Los escritores también viajan a Kassel

sanar

“La mejor vida para mí consistiría en confinarme con una lámpara y lo necesario para escribir en el recinto más profundo de un amplio sótano cerrado.” Kafka citado por Vila Matas

Vila Matas llegó a Kassel invitado a participar en la más reciente Documenta, realizada entre el 9 de junio y el 16 de septiembre del 2012.” Kassel no invita a la lógica” es el diario de escritura de esa experiencia, de ese viaje. Comencé a leer el libro a mi paso por Bogotá en mayo y me quedé pensando en las continuas referencias al Arte Contemporáneo que han comenzado a surgir en las costas de la escritura, de la Literatura. Es como si se tratara de un archipiélago que comienza a atraer sobre si toda la experiencia, haciendo evidente la necesaria dispersión de esa experiencia imposible de centralizar en un continente, en una idea. Todo el caos de que es posible el mundo. Entonces recordé a Glissant y su Tratado de Todo el mundo, señalando el desvanecimiento de los absolutos de la Historia, y la necesidad de una Política de la Relación que disuelva toda identidad. Con Vila Matas trayéndome de nuevo a Glissant participé de toda la euforia de que es capaz un lector. Viajé a Kassel como un paseante solitario y feliz. Me contagié de esa vivacidad de pensamiento que comenzó a contagiarlo. Como Vila Matas asentí en las calles y en los bosques de Kassel la presencia de un aire vivificador. También del asombro de un territorio que había sorteado la colonización del capital. Sentía que me atrapaba la ficción, entonces recordé que estaba leyendo una novela, una novela que comienza con una disuasión, la necesidad de un engaño que pueda dar comienzo a la historia. Así que la euforia sobre Kassel era un McGuffin más, un recurso para emprender un viaje y encontrar el hogar. Como Kafka encontró su hogar en la proximidad de la muralla china, aunque Kafka nunca realizó ese viaje.

documenta 1

¿Qué es un McGuffin, Qué es el Arte Contemporáneo?

El ejemplo del McGuffin por excelencia es el Halcón Maltés, dice Vila Matas. Algo de lo que se habla sin parar pero que al final resulta tener poca importancia. Pero precisamente ese elemento narrativo que crea el suspenso es el que permite avanzar en la Historia.

Si el Arte Contemporáneo es un McGuffin su sentido es que todavía en esa Historia del Arte que está todavía por constatarse, permite seguir pensando en esa Historia, aunque no exista ninguna evidencia de que esa Historia continúe e incluso, acaso, ninguna posibilidad en que algo así como el arte contemporáneo suceda realmente.

Pero nos dejamos llevar por el engaño. Y la dilación que produce su aparente suceder, nos llena de esperanzas con respecto a la posibilidad de que algo así como el Arte Contemporáneo de veras ocurre. Y en su ocurrir permite quizá la avanzada de esa Historia.

Si el McGuffin falla, es decir, si por un momento perdemos el hilo encantatorio de ese efecto, caeremos en cuenta de la evidente detención o estancamiento de esa Historia. O habremos llegado al punto, a ese punto en que se narra su final. La muerte del Arte.

Si el Arte Contemporáneo es un McGuffin lo es porque quizá es una forma de proporcionar continuidad y sentido, mientras caemos en cuenta que no existe la posibilidad de esa continuidad ni de ese sentido, así su función sea precisamente la de diluir ese pretendido sentido que alguna vez correspondió a lo que llamamos Arte. Algo así como lo que todavía pretende corresponder con un espacio de algo en que sustraído de la escena del Arte, pasó a ocuparla con el nombre de Arte Contemporáneo.

Esa continuidad en el caso del sentido del Arte es apenas una provisionalidad necesaria para poder pensar esa supuesta continuidad del Arte Contemporáneo en esa Historia. Quizá sea sólo un momento irrelevante de esa Historia pero por el momento nos detiene en su aparente centralidad.

Se habla del Arte Contemporáneo pero nadie acierta realmente a dar cuenta de qué podría ser en realidad. Se trata de un McGuffin, un punto ciego de una Historia que se niega a continuar pero a la cual le damos apariencia de continuidad con ese continuo remitirse a su imagen de algo plenamente vigente, como un organismo vivo en plena efervescencia. Y esa efervescencia pareciera estar sintonizada con la idea de ser un mecanismo que podría, en algún momento revelarnos el “secreto del universo”, como dice Vila Matas.

Un MacGuffin crea la imagen de una recursividad que no se detiene, entonces se trata de un recurso que no termina. Si todo es un McGuffin quiere decir que hemos perdido la posibilidad de encuadrar la escena sin la necesidad de elementos que se antepongan a esa necesidad, porque quizá lo que sea esa necesidad se ha desleído haciendo imposible el hilo conductor. El McGuffin una vez más viene en nuestra ayuda para distraernos de la fatiga de esa pérdida.

documenta 11

Kassel es un MacGuffin

El mito de la posibilidad de que algo así como la vanguardia sea posible, se haya hecho realidad, se haya materializado en un tiempo y en un espacio, en un recorrido, en una ciudad. No cualquiera. Una que significa la resistencia al desastre de la guerra y la destrucción. De la extinción de lo que alguna vez se conoció con el nombre de cultura occidental.

La periodización de la Documenta cada cinco años crea la ilusión de esa continuidad, de la vitalidad de un Arte que quizá en algún momento se detuvo. Kassel, como un McGuffin sostiene ese hilo de continuidad que hace posible pensar en que algo así como la vanguardia persiste.

Entonces ¿Por qué habría de asistir un escritor a Kassel, si los escritores no iban a Kassel? Quizá para sostener doblemente el misterio. La presencia del escritor actuaría como un McGuffin más, del que el Arte Contemporáneo, que a su vez es un MacGuffin, precisa, para seguir manteniendo el mito de la vanguardia. El mito de una ciudad en que el Arte se levanta y continúa como un ángel de la Historia, inabarcable e inaprehensible en un golpe de vista y que requiere otras facultades y otros métodos.

documenta 6

Vila Matas es un McGuffin

Vila Matas, no ha sido invitado como escritor a Kassel. Sino como un objeto más de exhibición de la Documenta 13. También la escritura ha sido cooptada por la Documenta. La mesa de escritor, su silencio. Esa intimidad que parecía infranqueable.

Para Vila Matas todo habría de terminar en una frase, Kassel no invita a la lógica, y también en esa frase todo debía comenzar. Porque lo que estaba en juego era precisamente esa imposibilidad con que todo escritor se enfrenta al comenzar a escribir, de tal manera que todo comienzo de escritura pareciera ser también un McGuffin.

Leyendo a Vila Matas

Vila Matas aceptó ir a Kassel para descubrir el secreto del Arte Contemporáneo. Un ir al encuentro de lo que consideraba un lenguaje puro, rescatado del mundo burgués. Uno de los dilemas que lo asaltaron a su llegada a Kassel era preguntarse si todavía era necesario pretender ser innovador, que es la idea que todavía muchos tienen de la vanguardia. Preguntarse si seguía vigente el valor innovador de lo nuevo, su imperativo. Entonces lo asaltó una respuesta contundente y fue descubriendo que la innovación era precisamente el carácter que lo contemporáneo había comenzado a rechazar, considerándolo apenas un vulgar atributo del mundo de la mercancía.

Súbitamente el Arte Contemporáneo comenzaba a virar hacia la experiencia, abandonando toda alusión al mundo objetual que casi comenzaba a considerarse grosera. Una tosca comprensión del Arte. Así que de lo que se trataba era quizá, de entender esa tarea benjaminiana de regresar a un punto cero en que fuera necesario despejar toda alusión burguesa, y así el objeto dejaría de ser una evocación hasta devenir Arte. Arte real. Y no un espejismo. Una interpretación que en el transcurrir de todas sus interpretaciones hubiera borrado la letra original.

A ese Arte sobre algo, tan distante del punto cero, Vila Matas lo llama Arte Discursivo.

Parece que se hace algo más que crítica y curaduría en esta novela, porque al final la novela ha comenzado a contener el Arte. El que ha sido sólo un invitado más, depuesto a cumplir apenas con el requisito de una muestra que busca incluir también escritores, al lado de científicos y antropólogos y demás. Vila Matas arrojado a los extramuros de Kassel, se sienta a la mesa del restaurante Chino que le fue fijada, para escribir sobre nada, escribir bajo el pretexto de ser un invitado en una invitación que no pretende tener propósito alguno. Pero el escritor des-obedece y se encierra en su habitación de hotel que ha transformado en su cabaña para pensar y cuando todos pensaban que había sido disminuido, el escritor escribe su novela y su novela habría de ser, así se lo propone, la forma de ese mundo abandonado.

Kassel es el Arte del viaje andando donde a uno se le ocurren las cosas casi sin pensar, tal vez porque quizá todo sea un viaje, pero no en un sentido metafórico, sino en el sentido de ser una instancia en que el todo recobra su literalidad de ser en realidad un trasladarse de un punto a otro. Y así la realidad dejará de ser esa constancia de que existe un fundamento para aprehenderla. No habría fundamento, sólo recorrido.

En Kassel el Arte se transformaba en un recorrido, en un ir y venir que no llevaba a ninguna parte, y que comenzaba en puntos equidistantes haciendo inútil el pretender abarcarla en su totalidad, como un hecho que pudiera culminarse, por eso se tenía el sentimiento de algo que no podía concluirse, de algo inaprehensible.

Pero también Kassel recogía algunas ansias del pasado, la idea romántica de un arte que cambiara la vida, la realidad y por supuesto, esas ansias traían a Duchamp de regreso, sus ejercicios, de los que Roberto Bolaño tomara uno para hacer su imagen de artista en 2666. El artista cuelga un libro a la intemperie de manera idéntica a como lo hiciera Duchamp, Duchamp que dice Vila Matas regresa en esta Documenta por los aires de un viaducto, haciendo alusión a una instalación.

También el texto de Vila Matas vuelve a contar lo mismo, es decir, el regreso a ese punto cero benjaminiano que cada vez se encuentra más distante. Y el hecho contundente de ese aquí y ahora, la letra inaugural. Apenas podrían pasar a ser pequeños pormenores en una reseña. En una página de novela. Salvo que la vivacidad de ese libro colgado al sol, pueda emprender por sí mismo esa retirada de todo lo llamado al discurso, a la discursividad.

De pronto la Documenta comenzaba a revalidar los conceptos haciendo de la muestra un acopio de nuevos significados para desconcierto de los visitantes incautos. Las palabras, confusión, caos, desorden, se transformaban en valor. En un nuevo valor. En contravía de la lógica y del orden del discurso.

Lo que sucedía en el fondo era la constatación de que esa idea de la vanguardia que había alimentado brillantemente la juventud de Vila matas, comenzaba a desvanecerse.

Sin embargo fue allí en Kassel que Vila Matas pudo constatar la devastación de Europa y la sombra de la guerra y el horror que aquello había significado realmente. Fue cuando comprendió el leit motiv que animaba todo aquello, colapso y recuperación. Un motivo que hacía inevitable rememorar las ruinas de la ciudad.

Hay un motivo subyacente en la novela y que también Vila Matas encuentra como motivo en la Documenta. Es el motivo del viaje, del andar. Esas ocupaciones que logran sustraerse al mundo del capital, en apariencia serían actividades no colonizadas todavía, quizá, aunque ya vemos, y también en Kassel según lo constata Vila Matas, los recurrentes turistas casi todos pensionados haciendo de los recorridos por la muestra un itinerario más en una inagotable agenda turística.

Pese a esta distorsión el llamado era precisamente el de no acumular ningún itinerario, se trataba en cambio de filosofar, esa ruta que era Kassel debía comenzar a producir el efecto de ese caminar, y caminar es pensar. Kassel encaminaba así a los viajeros a sumarse en ese viaje del paseante solitario que era la Documenta y que más allá se extendía a todo el Arte. A todo el Arte Contemporáneo.

Kassel era el programa de un Arte que pretendía que la ciudad renaciera de sus cenizas, eso había ocurrido en 1955, cuando abrió sus puertas a todos, rememorando cómo en un pasado no muy lejano todo eso constituyó un Arte perseguido y al que se consideraba como Arte degenerado. De tal suerte que la primera Documenta inició esa reparación acercando el Arte a los obreros. El propósito era un lugar para el Arte donde pudieran albergarse todos los sin lugar.

Detrás de Kassel, en la trastienda del furor de la Documenta se pasea todavía el fantasma del holocausto. Su horror no ha sido aún conjurado y cada tanto, cada nueva ruina, funciona como un pie de página, un agregado a ese suceso.

Vila Matas quería indagar investigando Kassel si todavía hay vanguardia, quería saber si se podría pensar en un instante estético. Que a su manera fuera una cabaña para pensar. Para iniciarse en el pensar. Si Kassel podría en efecto incitar a pensar. En una época donde es evidente la trivialización de la cultura. Porque en Kassel todo pretendía ser casi un Arte del Pensamiento. De la predictibilidad del pensar. Los cuadros habían desaparecido y cualquier gesto artístico referido al hacer. Y con los cuadros habían desaparecido las paredes y los recintos cerrados. A menos que fuera el sótano de Kafka. A menos que se tratara de una cabaña para pensar. Por otro lado Kassel también tenía que lidiar con sus detractores, aquellos que sostenían que el Arte actual era un desastre o simplemente un Arte estéril, algo sin importancia. Muerto.

Vila Matas rememorando una idea de Stanislaw Lem, alude al Arte Contemporáneo como un parloteo, un tiempo en que cesa la programación y todo cae en lo errático. Tiempos muertos sin sujeción a nada, salvo el de ser precisamente tiempos desprogramados en que el colapso, es una necesidad de la recuperación, y ese era precisamente el lema de la Documenta. Colapso y Recuperación.

Epílogo del lector

Y sin embargo la necesidad de una opacidad de origen, el punto cero en que el Arte es un acto de resistencia, contra el Arte mismo, contra esa necesidad de cooptarlo todo, de querer aunar todo para sí. El Artista sería entonces el anónimo, alguien por fuera de cualquier previsibilidad, alguien que ya no quiere ser artista, que se resiste, que va de regreso hacia la nada. Tal vez ese sería en realidad un Arte de las afueras del Arte. Sin hogar y sin rumbo, una cabaña para pensar en que por fin pueda darse a pensar un pensamiento, el pensamiento de la resistencia.

 

Claudia Díaz, diciembre 4, del 2015

 

 

Notas

  1. El cuarto de hotel. La cabaña para pensar de Vila Matas. La cabaña se remite al fiordo de Wittgenstein, necesidad de ser apartado del mundo, de las circunstancias inmisericordes de un mundo que impide pensar. Abrirse camino en soledad en un lugar extremo y poder dar a pensar, construir una ruta accesible para que otros puedan pensar. Thoureau, experimentar la vida en soledad en medio del bosque, allanar todas las circunstancias mundanas que han cercado el flujo correcto de la vida, a campo abierto las ideas regresan y se vivifica el espíritu.
  2. A cada paso del día, en la necesidad de hacerse una cabaña para pensar, un refugio. Así como Wittgenstein se encontró en esa misma necesidad y su cabaña de ensimismamiento fue un fiordo en Finlandia.
  3. En soledad. La casa es una cabaña para pensar. ¿Pero entonces Walden en su retiro en la cabaña?
  4. Los ensayos de Emerson son la cabaña para pensar de Thoreau, así como como El evangelio abreviado de Tolstoi lo es para Wittgenstein. En Vila Matas el efecto estaría producido por la ciudad entera, Kassel como obra propiciatoria del pensamiento.
  5. Atar al lector con la escritura, dice Kafka. Esto se reitera varias veces en el texto de Vila Matas.
  6. ¿Qué es un McGuffin? Un recurso para comenzar algo y quizá un recurso dilatorio de la necesidad de comenzar.
  7. La vanguardia, su pecado es caer bajo esa clasificación.
  8. Tiempo atrás cuando comencé la lectura del libro de Vila Matas, le pregunté a Pablo Batelli acerca de los McGuffin, recuerdo que su explicación giró alrededor de la necesidad de demarcar una diferencia entre el MacGuffin y la noción de whodunit, que Hitchcock introduce en su narración. Hoy he pedido a Pablo un comentario más extenso acerca de esta noción. A continuación transcribo la respuesta de Pablo en el chat de hoy, 2 de diciembre del 2015:

“La noción de whodunit de Hitchcock, quiere decir en términos simples, “Who did it?”, (¿Quién lo hizo?) Who did it = whodunit. El whodunit es el motor invisible de la acción, que al final nunca se aclara porque es indiferente para los efectos del guión. Parece que Hitchcock hace esta pregunta: ¿Qué importa por qué pasaron las cosas? Lo que tiene importancia es que sucedieron, una posición muy científica. Esto debe tomarse como simple referencia. El whodunit es algo que se resiste a su exploración exhaustiva y a su referencia en categorías agotadas por la razón, porque esa es la aspiración racional de los asuntos, agotar sus variantes hasta dar cuenta de cada una de ellas. El whodunit afirma que esa exploración no sólo es imposible, sino tal vez también innecesaria. Es una posición radical, porque el whodunit de Hitchcock estaría cercano a afirmar que la comprensión de un fenómeno está en su interpretación de sus síntomas, lo cual es un pragmatismo extremo, y no por ello, necesariamente desacertado. Es algo así como afirmar que el fenómeno se comprende en sus síntomas, y no en el análisis exhaustivo de las cadenas intrínsecas de explicación del fenómeno…me parece que es una aproximación ciertamente pragmática, en cierta forma desmentida por la exploración de causas más profundas, que puede no ser algo más que la lectura de síntomas de un nivel más profundo…ambas posiciones parecen coincidir. No hace falta agotar las relaciones de implicancia, sólo ver los síntomas. Algo así como una lectura de superficie, solo que parece que este pragmatismo burdo no estaría tan distante de una comprensión al más infinitesimal nivel de fractalidad, y sin embargo parece que lo cuántico lo desmiente…Parece que el análisis infinitesimal y el estudio de las relaciones en un nivel muy pequeño de las cosas superan cualquier capacidad de predicción y explicación construida a partir de la instrumentalización de la observación de los síntomas. Podemos movernos confortablemente en las dos dimensiones aproximativas, pero cuando estas aproximaciones -o resúmenes burdos de los fenómenos- entran en crisis, se requiere la inmersión infinitesimal, la inmersión fractal”.

  1. Toda actividad transcriptiva constata el que ese más allá, esa ansia de lo nuevo de la vanguardia, es apenas un anhelo. Y que precisamente ese darse de lo mismo, hace de lo nuevo una repetición.
  2. El terror del Arte Contemporáneo es la repetición.
  3. Lo contemporáneo consistía precisamente en no saber nada de lo contemporáneo y que en el Arte Contemporáneo todo puede ser obra, de tal manera que los límites de la obra parecen fundirse y transformar en indeterminado el límite obra-realidad.
  4. La vertiente eufórica que constituye el Arte Contemporáneo frente a la inercia del artista fallido. Los cientos de artistas que las universidades del mundo arrojan cada año constituyen esa pléyade de artistas sin lugar.
  5. Arte Político y perfectibilidad moral. Un artista que pretende hacerse al lugar del político. Suplantarlo.