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La Galería Santa Fe sale del Planetario*

A otro mundo

El diario El Espectador, en su versión impresa, informa sobre la renovación del Planetario Distrital, al final de la breve nota dice:

“Por último, se adelantará la adecuación de todas las instalaciones del Planetario debido al traslado del Museo de Bogotá y la Galería Santa Fe, así como la creación del Museo del Espacio, obras que pretenden convertirlo en uno de los más modernos del mundo”

Si el Planetario Distrital quiere ser una construcción coherente con su nombre y objetivos es lógico que una galería de arte no tenga razón de estar ahí (como si la tiene un “Museo del Espacio”); pero, si la Secretaría de Cultura de Bogotá quiere ser consecuente con el arte debe dar una pronta respuesta sobre el destino de la Galería Santa Fe: ¿adónde es el traslado?

Esta inquietud será enviada a la Secretaría de Cultura, pero si algún funcionario enterado puede darnos una respuesta aquí, en este foro, se lo agradeceremos.

Pienso con el deseo que Catalina Ramírez, secretaria de Cultural de la administración Moreno, cuenta con un plan cuidadoso para el traslado de la Galería Santa Fe, seguro comprende que la galería es una de las más visitadas del país (aunque el número disminuyó por la mentecatez de cobrar la entrada), tiene una larga y fructífera historia y es la sede del Premio Luis Caballero. La administración de cultura debe tener todo fríamente calculado, el nuevo hogar de la galería será un espacio especial, construido acorde a las necesidades de las exposiciones, diseñado por un arquitecto sensible a las contingencias del arte. Pensar que la Galería Santa Fe va a funcionar en un corredor como el Callejón de las Exposiciones en el Jorge Eliecer Gaitán, o en el “foyer” de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, o como una franquicia administrada por el “nuevo” Museo de Arte Moderno de Bogotá, o trasladada a un lugar más amplio pero apartado como el Archivo Distrital, son disparates que están por fuera de toda consideración.

Así como los astrónomos miran al cielo, buscan estrellas y están felices con el Planetario, hay toda una comunidad de personas que estarán viendo con atención la trayectoria de la Galería Santa Fe hacia su nuevo espacio; no hacerlo, es dejar que este astro se pierda en un hoyo moreno, perdón, negro, de ineptitud, olvido y negligencia.

—Lucas Ospina

 

De cumpleaños

“Cuando me vaya a dar un regalo, pregúnteme si me gusta (o si lo necesito)”

Hay personas que consideran que las ilusiones por obtener una exposición de piezas de arte, patrocinada por el gobierno distrital hacen parte de un proceso de varios años. En un principio, en el mismo lugar donde tiempo después funcionó la Galería Santa Fe se mantuvo activo el ahora renqueante (y por eso mismo peligrosamente impredecible) Museo de Arte Moderno. Luego, por fortuna, ese prestigioso y a veces –muy pocas, pero, a veces- objetado inquilino abandonó el local y éste pasó progresivamente a ser un lugar sujeto a otro tipo de cuestionamientos. Entre los más antiguos estaba el de que sus políticas de exhibición de arte no beneficiaban a un amplio sector de artistas visuales que viven o trabajan en Bogotá (sin atender a su lugar de nacimiento). En segunda instancia, se pensaba también que parte de los contenidos de las muestras que allí se mostraban eran considerados ajenos a las problemáticas que constantemente han estimulado la vastísima, original e importante producción artística bogotana.

Antes de la crisis que hoy enfrenta este espacio –crisis que se puede tomar como señal de progreso (una forma de cambio) o de marcha atrás (una expresión de sorpresa y disgusto ante un destino incierto, pobremente planificado, sujeto a caprichos familiares o políticos)-, durante casi diez años, esas dos preguntas fueron formuladas con insistencia y las respuestas que daba la persona que decidía hablar sobre ello desde el interior del Instituto de Cultura y Turismo, solían ser evasivas eruditas que se apegaban de forma juiciosa al marco trazado por el Sistema Distrital de Cultura.

Hoy en día, ni siquiera hay quien responda.

La cabeza encargada de coordinar las Gerencias de Artes, Audiovisuales y Literatura, la asignación cuidadosa de los recursos que circulan a través de un importante programa de convocatorias públicas y otros menesteres como mantener bien pintada y adornada la casona honrada con el nombre de un casi presidente conservador en el barrio de La Candelaria, puede que no crea conveniente comunicarse con las pocas personas que pregunten por el principal espacio de exhibición de arte sostenido con dineros del Distrito Capital.

Probablemente porque puede que no tenga nada que decir.

Puesto que, por lo poco que ha musitado en público, esa persona demuestra conocer de forma terriblemente errada, tangencial, desinformada y absurda el impacto que su gestión posee. Que es amplio, lamentablemente.

Guillermo Vanegas

“precursores de la crítica institucional”

Alguna vez, desde Esfera Pública, se protestó por el cobro de entrada a la Galería Santa Fe, la boleta como obstáculo para el libre desarrollo del ocio; meses después, circuló un mensaje por este mismo canal: “La Gerencia de Artes Plásticas de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, entidad adscrita de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, se complace en informar que la Galería Santa Fe, espacio de circulación de las prácticas artísticas de la ciudad ubicado en el Planetario de Bogotá, es de nuevo un espacio de entrada libre. A partir del mes de mayo el ingreso a las exposiciones y actividades allí programadas será totalmente gratis.” Es de ilusos ilusionarse, pero, tal vez, el llamado de atención hecho desde acá en algo influyó en el más allá de la burocracia estatal; y, si es así, este hecho podría contarse como uno de los pocos logros conseguidos por la “crítica institucional” hecha desde Esfera Pública.

Tienen algo de razón los “precursores de la crítica institucional” que ven la Galería Santa Fe como una causa perdida, hablan desde la experiencia: en su tiempo criticaron a las personas que estuvieron a cargo de ese lugar, en especial a Jaime Cerón, y han seguido criticando a otros en otras instituciones (Ana María Alzate, José Ignacio Roca, Victor Manuel Rodríguez, Jaime Iregui, Javier Gil, Lucas Ospina, etcétera). Esos “precursores de la crítica institucional” han transitado por los vericuetos de las instituciones y han recibido infracciones y elogios por su patinaje agudo, audaz y muchas veces temerario.

La pregunta por el destino de la Galería Santa Fe se puede hacer desde muchos lugares: desde la “crítica institucional” se formula como una nueva jugada para poner en jaque político a la Gerencia de Artes Plásticas (o anunciar con triunfalismo el “mate”), o desde la crítica de arte se comprende como la pérdida de un espacio para ver obras y exposiciones.

La Galería Santa Fe es un carro que se dirige sin frenos hacia el abismo, en el espejo retrovisor se ve una imagen pasiva que reconforta: un hombre, a lo lejos, quieto en una esquina, sonríe de forma intermitente, con la mano nos dice adios… es un “precursor de la crítica institucional”.

La “crítica institucional” nos dice que esa luz que algunos vemos en el arte es puro brillo, el astro que la emitía desapareció hace mucho tiempo; ahora solo quedan unas opacas instituciones y el camino para todo artista es convertirse en un burócrata que cuida de la salud de su enemigo: la burocracia. La “crítica institucional” se concentra en la administración y la ética, las exposiciones y las obras de arte son un estusiasmo de juventud, una cosa que sucede en el pasado. El presente del arte es la misma cháchara que una y otra vez nos convoca en charlas informales, noticieros y protestas: la polítiqueria.

79523501

 

Calma chicha (tres tiros de salva)


1.

Bogotá, 12 de agosto, 2008

Señora Directora Fundación Gilberto Alzate Avendaño,
Doña Ana María Alzate Ronga
Fundación Gilberto Alzate Avendaño
Calle 10 # 3- 16:

En el “blog” del Alcalde de Bogota aparece la siguiente información:

“Finalmente, se contempla la adecuación de todas las instalaciones del Planetario (Museo de Bogotá y Galería Santa Fe que serán trasladados a instalaciones más adecuadas para sus propósitos) y la creación del Museo del Espacio y la disposición de salas para atender las demandas de los colegios y la población por actividades pedagógicas que los acerquen al universo.”

http://www.samuelalcalde.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1676:planetario&catid=40:principales

A partir de esas afirmaciones le escribo con el motivo de que me aclare el futuro de la Galería Santa, entre las preguntas que me puede responder están las siguientes:

—¿Adónde es el traslado?

—¿Qué condiciones va a tener ese nuevo lugar?

—¿Hay planos o estudios arquitectónicos que den cuenta de las “instalaciones adecuadas para sus propósitos” a las que se refiere Samuel Moreno?

Atentamente,

Lucas Ospina
CC # 79523501 Bogotá

Profesor Asociado
Departamento de Arte
Facultad de Artes
Universidad de los Andes

Carrera 1ª#18ª-10
Bogotá, Colombia

Teléfono 3 39 49 49 extensión 2608
luospina@uniandes.edu.co

2.

D.G. 430
Bogotá D.C., 13 de agosto de 2008

Señor
LUCAS OSPINA
Profesor Asociado
Departamento de Arte
Facultad de Artes
Universidad de los Andes
Carrera 1 No. 18A-10
Ciudad

En respuesta a su nota del día de ayer, me permito manifestarle que en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño no disponemos de información oficial sobre el traslado de la Galería Santa Fe y del Museo Bogotá del Planetario Distrital a una sede alterna en fecha cercana.

Cuando propusimos el tema en reuniones del Consejo Distrital de Cultura y en el comité que reúne a todas las entidades del Sector Cultura, Recreación y Deporte hace más de tres meses, se nos habló del proyecto conjunto de la Gobernación de Cundinamarca y de la Alcaldía para crear el Palacio de Bellas Artes en el Palacio de San Francisco. Nosotros reconocimos que esta podría ser una alternativa pero solicitamos estudiar la posibilidad de construir una nueva sede para la Galería Santa Fe diseñada y equipada de acuerdo con los requerimientos de las diversas expresiones del arte actual. Incluso propusimos como terreno para esta edificación un sector del parque Simón Bolívar, diagonal a la biblioteca Virgilio Barco que cuenta con visibilidad, fácil acceso y zona de parqueo. También sugerimos que si la administración distrital no lograba asegurar recursos para el proyecto completo, se diseñara en forma modular para irlo desarrollando por etapas.

La creación del Instituto de las Artes y la restauración del Palacio de San Francisco para que se convierta en sede de esta institución, son proyectos que hacen parte del plan de desarrollo y contarán con recursos de próximas vigencias fiscales, en tanto que la idea de construir sede para la Galería Santa Fe no hace parte de los proyectos de la actual administración.

La creación del Museo del Espacio es una iniciativa del Alcalde Mayor y se encuentra en desarrollo, lo que no implica el cierre o traslado de la Galería Santa Fe hasta que esta no disponga de un escenario temporal o definitivo que se ajuste a sus requerimientos técnicos y operativos.

Atentamente

Ana María Alzate Ronga
Directora General

Amar/achr

3.

[Bogotá, 14 de agosto, 2008]

Ana María Alzate, Directora General:

Ustedes, como representantes de la Galería Santa Fe, tienen una asignatura importante: deben ser capaces de mostrarle al Consejo Distrital de Cultura y al comité que reúne a todas las entidades del Sector Cultura, Recreación y Deporte la personalidad de este espacio de exposición. No es una obligación fácil, las instituciones no son entes monolíticos, muchas opiniones e intereses pueden mediar en el proceso; la experiencia muestra que las instituciones reflejan en su interior el exterior y, así como Kafka describe a una masa variopinta de personajes en sus novelas (El Proceso, El Castillo), es posible encontrar bajo un mismo techo a todo un mundo de funcionarios: ineptos, capaces, idealistas, apáticos, burócratas, corruptos, burlones, serrucheros, serios, nepotistas, marrulleros, cumplidos, escépticos, cizañeros, tiernos, chóchos, idealistas, estrictos, mentirosos, meticulosos, imprácticos, pragmáticos, anárquicos, solemnes, etcétera. Para el caso de la Galería lo ideal sería que la representación la hicieran funcionarios con imaginación.

Les pido que miren bien las características de la Galería Santa Fe, su ubicación central, su espacio algo absurdo, improvisado pero característico y sobre todo retador, su cercanía a un público que va a la universidad y a museos, pero también a un público mayoritario que no va a ver “arte” sino que quiere ver “estrellas”, pero que cautivo, entre función y función, se mete a ver las cosas extrañas que suceden por ahí (tal vez por eso la galería siempre tuvo, antes del cobro de la entrada, unos índices altos de visita). Las dos opciones que ustedes mencionan para la reubicación me parece que no reconocen estos detalles propios de la Galería Santa Fe.

El Palacio de Bellas Artes en el Palacio de San Francisco parece una construcción descomunal y más aun si requiere de la concertación entre Alcaldía y Gobernación, a no ser que se conciba la Galería Santa Fe como un ente autónomo, más cercano a la calle que al despacho del Alcalde o del Gobernador, me temo que la programación, recursos y permisos para su funcionamiento, se embolaten en medio de una muralla china de administración que protege un espacio que será de muchos pero del que nadie da razón. El otro lugar que ustedes mencionan es el de un terreno cercano al sector del parque Simón Bolívar donde seguramente habrá un público cautivo, por la biblioteca y el parque, pero que está en un lugar lejano al centro de la ciudad, por fuera del eje de los museos y universidades y ajeno a un público que gusta de caminar por esta zona de Bogotá.

Les repito que la tarea no es fácil, sobre todo cuando además de tener que convencer al resto de la institución, ustedes tienen que enfrentar las críticas de un grupo de personas que estarán atentos el rumbo de este espacio y que tal vez no se resignan a pensar que la Galería Santa Fe, como todo, cambia.

Lucas Ospina, Profesor

p.d. En un comienzo pensé en enviarles la nota como un “derecho de petición” pero preferí enviarla como una nota que no acude a esa instancia de reclamo perentorio. Me alegra no haberlo hecho, su pronta respuesta da cuenta de que esa figura no procede en este caso.

—Lucas Ospina

 

* participaciones publicadas en Esfera Pública en agosto de 2008.

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