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Artwashing

daros

En el número 89 de la revista Arcadia apareció un artículo de Julia Buenaventura dedicado al museo privado de la familia Schmidheiny con motivo de su inauguración planeada para el día 23 de marzo del presente año.

Curiosamente ni una sola palabra sobre el conflicto de intereses que alimenta esta quimera filantrocapitalista por construir este emblemático escenario del arte en América Latina dedicado a las manifestaciones contemporáneas de la subregión.

Así como existen los términos “Whitewashing” para referirse a los esfuerzos coordinados de ocultar situaciones desagradables en contextos políticos o el “Greenwashing” que utiliza la misma premisa pero en contextos ambientales, podemos decir que existe el “Artwashing” como una estrategia para utilizar el arte con el propósito de limpiar y maquillar la imagen de empresas o personas que quieren aparecer ante la opinión pública como respetuosas y cultivadoras de las más elevadas expresiones del ser humano, empleando al arte y los artistas para convertirlos en cómodos agentes culturales del propio “Artwashing”.

Ya se está haciendo común para los lectores de Arcadia encontrar una línea editorial apegada a una militancia muy bien definida en cuestiones de arte contemporáneo, en cuanto revela una ausencia de mirar y revisar las grietas conceptuales que rodean los discursos de las celebridades del arte colombiano.

Si en un editorial se rasgan las vestiduras por la labor de María Belén Sáez al frente del Museo de Arte de la Universidad Nacional (una agente cultural muy cercana al cenáculo de Daros), en el siguiente se desbordan por Doris Salcedo, la más conocida representante a nivel internacional del arte político colombiano, como buena metáfora para comprender las fisuras humanas por la cual estos artistas hacen muy poco, excepto contribuir con sus quejas vanidosas a entender una sociedad enferma que los mira como felinos variopintos apegados a las enaguas del poder. El mismo poder del cual dicen sentirse horrorizados, les genera un buen flujo de caja gracias a la responsabilidad social artística que ejercen, convirtiendo la tragedia en un juguete de especulación para satisfacer un mercado que ve estas manifestaciones como excentricidades que otorgan poder y estatus cultural.

Y resulta desalentador que los pocos espacios de la cultura en cuanto medios impresos como lo es Arcadia, antes que asumir un papel activo por desentrañar los ires y venires de las complejas relaciones que subyacen bajo la espesa capa de intereses que componen al campo del arte, su papel se reduzca al de convertirse en caja de resonancia para una serie de circunstancias que merecen algo más que el vano registro impúdico de hechos cumplidos que solo debemos aplaudir en apariencia.

Cuando le preguntaron a Tony Korner, el dueño principal de Artforum, sobre ¿qué caracteriza a una buena revista de arte?  Respondió “Lo único esencial es que no siga al mercado ni trate activamente de influir en el mercado. Tiene que tener un punto de vista propio. Tiene que ser honesta.”

Me llama especialmente la atención eso: que no siga el mercado ni trate de influir en él.

Y continuando con el buen entusiasmo que muestra Arcadia por el “milagro del arte colombiano”, entrevistan al director de esta colección privada con museo propio sin que Julia Buenaventura, una figura que engalana a la nueva crítica afelpada del arte en Colombia, se atreva a morderle el anillo a este vigoroso emisario de los Schmidheiny.

¿Quién o cuál artista se atreverá a preguntarle por esa oscura motivación de construir el mejor templo al arte contemporáneo del subcontinente, mientras las víctimas del asbesto mueren por doquier paralelo a la ausencia de una política seria de indemnizaciones, tal cual lo pide la ley en el Juicio de Turín?

El silencio de los artistas en algunos casos me preocupa mucho más que el silencio de Herzog. Mr. Eternit y sus emisarios tienen razones poderosas para callar y mover sus piezas en este intricado ajedrez de la manera como lo hacen, pero aquellos que dicen estar del lado de las víctimas con su silencio resultan más desconcertantes.

Por igual, en esta operación agencias del gobierno colombiano como el Ministerio de Cultura aportan su cuota de “Artwashing” para la exposición “Cantos Cuentos Colombianos”. El mejor maquillaje de la temporada lo vende el arte colombiano. Aplausos!!

 

Guillermo Villamizar

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5 Opiniones sobre Artwashing

  1. Julia Buenaventura 2013/03/19 at 7:22 pm

    Guillermo,

    No comprendo porque tendría que mencionar su investigación sobre Daros en mis textos, mucho más cuando creo que usted simplifica el problema de una manera asombrosa. Simplificación que lo lleva a crear dos partidos, de un lado, los buenos, en el que está usted, y, del otro, los malos, en donde sospecho que estaría yo.

    Si el punto está en condenar a los artistas por el origen del capital que ha comprado sus obras o que les ha otorgado determinados premios, es posible condenarlos a todos, no tenga la menor de las dudas.

    El argumento de su artículo es tan elemental que puede ser descrito en una serie de cuatro aserciones:

    1. Eternit utiliza asbesto.
    2. El asbesto es cancerígeno.
    3. El capital de Daros, venido de Eternit, es maligno.
    4. La obra de los artistas relacionados con Daros es de carácter dudoso.

    Suerte de demostración que lo lleva a citar nombres de artistas latinoamericanos extraordinarios, cuyas obras y procesos son de una profundidad increíble, con el único propósito de denigrarlos. ¿Su pelea es contra el uso de asbesto o contra los artistas latinoamericanos? ¿Richard Serra, Gerhard Richter o Brice Marden también deben responder por estar en la colección DAROS?

    La lucha contra el asbesto es más que bienvenida, el Juicio de Turín que menciona en su texto, fue realizado, y las personas que han sido afectadas deben ser indemnizadas. Eso no tiene ninguna duda. Sin embargo, es perceptible como su texto explota una problemática profundamente importante en nuestros días –el cómo diversas empresas están acabando con el medio ambiente y con los seres humanos– para atacar personas que no tienen nada que ver con eso, artistas y curadores de arte.

    Su informe es moralista; no es ético, ni político, ni académico. No es ético porque juzga sin criterio, habla mal del otro sin tener pruebas de un vínculo causa-consecuencia. No es político porque no pretende cambiar nada, no hay un llamado para mudar unas reglas gubernamentales que dejan que nos intoxiquemos, ayer con el asbesto hoy con los transgénicos, por ejemplo. Y no es académico porque se trata de un documento que traza una hipótesis profundamente incoherente, para no llegar a ningún lado, no proponer ninguna conclusión.

    Es decir, usted ataca al vecino en vez de atacar el problema. Y ese tipo de actitudes son las que siempre han dividido a la izquierda, son las que nos han llevado a no tener una posibilidad de respuesta frente a las problemáticas y contradicciones del capitalismo y de la sociedad. Ya no para proferir juicios sino para buscar salidas y una comunicación constructiva.

    Un saludo,
    Julia Buenaventura

    • Guillermo Villamizar 2013/03/25 at 4:11 pm

      No me interesa interferir para nada en sus textos, sólo me refiero a su press release con entrevista incluida, registrada en los medios impresos y digitales de la revista Arcadia para publicitar la  inauguración del museo privado de la familia Schmidheiny en Río de Janeiro.   

      Ahora bien, si cree estar sentada al lado de los malos, no es asunto mío ni pretendo afirmarlo. Mi interés está en revisar la posición de los artistas políticos de cara a sus relaciones con una institución que hace parte de un vasto conglomerado económico que encontró en América latina un buen lugar para echar a andar sus prédicas de ecoeficiencia, filantrocapitalismo, mecenazgo, desarrollo sostenible y responsabilidad social corporativa, buscando enterrar un pasado que desmiente todos los sermones que dice defender hoy en día, incluidos los del arte de sus artistas políticos.   

      El fenómeno Daros configura un sistema de legitimación del discurso del arte y sus artistas que hacen parte de esta colección y que trasciende el campo del arte, para entrar a ser parte de una red que integra todo un conjunto de motivaciones sociales, políticas y económicas. Es una sucesión de asociaciones entre elementos heterogéneos.[1]   

      Ese razonamiento de tres premisas hábilmente resuelto por usted en el cuarto punto podría ser un brillante aporte a la filosofía que guía a los magos, prestigitadores y culebreros, si no fuera porque olvida – ¿intencionalmente? – hablar de la interrelación de las formas de poder que intervienen en el campo del arte. Y repito, hablo de artistas políticos que emplean en sus estrategias formas discursivas que en apariencia buscan evidenciar y cuestionar los sistemas de poder a partir de los canales que ofrece el arte, para debilitar – en apariencia otra vez – la reproducción del dominio social que ejercen los grupos hegemónicos mediante estructuras específicas de control económico y simbólico.

      Si estos artistas manejan este tipo de premisas en sus obras, no veo por qué reprimir la posibilidad de contrastar estas cosas bajo el paraguas de la institución que las promueve, como parte de un sistema de representación simbólica atado al funcionamiento teórico del capitalismo tardío que el Sr. Stepahn Ernest Schnmidheiny preconiza en sus libros, en sus fundaciones, en sus conferencias.

      Para entender un poco más esto puede ver el video que promociona este asunto:

      http://www.vivatrust.com/

      Y por favor, no me salga más conque este filantrópico señor nada tiene que ver con esto, y que Daros Latinamerica Collection funciona solo con los dineros que el espíritu santo puso de la noche a la mañana en el bolso de Frau Schmidheiny.

      O el Sr Herzog es un mentiroso, o al propio Schmidheiny le gusta alardear sobre cosas que no hace, y voy a decir por qué. De un tiempo para acá, Herzog repite, como un mantra: “Daros Latinoamérica es una empresa autónoma bajo la gestión de Ruth Schmidheiny, quien se divorció hace mucho tiempo de su exmarido Stephan.” como diciendo: nada tenemos que ver con Herr Schmidheiny, y por lo tanto, el dinero que patrocina esta bella expresión de la ideología estética del capitalismo tardío es un dinero limpio, sin una fibra de asbesto.  Adjunto un documento que describe el momento fundacional de esta hermosa quimera. Año: 2001.  

      Muy bien. Pero ahora revisemos dos documentos que me permito anexar. Uno es la biografía de Stepahn Ernest Schnmidheiny, donde con palabras propias dice:

      “Because of my close ties to Latin America, my wife and I created the Daros –Latinamerica Collection to support artists in the region and afford them the opportunity to achieve recognition in international markets for themselves and for the art in their countries” (page 27).

      En otro artículo, publicado en la prensa alemana[2] y del cual existe registro virtual, se lee:

      Die von Schmidheiny und seiner Frau Ruth initiierte Daros-Latinamerica Foundation in Zürich hat Werke von 100 Künstlern zusammengetragen, die bisher im von Europa und den USA geprägten Kunstbetrieb nicht die Aufmerksamkeit bekamen, die sie verdienten.

      Tanto el libro como el artículo fueron publicados en el año 2006, muchos años después de la creación de Daros Latinamerica Collection, y posteriorermente al divorcio que tanto invoca Herzog para blanquear a Herr Schmidheiny con este noble proyecto. Y créame, este pequeño detalle no es una mera anécdota, como la quiso presentar en su momento Luis Camnitzer.

      Este pequeño detalle tiene un valor clave en esta investigación. Demuestra que, en efecto los dineros que cosechó la industria del asbesto en el pasado, hoy financian la buena conciencia del arte latinoamericano gracias al musculo financiero que la fortuna inicial ha tenido para apalancar su expansión de intereses en América Latina.  Y esto no es moralina ni política barata, como lo quieren hacer creer otro tipo de blanqueadores profesionales. 

      Pero seamos más precisos para no dejar dudas:

      Debido a los actuales líos jurídicos de Herr Schmidheiny, toda su plantilla de gerentes, empleados importantes y beneficiarios de este vasto conglomerado económico, firmaron una carta de respaldo ante tantas injusticias y atropellos cometidos por los trabajadores de Casale Monferrato contra este ilustre varón, firmada entre otros por la Sra Isabella Rosado Nunes, Directora General de la Casa Daros, Brasil (pág 6, línea 6).

      Aclarar este punto es la primera pieza de un rompecabezas que busca demostrar que el interés económico guía estos procesos, y que el arte político de estos señores, y la responsabilidad social corporativa que defiende Stepahn Ernest Schnmidheiny, coinciden en una vocación de la cual no hay que alarmarnos, pero sí tener claridad. Son estrategias de marketing (la política en el caso del arte político, y el triple botton line – profit, people and planet  en el caso de Schmidheiny – para maximizar la lógica que guía el capital: su reproducción, su expansión y su acumulación.  

      Una vez logremos demostrar esto (trabajo en la parte II del informe Daros), la lupa se posa de nuevo sobre el caso Eternit y el juicio de Turín. Ya en este punto no hablamos solo de estrategias discursivas y de marketing incoherente y mentiroso, sino de las implicaciones éticas de la defensa de un discurso que guarda silencio cuando ve afectados sus intereses privados, como es el caso de los artistas políticos de esta colección; o renunciar a admitir su responsabilidad por parte de Schmidheiny para evitar cualquier indemnización por el uso indiscriminado del asbesto en todos aquellos lugares  donde funcionaron plantas de Eternit, afiliadas al círculo de esta familia, y especialmente de Stepahn Ernest Schnmidheiny, último heredero y propietario de este emporio industrial.

      Las consecuencias globales del Juicio de Turín, si se confirman las sentencias en las instancias que siguen, serán de enormes proporciones tanto para la justicia laboral internacional, como para las penalizaciones por daños ambientales que se pueden aplicar a muchas industrias que han sido parte de este misma política: prometer la modernidad y el progreso a un precio letal para la salud humana y el medio ambiente. Política en la que siempre la rentabilidad económica ha estado por encima de cualquier cosa.




      [1]Latour, Bruno. Reensamblar lo social. Una introducción a la teoría del actor – red. Ediciones Manantial. Buenos Aires. 2006. Pág. 19.

      [2] Welt am sontag. No. 49. December 3, 2006.

  2. Milton Figueredo 2013/03/20 at 1:44 pm

    Los Artistas en Colombia tienen que luchar todo el tiempo contra la corriente, desde hace unos años hasta la fecha, se han ido implementando cada vez más Becas y apoyos para las Artes Plásticas, Música y Teatro, éste dinero que es dado por el “Ministerio de Cultura”; en lo personal, hay muchos apoyos pero faltan más y esto se consigue abriendo el Arte Colombiano al mundo y en especial a Latinoamerica que es nuestro primer filtro.

    Guillermo Villamizar tiene todo el derecho es decir lo que desee, pero no se puede permitir que esa libertad segregue a Artistas que han posicionado nuestro arte en el mundo, muchos de dichos artistas han sufrido un sin número de actos de violencia, en nuestro país. por esa indiferencia de personas que se quedan en lo superfluo y no miran más allá del contenido crítico de sus obras.

    Julia Buenaventura y la “Revista Arcadia” abren puertas y es imposible no influir en el medio de la plástica nacional, porque lo bueno siempre se contagia.

    *Foto: Bernardo Salcedo.

  3. Jaime Iregui 2013/03/24 at 9:43 am

    El Tiempo publicó esta nota donde toca el caso Daros Eternit. Opiniones de Jaime Cerón, Jose Roca, Guillermo Villamizar y Maripaz Gaviria.

    ‘Arte colombiano les dará una lección a los brasileños’
    La Casa Daros de Río de Janeiro se inaugurará con la exposición ‘Cantos Cuentos Colombianos’, de diez artistas nacionales.

    Desde hace varias décadas, Brasil ha sido para Latinoamérica un referente del arte contemporáneo, pero desde el próximo sábado será la producción artística colombiana la que se imponga a los ojos de los brasileños, cuando 75 obras de diez de los artistas más destacados de la escena nacional inauguren la Casa Daros, en Río de Janeiro, con la muestra ‘Cantos Cuentos Colombianos’.

    Casa Daros es un proyecto de la Colección Daros Latinoamérica, la más grande e importante colección de arte latinoamericano de Europa, creada en el año 2000 y que hasta el 2010 tuvo su sede en la ciudad suiza de Zúrich. Su propósito, como su nombre lo indica, es coleccionar arte de la región para dar a conocer sus variadas facetas y su relevancia en el contexto del arte de los siglos XX y XXI.

    Hoy, Daros Latinoamérica cuenta con un acervo de 1.160 obras de 117 artistas, a lo que se suma una biblioteca de casi siete mil volúmenes. Sin embargo, sus creadores, Ruth Schmidheiny y Hans-Michael Herzog, curador y director artístico, no quisieron limitarse a salvaguardar estas obras y a prestarlas para exposiciones temporales. De hecho, desde el primer día se propusieron encontrar un espacio propio, en un país latinoamericano para dar a conocer la colección y para que en torno a él se dieran cita eventos artísticos, culturales y educativos, enfocados en la comprensión del acto creativo.

    “En síntesis, se trata de una institución con vocación de museo, pero a la que llamamos ‘casa’, para lograr un mayor acercamiento con el público”, dice Herzog.

    Tras años de planeación y cinco de restauración, reformas y modernización, Casa Daros se abrirá en un edificio neoclásico de 1866, preservado como patrimonio de Río de Janeiro. Su propósito central es servir como eje de unión para la región y, sobre todo, para los artistas “de América Latina en América Latina, y que así compense la ‘fuga’ centrífuga de latinoamericanos (hacia Europa y América del Norte) con un movimiento centrípeto”, según afirman en el catálogo de la exposición los fundadores de la colección.

    El significado
    El hecho de que la Casa Daros abra sus puertas al público con una exposición de arte colombiano es un indicador evidente de que el país ha ingresado paulatinamente a un importante nivel de reconocimiento artístico internacional.

    El motivo no es otro que la rica y efervescente actividad artística que se inició en Colombia hacia los años sesenta y que ha ido fortaleciéndose y consolidándose. Mas no hay que creer que se trata de algo nuevo o diferente que haya ocurrido recientemente.

    “Colombia siempre ha tenido grandes artistas y los colombianos lo sabíamos, pero el creciente interés en el arte nacional por parte de extranjeros se explica en el hecho de que ahora sí vienen a ver lo que sucede aquí gracias a que la imagen violenta del país ha cambiado. Entonces, se encuentran con una escena madura y potente que les era ajena”, explica el prestigioso curador colombiano José Roca.

    Pioneros
    En ese proceso de internacionalizar el arte del país, Herzog figura como uno de los primeros, pues ‘Cantos Cuentos Colombianos’, ya se había presentado por primera vez en Zúrich, entre 2004 y 2005, y se recuerda como la mayor muestra de arte colombiano contemporáneo realizada en Europa.

    Por supuesto, la adquisición de las obras se llevó a cabo varios años antes y la intuición de Herzog radicó en que no las encargó, sino que el arte político, que es el hilo conductor temático de ‘Cantos Cuentos Colombianos’, se le impuso automáticamente.

    “Me parece normal que bajo las condiciones dadas en Colombia se desarrollara un arte que se ocupara de la situación social y política del país –dice Herzog–. Además, creo que habría sido perverso que un artista, viviendo en un país tan fuerte y con tanta tensión, hubiera excluido lo que estaba sucediendo”.

    Ese fue el motivo por el que Herzog decidió abrir la Casa Daros con esta muestra y a ello se sumó el hecho de que, según él, el arte en Brasil se volvió “un poco superficial y había que mostrar algo más profundo y contundente y esta muestra de arte colombiano les dará una lección a los brasileños”.

    En esa medida, está seguro de que independientemente de que sean obras de los años noventa, causarán impacto porque los brasileños verán que “este tipo de arte existe y es posible, y podrán comparar con lo que sucede allí, que es producir ‘arte por arte’ o arte para el mercado”, concluye el curador.

    Polémica
    Guillermo Villamizar, artista y crítico colombiano, señaló en el portal Esfera Pública que Stephan Ernest Schmidheiny, actual cabeza de ‘Daros Collection’, enfrenta una condena que le propinaron en el ‘juicio de Turín’ por ser “dueño y último heredero de una dinastía que estuvo envuelta en el negocio de Eternit, es decir asbesto”, un material nocivo para la salud y que ya se ha prohibido en varios países. A Villamizar le resulta “sospechoso” el hecho de que “se destinen tantos recursos en la colección de arte y no se atienda a las miles de víctimas del asbesto”, sostuvo en entrevista con EL TIEMPO. Al respecto, Hans-Michael Herzog explicó que “Daros Latinoamérica es una empresa autónoma, bajo la gestión de Ruth Schmidheiny, que se divorcio hace mucho de su exmarido Stephan”.

    Sin embargo, Villamizar insiste en que esta Casa y estas colecciones, “aparentemente filantrópicas lo que hacen es contribuir a lavar la imagen de su dueño”.

    Además, cuestiona a los artistas políticos de la muestra, que “supuestamente buscan entender qué pasa con esta sociedad, pero que no se preguntan cuál es su papel frente al dueño de esta colección, que construyó su riqueza con un material que le causó daño a la humanidad”.

    ¿Dónde y cuándo?
    ‘Cantos Cuentos colombianos’ estará abierta en Casa Daros, hasta el 8 de septiembre.

    Los Artistas
    Doris Salcedo, Fernando Arias, José Alejandro Restrepo, Juan Manuel Echavarría, María Fernanda Cardoso, Miguel Ángel Rojas, Nadín Ospina, Óscar Muñoz, Oswaldo Macià y Rosemberg Sandoval.

    Reacciones
    María Paz Gaviria, Directora de artbo
    La escogencia de esta muestra para la primera exposición de Casa Daros es un reconocimiento al nivel internacional que está teniendo Colombia, porque es uno de los puntos de Latinoamérica donde más cosas interesantes están sucediendo. Exhibiciones como estas nos ayudan a reconocer a nuestros propios talentos.

    José Ignacio Roca, Curador colombiano
    Es significativo que Casa Daros, un espacio dedicado al arte de América Latina, abra sus puertas con arte colombiano, porque señala el interés que hay internacionalmente sobre las dinámicas creativas del país. Habrían podido escoger una exposición de América Latina, que habría sido muy potente, o de Brasil, pero optaron por Colombia y eso es elocuente por sí mismo.

    Jaime Cerón, Asesor de artes plásticas del ministerio de cultura
    Desde hace tiempos, Brasil es para nosotros un polo de atención, pero no es recíproco. Entonces, al presentar esta muestra, que es tal vez la más ambiciosa que hay en el contexto internacional de arte colombiano contemporáneo, y al desarrollar varias actividades con los artistas, vamos a estar en mención constante y creo que eso podría llegar a facilitar intercambios interesantes para ellos y para nosotros.

    18 de marzo de 2013
    Melissa Serrato Ramírez
    Cultura y Entretenimiento

    http://bogota.vive.in/arte/bogota/articulos_arte/marzo2013/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_VIVEIN-12696242.html

  4. Guillermo Villamizar 2013/03/29 at 7:53 pm

    Se lo aseguro: están separados!!!