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Arte, religión y política

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En estos días circuló en este foro una carta muy interesante del teórico del arte Guillermo Vanegas, dirigida al Papa Benedicto XVI donde interpela sus palabras enunciadas el sábado 21 de noviembre frente a 250 artistas entre los que se encontraban el video artista Bill Viola y el arquitecto Santiago Calatrava. Estos artistas parecen estar de acuerdo con las palabras del Sumo Pontífice quien insiste que el arte hoy está lejos de un cierto ideal de belleza que sin duda ya no se reclama de una cierta espiritualidad. A tal cuestionamiento Vanegas le pregunta en su misiva al Papa:

“Permítame preguntarle por qué dice usted que “la belleza de que se hace propaganda es ilusoria y falaz, superficial y deslumbrante hasta el aturdimiento y, en vez de hacer salir a los hombres de sí mismos y abrirles a horizontes de verdadera libertad atrayéndoles hacia lo alto, los aprisiona en sí mismos y los hace aún más esclavos, faltos de esperanza y de alegría”. Me inquieta un poco el hecho de que su recomendación implique una descalificación –general y de hecho-, en contra de expresiones que no quepan en el marco planteado por usted. Incluso, pienso en los efectos que esta postura tendrá dentro de la comunidad católica. Por ejemplo, me gustaría saber si usted consideró que su posición puede inspirar reacciones refractarias por parte de feligreses que se acerquen a una exhibición artística y utilicen la perspectiva de evaluación que usted enseña sobre el arte, para invalidar alguna obra que no se ajuste a los parámetros mencionados hoy en la Capilla Sixtina.” (1)

cura cattelan

Cattelan

En su comunicado el Papa reconoce el papel desempeñado por la Iglesia como garante del arte y el arte como parte importante dentro de ese diálogo con Dios y de la palabra divina en el mundo. En su texto el Pontífice hace referencia a esos grandes artistas que han logrado recordarnos que el arte es una manifestación de Dios en la tierra y recuerda la palabras de dos de sus antecesores quienes intentaron restablecer el lazo en ese momento frágil entre la Iglesia y los artistas:

“Significativas circunstancias enriquecen este momento. Recordamos los diez años de la Carta a los Artistas (2) de mi venerado predecesor Juan Pablo II. Por primera vez, en la vigilia del Gran Jubileo del Año 2000, ese pontífice, también él artista, se dirigió directamente a los artistas con la solemnidad de un documento papal y el tono amigable de una conversación entre “los que con apasionada entrega –como reza la dedicatoria– buscan nuevas ‘epifanías’ de la belleza para ofrecerlas al mundo a través de la creación artística”. El mismo Papa, hace ya veinticinco años, proclamaba patrono de los artistas al beato Angélico, presentándole como un modelo de perfecta sintonía entre fe y arte. Pienso también en el 7 de mayo de 1964, hace 45 años, cuando en este mismo lugar se realizaba un histórico evento intensamente querido por el Papa Pablo VI para reafirmar la amistad entre la Iglesia y las artes. Las palabras que pronunció en aquella circunstancia resuenan todavía hoy bajo la bóveda de esta Capilla Sixtina, tocando el corazón y el intelecto. “Nosotros os necesitamos –dijo–. Nuestro ministerio necesita vuestra colaboración. Porque, como sabéis, nuestro ministerio consiste en predicar y hacer accesible y comprensible, es más, conmovedor, el mundo del espíritu, de lo invisible, de lo inefable, de Dios. Y en esta misión… vosotros sois maestros. Es vuestro oficio, vuestra misión; y vuestra arte consiste en aferrar del cielo del espíritu sus tesoros y revestirlos de palabra, de colores, de formas, de accesibilidad” (Enseñanzas II, [1964], 313). Era tanta la estima de Pablo VI por los artistas que le llevó a manifestar expresiones verdaderamente audaces: “Y si nos faltara vuestra ayuda -seguía diciendo–, nuestro ministerio se haría balbuciente e incierto, y tendría necesidad de hacer un esfuerzo, diríamos, para ser artístico en sí mismo, es más, convertirse en profético. Para alcanzar la fuerza de la expresión lírica de la belleza intuitiva, necesitaría hacer coincidir el sacerdocio con el arte” (Ibídem, 314). En aquella circunstancia, Pablo VI asumió el compromiso de “restablecer la amistad entre la Iglesia y los artistas”, y les pidió hacer lo propio y compartirlo, analizando con seriedad y objetividad los motivos que habían turbado esa relación, asumiéndose, cada quien con valentía y pasión, la responsabilidad de un renovado y profundo itinerario de conocimiento y de diálogo, de cara a un auténtico “renacimiento” del arte en el contexto de un nuevo humanismo”.

MaurizioCattelan-Him

Cattelan

No deja de sorprendernos estas palabras provistas indudablemente de un gran tinte político que nos hace recordar que la Iglesia no ha abandonado su misión evangelizador a y el arte bien lo sabemos juega aquí un papel fundamental, tal y como sucedió en la Época Colonial (impregnada del Medioevo) donde el arte era un elemento alfabetizador. Increíbles semejanzas se encuentran en el arte con una carga ideológica marcada como lo era el Realismo Socialista en la primera mitad del siglo XX: el “papa de los comunistas” Lenin, sabía el papel fundamental que juega el arte en la “educación del pueblo”. Es conocido su pasión y conocimiento por el arte y la literatura donde el cine ocupa un lugar fundamental: Lenin al ver los primeros episodios de Intolerancia (1916) película de David W. Griffith, ordena a su comisionado de Educación Lunacarski nombrar a Griffith patrón del cine soviético, pues descubrió en el artista la genialidad para vehicular las ideas del partido si esté aceptaba tal denominación. Cosa que no sucedió para decepción de Lenin. El poder, político y religioso saben perfectamente lo que puede el arte. El uno como el otro apoyados en la creencia logran instaurar su propia fe, en unos la fe en el pueblo y en otros la fe en Dios. Pero como dice el filósofo Pierre Legendre (3) ambos son extremadamente creyentes. Quizá esa fue la juntura que Walter Benjamin trató de poner en evidencia. Pero bueno eso es otro asunto que nos desvía de nuestro propósito.

Ferrari

La Civilización Occidental y Cristiana. Le Ferrari

La iglesia sabe perfectamente que en estos tiempos de crisis de su institucionalidad, el arte puede seguir jugando un papel fundamental. De hecho uno de sus mayores apóstoles-artista es Mel Gibson quien en el 2004 puso al aire su película “La pasión de Cristo” la cuál despertó una gran polémica por su carga ideológica y antisemita según la comunidad judía. Sin embargo frente a esta cruzada ciertos artistas responden con arte: quizá uno de los más críticos es el artista italiano Mauricio Cattelan quien con su obra logra cuestionar el papel desempañado por la iglesia: El Papa Juan Pablo II aplastado por un meteorito, un cura de rodillas con un misil que le sale de la boca, y Hitler de rodillas listo como para recibir la sagrada comunión. Otro de esos artistas es bastante polémicos que sin duda no hicieron parte de esos 250 artistas invitados al vaticano es Leo Ferrari (4) quien en 1965 presentó su obra “La Civilización Occidental y Cristiana” donde Cristo está crucificado en un bombardero de la armada de los Estados Unidos. Estos dos artistas se caracterizan por un nuevo realismo donde la postura crítica es evidente. Otros artistas como el colombiano José Alejandro Restrepo, no critican directamente a la Iglesia en si como institución sino al papel que la religiosidad y la creencia han jugado en contextos como el nuestro (5).

Para la iglesia parece no tener sentido el esfuerzo de filósofos como Nietzsche, quien insistía en el cuestionamiento del platonismo, que precisamente insistía en la separación del cuerpo y el alma donde el mundo ideal predomina sobre el material. Benedicto XVI al referirse al genio de Miguel Ángel, olvida o finge no saberlo, que el artista fue uno de los pioneros en tratar de lograr la libertad e independencia del artista y su obra del yugo de tiranos como el Papa León X y el Papa Julio II, quienes le obligaron prácticamente a pintar y a esculpir lo que hoy reconocemos como una de las obras más grandes de la historia del arte. En cartas a su hermano: Miguel Ángel decía: “Vivo aquí en gran angustia y con la mayor fatiga corporal; no tengo amigos ni los busco. Ni siquiera tengo tiempo bastante para comer lo necesario.” A su padre le decía “Vivo de una forma sórdida, sin reparar ni en la vida ni en los honores –es decir, en el mundo- y padezco las mayores privaciones e innumerables aflicciones y temores”. Y a amigos les escribía ya en su vejez lo siguiente: “Soy un hombre pobre y de poco mérito, que sigue trabajando en el arte que Dios me dio, para alargar mi vida lo más posible.” “La pintura y la escultura, el trabajo y la buena fe, han sido mi ruina y ando continuamente de mal en peor. Mejor me hubiera sido dedicarme a hacer cerillas en mi juventud! No tendría tal angustia del alma”(6).

San Bartolomé de El Juicio Final de Miguel Ángel Capilla Sixtina
San Bartolomé. El juicio Final. Miguel Angel

Tal angustia del alma sin duda Buonarotti la representó en la angustia del cuerpo en los “condenados” del Juicio Final y de la serie de los “esclavos” del monumento funerario para el Papa Julio II. Pero el artista en un gesto como el de Cattelan y de Ferrari, logró burlarse del Papa cuando le pintó en la Capilla Sixtina desollado por San Bartolomé, a quien precisamente sus acciones fueron excluidas del Nuevo Testamento, en la misma Capilla que hoy Benedicto XVI celebra con entusiasmo el retorno de la belleza, frente a los ojos enceguecidos de aquellos que aún no han querido aceptar que también existe una Estética de la fealdad (Karl Rosenkranz, 1853), y una Historia de la fealdad (Umberto Eco, 2007).

restrepo

Job II. José Alejandro Restrepo

Hablar de belleza en un mundo cada vez más innoble es una verdadera aberración. Recuerdo una obra de Bill Viola que presencié en la Capilla Saint- Louis de la Salpetrière, en el otoño del 98 París. Verdaderamente reveladora e interesante sin lugar a dudas. Dos años después de esa experiencia yo escribía una reflexión que me suscitó el verla: “La imagen del hombre, lo elimina por completo. Ya no es el hombre que está presente. El está ausente, aunque la representación simule su presencia. La imagen del hombre es la presencia de la ausencia. Bill Viola es uno de los precursores del vídeo arte y uno de sus mejores exponentes en la actualidad” (7); y hoy nueve años después de haber escrito esto yo agregaría, “Bill Viola, uno de los más fieles seguidores de las leyes del Vaticano”. No obstante este artista deja de ser uno de los más importantes de la contemporaneidad. Pero tal postura no deja de abrir ciertos interrogantes frente a las artes que una vez más se acercan más a la inmaterialidad, es decir a la divinidad, dejando de lado todo materialismo y por ende todo contacto con el cuerpo y con su material finitud. El arte sin lugar a dudas sigue revelando las contradicciones del mundo en el que vivimos.

Ricardo Arcos-Palma. Bogotá, 22 de noviembre del 2009.

http://criticosvistazos.blogspot.com/2009/11/vistazo-critico-79-arte-religion-y.html

Notas:

(1) Vanegas, Guillermo. Hacia Benedicto XVI (Con disculpas).Esfera Pública.

http://esferapublica.org/nfblog/?p=6415

(2) Pablo II: Carta a los artistas.

http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/letters/documents/hf_jp-ii_let_23041999_artists_sp.html

(3) Legendre, Pierre. La fabrique du l’homme occidental. Arte editions. Mille et une nuits. París 1996.

(4) Peñuela, Christian. León Ferrari, tocado por Dios. En Vistazos Críticos Transversales. http://criticosvistazos.blogspot.com/2009/02/vistazo-critico-transversal-26-leon.html

(5) Arcos-Palma, Ricardo. Violencia, imagen y creencia. Vistazo crítico a la obra de José Alejandro Restrepo. Vistazos Críticos, EL Tiempo. Digital.

http://www.eltiempo.com/participacion/blogs/default/un_articulo.php?id_blog=4036597&id_recurso=450008667

(6) Rudolf y Margot Wittkower. Nacidos bajo el signo de Saturno. Madrid: Cátedra 2004. p. 78.

(7) Arcos-Palma, Ricardo. De la mirada al vistazo. El desdoblamiento del punto de vista. Ensayo & Error. Revista del pensamiento crítico contemporáneo. Aõ 5, N° 7. Abril 2000. p. 208.

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15 Opiniones sobre Arte, religión y política

  1. carlos salazar 2009/11/24 at 2:02 am

    El odio a la belleza…¿Un trauma de la primera infancia?

    A un centenar de bebés de apenas dos días les mostraron simultáneamente pares de imágenes de caras lindas y feas. Al momento de dirigir la vista, las lindas se llevaron todas las miradas. El estudio no contempla el tipo de bebá que pudo ser Arcos Palma que prefirió con ahinco las caras feas pues las bonitas le parecieron aberrantes. ¿Arcos prefirió, a diferencia de ellos, Vivaldi al revés? Y más tarde, escribir al revés?

    CÓMO LA BELLEZA FASCINA DESDE EL NACIMIENTO
    Por Tim Radford.

    “Los bebés nacen con una inclinación natural por la belleza. Según un estudio realizado por el doctor Alan Slater, un psicólogo de la Universidad de Exeter, Inglaterra, los chicos que recién nacen optan por mirar un rostro atractivo en lugar de uno que no lo es. Esto tal vez indique que los seres humanos tienen una preferencia innata por la belleza.

    En un festival de ciencia que comenzó el domingo pasado en Exeter, el doctor Slater relató su experiencia: presentarle a cerca de 100 bebés recién nacidos, de un promedio de apenas 2 días y medio de vida, una elección fotográfica entre dos grupos de rostros. Ambos habían sido creados por computadora a partir de una cantidad de rostros de voluntarios y en base al consenso psicológico generalizado hoy en día de que los rostros con facciones que se acercan al promedio humano en cuanto a tamaño y forma generalmente se consideran atractivos.

    Ya se había observado anteriormente que, frente a dos caras diferentes, los bebés de pocos meses de edad pasan más tiempo mirando el rostro más atractivo. También se había sugerido que los seres humanos crean su concepto de belleza en base a un “promedio” de todos los rostros que ven. “Pero ahora observamos exactamente el mismo efecto en los bebés recién nacidos”, dijo el doctor Slater. “Los recién nacidos van a mirar la cara más atractiva que tengan enfrente”.

    “La agudeza visual -la capacidad para detectar los detalles finos- no es perfecta en los bebés, pero tampoco es tan mala, y el bebé empieza a entender el mundo visual desde el princpio”, dijo Slater. “Uno les puede mostrar pares y pares de caras y siempre van a mirar las más atractivas, lo cual nos lleva a la conclusión de que los bebés nacen con una representación bastante detallada del rostro humano que les permite detectar y reconocer caras. Es decir, esta condición de atractivo reside en el cerebro del bebé recién nacido desde el momento del nacimiento y, probablemnte, incluso antes”.

    De todas maneras, los bebés criados en situaciones normales siempre se sienten muy atraídos por sus madres, no importa si éstas son atractivas o no. También prefieren escuchar la voz de la mamá por sobre la de una extraña que se le parezca.

    Los bebés poseen además gusto musical. “Si se les pone Vivaldi les encanta, pero si se les pone Vivaldi al revés, no les gusta mucho que digamos.”

    http://www.guardian.co.uk/science/2004/sep/06/science.research2

  2. Ricardo Arcos-Palma 2009/11/24 at 10:24 am

    Physica curiosa o la fascinación por la fealdad

    Antes de responder a nuestro querido defensor de la belleza, de una cierta belleza, debo realizar una pequeña corrección al último párrafo de mi texto, donde por error digo sobre Bill Viola “No obstante este artista deja de ser uno de los más importantes de la contemporaneidad”. En realidad la frase es “Por ello, este artista no deja de ser uno de los más importantes de la contemporaneidad”.

    “Hablar de belleza en un mundo cada vez más innoble es una verdadera aberración. Recuerdo una obra de Bill Viola que presencié en la Capilla Saint- Louis de la Salpetrière, en el otoño del 98 París. Verdaderamente reveladora e interesante sin lugar a dudas. Dos años después de esa experiencia yo escribía una reflexión que me suscitó el verla: “La imagen del hombre, lo elimina por completo. Ya no es el hombre que está presente. El está ausente, aunque la representación simule su presencia. La imagen del hombre es la presencia de la ausencia. Bill Viola es uno de los precursores del vídeo arte y uno de sus mejores exponentes en la actualidad” (7); y hoy nueve años después de haber escrito esto yo agregaría, “Bill Viola, uno de los más fieles seguidores de las leyes del Vaticano”. Por ello, este artista no deja de ser uno de los más importantes de la contemporaneidad. Pero tal postura no deja de abrir ciertos interrogantes frente a las artes que una vez más se acercan más a la inmaterialidad, es decir a la divinidad, dejando de lado todo materialismo y por ende todo contacto con el cuerpo y con su material finitud. El arte sin lugar a dudas sigue revelando las contradicciones del mundo en el que vivimos.”

    Ahora bien, sobre la pertinencia de lo bello y lo feo en la contemporaneidad, tengo que afirmar, que en un mundo como el nuestro, se necesita de la belleza, claro qué sí, eso es incuestionable, pues, ¿A quién no le gusta una persona bella, o “un bel homme”, o un cuadro como el de nuestro querido artista Salazar cuya obra está clasificada, según la última encuesta mundial, entre las 10 más bellas del mundo? No, mentira, esto último es una broma.

    En un mundo que clama belleza, vende belleza, anhela belleza, construye belleza con operaciones faciales y cirugías plásticas entre otras, que como dice mi amiga Paula Sibilia(1), terminan manifestando el pavor a la carne, a los accidentes de la carne, a la vida misma, resta repensar su aparente contrario: la fealdad que es inherente a la belleza (no aseptizada que defienden unos entre ellos Salazar), pues, como dice Umberto Eco a propósito de la belleza, esta es algo más que un criterio estético:

    “A menudo la atribución de belleza o fealdad se ha hecho atendiendo no a criterios estéticos, sino a criterios políticos y sociales. En un pasaje de Marx (Manuscritos económicos y filosóficos de 1844) se recuerda que la posesión de dinero puede suplir fealdad: “El dinero, en la medida en que posee la propiedad de comprarlo todo, de apropiarse de todos los objetos, es el objeto por excelencia… Mi fuerza es tan grande como lo sea la fuerza del dinero… Lo que soy y lo que puedo no está determinado en modo alguno por mi individualidad. Soy feo, pero puedo comprarme la mujer más bella. Por tanto, no soy feo, porque el efecto de la fealdad, su fuerza ahuyentadora, queda anulado por el dinero. Según mi individualidad, soy tullido, pero el dinero me procura veinticuatro piernas: luego, no soy tullido… ¿Acaso no transforma mi dinero todas mis carencias en su contrario?”. Basta, pues [continúa Eco], aplicar esta reflexión sobre el dinero, al poder en general y se entenderán algunos retratos de monarcas de siglos pasados, cuyas facciones fueron devotamente inmortalizadas por pintores cortesanos, que desde luego no pretendían destacar demasiado sus defectos, y hasta hicieron todo lo posible por refinar sus rasgos.”(2)

    En efecto, la fealdad como la belleza, han cohabitado, nadie puede negar eso. El referente musical de Carlos Salazar es muestra indiscutible de su postura frente al mundo, bastante reducida por cierto: Vivaldi es el cliché perfecto del buen gusto. Sin duda Salazar considerará una composición de Luigi Nono, “Prometeo” (1984) por ejemplo (3), una cosa nada bella para los oídos del buen gusto. Algo horrible, pero acaso los lamentos de prisioneros son bellos? Escuchemos a Nono, por ejemplo “El canto suspendido” (1956), donde el compositor italiano denuncia de los horrores del fascismo y entenderán a qué me refiero.

    De otra parte, Salazar demuestra una vez más su incapacidad a debatir con ideas concretas un problema expuesto, en este caso, la carta de Guillermo Vanegas que yo retomo para hablar de la relación: arte, religión y política. Nuestro querido artista, una vez más personaliza el asunto y se sale por las ramas: “hors sujet” decimos los académicos y el despistado se raja pues se ha salido del tema.

    Su ejemplo me hace pensar en la teoría evolucionista, explotada por los médicos nazis, como Josef Mengele, quien junto con su equipo de “sabios” fueron juzgados en 1947 en el conocido Juicio de los doctores, que entre otras cosas, eran amantes de un cierto ideal de belleza ya decante entrado el siglo XX, como la historia del arte, la sociología del arte y la teoría crítica lo han demostrado con creces.

    Pero bueno, para recentrar el debate y dignificarlo, y si es que Salazar es capaz de asumir tal empresa, lo invito a que diga algo interesante sobre las obras de León Ferrari y/o Mauricio Cattelan, por ejemplo, que no hicieron parte de la comitiva papal. O que nos diga ¿Sí estas obras son bellas o no solo son? O ¿a qué tipo de belleza se refiere el Papa Benedicto XVI? El retrato de Carlos II de España pintado en 1962 por Luca Giordano es sin duda bello, pero ¿el monarca en realidad lo era? Sin duda a Carlos Salazar y a los defensores de una belleza aséptica les parecerá el cuadro, de Bartolomeo Passerotti del siglo XVI, horrible (ver imagen) o los “Niños ahorcados” (2004) de Mauricio Cattelan son sin duda horribles para el Vaticano, y quizá para cualquier paseante que los vio colgados de un árbol en una calle de Milán, pero podemos preguntarnos luego de siglos de intentos de emancipación del arte, que ¿el arte debe seguir maquillando la realidad, embelleciéndola? La película de Costa Gavras “Amén”(2002), por ejemplo es sin duda digna de la sentencia del vaticano pues no defendería una cierta belleza del encubrimiento. Este es el verdadero problema que se discute aquí.

    Cuando enuncié en mi texto, que hablar de belleza en mundo cada vez más innoble es un verdadera aberración, me refiero a que, así las flores más hermosas crezcan en la podredumbre como las Calalilis, la belleza no puede encubrir el horror y la fealdad. Pues bien sabemos que la belleza, manipulada ideológicamente y por ende políticamente, (religiosamente agregamos para ser coherentes con mi propósito) tiende a este encubrimiento.

    Así pues, y este es un punto de vista totalmente personal, el arte que no necesariamente esté enmarcado dentro de los cánones de belleza dictados por el Vaticano & Compagny, sigue siendo arte, más aún cuando este se atreve a contestar esas mismos cánones. Voilá, esa es la cuestión que está en discusión, cuando Guillermo Vanegas envió esa magnífica carta al Papa.

    (1) Sibilia, Paula. El hombre postorgánico. Buenos Aires: FCE 2005.

    (2) Eco, Umberto, Historia de la Fealdad, Barcelona: Lumen, 2007.

    (3) Frangmento de Prometeo de Luigi Nono:
    http://www.youtube.com/watch?v=0OMRdnOxIlQ

  3. Java-lee García 2009/11/24 at 12:29 pm

    No se puede comparar la sublime fealdad de los personajes de Pieter Bruegel (por ejemplo) con los feísmos que proponen algunos artistas de charco aceitoso bogotano(por ejemplo).

    Tampoco se puede comparar las obras de M. Cattelan – donde existe un trabajo elaborado de imágenes – con las ocurrencias transgresivas de último momento que abundan hoy.

    Lo lamento Ricardo: las bellas y sublimes ocurrencias de Maurizio Cattelan está más del lado de la escultura histórica que del lado de Bruguera y cia.

  4. Ricardo Arcos-Palma 2009/11/24 at 9:48 pm

    De acuerdo Dimo (Java-lee) las comparaciones no son relevantes. De hecho nadie esta comparando a esos artistas. Al menos eso yo no lo hago en mi texto. La imagen que envié no es de Peter Brueghel, sino de Bartolomeo Passerotti. De otra parte, no estoy de acuerdo con su juicio bastante despectivo (charco aceitoso) dice usted, de la producción artista local, entre las cuales, por supuesto no está Bruguera por ser cubana y valga la pena decir algo, así su performance no haya sido un éxito, desde mi punto de vista (puedo estar equivocado) su obra en general es bastante interesante, por lo que descalificar a la artista de un sólo tajo me parece atrevido. Hay que tener más precaución al lanzar generalidades, como las que usted hace. Y bueno lo de Cattelan, ya que lo mencionó, no cree que él estaría fuera de lo que el Papa Benedicto XVI denominó “La verdadera belleza”?

    Por lo que he podido ver de sus intervenciones tanto en la carta publicada por Vanegas, como por este texto, usted defiende esa “verdadera belleza”. Vuelvo he insisto la belleza es indispensable, así como la fealdad pero hablar de “verdaderas” bellezas, apoyado en Platón, aquél que insistía en la separación del Bien y del Mal, del Alma y la Cuerpo, del Intelecto y la Sensación, ya no tiene sentido hoy.

    Les comparto otra imagen, esta vez de Inocencio X retomado por Bacon, a partir del cuadro de Velasquez. También estará fuera de la verdadera belleza? Quizá, por lo tanto, Bacon no deja de ser artista al no ser cortesano.

  5. Java-lee García 2009/11/24 at 11:59 pm

    Cuando digo que no se puede comparar una cosa con la otra quiero decir que no es justo que actualmente se utilicen las investigaciones en ciencias humanas provenientes como usted dice de ´´la historia del arte, la sociología del arte y la teoría crítica´´ para que los artistas de hoy, carentes de talento y de ética, justifiquen sus patinazos caricaturescos reivindicando las podredumbres del mundo como grandes reflexiones.

    Estoy de acuerdo con ud en que no existe una única belleza. Lo que existen son modos de representación de diferentes tipos de belleza, no una sola. Un cuadro de Francis Bacon, una melodía de Black Metal o una película de vampiros pueden llegar a ser obras bellas.

    Obviamente por cada 2000 pinturas feas existe una bella, por cada 10000 performances políticos desagradables existe una acción plástica metafísica y admirable. Es decir los feísmos siempre han existido en el arte y todos sabemos que son más fáciles que hacer algo bello, pero claro ahora no los llaman feísmos sino ´´antihegemonismos´´ y todos los otros rótulos del momento.

    Por otra parte, esto de pensar la historia del arte occidental que va desde el siglo XV hasta el siglo XIX como establecida bajo una única visión de lo bello que luego amaron los Nazis es más que reductor.

    Pero me parece más atrevido aún – como usted mismo dice – que el que quiera hablar de belleza en el arte se le insinue que es próximo a los Nazis como usted y otro estudiante lo hacen. Esto si raya en el delirio. ¿Entonces porque a los nazis les gustaba la escultura, y andar en carro, tenemos que odiar las esculturas, y no montar en carros?

    No he dicho que esa pintura que usted muestra sea de Bruegel.

    Sobre el apoyo a artistas como Bruguera, pues por eso es que el arte contemporáneo está como está: una cueva de farsantes sostenida entre otras por la academia. Eso no es ningun secreto ya.

    Sobre las generalizaciones que hago no entiendo qué problema tienen. Están hechas en un comentario suelto y no en un texto con rasgos académicos donde se afirma sin ninguna justificación que ´´Hablar de belleza en un mundo cada vez más innoble es una verdadera aberración.´´

    Claro usted da la explicación después pero esa aclaración debe ir en el mismo texto. Sino no vale.

  6. Ricardo Arcos-Palma 2009/11/25 at 11:56 pm

    Bien, bien, ¿y sobre su posición frente a la “verdadera belleza”? Si usted considera que hablar de la historia del arte “occidental” en este debate es reductor, ¿será acaso reductor pensar que la Iglesia, institución católica, apostólica y romana no es occidental? Indudablemente estamos hablando de occidente, lugar geográfico del cual hacemos parte, sociológicamente e históricamente hablando. O ¿estamos quizá en el extremo oriente? No lo creo.

    Si desea otros ejemplos sobre de arte, que pongan de relieve la predominancia de la “verdadera belleza” papal, sobre la “falsa belleza” o fealdad, remontémonos a la época de la conquista: aventura política, comercial y religiosa valga la pena recordarlo, u ¿olvidó usted esa imagen, que se ondeaba en el velamen de las carabelas que zarparon hacia nuevas tierras? Si no la recuerda, se la pongo de manifiesto: una cruz.

    En esa época el ideal de belleza de la España Católica, aún enraizado en el Medioevo e impregnado de un claro neoplatonismo, no podía aceptar ni concebir, obras de arte (con carácter ritual) como el de las de las esculturas Tumaco; porque representaban figuras verdaderamente eróticas. Y el cuerpo, “esa prisión del alma” según Plotino, encarnaba todos los males y por lo tanto era el terreno ideal de todos los pecados. Por lo tanto estas obras en su mayoría fueron destruidas.

    Ahora bien, no se trata de achacarle todos los males a la Iglesia. A ella se le debe varias cosas importantes indiscutiblemente. Pero en este caso, estamos hablando de algo muy preciso: el papel que ejerce la Santa Institución, en el desarrollo de las artes. Si no es así, me puede explicar usted ¿cuál es el interés del Vaticano en este asunto que nos ha puesto a elucubrar, en un país, lejano, pero tan cerca al mismo tiempo gracias a las leyes divinas que aún rigen y gobiernan en el país del “Sagrado Corazón” como Colombia? O ya se le olvidó que en nuestro contexto por aquellos años cuarenta del siglo pasado, un “insigne” gobernante conservador quien tenía un respaldo de la iglesia enorme, defendía una cierta estética, en los mismos términos que hoy lo hace el Papa Benedicto XVI. Me refiero indudablemente a Laureano Gómez y su defensa del “verdadero arte” en clara oposición al expresionismo, el cual consideraba por supuesto horrible. Este personaje no podía aceptar la obra de Débora Arango enmarcada dentro esa estética de la fealdad (ver imagen).

    Por todo lo anterior, seguir defendiendo hoy la “verdadera belleza” con ingenuidad y falta de conocimiento de las complejidades históricas que eso implica, es algo absurdo (espero sea su caso), pero hacerlo con conocimiento de causa es absolutamente aberrante.

  7. Java-lee García 2009/11/26 at 9:57 am

    Pienso que hay que precisar: Occidente no es un lugar geográfico como usted dice. Si recuerda, en Francia y en Europa del norte (imagino que ud. lo sabe), la mayoría de la población de a pie está convencida de que Occidente es únicamente Europa.

    En Colombia y en América del sur, en general los medianamente cultos (somos pocos) consideramos que pertenecemos a Occidente. Incluso por reivindicar esa pertenencia muchos hablamos de teoría crítica (europea) de sociología (alemana), de postmodernismo (francés), citamos a Umberto Eco (italiano). Finalmente hacemos alusión a la última tendencia en el arte contemporáneo mundial que en Colombia debemos adoptar.

    De esa forma desde las universidades y museos (de inspiración europea) continuamos la misma tendencia de los españoles informando a la población autóctona sobre la sumisión que debemos tener a la cruz. ¿Listo?.

    Pero ¿qué es Occidente? Tiene que ver con una región geográfica: Europa, una religión: el cristianismo, una filosofía: la ilustración, un sistema económico: el capitalismo. Y sin embargo no podemos reducir el concepto a ninguna de estas manifestaciones. Occidente es un fenómeno de civilización. Siendo judeo – helénico – cristiano, Occidente es un paradigma de contornos geográficos imprecisos según las épocas y las ideologías en juego.

    De otra parte, yo no he dicho que crea en una ´´verdadera´´ belleza, como usted me adjudica. Claro que sí pienso que existe un sustrato biológico que hace que el ser humano sea propenso a inclinarse hacia ciertas cualidades visuales de algunos objetos: ritmo, simetría, luminosidad, por citar unos ejemplos.

    Que las imágenes cristianas tengan esas cualidades al igual que las tienen las obras de la cultura Tumaco, hace que podamos hoy valorar y disfrutar de una infinita diversidad de cánones de lo bello.

    Que en otras épocas el énfasis ideológico que se imponía a las imágenes haya llevado a destruir las de otras culturas solo indica que los conquistadores eran en su mayoría unos barbaros. Pero eso no significa que no hubiesen entre ellos unos que supieran apreciar los objetos de las culturas autóctonas como objetos bellos. Si no, no hubiera quedado nada de lo que hay aún. Por ejemplo en el Museo del oro, muchas de las piezas seguramente fueron resguardas por personas de siglos pasados que entendían perfectamente su valor estético y cultural, como usted o como yo.

    Sobre la idea de que lo bello depende de la cultura, pues es una verdad de a medias, porque se pueden identificar similitudes de objetos que han sido apreciados como estéticos al interior de diferentes culturas y que permiten establecer similitudes formales entre ellos.

    Sobre la idea de que la belleza es una construcción individual y que para alguien puede ser bello lo que para otra persona es feo pues tiene algo de cierto, pero se ha exagerado mucho ese punto. Existen más coincidencias que diferencias, sino sería imposible la comunicación y los valores comunes.

    Considerar la salida de la norma como portadora de reflexiones no implica que la anormalidad tenga necesariamente algún valor artístico por más teoría crítica que se le meta.

    Agradezco el debate, permite aprender.

  8. Rubén 2009/11/27 at 9:56 am

    Lo reduccionista es aceptar los términos en los que Ratzinger plantea el debate (lo bello versus lo feo) como si no hubiese otras categorías (lo abyecto, lo sublime…). La pataleta de un colombiano que reivindica lo culto que es a la hora de exigir su entrada en el club de Occidente es simple autoodio, apología de la asimilación cultural y evidente complejo de inferioridad. Muy triste.

  9. Francisco Pulgarín 2009/11/27 at 11:19 am

    ¨La mayor estafa de la historia¨ Un artículo en El Espectador sobre el tema de lo belleza en el arte. Retoma las ideas de este debate:

    http://elespectador.com/columna174402-mayor-estafa-de-historia

  10. Juan Bernadó 2009/11/27 at 5:17 pm

    TEXTO DE JUAN FRANCISCO CABRERA, El cual encuentro pertinente dentro de este debate, sobre estética:

    “Los poderosos creen que al quitar a Dios del medio, no sólo borran los valores, sino también el sentimiento de culpa. La Iglesia es esa detestable institución que intenta transmitirme lo que Dios piensa. Como Juan el Bautista que acusaba a Herodes por sus inmoralidades. La solución fue cortarle la cabeza… ¿pero borró así el sentimiento de culpa, o sumó acaso una culpa más? ¿Dónde está ahora Juan? ¿Y Herodes?

    ando en Dinamarca se publicaron caricaturas que en parte mostraban la realidad de un Islam violento (una de sus facetas; la otra es sin duda de paz), Occidente reaccionó defendiendo la libertad de expresión a mansalva. Cuando el Papa expone la misma realidad, en aras de lograr paz, expresando que una religión violenta se encuentra lejos de Dios, Occidente lo tilda al menos, de desubicado, y en el mundo musulmán se mata a cristianos para protestar por tan ajustadas observaciones.

    La “tolerancia” motivó en España a la directora del Instituto de Mijas a retirar el nacimiento de la escuela y botarlo a la basura, para no herir sentimientos de nadie! El Foro Andaluz de la Familia le otorgó a esta “maestra de la tolerancia” el Premio Herodes 2006, con el que se quiere identificar acciones contra la infancia que ponen en peligro valores básicos en los que se sustenta la sociedad, construida sobre las actitudes de respeto, tolerancia y diálogo.

    LO QUITARON ASI TAN FÁCILMENTE A DIOS DE SUS VIDAS, VEAMOS QUE NOS DICE EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA CON RESPECTO AL QUE ES “EL QUE ES”,

    ES VERDAD Y AMOR214 Dios, “El que es”, se reveló a Israel como el que es “rico en amor y fidelidad” (Ex 34,6). Estos dos términos expresan de forma condensada las riquezas del Nombre divino. En todas sus obras, Dios muestra su benevolencia, su bondad, su gracia, su amor; pero también su fiabilidad, su constancia, su fidelidad, su verdad. “Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad” (Sal 138,2; cf. Sal 85,11). El es la Verdad, porque “Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna” (1 Jn 1,5); él es “Amor”, como lo enseña el apóstol Juan (1 Jn 4,8).

    Dios es la Verdad

    215 “Es verdad el principio de tu palabra, por siempre, todos tus justos juicios” (Sal 119,160). “Ahora, mi Señor Dios, tú eres Dios, tus palabras son verdad” (2 S 7,28); por eso las promesas de Dios se realizan siempre (cf. Dt 7,9). Dios es la Verdad misma, sus palabras no pueden engañar. Por ello el hombre se puede entregar con toda confianza a la verdad y a la fidelidad de la palabra de Dios en todas las cosas. El comienzo del pecado y de la caída del hombre fue una mentira del tentador que indujo a dudar de la palabra de Dios, de su benevolencia y de su fidelidad.

    216 La verdad de Dios es su sabiduría que rige todo el orden de la creación y del gobierno del mundo ( cf.Sb 13,1-9). Dios, único Creador del cielo y de la tierra (cf. Sal 115,15), es el único que puede dar el conocimiento verdadero de todas las cosas creadas en su relación con El (cf. Sb 7,17-21).217 Dios es también verdadero cuando se revela: La enseñanza que viene de Dios es “una doctrina de verdad” (Ml 2,6). Cuando envíe su Hijo al mundo, será para “dar testimonio de la Verdad” (Jn 18,37): “Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero” (1 Jn 5,20; cf. Jn 17,3).”

  11. Javalee Garcia 2009/11/27 at 5:55 pm

    No sabía que Occidente fuera un club. Con razón que a Europa – después de haber saqueado por siglos al resto del planeta – hoy solo pueden entrar los que tienen cuentas astronómicas para que les den visas.

    ¿Quién está exigiendo la entrada a ese club de élite? muchos nos salimos de allí hace ya tiempo, nos cansamos del estilo de los dueños del club o se nos acabó la suscripción.

    Rubén: Aquí, desde Alaska hasta la Patagonia,(un club más espacioso, y que desconoces) también hay personas cultas y con dignidad, imagínate. Ya que eres un teórico del arte español y vives en España por favor deja el conceptualismo, lee algo de historia, y después ven a las Américas a divertirte un rato. Veras lo que es bueno. Te invito.

  12. Rubén 2009/11/27 at 9:26 pm

    Javalee García: pues claro que desde Alaska hasta la Patagonia hay también personas cultas y con dignidad, que además saben entender una metáfora. También los hay no tan cultos y seguramente indignos, pero que al menos saben escribir con claridad lo que piensan. Sobre los cacaos mentales del resto no voy a opinar más. No te ofendas.

  13. Ricardo Arcos-Palma 2009/11/29 at 9:41 am

    Dimo, estoy de acuerdo con usted en que lo Occidental es más complejo para reducirlo a la geografía. Pero la historia del arte occidental como usted dice, al menos la que tratamos de poner de relieve aquí, tiene una filiación Cristiana. Esto es innegable. Claro, hay otros matices, pero no olvide cuál es el origen de este debate: el Vaticano y su máximo representante.

    Ahora bien, usted tiene razón en algo pero lástima que no va más lejos: la idea de belleza si es una construcción puramente cultural. Recuerdo las palabras de Orlan (ver imagen) -que extraigo de uno de mis cuadernillos-, quien entre otras cosas, no hizo parte de ese comité de artistas invitados al Vaticano, enunciadas en su performance-conferencia en la Sorbona por allá en el año 98: “Las cortes en el rostro que dejan cicatrices de por vida, para ciertas comunidades africanas, son signo de belleza. Para un europeo eso puede ser horrible”. Ella que ha realizado una obra sumamente interesante sobre la transculturación y la hibridación, y el cuestionamiento de los cánones de belleza occidentales, demuestra que no existe una única idea de belleza. De ahí que me parece problemático pensar que solamente hay una belleza: la “verdadera belleza”.

    Ahora bien sobre el vínculo que nos envía Francisco Pulgarín, quisiera decir que el familiar de Fernando Botero, replica lo que hemos escuchado en varias ocasiones: que el arte contemporáneo es feo y que cierta pintura, pues para él hablar de arte, es igual a pintura y además bella. Si se ha dado cuenta, artistas como Bill Viola y Mauricio Cattelan son artistas contemporáneos, así cada uno de ellos haya decidido seguir rutas diferentes frente a los preceptos del Vaticano. Viola tanto como Cattelan, son artistas muy importantes , los cuales personalmente admiro. Es decir que lo planteado por Botero en su columna, es otro asunto completamente diferente, que si lo tratamos aquí, nos aleja del debate.

    Indudablemente en el mundo de las artes, cualquiera puede tomar el camino que le plazca; frente a eso no tengo nada que decir. Lo que se cuestiona en el fondo y que Vanegas lo expuso claramente en su carta y que me ha motivado a escribir el texto sobre arte, religión y política es: lo que no sea contemplado por esos cánones de belleza del Vaticano, no puede ser considerado como arte. Ahí radica el problema. La belleza puede ser defendida y merece ser defendida, por supuesto, pero frente a la ideología de “la verdadera belleza”, queda una exaltación de la fealdad, lo grotesco, lo camp, etc.

    Juan Bernadó, envía un aporte que quizá en efecto sirva para entender mejor el asunto: Dios es verdad y sus diferentes matices que surgen en el Islam y el Judaísmo. Todos sabemos la existencia del sustrato platónico en la filosofía cristiana. El mismo Papa Benedicto XVI alude en su carta a eso y además se refiere a su predecesor Juan Pablo II, donde esté insiste en el carácter sagrado del arte, en un aparte de su Carta a los artistas, el Papa se refiere al Medioevo, momento crucial del Cristianismo:

    “En Occidente los puntos de vista de los que parten los artistas son muy diversos, dependiendo en parte de las convicciones de fondo propias del ambiente cultural de su tiempo. El patrimonio artístico que se ha ido formando a lo largo de los siglos cuenta con innumerables obras sagradas de gran inspiración, que provocan una profunda admiración aún en el observador de hoy. Se aprecia, en primer lugar, en las grandes construcciones para el culto, donde la funcionalidad se conjuga siempre con la fantasía, la cual se deja inspirar por el sentido de la belleza y por la intuición del misterio. De aquí nacen los estilos tan conocidos en la historia del arte. La fuerza y la sencillez del románico, expresada en las catedrales o en los monasterios, se va desarrollando gradualmente en la esbeltez y el esplendor del gótico. En estas formas, no se aprecia únicamente el genio de un artista, sino el alma de un pueblo. En el juego de luces y sombras, en las formas a veces robustas y a veces estilizadas, intervienen consideraciones de técnica estructural, pero también las tensiones características de la experiencia de Dios, misterio « tremendo » y « fascinante ». ¿Cómo sintetizar en pocas palabras, y para las diversas expresiones del arte, el poder creativo de los largos siglos del medioevo cristiano? Una entera cultura, aunque siempre con las limitaciones propias de todo lo humano, se impregnó del Evangelio y, cuando el pensamiento teológico producía la Summa de Santo Tomás, el arte de las iglesias doblegaba la materia a la adoración del misterio, a la vez que un gran poeta como Dante Alighieri podía componer « el poema sacro, en el que han dejado su huella el cielo y la tierra », como él mismo llamaba la Divina Comedia.”(1)

    En efecto, los monarcas de la Santa Iglesia, no ignoran el papel desempeñado por el arte a lo largo de la historia. Las obras sagradas, la verdadera belleza, darían cuenta de Dios en la tierra y replicarían su creación en el mundo. ¿Pero a estas alturas, debemos seguir creyendo eso? Al decir esto, yo antiguo alumno de los Jesuitas, me da cierta aprensión. Sin embargo Antonin Artaud en 1947 ya lo había enunciado: una nueva idea de Dios está por inventarse, esa idea es viral. Artaud decía en el texto para una emisión radiofónica, que nunca salió al aire “Para acabar de una vez con el juicio de Dios”:

    “…y ¿sabe usted con que hacen sus átomos los americanos y los rusos?
    Los hacen con los microbios de dios.

    -Usted delira señor Artaud
    Está loco.
    No deliro.
    No estoy loco.
    Le digo que han vuelto a inventar los microbios para imponer una nueva idea de dios.”(2)

    Podemos creer o no en las palabras de un artista y poeta alucinado e iluminado como Artaud. Pero lo cierto, es que varios años después, luego de la epidemia del SIDA y las palabras de Vaticano insistiendo que la única manera de salvarse de esta enfermedad es decirle no a la promiscuidad y sí a la fidelidad, prohibiendo la utilización del condón, según dicta la palabra divina. En últimas, creer ciegamente en los preceptos de la Iglesia, al menos en materia de Arte, es altamente cuestionable.

    (1)Juan Pablo II, Carta a los artistas: http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/letters/documents/hf_jp-ii_let_23041999_artists_sp.html

    (2) Artaud, Antonin. Van Gogh: el suicidado de la sociedad y Para acabar de una vez con el Juicio de Dios. Madrid: Fundamentos, 1983.

  14. Javalee Garcia 2009/11/29 at 3:32 pm

    Gracias Ricardo, de su respuesta me pregunto: ¿qué importancia tiene lo que diga o deje de decir el Papa a estas alturas? hoy existen miles de artistas ateos que seguramente les debe tener sin cuidado lo que diga la Iglesia.

    Ahora, el Papa está lejos de tener la posibilidad de ¨imponer¨ , en el siglo XXI, a los ateos o a los creyentes determinadas formas o cánones de belleza, que es lo que usted dice que le preocupa. No estamos en la época de la inquisición, cada quien, como usted también dice, puede crear lo que quiera. Pero por esa libertad y ya que vivimos en un mundo donde están las cosas tan mal, ¿no sería mejor crear obras bellas para contrarrestar un poco, como siempre hizo el hombre del pasado?

    Ese es el mensaje del Papa, según entiendo, una invitación. No puede ser ahora que los artistas como todo el mundo vean todo horrible y entonces se dediquen a producir más cosas horribles.

    Y claro, nadie está diciendo que el único arte valido es el de Miguel Ángel o el de los cuadros que decoran las paredes del cuarto del Papa. Lo importante del mensaje no es la posibilidad de adoctrinamiento que tiene sin cuidado a la mayoría, sino el hecho de pronunciarse a favor de un arte que busque lo bello, algo que si puede ser hoy vigente y lleno de sentido.

    Entiéndase bien la idea de que lo bello NO responde a unos cánones únicos o verdaderos, eso nadie lo está defendiendo. Es bastante seguro que el Papa sabe que a través de la historia del arte occidental pueden identificarse todo una variedad de modos de representaciones diferentes de lo bello, como lo hace ver también Juan Pablo II en ese magnífico texto que usted trae a colación.

    Y a la vez es claro que en la variedad de culturas humanas han existido miles de manifestaciones visuales que producen extrañeza y admiración al originar un deleite espiritual.

    Ahora, también es posible que las diferentes formas de entender lo bello no correspondan únicamente a parámetros forjados culturalmente. De pronto existe un fondo común anterior al aprendizaje social, unas estructuras básicas que influyen en la construcción de los diferentes modelos de belleza establecidos en la variedad de culturas y épocas. Es una hipótesis claro está, hablar de un sustrato pre-cultural, hereditario, que implica unas ciertas inclinaciones comunes. Pero de pronto eso explicaría por ejemplo el porqué la especie humana es más próxima a sentir más agrado por la luz que por la oscuridad. Ese sustrato iría por debajo del aprendizaje social y su influencia se integraría y se recubriría con normas sociales especificas a cada cultura.

    Así la atracción por la luminosidad aparece en la asociación entre la luz y Dios presente en la pintura occidental cristiana por ejemplo. Una atracción similar por el resplandor de ciertos objetos llevó a otras culturas a crear divinidades en oro y otros metales luminosos.

    Entonces, si bien existe una diversidad de cánones de belleza en la variedad de culturas y épocas, hoy podemos entender esa diversidad porque no tenemos la imposición ideológica de la iglesia y además porque estas variadas formas de entender lo bello se constituyen a partir de un sistema neuronal que es igual para todo el mundo.

    Existe la excepción a la norma, pero el culto a la rareza y a lo nuevo es un problema especifico del mercado del arte y su necesidad de innovación, no del arte en sí. Además si pensamos en el bien común de la sociedad, es un ideal más noble trabajar en la búsqueda de crear obras agradables y bellas, y no dedicarse a exaltar los elementos marginales y desagradables para el mayor numero de la población. Pero como dije hacer obras bellas es más difícil que hacer obras feas. Es cierto que existen otras categorías para calificar los objetos que generan poder y atracción, no todo es feo o bello, pero aquí estamos hablando únicamente de esa dualidad.

    Sobre la obra de Orlan que cita, pienso que puede llegar a ser un poco ofensivo apropiarse sin más ni más de formas estéticas corporales de ciertas comunidades africanas, que en esas sociedades tienen una importancia y un carácter ritual que nada tiene que ver con lo que la artista propone. Pero claro como es europea y pertenece al circuito artístico hegemónico actual, nadie la cuestiona.

    Le envio más bien un poporo.

  15. Ricardo Arcos-Palma 2009/11/29 at 10:35 pm

    Dimo su pregunta es importante: “¿qué importancia tiene lo que diga o deje de decir el Papa a estas alturas?” Quizá para usted o para mi, quien sabe para quien más no es tan importante, así hayamos desperdiciado, usted y yo, tanta pantalla en este debate. No obstante, no olvidemos que en Colombia “somos” muy creyentes, demasiado creyentes. Lo que Diga el Papa, si importa, no pasa desapercibido, se toma al pie de la letra, así hable de arte; para la muestra un botón: una influyente comunidad religiosa en todo el mundo y en Colombia la “Obra de Dios”(1) sí escucha las palabras del Sumo Pontífice, y no creo que para uno de sus principales miembros, nuestro “querido Presidente”, le sean indiferente las palabras del Papa.

    Apropósito de las apropiaciones de ciertos culturas, le envio una en sentido contrario, la que realiza Nadin Ospina (ver imagen) Bueno de todas maneras su envio-poporo es genial, se caba de anotar un buen punto.

    Bueno Dimo, creo que el debate se está agotando, no sé usted que piensa, pero creo que ya hemos dado mucha pantalla. Yo dejo esto aquí. Saludos y gracias por sus palabras y argumentos, así no lleguemos a ningún acuerdo, en mi caso, esto ha sido muy enriquecedor.

    (1)http://www.opusdei.org.co/art.php?p=36174