La decadencia crítica y artística por la cual pasa Bogotá recuerda el nacimiento del Rey Carlos II de España, también conocido como el Hechizado. Gracias a la endogamia, la corte de los Habsburgo españoles concibió su último fruto podrido. Torpe, encorvado, enfermizo, mongólico y feo, son los adjetivos que presentan las descripciones del rey, adjetivos que comparte con la escena del arte como producto de la endogamia.

En la enmarañada red de circulación del arte, las convocatorias y los espacios independientes parecen tener un rol fundamental sobre los artistas emergentes. Concebidos como espacios de inclusión que deberían fomentar la producción artística, los espacios independientes tienen su origen en la antítesis del academicismo, una vetusta disputa que pretendía cambiar los preceptos establecidos por unos nuevos, cambiar a los artistas octogenarios por sangre nueva. Pareciera que los espacios independientes son el lugar para obtener la madurez de la producción artística, al igual que la participación en convocatorias y otro tipo de investigaciones que impliquen un desarrollo plástico y teórico para llegar a una supuesta consolidación. Hipotéticamente, si continuamos en los escalones del arte, seguiría exponer en el Salón Nacional de Artistas y después ¿por qué no? en la bienal de São Paulo.

Surge entonces la siguiente pregunta para los artistas emergentes que pretenden acceder a este pequeño mundo: ¿Cómo empezar a exponer?

Existen los siguientes pasos para exponer en cualquier espacio independiente/galería: sé cool, monta un taller con un grupo de compañeros, ve a todos los eventos sociales del arte y, por sobre todas las cosas, sé amiguis íntimo de la escena artística, pues, finalmente, los contactos abrirán las puertas a un mundo mediocre y sin el mínimo vestigio de rigor, donde solo le dirán “vamos a hacer una exposición, monte algo”.

Este círculo abierto de amigos/galerías/espacios independientes es la llave para el mínimo reconocimiento; en los eventos sólo aparecen expuestos los mismos pelagatos semiestablecidos del mismo círculo. Parecen haberse olvidado de las convocatorias o de procesos de investigación que impliquen una férrea búsqueda de obras. Como hijo mongólico aparecen proyectos mediocres e insulsos que terminan por establecer una paupérrima red de artistas a los cuales no se les exige un proyecto decente, tan sólo mamarrachos expuestos que parecen estar avalados por nosotros.

Es aquí donde surgen las mas irrisorias investigaciones, proyectos y obras que parecen ser el vómito incontrolable del mongol. Un ejemplo de ello es Nado Sincronizado proyecto del espacio independiente MIAMI y La Usurpadora, donde los artistas son amigos invitados del espacio para que hagan algo en Puerto Colombia. Si el único requisito es hacer algo implica perdida del rigor, traduciéndose además en un relativismo que pregona el todo vale y en una mínima investigación, sin análisis ni estudios sobre la repercusión de las obras en otras ciudades o espacios, tampoco se estudia el público a que van dirigidas. Otra de las exposiciones donde recuerdo haber sentido el escozor por la pregunta “¿Esto por qué está expuesto?” fue la muestra en la Quinta de Bolivar que se tituló Una Serie de Posibles Recuerdos, en en el cuarto en que dormía Simón Bolívar aparecían carteles donde se podía leer La quinta esta de quinta. No dejaba de preguntarme si con una debida convocatoria o investigación sobre ciertas obras podrían haberse expuesto proyectos mas contundentes y congruentes que los bobalicones anuncios de Juan Haag. Igual sucede con exposiciones como La Otra, que es un ejemplo de la extraña necesidad de soportar por parte de los curadores la presentación de proyectos acostumbrados a recibir un SÍ dentro de su circo artístico. Un ejemplo de esto fue el proyecto Tímido donde  circulaban videos de amigos de los expositores, así como presentaciones en vivo que nos llevaban a concluir en la pregunta: “¿Y esto QUÉ?”

Queda tan sólo en estos tiempos apocalípticos de amistad cruzar los dedos, cruzarlos para que abramos los ojos y exijamos proyectos medianamente decentes, que exijan creatividad y contundencia, donde se pueda percibir la investigación y no la simpatía, pues si no entonces quítense los espacios independientes, galerías y curadurías sus títulos y opten por portar el de Espacio en Alquiler.

 

Carlos Salazar Wagner