Los maltratos que la obra “Los rebeldes del sur” y su autor Wilson Díaz han sufrido no se limitan al secuestro y censura de la obra hechos por Carlos Medellín, embajador de Colombia en el Reino Unido. Toda traducción es una traducción ideológica y el texto “Grietas y desplazamientos, el arte colombiano se toma al Reino Unido” de Charbel Ackermann, escrito en inglés, y traducido y publicado por el impreso de periodismo cultural ARCADIA, no es la excepción y se encarga de inflingirle a la obra y al artista la misma violencia de origen ideológico con que ya han actuado otros actores.

1.
Ackermann dice: “In this piece the artist –according to the catalogue-trained his lens on members of FARC performing two Vallenatos while he visited San Vicente Caguan in the ‘Zona de Distencion’ during the Pastrana administration. “Performers” apparently execute some sort of choreography with their weapons and one of them plays air guitar on his automatic rifle. It would appear that one of the songs has a couplet which equates the then government with the paramilitaries.”

ARCADIA traduce: “De acuerdo con le catálogo y el boletín de prensa, la exhibición también incluía un video de Wilson Díaz, titulado Los Rebeldes del Sur (2002). En esta obra, el artista –que, según el catálogo, ensayó vallenatos con miembros de las farc, en San Vicente del Caguán, durante la administración Pastrana–, pone a guerrilleros como “Intérpretes” en una especie de coreografía con armas: uno de ellos simula tocar una guitarra al aire con su rifle automático.”

El texto original usa la expresión “trained his lens on members of FARC” que quiere decir algo así como “entrenó su lente en miembros de las FARC” o “enfocó su lente en miembros de la FARC”; pero ARCADIA al traducir: “el artista –que, según el catálogo, ensayó vallenatos con miembros de las farc”, cambia el sentido de la frase y en vez de mostrar que Wilson Díaz fue testigo de una escena, como lo fueron muchos de los que visitaron la zona de distensión en el Caguan, lo pinta como colaborador de la misma (o “simpatizante” para usar el adjetivo que tal vez habría usado José Obdulio Gaviria, “Ministro de Propaganda” del Gobierno de Alvaro Uribe Vélez).

2.
Ackermann dice: “It would appear that one of the songs has a couplet which equates the then government with the paramilitaries.”

ARCADIA traduce: “Aparentemente una de las canciones tiene ciertas referencias que hablan del gobierno y los paramilitares.”

Esta frase aparece luego de que el autor del texto ha hecho énfasis en el momento histórico en que sucedió la filmación del video (la administración Pastrana), pero la traducción de ARCADIA omite la palabra “equates” (“equivalente” o “igual”) de la frase “one of the songs has a couplet which equates the then government with the paramilitaries”. Y la traduce así: “Aparentemente una de las canciones tiene ciertas referencias que hablan del gobierno y los paramilitares”. La traducción, es su sospechoso simplismo, no sólo omite la equivalencia de gobierno y paramilitares sino que también excluye la frase “the then goverment”, o “el gobierno de entonces”. Ésta edición anula el efecto de reiteración que quiere hacer el autor del texto: el contexto histórico es fundamental para dimensionar esta obra y es útil al momento de interpretarla, no tener esta variable en cuenta hace que todo aquel que sufre de pereza mental se reafirme en sus preconceptos y alguien obtuso, ignorante, fanático y extremista, como Carlos Medellín, Embajador de Colombia en el Reino Unido, puede, ante el temor que le produce lo desconocido, planear y acometer una bellaquería: secuestrar y censurar la obra “Los rebeldes del sur”  de la Glynn Vivian Art Gallery de la ciudad de Swansea.

3.
Ackermann dice: “The Cultural Section of the Embassy refused to comment on the matter but confirmed that the piece was removed from the show on instructions of the head of the mission in London and that the Ministry of Foreign Affairs had been made aware of this. The Gallery confirmed that the piece was in the crate which was sent by diplomatic channels to the gallery and that it was removed from the crate in the gallery by Embassy staff.”

ARCADIA traduce: “La sección cultural de la embajada rehusó hacer comentarios sobre el asunto, pero confirmó que la pieza fue retirada por instrucciones del jefe de la misión en Londres y que el Ministerio de Relaciones Exteriores estaba al tanto.”

No sólo la obra desapareció, o fue secuestrada y censurada, sino que en la traducción que hace ARCADIA desaparece también la valija diplomática. De igual manera el énfasis que quiere hacer el autor, al decir que la obra fue removida de la Glynn Vivian Art Gallery de la ciudad de Swansea por personal de la embajada de Colombia en Londres, se desestima.

4.
Ackermann dice: “We may ask in what way it would be undesirable to show a work which is also a historic document which was made during the failed attempt to bridge that gap with the murderous FARC Ander the previous presidency, in a situation when the government actively orchestrated encounters with the public.”

ARCADIA traduce: “¿Por qué no se quiso mostrar un documento histórico realizado en un marco legal cuando la administración Pastrana intentó cerrar la brecha con los asesinos de las farc?”

Se cambia el tono grupal de un reclamo, “We may ask”, por un reclamo impersonal, “¿Por qué no se quiso…”. También se elimina, por segunda vez, el énfasis que quiere hacer el autor sobre el momento histórico y se evita usar la palabra “orchestrated” en la frase “the government actively orchestrated encounters with the public”, y se traduce el texto como “cuando la administración Pastrana intentó cerrar la brecha con los asesinos de las FARC”. Es importante anotar que Wilson Díaz fue a la zona del Caguan como parte de una de las comitivas culturales, de las muchas comitivas que visitaron la zona (recuerdo que inclusive uno de los presidentes de Wall Street visitó la zona, verhttp://members.fortunecity.com/anncol3/eng_juni/990629_491_weekly.html

5.
Ackermann dice: “I fail to see how a work made in specific historic moment could not be hugely relevant to a show of Colombian art which deals with space, displacement and identity.”

ARCADIA dice: “En todo caso, es una pena que un trabajo tan relevante esté por fuera de una muestra del arte colombiano que se pregunta por el espacio, el desplazamiento y la identidad.”

El tono personal del autor “I” (yo) es reemplazado por una voz impersonal —“más periodística” dirá el editor de ARCADIA, pero es una voz que le resta fuerza a la reflexión personal que el autor le quiere dar a su texto. Y, nuevamente, por tercera y última vez, se elimina el contexto histórico, ya ni siquiera se traduce, y se ve como la frase “specific historic moment” desaparece por completo. El momento histórico desaparece.

La traducción no sólo es mediocre sino que sus repetidas y continuadas omisiones y alteraciones muestran una agenda política definida, un “espíritu de cuerpo”, donde el traductor de la publicación fue condescendiente con el poder y su sumisión lo lleva a modificar los contenidos y cambiar, mediante la traducción, el sentido del texto: algunos medios periodísticos tienen más poder por lo que no dicen que por lo que dicen, por la información que guardan que por lo que publican.

Las implicaciones de la traducción de las 414 palabras del párrafo de Ackermann son menores en unos casos pero graves, y muy graves, en otros: decir que Wilson Díaz orquestó la escena o no hacer énfasis en el contexto histórico de la obra, termina por confirmar que en este caso ARCADIA, como medio de difusión, tuvo más cuidado en no despertar la ira de los poderosos, como la del secuestrador de arte Carlos Medellín, Embajador de Colombia en el Reino Unido, que en demostrar un compromiso con el lenguaje o con lo que la publicación llama “periodismo cultural”. También pareciera que se quiere “matar la noticia” cubriéndola bajo el manto de una “chiva periodística” pero haciéndole una traducción pobre, obtusa y amañada.

La traducción de ARCADIA es sólo un pequeño síntoma del malestar que ha generado y que seguirá generando este caso nefasto de secuestro y censura. En la próxima edición de ARCADIA se promete un artículo nuevo sobre el tema y ya el periodista Diego Guerrero de el periódico El Tiempo también está escribiendo algo al respecto. Esperemos que se hagan las preguntas que demanda este grave hecho y que los servidores públicos involucrados, en especial Carlos Medellín, embajador de Colombia en el Reino Unido, y Edwin Ostos, agregado cultural de la embajada, den explicaciones sobre porque procedieron a secuestrar y censurar la obra “Los rebeldes del Sur” de Wilson Díaz, y que no esperen a que un derecho de petición los obligue por ley a declarar —no sobra recordar que Medellín y Ostos son servidores públicos y que como funcionarios de un estado democrático deben responder ante los cuestionamientos que generan sus acciones, ¿o argumentarán inmunidad diplomática?

—Lucas Ospina

Parrafo original del texto “Grietas y desplazamientos, el arte colombiano se toma al Reino Unido” de Charbel Ackermann:

“According to the catalogue and the press release the exhibition also includes a piece by Wilson Diaz, a video entitled The Rebels from the South (2002). In this piece the artist –according to the catalogue- trained his lens on members of FARC performing two Vallenatos while he visited San Vicente Caguan in the ‘Zona de Distencion’ during the Pastrana administration. The video which has been previously on show in Bogota apparently shows FARC members singing the Vallenatos and playing instruments. “Performers” apparently execute some sort of choreography with their weapons and one of them plays air guitar on his automatic rifle. It would appear that one of the songs has a couplet which equates the then government with the paramilitaries. I say apparently because visitors cannot actually see and hear the piece. The Gallery states that the piece has been withdrawn from the exhibition by the Colombian Embassy in London. According to the two co-curators of the show, Maria Clara Bernal and Karen MacKinnon, the Gallery is deeply disappointed about the exclusion of the work by the Embassy. Apparently neither the Gallery nor the co-funders of the show were in a position to correct the situation. The Cultural Section of the Embassy refused to comment on the matter but confirmed that the piece was removed from the show on instructions of the head of the mission in London and that the Ministry of Foreign Affairs had been made aware of this. The Gallery confirmed that the piece was in the crate which was sent by diplomatic channels to the gallery and that it was removed from the crate in the gallery by Embassy staff. It would appear that the Ministry in Bogota had overlooked the fact that an piece unfit to be shown to a British audience was among the works and the work is featured in the Catalogue prefaced by the Minister of Foreign Affairs. We may ask in what way it would be undesirable to show a work which is also a historic document which was made during the failed attempt to bridge that gap with the murderous FARC under the previous presidency, in a situation when the government actively orchestrated encounters with the public. “They may not have liked some of the lyrics contained in the piece”, mused Maria Clara Bernal. I fail to see how a work made in specific historic moment could not be hugely relevant to a show of Colombian art which deals with space, displacement and identity.”

Enlace al texto “Grietas y desplazamientos, el arte colombiano se toma al Reino Unido” de Charbel Ackermann publicado en Arcadia:
http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=107162