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Al Otro Lado Del Espejo: Mario Opazo – Weimar Ramírez

Por Jorge Peñuela

“no es de mi interés participar en ferias, cada vez menos me interesa el mundo del arte en el sentido de la transacción económica y de la industria del espectáculo y la publicidad; aunque creo que nunca me ha interesado, igual fui joven e inocente. Sin embargo, los años han ido aclarando mi lugar y mis políticas de vida. Mi lugar está en el ámbito de lo académico y lo artístico, no en la industria del comercio de objetos, aunque la veo sin problemas y además respeto que los artistas deciden sobre este tema. Pienso en estos espacios como pasillos inofensivos e intrascendentes, como pasadizos donde se derrocha la luz eléctrica y donde brillan más las lentejuelas que las miradas, arquitecturas de cartón muertas y sin aura, como la tapa dura desprendida de un libro, sola y sin páginas”.

Premio Luis Caballero y el Señor de la Agonía

Por Jorge Peñuela

Mediante la designación de un jurado, la administración del Premio Luis Caballero ha nominado en las pasadas versiones a ocho artistas quienes previamente han presentado sus propuestas a su consideración. Junto a su pertinencia y viabilidad, el jurado evalúa la “solidez formal y conceptual” de las ideas del artista, como si se tratara de una convocatoria para investigadores de Colciencias y no de una convocatoria en la cual el artista solo puede garantizar incertidumbres a sus futuros lectores. Adicionalmente, en la cuarta versión del premio, el jurado consideró oportuno otorgar dos menciones de honor, una de las cuales fue otorgada a Jaime Franco e instalada sin recursos fiscales en la Galería Santa Fe. En aquella oportunidad el jurado seleccionó diez propuestas que merecían ser vistas por la ciudadanía bogotana. Tuvimos un panorama amplio de la realidad artística contemporánea de nuestro país y pudimos evaluar los logros de los artistas distinguidos en ese momento y la producción en general del pensamiento artístico colombiano.

Estatuas no-humanas en la carrera séptima, y estatuas deshumanizadas en el Parque de Los Mártires de Bogotá

Por Jorge Peñuela

Londoño plantea que Jorge el Mártir es un trabajo desleal con los artistas del centro de Bogotá, porque en comparación con las Estatuas Humanas, esta escultura es un “muñeco” que intenta imitar el hieratismo de las auténticas Estatuas Humanas que se apostan en los alrededores del edificio de Citytv. El artista Darío Vargas es censurado por competir “sin esfuerzo” por las monedas con las cuales los habituales de la carrera séptima gratifican a sus artistas callejeros; crítica el “engaño” a los transeúntes quienes, confundidos con el realismo mimético de Vargas, creen que Jorge el Mártir es una Estatua Humana Verdadera. Por lo tanto, su nota concluye que el trabajo de Vargas no es arte. El crítico de El Tiempo ha transportado la parafernalia conceptual del mundo del arte al de la vida para hablar no sólo del trabajo de Vargas. Principalmente relaciona una práctica laboral sin fines artísticos, como lo es la realización de Estatuas Humanas de Bogotá, y una práctica artística con fines antropográficos, como la de Vargas. Londoño recurre a un discurso estético muy rudimentario, como es el de la mímesis y cae en la contradicción elemental de no reconocer que en el trabajo de Vargas se realiza otra forma de mímesis que da cuenta de manera realista de un personaje de la calle que es una estatua deshumanizada.

Política, Policía y Arte en la Universidad Jorge Tadeo Lozano

Por Jorge Peñuela

Jacques Rancière es un teórico contemporáneo que está pensando las prácticas estéticas y las prácticas artísticas de nuestros días, las formas de visualizar y las maneras de hacer que configuran nuestro campo de pensamiento. Está despertando inquietudes en nuestras facultades y animando sus discusiones. Ricardo Arcos, en la Universidad Nacional, con su grupo de investigación lo están estudiando; Gustavo Chirolla, en la Universidad Javeriana, hace lo mismo; y no es indiferente en la Facultad de Artes-ASAB, institución en la cual Guilles Deleuze ha animado la imaginación de sus maestros y estudiantes. El aislacionismo de Los Andes no nos desalienta en este diálogo interinstitucional, a pesar de que es la Sede del Premio Nacional de Crítica de Arte, y que por lo tanto debería ejercer mayor liderazgo. El sueño del Premio Nacional de Crítica de Arte está produciendo monstruos.

Aquí falta alguien

Por Jorge Peñuela

La decisión del jurado de la V versión del premio Luis Caballero, es importante porque, como debe ser en un acontecimiento de este orden, manda señales muy claras sobre lo contemporáneo en el arte. Víctor Laignelet, Juan Fernando Herrán y José Ignacio Roca, representan sectores importantes de nuestras prácticas artísticas nacionales; son referentes importantes así sean controversiales y hayan sido controvertidos. Junto con los aportes que ha realizado la crítica, nos dan una idea: intuimos hacia dónde debemos movernos en un futuro cercano: hacia el redimensionamiento de los cuerpos, hacia la transformación sígnica de los lugares públicos, hacia la creación de signos que muestren mayores posibilidades de acción para los hombres y las mujeres de nuestro país.

Señales de progreso en el Pabellón del Bicentenario

Por Jorge Peñuela

Pabellón del Bicentenario es un contraproyecto. Contraproyecto porque no sabe para donde va –no le interesa saberlo de antemano así la intuición intente inducir alguna idea al respecto–; porque sólo quiere recorrer con unos pocos cómplices de carne y hueso algunos lugares en los cuales la palabra fue detenida y enjaulada; porque quiere propiciar en el Parque de la Independencia una escena en que las ideas devengan otra cosa al entrar en contacto con los cuerpos que son desviados hasta allí de sus retículas habituales, para que choquen aleatoriamente y generen todo tipo de discursos. La intuición en esta idea estética es modelar una realidad paralela a la institucional que pronto entrará en acción y se hará sentir en los medios masivos que garantizan la incomunicación….

La libertad en la expresión artística

Por Jorge Peñuela

Ya hemos debatido ad nauseam sobre la administración del Luis Caballero y las propuestas de los artistas, por supuesto, sólo con el ánimo de que no termine como el Premio Botero, sin pueblo, sin crítica, sin esfera pública. Ahora, sobre el Salón de Arte Bidimensional se ha dicho poco porque no es mucho lo que hay que decir, así la convocatoria, con su precariedad conceptual, tenga acogida aún en los artistas colombianos. ¿Para qué organizar eventos que discriminan positiva o negativamente prácticas artísticas? ¿Para salvar de su ruina –supuestamente– a las llamadas –de manera obsoleta– prácticas bidimensionales? ¿Ante el empuje de los nuevos medios, por sí solas aquéllas en verdad no pueden prosperar? ¿El Estado tiene necesidad de implementar pedagogías universitarias para evitar su declive final? ¿Promover sólo la práctica de sus técnicas sin orientación conceptual clara las puede mantener vivas. Yo no creo. El Estado está en libertad de discriminar positivamente algunas técnicas artísticas, lo extraño es que los artistas “bidimensionales” o “tridimensionales” acepten esta discriminación y no exijan estímulos más acordes con las dinámicas contemporáneas del arte, en las cuales se han derrumbado, para bien, las barreras artificiales con que las técnicas artísticas más tradicionales, coartaban la libertad de pensar artísticamente. Fomentar la artesanía es altamente positivo, pero sin mayor amplitud conceptual esto no saca a las prácticas artísticas tradicionales del atolladero en que las ha dejado el empuje de las prácticas contemporáneas como el video y el performance.

Nelson Vergara: Las cuitas del paisaje digitalizado

Por Jorge Peñuela

La video-instalación nos permite apreciar qué hizo López con este espacio. Vergara sembró a través de éste máquinas que proyectan imágenes en varios formatos de video para hacer grata la permanencia del espectador-ciudadano, para estimular la sensibilidad y la curiosidad. Logra que el espectador deambule sin mayor constricción por aquel paisaje tecnocrático que evoca una selva de reproductores de imágenes vacías y sin sentido. No obstante, el estímulo a la sensibilidad es gratuito porque el espectador-ciudadano no siente la necesidad de mirar más allá de la imagen.

El Devenir On Line Para El Premio Nacional De Crítica De Arte

Por Jorge Peñuela

¿Debemos conformarnos con un estímulo otorgado a quienes sólo les interesa la crítica para navidad y como aguinaldo estatal? No lo creo. Al contrario. Debemos repensar cómo debe circular la crítica de arte en Colombia, o considerar si, simplemente, no debe circular como acontece con los productos –algunas veces monumentales, en otras minimalistas– que se han premiado en esta fase pedagógica. En verdad se ha abusado con esta pedagogía, en algunos casos se ha sido muy generoso, en otros, dadivoso. No viene al caso mirar estas pequeñas cosas con el telescopio de la crítica. Basta señalar que la toga con que se inviste ya no le queda.

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