laotra¿Porqué será que el silencio es más intenso y elocuente que la zalamería y lambonería para alabar al establecimiento, y “criticar” sin argumentos a lo que se sale de éste al no estar de acuerdo con sus procedimientos?

Definitivamente, cualquiera se endilga el titulillo de crítica de arte y mucha gente se come el cuento – sin embargo, para merecer credibilidad como tal,  hay que tener un mayor rigor teórico y conceptual y no simplemente alabar lo establecido, y “criticar lo otro” por falta de un análisis objetivo y coherente. Entre otras cosas, y para el asunto que nos concierne, habría que saber y entender porqué y para qué se tienen iniciativas y se hacen grandes esfuerzos para salirse del establecimiento y plantear opciones alternativas. Obviamente, lo fácil es quedarse allí, siendo subordinada y obediente como muy bien lo hace esta comentarista de la era de las luces…., pero de bengala – fugaces y sin dirección!

Y sí, efectivamente, La Otra se hace por iniciativa de un galerista independiente como lo dice la comentarista – lástima que no se pueda decir lo mismo de ella. La galería Valenzuela Klenner participó en la feria de Artbo dos años seguidos, al cabo de los cuales decidió retirarse al no estar de acuerdo con sus procedimientos y objetivos, como también, al considerar que el arte, su circulación y mercado son algo muy importante y delicado como para dejarlo solamente en las manos de la Cámara de Comercio.

El “publi-reportaje o la publicidad política pagada”, como bien podría llamarse a este artículo de la Señora Estefanía Sokoloff, está fuera de foco en cuanto a lo que se trata de hacer en La Otra; sin lugar a dudas, no es para gente que como ella, se dejan deslumbrar por un espacio amplio, cómodo y generoso, con todos los servicios complementarios…., cito una de sus memorables frases: “Indudablemente las instalaciones de Corferias están diseñadas para albergar, acomodar y exhibir productos de variadas naturalezas, y como feria de arte es sin duda alguna inmejorable. Artbo cuenta con un espacio generoso, cómodo, amplio y ofrece todos los servicios complementarios….,” ni es para personas que como ella, piensan que los espacios de arte deben estar aseptizados y neutralizados por el olor a sampic, a clorox, a Channel # 5, y a un tipo de mercado que quiere “imponer” el establecimiento. La Otra es “otra” cosa.

Añade ella: “La Otra, sin un espacio fijo, deambula por edificios abandonados de la ciudad adoptando un modelo promovido con mucha sabiduría por la Galería Alcuadrado de Bogotá. Buscar espacios alternativos de exhibición no es sinónimo de desorden y abandono. Con perdón de mis amigos de Alcuadrado, este modelo no se adoptó de ellos, pues es lo que se hace en todos los campos del arte cuando no se cuenta con un espacio propicio para lo que se requiere realizar; el tomarse espacios alternativos para hacer montajes, exhibiciones o eventos se lleva a cabo en el mundo hace ya muchísimos años, sin ir muy lejos, la galería Valenzuela Klenner lo hizo en varias oportunidades 10 años atrás, cuando la ocasión lo ameritó; lo que pasa, es que a veces tener una sede permanente y bien adecuada para exhibiciones de arte, acarrea costos fijos y gastos de mantenimiento muy altos, resultando más práctico utilizar el modelo nómada, que repito, no es novedoso, o de pronto sí, para la sabiduría de la señora E. Sokoloff.

Otra frase de la señora: “…La lectura de las obras y de las líneas curatoriales de las galerías participantes requería de una gran concentración y de mucha paciencia. Contados ejemplos lograron superarlo apoderándose de los buenos recuerdos que de su recorrido se asentaban “ En cuanto a lo primero, cómo siento que le haya causado tanto problema la lectura de las obras y las líneas curatoriales de las galerías, a decir de muchos, no era tan complejo, ni de tanta concentración y paciencia –  seguro que no tuvo este problema en Artbo, feria más comprensible para E.S., obviamente. Le paso lo de propaganda de Davivienda! La Otra, era el lugar equivocado para ella. En cuanto a lo segundo subrayado, podría explicarnos que quiso decir con esta “grandilocuente” frase, pues creo que aquí nuevamente se le fundieron las luces, pero a la dama en mención.

 

Y para complementar, dice ella: “…pero también vale la pena resaltar, como cada galería realiza un detenido análisis para el montaje (en Artbo), buscando que su stand resulte impactante y por ende sea admirado y visitado”. Por favor, son muy pocas las galerías que hacen ese ”detenido análisis” que Ud. aduce, y muy pocas las que lo logran! Sería importante hiciera una revisión, esta sí critica, de cerca de 30 galerías de las 50 presentes en Artbo y encontraría varias sorpresas en cuanto a su nivel de se refiere – pero seguramente con su argumento de que:Una feria de galerías debe ofrecer múltiples posibilidades para los comprares”, todo es valido, hasta las galerías de pésima calidad!

Frase final: “ Artbo vs La Otra no es en realidad una comparación ni una posibilidad. Resta por calificar con adjetivos exclamativos la primera y con palabras mudas la segunda tal como ese silencio sepulcral mencionado de cuando se va la luz, que se te somete a lo que hay y te impide visualizar las posibilidades”. En lo primero, “Artbo vs La Otra”,  tiene Ud. razón, ni una comparación, ni una posibilidad; en cuanto a lo segundo – “los adjetivos exclamativos a la primera”, lo más probable es que haya asegurado su “chanfa” para Artbo, feria a la cual pertenece, sin lugar a dudas! Y ni hablemos de los aplausos a la señora Iovino, quién al parecer, se apoderó de la feria, haciendo salones o egocuradurías dentro de una feria que se supone debería ser para que las galerías exhiban a los artistas que representan, y no para impulsar a los artistas de la señora Iovino – que al no estar la mayoría de ellos representados por ninguna galería en un evento o feria de galerías, va en detrimento de las mismas galerías para las cuales, se supone, trabaja.

Como dato adicional, La Otra invitó a seis coleccionistas internacionales a que visitaran la feria y se interesaran por la producción de arte local, esto con recursos muy limitados a diferencia de los recursos públicos de la feria Artbo, léase Cámara de Comercio – que de alguna manera, sobran los comentarios acerca de la magnitud de dichos recursos! De igual manera, se tenía lista una exposición curada por Jaime Cerón en uno de los pisos del edificio sede de La Otra, con una selección de obras de cinco de los más importantes coleccionistas de arte contemporáneo colombiano, pero no se pudo llevar a cabo, pues no hubo una compañía de seguros que quisiera asegurar las obras. Como se podrá entender, era un riesgo demasiado alto para hacer la exposición sin el seguro correspondiente, y tocó, lastimosamente, días antes de inaugurar la feria, cancelarla.

Evidentemente, La Otra se hace bajo unas condiciones de extrema dificultad, más aún en un año tan difícil como el actual, y seguramente, hubo fallas y las seguirá habiendo por algún tiempo, pues ésta era sólo la tercera edición, pero a decir de muchas personas que saben entender este tipo de iniciativas, lo que sucedió allí fue algo importante y decisivo para generar una dinámica mayor en nuestro muy reducido mercado de arte. Esto creo, beneficia a los artistas y su producción, pues uno de los problemas graves es, precisamente, la falta compradores para obras que se atreven a salirse del esquema de arte para decorar interiores, y a la vez, aporta a que Bogotá se siga consolidando como una de las ciudades líderes en arte contemporáneo de Latinoamérica.

Jairo Valenzuela H.

Director

La Otra, feria de arte contemporáneo de Bogotá

P.S. – …….qué pasaría con la “otrora” rebelde y contestataria señorita Estefanía, acaso era una simple pose?