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El discreto encanto de la informalidad

Mucha gente se pregunta cómo democratizar el arte, cómo documentar la producción de arte, o cómo discutir o escribir sobre arte. Muchas soluciones son imposibles, y hay varios intentos rondando por ahí. Entre ellos [esferapública], un portal web creado en Colombia, en el que circulan textos y comentarios provenientes de diversas partes del mundo. Funciona como una especie de foro: algunos cuelgan textos que generan discusiones, otros comentan y participan de la discusión. Puede participar cualquiera que cumpla con el requisito de registrarse antes.  En la página se habla de obras o muestras de arte, pero también de las instituciones y discusiones actuales relacionadas con el campo. El que la visita se encontrará con materiales diversos provenientes de distintas partes, no sólo geográficas, sino ideológicas.

La importancia de esta web radica en que su modo de funcionamiento permite una diversidad de voces que provienen de distintos actores (artistas, profesores, estudiantes, curadores, críticos, público en general), y que ha adquirido una cierta lógica conversacional, otorgando las posibilidades de una comunicación en la que se mezcla el chisme, el dato histórico, el lirismo, el insulto, la apología, y las argumentaciones sustentadas desde todo lo anterior, o desde fuentes “más académicas”.

Lo interesante de [esferapública] es que ha sabido usar la informalidad para crecer. Esta es una estrategia que se ha vuelto muy común en la creación de lugares para las artes, como es el caso no sólo de este portal, sino también de los que ahora se hacen llamar “espacios independientes de arte”. La especificidad de estos lugares se define a partir de lo que no son: no son museos, no son galerías exclusivamente. Son espacios designados no sólo para mostrar cosas, sino para generar un ámbito de encuentro e intercambio entre los actores del arte. En latinoamérica hay varios, entre ellos: Casa 13 en Córdoba-Argentina, CRAC (Centro de Residencias para Artistas Contemporáneos) en Valparaiso-Chile,CEROINSPIRACIÓN en Quito-Ecuador, URRA en Buenos Aires-Argentina, Lugar a Dudas en Cali-Colombia,TUPAC en Lima-Perú, entre otros.

Estos espacios buscan contrarrestar el anquilosamiento propio de las instituciones viejas y rígidas, y  apuestan a constituirse como espacios vivos, en continua construcción. Sus estructuras son flexibles, y funcionan, en la línea de las redes sociales, más como una plataforma cuyos contenidos dependen de la interacción de sus usuarios: encuentros fortuitos, charlas informales, nuevas ideas y asociaciones, etc.

Esta búsqueda suena como una consecuencia lógica una vez que ha sido anunciada y difundida la famosa “muerte del autor”, una vez que se ha institucionalizado la crítica institucional en el campo de las artes de museo, y una vez que internet se ha convertido en la herramienta de difusión e información por excelencia. Este “boom”, que es como un gesto de desamarrarse la corbata, parece señalar que la informalidad es un componente primordial para permitir que las cosas no se sedimenten y permanezcan activas, en movimiento: vivas.

En la versión número doce de la documenta, esa exposición de arte legendaria que se hace cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel, hubo una curaduría centrada en propuestas editoriales, en la que [esferapública] participó. Esto muestra, por un lado, que no se trata de un espacio que se constriña a discusiones locales; y por otro lado, que más allá del contenido de las discusiones que se den en este portal, su modo de operar, aunque sencillo, es bastante contundente. Quizá lo innovador radique en un gesto muy elemental: permitir que participe cualquiera en un campo que solía estructurarse de manera contraria, y de esa manera consolidarse como el único espacio donde se mueve diariamente la crítica de arte en Colombia.

Jaime Iregui, el creador y moderador de la página, estaba interesado en el fenómeno de los cafés de la primera mitad del siglo veinte, ese espacio de reunión que funcionaba como caldera del pensamiento, como un modo diario y alternativo de hacer circular el conocimiento que hacía uso del mito griego de la construcción del pensamiento como diálogo. [Esferapública] le devuelve la cotidianidad a las discusiones, y convierte en legítimas las conversaciones de pasillo, para que no se queden allí, en los rincones de las facultades de arte o de las inauguraciones de exposiciones; o al menos para que se extiendan a un pasillo más grande, más visitado y más público.

A pesar de su éxito (cantidad de gente que participa, fama internacional), no todo el mundo cree en este portal. Muchos de los estudiosos del arte en Colombia no participan allí porque les parece un espacio poco serio. Para participar allí se necesita confiar en que por fuera de las aulas y de los ensayos académicos, también hay conocimiento.

Este carácter informal –tanto de [esferapública], como de los nuevos espacios para el arte- parece ser un factor que facilita llevar a la práctica las reformulaciones que vienen siendo urgentes desde los años sesenta -por poner una fecha cercana-: reformulaciones acerca del rol del autor, de lo que se espera del espectador/lector, y de las críticas a la razón académica.

Aunque la informalidad permita tantas cosas, no garantiza que estas sucedan a cabalidad, ni garantiza la lucidez de los informales que participan, ni tampoco que los dialogantes sepan escuchar. Porque saber escuchar es de sabios, y el internet nos hace ágiles, pero no sabios.

Véalo usted mismo, y opine algo diferente: www.esferapública.org

 

Erika Flórez*

publicado en Resúmenes Injustos

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