la grieta en la Tate (entrevista doris salcedo)

Doris Salcedo: canto contra el racismo

Quienes visiten la galería Tate Modern de Londres a partir de este martes y durante los próximos seis meses podrían pensar que hubo un terremoto en la capital británica. El piso de la llamada Sala de Turbinas de la galería está fracturado, dividido en dos por una grieta de 167 metros de largo. Se trata de una escultura de la artista colombiana Doris Salcedo, quien en una entrevista exclusiva con BBC Mundo explicó el objetivo de su intervención.

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«La obra lo que intenta es marcar la división profunda que existe entre la humanidad y los que no somos considerados exactamente ciudadanos o humanos, marcar que existe una diferencia profunda, literalmente sin fondo, entre estos dos mundos que jamás se tocan, que jamás se encuentran. Yo creo que el racismo no es, digamos, un síntoma de un malestar que sufre la sociedad del primer mundo, sino que es la enfermedad misma.»

La Tate Modern fue inaugurada en mayo de 2000 en el edificio de una antigua central eléctrica y su Sala de Turbinas se ha convertido en uno de los espacios más populares para ver lo mejor de la escultura a nivel mundial. Parece como si la grieta continuara a través de las paredes de cristal de la galería, como si la división y la exclusión fueran no sólo insondables sino también infinitas.

Doris Salcedo es la octava artista -y la primera latinoamericana- en ser invitada a exponer allí. Le han precedido la franco-estadounidense Louise Bourgeois, el español Juan Muñoz, el indo-británico Anish Kapoor, el danés Olafur Eliasson, el estadounidense Bruce Nauman, la británica Rachel Whiteread y el alemán Carsten Höller.

Sobre la escultora colombiana, el curador de la exposición, Achim Borchardt-Hume, le dijo a BBC Mundo: «Salcedo, en nuestra opinión, está entre los escultores más importantes de la actualidad. En los últimos años nos ha sorprendido mucho su gran sensibilidad hacia el espacio arquitectónico, la forma tan convincente en que puede involucrarse con espacios enormes y, al mismo tiempo, su atención a los detalles, el trabajo meticuloso que hace en las superficies y, por supuesto, las preguntas importantísimas que plantea su obra».

«Shibboleth»
La nueva escultura de Doris Salcedo en la Tate Modern se llama «Shibboleth» y el título hace referencia a un pasaje del Antiguo Testamento que cuenta cómo los miembros de una tribu mataban a los de la otra que pronunciaban esa palabra de una forma diferente.

La violencia en su Colombia natal ha sido un tema importante en la obra de Salcedo.

También evoca el poema «Shibboleth» del escritor judío Paul Celan. «Shibboleth, en hebreo, es una palabra que simplemente significa ‘espiga’, ‘espiga de trigo’, pero ha sido un examen de pertenencia o de exclusión en diferentes sociedades», le dijo Salcedo a BBC Mundo.

«En el poema de Paul Celan, él hace referencia al duelo permanente, porque no hay manera, a través del arte, de recuperar las vidas perdidas».

«El arte no tiene la capacidad de redención. El arte es impotente frente a la muerte».

«Sin embargo, tiene una habilidad y es la de traer al campo de lo humano la vida que ha sido desacralizada y darle una cierta continuidad en la vida del espectador».

Crítica al arte

La escultura de la artista bogotana también hace un comentario sobre las instituciones artísticas. Shibboleth es una crítica al arte, a la historia del arte, al museo y, obviamente, a la sociedad en general. «El museo y el arte en particular ha jugado, a través de la historia, un papel muy importante en definir un ideal de belleza, igualmente, un ideal estético», dijo Salcedo.

«Ese ideal está definido de una forma tan estricta, tan restrictiva, que todos los no blancos quedamos por fuera».

«Entonces, Shibboleth es una crítica al arte, a la historia del arte, al museo y, obviamente, a la sociedad en general».

«Si yo, como artista del tercer mundo, estoy invitada a construir una obra en este espacio, les tengo que traer lo que yo soy y la perspectiva de lo que yo soy».

«Yo pienso que el espacio que marca la obra es un espacio negativo, que es el espacio que, en últimas, ocupamos las personas del tercer mundo en el primer mundo».

Huella permanente
El director de la Tate Modern, Vicente Todolí, le dijo a BBC Mundo que desde que invitaron a la artista colombiana sabían que la relación de su obra con el edificio iba a ser «bastante dialéctica, por una parte de seducción y por otra parte de herida». Los alambres pueden verse como símbolos de las cercas de los campos de concentración, los centros de detención de inmigrantes y las fronteras.

«También nos interesaba saber cómo podía ver una artista que viene de un mundo muy diferente, como es Latinoamérica, a una institución que representa un poco no sólo a Londres, sino a la cultura modernista centroeuropea, norteamericana, aunque es algo que estamos intentando ensanchar».

«Latinoamérica, que cuenta con una gran tradición artística, es una de nuestras prioridades: tenemos un grupo latinoamericano que nos ayuda a coleccionar arte latinoamericano». La Tate fue una de las primeras instituciones internacionales en reconocer la importancia de la obra de Doris Salcedo. En 1999 se presentó allí una muestra de su serie «Unland» y, como le recordó Todolí a BBC Mundo, la galería tiene tres piezas de Doris Salcedo en su colección. Además, «Shibboleth» dejará una huella permanente en la Tate Modern, no sólo del punto de vista simbólico sino físico porque, cuando se cierre, quedará una cicatriz en el piso de la galería, dijo el director.

por Manuel Toledo

Tate modern website >
http://www.tate.org.uk/modern/exhibitions/dorissalcedo/default.shtm

fuente > BBC
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7035000/7035694.stm#

1 comentario

la obra es extraordinaria, pues más allá de su significado y reflexión sobre la discriminación (no estoy seguro que sea correcto hablar de racismo) plantea los límites y dificultades que tienen las instituciones en el S XXI para, casual y paradigmáticamente, incorporar las creaciones de los artistas.