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¿De qué vive un artista?

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Un artista vive de la renta, de alguna renta, por ejemplo de un inmueble heredado que produce una suma fija mensual. Un estudiante se pagó la costosa matrícula de una universidad privada con el producto de un local que le tenía alquilado a un cine-bar, lo que los asistentes gastaban en boletas, cócteles y crispetas él lo reinvertía en arte. En otros casos las rentas vienen de lo que producen las acciones en un negocio familiar. Una generación trabajó, otra hizo fortuna y la última, la generación artista, se gastó la plata. Dos hermanos, uno actor y otro cineasta, vivieron durante mucho tiempo del producto de la renta que producía la fábrica de piscinas fundada por el padre y administrada por el primogénito, un ingeniero igual de excéntrico a sus hermanos menores pero que debió conducir su artisticidad por el cauce señalado por el padre.

Otro artista a la muerte de su padre recibió una gran fortuna como herencia, ante lo que su mejor amigo, otro artista, dijo que era él quien había pasado a mejor vida.

Otro artista vive de un negocio. Cada quince días hace el viaje de la capital a su pequeña ciudad natal donde tiene una miscelánea que mantiene surtida de prendas y adminículos para jóvenes, cosas pasadas de moda en la gran ciudad pero que son novedad en la provincia. El artista dice con orgullo que es él quien define las tendencias de la moda en la pequeña ciudad. Otro artista puso un restaurante y se le incendió, otro montó el restaurante que lo hizo tan reconocido como chef que cuando dice que también es artista la gente se sorprende.

Otros artistas optan por el diseño y montan empresa, les va bien, son prueba de que en diseño más que estudio se necesita de práctica, prueba y error, experiencia; a estos artistas que diseñan les va tan bien que pasan de artistas a diseñadores. Todos tienen una fase en que ven el diseño como arte pero cuando el trabajo los abruma, y los clientes “siempre tienen la razón”, caen en cuenta de que el diseño es un servicio más y de que ellos se han convertido en proveedores de soluciones, no de enigmas; lo que comenzó siendo una estrategia temporal de automecenazgo —el diseño para pagar el arte—, terminó siendo un trabajo perpetuo donde todas las licencias creativas del arte van a parar al diseño. De vez en cuando estos artistas diseñadores les toca hacer un catálogo de arte o un trabajo para un museo de arte y cuando entran de nuevo en contacto con la gente del arte, agradecen vivir del diseño, incluso extrañan a sus clientes habituales. Es raro pero no inusual que por algún rezago estético estos diseñadores recuerden esa cosa inútil y anodina llamada arte, pero pronto lo urgente los trae de nuevo al presente.

Otro artista emigró y montó una carpintería en un país de donde tenía nacionalidad, antes hacía instalaciones sonoras efímeras, hoy instala pisos de madera y une cada pieza con el mismo cuidado con que componía sus obras de arte.

Otro artista tuvo un hijo, abandonó el arte y se entregó a la publicidad, el servicio militar de los artistas: “los hijos son la muerte del artista y el nacimiento del publicista”.

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Otros artistas viven de la dictadura de clase. Cada año los programas de arte de la universidades del país gradúan un promedio de 500 artistas, un público cautivo que necesita de un cuerpo de recreacionistas intelectuales que cumplan con la ilusión de enseñar arte. Enseñar arte puede ser el mejor trabajo para un artista, hay bastante tiempo libre para crear o “investigar” (como se refieren los artistas a lo que hacen cuando le quieren dar altura académica). A pesar de que cada vez hay más trabajo burocrático y hay que inventarse más justificaciones y comités para justificar la necesidad de los comités que justifican el arte en la universidad, ser profesor es una buena actividad para un artista (así lo sabe cualquiera que haya tenido un trabajo de oficina de 8 a 5, de lunes a viernes, de 8 a 12 los sábados, y sin horas extras remuneradas). Hay que decir que un profesor de arte goza de un margen insólito de libertad, si los profesores de medicina dictaran sus clases como los profesores de arte dictan las suyas, graduarían asesinos en vez de médicos. Tarde o temprano muchos artistas, así no lo quieran, reencarnarán en profesores de arte; temprano si consiguen trabajo en un colegio, usualmente el mismo colegio donde han estudiado, o tarde cuando regresan endeudados con una maestría y descubren que para lo único práctico que sirve ese cartón de maestría de arte es para ser admitido en el proceso para calificar como profesor universitario de arte. Pero además de tener la maestría habrá que tener un doctorado y cuando todos tengan un doctorado algo más habrá que tener, el único consuelo es que mientras más grados haya que tener más necesidad de profesores de arte habrá y así tal vez haya más puestos de profesores universitarios de arte para darle clase a todos los que necesitan estudiar para tener más grados para obtener el puesto de profesor universitario de arte. También existen los profesores de talleres independientes, pero dependen del tiempo libre y la inconstancia de las señoras y pintores de fin de semana.

Otro artista vive del arte, sí, se puede vivir de eso: hay que asistir a muchos cócteles de inauguración, hay que circular y sonreír y hacer comidas y ser pródigo con las gentes del arte, con los galeristas, coleccionistas y curadores, y con sus cónyuges e hijos, y además tener un cónyuge encantador y persuasivo que muchas veces oficia como dealer porque su pareja artista “no sabe manejar la plata”. Jamás el artista que vive del arte debe hablar mal de la gente del arte en público y menos aún publicar algo malo sobre ellos. También hay que ser dúctil y decirle que sí a cuanto oferta de publicidad haya, y participar en subastas benéficas, y enviar a un testaferro que puje en la puja para que las obras se subasten bien y así elevar la cotización del precio del arte en el mercado. También hay que tener un taller y regar la voz de que hay piezas asequibles, económicas, y una vez los coleccionistas visitan el taller, atenderlos muy bien, siempre sonreír, y disponer las piezas con estrategia, de lo caro a lo barato, mostrar piezas que “ya están vendidas”, y hacer el tour de los precios con indiferencia y seguridad. Hay que soltar datos prestigiosos sobre clientes previos y sobre la cotización de las piezas en la galería. Hay que acordar con el galerista y con el dealer que obras hay que repetir y venderlas con discreción, y en la Feria de Arte montar guardia en stand-by cerca al stand donde está la mercancía y para efectos de prosperidad parecer que se está ahí por pura casualidad. Hay que tener una galería por fuera del país, no importa si se trata del cuarto trasero de un bar alternativo en Berlín o de una galería meramente comercial, lo que cuenta es la internacionalización y poder dar el precio en dólares o en euros.

Otro artista optó por la doble vida —o eso es lo que se deduce de su esquizofrenia estilística—. Tiene dos tipos de obra, una que es la propia, la que no se vende, la conceptual, la efímera, la caprichosa, la que lo posiciona en el reino de las inteligencias y otra en la que da muestra de su destreza manual para hacer paisajes y caballos o fotos bonitas, o floreros bonitos, y que vende de forma anónima, o bajo un heterónimo para que no se pueda relacionar con el nombre propio y no afecte el capital reputacional. Es importante que los artistas no revelen de qué viven, sobre todo si no viven del arte, esto mantiene el mito de su independencia, de que no sirven a nadie, de que son inocentes, de que nunca serán lo suficientemente maduros para liberarse de la idea de libertad.

Otros artistas viven de la mediación artística, trabajan como asistentes en talleres, museos, galerías y espacios independientes, como cargaladrillos de artistas, curadores o galeristas, y luego, con la experiencia adquirida y una lista de contactos, se lanzan como artistas y curadores y galeristas, o simplemente dejan de ser artistas para ser curadores, galeristas o gestores culturales.

Otros aprovechan su arrojo para juntar palabras, hacer párrafos con esas palabras y firmar esos arrumes de párrafos para ofrecer textos de arte multipropósito que se cobran por el número de caracteres y que mal pagados apenas sirven para transar papel por papel, para cubrir el pago de las cuentas de los servicios públicos; a los que escriben les basta con publicar uno o dos de estos textos para hacer el papelón del “crítico de arte” y pasan a escribir en la prensa y en catálogos, basta con hacer un texto elogioso para una exposición y entregarlo a tiempo para que otros clientes quieran más textos de ese tipo, ante la presión de la demanda y el afán de complacer a la clientela es fácil pasar de provocador a prologuista, este género de textos se parece al de escribir obituarios.

Otros artistas organizan bienales y encuentros internacionales de arte para pretender recibir suficiente apoyo como para poder vivir de la bienal y de los encuentros internacionales de arte que organizan. Otros ponen una ONG de arte y viven de ofrecer servicios de asistencialismo estético a las comunidades e instituciones interesadas.

Otros artistas viven de los premios, se inscriben en cuanto concurso hay, poco importa si el dinero viene del Estado, de una caja de compensación familiar o de una multinacional, no importa si la obra hay que mostrarla en una casa crujiente contra una pared descascarada en medio de la barahúnda de otras obras o en el corredor de un edificio inteligente, lo importante es concursar con la meta de ganar. Estos premios son loterías para artistas y dado el número de artistas que concursan es posible inferir —por simple matemática— que un artista tiene más chance de ganar en una de estas loterías que en cualquier otra. Entre premio y premio, entre una convocatoria y otra, en Internet se puede descampar y solicitar ingreso a las residencias para artistas que se ofrecen a nivel global, una vez se hace una solicitud a una se tiene una matriz para hacer más solicitudes, es posible vivir de trotamundos por años saltando de una residencia a otra.

Otro artista vive de su cónyuge. En ningún momento pensó en casarse con otro artista, siempre supo que de casarse tendría que hacerlo con alguien que tuviera grandes ingresos, con una persona generosa que le solucionara esa parte mundana de la vida y así él, como artista, podría dedicar toda su energía a la economía del negocio emocional en que se embarcó al momento de decidir “hacer arte”.

Otro artista vive de oficios varios, es mesero, ayudante de chofer de bus intermunicipal, mensajero en una agencia de publicidad, es un artista sin obra, nadie lo conoce pero lleva una vida de poeta.

La mayoría de los artistas viven así.

 

Nota: texto escrito para el libro Cumbre Cartagena de Indias 2011, remunerado a su autor por Helena Producciones y motivado a partir del encuentro ¿De qué vive un artista en Colombia?, celebrado en Popayán en 2010.

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17.986 consultas

18 Opiniones sobre ¿De qué vive un artista?

  1. Luis Castillo 2011/03/03 at 10:21 pm

    Además de decir varias cosas ciertas, e intentar deprimirnos con el listado de opciones frustradas; y sin caer en el moralismo que creo alcanza a tener el texto… como se supone que debe ganarse la vida un artista? Hasta el momento la única opción parecería ser Lucas Ospina…

  2. Antonio José Díez 2011/03/03 at 10:50 pm

    Se solucionan los problemas de la vida cotidiana con cualquier cosa.

    Entre menos desagradable la actividad obligada, mejor.
    Si la que en turno corresponde, resulta grata; se madura y crece el mundo personal.
    [¿Cómo expresarlo?], quizás, diciendo que ya no se llora por cualquier ilusoria tontería…

    ***
    Esta pantomima, es lo que és: una carpa plagada de cosas variadas y opuestas. Se busca entonces -¡ojalá!-, el papel menos lastimero en la charada:

    -” ¡ Villano, por favor!, yo quiero ahora el de villano…, bueno: si no villano., al menos otro que no sea el de víctima…! “;

    Tratando de no olvidar que es una mera representación, se pone uno el disfraz.

    ***

    Tras un día que se recuerda como un mal sueño; se regresa al taller, con la esperanza maltrecha, pero aún con ella. Cargado de un, ¡no sé qué!, que mantiene el sentido de tu vida; comprendiendo sin poder explicarlo, que esas horas en este lugar -que no parece ser nada más que un lugar en la mente-
    [por varios años, intenté dejar de ser artista: dejar los óleos y las telas, los billetes de $1000 y $2000 con que ensamblaba otros nuevos billetes de $3000 y que cambiaba para divertirme, los conocidos del “mundo del arte”, todo lo demás…; y no valieron los cambios de actividad, de ciudad, de pueblo, de lugar.

    Entendí que el “problema” era Yo. No me es posible desembarazarme de mí tan fácilmente, o no he sabido todavía cómo.

    ***

    Son las horas en que alcanzo a pasar conmigo mismo en mi “taller” [en mi mente, cuando me siento a gusto de ser artista; SOY, mi taller…], cuando logro deshacerme de ese mal sabor de sueño viscoso; entonces entiendo que yo Vivo del Arte.
    Porque cuando no lo hago, simplemente soy un muerto en vida, que finge hacer cosas, que carecen de vida, pero que sirven para pasar sin inquietud, este sueño de vivir.

  3. José Perez 2011/03/04 at 9:47 am

    Otros viven intentando ingresar a una institución educativa, para ser docentes. Y cuando lo logran, no hacen otra cosa que trasmitir su frustración a quienes tienen en frente suyo.

    Otros viven trabajando como directores de arte en la película de algún conocido, sin remuneración adecuada por su labor, ya que el medio cinematográfico tiene también sus propios problemas.

    Otros creen que la estética es un problema conceptual, y, entonces, emprenden una aventurada (y ciega) carrera en el mundo de las letras, intentando, a la par, hacer de las letras arte y a la inversa. Ahora bien, el problema, es que ingresan en un lugar donde (como en la mayoría de Otros medios) también es imposible vivir de lo que se hace. Entonces, no les queda otro remedio que el de la crítica (o la curaduría), ya que no lograron hacer de las letras arte, ni del arte letras.

    Otros sostienen portales de discusión acerca del arte contemporáneo. Otros crean eventos musicales y diseñan ropa. Otros incursionan en el mundo del cine (como directores). Otros se hacen caricaturistas. Otros se hacen vendedores. Otros…. Otros…. Otros……

  4. Germano París 2011/03/04 at 10:37 am

    ¿Cual es el mayor logro al que puede aspirar un artista? Para muchos es, sin duda, vivir de su trabajo. Esa es la muestra perfecta de su éxito, ya que su trabajo queda legitimado por el sistema artístico y convenientemente remunerado como muestra de su valía. Vivir del arte es lo que quiere todo artista. Vivir del arte es lo que hace que tu arte sea Arte. Pero…

    ¿Por qué tantos artistas fracasan teniendo tanto talento?

    El éxito no llega por casualidad y ahora uno de los mejores profesionales del coaching puede ayudarte.

    Vivir del Arte es un proyecto de Francisco Torralba, coach y consultor para artístas plásticos. Francisco Torralba está formado en el Institut Gestalt de Barcelona en Coaching Transformacional y por Newfield Network de Chile, en el Programa Avanzado de Coaching Cuerpo y Movimiento. Durante casi 30 años se ha dedicado a organizar exposiciones, en New York, Los Ángeles, Miami, Barcelona, Las Vegas, Tokio, San Francisco, Luxemburgo, París y Bruselas. De esta experiencia en el mundo del Arte y en el Coaching, ha creado un sistema de trabajo único, que permite a los artistas alcanzar el éxito en su carrera artística.

    Sus valiosos consejos se pueden encontrar de forma gratuita en su canal de youtube, como, por ejemplo, invertir en la propia marca:

    O algo tan importante como el branding, la creación de tu propia marca personal:

    publicado por Germano París en Contraindicaciones

  5. Diego Restrepo Paris 2011/03/04 at 12:52 pm

    Después de graduarme intente ser un trotamundos, quería conquistar el mundo ingenuamente con residencias Artísticas, me di cuenta que no valía la pena tanto trabajo y dinero invertido con tantas decepciones, uno tenia que ser administrador, abogado y se metía en tantos problemas para poder permitirse hacer mi proyecto. era mejor desarrollar los proyectos por mi cuenta ya que e las residencias ahí politizadas un ejemplo fue en Perú una residencia patrocinada por la UNESCO que tenia que involucrar proyectos sociales (criticar temas sociales.) Me pareció interesante pero suprema mente politizada con temas sociales. Viajé solo con mi pasaporte me podía llevar para poder pintar el cielo con humo de colores volando con parapente, me pareció que Rió de Janeiro era una buena opción para comenzar a trabajar mi proyecto, la cosa es que lo realice con mi propio dinero y con la gente local que creyó en mi proyecto, en ese momento solo trabajaba en un hostel ilegalmente para PODER pagar la estadía y mi alimentación, el asunto fue que se alargo el viaje vi que aquí tenia mejor oportunidades de trabajo así fuera ilegal, participe en un festival internacional de performance fue importante para mi para adquirir una experiencia , me di cuenta que el sistema socialista de Brasil da para estudiar una maestria (1400 reales mensuales)o posgrado (2400R) con una buena beca para poder vivir acá en Rió de Janeiro eso es lo que estoy apuntándome, increíble es que es mejor aplicar desde Colombia que desde acá, porque aplicando por Colombia, la embajada de Brasil y la universidad en la que se presenta uno no tienen que concursar con cantidad de brasileros por una beca. Como artistas latino americanos, Colombianos sin muchas oportunidades de hacer un mastría o doctorado y trabajar en arte es una buena experiencia que aprendí en Brasil, sin duda São Pablo es mejor para el arte, pero para mi que me gusta Sorfear , volar parapente, escalar montañas, disfrutar de la samba y de la vida mas relajada como dicen los costeños me intereso más que una ciudad gigantesca que en ves de mar tiene inundaciones. Claro me enamore de una brasilera con la que vivo en este momento, claro ella me apoya con alma benévolamente como dice Lúcas por que Rió es más caro que Nueva York . Sin duda de que viven los artistas es una cosa que tiene uno que cargar todas las mañanas y preguntarse si vale la pena tanto sacrificio por el arte para el arte. Es cierto el arte es para gente loca que quiere hacer cosas locas para el mundo loco del arte. Hoy en día estoy trabajando con fotografía y peformance para Salud mental en recuperación de adicciones en una universidad de Rió de janeiro nunca imagine trabajar en un proyecto tan importante directamente politizado con la cancillería de Dilma aunque pagan poco es gratificante por que es un proyecto de investigación para ayudar a personas que sufrieron esta dolencia. espero que alguien le aya ayudado mi experiencia, es cierto Lucas uno debe preguntarse siempre cada mañana de que viven los artistas.

  6. JP 2011/03/04 at 1:22 pm

    Com – Pilación, Divertimento, Real state?

  7. Antonio José Díez 2011/03/04 at 10:01 pm

    En cualquier caso, lo único que vale de ser artista, es ser depositario de un “cierto grado de libertad”, que se gana con el aura social con la cual el artista es investido. No a nadie más se le permiten “ciertas licencias”, en gracia de dicha aura.

    Un auténtico pepino vale la actividad a la que se dedique para ganarse el pan: amplio es el mundo y variadas sus gentes.

    Como la libertad absoluta es nada más que una cosa abstracta en la que permanecer es imposible -mientras se encuentre uno dentro de una sociedad saludable-, debemos conformarnos a diario con nuestra dosis de trampa al establecimiento; porque el artista nato, es un trapacero nato; que juego contra o a favor de la libertad:
    O gana una posición cómoda y se localiza, o vive al filo de la incertidumbre -socialmente deslocalizado-, y se hace a la vida de poesía: fracasado socialmente, pero lleno de lucidez en su mundo interior, con su alma a salvo.

    Como reconocer a alguien así es prácticamente imposible [porque es un estado de alma], no puedo decir que haya visto algún artista semejante; pero eso no es un argumento para aseverar que no existe.

  8. Miguel Angel Quinche 2011/03/05 at 10:49 am

    Hola, me parecen muy buenos todos los tips que ustedes dan sobre el exíto de un artista. por experiencia sé que que esto depende en gran parte de los contactos que uno tenga y la capacidad de poder aprovechar las oportunidades, tanto como las situaciones adversas. me gustaría poder tener un contacto más intimo con ustedes para poder comparti experiencia.
    saludo cordial
    Miguel Angel

  9. Janine Soenens 2011/03/05 at 12:44 pm

    ¿Vivir del arte?
    –”Mami, tengo hambre”
    –”Comeremos mañana, hoy no tengo nada relevante que decir”
    … o más bien
    – “¡Qué bonito te quedó el bodegón!, va perfecto en el baño de visitas de mi casa de playa.

    Depender economicamente de la obra no es también someterla a una serie de recortes (sonaré ingenua) de libertad?

  10. carolina duarte 2011/03/05 at 8:13 pm

    http://pibesdemultimedia.com.ar/wp-content/uploads/2008/10/vividor.jpg

    Un artista vive de lo que le den: becas, premios, regalos, dictadura de clases, menos de su obra, a menos de ser Botero: artista = vividor

  11. Liliana Cervantes Diaz 2011/03/06 at 11:10 am

    Hola a todos, refiriendose a los tips, es necesario adjuntar todo lo que podemos hacer para mejorar nuestra capacidad artistica y moral. Que bueno seria tener un contacto con ustedes mas a fondo… todo esto es INTERESANTE! Gacias.

  12. Leonato Povis 2011/03/08 at 1:09 am

    ¿De qué vive un artista… muerto?

  13. Claudia Morassi 2011/03/10 at 3:36 pm

    Comer de un empleo / Vivir del arte. Lo que no es arte en la vida del artísta, suele ser solo más de lo mismo, caer en la esclavitud definitiva, dejar de SER para ser un esclavo más en un mundo de esclavos del dinero, de lo material, de lo que nos dicen que debemos querer, y nos creemos. En un mundo donde no parece haber escapatoria de una forma de vida “contemporanea”, “consumista”, donde todo es como una forma de vicio de la comodidad innecesaria. Donde hacemos sin saber qué hacemos, vivimos sin prestar atención a lo que vivimos, sin percatarnos de nuestra propia vivencia manifiesta, fuera del aquí y ahora. Casi muertos… ¿De que vive el artista? El artista vive del arte, y es además casi el único que vive.

    • Antonio José Díez 2011/03/15 at 10:24 pm

      ¡De acuerdo!

      Es la opinión más sensata y lógica que he podido leer en mucho tiempo.

      Tal vez sólo podría agregar:

      “hay artistas, no arte” [Leonardo D’Vinci]; “arte es lo que el artista hace” [Marcel Duchamp]; entonces, un artista hace arte cuando VIVE.

      Lo demás, es la charada de zombies en la que ordinariamente estamos.

      Gracias por su comentario.

  14. Ivan Cardona R. 2011/03/14 at 6:38 pm

    Lucas, creo que su artículo se dedica a hablar de las alternativas que encuentran los artistas para poder en el futuro, o al mismo tiempo, hacer arte. Qué tantos artistas simplemente se dedican a ser artistas y ya? O es de la naturaleza de la profesión de artista, no tener una remuneración sino hasta que se alcanza la “fama”, y tener qeu buscar un “Plan B” mienstras tanto? En ése caso, no debería el Estado subvencionar a los artistas para que puedan concentrarse en su “trabajo” inútil?