“Force and fraud are in war the two cardinal virtues.”  Hobbes

Uno de los astutos trucos retóricos de los foros antitaurinos – dignos del jesuita Gracián – es tratar de ligar la dimensión moral del gusto por la Tauromáquia a las aberraciones de la clase dominante.

Lucas Ospina en su artículo “Torear El Arte”, con el fin de ganarse la solidaridad moral-emocional de las mentes liberales, amarra la tauromaquia – después de pasearla un poco por el terreno de una vaga condescendencia estética – a la Federación Nacional de Ganaderos. Si Fedegán apoya los toros, piensa el inocente y cándido lector, la Tauromaquia no puede estar ligada a otra cosa que no sea el asesinato, la expropiación de tierras, el desplazamiento y los paramilitares.

Es por una pendiente resbalosa como esa,  que en los foros blogísticos y en el discurso activista se relaciona la Tauromaquia, como no, como pasatiempo de paramilitares y divertimento de sicarios. Los  toros son una transferencia cultural de depravados y quien los disfrute un paramilitar y un asesino que anda suelto disfrazado de intelectual. La descripción hiperbólica y febril del enemigo lo hace diez veces más grande y hace a la licencia para la ejecución más corta y sobre todo, y lo que es más importante, la caza de brujas cuenta con el entusiasmo del populacho ebrio de venganza moral.

El  voto anti-paramilitar se va cosiendo en puntaditas discretas, a través del uso sucesivo y acompasado de Falacias Comparativas, al voto antitaurino. Los votos combo están de moda. Es así como se empieza a hacer trabajar la maquinaria de cara a un referendo que requiere de 8 millones de votos y que ya fracasó en 2011. El número de firmas recolectadas no ha sido revelado por los antitaurinos (ver aquí).

Si en Cataluña solo 50.000 firmas eran suficientes y se recolectaron 127.500, en Colombia – por lo que se ve en  los plantones – hay muchos menos partidarios que en la misma Cataluña y la recolección de 8 millones de firmas no sería tan fácil y la decisión de abolir la tauromaquia tendría que ser ejecutiva y constitucional [Constitución Política de 1991• Reglamento Nacional Taurino (L. 916 de 2004) • Estatuto Protección de Animales (L. 84 de 1989) • Ley General de la Cultura (L. 397 de 1997)]

Es por eso que no sería extraño que hubiera una cierta atracción por acciones violentas para presionar esa decisión. ¿La razón? El antitaurinismo es una causa  impulsada por los retoños iconoclastas de la clase media y alta universitaria, en un momento en la Universidad dejó de ser un foco revolucionario y se convirtió, gracias a la inyección del modelo metodológico anglosajón, en un foco de Puritanismo. El Antitaurinismo no posee e ningún arraigo popular. En ese sentido no está lejos de ser – más que un movimiento – un partido rabioso a la mejor usanza de los partidos radicales nacidos en tiempos de recesión y que por ahora no sale de la cervecería, del piquete frente al ayuntamiento y del insulto incendiado a los aficionados que pasan por el Planetario camino a la plaza en temporada taurina.

El populismo del foro decolonial mignoliano importado de la Universidad de Duke y de  la rebelión de “Grammy” de Calle 13, busca sacar réditos políticos de ligar la tauromaquia a gamonales ebrios ataviados con la camiseta del Barcelona empapada en aguardiente, pendientes de las cougar tropicales con ropita small en la Feria de Cali. O ligar la tauromaquia a la traquetizada burguesía que va a mirar hembras siliconadas, ducharse en manzanilla  y finiquitar carruseles de la contratación en la primeras 10 filas, donde son más visibles, en la Plaza de Cartagena. O ligar la tauromaquia a la ladina oligarquía bogotana que en más de 200 años de toreo en Bogotá nunca a aprendió a leer una corrida o a un toro y solo va a refrendar su mezcla de ignorancia, su arrogancia y el aura satisfecha y báquica de su privilegio dudosamente obtenido.

El banquete antropófago era un evento religioso y social muy importante. Se comía al muerto divinizado, se unía con él, pero también se trataba de una ocasión para invitar y honrar a familiares, para hacer relaciones con personajes importantes, para ganar prestigio, y en todo esto se podía gastar el producto de años de trabajo. Michel Graulich. Revista arqueología mexicana vol.XI, no.63 pp.16-21

¿Para qué ligar tauromaquia a derecha paramilitar? No me canso de repetirlo: para apoderarse de la idea positiva del discurso populista, ganarse el voto antiautoritario y poner en una posición más cómoda la cabeza del Kaiser para el verdugo. Es la misma estrategia retórica nacionalista que se ha usado en el discurso artístico contemporáneo colombiano para descalificar el arte moderno que les precede por no ser moralmente adecuado, reescribir la historia y poner el suyo encima:

“Sin embargo, fue Tlacaelel, principalmente durante el reinado del Huey Tlahtoani Itzcoatl, quien emprendió la primera gran reforma en el sistema político y religioso de los mexicas. En palabras de Miguel León-Portilla: ‘Ante todo le pareció necesario forjar lo que hoy llamaríamos una ‘conciencia histórica’, de la que pudieran estar orgullosos los aztecas’. Y para conseguirlo se determinó cambiar la historia. Se mandó quemar los viejos códices que narraban la historia y grandeza de los antiguos habitantes de la Cuenca de México y se mandó escribir nuevos códices donde se exaltara la importancia y grandeza del pueblo Mexica. El Códice Matritense explica que: ‘Se guardaba su historia, pero entonces fue quemada: cuando reinó Itzcoatl en México. Se tomó una resolución, los señores mexicas dijeron: No conviene que la gente conozca estos libros de pinturas. Los que están sujetos, se echarán a perder, y andará torcida la tierra, porque en ellos se guarda mucha mentira y muchos en estas pinturas han sido tenidos falsamente por dioses’. La historia reescrita pretendía situar a los mexicas en el centro del universo. Ellos se declaraban los encargados de sustentar el universo. Ellos gritaban al mundo que tenían una misión divina patrocinada por su dios.” El Eclipse de Quetzalcoatl. Mario Gómez Molina.

El cáncer de la Corrección Política es solo Inquisición Elegante vestida de filantropía y comunitarismo. No nace ya en los púlpitos de las iglesias, sino en los púlpitos de esa nueva iglesia inquisitorial: la Universidad y el foro de Internet.

No es tanto el uso de la  falacia comparativa – si a los opresores les gusta X, si y solamente si, al que le gusta de X es un opresor, y desde ese punto de vista podríamos mandar acabar la mitad de la historia de la artes – sino la rapaz ignorancia y la patética falta de cultura de la minoría antitaurina, nacida de la luna de miel xilocibínica de sus padres en La Miel y más recientemente en las caras Noches de Yagé VIP. De la poesía sentimental y barata de Mario Benedetti y el amorcito florido neo-hippie. Y cómo no de la América prehispánica artúrica – best seller de hadas precolombino  de William Ospina- donde la gente vivía largos años, no había enfermedades, nadie saqueaba, asesinaba, secuestraba o violaba y de la cual debemos aprender “cultura del disenso” cívica y ecológica:

“Entre las muchas cosas que es necesario considerar de las naciones que poblaban el territorio de América a la llegada de los españoles, las más importantes son sin duda el respeto de unos códigos de honor, y el tipo de alianza que tenían con la naturaleza. Entre el imperio Azteca y el imperio Inca había numerosas diferencias, pero si en algo coincidían era en el modo como todos sus actos, los hermosos y los terribles por igual, estaban inscritos en un orden ceremonial y tenían su justificación en el contexto de la cultura a la que pertenecían.”  William Ospina. El Choque de Dos Mundos. http://wizard.webquests.ch/1492.html?page=2203

Theodore de Bry. Adan y Eva en America. 1590
Adán y Eva en América. Théodore de Bry. 1590

Pero he aquí un testimonio de cuan hermosos, honorables, ceremoniales y contextuados en el trato fueron los Totonacas al aprovecharse de una hambruna entre los Aztecas:

“Los Totonacas de la costa de Veracruz,por mucho tiempo enemigos de los aztecas, explotaron la situación [de hambruna de los aztecas] intercambiando comida por esclavos. De acuerdo con un relato, Ellos [los totonacas] vinieron a Tenochtitlan trayendo grandes cargas de maíz para comprar esclavos. También fueron a otras ciudades —Tezcoco, Chalco, Xochimilco y el centro de Tepanec, Tacuba— donde compraron un gran número de esclavos con su maíz. Colocaron yugos alrededor de los cuellos de adultos y niños. Después, los esclavos en filas, fueron llevados fuera de las ciudades de manera deplorable, el esposo dejando su esposa, el padre su hijo, la abuela su nieto. Caminaban llorando, y sus lamentos llegaban hasta el cielo. De esta manera una gran cantidad de personas de todas estas naciones se convirtieron en esclavos.” (Durán, 1991: 240). Ivan Ghezzi. La Naturaleza de la Guerra Prehispánica Temprana: La Perspectiva desde Chankillo (1)

Muralismo Mexicano y Arcadia Prehispánica. Diego Rivera. Cultura Totonaca. Panel 6. Palacio Nacional de México

Y he aquí otro testimonio de cuán honorables fueron los Aztecas al invitar a sus prisioneros a participar en la reinauguración del Templo Mayor en 1487:

“Para reinaugurar el Templo Mayor de Tenochtitlán en 1487, Ahuizotl le mandó sacar el corazón a 20.000 prisioneros. La carnicería se prolongó por cuatro dias, durante los cuales literalmente la sangre surcó los escalones del Templo para finalmente formar pozos negros en la plaza. Las cabezas de los muertos fueron amontonadas en bloques (“tzompantli”), de modo que después de la muerte continuaran aterrorizando a los vivos. Al año siguiente Ahuizotl asesinó a toda la población adulta en dos ciudades conquistadas, reubicó a 40.000 niños cautivos a lo largo del imperio, y asentó a 9.000 matrimonios Mexicas en la zona.” Limpieza étnica” al estilo Azteca del siglo XV.   Cathal J. Nolan. The Age of Wars of Religion1000-1650 [2 volumes]. 2006

Hermosos. Terribles. Honorables. Homerico-quimbayas…

El canibalismo no existía y el criar seres humanos en medio del lujo para ser sacrificados ritualmente era una manifestación cultural identitaria con un proceso de cría y ritual de muerte parecido al del toro, pero avalado por la autoindulgencia de los Antropólogos y el neo-indigenismo latinoamericano (2), a diferencia  de la violencia hispánica sobre el toro. El atavismo de la violencia que contemplamos hoy en las cabezas sueltas, despellejadas y con el pene en la boca en las calles mexicanas y el corte de franela y corbata, la motosierra y el collar bomba colombianos, son, como no,  sífilis cultural española (3):

“Los chibchas practicaban los sacrificios humanos, dedicados especialmente al Sol, que “comí­a personas”. Cuando llegaron los españoles, los chibchas sacrificaban niños, a quienes consideraban hijos del Sol. A estos se los criaba hasta los quince años en el templo del Sol de Sogamoso. A esa edad se los llevaba en peregrinación por los caminos por donde habí­a andado Bochica, para ser muertos a flechazos, mientras permanecí­an atados a una columna. El corazón era ofrecido a Bochica.” Pablo A. Deiros. “La religión de los chibchas”

“Anualmente se acostumbraba realizar el sacrificio de un músico, por lo que se debía elegir a un prisionero joven para educarlo en las artes musicales, principalmente en tocar una especie de flauta cerámica. Era cuidadosamente alimentado y ricamente vestido como si se tratara de la divinidad Tezcatlipoca. Un mes antes del sacrificio era casado con cuatro doncellas las cuales lo acompañaban hasta el día de su inmolación cuando era llevado por una barca por el lago hasta llegar a una isla donde había un cu, donde éstas lo abandonaban. El músico se dirigía al templo y subía cada peldaño (rompiendo las flautas que había tocado durante su consagración) y al llegar a la parte superior era tomado por sus victimarios que lo sujetaban de sus extremidades y uno de ellos, que era el sacerdote, le abría el pecho con un cuchillo de sílice, le arrancaba el corazón y lo decapitaba.”  Guillermo Orta Velázquez, Elementos de Cultura Musical, México, 1970.

 

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“Esto les va a pasar los que apoyen (sic) a la familia Michoacana”. Ciudad Altamirano. 2010
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Cráneo decorado. Museo Nacional de Antropología. Mexico.

Mentiras delirantes de la fiebre de los españoles intoxicados de Amadis de Gaula para, pegando a su causa política un elemento demonizador, volver popular su causa. Nada nuevo en la táctica. Huesos con huellas de maza y hacha, mentira (4). Los Mochicas no drenaban la sangre de sus víctimas y no se extiguieron entre si a golpes en 800 dc, 692 años antes de la llegada de los españoles. Todo era armonía y buen trato. Hasta que llegó la violenta serpiente española a reemplazar a la sangrienta serpiente emplumada pastoreando una manada de toros para reemplazar a los humanos en el sacrificio solar. Pero la historia de la violencia prehispánica es un montaje. Un invento de la colonia. Las avestruces queremos recuperar nuestra Atlántida mignoliana, decolonialoindigenista-paradisíaca. Abolir la tauromaquia es el primer paso en la guerra cultural gramsciana para recuperar nuestra in illo tempore prehispánica. Discurso curatorial de los Contratistas de la Utopía a. El hombre nace indígena y la españolidad lo corrompe.

Los tendidos altos y baratos del coso taurino, donde seriamente y en silencio reverencial y sin olés histéricos, el carpintero de la Perse o el ex banderillero del Quiroga que ahorra durante todo el año para hacerse a un abono barato, observan – como Copérnicos del curso heliocéntrico de la fiesta brava – la rotación de la faena alrededor del toro primigenio anotando en su memoria las leyes que la rigen, sus matemáticas, sus temples, sus mandos, sus lentos tiempos y su vuelta al principio, eternamente. Éste hombre es el aficionado. Y, en cambio, no es objeto de la mirada igualada y arrogante del grosero patán antitaurino. El aficionado  no va a la corrida a emborracharse y celebrar la violencia vespasiana, sino a ver ligar, o no , una faena. No va a celebrar la muerte del toro y por el contrario es frecuente, en plazas donde el público no va a emborracharse sino a ver, que el toro salga aplaudido, con una vuelta al ruedo regado con claveles o indultado bajo una lluvia de sombreros como ´Samurai´, el célebre astado de Begoña, el 4 de mayo de 1986 en la Plaza de Ciudad de México por solo citar un ejemplo (5a). El aficionado va ver y la tauromaquia no tiene ninguna culpa, como Mozart o Rafael, de ser también reverenciada por los salvajes y al mismo tiempo odiada por los salvajes de la otra orilla.

Si se quiere juzgar la Tauromaquia primero se debe saber. Y para saber se debe estudiar con aplicación. No es una carrera de Bellas Artes donde cualquier infante sin talento ( y sin posibilidades de obtenerlo) entra sabiéndolo todo, aprende demagogia, se gradúa de Artista Político y activista de salón para poder seguir el rebaño institucional y corporativo. Y es que las rosas del saber por qué la tauromaquia es considerada la forma más sublime del Arte Dramático no son para los cerdos. Saber por qué es el único arte donde el pálido ángel de la muerte está presente de verdad y no como en las baratijas de la violencia enlatada del cine y el arte contemporáneo de exportación colombianos.

Tienen el nervio de decir, como Margarita Jiménez (“El Arte Y Las Corridas De Toros”) – quien quiera que sea – sentada en la quinta fila del tendido de sombra del gamonalismo teórico de la Academia del Arte Responsable, que… Son las corridas y no el arte  usando el conflicto armado y a la víctima para lucrarse, las que buscan blindarse frente a un examen ético. Si quieres blindar el ajedrez  de tus próximos movimientos sospechosos, acusa primero y haz rodar el peón de tu argumentación falaz como si fuera la reina, para pasar a donde quiere llegar: a que solo un grupo social, aquella corporación de quien ella es la Demóstenes del edificio “argumentativo”, tiene derecho moral al monopolio y a la explotación “ética” y “responsable” de la violencia y su ejercicio como espectáculo: los artistas políticos contemporáneos.(6)

En efecto, los ignorantes son los dueños de todo en Colombia. De los toros y de la verdad. Y de la ficción historica. Vivimos en una Agnocracia que quiere implantar su Utopía arturiana particular (Carlyle) a como de lugar y contra quien tenga que ser. Nada nuevo bajo el sol de nuestra historia.

 

Carlos Salazar

Febrero, 2012

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(1) Gracias a los avances en paleopatología y paleodemografia, ha surgido una imagen muy diferente de la longevidad y la calidad de vida en la América precolombina. Epidemias, hambrunas y guerras ocurrían con regularidad a través de todo el hemisferio, lo que disminuía la expectativa de vida e incrementaba las tasas de mortalidad. Así, lejos de ser un paraíso terrenal, el perfil de vida y muerte que emerge en el nuevo mundo se parece al del viejo mundo en varios aspectos importantes.

Entre las enfermedades comunes en las poblaciones de cazadores-recolectores, especialmente las infecciones bacterianas y parasitarias, como shigellosis, salmonelosis, teniasis, uncinariasis, trichuriasis y enterobiasis acompañaron a los inmigrantes humanos directamente desde el viejo mundo al nuevo y se difundieron por el hemisferio. Tanto la shigellosis como la salmonelosis producen una severa enfermedad gastrointestinal que derivó en una alta morbilidad y mortalidad, especialmente entre los niños. La primera es más común en áreas tropicales, mientras la segunda ocurría frecuentemente las poblaciones norteamericanas. Si bien las infecciones helmínticas, como la teniasis, la uncinariasis, la trichuriasis y la enterobiasis, no constituían una seria amenaza a la salud pública, la falta de energía y el malestar crónicoeran efectos secundarios comunes a largo plazo, que reducían la productividad y debilitaban las defensas del cuerpo contra otras enfermedades (Alchon, 1991: 23). Suzanne Austin Alchon. LAS GRANDES CAUSAS DE MUERTE EN LA AMÉRICA PRECOLOMBINA. UNA PERSPECTIVA HEMISFÉRICA. Papeles de Población, julio-septiembre, número 021 Universidad Autónoma del Estado de México.Toluca, México. 1999. pp. 199-221

http://pucp.academia.edu/IvanGhezzi/Papers/157438/La_Naturaleza_de_la_Guerra_Prehispanica_Temprana_La_Perspectiva_desde_Chankillo

(2) Ejemplos del negacionismo Antropológico :

a.  “¿Cómo sacaban el corazón? Para aserrar el esternón se necesita una sierra. En ninguna fuente se habla de una sierra referente al sacrificio humano y tampoco existen grabados ilustrando este método (…) Si los mexicas son los asesinos más grandes de todos los tiempos, ¿dónde están las pruebas? ¿Por qué no pueden documentarse el sacrificio de corazón?” Moctezuma Barragán, Pablo (2004). Moctezuma y el Anahuac: una visión mexicana. México, D. F.: Noriega Editores.  Página 54-

 

b. Los pueblos indígenas americanos fueron diezmados por unas culturas convencidas a ciegas de su superioridad; el triunfo de la fuerza parecía bastar para conceder legitimidad filosófica a los vencedores frente a los vencidos. Mucho se habló de la barbarie de los nativos, pero el mismo emperador Moctezuma, que una vez había ordenado la demolición de un templo porque su estructura y su disposición no se ajustaban a las pautas astronómicas correctas, fue quien le dijo a Hernán Cortés con gran sensatez que no era necesario derribar las estatuas de los dioses aztecas con esa violencia, que si los conquistadores les explicaban por qué él y su pueblo estaban equivocados, ellos estarían dispuestos a corregir sus errores. También se justificó a menudoel exterminio argumentando la repulsión que causaba en los cristianos el canibalismo de los nativos. Pero a comienzos del siglo XIX Humboldt anotó con mucha gracia: Pienso, no obstante, que la antropofagia de los habitantes de esas Antillas ha sido bastante exagerada en los cuentos de los primeros viajeros. Un grave y juicioso historiador, Herrera, no ha desdeñado incluir esos cuentos en las Décadas históricas: incluso ha dado fe a este accidente extraordinario que hizo a los Caribes renunciar a sus bárbaras costumbres. ‘Habiendo devorado los naturales de una pequeña isla a un fraile dominico secuestrado en las costas de Puerto Rico, todos enfermaron y no quisieron volver a comer a nadie, ni religioso, ni secular’. Ospina. Idem

Que bajo la luz de la Arqueologia ( Talavera y Rosas) hacen ver al antropologismo posmoderno mpas como una religión que como una disciplina académica rigurosa:

“En el caso de sacrificio humano por extracción del corazón se presentan marcas de corte sobre las costillas y el esternón. Las marcas de corte sobre huesos son líneas delgadas, finas y en ocasiones profundas producidas con instrumentos de piedra, las cuales, por lo general, aparecen a la altura de las inserciones musculares o en las regiones anatómicas que se señalan en descripciones de sacrificios en las fuentes etnohistóricas. Si la muerte violenta era resultado de decapitación, las marcas se presentaban sobre las vértebras cervicales. En la muerte por flechamiento se pueden encontrar huesos impactados por una punta de proyectil de piedra, marcas en los bordes de las costillas o fragmentos de flechas en la caja torácica, la espina dorsal o en los antebrazos.”

“Evidencias de Sacrificio Humano en Restos Óseos”. José Arturo Talavera González y Juan Martín
Rojas Chávez. Página 32

 

c. La paradoja del sacrificio humano entre los mexicas es que mientras que en el resto del mundo el sacrificio humano fue extinguiéndose poco a poco y en todo caso, únicamente celebrado en momentos de crisis aguda, en tiempos mexicas el sacrificio aumentó extraordinariamente. La aparente contradicción se puede explicar perfectamente si se estudia el aspecto económico-militar que impulsó al imperio mexica a ser el mayor de los existentes en Mesoamérica, uniéndose a la necesidad de legitimar su poder y de no disponer de un control absoluto sobre los territorios subyugados. El control se debía hacer a base de atemorizar a los pueblos a subyugar o ya subyugados. El estado mexica encontró de esta manera en el sacrificio humano, la herramienta perfecta para ejercer su imperio del terror, por lo cual no dudaron en ningún instante en aumentar el número de estos sacrificios, pues servían para aumentar el poder ejercido por el estamento noble sobre todos los subyugados (ya se trate de la plebe mexica o del resto de pueblos a los que subyugaban) Con total seguridad en toda la historia de Mesoamérica, el sacrificio era un ritual único, celebrado en momentos extremadamente claves. Pero en tiempos mexicas, pareció banalizarse, en el sentido en que en toda fiesta que se preciara (ya sea de un dios, de un rey, de un gremio o de un barrio) el sacrificio tenía que estar presente. (sm). Sacrificio. La muerte ritual entre los mexicas . Mario Gómez Molina.

http://www.aztlanvirtual.com/aztlan/nueva_aztlan/reportajes/www.aztlanvirtual.com%20-%20Sacrificio.%20La%20muerte%20ritual%20entre%20los%20mexicas.pdf

(3)

a. Suzanne Austin Alchon. Las Grandes causas de la Muerte en la  América Precolombina.  http://redalyc.uaemex.mx/pdf/112/11202107.pdf

Sobre el “Mito Canibal”

b. EL NACIMIENTO DEL CANíBAL: UN DEBATE CONCEPTUAL. Yobenj Aucardo Chicangana-Bayona. HISTORIA CRITICA NO. 36, BOGOTá,  JULIO-DICIEMBRE 2008, 270  PP. ISSN 0121-1617  PP 150-173

c. Ante la seria duficultad de que los intentos de negar la existencia del canibalismo en la América Prehispánica (Salas, Arens), tratando de ligarla a través del enredo derridiano a la descripción, obviamente hiperbólica de los españoles, la posmodernidad ha optado por infantilizar-nativizar su dinámica :

En la actualidad, muchos autores que se han dedicado ha estudiar el tema de la antropofagia han desistido en la verificación o comprobación de esta práctica y mucho menos a la búsqueda de explicación del fenómeno como parte de un orden social y cultural.Han optado por estudiar el tema desde el punto de vista de la producción del imaginario,
de la narrativa y los símbolos de la antropofagia. […] El tropo caníbal entraña una suerte de disolución voraz de la antítesis adentro/afuera que Jacques Derrida ve como “la base de todas las oposiciones binarias.” El Otro que el canibalismo nombra está localizado tras una frontera permeable y especular, llena de trampas y de encuentros con imágenes propias: el caníbal nos habla del Otro y de nosotros mismos, de comer y ser comidos… del salvaje y de las ansiedades culturales de la civilización, del horror y de la nostalgia por el “paraíso perdido”… (Jáuregui 2003a:77).

El “otro” como caníbal. Un acercamiento a los indios caribes… Franco, Francisco.FeRMentUM Mérida – Venezuela – ISSN 0798-3069 –  AÑO 18 – Nº 51 – ENERO – ABRIL 2008 – 36-59
(4) Talavera González, Jorge Arturo; Juan Martín Rojas Chávez (2003). «Evidencias de sacrificio humano en restos óseos». Arqueología mexicana XI, 63:  pp. 30-34.

(5)

a. The Moche may have also held and tortured the victims for several weeks before sacrificing them, with the intent of deliberately drawing blood. Verano believes that some parts of the victim may have been eaten as well in ritual cannibalism.[3] The sacrifices may have been associated with rites of ancestral renewal and agricultural fertility. Moche iconography features a figure which scholars have nicknamed the “Decapitator” or Ai Apaec; it is frequently depicted as a spider, but sometimes as a winged creature or a sea monster: together all three features symbolize land, water and air. When the body is included, the figure is usually shown with one arm holding a knife and another holding a severed head by the hair. The “Decapitator” is thought to have figured prominently in the beliefs surrounding the practice of sacrifice. Bawden, G. 2004. “The Art of Moche Politics”, in Andean Archaeology. (ed. H. Silverman). Oxford: Blackwell Publishers.^ a b “Grim Rites of the Moche”Archaeology, Volume 55 Number 2, March/April 2002

b. Con la cultura maya pasó exactamente lo mismo que con la teotihuacana, aunque quizás de manera más exacerbada. Durante largos años los mayas fueron considerados los griegos del Nuevo Mundo, ya que se creía una sociedad dedicada a la observación de los astros y al desempeño de los ritos religiosos de sus múltiples dioses y que por encima de todo vivían en perfecta armonía con la naturaleza en las densas selvas en la que se habían descubierto sus ciudades abandonadas. Pero cuando se ha comenzado a descifrar la escritura maya, la epigrafía nos ha mostrado las innumerables veces que aparece en sus escritos la palabra sacrificio, siempre asociada a la captura del gobernante del pueblo rival a quien se mantenía preso durante largos periodos de tiempo hasta que llegaba el momento de ser sacrificado,generalmente coincidiendo con los finales de los periodos calendáricos momento en el cual se les practicaba grandes torturas antes de ser sacrificado. Gómez Molina. Idem.

c. http://www.youtube.com/watch?v=HPGdiMsJviw

(6) Hablemos de ponderación…..sólo en el caso de Bogotá, 50mil perros callejeros sufren todo el año su vida de sentina y alcantarilla….5mil caballos usados día y noche como vehículos de tracción animal de igual manera sufren todo el año su vida de pelmaza esclavitud…no hablemos de los 20 millones de reses hacinadas y sacrificadas para alimentarnos, ya que se lograría herir la sensibilidad de los antis carnívoros…..bien…eso nos da a más de 55.000 animales (entre perros y caballos) que sufren la agonía de vivir….Y NOS VENIMOS A RASGAR LAS VESTIDURAS DE LOS 36 TOROS DE LA TEMPORADA TAURINA, como dizque “la mayor masacre animalaria (SIC) del año”???? Esto no es evasión del tema ni mucho menos, lo señalo puesto que el presupuesto anual de animanaturalis Bogotá para la lucha animalista, destina más de un 80% a la lucha contra la tauromaquia….dejan viendo un chispero a los animales que realmente tienen urgencias vitales, y perpetúan su retórica histérica (el queso es genocidio, la tauromaquia es tortura) sin hacer gran cosa por la verdadera lucha animalista….ponderación, obviamente…” EN DEFENSA DE LA FIESTA BRAVA. Feb 27.2012