Quantcast

Cómo ser un artista no profesional

Uno de los artículos inolvidables que se han publicado en Momus es How To Be an Unprofessional Artist, donde Andrew Beradini hace una aguda crítica a la profesionalización del campo del arte y, específicamente, su incidencia en el llamado artista emergente. Es también una respuesta a Go Pro: The Hyper-Professionalization of the Emerging Artist, un artículo de David Palmer publicado en ArtNews. 

Bruce Davidson, “USA. New York City. 1959. Brooklyn Gang.” Courtesy Magnum Photos.

A nadie le gusta que lo llamen amateur, diletante, aficionado.

“No profesional” es un insulto fácil.

El profesional siempre hace las buenas movidas, sabe decir lo correcto, citar el nombre apropiado. Controlado y discreto, el profesional nunca se acuesta con la persona equivocada o toma demasiado en la fiesta. Nunca se la pasa lamentándose en las inauguraciones o se queda deprimido en la cama, enfermo o incapaz de moverse. Dicen de los profesionales “tan fácil que es trabajar con ellos” o “tan estrictos, pero tan brillantes.” El profesional aprovecha cada encuentro, hace de cada nuevo conocido un contacto, entrega siempre las cosas a tiempo. Cuando le preguntan sobre su trabajo, sabe qué decir, unas cuantas líneas explicativas y datos de interés para aludir a los abismos de la investigación, los misterios del quehacer. Responde los correos en minutos. Sus PowerPoints son súper claros. Miren su página web, tan limpia, tan moderna, tan pro.

Tú no te sientes así en lo más mínimo.

Tienes hambre, estás cansado, sobrecargado. Tomaste mucho en la fiesta y te acostaste con la persona equivocada, y después con la persona realmente equivocada. No entregaste a tiempo la propuesta, y lo dejaste pasar por un pelo. Los más avispados a tu alrededor se enriquecen y se hacen cada vez más conocidos. Tu dealer te pide que hagas más obras con rojo. “Esos rojos se están vendiendo bien. ¿Qué tal si haces sólo obras con rojo por un tiempo?”

Tus estudiantes faltan a clase por ir a una feria de arte. Los coleccionistas que más te presionan son aquellos que tienen tus deudas de estudiante. Te siguen llamando, tu desearías poder hacerles un canje con un dibujo. Tardas varios días en responder el más simple correo. Tu página web, si existe, está en ruinas.

Te haces preguntas. Dudas. Cambias de estilo, de medios, de ciudad. Experimentas, fallas. Una y otra vez.

No profesional significa “estar por debajo o contrario de los estándares de una ocupación remunerada”. ¿Quien crea estos estándares? A todos les pagan? Bien? Ser artista es un trabajo, o es algo más? Quien impone estos estándares? Quieres ser estandarizado?

Arte y éxito

Es tan fácil mezclar estas dos palabras en el término “profesionalismo”. Saca el currículo de un artista reconocido y revísalo desde el inicio. ¿Acaso el éxito se ve como una escultura dispuesta en las afueras del Palacio de Versalles? ¿Es una bienal, un premio o el dealer de una galería prestigiosa? ¿Es la portada de una revista, un grueso y sustancioso catálogo de retrospectiva?

[…]

El camino está claro para el profesional. Título en Bellas Artes, Máster en Bellas Artes, Museo, Cinco Cosas que Cada Artista Debe Saber para Entrar en una Galería. Diez Tips para Lucirte en tu Studio Visit. Tres Pasos Totalmente Simples para ser una Estrella del Arte. Añádele una cita de un profesor, un premio por aquí, una residencia por allá.

Para el profesional, no todo está tan claramente definido. Como escribió Charles Bukowski, la distancia más corta entre dos puntos suele ser intolerable.

No es que los artistas no deban recibir dinero por su labor, pero debemos rechazar la asignación de valor y precio basados específicamente en lo vendible o la validación institucional. El sistema siempre buscará tragarnos. Debemos resistirnos a la eficiencia de la maquinaria con la suavidad de nuestra humanidad. El ser poco profesionales está asegurando nuestro derecho a ser humanos en contra de ésta máquina.

Frágil, débil, dudoso, torpe, ser no profesional es simplemente ser humano. Esto no significa actuar sin ética, honestidad o amabilidad básica. Estas cualidades pueden existir independientemente de cómo intercambiemos nuestro tiempo por dinero.

El profesionalismo hace de una persona una marca. Los cínicos piensan que esto ya ha sucedido: nuestros movimientos más sutiles siendo revisados para promoción personal, nuestras declaraciones y fotografías que compartimos con otros han sido capitalizadas y convertidas en marca, la auto-conciencia como un comercio. Y así otros traten de profesionalizarte, reducen tu espíritu a un eslogan, un producto, un logo, no tienes que hacerte esto a ti mismo.

Si bien vivimos en el capitalismo, no tenemos que estar acomodados dentro de sus alienaciones sistemáticas, divisiones, inequidades, reducción de todos los valores a valores de mercado.

 

Texto completo aquí

 

Traducción de esferapública del artículo publicado en Momus

 

12.309 consultas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *