Comunicado a la opinión pública

Esfera Pública es un sitio de internet para el arte donde es habitual el uso de la parodia, así como el fallecido humorista Jaime Garzón usaba este mismo recurso cómico, este espacio se ha construido, por más de 8 años, en un lugar donde la comunidad que lee sus contenidos se ha habituado a la crítica y al uso paródico de seudónimos, comunicados delirantes, exageraciones, imitaciones burlescas e invención de asociaciones y personajes (por ejemplo, “Asociación Colombiana de Críticos de Arte” o “Pedro Manrique Figueroa”).

El uso que le han dado algunos medios de comunicación al texto paródico “Goya, tu grabado vuelve a la lucha” firmado con el seudónimo “Comando Arte Libre S-11″, y donde varios periodistas no han hecho ningún intento por explicar o informar sobre el contexto artístico de Esfera Pública, ha propiciado un equivoco: una parodia descontextualizada ha adquirido visos de verdad.

Yo, Lucas Ospina Villalba (cc# 79523501 Bogotá), el autor de la parodía “Goya, tu grabado vuelve a la lucha”, lamento el uso que le han dado algunos medios a esta obra cómica y a la vez agradezco a todos aquellos que lo han puesto en duda (por ejemplo, el periódico El Tiempo de ayer lo titulaba “Comunicado sobre el grabado de Goya podría ser una ‘pega’”); a la vez, expido esta información para que los informativos que difundieron esta noticia sin contexto (en especial el Noticiero Noticias Uno), de ahora en adelante hagan lo propio e informen sobre el texto “Goya, tu grabado vuelve a la lucha” como una parodia hecha por Lucas Ospina publicada en el sitio de internet de arte Esfera Pública.

Es conveniente aclarar que el texto paródico “Goya, tu grabado vuelve a la lucha” y sus imágenes fueron enviados con exclusividad al moderador de Esfera Pública desde mi correo personal y siempre me identifiqué claramente con el moderador como Lucas Ospina. El texto paródico no fue enviado a ningún otro destinatario más que a Esfera Pública pues este era el espacio artístico destinado para su publicación, y, por ejemplo, así como en el programa de radio “La Luciérnaga” se hace día a día parodia de todo tipo de personajes y situaciones sin que nadie ponga fuera de contexto sus contenidos para darles visos de verdad, en este momento considero necesario aportar a la ciudadanía y a la autoridades esta información para que la parodia retorne a su contexto habitual. La policía ya ha dado indicios de esta falta de validez de la parodia; por ejemplo, el Comandante Operativo de la Policía de Bogotá, Yesid Vasquez, declaró en Noticias Caracol: “La investigación sinceramente va por otro sentido, hay unos indicios importantes que se están trabajando con la fiscalía”. Es lógico que la policía investigue todas las pistas posibles pero es conveniente para la investigación que no pierda el tiempo investigando a artistas, caricaturistas y humoristas, mientras el autor o los autores del robo desaparecen bajo una cortina de humo de interés para el arte pero de poco vuelo para una investigación policiaca.

—Lucas Ospina Villalba

comentarios

11 Opiniones sobre Comunicado a la opinión pública

  1. apuntes críticos 2008/09/16 at 12:53 pm

    Desde Apuntes Críticos deseamos manifestar, en Esfera Pública, nuestro rechazo a calificar este tipo de actos como obras de arte y ante la negativa imagen que deja lo acontecido para el medio artístico nacional sentamos nuestra posición :
    http://javaleegarcía.blogspot.com/2008/09/se-debela-la-parodia-de-las-huestes.html

  2. Instituto D. 2008/09/16 at 9:19 pm

    Gracias a nuestros artistas, llenos de ideas frescas, entusiastas de la ironía, el buen humor y los juegos verbales, nos podemos lavar las manos. Gracias a éstos, promesas de libertad poética y réditos a largo plazo, nos podemos dar el lujo de desviar la mirada de la Fiscalía y generar un aplauso en la sociedad civil que pide a gritos la cabeza de los profesores (aunque no se entienda qué es eso de enseñar arte). Gracias a ello, ya no tendremos que explicar qué pasó con las cámaras ese temible y oscuro once de septiembre, ya no tendremos que explicar por qué traemos al país sin las más mínimas condiciones de seguridad la primera edición de los Desastres de la Guerra, no la segunda, no la tercera, la primera. Es que el aura se respira en el ambiente y de paso da caché, ¿no es verdad aquello?. Que no se diga que es porque sufrimos de un aberrante arribismo, que de lo contrario hemos dado fehacientes pruebas, convocando a los más estimulantes e impactantes concursos a artistas de todas las edades para que nos dejen la frente en alto y algo de que hablar en algún coctel. Afortunadamente en un país en el que por definición el mapa parece una cortina de humo de 1.141.748 m2, nos podemos dar el lujo de seguir apareciendo como las víctimas del terrorismo y ocultar de esa forma nuestra propia inoperancia. Gracias Señor de los Milagros Moreno por salvarnos de ésta… Y que paguen los que con sus insidiosas y cizañeras enseñanzas le inculcan a los estudiantes que el arte no es como NOSOTROS lo queremos pintar!!! Cuidaos chavales. Patrañas, patrañas…

    Instituto Demagógico Invisible

  3. Carlos Castro 2008/09/16 at 11:12 am

    Me parece triste que se hayan robado el grabado de Goya, es como cuando uno va a la Luis Ángel Arango a hojear un libro y le han robado páginas. Eso me enfurece. Pero más aún que se pongan a hacer mofa de ese tipo de cosas. Es valiente que el señor Lucas Ospina diga abiertamente que él fue quien generó los comunicados del supuesto grupo de ladrones; pero Lucas, usted ya está muy grande para ponerse a hacer ese tipo de pendejadas, como que le queda tiempo de sobra para hacer público cuanto chiste y ocurrencia le viene a la cabeza. Se vuelve intolerable el protagonismo que quiere generar en este espacio. Jaime, procure filtrar más de los correos que reenvía en este foro.

  4. claudia díaz 2008/09/17 at 8:15 am

    No hay “un contexto artístico”, un convenio en que sus juegos puedan apreciarse incontaminadamente, una recepción pura de sus gestos. Un almacén retórico al qué remitirse con cada uno. El fallecido fue en realidad asesinado. No “usaba este mismo recurso cómico”. Hacía. Era. Acaso el parodiante tiene que ponernos en la situación de su parodia? Reímos. El nos hace reir pero sabe por qué, y nada lo protege. Está desnudo con su risa. Ha dado un salto en el vacío.

  5. víctor albarracín 2008/09/17 at 8:16 am

    Tras leer a mediodía el comunicado de Lucas Ospina en el que se atribuye la autoría del texto firmado por el Comando Arte Libre S-11 me quedé pensando, como siempre de manera difusa, alrededor de algunos aspectos de su declaración que me parecen problemáticos y que, creo, debe intentarse confrontar para sacar de allí algo distinto al desplome de una mitología transitoria que el texto constituyó y que ahora se vino abajo:

    En tercer lugar está la situación policial, suficientemente descrita en el comunicado de Lucas y en torno a la que no hay más que decir si no se quiere confundir el texto con el robo.

    En segundo lugar estaría la ficción construida por el texto, en torno a la que se inventaron héroes, hazañas y villanos, con lo que algunos llegamos a resultar alumbrados por una vela que iba para otro santo. Sin embargo, esa mitología desplegaba un espectro valioso de posibilidades de acción que repercutían en Lo Real, y que invitaban a asumir una posición en torno al espinoso asunto del robo que todos conocemos, en el marco de una institución a la que también, desgraciadamente, vemos pavonearse impunemente. De alguna manera, esta ficción le daba alas a la constitución de un proceso crítico valioso que no se hacía menos real por no corresponderse con el robo que intentaba atribuirse. Había en el manifiesto del S-11 una pulsión real que buscaba la emergencia de todos los desechos escondidos bajo el piso institucional y que, en el fotomontaje, se le devolvía en la cara a toda la administración distrital. Había allí una importante reflexión en torno al retorno de los fantasmas de la historia y a cómo en algunos momentos éstos podían contribuir a la gestión e indigestión de una causa específica y a la comprensión del presente. Era una explosión de mierda reprimida la que teníamos ahí, y en la que no sólo estaba presente la espada de Bolívar y toda la práctica simbólica del M-19, sino también las figuras de la ANAPO y la familia Moreno (ahora en el poder), ligadas entonces a los orígenes del movimiento subversivo. El texto, más allá de la risa, empujaba un componente onírico que hacía posible la llegada de aquello que no podría llegar a pasar. En resumen, pues, constituía un manifiesto real que ejercía una crítica poderosa a la pasmosa irrealidad de la administración cultural de la ciudad, y es por eso que

    En primer lugar, resulta inadmisible la reducción del texto por su autor a la condición de chiste, y su igualación con ciertas estrategias mediáticas de imitación con fines de esparcimiento. Comparar el manifiesto del S-11 con el fingimiento presidencial de La Luciérnaga sólo contribuye a expandir una percepción, ya generalizada en la opinión pública, de que la actividad artística contemporánea no es más que un chiste flojo sin consecuencias ni repercusiones y que, por ello, no puede construir un espacio crítico de la supuesta verdad institucional. Al escudarse en que toda la finalidad del escrito era paródica, es decir que desplegaba una imitación burlona de una fuente particular, y entendiendo que esa fuente era el comunicado del M-19 en el que se atribuían el robo de la espada de Bolívar, termina parodiándose no a los componentes burocráticos a los que el texto de Ospina alude, sino al texto del M-19 y al componente histórico al que hizo nacer mediante el robo de la espada, esto es, la posibilidad de ejercer sobre la realidad nacional una eficaz torsión de sentido y una reivindicación de la acción política a través del secuestro de un elemento simbólico. Esta historia, un poco olvidada hoy, por lo menos hasta el momento de la reiteración que hiciera Lucas, posiblemente señalaba también la confianza en la posibilidad de integrar la acción política y la práctica artística, confianza que ahora, tras la parodia, el chiste y la travesura seguirán cada cual por su camino.

    Estoy convencido de que la apropiación de Ospina es Real en tanto denuncia de una serie de arbitrariedades que todos vemos con frecuencia en la FGAA y las instituciones distritales de cultura. Creo también que plantea un modelo comunicativo al que se le debe buscar el modo de hacerse viable y eficaz y, por último, creo que sigue constituyendo un llamado a la acción crítica. Uno en el que el humor no se contradice con la verdad sino que la empuja. Por ello no debe aceptarse su transformación en ningún “Dejémonos de vainas”.

    Convertir este acto en la travesura de un niño necio sólo contribuye a dejar por el piso la dignidad de las ideas planteadas, la de la persona que las puso a circular y la del campo artístico bogotano, que terminó más cagado de lo que ya estaba por dárselas de chistoso.

    ¡Con la audiencia, con la imagen y sin poder! ¡Presente, presente, presente!

  6. aquiles cuervo 2008/09/17 at 8:32 am

    Bogotá, septiembre 17 de 2008

    Los abajo firmantes manifestamos publicamente nuestro apoyo y simpatia por la parodía hecha por Lucas Ospinza con respecto a la Obra de Goya: “Tristes presentimientos de lo que habrá de acontecer”.

    Alberto Bejarano (bogotá)
    Carlos Cazagemas (medellin)
    Aquiles Cuervo (bogotá)
    Aquilea Cuervo (bogotá)
    Pedro Escudriñez (bogotá)
    Paul von Leopold (colombia)
    Ana María Castell (buenos aires-.argentina)
    Javier “pepe” Ozuna (manizales)
    Andrés Oviedo (rosario-argentina)

  7. oscar salamanca 2008/09/17 at 10:42 am

    En mi clase de ética (aún existen en Colombia programas universitarios en arte que tienen en su pensum asignaturas de ética) les he presentado al grupo, la evolución del caso relacionado con el robo del grabado de Goya en la Fundación Alzate Avendaño. Precisamente nuestro interés en estos últimos encuentros los hemos puesto en temas como la apropiación, la forma robada y las estrategias de simulacro y simulación, precisamente porque el arte contemporáneo, creemos nosotros, hace caso omiso a paradigmas morales y posicionamientos éticos unívocos y únicos; incluso, es insostenible en el arte de hoy el paradigma de lo ético. Hemos estudiado con cuidado el comunicado del supuesto grupo S-11 el cual se reivindicó el robo del Goya, liberándolo, se decía, de ese entramado de intereses y demagogias implícitas en el desgastado mundo del arte. La idea de reivindicar en caliente un hecho delictivo tan publicitario en realidad la considero como una muy buena salida desde el arte cuando algo tan sencillo como una misiva, una comunicación enmascarada de grupo guerrillero, logra hacer visible problemas tan serios. Sin embargo es bastante decepcionante que esta propuesta se haya vulgarizado hasta alcanzar el tinte de simple broma oportunista (fijémonos que los mass-media le dieron el tono de seriedad y credibilidad y luego, inteligentemente se lo sustraen). En este sentido si debo criticar la ingenuidad del autor de la misiva cuando, por no proyectar los alcances de su obra, desaprovecha elementos valiosos como el anonimato, el impacto, la expectación y la confusión, quizás como resultado de su inexperiencia en este tipo de laboratorios, presión social, laboral o miedo a verse implicado en una investigación judicial. La propuesta es contundente pero arriesgada y es por esto que la función del arte, a pesar de haberse planteado desde la seriedad de lo real -trágico-, termine siendo un juego de arrepentimientos, me parece que el arte va en otra dirección.

  8. Lina Castañeda 2008/09/17 at 12:42 pm

    Entiendo la necesidad de Ospina al hacer público su autoría del texto firmado por Comando Arte Libre S-11, la situación deja más que claro la realidad sobre los medios de comunicación, era propicio delatarlos una vez más. Por otro lado, pienso no era pertinente “desmantelar” y exponer a la Asociación Colombiana de Críticos de Arte (ACCA) y mucho menos al gran Maestro Pedro Manrique Figueroa, precursor del Collage en Colombia. Su palabra era más que válida, no eran necesarios los ejemplos.

    Al contrario de Albarracín, no considero que la dignidad de las ideas planteadas, del autor o del mismo campo queden por el piso, pues además, de que tal dignidad no existe, la excelente parodia de Ospina cumplió su objetivo. Sin embargo, lo más Triste es que el chiste es un chiste interno, como los medios de comunicación bien nos lo hicieron entender.

  9. aquiles cuervo 2008/09/17 at 1:15 pm

    Carta abierta a El Espectador

    “Tristes presentimientos de lo que habrá de acontecer”.

    Colombia se muestra cada vez menos amiga del arte. Se pretende ahora estigmatizar a Lucas Ospina, padre del personaje más cinematográfico que ha dado este país (me refiero a Pedro Manrique Figueroa) por haber hecho una parodía. Como amigo personal, que fui en su momento, de Pedro Manrique quiero expresar mi solidaridad con Lucas Ospina y al mismo tiempo invitar a los ciudadanos (a los que todavía lo sean) a reflexionar sobre el significado del gesto irónico de Ospina, al suplantar el famoso comunicado del M-19 cuando robó la espada de Bolívar. Ospina simplemente aprovechó una coyuntura policial y mediatica, por el robo del cuadro de Goya en la Fundación Alzate Avendaño, y desde ese tribuna planteó una vez más sus críticas al “sistema de artes” del Distrito. Ospina intervinó la realidad a través de su parodía. Le dio un giro inesperado y lanzó un debate que incluso fue recogido por el Director de El Espectador en una de sus editoriales.

    Estoy seguro que a Goya le hubiera divertido mucho ver este caso. Ahora sólo falta que llamen a declarar a Pedrito Manrique. No se si todavía esté en el Museo Nacional. A lo mejor ya se “mudó” al Museo de Arte Moderno y está dentro de la exposición “Los desaparecidos”

    Aquiles Cuervo

  10. Marta Calderon 2008/09/17 at 8:02 pm

    Robar un robo y aquí

    Cuando la realidad es invisible como aquí, están los artistas para querer dibujarla. Construyendo imposturas de nuestra realidad, Lucas Ospina ha desarrollado un vocabulario plástico conquistador con ficciones como Pedro Manrique Figueroa, La cándida Historia del Collage en Colombia, la exposición Arte Degenerado y ahora el Comando Arte Libre S-11, el artista fracciona momentos de este conjunto impreciso pero contundente que es la existencia colombiana. Nada debería ser mas prometedor que la propuesta de un artista para incursionar en uno de los lugares más oscuros del planeta -éste, aquí- en donde partes elementales pero exitosas del capitalismo mundial bien se reproducen. El capital que hoy da forma a este territorio no es un capital cualquiera, es un capital que inventa y reinventa la tradición de la muerte en vida, pues basa su alto retorno de plusvalía en la multiplicación de una destrucción precisa de lo vital, amigándose así con otros capitales que ahora envuelven al planeta.

    Que Lucas Ospina ocupe aquí en este campo del arte una posición hegemónica al liderar –la facultad de Arte- en la institución privada que desde sus inicios en los años cincuenta soporta la conducción de los imaginarios contemporáneos del Estado claudicado, debería conmover a todos los que aun respiramos existencia abajo de las reglas de nuestro narcocapital. Que la obra de Lucas Ospina coincida en tiempo y lugar con este fenómeno que hoy en Colombia ya toma forma política y cuyo objetivo casi cumplido ha sido la cooptación a nuestro Estado, en solo un indicador de la fuerza pivotal de la realidad que nos envuelve y del papel que ese proceso ha asignado al Arte. Significativo entonces es reconocer que dentro de los espacios oficiales, concursos y exposiciones ya locales o nacionales, han surgido cobijadas las obras que hoy hacen a Lucas Ospina. Sus ficciones no pretenden la mentira, la usurpan. Ocupan el territorio en donde crecería el malestar de la certeza. Sus ficciones son oficiales y cumplen a cabalidad ese doble propósito que es arrebatar la duda sobre el funcionamiento hoy de nuestro Estado frente al arte. Este cerrarse sobre si, ha sido el logro mayor de su pieza Comando Arte Libre S-11. Todos las miradas futuras que esperen arte fueraneo que se cierren.

  11. apuntes críticos 2008/09/18 at 12:32 am

    Lo que es realmente triste es leer este tipo de argumentos como la de Marta Calderón. Increíble que personas de cierto nivel cultural piensen, según el tono de los comentarios, que están haciendo algún tipo reflexión profunda para las artes del país.

    No cuestiono ni la creatividad ni la profundidad real de obras anteriores de Lucas Ospina.

    Lo que me parece sorprendente es que los comentarios de Albarracin y Calderon se centren en hacer la siguiente ecuación: buenos son los pobres y artistas, malos son los ricos y empresarios ligados al estado.

    Es normal. Segun esto, parece que el “postmarxismo” ha permeado profundamente las artes en el país. Hay algunos que no pensamos de esa forma, ni planteamos el pensamiento artístico ni el arte constructivo desde esta perspectiva, menos mal.

    Un último comentario sobre la declaración de Oscar Salamanca, quien dice:

    “… el arte contemporáneo, creemos nosotros, hace caso omiso a paradigmas morales y posicionamientos éticos unívocos y únicos; incluso, es insostenible en el arte de hoy el paradigma de lo ético.”

    Primero que todo el arte contemporáneo no es una entidad pensante con voluntad propia como para que pueda hacer o no caso omiso de algo. Los que tienen voluntad son los artistas, y no todos los artistas piensan igual. Segundo, ¿de cuál paradigma de lo ético habla? Hay artistas que tienen o no tienen ética, se trata de una escogencia no de un paradigma.