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El arte y la guerra

No es fácil tratar el tema de la guerra y el arte. Siempre hay un elemento que se olvida en esta discusión de si los artistas debemos o no representar la violencia, de si es ético o no estetizarla, y es el espectador.

Creo que allí hay un buen punto de discusión. Imagínense un mundo donde ningún artista o ningún fotógrafo registren la violencia. Eso no quiere decir que no ocurra, sólo quiere decir que no sabemos de ella, que no queda testimonio de lo que pasó. El teórico Georges Didi-Huberman tiene un libro que se llama Imágenes pese a todo. En éste habla de unas imágenes que fueron tomadas desde dentro de una cámara de gas hacia afuera y lo que resulta realmente interesante y trastocador, y tal vez desde donde tomo energía para seguir mi trabajo, es que él dice que dejar estas imágenes era básicamente “el último gesto de humanidad”, donde ya no había esperanza y donde ya no se sabía qué era ser humano. La imagen tenía una necesidad de emergencia (en el doble sentido, en el de emerger de las tinieblas y en el de emergencia relacionada con la tragedia).

Entonces, para volver al espectador, el problema no es que los artistas esteticemos la violencia, sino que no exista una reacción frente a ellas. Y ese es el reto mayor del artista en mi opinión: es lograr construir una obra en la que el espectador salga diferente, que piense que lo que acaba de ver frente a sus ojos es algo que no puede seguir tolerando. Aunque como bien dijo Hannah Arendt, “la rabia sólo surge cuando existe la posibilidad de un cambio real en la sociedad”, así que tal vez esta discusión de la molestia de algunos por el arte que representa y muestra la violencia tenga que ver más con el hecho de que no tenemos fe en que exista la posibilidad de un cambio social.

 

Erika Diettes

 

publicado por El Espectador

comentarios

4 Opiniones sobre El arte y la guerra

  1. Antonio José Díez 2011/10/18 at 7:03 pm

    Cuando estas representaciones de lo que ocurre y que no nos agrada se repiten incesantemente, cuando no unos pocos sino la mayoría de los artistas se dedican a hacer estas representaciones o a mostrar registros de hechos concretos; se genera un efecto anestésico. Cuando este tipo de obra obtiene lucro de alguna forma, directa o como consecuencia de la fama adquirida con ello, el asunto es muy feo: 

    Es como volverse un buitre que se nutre de toda la putrefacción del alma humana.

    Libre de estas fallas, y cargada de belleza, una obra de esta naturaleza, sí puede ser considerada arte; de resto no es más que “periodismo inspirado” -como consideraba un gran escritor-, idea que comparto, pero que no me interesa imponer. 

  2. Leonardo Bravo 2011/10/19 at 12:34 pm

    Creo que la pregunta clave es ¿qué tan transformadora puede ser una práctica artística que tome a “la guerra” como objeto de estudio?. En este sentido hay un espectro de posibilidades cuando se trabaja con la guerra: desde hacer critica al conflicto (en el que Colombia lleva hundiéndose por mas de 50 años, y diría, por mas de 500 años); hasta lucrarse del dolor ajeno como cualquier periodista amarillista que vemos todos los días (los buitres de los que habla antonio), pasando por terapias con paramilitares, desplazados, mutilados, etc, etc, o el simple registro de lo que está pasando, que es muy valioso como documento historico.    

    Por eso vuelvo a la pregunta ¿que tan trasformadora puede ser la practica del arte que trata sobre la guerra?. Pienso que no basta con generar intolerancia. Se trata mas bien de llegar a comprensiones reales de las condiciones de la guerra, y que en Colombia son condiciones tanto macroestructurales como micropoliticas, pero sobre todo, poder pensar espacios de transformación de estas condiciones. 

    En el arte hoy, no se trata de REPRESENTAR, sino de TRANSFORMAR, o eso es, idealmente lo que algunos intentamos. Y la violencia no necesariamente está atada a la guerra, y viceversa, la guerra no solo es violencia. Creo que la cuestion central no deberia estar dirigida a si es o no ético el hecho de estetizar, sino que a mi modo de ver, deberia estar dirigida a cómo, cuando compramos un cigarrillo, por ejemplo, o pagamos cualquier factura, estamos aportando dinero para la guerra, nos guste o no.

  3. Isabel herrera 2011/10/22 at 9:32 am

    El problema es como se aborda la violencia desde el Arte, si el artista hace una verdadera propuesta con elaboración conceptual, o simplemente una representación oportunista y fácil, que requiere de un texto filosofico rebuscado y pegado a la obra con babas, desafortunadamente la mayoria de estos malos artistas llevan en la mano una camara fotografica (que pesar por la fotografia como medio). 

  4. Guillermo Vanegas 2011/10/28 at 8:39 am

    ¿Se acuerdan?: 

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