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En torno al Laboratorio Cano

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El miércoles 24 de abril se inauguró la exposición del Laboratorio Cano: Un evento gestionado y curado por estudiantes para estudiantes, sean ellos expositores o espectadores.

¡UN MOMENTO POR FAVOR!

Ya no quiero usar el término ‘estudiante’ al continuar este artículo. Lo sustituiré por‘artista en formación‘, un término que he utilizado para mí misma y que considero más acertado que ‘estudiante de artes’ llevando en cuenta el perfil de escuela de la U. Nacional que, aunque nunca se deja claro cual es (ojalá así fuera para que uno al entrar supiera a qué juega) he sentido es un perfil de formación hacia la práctica artística del artista, aunque no sepamos a consciencia qué significa eso. Sí,  del que hace arte: no tanto del curador ni del gestor, tampoco del critico o historiador, muchísimo menos del restaurador y ni se diga del periodista de arte.

Con el Laboratorio Cano existe la incipiente posibilidad de unas “pinceladas” de curaduría en nuestra formación, asi sea una iniciativa no tan bien recibida y llevada a cabo a pesar de los inconvenientes que son a amplios rasgos trabas de la propia institución y de los propios colegas. Basada en la autonomía y el autoaprendizaje, el miércoles 24 de abril en la noche asistimos a una exposición de altísimo nivel.

Los artistas en formación que aprendieron de curaduría de la manera más efectiva posible -haciendo una exposición- son los que convocan a los ya establecidos profesionales del área para que les cuenten en qué consiste eso que apenas empiezan a conocer, que convocan a la participación de sus colegas -nosotros, otros artistas en formación – y sacan adelante esta muestra tras un año de trabajo.

Con el paro de trabajadores, se dio la ‘toma al museo’ dónde más artistas en formación, no-expositores, pasaron a habitar el museo empezando un proceso aun vigente, que a mi modo de ver va más allá de pensar el museo y se transfiere a pensar la educación artística de esta prestigiosa institución de educación superior pública que solicita ser realmente pública y tener pedagogías menos mediocres. Palabras de ellos parafraseadas por mí, dichas en el día de la inauguración mientras una acción colectiva de pintar el piso del museo de amarillo – color de alerta, por cierto – son más que pertinentes a lo que veo sucede a mi alrededor, sí, en la escuela, pero más allá: en el museo que, de repente, se transformó en el reflejo de nuestra educación.

Foto: Juan Pimienta

Foto: Juan Pimienta

¡ALGO OCURRE! EL ESTADO DEL ARTE AQUI, SE NOS MUESTRA AHORA, SIN TAPUJOS.

¿Estamos estudiando una carrera de mentiras? ¿De imágenes pero imágenes fantasmas? ¡Vayase a saber! Yo ahora me pregunto algo importante y si alguien me puede responder, por favor hágalo: ¿De qué sirve tener la carrera ‘artes plásticas y visuales’ adentro de una Universidad como una disciplina más, como un área del conocimiento absolutamente válida? Es que yo siento que el aprendizaje del arte no se toma en serio y su enseñanza tampoco. Ahora, nuestro espejo-museo nos muestra el retrato de Dorian Grey, porque, ¡Oh sorpresa! Una exelente muestra de arte estudiantil tampoco es tomada en serio por los propios estudiantes que van a verla.

El tono burlón al decir la palabra ‘obra’ no es nada comparado con el tono burlón de las “intervenciones” sin permiso (vandalismo) que ví el viernes en obras de compañeros míos. ¿Todo arte es participativo? No creo, aunque esa sea una tendencia actual. ¿Será el museo un lugar dónde buscar experiencias? Y, ¿qué tipo de experiencias?  Hay arte pensado para ser contemplado, aunque hoy por hoy pocos estén dispuestos a contemplar.

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Dedos por todas partes: no creo que la obra deba presentarse asi a los que vengan, a los que no estuvieron el día de la inauguración.

“Es que yo estudio artes acá” no es una excusa para destruir las obras de los otros cuando éstas no invitan explícitamente a la participación. Es fundamental el respeto y la seriedad frente al trabajo de un compañero. Claro que si no hay respeto por lo propio, ¿cómo puede haberlo por lo ajeno?

El arte perdió su aura porque nosotros mismos nos encargamos de eso. ¡Hay una desazón grandísima frente al arte contemporáneo y su práctica!  Es que no me dan ganas de ser artista si ser artista es ser cualquier cosa por descarte; por ser rebelde y no estudiar una carrera “de verdad” que dentro de la jerarquía del conocimiento (hecha por el modelo económico) esté más valorada y tenga más seriedad. Pero, ¿qué es “estar más valorada y tener más seriedad”? Tanto el valor como la seriedad nos lo damos nosotros mismos antes que cualquier otro. Nos toca a nosotros mismos valorarnos y tomarnos en serio antes de exigirle a nadie que lo haga, mucho menos al sistema educativo, social, económico, etc. Somos lo que hacemos: ¿cuántas veces la obra habla más del artista que él mismo? Claro que ahora pienso otra cosa: también somos el CÓMO lo hacemos.

Estos hilos, al inaugurar no estaban enredados así.

Estos hilos al inaugurar la exposición no estaban enredados.

¿Cómo estamos estudiando artes? Así, en espacios mal cuidados dónde desaparecen las obras, se roban los materiales y los equipos.

Estudiamos algo en lo que no creemos y por ende no apreciamos nuestro trabajo: lo entregamos sin el debido cuidado, sucio, de cualquier manera. ¿Subvaloramos lo que hacemos al pensar que el arte está sobrevalorado?

Dicen que para ser buen artista no se necesita la academia. ¡Mentiras! A mí sí que me ha ayudado a subir el nivel de mi obra y el de mis reflexiones, porque más que cualquier otra cosa es un lugar de encuentro donde hay gente talentosa e inteligente dispuesta a compartir miradas singulares. La academia tendrá sus vicios, defectos, paradigmas y tradiciones obsoletas pero si se les pasa por alto puede ser una experiencia lo más de enriquecedora. No podemos permitir dinámicas malsanas en nuestro entorno de aprendizaje. Y eso empieza por nosotros mismos: reitero que algo de seriedad vendría bien.

No les pido que se encorbaten, amigos mios: no hay nada más serio para un niño que un juego y ellos no usan corbata.

Eso sí, déjenme recordarles que todo juego tiene sus reglas. Se ha vuelto costumbre incumplir acuerdos, los fallos comunicacionales son abismales y ponerse en el lugar del otro se nos ha olvidado. “Respeto” y “dignidad” parecen ser palabras usadas solamente para exigir y no tanto para sentir desde adentro: Váyase a saber si se usan tanto por la carencia que tenemos de dichos principios.

Somos el futuro, ¿no? Pues déjenme decirles que en el presente la cosa no pinta muy bien que digamos. No sabemos qué hacemos, no sabemos porqué ni para qué, y lo más grave: no nos preguntamos cómo. Andamos a ciegas: ciegos a guiar otros ciegos aplaudiendo a cada tropiezo.

Son cuatro lineas curatoriales de las cuales una es “Zona de Recuperación”: es la ÚNICA que a mi juicio tiene ARTE PARTICIPATIVO. El resto de las curadurías tienen un carácter más contemplativo que debe ser respetado.

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Fragmento del Tablero de la Eru-dicción. Zona de Recuperación. 

¿A tal punto llegó nuestra enfermedad de la sensibilidad que no sabemos qué hacer frente a una obra de arte, estudiando arte? Sí, dije obra de arte, que si usted está estudiando artes, mi querido artista en formación, significa que usted está aprendiendo a hacer obras de arte y la mejor manera de aprender es haciendo. Si usted no está dispuesto a hacer arte, ¿para qué pierde su tiempo estudiando esta carrera? ¿Lo hace por descarte? ¿O tiene el preconcepto de que estudiar otra cosa le exigiría más actividad neuronal? Y si lo que usted hace no es arte, ¿qué hace adentro de un museo?

Foto Beatriz Travieso

Foto Beatriz Travieso

No sé que pensar de aquellos que van a un museo a dañar la obra de su compañero. Si no se pueden poner en el lugar del otro, un otro que le ha dedicado tiempo, recursos y neuronas a lo que hace, debo decir que hay un problema grave. ¿Qué tan altos son nuestros niveles de burla, insolencia y frustración? El aprendizaje-enseñanza del arte hoy, aqui, está en crisis.

Y después pretender que nos den el museo…Reclamamos que sea realmente universitario y cuando hay una exposición universitaria (dónde el público es de la propia universidad y más que todo de artes) queda en evidencia la falacia de educación que construimos. Vivimos en una época y en un territorio dónde los principios están en crisis, la comunicación a pesar de las facilidades técnologicas es ineficiente y la educación no es más que una preocupación de pocos.

 

“NADA DE ESTO ES ARTE

SI NO LE DIVIERTE

NO PIERDA EL TIEMPO MIRANDO”

 

– Frase sacada del muro interno del museo de arte de la U. Nacional.

 

publicado por SingularBlogdeNotas

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