bodegones y violencia

Al ‘desplazar’ una obra de la exposición en Inglaterra, el embajador Carlos Medellín dejó la muestra incompleta.

En «la primera exposición mayor de artistas colombianos contemporáneos» de la Glynn Vivian Art Gallery de Swansea hay un espacio vacío, pero no es un trabajo minimalista. «Esta obra fue retirada por la Embajada de Colombia en Inglaterra», dice el cartel en el hueco. Bajo el premonitorio título de Displaced, la muestra reúne videos, instalaciones, fotografía, cerámica y otras expresiones artísticas, en un recorrido sobre nuestra condición de viajeros frecuentes, y no precisamente por cuestiones de placer.

Aunque el observador desprevenido podría pensar que la Embajada cumplió «órdenes superiores», todo indica que se trata, como decimos aquí, de «un hecho aislado». A la Cancillería le conviene aclararlo para defender el trabajo de su división cultural, que delega en curadores independientes la selección de las muestras para desligar el arte de la política. En esta ocasión, María Clara Bernal y Karen McKinnon, expertas reconocidas en círculos académicos, ejercieron la curaduría. El curador se parece a la figura del editor que selecciona y agrupa obras en una antología, y que propone una mirada de conjunto con hilos conductores e intersecciones múltiples.

El juego de videos que tomó el artista Wilson Díaz en San Vicente del Caguán durante la época de los diálogos de paz del 2000 fue «desplazado» por el embajador Carlos Medellín, como quien mutila un libro o elimina el movimiento de una sinfonía; y con ese gesto arbitrario, dejó incompleta la muestra. Al argumentar que «los funcionarios no podemos mostrar ni promocionar las organizaciones al margen de la ley», Medellín confundió el matiz que separa «mostrar» de «representar», y que es, precisamente, el matiz del arte. Valdría la pena recordarle que quien «mostró» no fue él sino Wilson Díaz, que no sólo firmó su obra sino que recurrió al primer deber del artista, que es elegir, del material de la vida, el que más lo conmovió.

En Rebeldes del sur, la cámara mira a un grupo vallenato de las Farc que interpreta una canción de amor, mientras varias parejas bailan. Esos guerrilleros que llevan el ritmo con los fusiles pueden parecer, como piensa el Embajador, la apología de un grupo terrorista, y está en su derecho de manifestar su molestia por las vías diplomáticas. Pero la obra también suscita otras interpretaciones, abiertas a la subjetividad de quien mira. ¿Que la vida es paradójica, que muerte y amor andan juntos, que los guerrilleros son gente o que detrás de una historia se ocultan otras historias? Tal vez todas las interpretaciones sean ciertas o ninguna lo sea. Lo que es cierto en la vida tiene sin cuidado al arte, y eso no justifica la desaparición de una pieza.

Más allá de lo que vemos, el arte «ve» de otra forma. No dice lo que sabemos sino lo que no sabemos, y en esa grieta que abre nos confronta e incomoda. Mientras escribo, veo los caballos espantados del Guernica de Picasso y vuelvo a estremecerme con las figuras esperpénticas de Débora Arango y las sillas calcinadas del Palacio de Justicia en la exposición ‘Tiempos de Paz’, que hace unos años se presentó en el Museo Nacional. La grieta, de Doris Salcedo, se revuelve con La virgen de los sicarios y El olvido que seremos, y con la Feria del Libro de Guadalajara, donde somos invitados de honor y, vaya el Embajador a saber qué heridas al sol sacamos. Las relaciones entre arte y violencia serán tema en la feria y otros certámenes internacionales, aunque los pague el Estado. Para mostrar «la buena imagen del país» está el cuerpo diplomático. Que ellos hagan su trabajo y los artistas el suyo. La curadora Bernal se pregunta cómo esperar bodegones en una exposición sobre desplazamiento, en estos tiempos que corren. Ojalá las cosas desaparecieran por no decirlas, pero parece que sucede lo contrario. Por eso las nombra el arte. Y el silencio también nombra.

Yolanda Reyes*

*Columnista de El Tiempo
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/yolandareyes/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3830673.html

(enviado a esferapública por gabriel merchán)