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septembrinos para un pájaro Ospina

(Entremés de calentamiento):

Hoy amanece y ¡Oh sorpresa!
urdido encuentro en poca destreza
un reto soso en naturaleza
sin elegancia, gala o belleza

Clamando duelo el pájaro Ospina
autoafirmar quiere su destino
en el arte, raudo el jacobino
¡y es que fatiga tanto comino!

De mi domingo robo un momento
mientras mascullo, pan en mano
garabateando con la izquierda
tomo aquel duelo, no sea que se pierda
(y que Gutiérrez se vaya a la …)

De todas formas voy a ir al cine
a ver el Tigre de Papel,
a pesar de tu insistencia
(quítale el “vuestra”, suena forzado)
de tus ardiles estoy mamado,
pero gana la paciencia
ante heterónimos ilustrados
y escándalos reforzados,
en esfera y en complacencia.

Lucas Ospina, Lucas Ospina,
con tanta campana, pareces mi prima
frente al espejo preguntando
¿Quién es la más divina?

Y no te pongas muy rabón,
Lo escribo lindo y con aguijón,
Mas sin veneno, no soy melón…
Con ligereza y no groserón.
Y en cuanto a Cyrano de Bergerac,
tomemos tranquilos nuestro cerelac.

¿Serás tú otro más sin humor,
que guarda pesares en el cajón?
Van estos versos con la intención
de reclamar que estuvo bueno
que triunfará la narración,
pero hay encanto en la discreción,
no sea que el pájaro encuentre su jaula
en su propio patio
y como una perdiz
estando tan lejos de ser aprendiz,
pierda su canto por una nariz.

Andrés Matute