaldo como era de esperar, de grandes medios de comunicación como ocurre cuando las protestas son para fortalecer al régimen, uno a uno fueron llegando espontáneamente pensamientos diversos, representados en esta ocasión, por muchos colombianos indignados por la detención arbitraria del estudiante Nicolás Castro Plested, ocurrida en Chía Cundinamarca, el pasado 2 de Diciembre.

    La marcha de hoy, no fue para hacerle apología al terrorismo ni a los violentos, pues el pensamiento generalizado de los marchantes estaba muy bien concatenado en la paz, la reconciliación y las libertades democráticas, por tanto, sería injusto señalar esta iniciativa de paz espontánea de cientos de colombianos, como una instigación al delito, la impunidad y el desorden institucional.

    No se buscaba con este acto de reflexión que arrancó desde las dos de la tarde desde la plaza de toros, y culminó a las tres y media en la carrera séptima con avenida Jiménez, encubrir el delito si a caso existe, del cual es acusado este estudiante de Bellas Artes de la universidad Jorge Tadeo Lozano, pues cada uno de los manifestantes consideran, que la impunidad no puede reinar en Colombia no importa quien sea el agente delictivo; pero si hay un sinsabor generalizado por considerar, que es exagerada la imputación que se hace a este joven estudiante, en un país donde la opinión aún no está penalizada, y peor aún, donde hay conciencia ciudadana de que en Colombia, los más grandes genocidas y terroristas de la historia política nacional, hoy gozan de plenas libertades y protección del mismo Gobierno, que hoy tiene en la cárcel a una persona que se atrevió a desbocar su impotencia en un espacio utilizado para peores cosas, sin que haya sucedido nada, como si sucedió con Nicolás Castro, por haberse metido virtualmente con los dos hijos más privilegiados del país, como son, los hijos del presidente Álvaro Uribe Vélez.

    Esta acción ha generado un repudio en diferentes esferas de la sociedad nacional, y el debate apenas comienza a ponerse en el tapete de la discusión pública, pues no es la primera vez, que se han presentado denuncias sobre este tipo de amenazas, y que en la red social Facebook, se cuentan por docenas en contra de opositores al Gobierno, como sucede en los casos de los senadores Gustavo Petro y Piedad Córdoba, y la justicia colombiana a operado silenciosamente sin resultado alguno, mientras no sucedió igual, en este caso donde el sujeto procesal ha sido tratado como el peor de los terroristas solo porque en este caso los “amenazados”, fueron los hijos del Presidente de Colombia, y la justicia, está casi en plenitud, intervenida por el Ejecutivo Nacional.

    Por eso, la marcha de hoy logró su objetivo, el cual era marchar en completo orden, sin manipulaciones mediáticas y sobretodo, que cada individuo saliera a la calle solo por la motivación, de que sus derechos también están amenazados. Se logró además, que muchos se enteraran que Nicolás castro Plested, existe y que hoy, se encuentra tras la reja de la cárcel La Picota, lugar elegido para la permanencia de los más cruentos criminales, algo considerado injusto, pues hay coincidencia no solo nacional, sino internacional, de que es la primera vez que un caso como este se registra en el mundo, y por tanto es considerado más un juicio político que jurídico, el cual busca amedrentar a la población colombiana, para que no se siga pronunciando en contra de la violación de los derechos humanos, perpetrados por el gobierno con más escándalos de corrupción y violaciones, de los últimos veinte años en Colombia.

    Los voceros amigos de la libertad de Nicolás, agradecieron la presencia de los participantes en la marcha, e instaron para que se sigan pronunciando por los diferentes medios, para que esta norma del silencio, no se imponga en Colombia. Invitaron a seguir abriendo grupos de rechazo a la violación de la libertad de Castro Plested, en la red social Facebook, Twitter, y a estar pendiente del desarrollo jurídico de este caso por la libertad de opinión e igualdad de derechos, para que no se convierta en una herramienta del régimen gubernamental, como medida para silenciar la voz de los pueblos.

    Octavatribuna.org

    http://octavatribuna.wordpress.com/2009/12/10/colombianos-en-bogota-marcharon-por-la-libertad-de-nicolas-castro-y-el-derecho-a-la-igualdad/

  31. David Ayala Alfonso 2009/12/11 at 4:24 pm

    Buenas Tardes.

    Yo soy amigo de Nicolás Castro, y escribo esta única comunicación con la intención de aclarar un par de cosas a Jorge Peñuela. Consciente de que existen diversos debates que es necesario tengan lugar con motivo del caso de Nicolás, he decidido, al igual que muchos otros, dedicar primero mis esfuerzos a realizar una serie de actividades en favor de la imagen de Nicolás, además de apoyar a su familia en este proceso. Quiero que sepa también que no estoy interesado en iniciar un debate, y que considero que las comunicaciones de Juan Carlos Guerrero y Victor Laignelet responden a satisfacción muchas de sus dudas.

    El grupo de Amigos por la Libertad de Nicolas Castro es un grupo de estudiantes, docentes, artistas y amigos de Nicolás, que en sintonía con los deseos de su familia hemos realizado acciones para dar a conocer la verdad sobre Nicolás y su caso. Nos hemos comunicado con diversos medios nacionales (como Semana, El Tiempo y El Espectador) e internacionales (como Deutsche Welle) para dar nuestra versión de los hechos. Mantenemos conversaciones además con colectivos artísticos como Electronic Disturbance Theater, y con gente que nos ha colaborado desde varios puntos del planeta.

    Entre muhcas acciones que adelantamos, ayer realizamos, por ejemplo, una acción simbólica durante la ciclovía nocturna en el centro de Bogotá. También editamos El Bugalú, un pequeño periódico con algunas de las cosas que escribimos. Otras están en el blog http://amigosdelalibertaddenicolascastro.wordpress.com. Diariamente publicamos la condición (verdadera, no la que dicen los diarios) de Nicolás en Twitter, y nos hemos comunicado con los creadores de los grupos electrónicos que apoyan a Nicolas para evitar que el apoyo a nuestro amigo sea una plataforma que promueva otros debates de carácter político (aunque esto es posible hasta cierto punto).

    Lo que más me ha sorprendido de la respuesta colectiva a la situación de Nicolás es el apoyo de diferentes personas y grupos a su causa. Superando los prejuicios de una persona a otra, de un grupo hacia otro, se han unido personas de toda extracción cultural, social y de ideas políticas muy distintas, y todos han apoyado de forma irrestricta la causa de Nicolás. Las diferencias han desaparecido, y todos hemos aprendido a trabajar juntos, pues todos, además de la indignación que nos ha producido la captura de Nicolás (por razones que es absurdo repetir), creemos que este no es un caso que le interesa de forma exclusiva a la comunidad de de la UJTL. Aplaudo la actitud de personas como Lucas Ospina, que han comprendido las dimensiones de este caso, al igual que otras personas, grupos, ONGs, que se han hecho presentes de diversas formas.

    De manera muy respetuosa le digo, señor Peñuela, que me habría gustado que su pregunta fuera distinta. En vez de preguntar “¿qué están haciendo los amigos de Nicolás para ayudarlo?”, habría sido reconfortante leer “¿que puedo hacer para colaborar con los amigos de Nicolás en su causa?”.

    Creo con sinceridad, que esta coyuntura puede ser un inmejorable momento para transformar la forma en la cual nos relacionamos como campo, circuito, o como quieran llamarle. Dejar atrás la vanidad y los egos, y comenzar a construir debates edificantes en torno a temas que nos interesan a todos. Realizar intervenciones constructivas, y no utilizar nuestras fuerzas y habilidades en detrimento de otros. En este momento, después de lo de nuestro amigo, después de lo de Tania Bruguera, creo que estamos perdiendo espacios, que se está generando desconfianza sobre los artistas (y etc..) y que en este momento debemos unirnos por algo más grande que nosotros mismos. Un cordial saludo.

  32. Daniel 2009/12/12 at 8:47 am

    Buenos días,

    He visto como las personas se solidarizan con el caso de Nicolás Castro, y felicito a las personas por esta iniciativa de pedir su libertad. Pero creo que en un país como éste donde las leyes no parecen claras y casi que se trabaja con la improvisación, un caso de esta magnitud es preciso llevarse con cautela porque deja un precedente, ya sea a favor o en contra de Nicolás, da igual, es un precedente para casos similares. Bien se podría condenar fuertemente a Nicolás, pero la actitud será tomada como arbitraria por tratarse de una amenaza al intocable Uribe y sus hijos, evidenciando para muchos una muestra más de la dictadura del presente gobierno. Pero si se deja libre, se corre el peligro de dar luz verde a “chanzas” de mal gusto que realmente va más allá de una simple chanza. En un futuro cualquier abogado defensor puede traer a colación el famoso caso de Nicolás Castro para exigir la libertad inmediata de su graciosísimo cliente que decidió amenazar de muerte a alguien por internet o por otro medio.

    Muy claro es que la chanza no pasó a mayores, pero más claro es que por ser el primer caso de estas características, se tomará como precedente para los demás cyberchistositos que no saben en lo que se meten hasta que se ven con la soga al cuello. Si bien comparto que no se debería condenar como el peor de los delincuentes, también creo que la “pilatuna” debe tener su consecuencia, ya sea para que terceras personas no se dediquen indiscriminadamente a amenazar de muerte a cuantos les caigan mal (sin saber cuál de ellos se lo tome en serio), o para que Nicolás se pegue el susto de su vida y se dedique a darle mejores usos a internet.

    Comparto un juicio justo, pero para nada estoy de acuerdo con su libertad inmediata.

    Saludos

  33. Lucas Ospina 2009/12/13 at 10:56 am

    Si se trata de buscar un verdadero antecedente jurídico, un caso paradigmático, este ya ha sido mencionado por Celicia Orozco y juzgado por la ley. Se trata de las amenazas al periodista Daniel Coronell, una intimidación repetida y consistente: “coronas fúnebres que enviaban con sus nombres, llamadas telefónicas en las que se describía el centro donde estudiaba la pequeña y el color de la ropa que llevaba, y mensajes a los correos electrónicos del periodista y su abogado”. Para los que quieren ver a un culpable y sentar un tatequieto jurídico, moral, etcétera, éste es el caso, no el de Nicolás Castro.

    El caso Coronell llegó a la justicia por iniciativa del mismo periodista, que sin recurrir al FBI encontró al dueño del computador desde donde fueron enviadas la amenazas: Carlos Nader, amigo de Jerónimo y Tomás Uribe, quienes lo visitaban con frecuencia en su casa y pudieron tener acceso a su computador. En este caso hubo un condenado, Luis Fernando Uribe, que le hizo el favor a Nader de autoinculparse y como “prueba” Nader entregó a la Fiscalía un video donde se lo ve “sirviéndole generosos tragos de whisky al hombre que asumió la responsabilidad de los ataques”. Uribe no pagó cárcel, “mereció beneficios”, tantos como los de Jerónimo y Tomás Uribe que, por el bajo despliegue mediático en que se mantuvo esta noticia y el perfil moderado que le dieron la Dijín y la Fiscalía a la “investigación”, nunca fueron vinculados y no tuvieron que ir a declarar a un juzgado y exponerse a ser clasificados como “terroristas de internet”.

    Recomiendo leer otra vez la columna de Orozco en El Espectador y también la de María Jimena Duzán en Semana:
    http://www.elespectador.com/columna176410-vaya-contraste
    http://www.semana.com/noticias-opinion/jeronimo-daniel/132262.aspx

    El caso de Castro es mediático, si acaso moral, pero no legal, el únicamente opinó. Comprendo que esto es difícil de aceptar (“amenazar no es opinar” dirán) pero “el pensamiento no delinque”. Castro nunca ejecutó acción alguna que lo acercara a pasar de los dichos a los hechos y siempre habló a titulo personal. Si por pensar y expresar lo que piensa va a ser condenado, este sí que es un precedente legal perverso, una muestra de que la presunción de inocencia no existe en Colombia, de que existe el “delito de opinión”: se instaura un sistema de “presunción de culpabilidad” donde basta rastrear lo que cualquier hijo de vecino le haya dicho a la novia en el “chat”, lo que haya en su historial de búsquedas de Internet, en su computador, o lo que haya escrito y publicado por ahí, para convertirlo en un “falso positivo judicial”, armarle un caso legal con inmediatez inusitada y ponerlo a pasar navidad en la cárcel con la incertidumbre de un proceso legal que apenas comienza…