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posiciones en conflicto

Sobre el performance de Tania Bruguera se han dicho muchas cosas y todavía se pueden decir muchas más. Entre ellas, la forma como el público de sus últimos performances ha dado cuenta de lo que sucedió en el momento de su presentación.

En el caso del presentado en la Bienal de la Habana, el público estaba compuesto por curadores, artistas y visitantes de varios países que tomaron fotografías y grabaron videos que luego se divulgaron a través de varios blogs y otros medios de comunicación, dando visibilidad fuera de Cuba a la falta de libertad de expresión y el acceso restringido en la isla a medios como el Internet. En la Bienal de Venecia el público era similar y, según cuenta la artista, se mostró alarmado por el uso que hacía Bruguera de un revolver cargado que usaba como parte del performance para jugar a la ruleta rusa, lo que llenó el ambiente de tensión y rechazo a la acción.

En el caso de Bogotá, su presentación se hizo ante un público en su mayoría local, compuesto por artistas, profesores, estudiantes de arte y algunos participantes extranjeros invitados al Encuentro Hemisférico. Las percepciones y opiniones de varios de los asistentes se empezaron a publicar de forma inmediata en este foro dando lugar a un intenso debate en el que coexisten manifestaciones que, a pesar de entrar en conflicto y parecer irreconciliables, coinciden en aspectos como la exigencia de un mejor conocimiento del contexto local y/o de los conceptos y dinámicas implícitas en la obra de Tania Bruguera.

Sobre estas posiciones en conflicto, así como la idea de pensar la acción de Bruguera como un collage y otros temas que propone en su texto Despolitizarlo todo (a propósito del debate en torno a la obra de Tania Bruguera) trata esta conversación con Miguel López, editor del blog de crítica Arte Nuevo.

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Se recomienda escuchar con audífonos.

Jaime Iregui