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“yo no vine a Valledupar a discutir con nadie, yo vine a Valledupar a presentar mi libro”

El pasado jueves 3 de marzo, me fui a las instalaciones de la Biblioteca Rafael Carrillo Luquez de la ciudad de Valledupar, desde las 6:00 de la tarde, a esperar el anunciado lanzamiento del libro del escritor Eduardo Márceles Daconte, titulado: “los recursos de la imaginación –Artes visuales en el Caribe Colombiano-”, que se realizaría a las 6:30 p.m. en el auditorio “Consuelo Araújonoguera” de las mismas instalaciones. Tuve la oportunidad de leer gran parte del texto días previos, por primera vez, gracias a que un amigo lo obtuvo en la ciudad de Barranquilla y lo compartimos. Una vez tuve el texto en mis manos, en un acto espontáneo, se me vino recurrentemente a la memoria el texto de Álvaro Medina, “Arte en el Caribe Colombiano”, publicado en el año 2000 (hace algo más de una década). Desde ese momento me embargaron unas que otras “ligeras preguntillas”, eran una de esas preguntas que “crees” no debes hacer por su alto grado de “ingenuidad”, aunque en este caso, la ingenuidad era más parecida al respeto.

 

Portada del libro “los recursos de la imaginación. –Artes visuales en el Caribe Colombiano-”

En el escenario, se alistaron las botellas de agua (no recuerdo sus marcas), los micrófonos y uno que otro detalle que no puede faltar al protocolo. Márceles,  comienza relatando el proceso creativo y anécdotas de los 30 años de investigación de su libro, sin dejar de lado sus travesías a lo largo de su carrera en el asunto del arte: cuando fue y vino de New York, Cuando fue curador de un museo en Queens, Cuando según él, publicó el artículo más controversial en la historia del arte del Caribe colombiano, etc. Hasta ahí todo iba muy acogedor; pero yo seguía ahí, a la espera de hacer mi “elemental e ingenua pregunta”.

Poco después, llega ese momento en el que los micrófonos también pueden ser manoseados por el público, y fue ahí precisamente, donde hice mi “pregunta elemental e ingenua” al señor Márceles: ¿Cuáles eran las diferencias sustanciales de su texto “los recursos de la imaginación” –artes visuales en el Caribe colombiano” en relación al texto de Álvaro Medina: “Arte en el Caribe Colombiano”, como aporte a una historia actual del arte del Caribe colombiano, aún cuando éste último fue publicado hace algo más de una década? De hecho y como lo pueden ver, mi pregunta era muy elemental e ingenua. Márceles, aduce como respuesta, que su texto supera al de Medina en todos los sentidos: que es un texto más amplio, que abarca más contextos, que, hasta inclusive, la calidad de su impresión es superior, etc. Excepto lo último (y tengamos en cuenta una década de avances tecnológicos en procesos de edición e impresión de textos), lo aducido por Márceles, no es algo que parezca cierto si ponemos los textos en una mesa y los analizamos hoja por hoja (como curiosamente se me dio por hacer). Es bastante evidente que hay un momento en el que los dos textos llevan a la historia de la mano (“esa que está masticada y avalada”), pero llega ese otro momento en el que hay que trascender (por el mismo acoso de la época y, porque además, es una década la que está en juego) y es ahí donde el texto de Márceles, se nos convierte en un “mar” en el que por mucho que  nademos no vamos a encontrar una playa. Aunque eso no es el problema de este cuento, esa pregunta elemental e ingenua era resuelta con cualquier palabra que saliese de la boca del autor. Al fin y al cabo su texto es su texto y el de Medida, es el texto de Medina.

Posteriormente, ante el acoso de una moción de mi parte y bajo la ligera forma en la que Máceles pasaba la situación de un estado frio a caliente de manera determinante, expresando: “yo no vine a Valledupar a discutir con nadie, yo vine a Valledupar a presentar mi libro”. En ese momento, quedé en el limbo, no había imaginado que esa pregunta tan elemental e ingenua se prestara para una discusión y, mucho menos, que sacara de la ropa  al autor. Ahí mismo surgen otras preguntas más ingenuas aún: ¿Por qué el señor Márceles se ha descompuesto tanto ante una pregunta tan elemental e ingenua como la que le he hecho? ¿En que momento había pasado de ser una pregunta elemental e ingenua a una pregunta incomoda? Para mi seguirá siendo una pregunta elemental e ingenua. Se me hace difícil pensar que una persona que ande por el mundo escribiendo y lanzando libros, crea que en ningún escenario, en el más remoto de los escenarios, alguna persona no vaya a hacer una pregunta tan elemental e ingenua como la mía. Lo que más difícil me parece aún de creer, es que el señor Márceles piense que el lanzamiento de un texto es una fiesta en la que solo se aceptan aplausos hasta por una sonrisa equivocada.

Algunos meses previos al lanzamiento del libro y de hacerle esa pregunta elemental e ingenua al señor Márceles, una gran cantidad de colegas manifestaban su felicidad por un correo que les había llegado de parte del señor Márceles, a través del cual les invitaba a enviar una imagen de sus obras para ser incluida en el libro “los recursos de la imaginación” –artes visuales en el Caribe colombiano-, en ese momento me pareció interesante el hecho de que en su proyecto tuviese inmersa una herramienta investigativa especializada para la recolección de datos como lo es el correo electrónico. Los artistas acudieron al llamado enviando las imágenes que tenían disponible en formato digital (en ese momento no importaba si era la obra más importante del artista, si era la obra más relevante en su región o para la escena artística del Caribe, etc.), cosas de que el artista siempre muestra lo que tiene y lo que quiere. Debido a ello, ahora hay muchas “cosillas” que me generan discrepancia al pensar que estamos hablando de 30 años de investigación, pero como dije antes, ese no es el problema. Si miramos el texto, nos vamos a encontrar con unos contextos generalizadores de lo que es el Caribe en relación a la producción artística, es como imaginar un contexto social, político, tecnológico, etc. Y además, agregar imágenes para ilustrarlo, es por ello que el texto de Márceles aparece cargado de mucha imaginación en correspondencia a su título. En ese caso cada artista u obra corresponde a un ilustrador e ilustración de ese contexto imaginado, y no de las condiciones “reales” en la que se produce y acciona el artista y su obra. De esa manera estamos frente a la imaginación imaginada (“divina”) y no frente a una imaginación como imaginario (hipótesis). 

Volviendo a la escena del lanzamiento del libro, ya el señor Márceles un poco desbordado de ese tema, inicia un discurso bastante airado de cara a las políticas del  Ministerio de Cultura y los salones regionales y nacionales de artistas; en este discurso, más emocional que razonable, se muestra en desacuerdo y manifiesta: “…que el ministerio está graduando a “curadores jovencitos” que no tienen ni idea que es una curaduría porque no superan los 25 años, también aduce que el antiguo modelo de los salones regionales era mejor que las nuevas versiones porque al artista se le daba un premio, además dice, que han surgido unos grupos de curadores sin sentido… una cosa que le llaman “este lado arriba” otra y que “practicas de ver” y otras y que “Maldeojo”.

Yo no voy a entrar a  defender al ministerio de cultura ni a los salones regionales y nacionales, ya que ellos tendrán quienes los defiendan. Pero mi pregunta va dirigida a si ¿Es responsable valorar las condiciones de los salones regionales y nacionales a través de un premio? Se refiere a los “jovencitos” de esa manera tan peyorativa, como si en Colombia fuese un “pecado capital” ser y pensar como joven (no está de más recordar que cada generación es producto de su época y que cada época ve caer sus relatos como lo señala Danto). El hecho de que piense que los modelos de los salones regionales y nacionales eran mejor antes que ahora, es una posición respetable, pero no compartida; hay que analizar todo a profundidad y abrir el debate. Los discursos no pueden seguir siendo discursos superficiales, airados y emocionales que conduzcan a la personalización de los mismos. Creo que eso de hablar indiscriminadamente de la incursión de jóvenes en el campo de la curaduría, genera un efecto búmeran que nos conlleva a preguntarnos “ingenuamente” ¿Cuál ha sido el aporte significativo del señor Márceles al ejercicio de la curaduría en la región Caribe a lo largo de sus 60 y más años? Ese tipo de discursos en los que se intenta sublevar la actividad de las nuevas generaciones parece más una pataleta ante el ocaso de su época. ¡Viejo Márceles! nada de nuevas generaciones pasivas y aletargadas, así que recomiendo tener más cuidado, porque cada día más, hasta los niños por su condición de niños resultan difíciles de sorprender.

Terminando el asunto, debo señalar que estuve pendiente de estrechar la mano de Márceles una vez bajó del escenario, pero me di cuenta que finalmente éste decide tomar la charla a manera visceral y personal, no como algo que deba analizarse de cara a la construcción de un conocimiento. Además, decide hacer réplicas airadas y cargadas más de emociones  y sentimientos egocéntricos, que de otra cosa; manifestándose peyorativamente sobre “el jovencito que le hizo la pregunta” en la ciudad de Valledupar. ¡Una pregunta elemental e ingenua me ha generado una enemistad!

Que lástima que no me haya dejado terminar la parte donde iba a hacer el gran reconocimiento a su labor, ya que, ante todo, no debemos desconocer el valor del texto como precedente investigativo a la hora de visionar un “estado del arte del arte del Caribe colombiano”.

Moraleja: ¡las preguntas elementales e ingenuas no existen, existen respuestas elementales e ingenuas!

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Jayder Orsini

11 Opiniones sobre “yo no vine a Valledupar a discutir con nadie, yo vine a Valledupar a presentar mi libro”

  1. Widy Ortiz 2011/03/19 at 2:09 am

    ELEMENTAL MI QUERIDO JAYDER

    Lo único bueno de esa clase de publicaciones es que en el futuro servirán para ser revisadas y corregidas por lo mal planteadas, usted mismo lo acaba de decir son: “Debido a ello, ahora hay muchas “cosillas” que me generan discrepancia al pensar que estamos hablando de 30 años de investigación, pero como dije antes, ese no es el problema. Si miramos el texto, nos vamos a encontrar con unos contextos generalizadores de lo que es el Caribe en relación a la producción artística, es como imaginar un contexto social, político, tecnológico, etc. Y además, agregar imágenes para ilustrarlo”, eso es terrible! más terrible que la publicación de Alvaro Barrios “Orígenes del Arte Conceptual en Colombia” (donde la mayoría de los artistas ahí citados y entrevistados son más pintores que conceptuales, y otros ya ni hacen obra), lleno de anécdotas personales, de que YO y mis amigos SON PIONEROS DEL ARTE CONCEPTUAL, si es de reconocer, son pioneros en muchas cosas, pero que sean los primeros y únicos que hicieron Arte Conceptual en Colombia, no tampoco!
    Al caso que voy es que esas publicaciones en el presente CONTEMPORÁNEO causan muchos malos entendidos y desastres historiográficos, lo bueno es que sirven para que un investigador juicioso y crítico lo corrija con más coherencia histórica y sin tanta fanfarronería, OLE!

    Y cómo usted dice: ¨¿Cuál ha sido el aporte significativo del señor Márceles al ejercicio de la curaduría en la región Caribe a lo largo de sus 60 y más años? Ese tipo de discursos en los que se intenta sublevar la actividad de las nuevas generaciones parece más una pataleta ante el ocaso de su época. ¡Viejo Márceles! nada de nuevas generaciones pasivas y aletargadas, así que recomiendo tener más cuidado, porque cada día más, hasta los niños por su condición de niños resultan difíciles de sorprender¨.

    http://www.museodeantioquia.net/boletines/Memorias_mde07/Origenes_del_arte.pdf

  2. Jorge Peñuela 2011/03/19 at 9:23 am

    MÁRCELES DACONTE Y EL SALÓN ATENAS

    Widy: A propósito del arte de concepto en Colombia –categoría provisional–, el señor Márceles fue un crítico que fue desbordado por la historia hace ya varias décadas. Sus críticas al Salón Atenas y a Eduardo Serrano muestran, como en el caso de Álvaro Barrios que usted recuerda, que comprendió muy poco el giro contemporáneo de las artes plásticas. Dice el señor Márceles:
    “A diferencia del Salón Atenas – empeñado su organizador en mostrar los melancólicos estertores de un arte conceptual en acelerado empobrecimiento creativo por lo menos hasta la fecha en Colombia- , el Salón Álzate Avendaño es un muestrario de disciplinas más convencionales, no por ello menos válidas y sensatas, que ponen de manifiesto la irrenunciable querencia por una tradición pictórica que se remonta a los orígenes de nuestra nacionalidad”.

    De los artistas que defendía Márceles porque en sus obras manifestaban “una vocación por la figura – sea naturalista, expresionista u onírica”–, no queda nada. De los Atenas, muchos mantienen hasta nuestros días una carrera profesional respetable, con altibajos, es cierto, pero aún hacen parte del panorama plástico del país.

    Ojalá podamos hojear el libro del señor Márceles para tener mejores elementos de juicio al momento de evaluar sus críticas a los Salones Atenas.

    Saludos.

  3. Hijo de la Máquina 2011/03/19 at 11:50 am

    Lo usual en el campo de la producción de sentido en el país: las posiciones ultradefensivas de aquellos que detentan algún tipo de “Poder”, sea éste producto de relaciones sociales, de dádivas obtenidas en transacciones culturales con el estado, o simple y crasa ignorancia – de ésa que tanto pulula en las figuras establecidas por las prácticas que he esbozado en este párrafo.

    Su texto, más allá de la “ingenua y elemental” pregunta, me recuerda la consabida historia del traje del emperador. Parece que al campo de las Artes (todas s en el costal) y a sus bases olvidan ciertas “lecciones” que harían bien o, al menos, generarían formas diferentes de enfocar las prácticas culturales y artísticas.

    Seguimos en contacto.

  4. María Estrada Fuentes. 2011/03/19 at 11:57 am

    Jayder, estoy de acuerdo con usted en que su pregunta es bastante elemental, pero no tiene nada de ingenua. No lo repita tanto que su repetición parece un fallido intento de convencimiento de ingenuidad.
     
    Me produce mucha curiosidad ver este “nuevo” libro, pues tengo en mi biblioteca personal una copia del mismo que compré en el 2008 en la ‘Caza de Poesía’ en Barranquilla, un espacio que maneja Anibal Tobón, antiguo miembro de ‘El Sindicato de Barranquilla’.

  5. Luis Mancera 2011/03/19 at 2:02 pm

    Muy cierto, muy cierto. Muchas gracias estimado Ortiz por esto que demuestra que nosotros, los jóvenes, la tenemos difícil pero divertida con estos ocasos.
    De Caracas, un inmneso saludo

  6. Gabriel Merchán 2011/03/19 at 4:50 pm

    En el blog Agenda Samaria le hicieron esta entrevista a Marceles Daconte, donde dice que buena parte del arte conceptual no le dice nada, a la vez que defiende la pintura conceptual de Doris Salcedo y Maria Fernanda Cardoso…

    Entrevista con Marceles Daconte
    http://esferapublica.org/MárcelesDaconteenSantaMarta2.mp3

  7. Widy Ortiz 2011/03/19 at 10:10 pm

    CONCEPTUALES, EFIMERAS Y GRATUITAS

    En varias cosas si estoy de acuerdo con el señor Marceles Daconte, si hace falta un equilibrado y equitativo análisis de la situación de las ARTES en Colombia, no todo lo que se hace en nuestro país pertenece al orden de lo que se conoce hoy en día como ARTE CONTEMPORÁNEO ( solo hay que ver como en la convocatoria de grabaciones de performance organizada por el Banco de Republica a raíz de la exhibición ARTE NO IGUAL A VIDA, la gente de otras poblaciones o condiciones artísticas enviaron videos de lo que ellos suponen y entienden por Performance), tratar de forzar un discurso Artístico de índole NACIONAL es centralizar algo que no se puede ni debe centralizar, así se halla tratado de disfrazar la CENTRALIZACIÓN del Salón Nacional de Artistas con el llamado sofisma denominado DESCENTRALIZACIÓN, el hecho de mover el Salón Nacional de Artistas de lugar de exhibición no significa que por Arte de magia los problemas desaparecieran, ay si como dice Daconte en la entrevista: “Estar más allá de lo que en realidad se está! es una cosa totalmente incoherente con el Arte que se realiza en las provincias (¡yo soy de Ibagué, por si algo!), y sigo con Daconte: “no se está con los pies firmes sobre la tierra, se está en un mundo completamente artificial, en un mundo completamente disociado con la realidad de nuestro Arte colombiano”, eso si nos consta a una inmensa mayoría de personas que estamos en el medio del Arte Chibchombiano, se pudo ver en el 42 Salón Nacional de Artistas cómo al tratar de organizar UNA CURADURIA coherente con los Salones Regiones, se desarticulo cada uno de los salones, llegando el caso, cómo le paso al proyecto Oreja roja (zona centro/Cundinamarca-Boyacá) de desaparecer totalmente de la escena del Salón Nacional, sin ninguna razón aparente para los participantes de Oreja roja, y siendo cambiando de la noche a la mañana por otro proyecto curatorial denominado “la Buena vida”, el cual fue expuesto en el 42 Salón Nacional, como si nada! (¿eso sería bueno que lo explicara en alguna ocasión la curadora Mariangela Mendez?).

    Otra cosa de la que estoy de acuerdo a medias con Daconte, que lo vi mucho en el 42 Salón de Artistas es la aparición de grupos y Proyectos artísticos que apuntaban a las comunidades (eso está bien, pero de una forma seria, no de que nos inventamos esto o aquello y vamos y hacemos esto y aquello y ya) hay que plantear discursos serios e investigaciones comprometidas realmente con las comunidades, no hacerse pasar por seudo etnólogos artísticos para figurar en un Salón, tampoco no estoy de acuerdo con descreditar el archivo, el video o el documento, colocándolo por debajo de la pintura, de la escultura o del grabado, si se enfoca muy bien y con seriedad estos recursos (el archivo, el video o el documento) son un medio más en el Arte, creo que hay si está muy equivocado el señor Marceles Daconte con esos comentarios de mala leche (¡por así decirlo!).

    Siguiendo con los comentarios de Daconte, me parece desmedido y hasta torpe pensar y hablar que el ARTE CONCEPTUAL es igual al CONCEPTO (¿donde le quedo eso de que nosotros los jóvenes desconocemos la Historia del Arte? Y que no tenemos idea de nada), por Dios no confunda los ¡términos por favor!

    ARTE CONCEPTUAL= OBRA realizadas con ideas (en latinoamérica el arte conceptual es denominado como conceptualismo y tiene una connotación implícita en sí, la de no abandonar el objeto físico)

    CONCEPTO= construcciones mentales las cuales nos permiten abordar y comprender experiencias del mundo que nos rodea.

    Y fuera de eso como va decir que las Artistas Doris Salcedo y María Fernanda Cardoso son pintoras, ¡OLE! Y mucho menos que el Artista Ángel Almendrales hace pintura CONCEPTUAL por que en su trabajo ahí ¡CONCEPTO!, hombre pues está muy equivocado con sus apreciaciones, yo por lo menos no tendré un concepto maduro como el suyo, por apenas llevo muy pocos años en Arte (ironía), pero por lo menos no me atrevo hablar cosas erróneas y mal fundamentadas (¿que irán a pensar las seños Salcedo y Cardoso, y su amigo Almendrales?). y claro que si hay pintores conceptuales un gran ejemplo de eso es el Artista Saúl Sánchez, que a partir del concepto a borda la pintura de una forma conceptual, generando nuevas lecturas de ella.

    http://www.revistaexclama.com/blog/cara-a-cara-con-saul-sanchez/

    Y ya para lo último, ¡claro que ahora cualquiera puede ser curador y puede curar lo que sea, donde sea y como sea!, sin saber nada de nada de CURADURÍA y de museografía, y eso lo vemos todo el tiempo en el Arte Chibchombiano (así somos los colombianos, lo que no sabemos no lo inventamos), la cosa es que si se necesita saber de la CURADURÍA Y MUSEOGRAFÍA para hacer las vainas bien, solo en la Universidad de los ANDES, ahí al menos una materia de curaduría ósea señor Marceles Daconte en Colombia no están graduando a los jóvenes de CURADORES, ¡ya que no existe ninguna carrera aquí!.

  8. Jorge Peñuela 2011/03/20 at 11:03 am

    Anomalía ideológica y conceptual

    Los críticos del “ancien régime” desconocen la historia; no la historia del arte colombiano, ni la de su actualidad,  sino la historia de sí mismos.  En esta entrevista sobre el Salón Nacional que oportunamente Gabriel Merchán envió a esta Esfera, Márceles  repite los mismos exabruptos que expresó a propósito  de los Salones Atenas hace treinta años. Treinta años después, el crítico del “ancien régime” no tiene claro qué es un arte de concepto –categoría provisional–.  El ejemplo que nos ofrece Márceles,  repite la misma incoherencia que plantea la ideología del  Ministerio de Cultura: el artista ilustra problemas culturales, comunitarios, sociales, políticos o ambientales, o, como el caso de Ángel Almendrales, supuestamente problemas ambientales. ¿Qué es un concepto artístico? Nadie lo sabe, pues, la mayoría de nuestros orientadores académicos están convencidos de que el concepto artístico consiste en el mismo concepto de las ciencias.

    Recuerdo ahora que hace algunos años presenté un proyecto de doctorado a Ivonne Pini, Marta Rodríguez y   Amparo Vega. Al igual que Márceles, ninguna de ellas tenía herramientas para comprender la actualidad, las dos primeras carecen de elementos conceptuales actuales, la última adolece de comprensión histórica del arte. Así planteado, el problema parece un asunto académico. Pues, no lo es. Es un problema epocal e ideológico. Desde los años setenta del siglo XX, la actualidad desbordó a la sociedad y la academia estética. Desde esta década, el arte colombiano se ha transformado a pesar de sus críticos, de sus académicos y de la sociedad en su conjunto. Estas instituciones  aún están encerradas en viejos mitos y no pueden apreciar lo actual. Los artistas tienen por interlocutores a una sociedad, a una crítica y a una academia estética rezagada. Por lo tanto, no tienen la posibilidad de contar con una imagen real de lo que acontece en su pensamiento. La crítica como la de Márceles, desde los años ochenta del siglo XX, ha falseado la actualidad plástica de nuestro país.
    La historia que les interesa a los artistas contemporáneos es la historia de la actualidad. Todas sus inquietudes están orientadas a pensar los problemas de la actualidad desde sí mismos y no a partir de los estímulos que crean las instituciones mercantilizadas de nuestros días, las privadas y las públicas. El artista contemporáneo hace resistencia a este dispositivo mercantil que ha dispuesto que las obras de los artistas deben ser entretenidas, supuestamente, porque el hombre de negocios de nuestra época, o el crítico de negocios estéticos, no cuenta con más de dos minutos para dedicárselos a una obra artística: “time is money”, nos ha recordado sabiamente  Márceles en su entrevista con Agenda Samaria.   Olvida este crítico, quizá nunca lo supo, que  “fórmulas desprestigiadas a nivel internacional” son las fórmulas de mercadotecnia que implementan los artistas que paren todos los días hijos muertos divertidos, como los de Fernando Botero.
    El horizonte contemporáneo no elimina “de un plumazo a los pintores y a los grabadores”, sólo les exige comprender y pensar nuestra actualidad, salirse a airear  sus viejos mitos. No se trata, como exige el “ancien régime”, de anclar el trabajo de un artista “a la realidad del arte colombiano” que conoció Márceles, la cual por sí sola dice nada.  Se trata entonces, más de poner la pintura a la altura de la actualidad, y menos de reducir  la actualidad a los intereses de técnicas y prácticas artísticas comprometidas medularmente con el régimen económico que ha globalizado tanta miseria por este planeta.
    Márceles tiene razón en una idea, la cual reformulo a continuación. El Ministerio de Cultura gradúa gratuitamente de investigadores a quienes no tienen claro qué es eso de investigar en artes porque, como Márceles,  no comprenden en qué consiste el giro contemporáneo de las artes en nuestro país. La ideología detrás de la investigación, de los proyectos y de los laboratorios tipo Ministerio de Cultura, pulverizó la imaginación de los artistas colombianos jóvenes.  Un Salón Nacional no puede cobijar lo divino y lo humano. Al contrario, debe estimular a los artistas a que con sus medidos estéticos y artísticos se pongan a la altura de la actualidad.
    PD: Ojalá la  pregunta de Widy Ortiz a Mariangela Méndez sea respondida, si no por la curadora, sí por el Ministerio de Cultura.

  9. Mariangela Mendez 2011/03/20 at 1:12 pm

    El resultado de la investigación curatorial del colectivo La Oreja Roja fue un archivo. La estrategia de itinerancia sugerida en la propuesta de esa unión temporal era que cada nuevo escenario de exposición, abría la posibilidad de una nueva reconfiguración de ese archivo, es decir una nueva cada vez, y no el resumen o la versión adaptada de una exposición “original”, por lo que el fin de la unión temporal La Oreja Roja no afectó la participación de los artistas de la zona centro, inicialmente convocados por esa unión TEMPORAL.

    El contrato para la investigación y la producción del 13 Salón Regional Zona Centro se llevó a feliz término y bajo las condiciones de participación y figuras contractuales diseñadas por el Ministerio. Y el proyecto La Perseverancia, si bien nuevo, es posible gracias a que se puede constituir un nuevo contrato para el Salón Nacional, que permite cambios, ajustes y modificaciones de las uniones temporales conformadas para el Regional dos años antes.
     
    En la página de la Oreja Roja y La Perseverancia hay información más completa sobre el proyecto. Adjunto unos fragmentos:
     
    Sobre el proyecto La Oreja Roja:
    “El primer resultado de esta investigación será un archivo que recopile portafolios de artistas, documentos sobre la producción en arte de la región centro, textos, historias, rumores y todo el material coleccionado durante el viaje de reconocimiento realizado por las curadoras. Este archivo en su totalidad será presentado en el espacio de exposición El Parquedero en el sótano del Museo de Arte del Banco de la República. El segundo resultado o producto de la investigación es un derivado del archivo. Una exposición construida a partir de la reconfiguración de ese archivo. Con material consignado en el archivo se construirá un guión narrativo, es decir una historia con iniciación, nudo y desenlace, una historia contada secuencialmente por obras de arte que antes no se conocían, pero que en su vecindad en el archivo empiezan a tener sentido juntas. Sin embargo una narración lineal, tampoco es posible sino se consideran las rupturas, las pausas o las interrupciones dentro de esa supuesta linealidad.”
     
    Tomado de: http://orejaroja13sra.wordpress.com/about/sobre-el-proyecto/
     
    En la misma página se menciona:
    Primera reconfiguración del archivo
    La Oreja Roja presenta Yolanda o Magdalena
    Una exposición de arte sobre la vida, obra y milagros de un personaje.
    Estación de tren de Sogamoso. Noviembre 14 a diciembre 15 de 2010.
    Esta exposición fue pensada como ejemplo para mostrar una configuración del archivo de las muchas que son posibles, con el reto adicional de poder construir un guión narrativo, es decir, una historia con inicio, nudo y desenlace, una historia contada secuencialmente por obras de arte que antes no se conocían, pero que en su vecindad dentro del archivo cobran nuevo sentido.

    Segunda reconfiguración del archivo
    La Perseverancia presenta La Buena Vida

    Y ahí hay un link a la página de La Perseverancia.
    En la página de La Perseverancia se puede leer:
    “Hay que mencionar que la exposición La Buena Vida, se formó a partir del archivo recopilado por el  proyecto La Oreja Roja durante 2009, cuando ese colectivo tuvo a su cargo la investigación curatorial para los 13 Salones Regionales de Artistas de la Zona Centro. De esta forma la exposición es realizada a partir de algunas obras del archivo que, en su relación coyuntural con otras obras, nos hablan de la vida pero a través de fragmentos, o acaso de la ruina como ese objeto que nos hace completar, imaginar, recordar o acaso soñar con un estilo de vida singular.”

    Tomado de: http://laperseverancia.wordpress.com/comunicado-de-prensa/

    Y en el stand de “post-producción” del proyecto La Perseverancia, que trabajó a partir del archivo de la Oreja Roja en Cartagena, había un texto en vinilo de corte pegado en la pared que decía así:

    “Esta caseta contiene el archivo recopilado por La Oreja Roja, durante el viaje de investigación que hicieron, en junio y julio de 2009 por el altiplano cundiboyacense. La caseta también contiene algunas de las obras y souvenirs que quedaron como recuerdo, como documento, como prueba de las tres exposiciones que hasta la fecha se han curado a partir de ese archivo: El Archivo (El Parquedero, Bogotá, Septiembre de 2009) y Yolanda o Magdalena del proyecto La Oreja Roja (Estación de Tren de Sogamoso, noviembre de 2009) y La Buena Vida del proyecto La Perseverancia (Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo, Santa Marta, noviembre de 2010).
    Si uno hace público un archivo privado, tal vez en el campo del arte este gesto tenga, con el tiempo y la voluntad suficientes, el poder de contagiar a una audiencia de curiosidad, y así incitarla a comprometerse seriamente con los trabajos contenidos allí. Traer aquí este valioso archivo, obedece al deseo de mostrar que hay una producción que quedó fuera de lugar; al deseo por proteger lo que puede ser olvidado en un futuro. Y esta es precisamente la condición del archivo, pues no habría necesidad de protegerlo y preservarlo sino existiera, al mismo tiempo, el peligro permanente de su destrucción y olvido. Sin embargo este archivo es valioso no por su perversa condición de olvido, sino porque presenta posibilidades de reconfiguración –finitas pero innumerables—, porque es una entidad mutable que usted puede consultar, agrandar, completar, usar, curar…”
    Este texto estaba firmado por La perseverancia.
     
    En la última página del archivo de La Oreja Roja se puede leer una invitación similar a utilizar, completar o curar ese archivo. Y es que el archivo se recopiló para que pueda ser utilizado, ojalá no sólo por los curadores de los próximos regionales. Por eso decir que ese archivo es de uso exclusivo de La Oreja Roja sería una contradicción con los objetivos de visibilidad que motivaron y siguen motivando el proyecto de La Oreja Roja y La Perseverancia.

  10. Agenda Samaria 2011/03/20 at 2:10 pm

    LOS RECURSOS DE LA IMAGINACIÓN

    Artes Visuales del Caribe Colombiano

    El Libro “Los Recursos de la Imaginación-Artes Visuales del Caribe Colombiano” Se presenta en el Banco de La República en Santa Marta.
    Un esfuerzo del Círculo de Amistad Colombo Alemán, de la Fundación Amigos del Arte del Caribe, de la Universidad Autónoma del Caribe y de La Gobernación del Atlántico.
    Eduardo nos presenta de viva voz la reseña de sus 30 años de investigación de las artes del caribe y de colombia.
    Nos habló, entre otras cosas de La Sierra Nevada y de los puntos de poder, Aracataca entre ellos, su tierra.

    Bienvenido (Para escuchar, pulse el enlace)

    Charla con Agenda Samaria

    Respuesta sobre El Salón Nacional de Artistas -Extracto Editado-
    Conf: Parte 1 Eduardo Barros y Angel Almendrales
    Conf: Parte 2 Inicia Angel Almendrales -Artistas del Caribe-
    Conf: Parte 3 Diálogo con el público
    Conf: Parte 4 Artistas Samarios-Salón Nacional de Artistas
    Conf: Parte 5 Sobre el escultor Hector Lombana

     

  11. Widy Ortiz 2011/03/21 at 2:16 am

    La falta de comunicación como podemos ver es la causante de malos entendidos, por eso era importante aclarar situaciones tales como lo sucedido con OREJA ROJA, porque a la final se puede estar cayendo en circunstancias erróneas parecidas al TELEFONO ROTO.
    A Mariangela Méndez muchas gracias por aclarar la inquietud de lo sucedido con el proyecto Oreja Roja (inquietud compartida por varias personas).