Bienal de Berlín: El arte como arma social

El artista implicado en la tarea social se opone así frontalmente al mercado del arte, otro brazo del liberalismo feroz, que alcanza también al mundo del arte y a sus agentes productores (léase artistas, comisarios, directores de museos, casas de subastas, etc) para producir valor, a su vez canjeable en beneficio económico. La lógica del capitalismo impediría, así el artista polaco, el desarrollo de un arte crítico, pues la propia supervivencia física del artista está en juego.
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Artificios antijerárquicos para el uso de grupos

Con la salida de la Galería Santa Fe del Planetario y la creación del Centro de las Artes se abre en el medio del arte la discusión en torno a posibles medios de acción e interlocución. ¿Cómo hacerlo?, ¿desde los espacios de opinión?, ¿creando grupos de trabajo o asociaciones de artistas que representen un sector y unos intereses? El siguiente texto publicado por Tiqqun en Mesetas.net revisa el tema y ofrece algunas opciones.
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La comunidad terrible

La Comunidad Terrible es la única forma de comunidad compatible con este mundo, con el Bloom. Todas las demás comunidades son imaginarias; no son realmente imposibles, sino posibles solo a veces, y en todo caso nunca en la plenitud de su actualización. Emergen en las luchas, por tanto son heterotopías, zonas de opacidad ausentes de toda cartografía, perpetuamente en curso de constituirse, y perpetuamente en vías de desaparición.
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