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Entrevista con miler lagos

Iván Ordóñez: ¿Qué problemas estéticos, ideológicos y conceptuales ha desarrollado en su trabajo?

Miler Lagos: Empecemos por los conceptuales que terminan desplazándose a lo estético y de cómo se devela lo plástico en medio de las dos. Básicamente mi trabajo se basa en analizar la realidad desde una mirada escultórica. En términos tradicionales la escultura dejó de ser simplemente representación para ser algo más complejo como parte de una estructura de construcción de sentido o construcción de lenguaje. En especial desde que hice la carrera de artes me interesó mucho la parte tridimensional. En el momento en que hice la carrera encontré un gran vacío entre la idea de escultura, cómo lo era tradicionalmente y por el contrario me encontré con una gran oferta de posibilidades plásticas que según entendía se derivaban de la misma escultura: la instalación, el performance, entre otras; sin embargo siempre me quedaba la duda de qué había pasado con la escultura. Entonces empecé a indagar desde el mismo objeto desde tres partes que veía en la estructura: apariencia, materia y forma; entonces cómo desde la apariencia –que era la primera instancia desde la que yo podía construir una idea de la realidad. Desde mi punto de vista la apariencia bien podía dirigirse hacia lo bidimensional o bien podía ser la entrada hacia lo tridimensional. Entonces esa imagen dispuesta tridimensionalmente era la que me permitía referirme sobre la realidad: sobre si es blando, frio, cálido; si es pesado, liviano, que en definitiva podrían ser conceptos que podrían trasladarse a lo bidimensional, pero que en mi caso se dirigía a lo tridimensional. Tengo una formación de cuasi ingeniero –hice hasta octavo semestre de Ingeniería Mecánica- entonces alcancé a ver resistencia de materiales, diseño de máquinas y pues tenía mucha relación con materiales. Entonces mi aproximación al arte fue por ese lado y la conceptualización que yo estaba haciendo tenía que ver con todo eso que estaba detrás de lo evidente o visible o tangible. Entonces digamos que mi proceso de conceptualización parte de ahí.

Luego ideológicamente empiezo a aproximarme a temas que me afectaban y que venían de mi entorno, entonces sí, definitivamente hay como unas ideologías que afectan mi trabajo, también son mi sentir de un desarrollo social que yo trato de vincular a mis intereses que van por otro camino: desde la plástica misma de los materiales, de la naturaleza propia de los materiales. Entonces lo que logro, por un lado, es una especie de narrativa, y en otros casos simplemente van por vías paralelas. Entonces lo que he desarrollado ha sido una mirada más amplia acerca de qué posibilidades tienen todos esos materiales que están en el entorno como parte de construcción de un lenguaje.

I.O: ¿Cómo fue ese paso de la ingeniería al arte?

M.L: Bueno, aún hoy en día me siento desconocedor del arte en general, pues la primera aproximación que tuve con el arte fue a través de la tecnología y de la ciencia. En el colegio estaba más cercano a los inventos, a la ingeniería, a las máquinas. Conocí las máquinas de Da Vinci y pues también sabía que él era artista, algunas veces veía su obra plástica, pero lo que más me interesaba era la otra obra, la científica. Empecé a hacer mi carrera de ingeniería muy ajeno al mundo del arte –ajeno e ingenuo- y llegó un momento en el que me di cuenta de que mis posibilidades como ingeniero estaban muy ligadas a unos sistemas económicos y a políticas industriales en las que mi interés en la creatividad se vería bastante reducido. Desde ahí empecé a experimentar cierta frustración con mis posibilidades de ingeniero. Entonces inicié mi aproximación al arte y una vez supe que empezarían las admisiones para la Nacional me presenté a estudiar artes a ver qué pasaba. Antes de la entrevista me encontré con Ricardo León, al cual le pregunté: bueno ¿y usted por qué viene, por la pintura o por la escultura? Y él me dijo: No, el arte es mucho más amplio, el arte son muchas cosas, inclusive prácticamente todo podría ser arte. Continuó diciendo: hoy en día hay muchos más medios que la pintura y la escultura como el performance, las instalaciones… Y pues cuando dijo instalaciones yo dije: en eso sí soy experto, porque pensaba que eran instalaciones hidráulicas, eléctricas, entre otras y pues fue perfecto porque cuando entré a la entrevista me preguntaron sobre qué sabía de arte contemporáneo, a lo que respondí exactamente como Ricardo y pasé. Fue muy duro al comienzo porque obviamente traía una forma de pensar muy ortogonal, cuadriculada, y me costó mucho trabajo entender mi pensamiento, para poder deconstruir y luego construir nuevamente en otro sentido.

I.O: ¿Cuántas exposiciones ha tenido?

M.L: Ocho o nueve individuales, de las cuales dos han sido internacionales en México y Caracas y ahora viene una en Filadelfia y otra en Toronto. En exposiciones colectivas he participado en más de 40 entre nacionales e internacionales, en ciudades como Cali, Medellín, Barranquilla, Tunja, Bogotá, Sao Paulo, Ciudad de México, Valparaíso, Londres, Berlín, Lorient en Francia y San Juan de Puerto Rico.

El papel aguanta todo
Papel, Libros de arte, derecho y religión
Dimensiones variables

Fotografía: Oscar Monsalve


Nivel Zen
Concreto, acero y hule
65x 15 x 25 cms. Además una base metálica de un metro de diámetro en una lámina de 1/8


Inmersos en Antioquia
Poliuretano
Dimensiones variables
Registro fotográfico: 50 x 75 cms


I.O: ¿Qué temáticas aborda en su trabajo?

M.L: Yo entiendo mi trabajo como la superposición de varios planos, en los que se encuentran el artístico, el social, el familiar y en algunos casos el histórico que es el que tiene que ver directamente con la academia, con la tradición y con el devenir del arte mismo. La apariencia es como uno de esos temas muy recurrentes. Otro tema recurrente es el de los ejercicios del poder, como cosas ideológicas y como el arte interviene a favor o en contra, criticando o cuestionando esos ejercicios de poder. En principio hacía cosas bastante literales en donde se cuestionaban símbolos como las columnas griegas que se convierten en el símbolo de la derecha durante la historia, hasta el punto de cuestionar los monumentos, ese carácter que le brindan los monumentos a la historia. Con el tiempo me he ido acercando a otro tema que podría entenderse como recurrente -porque llevo como dos años aproximándome a un tema que tiene que ver con la constante tensión entre naturaleza y cultura. Entonces empiezo a aproximarme a ver cómo la naturaleza le sirve de soporte al ser humano para construir su mundo cultural. En el proyecto en el que más meto el dedo en esa fisura es Cimiento que son unos apilamientos de papel con xilografías que vienen desde el siglo XV, que sirvieron de alguna manera para mantener la fe en la religión católica a través de generar temor a la furia de Dios, expresado en imágenes que iban más allá de la lógica de las posibilidades de la realidad, pero imágenes que puestas sobre papel terminan siendo tan veraces que logran construir una especie de marco en el que una sociedad mantiene su comportamiento. Entonces veo cómo la religión es uno de esos proyectos políticos en los que la imagen pasa a ser una herramienta y por ende el artista pasa al servicio del poder para crear esos imaginarios que definen el comportamiento social.

Al principio busqué xilografías porque su matriz venía del árbol; al igual que el papel usado en su reproducción, la imagen que está siendo masificada se graba sobre un pedazo de árbol. Entonces era la explotación de la naturaleza como un medio para poder materializar ideas o imaginerías que realmente sí tendrían una consolidación en el pensamiento colectivo. Puestas una sobre otra cada una de estas imágenes sobre papel, o mejor, papel con imágenes, se construye un volumen solido y pesado como lo que sucede con estas en el imaginario colectivo. Esto es precisamente lo que hago: apilo muchas hojas de papel impreso con imágenes religiosas y luego las tallo en forma de tronco como un fragmento de árbol evocando al mismo tiempo el origen del material, como también la idea de la solidez. Coincidencialmente ese proceso de apilar sí hace referencia a lo que sucede cuando se masifica una información o una imagen y es la consolidación de unos parámetros de comportamiento que finalmente son la cultura; por ejemplo los jinetes del apocalipsis: no se sabe si los vamos a ver o si existen pero en el imaginario colectivo son tan reales como el temor a Dios. Yo puedo romper la hoja o tumbar el árbol, pero lo que no puedo tumbar es ese temor que ya está construido en la persona. Eso termina siendo más sólido que la misma escultura que pesa 40 kilos.

Este proyecto es muy interesante porque el mismo proceso me ha llevado a entender un poco lo que dice Joseph Beuys sobre que la escultura más importante es la que está en la mente de las personas. Desde ahí entiendo que mi trabajo no es ese objeto que estoy construyendo sino que éste es simplemente la punta del Iceberg que deja ver con materiales parte de una estructura cultural. Por ejemplo las intervenciones que hago en los bustos, en el proyecto, son efímeras, duran lo que me demoro tomando la foto, pero que una vez son expuestas las fotos en algún lugar pueden construir un imaginario que la gente llevara consigo.

I.O: ¿Qué artistas han influenciado su trabajo?

M.L: Hay muchos. Da Vinci en un principio. Luego de ingeniero me interesó mucho Dalí. Cuando entré a la escuela de artes me vacunaron y me pusieron la anti-Dalí. Me interesaron Rodin, Cildo Meireles, Win Delvoye y Leandro Erlich.

pr!vado – entrevistas con artistas > http://privadoentrevistas.blogspot.com/search/label/Miler%20Lagos

Para leer la entrevista completa:

http://www.scribd.com/doc/23329274/Privadoentrevistas-Miler-Lagos


Todas las entrevistas pueden descargarse y leerse en Kindle, Iphone, Ipod Touch y demás lectores electrónicos.

Imágenes: cortesía del artista

Fotografía de Miler Lagos: Walter Gómez Urrego

Miler Lagos

Trabaja y vive en Bogotá, Colombia



Imágenes: cortesía del artista

Fotografía: Walter Gómez Urrego


Iván Ordóñez: ¿Qué problemas estéticos, ideológicos y conceptuales ha desarrollado en su trabajo?

Miler Lagos: Empecemos por los conceptuales que terminan desplazándose a lo estético y de cómo se devela lo plástico en medio de las dos. Básicamente mi trabajo se basa en analizar la realidad desde una mirada escultórica. En términos tradicionales la escultura dejó de ser simplemente representación para ser algo más complejo como parte de una estructura de construcción de sentido o construcción de lenguaje. En especial desde que hice la carrera de artes me interesó mucho la parte tridimensional. En el momento en que hice la carrera encontré un gran vacío entre la idea de escultura, cómo lo era tradicionalmente y por el contrario me encontré con una gran oferta de posibilidades plásticas que según entendía se derivaban de la misma escultura: la instalación, el performance, entre otras; sin embargo siempre me quedaba la duda de qué había pasado con la escultura. Entonces empecé a indagar desde el mismo objeto desde tres partes que veía en la estructura: apariencia, materia y forma; entonces cómo desde la apariencia –que era la primera instancia desde la que yo podía construir una idea de la realidad. Desde mi punto de vista la apariencia bien podía dirigirse hacia lo bidimensional o bien podía ser la entrada hacia lo tridimensional. Entonces esa imagen dispuesta tridimensionalmente era la que me permitía referirme sobre la realidad: sobre si es blando, frio, cálido; si es pesado, liviano, que en definitiva podrían ser conceptos que podrían trasladarse a lo bidimensional, pero que en mi caso se dirigía a lo tridimensional. Tengo una formación de cuasi ingeniero –hice hasta octavo semestre de Ingeniería Mecánica- entonces alcancé a ver resistencia de materiales, diseño de máquinas y pues tenía mucha relación con materiales. Entonces mi aproximación al arte fue por ese lado y la conceptualización que yo estaba haciendo tenía que ver con todo eso que estaba detrás de lo evidente o visible o tangible. Entonces digamos que mi proceso de conceptualización parte de ahí.

Luego ideológicamente empiezo a aproximarme a temas que me afectaban y que venían de mi entorno, entonces sí, definitivamente hay como unas ideologías que afectan mi trabajo, también son mi sentir de un desarrollo social que yo trato de vincular a mis intereses que van por otro camino: desde la plástica misma de los materiales, de la naturaleza propia de los materiales. Entonces lo que logro, por un lado, es una especie de narrativa, y en otros casos simplemente van por vías paralelas. Entonces lo que he desarrollado ha sido una mirada más amplia acerca de qué posibilidades tienen todos esos materiales que están en el entorno como parte de construcción de un lenguaje.

I.O: ¿Cómo fue ese paso de la ingeniería al arte?

M.L: Bueno, aún hoy en día me siento desconocedor del arte en general, pues la primera aproximación que tuve con el arte fue a través de la tecnología y de la ciencia. En el colegio estaba más cercano a los inventos, a la ingeniería, a las máquinas. Conocí las máquinas de Da Vinci y pues también sabía que él era artista, algunas veces veía su obra plástica, pero lo que más me interesaba era la otra obra, la científica. Empecé a hacer mi carrera de ingeniería muy ajeno al mundo del arte –ajeno e ingenuo- y llegó un momento en el que me di cuenta de que mis posibilidades como ingeniero estaban muy ligadas a unos sistemas económicos y a políticas industriales en las que mi interés en la creatividad se vería bastante reducido. Desde ahí empecé a experimentar cierta frustración con mis posibilidades de ingeniero. Entonces inicié mi aproximación al arte y una vez supe que empezarían las admisiones para la Nacional me presenté a estudiar artes a ver qué pasaba. Antes de la entrevista me encontré con Ricardo León, al cual le pregunté: bueno ¿y usted por qué viene, por la pintura o por la escultura? Y él me dijo: No, el arte es mucho más amplio, el arte son muchas cosas, inclusive prácticamente todo podría ser arte. Continuó diciendo: hoy en día hay muchos más medios que la pintura y la escultura como el performance, las instalaciones… Y pues cuando dijo instalaciones yo dije: en eso sí soy experto, porque pensaba que eran instalaciones hidráulicas, eléctricas, entre otras y pues fue perfecto porque cuando entré a la entrevista me preguntaron sobre qué sabía de arte contemporáneo, a lo que respondí exactamente como Ricardo y pasé. Fue muy duro al comienzo porque obviamente traía una forma de pensar muy ortogonal, cuadriculada, y me costó mucho trabajo entender mi pensamiento, para poder deconstruir y luego construir nuevamente en otro sentido.

I.O: ¿Cuántas exposiciones ha tenido?

M.L: Ocho o nueve individuales, de las cuales dos han sido internacionales en México y Caracas y ahora viene una en Filadelfia y otra en Toronto. En exposiciones colectivas he participado en más de 40 entre nacionales e internacionales, en ciudades como Cali, Medellín, Barranquilla, Tunja, Bogotá, Sao Paulo, Ciudad de México, Valparaíso, Londres, Berlín, Lorient en Francia y San Juan de Puerto Rico.


Fotografía: Oscar Monsalve

El papel aguanta todo
Papel, Libros de arte, derecho y religión
Dimensiones variables



Nivel Zen
Concreto, acero y hule
65x 15 x 25 cms. Además una base metálica de un metro de diámetro en una lámina de 1/8




Inmersos en Antioquia
Poliuretano
Dimensiones variables
Registro fotográfico: 50 x 75 cms


I.O: ¿Qué temáticas aborda en su trabajo?

M.L: Yo entiendo mi trabajo como la superposición de varios planos, en los que se encuentran el artístico, el social, el familiar y en algunos casos el histórico que es el que tiene que ver directamente con la academia, con la tradición y con el devenir del arte mismo. La apariencia es como uno de esos temas muy recurrentes. Otro tema recurrente es el de los ejercicios del poder, como cosas ideológicas y como el arte interviene a favor o en contra, criticando o cuestionando esos ejercicios de poder. En principio hacía cosas bastante literales en donde se cuestionaban símbolos como las columnas griegas que se convierten en el símbolo de la derecha durante la historia, hasta el punto de cuestionar los monumentos, ese carácter que le brindan los monumentos a la historia. Con el tiempo me he ido acercando a otro tema que podría entenderse como recurrente -porque llevo como dos años aproximándome a un tema que tiene que ver con la constante tensión entre naturaleza y cultura. Entonces empiezo a aproximarme a ver cómo la naturaleza le sirve de soporte al ser humano para construir su mundo cultural. En el proyecto en el que más meto el dedo en esa fisura es Cimiento que son unos apilamientos de papel con xilografías que vienen desde el siglo XV, que sirvieron de alguna manera para mantener la fe en la religión católica a través de generar temor a la furia de Dios, expresado en imágenes que iban más allá de la lógica de las posibilidades de la realidad, pero imágenes que puestas sobre papel terminan siendo tan veraces que logran construir una especie de marco en el que una sociedad mantiene su comportamiento. Entonces veo cómo la religión es uno de esos proyectos políticos en los que la imagen pasa a ser una herramienta y por ende el artista pasa al servicio del poder para crear esos imaginarios que definen el comportamiento social.

Al principio busqué xilografías porque su matriz venía del árbol; al igual que el papel usado en su reproducción, la imagen que está siendo masificada se graba sobre un pedazo de árbol. Entonces era la explotación de la naturaleza como un medio para poder materializar ideas o imaginerías que realmente sí tendrían una consolidación en el pensamiento colectivo. Puestas una sobre otra cada una de estas imágenes sobre papel, o mejor, papel con imágenes, se construye un volumen solido y pesado como lo que sucede con estas en el imaginario colectivo. Esto es precisamente lo que hago: apilo muchas hojas de papel impreso con imágenes religiosas y luego las tallo en forma de tronco como un fragmento de árbol evocando al mismo tiempo el origen del material, como también la idea de la solidez. Coincidencialmente ese proceso de apilar sí hace referencia a lo que sucede cuando se masifica una información o una imagen y es la consolidación de unos parámetros de comportamiento que finalmente son la cultura; por ejemplo los jinetes del apocalipsis: no se sabe si los vamos a ver o si existen pero en el imaginario colectivo son tan reales como el temor a Dios. Yo puedo romper la hoja o tumbar el árbol, pero lo que no puedo tumbar es ese temor que ya está construido en la persona. Eso termina siendo más sólido que la misma escultura que pesa 40 kilos.

Este proyecto es muy interesante porque el mismo proceso me ha llevado a entender un poco lo que dice Joseph Beuys sobre que la escultura más importante es la que está en la mente de las personas. Desde ahí entiendo que mi trabajo no es ese objeto que estoy construyendo sino que éste es simplemente la punta del Iceberg que deja ver con materiales parte de una estructura cultural. Por ejemplo las intervenciones que hago en los bustos, en el proyecto, son efímeras, duran lo que me demoro tomando la foto, pero que una vez son expuestas las fotos en algún lugar pueden construir un imaginario que la gente llevara consigo.

I.O: ¿Qué artistas han influenciado su trabajo?

M.L: Hay muchos. Da Vinci en un principio. Luego de ingeniero me interesó mucho Dalí. Cuando entré a la escuela de artes me vacunaron y me pusieron la anti-Dalí. Me interesaron Rodin, Cildo Meireles, Win Delvoye y Leandro Erlich.

Para leer la entrevista completa:

http://www.scribd.com/doc/23329274/Privadoentrevistas-Miler-Lagos


Todas las entrevistas pueden descargarse y leerse en Kindle, Iphone, Ipod Touch y demás lectores electrónicos.

4.055 consultas

4 Opiniones sobre Entrevista con miler lagos

  1. mauricio cruz 2010/02/04 at 2:35 pm

    “En términos tradicionales la escultura dejó de ser simplemente representación para ser algo más complejo como parte de una estructura de construcción de sentido o construcción de lenguaje.”

    Sí, claro. Como si la ‘representación’ (en todas sus variables) fuera un proceso ‘simple’ y menos ‘complejo’; como si no formara parte igualmente de ‘una estructura de construcción de sentido o construcción de lenguaje.”…

    Este tipo de afirmación corresponde a una esas perlas típicas de banalización “contemporánea” o truquito barato que esgrimen (con ignorancia evidente y rampante) algunos de estos pequeños mutantes para intentar validar ante otros, todavía más desentendidos que ellos, sus caprichosas y endebles ocurrencias.

    A años luz de cualquier Giacometti, para poner sólo un ejemplo.

  2. Apuntes criticos 2010/02/04 at 5:03 pm

    Por fin Mauricio, !Exacto!

  3. Juan Bernadó 2010/02/08 at 10:13 am

    Queda claro que Miller está aún muy lejos de ser un Giacometii, más cuando él mismo lo reconoce tiernamente, al iniciar su respuesta a la segunda pregunta diciendo:

    “Bueno, Aún hoy en día me siento desconocedor del arte en general…”

    Sin embargo y pese a la evidencia, creo que una descalificación radical es tan desproporcionada, como en su momento fueron las elevaciones generadas por Marta Traba, y que aún hoy padecemos. Si no miren a Botero.

  4. mauricio cruz 2010/02/08 at 1:08 pm

    Valga la aclaración, Juan. Lo que descalifico es más el marketing ‘conceptual’ en que viene empacada la labor artesanal ‘contemporánea’ que la posibilidad de que les suene la flauta. El tiempo dirá. Y mientras tanto, ojo con las entrevistas, actúan como un puro papel tornasol.

    A propósito, no les parece elocuente el silencio alrededor del Nadin de Supermán? [sic].