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Se le fueron las luces a La Otra

¿Porque será que el silencio de cuando se va la luz es más intenso que el silencio de cuando uno apaga la luz?

Dos ferias de arte sucedieron recientemente en Bogotá: Artbo y la Otra: una promovida por la Cámara de Comercio y la otra (valga la redundancia) promovida por un galerista independiente. En términos generales, persiguen los mismos objetivos generales, comparten el público, quieren fortalecer el coleccionismo local y estimular el internacional. Pero en las estrategias fijadas la situación si tiende a ser distinta. La primera se propone dar respuesta a una creciente demanda por refrescar y renovar los horizontes en el mercado del arte, la segunda es contestataria a la anterior y se enraíza en una actitud crítica y desafiante inclusive hacia el mercado mismo.

Visitar ambas ferias resulta inquietante debido a las diferencias tan marcadas en el cómo se exhiben las obras. Indudablemente las instalaciones de Corferias están diseñadas para albergar, acomodar y exhibir productos de variadas naturalezas, y como feria de arte es sin duda alguna inmejorable. Artbo cuenta con un espacio generoso, cómodo, amplio y ofrece todos los servicios complementarios, pero también vale la pena resaltar, como cada galería realiza un detenido análisis para el montaje, buscando que su stand resulte impactante y por ende sea admirado y visitado.

La Otra, sin un espacio fijo, deambula por edificios abandonados de la ciudad adoptando un modelo promovido con mucha sabiduría por la Galería Alcuadrado de Bogotá. Buscar espacios alternativos de exhibición no es sinónimo de desorden y abandono. La museografía en La Otra quedo pendiente para el próximo año, un cumulo de detalles donde la desatención y la improvisación deslucían los contenidos. La lectura de las obras y de las líneas curatoriales de las galerías participantes requería de una gran concentración y de mucha paciencia. Contados ejemplos lograron superarlo apoderándose de los buenos recuerdos que de su recorrido se asentaban.

La estrategia de combinar un pabellón exclusivo para galerías con una exposición curada con mucho juicio es sin duda uno de los grandes logros de Artbo. Además de aplaudir el trabajo de María Iovino, esa combinación permite al visitante extranjero llevarse una idea de la calidad del trabajo intelectual de nuestro país. Funciona a la vez como fórmula para ampliar el espectro de artistas participantes incluyendo aquellos no comerciales que de otra forma no tendrían manera de participar de una vitrina de ventas como esta. El evento complementario en La Otra era la tienda; una excelente selección de participantes: Joyas de Mariana Shuk, Carteras y accesorios de Liliana Andrade y las increíbles publicaciones de editorial La Silueta, por mencionar un par.

En términos de contenido, la comparación entre ferias apunta de manera contundente al desequilibrio. Como primera medida la relación entre cantidad y calidad no es concordante. Artbo es más grande y por ende más variada y su diversidad hace buen uso de la finalidad. Una feria de galerías debe ofrecer múltiples posibilidades para los compradores. La Otra, por espacio y cantidad de galerías participantes es pequeña pero mantiene una línea en su oferta coherente a un coleccionismo especializado en arte contemporáneo.

Artbo Vs La Otra no es en realidad una comparación ni una posibilidad. Resta por calificar con adjetivos exclamativos la primera y con palabras mudas la segunda tal como ese silencio sepulcral mencionado de cuando se va la luz, que se te somete a lo que hay y te impide visualizar las posibilidades.

Estefania Sokoloff

publicado por la revista Cambio  >

http://www.cambio.com.co/culturacambio/853/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-6510668.html

(enviado a esferapublica por Lucas Ospina)

comentarios

10 Opiniones sobre Se le fueron las luces a La Otra

  1. ºvudú 2009/11/06 at 7:39 am

    y yo que creo tanto en la otra, sin haber visitado ninguna de las dos.

  2. Moilo18 2009/11/06 at 9:16 am

    No creo que se justo ni que venga a colacion hacer una comparacion como si fuera una competencia, sabiendo que la Otra desde su propio nombre obedece a una reaccion contestataria, y que desde su propia concepcion jamas sera igual a ArtBo.

    Si bien es cierto que esta feria tiene algunos problemas de organizacion, que indudablemente deben ir mejorando con los años, no creo que podamos pretender que tenga una divulgacion como ArtBo ya que desde muchos angulos dejaria de ser “la otra”, dedicada a preocupaciones mas fuertes, con un enfoque menos comercial y dirigida a un publico mas interesado y restringido; para convertirse en una segunda ArtBo con algunas conversaciones tristes como “¿sera que esto si sale con los muebles?”, que ya se presenten en corferias.

    Estas son dos ferias con enfoques muy diferentes y aunque se necesiten algunos ajustes tecnicos, asi se deberian quedar.

  3. Camilo Atuesta 2009/11/06 at 9:51 am

    Todo feria implica grandes procesos de logística y un presupuesto que permita cumplir con lo que se promete. Hubo cosas que se anunciaron -lo de los coleccionistas, por ejemplo- y no se cumplieron. Asumo que fue por problemas de falta de presupuesto. Lo mismo con la iluminación del lugar, que era -valga la redundancia- a todas luces muy precaria.

    Es necesario que instituciones como la Secretaría de Cultura apoyen eventos como La Otra con la misma generosidad con que apoya propuestas como las de Fotomuseo. Es cierto, un feria tiene un cartácter comercial, pero dado el carácter experimental de La Otra estoy seguro que arroja más pérdidas que ganancias.

  4. Pablo Leon de la Barra 2009/11/06 at 10:42 am

    ArtBo “como feria de arte es sin duda alguna inmejorable” y “resta por calificar con adjetivos exclamativos la primera” me suenan un poco como comentarios complacientes, o seran (auto)complacientes? Como visitante a ArtBo en 2007 y 2009, quede sorprendido del salto positivo dado en calidad y propuestas que se dio en dos años en ArtBo, de ser una feria convencional, pretenciosa y aburrida y dirigida a una clase burguesa conservadora a convertirse en un punto de encuentro de propuestas interesantes en Latinoamerica. Creo que este salto se debe en gran parte a la aparicion de La Otra, que obligo a ArtBo a ‘modernizarse’ y elevar el nivel de calidad del arte y discurso. Habiendo dicho esto, y viendo desde fuera, creo no debe existir competencia entre una y otra propuesta, mas bien deberia haber colaboracion y complemento. Porque no habia por ejemplo una buseta para llevar visitantes de una feria a la otra?

    Creo que ese esfuerzo debe ser reforzado tambien por las instituciones locales. Muchos de los visitantes extranjeros estaban muy poco satisfechos por la poca oferta cultural local. Pocas exposiciones en los museos y centros culturales locales. Porque por ejemplo no habia exposicion en la Luis Angel Arango? Cuando habra exposiciones interesantes que no sean las traidas por las embajadas en MAMBO? Donde puede ver el visitante arte conceptual colombiano de los anios setenta y ochentas? Donde ver el trabajo de artistas contemporaneos que no sea en el contexto de una feria de arte o una galeria comercial? Cuando habra una coleccion privada que abra sus puertas al publico en una sede fija y que ademas estimulen la produccion local de manera semejante a como lo hacen (con todos sus virtudes y defectos) Inhotim y Jumex en Brasil y Mexico?

    Creo que estos y otros esfuerzos deberian contribuir a reforzar la escena de arte bogotana en vez de dividirla.
    Tambien el reportero de la revista Cambio, podria haber firmado su articulo, o sera que lo escribio alguien muy cercano a ArtBo…?

  5. Jaime Franco 2009/11/06 at 11:14 am

    Es indudable que La Otra feria se ha ganado un espacio desde su nacimiento y es además saludable que siga adelante. Lo que es importante es que logre diferenciarse. Me temo que en esta última entrega no se logró. Parece que sus aspiraciones son las mismas (atraer cada vez un mayor público- el mismo que va a ARTBO de hecho-, hacerse a un mayor espacio en los medios y lograr un mayor número de intercambios comerciales) solo que con un bajo presupuesto. Las mismas obras, los mismos precios solo que expuestas pobremente y con limitaciones. Ese elemento adicional no logra destacarlas ni hacerlas más atractivas…
    Que estas reflexiones sirvan para hacer de La Otra, otra feria.

  6. Carlos Alberto Vergara 2009/11/06 at 12:30 pm

    En cuando a la afirmación de que fue a través de Alcuadrado que se introdujo en el país la modalidad de utilizar los espacios abandonados para hacer exposiciones o propuestas artísticas, vale la pena aclarar que ese tipo de procesos se hicieron en el país por varios colectivos de artistas desde los años ochenta. A nivel global no hay sino que revisar casos como el del Soho en Nueva York.

    Sin ir más lejos, por estos días en Bogotá hay un evento que incentiva el uso de ese tipo de espacios. Adjunto artículo publicado por El Tiempo:

    Arte interviene la memoria urbana

    37 jóvenes artistas intervendrán entre el 7 y el 12 de noviembre dos casas en demolición, en Bogotá.

    La memoria urbana y su transformación estética es la temática central de las exposiciones de arte juvenil La Vitrina y Domestika, que se inauguran este sábado, 7 de noviembre, en dos edificaciones de 1.200 metros, próximas a ser demolidas en el norte de Bogotá. Las muestra es organizada por las fundaciones Visiva y Nexos Urbanos.

    Para el artista Franklin Aguirre, de Visiva, este tipo de proyectos buscan, por un lado, aprovechar esos espacios no convencionales y “residuales” de las ciudades para reactivar los circuitos de arte; y por el otro hacer una reflexión en torno al desalojo y la memoria.

    Sobre este punto, la artista Alicia De la Torre, de Nexos Urbanos, explica que se trata de una invitación a “preguntarse sobre la transformación de la ciudad, qué le está ocurriendo a los sitios que antes eran residenciales y la forma como esa primera ciudad va desapareciendo para darle paso a una nueva estética urbana poblada de grandes edificios”.

    Luego de abrir una convocatoria, a través de Internet, a la que llegaron cerca de 400 proyectos, resultaron escogidos 37 propuestas de arte joven. La curaduría estuvo a cargo de Aguirre y De la Torre.

    En la primera casa, tendrá lugar La Vitrina, en la que 17 artistas expondrán sus trabajos, en una especie de feria artística abierta al público. Se podrán apreciar las obras de Bernardo Montoya, Fabián Bernal, Lilian Leff, Alexandra Nader, Max Steven Grossmann, José Alejandro Arboleda, Andrés Fernando Posse Díaz, Roberto Cata, Cristina Ochoa, Juan Calle, Farid Cortez, Ana María García, Alexander Ríos, Andrés Bustamante, Óscar Gordillo, Adriana Apache y Luis Saray.

    La segunda edificación albergará las intervenciones de 20 artistas que se darán cita en la propuesta denominada Domestika. “Aquí, muchos de los artistas generan un diálogo con el espacio: para qué fue creado y su uso específico en cada área. Algunas de las obras son ‘in situ’ y otras son obras de taller que se apoderan del lugar”, explica Aguirre.

    fuente:
    http://bogota.vive.in/arte/bogota/articulos_arte/noviembre2009/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_VIVEIN-6504148.html

  7. Ivan Rickenmann 2009/11/06 at 9:11 pm

    Creo que La Otra sigue siendo un espacio que propone algo distinto, basado en una visión ligada al arte contestatario contemporáneo, y en oposición abierta al mercadeo tradicional y conservador. Este concepto sigue siendo alentador.
    Pero el resultado es otro.
    Porque, si se trata de una feria de galerías, pues es lo mismo que ArtBo. Sólo que ArtBo cuenta con mayor presupuesto y apoyo institucional. Sin embargo, La Otra tenía una buena selección de galerías en el segundo piso, lo que recalca el concepto: una feria de galerías.
    El resultado es otro también, porque La Otra busca lugares particulares para manifestarse, esperando que lo que se muestre, responda al lugar (así como Al Cuadrado).
    Pero las propuestas no se acoplan bien al lugar. Y carecen de ayuda logística (iluminación, por ejemplo).
    La una ofrece la seguridad de la tradición, más una supuesta calidad de arte, garantizado todo esto por los galeristas y mercachifles… La Otra, en cambio, busca lo contrario, pero igual.

    I.R.

    Ps: No se de quién sea el artículo de Semana, pero le faltan severas tildes.

  8. Jairo Valenzuela 2009/11/07 at 8:59 pm

    laotra¿Porqué será que el silencio es más intenso y elocuente que la zalamería y lambonería para alabar al establecimiento, y “criticar” sin argumentos a lo que se sale de éste al no estar de acuerdo con sus procedimientos?

    Definitivamente, cualquiera se endilga el titulillo de crítica de arte y mucha gente se come el cuento – sin embargo, para merecer credibilidad como tal, hay que tener un mayor rigor teórico y conceptual y no simplemente alabar lo establecido, y “criticar lo otro” por falta de un análisis objetivo y coherente. Entre otras cosas, y para el asunto que nos concierne, habría que saber y entender porqué y para qué se tienen iniciativas y se hacen grandes esfuerzos para salirse del establecimiento y plantear opciones alternativas. Obviamente, lo fácil es quedarse allí, siendo subordinada y obediente como muy bien lo hace esta comentarista de la era de las luces…., pero de bengala – fugaces y sin dirección!

    Y sí, efectivamente, La Otra se hace por iniciativa de un galerista independiente como lo dice la comentarista – lástima que no se pueda decir lo mismo de ella. La galería Valenzuela Klenner participó en la feria de Artbo dos años seguidos, al cabo de los cuales decidió retirarse al no estar de acuerdo con sus procedimientos y objetivos, como también, al considerar que el arte, su circulación y mercado son algo muy importante y delicado como para dejarlo solamente en las manos de la Cámara de Comercio.

    El “publi-reportaje o la publicidad política pagada”, como bien podría llamarse a este artículo de la Señora Estefanía Sokoloff, está fuera de foco en cuanto a lo que se trata de hacer en La Otra; sin lugar a dudas, no es para gente que como ella, se dejan deslumbrar por un espacio amplio, cómodo y generoso, con todos los servicios complementarios…., cito una de sus memorables frases: “Indudablemente las instalaciones de Corferias están diseñadas para albergar, acomodar y exhibir productos de variadas naturalezas, y como feria de arte es sin duda alguna inmejorable. Artbo cuenta con un espacio generoso, cómodo, amplio y ofrece todos los servicios complementarios….,” ni es para personas que como ella, piensan que los espacios de arte deben estar aseptizados y neutralizados por el olor a sampic, a clorox, a Channel # 5, y a un tipo de mercado que quiere “imponer” el establecimiento. La Otra es “otra” cosa.

    Añade ella: “La Otra, sin un espacio fijo, deambula por edificios abandonados de la ciudad adoptando un modelo promovido con mucha sabiduría por la Galería Alcuadrado de Bogotá. Buscar espacios alternativos de exhibición no es sinónimo de desorden y abandono. Con perdón de mis amigos de Alcuadrado, este modelo no se adoptó de ellos, pues es lo que se hace en todos los campos del arte cuando no se cuenta con un espacio propicio para lo que se requiere realizar; el tomarse espacios alternativos para hacer montajes, exhibiciones o eventos se lleva a cabo en el mundo hace ya muchísimos años, sin ir muy lejos, la galería Valenzuela Klenner lo hizo en varias oportunidades 10 años atrás, cuando la ocasión lo ameritó; lo que pasa, es que a veces tener una sede permanente y bien adecuada para exhibiciones de arte, acarrea costos fijos y gastos de mantenimiento muy altos, resultando más práctico utilizar el modelo nómada, que repito, no es novedoso, o de pronto sí, para la sabiduría de la señora E. Sokoloff.

    Otra frase de la señora: “…La lectura de las obras y de las líneas curatoriales de las galerías participantes requería de una gran concentración y de mucha paciencia. Contados ejemplos lograron superarlo apoderándose de los buenos recuerdos que de su recorrido se asentaban “ En cuanto a lo primero, cómo siento que le haya causado tanto problema la lectura de las obras y las líneas curatoriales de las galerías, a decir de muchos, no era tan complejo, ni de tanta concentración y paciencia – seguro que no tuvo este problema en Artbo, feria más comprensible para E.S., obviamente. Le paso lo de propaganda de Davivienda! La Otra, era el lugar equivocado para ella. En cuanto a lo segundo subrayado, podría explicarnos que quiso decir con esta “grandilocuente” frase, pues creo que aquí nuevamente se le fundieron las luces, pero a la dama en mención.

    Y para complementar, dice ella: “…pero también vale la pena resaltar, como cada galería realiza un detenido análisis para el montaje (en Artbo), buscando que su stand resulte impactante y por ende sea admirado y visitado”. Por favor, son muy pocas las galerías que hacen ese ”detenido análisis” que Ud. aduce, y muy pocas las que lo logran! Sería importante hiciera una revisión, esta sí critica, de cerca de 30 galerías de las 50 presentes en Artbo y encontraría varias sorpresas en cuanto a su nivel de se refiere – pero seguramente con su argumento de que:Una feria de galerías debe ofrecer múltiples posibilidades para los comprares”, todo es valido, hasta las galerías de pésima calidad!

    Frase final: “ Artbo vs La Otra no es en realidad una comparación ni una posibilidad. Resta por calificar con adjetivos exclamativos la primera y con palabras mudas la segunda tal como ese silencio sepulcral mencionado de cuando se va la luz, que se te somete a lo que hay y te impide visualizar las posibilidades”. En lo primero, “Artbo vs La Otra”, tiene Ud. razón, ni una comparación, ni una posibilidad; en cuanto a lo segundo – “los adjetivos exclamativos a la primera”, lo más probable es que haya asegurado su “chanfa” para Artbo, feria a la cual pertenece, sin lugar a dudas! Y ni hablemos de los aplausos a la señora Iovino, quién al parecer, se apoderó de la feria, haciendo salones o egocuradurías dentro de una feria que se supone debería ser para que las galerías exhiban a los artistas que representan, y no para impulsar a los artistas de la señora Iovino – que al no estar la mayoría de ellos representados por ninguna galería en un evento o feria de galerías, va en detrimento de las mismas galerías para las cuales, se supone, trabaja.

    Como dato adicional, La Otra invitó a seis coleccionistas internacionales a que visitaran la feria y se interesaran por la producción de arte local, esto con recursos muy limitados a diferencia de los recursos públicos de la feria Artbo, léase Cámara de Comercio – que de alguna manera, sobran los comentarios acerca de la magnitud de dichos recursos! De igual manera, se tenía lista una exposición curada por Jaime Cerón en uno de los pisos del edificio sede de La Otra, con una selección de obras de cinco de los más importantes coleccionistas de arte contemporáneo colombiano, pero no se pudo llevar a cabo, pues no hubo una compañía de seguros que quisiera asegurar las obras. Como se podrá entender, era un riesgo demasiado alto para hacer la exposición sin el seguro correspondiente, y tocó, lastimosamente, días antes de inaugurar la feria, cancelarla.

    Evidentemente, La Otra se hace bajo unas condiciones de extrema dificultad, más aún en un año tan difícil como el actual, y seguramente, hubo fallas y las seguirá habiendo por algún tiempo, pues ésta era sólo la tercera edición, pero a decir de muchas personas que saben entender este tipo de iniciativas, lo que sucedió allí fue algo importante y decisivo para generar una dinámica mayor en nuestro muy reducido mercado de arte. Esto creo, beneficia a los artistas y su producción, pues uno de los problemas graves es, precisamente, la falta compradores para obras que se atreven a salirse del esquema de arte para decorar interiores, y a la vez, aporta a que Bogotá se siga consolidando como una de las ciudades líderes en arte contemporáneo de Latinoamérica.

    Jairo Valenzuela H.

    Director

    La Otra, feria de arte contemporáneo de Bogotá

    P.S. – …….qué pasaría con la “otrora” rebelde y contestataria señorita Estefanía, acaso era una simple pose?

  9. Gina Panzarowsky 2009/11/07 at 9:04 pm

    Apreciado Sr. Valenzuela: usted ha dado un paso importante en la sustentación de un espacio para exhibir las mercancías del arte actual, desde hace un buen tiempo. Un lenguaje que pide – para continuar su desarrollo – la cimentación de su complemento, es decir el público.

    Sin embargo, no debe despelucarse de esa manera si se oyen voces que cuestionan sus procedimientos. Leer lo que dice Estefanía es un precursor que merece destilarse con calma, a pesar del tufillo sectario que asume la nota de Sokoloff.

    Su verdadera preocupación o al menos la motivante, es cómo continuar su propio proceso ajeno al quehacer de Artbo, especialmente en lo que tiene que ver con su “sospechosa” pretensión de montarla paralela a las fechas del evento de la CCB.

    Chuparle rueda a Artbo le quita fuerza a su voz, una voz a todas luces cargada de motivos y razones que debe superar la dicotomía Artbo y la Otra.

    Una cosa es la una y otra cosa es la otra.

    No se desgaste, no mire a los lados. Su meta es diferente. Pensar verde trae buenas cosas, como dice Bancolombia.

    Gina Panzarowsky

  10. Estefania Sokoloff 2009/11/08 at 4:26 pm

    Gracias por los comentarios, buenos, malos y hasta desobligantes. El tono de insulto personal utilizado por Jairo Valenzuela no aporta realmente nada a una discusion, pero pues no esperaba realmente nada distinto.
    Seria buenisimo, como afirma Valenzuela asegurarme una chanfa en Artbo, pero lastimosamente por ahora no me han ofrecido nada.
    Me resulto gustoso y estimulante leer los comentarios de Gina Panzarowsky, que por cierto, mucho gusto.
    El tufillo sectario al que se refiere debe ser como acertadamente afirma, tomado con calma. Muchos temas relevantes a la feria se mencionaron, pero muchos otros tambien se omitieron. Evidentemente la diferencia entre presupuestos es una realidad a la cual no se deberia contestar con una clasicada colombiana “SE HACE LO QUE SE PUEDE”. La Otra con la cabeza en alto deberia afirmar que tiene un producto interesante y que esta trabajando por mejorarlo. Senalar los errores no es sinonimo de descalificar los esfuerzos.
    Como profesional en el area considero que los balances son igual o tan importantes como el evento en si. Estructurar politicas de autoreflexion y autoevaluacion ayudan a fortalecer la gestion cultural. Ademas senor Valenzuela tiene gracias a Esfera Publica un espacio de opinion profesional que debido a la nota publicada ha desatado un foro de participacion donde los participantes se han tomado el tiempo de pensar en La Otra y de analizar sus alcances. Que importante no cree?