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El Arte y la Lucha por el Monopolio de la Violencia: Toros y el paraíso prehispánico

 

“Force and fraud are in war the two cardinal virtues.”  Hobbes

 

Uno de los astutos trucos retóricos de los foros antitaurinos – dignos del jesuita Gracián – es tratar de ligar la dimensión moral del gusto por la Tauromáquia a las aberraciones de la clase dominante.

Lucas Ospina en su artículo “Torear El Arte” , con el fin de ganarse la solidaridad moral-emocional de las mentes liberales, amarra la tauromaquia – después de pasearla un poco por el terreno de una vaga condescendencia estética – a la Federación Nacional de Ganaderos. Si Fedegán apoya los toros, piensa el inocente y cándido lector, la Tauromaquia no puede estar ligada a otra cosa que no sea el asesinato, la expropiación de tierras, el desplazamiento y los paramilitares.

Es por una pendiente resbalosa como esa,  que en los foros blogísticos y en el discurso activista se relaciona la Tauromaquia, como no, como pasatiempo de paramilitares y divertimento de sicarios. Los  toros son una transferencia cultural de depravados y quien los disfrute un paramilitar y un asesino que anda suelto disfrazado de intelectual. La descripción hiperbólica y febril del enemigo lo hace diez veces más grande y hace a la licencia para la ejecución más corta y sobre todo, y lo que es más importante, la caza de brujas cuenta con el entusiasmo del populacho ebrio de venganza moral.

El  voto anti-paramilitar se va cosiendo en puntaditas discretas, a través del uso sucesivo y acompasado de Falacias Comparativas, al voto antitaurino. Los votos combo están de moda. Es así como se empieza a hacer trabajar la maquinaria de cara a un referendo que requiere de 8 millones de votos y que ya fracasó en 2011. El número de firmas recolectadas no ha sido revelado por los antitaurinos. http://www.urabaenlinea.com/politica-30/65195-referendo-antitaurino-colombia-2011-a.html.

Si en Cataluña solo 50.000 firmas eran suficientes y se recolectaron 127.500, en Colombia – por lo que se ve en  los plantones – hay muchos menos partidarios que en la misma Cataluña y la recolección de 8 millones de firmas no sería tan fácil y la decisión de abolir la tauromaquia tendría que ser ejecutiva y constitucional [Constitución Política de 1991• Reglamento Nacional Taurino (L. 916 de 2004) • Estatuto Protección de Animales (L. 84 de 1989) • Ley General de la Cultura (L. 397 de 1997)]

Es por eso que no sería extraño que hubiera una cierta atracción por acciones violentas para presionar esa decisión. ¿La razón? El antitaurinismo es una causa  impulsada por los retoños iconoclastas de la clase media y alta universitaria, en un momento en la Universidad dejó de ser un foco revolucionario y se convirtió, gracias a la inyección del modelo metodológico anglosajón, en un foco de Puritanismo. El Antitaurinismo no posee e ningún arraigo popular. En ese sentido no está lejos de ser – más que un movimiento – un partido rabioso a la mejor usanza de los partidos radicales nacidos en tiempos de recesión y que por ahora no sale de la cervecería, del piquete frente al ayuntamiento y del insulto incendiado a los aficionados que pasan por el Planetario camino a la plaza en temporada taurina.

El populismo del foro decolonial mignoliano importado de la Universidad de Duke y de  la rebelión de “Grammy” de Calle 13, busca sacar réditos políticos de ligar la tauromaquia a gamonales ebrios ataviados con la camiseta del Barcelona empapada en aguardiente, pendientes de las cougar tropicales con ropita small en la Feria de Cali. O ligar la tauromaquia a la traquetizada burguesía que va a mirar hembras siliconadas, ducharse en manzanilla  y finiquitar carruseles de la contratación en la primeras 10 filas, donde son más visibles, en la Plaza de Cartagena. O ligar la tauromaquia a la ladina oligarquía bogotana que en más de 200 años de toreo en Bogotá nunca a aprendió a leer una corrida o a un toro y solo va a refrendar su mezcla de ignorancia, su arrogancia y el aura satisfecha y báquica de su privilegio dudosamente obtenido.

El banquete antropófago era un evento religioso y social muy importante. Se comía al muerto divinizado, se unía con él, pero también se trataba de una ocasión para invitar y honrar a familiares, para hacer relaciones con personajes importantes, para ganar prestigio, y en todo esto se podía gastar el producto de años de trabajo. Michel Graulich. Revista arqueología mexicana vol.XI, no.63 pp.16-21

¿Para qué ligar tauromaquia a derecha paramilitar? No me canso de repetirlo: para apoderarse de la idea positiva del discurso populista, ganarse el voto antiautoritario y poner en una posición más cómoda la cabeza del Kaiser para el verdugo. Es la misma estrategia retórica nacionalista que se ha usado en el discurso artístico contemporáneo colombiano para descalificar el arte moderno que les precede por no ser moralmente adecuado, reescribir la historia y poner el suyo encima:

“Sin embargo, fue Tlacaelel, principalmente durante el reinado del Huey Tlahtoani Itzcoatl, quien emprendió la primera gran reforma en el sistema político y religioso de los mexicas. En palabras de Miguel León-Portilla: ‘Ante todo le pareció necesario forjar lo que hoy llamaríamos una ‘conciencia histórica’, de la que pudieran estar orgullosos los aztecas’. Y para conseguirlo se determinó cambiar la historia. Se mandó quemar los viejos códices que narraban la historia y grandeza de los antiguos habitantes de la Cuenca de México y se mandó escribir nuevos códices donde se exaltara la importancia y grandeza del pueblo Mexica. El Códice Matritense explica que: ‘Se guardaba su historia, pero entonces fue quemada: cuando reinó Itzcoatl en México. Se tomó una resolución, los señores mexicas dijeron: No conviene que la gente conozca estos libros de pinturas. Los que están sujetos, se echarán a perder, y andará torcida la tierra, porque en ellos se guarda mucha mentira y muchos en estas pinturas han sido tenidos falsamente por dioses’. La historia reescrita pretendía situar a los mexicas en el centro del universo. Ellos se declaraban los encargados de sustentar el universo. Ellos gritaban al mundo que tenían una misión divina patrocinada por su dios.” El Eclipse de Quetzalcoatl. Mario Gómez Molina.

El cáncer de la Corrección Política es solo Inquisición Elegante vestida de filantropía y comunitarismo. No nace ya en los púlpitos de las iglesias, sino en los púlpitos de esa nueva iglesia inquisitorial: la Universidad y el foro de Internet.

No es tanto el uso de la  falacia comparativa – si a los opresores les gusta X, si y solamente si, al que le gusta de X es un opresor, y desde ese punto de vista podríamos mandar acabar la mitad de la historia de la artes – sino la rapaz ignorancia y la patética falta de cultura de la minoría antitaurina, nacida de la luna de miel xilocibínica de sus padres en La Miel y más recientemente en las caras Noches de Yagé VIP. De la poesía sentimental y barata de Mario Benedetti y el amorcito florido neo-hippie. Y cómo no de la América prehispánica artúrica – best seller de hadas precolombino  de William Ospina- donde la gente vivía largos años, no había enfermedades, nadie saqueaba, asesinaba, secuestraba o violaba y de la cual debemos aprender “cultura del disenso” cívica y ecológica:

“Entre las muchas cosas que es necesario considerar de las naciones que poblaban el territorio de América a la llegada de los españoles, las más importantes son sin duda el respeto de unos códigos de honor, y el tipo de alianza que tenían con la naturaleza. Entre el imperio Azteca y el imperio Inca había numerosas diferencias, pero si en algo coincidían era en el modo como todos sus actos, los hermosos y los terribles por igual, estaban inscritos en un orden ceremonial y tenían su justificación en el contexto de la cultura a la que pertenecían.”  William Ospina. El Choque de Dos Mundos. http://wizard.webquests.ch/1492.html?page=2203

 

Theodore de Bry. Adan y Eva en America. 1590

Adán y Eva en América. Théodore de Bry. 1590

 

Pero he aquí un testimonio de cuan hermosos, honorables, ceremoniales y contextuados en el trato fueron los Totonacas al aprovecharse de una hambruna entre los Aztecas:

“Los Totonacas de la costa de Veracruz,por mucho tiempo enemigos de los aztecas, explotaron la situación [de hambruna de los aztecas] intercambiando comida por esclavos. De acuerdo con un relato, Ellos [los totonacas] vinieron a Tenochtitlan trayendo grandes cargas de maíz para comprar esclavos. También fueron a otras ciudades —Tezcoco, Chalco, Xochimilco y el centro de Tepanec, Tacuba— donde compraron un gran número de esclavos con su maíz. Colocaron yugos alrededor de los cuellos de adultos y niños. Después, los esclavos en filas, fueron llevados fuera de las ciudades de manera deplorable, el esposo dejando su esposa, el padre su hijo, la abuela su nieto. Caminaban llorando, y sus lamentos llegaban hasta el cielo. De esta manera una gran cantidad de personas de todas estas naciones se convirtieron en esclavos.” (Durán, 1991: 240). Ivan Ghezzi. La Naturaleza de la Guerra Prehispánica Temprana: La Perspectiva desde Chankillo (1)

 

       Muralismo Mexicano y Arcadia Prehispánica. Diego Rivera. Cultura Totonaca.Panel 6. Palacio Nacional de México

 

y he aquí otro testimonio de cuán honorables fueron los Aztecas al invitar a sus prisioneros a participar en la reinauguración del Templo Mayor en 1487:

“Para reinaugurar el Templo Mayor de Tenochtitlán en 1487, Ahuizotl le mandó sacar el corazón a 20.000 prisioneros. La carnicería se prolongó por cuatro dias, durante los cuales literalmente la sangre surcó los escalones del Templo para finalmente formar pozos negros en la plaza. Las cabezas de los muertos fueron amontonadas en bloques (“tzompantli”), de modo que después de la muerte continuaran aterrorizando a los vivos. Al año siguiente Ahuizotl asesinó a toda la población adulta en dos ciudades conquistadas, reubicó a 40.000 niños cautivos a lo largo del imperio, y asentó a 9.000 matrimonios Mexicas en la zona.” Limpieza étnica” al estilo Azteca del siglo XV.   Cathal J. Nolan. The Age of Wars of Religion1000-1650 [2 volumes]. 2006

 

Hermosos. Terribles. Honorables. Homerico-quimbayas…

El canibalismo no existía y el criar seres humanos en medio del lujo para ser sacrificados ritualmente era una manifestación cultural identitaria con un proceso de cría y ritual de muerte parecido al del toro, pero avalado por la autoindulgencia de los Antropólogos y el neo-indigenismo latinoamericano (2), a diferencia  de la violencia hispánica sobre el toro. El atavismo de la violencia que contemplamos hoy en las cabezas sueltas, despellejadas y con el pene en la boca en las calles mexicanas y el corte de franela y corbata, la motosierra y el collar bomba colombianos, son, como no,  sífilis cultural española (3):

“Los chibchas practicaban los sacrificios humanos, dedicados especialmente al Sol, que “comí­a personas”. Cuando llegaron los españoles, los chibchas sacrificaban niños, a quienes consideraban hijos del Sol. A estos se los criaba hasta los quince años en el templo del Sol de Sogamoso. A esa edad se los llevaba en peregrinación por los caminos por donde habí­a andado Bochica, para ser muertos a flechazos, mientras permanecí­an atados a una columna. El corazón era ofrecido a Bochica.” Pablo A. Deiros. “La religión de los chibchas”

“Anualmente se acostumbraba realizar el sacrificio de un músico, por lo que se debía elegir a un prisionero joven para educarlo en las artes musicales, principalmente en tocar una especie de flauta cerámica. Era cuidadosamente alimentado y ricamente vestido como si se tratara de la divinidad Tezcatlipoca. Un mes antes del sacrificio era casado con cuatro doncellas las cuales lo acompañaban hasta el día de su inmolación cuando era llevado por una barca por el lago hasta llegar a una isla donde había un cu, donde éstas lo abandonaban. El músico se dirigía al templo y subía cada peldaño (rompiendo las flautas que había tocado durante su consagración) y al llegar a la parte superior era tomado por sus victimarios que lo sujetaban de sus extremidades y uno de ellos, que era el sacerdote, le abría el pecho con un cuchillo de sílice, le arrancaba el corazón y lo decapitaba.”  Guillermo Orta Velázquez, Elementos de Cultura Musical, México, 1970.

 

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  “Esto les va a pasar los que apoyen (sic) a la familia Michoacana” . Ciudad Altamirano. 2010

 

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Cráneo decorado. Museo Nacional de Antropología. Mexico.

 

Mentiras delirantes de la fiebre de los españoles intoxicados de Amadis de Gaula para, pegando a su causa política un elemento demonizador, volver popular su causa. Nada nuevo en la táctica. Huesos con huellas de maza y hacha, mentira (4). Los Mochicas no drenaban la sangre de sus víctimas y no se extiguieron entre si a golpes en 800 dc, 692 años antes de la llegada de los españoles. Todo era armonía y buen trato. Hasta que llegó la violenta serpiente española a reemplazar a la sangrienta serpiente emplumada pastoreando una manada de toros para reemplazar a los humanos en el sacrificio solar. Pero la historia de la violencia prehispánica es un montaje. Un invento de la colonia. Las avestruces queremos recuperar nuestra Atlántida mignoliana, decolonialoindigenista-paradisíaca. Abolir la tauromaquia es el primer paso en la guerra cultural gramsciana para recuperar nuestra in illo tempore prehispánica. Discurso curatorial de los Contratistas de la Utopía a. El hombre nace indígena y la españolidad lo corrompe.

 

 

Los tendidos altos y baratos del coso taurino, donde seriamente y en silencio reverencial y sin olés histéricos, el carpintero de la Perse o el ex banderillero del Quiroga que ahorra durante todo el año para hacerse a un abono barato, observan – como Copérnicos del curso heliocéntrico de la fiesta brava – la rotación de la faena alrededor del toro primigenio anotando en su memoria las leyes que la rigen, sus matemáticas, sus temples, sus mandos, sus lentos tiempos y su vuelta al principio, eternamente. Éste hombre es el aficionado. Y, en cambio, no es objeto de la mirada igualada y arrogante del grosero patán antitaurino. El aficionado  no va a la corrida a emborracharse y celebrar la violencia vespasiana, sino a ver ligar, o no , una faena. No va a celebrar la muerte del toro y por el contrario es frecuente, en plazas donde el público no va a emborracharse sino a ver, que el toro salga aplaudido, con una vuelta al ruedo regado con claveles o indultado bajo una lluvia de sombreros como ´Samurai´, el célebre astado de Begoña, el 4 de mayo de 1986 en la Plaza de Ciudad de México por solo citar un ejemplo (5a). El aficionado va ver y la tauromaquia no tiene ninguna culpa, como Mozart o Rafael, de ser también reverenciada por los salvajes y al mismo tiempo odiada por los salvajes de la otra orilla.

 

 

Si se quiere juzgar la Tauromaquia primero se debe saber. Y para saber se debe estudiar con aplicación. No es una carrera de Bellas Artes donde cualquier infante sin talento ( y sin posibilidades de obtenerlo) entra sabiéndolo todo, aprende demagogia, se gradúa de Artista Político y activista de salón para poder seguir el rebaño institucional y corporativo. Y es que las rosas del saber por qué la tauromaquia es considerada la forma más sublime del Arte Dramático no son para los cerdos. Saber por qué es el único arte donde el pálido ángel de la muerte está presente de verdad y no como en las baratijas de la violencia enlatada del cine y el arte contemporáneo de exportación colombianos.

Tienen el nervio de decir, como Margarita Jiménez (“El Arte Y Las Corridas De Toros”) – quien quiera que sea – sentada en la quinta fila del tendido de sombra del gamonalismo teórico de la Academia del Arte Responsable, que… Son las corridas y no el arte  usando el conflicto armado y a la víctima para lucrarse, las que buscan blindarse frente a un examen ético. Si quieres blindar el ajedrez  de tus próximos movimientos sospechosos, acusa primero y haz rodar el peón de tu argumentación falaz como si fuera la reina, para pasar a donde quiere llegar: a que solo un grupo social, aquella corporación de quien ella es la Demóstenes del edificio “argumentativo”, tiene derecho moral al monopolio y a la explotación “ética” y “responsable” de la violencia y su ejercicio como espectáculo: los artistas políticos contemporáneos.(6)

En efecto, los ignorantes son los dueños de todo en Colombia. De los toros y de la verdad. Y de la ficción historica. Vivimos en una Agnocracia que quiere implantar su Utopía arturiana particular (Carlyle) a como de lugar y contra quien tenga que ser. Nada nuevo bajo el sol de nuestra historia.

————–

 

(1) Gracias a los avances en paleopatología y paleodemografia, ha surgido una imagen muy diferente de la longevidad y la calidad de vida en la América precolombina. Epidemias, hambrunas y guerras ocurrían con regularidad a través de todo el hemisferio, lo que disminuía la expectativa de vida e incrementaba las tasas de mortalidad. Así, lejos de ser un paraíso terrenal, el perfil de vida y muerte que emerge en el nuevo mundo se parece al del viejo mundo en varios aspectos importantes.

Entre las enfermedades comunes en las poblaciones de cazadores-recolectores, especialmente las infecciones bacterianas y parasitarias, como shigellosis, salmonelosis, teniasis, uncinariasis, trichuriasis y enterobiasis acompañaron a los inmigrantes humanos directamente desde el viejo mundo al nuevo y se difundieron por el hemisferio. Tanto la shigellosis como la salmonelosis producen una severa enfermedad gastrointestinal que derivó en una alta morbilidad y mortalidad, especialmente entre los niños. La primera es más común en áreas tropicales, mientras la segunda ocurría frecuentemente las poblaciones norteamericanas. Si bien las infecciones helmínticas, como la teniasis, la uncinariasis, la trichuriasis y la enterobiasis, no constituían una seria amenaza a la salud pública, la falta de energía y el malestar crónicoeran efectos secundarios comunes a largo plazo, que reducían la productividad y debilitaban las defensas del cuerpo contra otras enfermedades (Alchon, 1991: 23). Suzanne Austin Alchon. LAS GRANDES CAUSAS DE MUERTE EN LA AMÉRICA PRECOLOMBINA. UNA PERSPECTIVA HEMISFÉRICA. Papeles de Población, julio-septiembre, número 021 Universidad Autónoma del Estado de México.Toluca, México. 1999. pp. 199-221

http://pucp.academia.edu/IvanGhezzi/Papers/157438/La_Naturaleza_de_la_Guerra_Prehispanica_Temprana_La_Perspectiva_desde_Chankillo

(2) Ejemplos del negacionismo Antropológico :

a.  “¿Cómo sacaban el corazón? Para aserrar el esternón se necesita una sierra. En ninguna fuente se habla de una sierra referente al sacrificio humano y tampoco existen grabados ilustrando este método (…) Si los mexicas son los asesinos más grandes de todos los tiempos, ¿dónde están las pruebas? ¿Por qué no pueden documentarse el sacrificio de corazón?” Moctezuma Barragán, Pablo (2004). Moctezuma y el Anahuac: una visión mexicana. México, D. F.: Noriega Editores.  Página 54-

 

b. Los pueblos indígenas americanos fueron diezmados por unas culturas convencidas a ciegas de su superioridad; el triunfo de la fuerza parecía bastar para conceder legitimidad filosófica a los vencedores frente a los vencidos. Mucho se habló de la barbarie de los nativos, pero el mismo emperador Moctezuma, que una vez había ordenado la demolición de un templo porque su estructura y su disposición no se ajustaban a las pautas astronómicas correctas, fue quien le dijo a Hernán Cortés con gran sensatez que no era necesario derribar las estatuas de los dioses aztecas con esa violencia, que si los conquistadores les explicaban por qué él y su pueblo estaban equivocados, ellos estarían dispuestos a corregir sus errores. También se justificó a menudoel exterminio argumentando la repulsión que causaba en los cristianos el canibalismo de los nativos. Pero a comienzos del siglo XIX Humboldt anotó con mucha gracia: Pienso, no obstante, que la antropofagia de los habitantes de esas Antillas ha sido bastante exagerada en los cuentos de los primeros viajeros. Un grave y juicioso historiador, Herrera, no ha desdeñado incluir esos cuentos en las Décadas históricas: incluso ha dado fe a este accidente extraordinario que hizo a los Caribes renunciar a sus bárbaras costumbres. ‘Habiendo devorado los naturales de una pequeña isla a un fraile dominico secuestrado en las costas de Puerto Rico, todos enfermaron y no quisieron volver a comer a nadie, ni religioso, ni secular’. Ospina. Idem

Que bajo la luz de la Arqueologia ( Talavera y Rosas) hacen ver al antropologismo posmoderno mpas como una religión que como una disciplina académica rigurosa:

“En el caso de sacrificio humano por extracción del corazón se presentan marcas de corte sobre las costillas y el esternón. Las marcas de corte sobre huesos son líneas delgadas, finas y en ocasiones profundas producidas con instrumentos de piedra, las cuales, por lo general, aparecen a la altura de las inserciones musculares o en las regiones anatómicas que se señalan en descripciones de sacrificios en las fuentes etnohistóricas. Si la muerte violenta era resultado de decapitación, las marcas se presentaban sobre las vértebras cervicales. En la muerte por flechamiento se pueden encontrar huesos impactados por una punta de proyectil de piedra, marcas en los bordes de las costillas o fragmentos de flechas en la caja torácica, la espina dorsal o en los antebrazos.”

“Evidencias de Sacrificio Humano en Restos Óseos”. José Arturo Talavera González y Juan Martín
Rojas Chávez. Página 32

 

c. La paradoja del sacrificio humano entre los mexicas es que mientras que en el resto del mundo el sacrificio humano fue extinguiéndose poco a poco y en todo caso, únicamente celebrado en momentos de crisis aguda, en tiempos mexicas el sacrificio aumentó extraordinariamente. La aparente contradicción se puede explicar perfectamente si se estudia el aspecto económico-militar que impulsó al imperio mexica a ser el mayor de los existentes en Mesoamérica, uniéndose a la necesidad de legitimar su poder y de no disponer de un control absoluto sobre los territorios subyugados. El control se debía hacer a base de atemorizar a los pueblos a subyugar o ya subyugados. El estado mexica encontró de esta manera en el sacrificio humano, la herramienta perfecta para ejercer su imperio del terror, por lo cual no dudaron en ningún instante en aumentar el número de estos sacrificios, pues servían para aumentar el poder ejercido por el estamento noble sobre todos los subyugados (ya se trate de la plebe mexica o del resto de pueblos a los que subyugaban) Con total seguridad en toda la historia de Mesoamérica, el sacrificio era un ritual único, celebrado en momentos extremadamente claves. Pero en tiempos mexicas, pareció banalizarse, en el sentido en que en toda fiesta que se preciara (ya sea de un dios, de un rey, de un gremio o de un barrio) el sacrificio tenía que estar presente. (sm). Sacrificio. La muerte ritual entre los mexicas . Mario Gómez Molina.

http://www.aztlanvirtual.com/aztlan/nueva_aztlan/reportajes/www.aztlanvirtual.com%20-%20Sacrificio.%20La%20muerte%20ritual%20entre%20los%20mexicas.pdf

(3)

a. Suzanne Austin Alchon. Las Grandes causas de la Muerte en la  América Precolombina.  http://redalyc.uaemex.mx/pdf/112/11202107.pdf

Sobre el “Mito Canibal”

b. EL NACIMIENTO DEL CANíBAL: UN DEBATE CONCEPTUAL. Yobenj Aucardo Chicangana-Bayona. HISTORIA CRITICA NO. 36, BOGOTá,  JULIO-DICIEMBRE 2008, 270  PP. ISSN 0121-1617  PP 150-173

c. Ante la seria duficultad de que los intentos de negar la existencia del canibalismo en la América Prehispánica (Salas, Arens), tratando de ligarla a través del enredo derridiano a la descripción, obviamente hiperbólica de los españoles, la posmodernidad ha optado por infantilizar-nativizar su dinámica :

En la actualidad, muchos autores que se han dedicado ha estudiar el tema de la antropofagia han desistido en la verificación o comprobación de esta práctica y mucho menos a la búsqueda de explicación del fenómeno como parte de un orden social y cultural.Han optado por estudiar el tema desde el punto de vista de la producción del imaginario,
de la narrativa y los símbolos de la antropofagia. […] El tropo caníbal entraña una suerte de disolución voraz de la antítesis adentro/afuera que Jacques Derrida ve como “la base de todas las oposiciones binarias.” El Otro que el canibalismo nombra está localizado tras una frontera permeable y especular, llena de trampas y de encuentros con imágenes propias: el caníbal nos habla del Otro y de nosotros mismos, de comer y ser comidos… del salvaje y de las ansiedades culturales de la civilización, del horror y de la nostalgia por el “paraíso perdido”… (Jáuregui 2003a:77).

El “otro” como caníbal. Un acercamiento a los indios caribes… Franco, Francisco.FeRMentUM Mérida – Venezuela – ISSN 0798-3069 –  AÑO 18 – Nº 51 – ENERO – ABRIL 2008 – 36-59
http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/28415/1/articulo2.pdf
(4) Talavera González, Jorge Arturo; Juan Martín Rojas Chávez (2003). «Evidencias de sacrificio humano en restos óseos». Arqueología mexicana XI, 63:  pp. 30-34.

(5)

a. The Moche may have also held and tortured the victims for several weeks before sacrificing them, with the intent of deliberately drawing blood. Verano believes that some parts of the victim may have been eaten as well in ritual cannibalism.[3] The sacrifices may have been associated with rites of ancestral renewal and agricultural fertility. Moche iconography features a figure which scholars have nicknamed the “Decapitator” or Ai Apaec; it is frequently depicted as a spider, but sometimes as a winged creature or a sea monster: together all three features symbolize land, water and air. When the body is included, the figure is usually shown with one arm holding a knife and another holding a severed head by the hair. The “Decapitator” is thought to have figured prominently in the beliefs surrounding the practice of sacrifice. Bawden, G. 2004. “The Art of Moche Politics”, in Andean Archaeology. (ed. H. Silverman). Oxford: Blackwell Publishers.^ a b “Grim Rites of the Moche”Archaeology, Volume 55 Number 2, March/April 2002

b. Con la cultura maya pasó exactamente lo mismo que con la teotihuacana, aunque quizás de manera más exacerbada. Durante largos años los mayas fueron considerados los griegos del Nuevo Mundo, ya que se creía una sociedad dedicada a la observación de los astros y al desempeño de los ritos religiosos de sus múltiples dioses y que por encima de todo vivían en perfecta armonía con la naturaleza en las densas selvas en la que se habían descubierto sus ciudades abandonadas. Pero cuando se ha comenzado a descifrar la escritura maya, la epigrafía nos ha mostrado las innumerables veces que aparece en sus escritos la palabra sacrificio, siempre asociada a la captura del gobernante del pueblo rival a quien se mantenía preso durante largos periodos de tiempo hasta que llegaba el momento de ser sacrificado,generalmente coincidiendo con los finales de los periodos calendáricos momento en el cual se les practicaba grandes torturas antes de ser sacrificado. Gómez Molina. Idem.

c. http://www.youtube.com/watch?v=HPGdiMsJviw

(6) Hablemos de ponderación…..sólo en el caso de Bogotá, 50mil perros callejeros sufren todo el año su vida de sentina y alcantarilla….5mil caballos usados día y noche como vehículos de tracción animal de igual manera sufren todo el año su vida de pelmaza esclavitud…no hablemos de los 20 millones de reses hacinadas y sacrificadas para alimentarnos, ya que se lograría herir la sensibilidad de los antis carnívoros…..bien…eso nos da a más de 55.000 animales (entre perros y caballos) que sufren la agonía de vivir….Y NOS VENIMOS A RASGAR LAS VESTIDURAS DE LOS 36 TOROS DE LA TEMPORADA TAURINA, como dizque “la mayor masacre animalaria (SIC) del año”???? Esto no es evasión del tema ni mucho menos, lo señalo puesto que el presupuesto anual de animanaturalis Bogotá para la lucha animalista, destina más de un 80% a la lucha contra la tauromaquia….dejan viendo un chispero a los animales que realmente tienen urgencias vitales, y perpetúan su retórica histérica (el queso es genocidio, la tauromaquia es tortura) sin hacer gran cosa por la verdadera lucha animalista….ponderación, obviamente…” EN DEFENSA DE LA FIESTA BRAVA. Feb 27.2012

 

 

 

 

25 Opiniones sobre El Arte y la Lucha por el Monopolio de la Violencia: Toros y el paraíso prehispánico

  1. Nicolás Castro P 2012/02/24 at 9:52 pm

    Que chistoso que publiquen esto acá. ¿Esto qué tiene que ver con el arte? Supongo que será para armar debate sobre un tema que en todo caso, atañe en algo a la “cultura” (si es que se le puede llamar así a semejante show de quinta…), pero en todo caso discutir sobre los espectáculos de mercachifles devenidos en retóricos sobradores es completamente inútil. Son defensores de su negocio, que como no es ilegal en Colombia, en todo caso, por ahora no lo podemos objetar. Es que ese es el único debate que hay que darles: jurídico. En términos del arte contemporáneo, el toreo es una reliquia triste, ridícula, que ya no dice nada hace siglos. Entretiene a algunos con el corazón dispuesto para ello, porque es un show, y porque es negocio, ha sobrevivido. La legislación llegará, es cuestión de tiempo que ésta “tradición” sea proscrita
     

  2. Antonio José Díez 2012/02/24 at 11:40 pm

    La tauromaquia no es causa de la violencia, pero usa violencia

    Carlos,

    Me gusta realmente este texto. Es inteligente sensible y filoso, no lo pongo en duda.

    Yo sin embargo, seguiré estando en oposición a la Tauromaquia, mis razones son de consciencia.

    En lo personal, la política metida en el arte, no me interesa; pienso que es mezquino dar ese fin servil al Arte, que tiene un destino mejor, aunque no sepa sino que tiene que ver con hacernos libres y no sepa nada más de este fin.
    El mejor arte político, La Política,  la hacen los políticos, no los artistas. Su fin es -habitualmente- crear una noción falseada de la Verdad o velarla en provecho personal; el fin del Arte de los artistas, es poner en duda y develar esa y La noción de Verdad, en provecho de todo aquel que puede entenderlo.
    No es fácil asumirlo en esta época, pero eso intento.

    Quede dicho, no me agrada que usemos a los animales como diversión, esclavos o alimento.
    En realidad, los males de Colombia no se deben al toreo: 20 o 100 toros por temporada, es una cifra ínfima dentro de la matanza de hombres y especies que se da al año en este país, el mundo; sin embargo, tampoco contribuye a mejorar la calidad de la vida en este globo. 

    Admito, no estoy capacitado para prescindir 100% de incluir animales en mi dieta. Espero que un día pueda hacerlo. 

    Siendo asunto de consciencia, exigir ser entendido y compartido en criterio, es desde todo punto de vista, irrespetuoso e ilícito; más, si considero a un animal como un compañero que va un poco atrás en la evolución, no me asiste por eso mismo ningún derecho a considerar a quien no los vea así, como infrahumano; cuando mínimo, es hermano de especie.

    Excúsenme escribir de manera autoreferencial, se hace necesario. 

  3. Néstor París 2012/02/26 at 12:26 pm

    El problema de fondo entorno a este tema es muy elemental como para extenderse en diatribas y burlas a personas que no tienen relación directa con él. Tampoco viene al caso argumentar desde lo que hace a la tauromaquia un arte “puro”. El problema son los toros como toros; ni al perro, ni al toro, ni al tiburón les interesan: ni las angustias, temores, penurias, alegrías o aspiraciones poéticas del hombre.

    Valen mas para la reflexión estas imágenes de “Umberto D”, película del director Vittorio de Sica:  http://www.youtube.com/watch?v=MW2NLQ-t43w

  4. Javier García-Salcedo 2012/02/26 at 9:29 pm

    Se habrá visto un ad hominem más largo, tedioso y pedante? Además, la premisa del texto es pura especulación–al final de cuentas, FEDEGAN sí difundió el manifiesto que Ospina menciona en su columna. Que los lectores hagan la asociación que da origen a este insufrible artículo no es responsabilidad de Ospina, y ni siquiera parece ser esa su pretensión.

  5. Pablo Batelli 2012/02/26 at 11:53 pm

    Es absolutamente evidente que la ganadería ha sido, antes del narcotráfico, uno de los grandes factores de perturbación social, deforestación y monopolio de tierras en Colombia. Hoy en día, es posible que estas dos actividades estén imbricadas, unidas por el objetivo común del control de tierras. No creo que sea razonable proponer que la ganadería tiene efectos ambientales positivos, no veo cómo pueda lograrse si no a partir de falacias; y si ello fuera así, habría sido al costo de un tremendo daño social. Cada 8 fanegadas “defendidas” de la intervención urbana por el toro de lidia, tienen ocultos en sus pastos el costo de la tala y el dolor de los desplazamientos.
    Tampoco comparto plenamente el que la discusión taurina sea estéril, aun cuando a veces pareciera y muchos, trivialmente, se empeñan en hacerla ver trivial. En medio de esta discusión, y paralelo a las preguntas éticas sobre los derechos de los animales, las oportunidades predatorias, y la necesidad de supervivencia, se generan procesos solidarios en una sociedad en la que estos procesos han sido sistemáticamente destruidos por las vías de la propaganda, la manipulación y la acción. Estos procesos solidarios son, en sí mismos, y sin desconocer otras cuestiones a las que tal vez no responden directamente, pequeños logros, probablemente insuficientes, que defienden una ciudadanía cada vez más restringida.

    • pablo batelli 2012/02/27 at 8:18 am

      PD. Según se desprende de la referencia y de la discusión se trata de Margarita Jiménez y no de Margarita Posada: Se atreven a espetar, como Margarita Posada (“El Arte Y Las Corridas De Toros”)…

  6. Iván Jiménez 2012/02/27 at 12:41 pm

    Concluir que las características de L. Ospina y M. Jiménez invalidan los argumentos expuestos por L. Ospina y M. Jiménez sería una instancia de la falacia genética, muy común en el discurso taurino (http://blogs.elespectador.com/latortugayelpatonejo/2012/01/27/carta-abierta-a-andres-hoyos-un-apologista-mas-de-la-tauromaquia/#inicio%29).
     
    Es posible que los antitaurinos usen la falacia comparativa que describe Carlos Salazar. Es posible que la tauromaquia (como Mozart or Rafael) no sea responsable de atraer al aficionado chicanero (aunque uno diría que, por ejemplo, Menudo era responsable de atraer a los aficionados que atraía). Es posible que los antitaurinos se caractericen por la “rapaz ignorancia y la patética falta de cultura”. Y es posible que la tauromaquia sea la forma más sublime del Arte Dramático. Pero, aún concediendo todo esto, el texto de C. Salazar parecería no dar respuesta a las preguntas que M. Jiménez plantea sobre las corridas de toros (y el arte en general) en “El Arte Y Las Corridas De Toros”:
     
    ¿están eximidas de responsabilidad ética las acciones artísticas? ¿tiene un artista “derecho” a torturar animales durante un acto artístico?

  7. Antonio José Díez 2012/02/27 at 1:54 pm

    No tiene ese derecho ningún artista, tampoco ninguna forma de arte.

    ¿Recuerdan el revuelo por el artista que mató de hambre a un perro con la excusa de que era una obra de arte? 

    Yo no recuerdo si en ese asunto Carlos Salazar estuvo opinando a favor o en contra de tal obra, ni siquiera si opinó; mas recordando el malestar que generó en su momento, ¿por qué razón habría de ser distinto en el caso de los toros?, entonces el problema de la tal obra con el perro, no era sino la falta de prestigio y el estar desposeída de una estética consensuada, no su falta de ética. 

  8. Lucas Ospina 2012/02/28 at 9:47 pm

    Una lástima que no haya sido Carlos Salazar el artista que estuvo detrás de la redacción del Manifiesto por la fiesta brava. Frases como “es el único arte donde el pálido ángel de la muerte está presente de verdad y no como en las baratijas de la violencia enlatada del cine y el arte contemporáneo colombiano”, o la historia de “los tendidos altos y baratos del coso taurino” donde está “el carpintero de la Perse o el ex banderillero del Quiroga” le habrían dado al texto de los manifestantes un juego más acorde a la complejidad del ritual que invocan.
     
     
     

    • carlos salazar 2012/02/28 at 11:24 pm

      Lucas:

      Yo firmé el Manifiesto. Pero después de leer éstas declaraciones de mi entrañable amigo Alfredo Molano que adjunto, declaro públicamente el retiro de mi firma de éste, por cuanto mi principal preocupación es el Toro – no su sacrificio, que reconozco doloroso y heroíco – y si la supervivencia de su especie dentro de una Tauromaquia torista, venerable y sin alcohol y gaminería cultural en los tendidos.  Que no cuenten con mis palabras y que se defiendan como puedan ellos solos en su torerismo indolente.
      Un abrazo.

      ___________________________

      “No creo en el sufrimiento de los animales. Ellos sienten dolor, claro, y se defienden como una manera de defender la especie, pero no sufren en el sentido del ser humano, no son conscientes del dolor. Tengo una teoría y es que el sufrimiento es el canal por el cual el hombre se relaciona con la divinidad, así de complejo y directo…”.
      Se queda pensando, se echa hacia atrás el pelo blanco con una mano y agrega: “No creo que los animales tengan derechos. Los derechos son siempre del ser humano, para preservar su especie y su cultura, pero no necesariamente para preservar el bosque, por ejemplo. Es decir, está relacionado con su interés como especie humana. El hombre es el último eslabón de una cadena alimenticia, cuya ley es o mato o me matan”.

      “Los toros son una metáfora de la vida y la muerte”: Alfredo Molano

      http://www.lapatria.com/story/los-toros-son-una-met%C3%A1fora-de-la-vida-y-la-muerte-alfredo-molano  
       

      • Pablo Batelli 2012/03/01 at 11:01 pm

        Una epifanía en diferido…

  9. Iván Jiménez 2012/03/01 at 12:32 am

    El su último comentario Carlos Salazar reconoce el sufrimiento de los toros. Parecería entonces que C. Salazar hace un cálculo utilitario (tal vez a lo Bentham, http://swiftmagazine.com/backissues/swift-1-3-9.pdf, pero dudo que al estilo Mill o Singer) y le da que los beneficios de las corridas (i.e., los beneficios que se desprenden del arte) sobrepasan los costos en términos del sufrimiento del toro. En contraste, para Molano no existen costos en términos del sufrimiento del toro. Me pregunto que diría Molano si, como caso hipotético, aceptara por un momento que los toros sí sufren durante las corridas. Si Molano aceptara esa suposición, sólo como ejercicio, ¿cambiaría Molano su opinión sobre las corridas de toros (solo como ejercicio)? Si la respuesta es afirmativa, entonces valdría la pena discutir la literatura sobre los estados afectivos de las vacas (e.g., http://www.adsa.org/discover/19thDiscover/vonKeyserlingketal2009.pdf). Si la respuesta es “no”, entonces Molano sería similar a Salazar en que ambos reconocerían costos que son sobrepasados por beneficios (suponiendo que ambos hacen el cálculo utilitario). Discutir la biología del dolor y el sufrimiento de las vacas parecería irrelevante en este último caso.

    • carlos salazar 2012/03/01 at 12:24 pm

      El Futuro del Toro en Manos de los Antitaurinos

      Vamos a hablar pues de utilitarismo Benthamiano y a tratar de no quedar momificados entre una vitrina como el pobre Bentham. Tal vez Iván Jimenez, Javier García-Salcedo y quienes han intevenido en éste debate, nos puedan ilustrar a través de sus castillos de cartas de “sucesiones silogísticas binarias” de filósofos amateurs, cual es el esquema utilitario antitaurino para la supervivencia del toro bravo una vez abolida la Tauromaquia. Voy a proponerles el siguiente problema que hice circular los dias 28 y 29 de enero de 2012 en las redes sociales. El problema es el siguiente y la invitación a resolverlo se extiende a el foro antitaurino en su totalidad: 

      Amigos antitaurinos:

      Acabo de heredar una ganadería con 150 toros de lidia. Soy animalista convencido y odio la fiesta taurina y la crueldad en público. Bueno y la crueldad en privado de los mataderos también. Tengo dos ofertas: una de una empresa palmífera que quiere hacer una plantación y otra de una constructora para parcelar la hacienda. Un buen negocio por dónde se le vea. La pregunta es: ¿Qué me sugieren que haga con los 150 toros? La hacienda dependía de la venta de los toros para corridas y por eso es insostenible tal como está sin tener ningún ingreso. Supongo que dado el amor que tienen por los toros y preocupación por su futuro, deben tener una solución técnica – soluciones emocionales abstenerse – para que mis animales no sufran cuando tenga que sacarlos de allí. Me urge una pronta solución. Gracias de antemano.

      Ahí les dejo esa papa caliente a ver si la pueden resolver manteniendo la premisa de que el objeto del antitaurinismo es el bienestar del toro de lidia y de que su lucha política es por el toro – son la voz del toro – y no hay segundas intenciones populistas detras de dicha lucha y en la que solo usan al toro para después, literalmente, botarlo.

      • Antonio José Díez 2012/03/01 at 2:28 pm

        Que se organice la hacienda como una especie de museo, la promueve con todo el aparato de mercadeo del caso [mire que siendo el animalismo y ambientalismo asuntos de moda, mueven grandes cantidades de dinero en negocios afines] y con ayuda de fundaciones animalistas o solo; se organizan tours con costo y sostiene de esa manera a los toros hasta que se mueran por edad [el propietario-heredero dice ser animalista convencido]; mientras se hace sostenible esta forma de negocio, puede sectorizar la hacienda en lotes e implementar el uso de cercas y pastos de corte, lo que le permitiría rotar a los animales para que tuvieran todo el tiempo su alimento; incluso, dar usos diferentes y productivos a la tierra. 

        Ahora, que si la intención es tener cuanto antes el dinero producto de la venta del terreno para lo que necesite, es otra cosa; pero se trata de poner a prueba su amor por los animales, no de manera demagógica; sino con hechos.

        Es una idea, nada más. 

      • pablo batelli 2012/03/01 at 4:36 pm

        El torero de la virtud cree haber sido capaz de formular una pregunta para la que nadie tiene una respuesta. Me atrevo, bajo la amenaza de su verónica, proponer un intento de solución tipo, a la que se le podrían encontrar paralelos y variantes:

        Bajo la figura de la defensa de la especie del toro de lidia, en tanto patrimonio vivo, componente ambiental y -si lo quiere- símbolo de un patrimonio cultural, imponga un impuesto al cultivo de carne de consumo y sostenga las tierras y los animales de lidia en perfectas condiciones aun cuando sean, luego de la prohibición de la lidia, especímenes no rentables. Transfiérale esa carga impositiva a una actividad económicamente lucrativa como la ganadería de consumo, es decir, al sector ganadero, para quienes la lidia es también actividad de lucro. La abolición de la fiesta brava no tiene que obligar a la extinción de la especie, salvo en la pequeña imaginación de aquellos que solo reconocen el derecho de supervivencia de lo económicamente rentable. Los recursos para mantener viva la especie no tienen por qué depender exclusivamente de los “derechos de tortura”.

        • Jose Vargas 2012/03/01 at 8:23 pm

          Sr. Batellí, sus intenciones son buenas, pero cae en la trampa, pues el bienestar de unos pocos toros de lidia se pagaría con el sufrimiento de millones de animales
          sacrificados en el verdadero y diario Auschwitz consumista y carnívoro.

          El señor Salazar , encierra la solución al problema que plantea, en dos opciones de orden estrictamente capitalista y que precisamente en estos momentos golpean más duro el medio ambiente y la seguridad alimentaria del mundo. Por una parte sembrar palma que generalmente se usa para producir carburantes, con el precio social de destinar tierras de cultivo de alimentos, a la producción de más contaminantes. La otra opción urbanizar terrenos campestres donde los riquítos capitalistas que son los que los pueden pagar, sus casas de campo (ejemplos abundan en la Sabana de Bogotá). La respuesta que se escoja estará pues viciada.

          Planteándolo en términos generales y de largo plazo, ha sido el capitalismo como sistema económico, el que ha industrializado el sufrimiento animal, que ya antes existia, claro, pero este sistema  económico lo ha llevado al extremo de convertirlo en cadenas de producción que no paran de día ni de noche.

          La liberación animal (creo) pasa desafortunadamente para los animales no racionales, por la liberación del animal racional, por la creación de una sociedad verdaderamente equlibrada y justa, para todos los seres vivientes, donde el hombre no sea una fiera para sus congéneres ni un Hitler para todos los animales no racionales.(mamertismo llaman los posmodernos a cualquier idea que implique la destrucción de privilegios para unos pocos que gozan de todos los bienes a costa del hambre de muchos otros, huy que pena).

          A corto plazo: informarse adecuadamente y sin fanatismos, dejar de comer carne, dejar de asistir a espectáculos que impliquen el maltrato animal (delfinarios y muchos otros)…. y un sin fin de acciones individales y sociales que mejoren la situación de los animales llamados de granja y de los silvestres y de los salvajes (cada día más arrinconados por la tala de los bosques)

          En lo particular, existen personas que recojen perros abandonados en la calle(perros sucios, enfermos, con llagas, con heridas que supuran)  y los cuidan y los protegen usando sus propios recursos que como ud. lo habra conocido alguna vez no son necesariamente personas con abundantes recursos económicos, es su
          genuino amor por los seres vivos lo que los mueve a actuar. O sino, se crean fundaciones que reciben aportes en comida, dinero, cuidados veterinarios.

          Tener ciento cincuenta toros bravos encerrados en un espacio x, es una situación antinatural y aberrante, pero se pueden hacer muchas cosas para facilitarles bienestar ya que libertad seria un poco más complicado pero no imposible.

          Ya lo tenemos: Fundación Protectora del Toro Bravo, imaginese ud. si un perro enfermo consigue padrinos y seguidores, como no lo va a hacer un bello toro de casta, cualquier forista podría “adoptar” (es decir pagar los gastos mientras el animal permanece en un espacio apropiado y digno) un toro por tres meses o algo parecido, en este tiempo el forista busca otro padrino que adopte el toro por otros tres meses… (ES UN EJEMPLO)

          José Vargas

          http://video.google.com/videoplay?docid=-7776202604288555272#docid=-8655541224775286050  

      • Iván Jiménez 2012/03/01 at 11:22 pm

        Salazar parece confundir la persistencia de las poblaciones con el bienestar de los individuos no humanos. Primero pide un esquema antitaurino para la “supervivencia del toro bravo una vez abolida la Tauromaquia” (persistencia de las poblaciones). Después, como si fuera lo mismo, pide una “solución técnica – soluciones emocionales abstenerse – para que mis animales no sufran cuando tenga que sacarlos de allí” (bienestar de los individuos).
         
        Las agendas animalistas (como la antitaurina) se enfocan en los intereses de los individuos no humanos, y no en la persistencia de las poblaciones. Los antitaurinos quieren evitar el sufrimiento causado a los toros (individuos no humanos) en las corridas. La preservación de las poblaciones de los toros de lidia es un tema diferente, relacionado a la conservación de la biodiversidad.
         
        En principio, la solución al problema planteado por Salazar desde el punto de vista de la ética animalista es procurar la mejor calidad de vida posible para los toros, dadas las limitaciones del caso. Creo que, bajo limitaciones extremadamente severas y desafortunadas, la eutanasia es una opción a considerar desde el punto de vista animalista (e.g., http://www.ornitologiacolombiana.org/oc2/comentarios.pdf). Desde el punto de vista de la conservación de la biodiversidad no habría problema, a menos que esos 150 toros sean unos de los pocos que quedan de su raza. En tal caso, en principio, la solución seguiría el ejemplo de programas exitosos para la conservación de poblaciones de especies que no son de interés commercial. Tales programas abundan.   
         
        Pero parece que nos desviamos del tema central: ¿están eximidas de responsabilidad ética las acciones artísticas? ¿tiene un artista “derecho” a torturar animales durante un acto artístico?   

  10. Antonio José Díez 2012/03/01 at 8:55 am

    “No creo que los animales tengan derechos. Los derechos son siempre del ser humano, para preservar su especie y su cultura, pero no necesariamente para preservar el bosque, por ejemplo. Es decir, está relacionado con su interés como especie humana. El hombre es el último eslabón de una cadena alimenticia, cuya ley es o mato o me matan.”

    Alfredo Molano cree.

    Yo no creo, soy testigo de hechos incuestionables dentro de este contexto:

    Cando nací, cuando vine al mundo y en la medida que iba tomando consciencia; forzosamente debí reconocer que habían toda clase de seres y cosas que yo no había puesto aquí conmigo en este mundo, por eso pensé que la idea de un Dios creador no era insensata, aunque pudiera ser una explicación infantil de algo que se escape a mi concepción como es de dónde y cómo provienen tales seres y cosas incluido yo mismo, es decir: el mundo.

    No siendo yo su autor, no creo tener derecho alguno de disponer de la vida de cualquiera, llámese animal, planta o humano. Pero como no tengo poder para excluirme de la cadena alimentaria, trato de hacerlo causando el menor daño posible.

    Dentro de los animales, los mamíferos tienen el sistema nervioso central más desarrollado de todo ese reino, exceptuando el de los hombres, que les faculta para sentir dolor y muchas más sensaciones. Es la consciencia de muerte, la que hace al hombre ser hombre, y por ello dejar de considerarse un simple animal; se le concede entonces una dimensión espiritual incuestionada, en virtud a su poder de razonar, que es en últimas por el cual se hace consciente de que un día va a morir.

    Hay algo que no solo Molano sino millones de personas creen:
    Que la evolución se ha detenido y por ende, un statu quo en este orden que vivimos, debe ser cumplido sin meditar, a rajatabla. Eso es totalmente falso: lo único que es contínuo, es un cambio constante, que permite mantener la evolución en marcha; pero ningún ser humano, por longevo que sea el caso, tiene el poder de verificar eso que vamos llamando, Leyes, de la naturaleza, a medida que vamos viendo los efectos de cada causa.

    De hecho, el grado de evolución de un ser humano, se determina en parte por su dieta; pero no es lo único. Esto, que es un principio, para algunos religioso, para otros científico; valdría entonces ser tenido en consideración, más aún si los argumentos de uno de los escritores del Manifiesto Taurino, están basados en creencias y valores de hábito [tradiciones] y no en reflexiones exhaustivas.
     

  11. Antonio José Díez 2012/03/01 at 9:51 pm

    Nada aquí es natural, ni el Toro bravo, ni la Dehesa, ni mucho menos -desde luego-, la Tauromaquia.

    La defensa del arte taurino es en últimas un asunto de gusto cultural, porque el toro de lidia es una selección cultural, no natural, que busca potenciar una fiereza algo más que la normal exhibida por un toro macho adulto criado en estado semisalvaje en una dehesa; la que no es sino un espacio natural altamente intervenido por el hombre, compuesto de encinas, alcornoques y robles [particularmente], y cubierta de pastizales donde pacen los ganados.

    Es una total falacia apelar al argumento conservacionista -para defender la Tauromaquia-, diciendo que protege la naturaleza dando resguardo al toro y su hábitat natural.

    El intento por repoblar con animales feroces que devolvieran a Europa las manadas de Uros [el antepasado salvaje de los toros], en lo que se llamó el Toro de Heck, es considerado por científicos como “la mayor estafa científica del siglo XX”, y eso, lo hicieron científicos, no fanáticos de un arte.

    Los amantes del toreo [que sí es un arte, porque no es un comportamiento natural lo que se ve en la fiesta brava], deben argumentar desde otro punto, no desde este.

    Es mejor debatir con claridad, preguntándonos si resulta más ético que los animales destinados al sacrifico para el consumo de carne, sean llevados al matadero sin ningún ritual, o si estetizar el matadero sería menos grotesco que admitir el gusto por su suplicio a través de una obra de arte.

    Nada resulta en últimas más fascista, que dedicarse a manipular las condiciones para propiciar que un animal sea una fiera, a una selección cuidadosamente dirigida, para que una vez obtenido el producto de esta manipulación; al ser tratado como lo es un toro de lidia, parezca que se le hace un gran bien.
     

    Si el Uro y tantas especies se extinguieron de los suelos de Europa, debemos replantearnos las valoraciones que hacemos de los otros seres no humanos que habitan con nosotros en el planeta.

  12. Lucas Ospina 2012/03/13 at 8:27 am

    Páginas sociales: tauromaquia y poder 
    La fiesta brava como escuela de “real-politik”
    […] Se asista a la corrida por moda o afición, por arribismo o tradición, el hecho de ver cómo se pasa de la metáfora a la tortura, de la representación a la presentación, es  una enseñanza que sobrepasa el terreno de las contradicciones ideológicas y la candidez moral. El apoyo fuerte e irrestricto de la afición taurina desborda el entendimiento taurófilo y entraña una lección bien encarnada de pragmatismo político. Ver los toros con los ojos bien abiertos es un aprendizaje esencial para todo aquel que deba torear en la arena del poder, bien sea por voluntad propia o por tradición, familia y propiedad.[…]
    http://www.lasillavacia.com/elblogueo/lospina/32034/paginas-sociales-tauromaquia-y-poder

    • Carlos Salazar 2012/03/13 at 10:54 pm

      Insiste Lucas en ligar  tauromaquia a oligarquía aún si la temporada ya pasó. Y aún si el lado falaz de tal equivalencia  desmerece su inteligencia, es un filón con buenos dividendos de popularidad, y dificilmente lo veremos en el futuro dejarlo de lado. Como se dice, el toro no quiere abandonar la querencia donde se siente seguro. Y se repite tardíamente cuando ya no hay nadie. Le da gran rating y prestigio. Lo hace un faro. No es coherente, pero invoca. Me sigue incluyendo en el Manifiesto aunque públicamente y en éste medio me retiré de él, y por eso tengo la pequeña sensación de que Lucas se está “batellizando” al usar éste mismo tipo de tácticas “troll” para invocar al populacho virtual.

      Pero si tiene razón en el sentido que al parecer necesitamos una nueva Independencia de toda ésta fauna al sol que los dos, en nuestro baudelerismo dandy detestamos, y que va a todo menos a VER toros. Van a VERSE y dejarse VER como Nerones tropicales y vallenateros. No hay que preocuparse. Si ponen en la mitad de la plaza la Pietá va a ser igual. Cero. Solo van mirar con atención e interés si los invitados son Diomedes Díaz o los Tigres del Norte. Se llama burguesía con sensibilidad traqueta. Y los toros, no tienen la culpa. No es aboliendo los toros que nos vamos a emancipar de ellos. Más bien son los toros los que se tienen que emancipar de ellos.

      Y en éste orden de ideas emancipatorias, podriamos imitar a Bolivar y a San Martín. Como era de usanza en la Guerra de Independencia, lo primero que se haría para celebrar sería… una corrida.  Bolivar era gran aficionado a los toros (gracias a las corridas financió en parte sus campañas y fundó la primera escuela taurina criolla para que la fiesta no dependiera más de los toreros españoles.)

      En el Ecuador por ejemplo, la celebración contra el fin de la tiranía no se hizo esperar:

      “Pérez Pimentel, sostenido en Pesquera Vallenilla, relata las actividades que Sucre cumplió en Quito un año después de la gesta del Pichincha:

      “La víspera del aniversario fue llevada la imagen de la Virgen de las Mercedes en solemne procesión, por la noche hubo luminarias en la Plaza Mayor con diversos juegos de pólvora, que ocasionaron fuertes detonaciones con brillantes destellos. Al día siguiente, 24 de Mayo de 1823, una salva de artillería anunció el inicio del festejo y en las faldas del Pichincha se comenzaron a mover algunos batallones imitando las líneas del combate. Como a eso de la 10:00 comenzó el desfile de carros alegóricos ricamente adornados con guirnaldas de flores. El primero conducía dos estatuas que simbolizaban la verdad y la justicia sosteniendo un retrato de cuerpo entero de Bolívar, con leyendas alusivas a su gloria. Varios jóvenes vestidos de indios tiraban del carro triunfal y desde los balcones, las damas festejaban con palmas ese alarde de patriotismo. Numerosos arcos se habían levantado en el trayecto y todos gritaban: “Vivan los Libertadores Bolívar y Sucre”. Como a las 15:00 los presentes fueron a espectar una soberbia corrida de toros en la Plaza Mayor, que felizmente no resultó accidentada”.

      “El 25 se celebró un solemnísimo Te Deum en la Catedral con el concurso de las autoridades. La oración gratulatoria corrió a cargo del provincial de los Mercedarios, Fray Pedro Bou. A la salida se realizó el juego de la corrida de sortija a caballo en la Plaza Mayor y hubo almuerzo campestre ofrecido por el ejército libertador en la llanura de la Alameda. A las 15:00 hubo otra corrida de toros en la Plaza Mayor”…
       
      “También en el Perú, los limeños homenajearon jubilosos al libertador don José de San Martín, en 1821, con varias corridas de toros realizadas en Acho. Antes, en 1817, el sabio independentista Hipólito Unanue había gestionado el traspaso de la plaza al Hospicio de Pobres (hoy Beneficencia de Lima, a la que todavía pertenece).” ”


      http://www.tauromaquias.com/2010/05/la-independencia-de-america-y-las.html  

      Así que buena idea, emancipémonos y a celebrar! 

      • Lucas Ospina 2012/03/14 at 8:10 am

        Bueno, al fin Carlos algo concede, así no haya pinchado en su nombre en el otro artículo para notar que el enlace naranja, cual pie de cita, lleva a este mismo artículo donde “renuncia públicamente” al manifiesto que sí firmó.


         
        Pero querer ver la tauromaquia como algo totalmente “independiente” al teatro del poder es como hacer un análisis de la obra de un artista que se autodeclara como “políticamente comprometido” o “antiestablecimiento”, pero, en aras de disfrutar de la pureza de su arte, omitir de la crítica factores como la difusión, producción y venta de su producción. No hay tal “independencia”, por más “bolivarianismo” o “arte social” que se le meta al discurso.
         
        En la tauromaquia y en el “arte contemporáneo”, así se hable de la ejecución de una corrida o de una obra, no hay tal pureza, ambos son procesos complejos, donde confluyen corrientes contrarias.

 En los últimos años, en relación a arte, algo se ha leído sobre esto en esfera pública:
         
        

http://esferapublica.org/nfblog/?s=La+Cr%C3%ADtica+Como+Ritual%3A+Las+Grietas+De+Unilever
         
        

La verdad, con cada intento de prohibición la fiesta brava me interesa más y entiendo que esta falta de definición, estar en contra o a favor, tiene su costo reputacional, gajes del oficio.
         
        Pero tal vez todo esto no sea más que una invitación al “profe Salazar” para que me acompañe a la próxima temporada taurina bogotana y yo pueda conocer lo que desconozco. Solo quiero “entender”.
         

        • mauricio cruz 2012/03/14 at 5:43 pm

          Del ruedo para afuera

          Iba a inscribirme en La Silla Vacía para comentar, pero caí en cuenta que si lo hacía terminaba virtualmente sentado entre los asistentes a esta corrida social, y mi opinión, sea la que fuere, no sería más que un pretexto de interlocución con las castas dominantes (del ruedo para afuera) en la que cada quien, en vez de boleta, exhibe su retórica.

          Entendí que me interesan más los toros. 

          • carlos salazar 2012/03/14 at 8:58 pm

            Lucas con éste artículo en “La Silla Vacía” me recordó precisamente cómo  Martincho en 1764 utilizó una silla vacía para matar “recibiendo” (no al “volapié en el que el torero da un paso adelante para encontrar al toro ,sino quedándose quieto…) a un Toro, al primer intento, y no como Lucas que fracasa después de innumerables pinchazos y el toro es devuelto vivo al potrero. Dicha hazaña fué inmortalizada por Goya en la Lámina 18, y es descrita así:
            – Temeridad de Martincho en la plaza de Zaragoza.-
            Martincho con grilletes en los pies y sentado en una silla mata a un toro al que cita con el sombrero. Lo vio Goya y quedó impresionado, al igual que el público, por la escena. Lo hizo en una corrida en Zaragoza en el año 1764.

            VER PERFIL

    • Antonio José Díez 2012/03/14 at 7:19 am

      ¡¡¡¡Adelante Lucas!!!!, y todas las demás personas que defenderemos a los animales.

      Yo, que sin quererlo he matado a un animal, en un arranque de ira  [supuestamente controlada  y -aún a pesar- de que fuera por tratar de evitar que lastimara a otro, reconocí el fracaso de mi buena intención dirigida por una acto agresivo]. Una vez pasada la cólera, con la adrenalina en su sitio y entrado en razón, no pude dejar de sentirme un ser totalmente vil al ser consciente del resultado de mi violencia cuando veía agonizar al animal.

      ***

      No tratemos de hacer cambiar de parecer a los defensores de la tauromaquía de que están en un error; mejor, concentremos nuestros esfuerzos en defender a los animales, y dejemos que los aficionados a ella, sigan escudándose en el arte, en la violencia que un tercero administra y que ellos mismos no se atreven a ejercer con sus manos, para que en su propia carne experimenten qué clase de sentimientos defienden; para que sientan en su cuerpo vibrar la cobardía propia que les impide medirse y se limiten así a admirar como un  fanático pusilánime a quien sí se atreve por ser quizás más cruel que ellos mismos.

      Y, ¿por qué dejar que sigan por su camino..?, porque a nadie se le puede convencer contra su Voluntad de que hay otro horizonte.

      ***

      Leer los párrafos de un erudito es terrible, porque se entrevé un supuesto conocimiento -de extensión y no de profundidad-, siendo mejor consultar un diccionario, pues da la impresión de estar leyendo un texto donde se nota el libro de fuente, pero nunca se nota al lector ni mucho menos al escritor.