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Detalles de un Festival malpensante

http://testaferro.blogspot.com

 Que si la burocracia del arte está contra la pintura? Pues sí. Es más que evidente. Sabemos de curadores, comisarios, directores de galerías y museos, gestores culturales, funcionarios, profesores, comentaristas y críticos que utilizan la palabra ‘pintura’ como una razón suspicaz, excluyente. Esta modalidad de censura (siempre y cuando se aplique de ellos a otros y no en el sentido contrario) es uno de los caballitos de batalla que componen la recua en que algunos promotores del ‘arte contemporáneo’ cabalgan. Y es con esta evidencia donde debería comenzar la discusión, y no terminar -sin confrontación, desarrollo, ni análisis-, como sucedió en este Festival Malpensante.

Y tal vez por eso, ante la decepción producida por la falta de algún resultado consistente, es que el director del Festival, Andrés Hoyos, incita de nuevo a sus “estimados” detractores, a que los pájaros (nosotros) le disparemos a la escopeta (él), “mientras la experiencia está caliente”, con el propósito y la enmienda de que el frustrado intento se cumpla.

Y no estoy diciendo que el Festival se frustró. No. Había muchos invitados y eventos; cafeterías, conciertos, y cantidad suficiente de libros. Además de que el Gimnasio Moderno es bonito -como diría un bogotano promedio, “se siente uno en Londres”. Sin embargo, hojeando el folleto, me dió la impresión de que la motivación general, el ‘gancho’ de fondo, estaba dictado por un cierto tono mediático, de actualidad periodística. Sustituto divertido y picante (tipo Soho, Fucsia, Elenco, Don Juan, Gatopardo) de la seriedad o exigencia que tanto detestan los colombianos. Las luces del elenco editorial. Única manera de atraer a un público programado desde su más tierna infancia a la irreverencia sencilla y al chiste. Ni modo.

En cuanto al debate (entrada: $17.200 pesos -más que una película), y ya que el afiche promocional sugería un festival pirotécnico de comida mexicana, Hoyos pensó que sería consecuente invitar a José Luis Cuevas, “el más importante de los pintores vivos mexicanos”. Su idea de fondo, parece, era presentar su provocativa divisa ¿Está la burocracia del arte contra la pintura? flanqueada entre dos animales heráldicos de esos que sostienen los escudos: a su derecha, muy bien conservado, el legendario león de las machistas planicies aztecas, José Luis Cuevas; y a su izquierda, Carlos Salazar, nuestro ‘pintor humanista’ quien, en resonancia perfecta, llevaba unos jeans rojos. Juvenil unicornio que ya todos conocemos (en ‘esfera’) por su capacidad argumental de referencia y denuncia contra la institución “burocracia del arte” y las censuras al pincel.

Reconocido universalmente por la ancha y misteriosa pulsera de cuero que lleva siempre atada en la muñeca: un reloj invisible, sin tiempo, conservando en estuche la mano perenne -tan eficaz a nivel del dibujo, que hasta Picasso le compró una vez dos. Cuevas fue, y quiere seguir siendo -como Carlos, pero en otro registro- un obsesionado por las mujeres digno de cualquier exageración egocéntrica. Según cuenta mecánicamente el maestro mexicano -convertido ya, definitivamente, en su propio y compulsivo cronista- no solo se anticipó sino que desbordó las locuras y audacias a que nos tiene acostumbrados el arte contemporáneo, cuando tatuó su autoretrato miniatura sobre los cuerpos agradecidos de una multitud femenina. Variante de todos modos menos ‘gráfica’ que cuando pretendió acostarse con otra legión de voluntarias que se ofrecian -in situ- para multiplicar su progenie como si se tratara de firmar una edición de grabado: 1/40, 2/40, 3/40, copia de artista, bon-à-tirer…

 Mejor dicho, inevitable el trasfondo Picassiano. El clisé ‘pinturesco’ encarnado caribeñamente en Obregón (a nivel seducción), y en Botero (en lo que tiene que ver con renombre y transacciones bancarias). Menos mal no citaron a este último porque ahí sí nos hubiera tocado aguantar las versiones de Cuevas al respecto. En cuanto al otro sector implicado, la “burocracia” malvada brillaba en la ausencia de sus representantes legales, mientras reincidía aquí y allá, entre los invitados del foro, el opuesto clisé: el de la influencia maloliente y nefasta que según Hoyos/Cuevas introdujo en la sacrosanta pintura el ‘orinal’ de Duchamp (el más conocido de sus treinta y pico readymades), y la obra “más influyente de todo el siglo XX” según un consenso reciente, por encima de Las señoritas de Avignon y las Marilyn de Warhol.

Así, a pesar de los intentos de Hoyos de enfocar el debate, derrotado por su cortesía de anfitrión bogotano ante un público estándar (como de reunión de padres de familia y unas cuantas admirativas señoras ya sabemos en busca de quién), las anecdóticas e impermeables digresiones personales de Cuevas no encontraron ocasión de disolvencia frente a las interpretaciones de sesgo político, esgrimidas a ‘media espada’ por nuestro amigo común, Salazar. El hecho es que la familiaridad del recinto, su tono doméstico, impidió que se deslizara la más mínima de las ideas ‘picantes’ que el menú Malpensante nos hizo esperar.

El error, supongo, estuvo básicamente en dos cosas: 1) un desatino estratégico al haber cedido al prestigio de un personaje absolutamente predecible como Cuevas, quien ilustraba muy bien la idea “bruta” del pintor. Sin ninguna capacidad de articular argumentos pertinentes o sensibles que fortalecieran la defensa pictórica, pues básicamente se trata de un dibujante de monstruos muy talentoso pero con intentos fallidos por el lado de lo tridimensional y el color. Punto en contra. No habiendo con quién, ni siquiera con un representante de la facción contemporánea como José Ignacio Roca, Jaime Cerón o alguno de sus seguidores fervientes -que no sabemos si fueron invitados, se sintieron aludidos, estaban disponibles, o resolvieron no dar la cara en esta ocasión-, resultaba prácticamente imposible extraer el contenido jugoso de la pregunta en cuestión. El narcisismo entumecido de Cuevas no daba espacio para nadie; y no creo que se tratara de eso, o sí? (lo digo porque el otro evento relacionado con arte en este Festival consistía en una conferencia del mismo en un Bis rimbombante, teatral). En pocas palabras, queriendo lucirse con Cuevas, Hoyos terminó intelectualmente haciendo ‘el oso’, como decimos acá. Demostrar su afinidad con pintores de generaciones distintas no fue suficiente. Había que poder sentarse con el ‘enemigo’ en el mismo lugar.

Y 2) un problema de desinformación esencial en lo que tiene que ver con el arte del último siglo y que padece la gran mayoría del cuerpo letrado. Que es donde mexicanos notables, como por ejemplo el finado Octavio Paz, un intelectual y un poeta capaz de dar cuenta de cualquier dimensión del problema, resulta ejemplar. Existe por lo menos un libro o dos buenos ensayos en donde Paz introduce el pensamiento y la obra de Duchamp, en español. Y que falta les hace…

Lo que no quiere decir que un artista contemporáneo promedio, que son los que hay más, esté en capacidad de confrontar y exponer en detalle las ideas artísticas que sostienen su fanática adhesión doctrinal.

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Mauricio Cruz

25 Opiniones sobre Detalles de un Festival malpensante

  1. gabriel merchán 2008/07/19 at 4:15 pm

    Pintura vs Arte Contemporáneo

    Uno de los artistas que más ha atacado el arte contemporáneo ha sido Fernando Botero. Adjunto este audio-documento montado en You Tube. Es interesante escucharlo, pues aunque tiene sus diferencias con el discurso anti-hegemónico de Andrés Hoyos y Carlos Salazar, coinciden en muchos puntos. Vale la pena recordar que en un principio los ataques de Botero -por allá en los setentas- eran en contra de la pintura abstracta y con el paso del tiempo, en contra del arte contemporáneo que, como ya está visto, excluye la pintura.

  2. Eusebio Garza 2008/07/19 at 4:52 pm

    Para aquellos que no tienen el gusto de conocer al maestro Jose Luís Cuevas, ni pudieron verlo en el debate malpensante, les envío desde el DF esta entrevista que nuestro gran artista concedió al programa “Tiempo de diosas”, donde rodeado de mujeres habla de mujeres, arte y su vida cotidiana.

    Espero lo disfruten.

  3. Amanda Camacho 2008/07/19 at 10:26 pm

    PARADOJAS

    No creo que sea censura. Mas bien es una pose; un capricho de Andrés Hoyos; le encanta decir que el arte contemporáneo es una farsa; es un pretexto para llevar la contraria. ¿Se Menciona en la charla que Jose Luis Cuevas es el papá de Ximena Cuevas, la video artista mexicana?

    ¿Existe Habacuc?

    La operación jaque fue verdad, fue una puesta en escena, un claro montaje.

    AC

  4. antonio díez 2008/07/20 at 4:21 pm

    Detrás de la discriminación a la pintura como forma de arte válida hoy, puede hallarse el hecho de que ésta, no puede circular a través de las herramientas tecnológicas actuales del video y la fotografía, sino de modo diferido. De tal manera que sería innecesario realizar el paso previo de elaborar la imagen en pintura, y se haría directamente en los soportes de video y fotografía directamente, la creación visual.

    Esto sería perfectamente entendible, si no fuera porque no toda imagen se adecúa mejor a ser creada con estos medios: la pintura tiene (entre otras), la ventaja de poder ser realizada en cualquier lugar siempre y cuando halla luz (aunque no electricidad), no ocurre igual con video y fotografía; la pintura permite corregir en cualquier momento, y elaborar con lentitud una idea de forma visible, de modo que es más apta para evidenciar el pensamiento de quien la hace, porque hay un límite para su “edición”, no sólo menos engorroso que la fotografía incluso, sino que prácticamente hace inútil una defensión injustificada.

    Negar los medios de ahora, es tan absurdo como tratar de imponer los del pasado.
    A una mentalidad creadora, no tiene por qué limitarla el uso de un medio para poder expresar una idea que necesite poner a circular dicha mente. Por esta razón no es aceptable la opinión de Fernando Botero, él podría perfectamente crear algo por estos medios, porque históricamente se hallan en su época; resistirse a hacerlo, sólo por el hecho de resistirse, puede ser de admirar incluso, pero ello no puede traducir que se trate todo lo que un artista hace, porque permanezca fiel a “su” medio, lo hace mejor o peor artista.
    Tampoco se puede aceptar la negación del intelectualismo de hoy: no somos iguales a los artistas de hace 500, 400, 300…, años; han pasado esos años, y una de las características nuestras hoy, es que, pensamos más, independientemente de si mejor o no. Es un hecho histórico, no un capricho. Por eso es absurdo irse contra la tendencia intelectualizante, y sostener que el arte se hace para complacer sensualmente, ésta es una exigencia burguesa, que impuso al arte, después de su encumbramiento en el poder, dotarla de adornos. El arte tiene valor por las ideas que encierra, aún incluso una pintura, un escultura, o una obra visual cualquiera. Aunque no sea literatura.

    En cuanto a lo que hace importante, por razones políticas, una pintura, vale tener en cuenta que, como no pueden circular “cuadros” por internet ni medio virtual distinto, es, realmente, más democrático su ejercicio; aunque pareciera contradecirlo su dificultad para circular, pero esto se debe es a que la globalización,
    -porque son las grandes empresas, las multinacionales las que patrocinan el arte digital, mayoritariamente. Es una minoría lo que hacen las ONG-,
    la que exige conocer la información que emiten las personas (incluidos los artistas), y el lugar desde donde se hace; porque NADA puede salirse de control. De modo que los cuadros una vez conseguida la difusión, se habrían saltado la barrera del censor virtual. Es quizás algo heroico, pero sin duda alguna es un modo de registrar lo que no se halla bajo control en el mundo.
    Es por lo menos, una esperanza de la pintura: llegar aunque sea tarde, pero es su naturaleza.

  5. mauricio cruz 2008/07/21 at 5:04 pm

    Como no tengo manera de saber si alguna vez los participantes de esferapública visitaron este link de emciblog, un artículo que escribí hace ya 13 años sobre el maestro Botero al que le hice algunas actualizaciones (al artículo, no al “maestro’), lo envío ahora aprovechando ocasión.

    Botero me cae gordo

    para leer pulse aquí

  6. andrés hoyos 2008/07/21 at 4:07 pm

    En esta ocasión me tocará estar de acuerdo con Mauricio Cruz: la mesa sobre la burocracia y la pintura no salió bien, pese a la buena voluntad de Carlos Salazar, esferista asiduo. Yo, por si acaso, defiendo la pintura, no a los pintores.

    Del resto de mesas, las hubo mejores y (optimista antigramático que es uno) menos mejores. Las peores, aparte de la mencionada, fueron muy poquitas.

    Y por si ahora quieren pelear con Botero, hoy sale una entrevista suya en La Nación de Buenos Aires.

    para leerlo >
    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1031878

  7. carlos salazar 2008/07/21 at 7:47 pm

    malpensantez post Patricia

    En medio de la resaca del festivo debate sobre Patricia Santana un ojo reptilmente perezoso se abre a medias. Mauricio Cruz no recuerda tal vez que los “lances a media espada” fueron una defensa del Arte Contemporáneo ante el ataque indiscriminado de Cuevas; ni que existió la voluntad de proponer la “idea” de que si la pintura está siendo escondida no es parte de un complot, como la pregunta daba por sentado, sino del hecho de que al sistema cultural no le sirve porque no posee cualidades “testimoniales” de hechos “políticos”, del dolor de otros y demás componentes de lo “sublime”.

    No recuerda la invocación en favor del Concepto contundente con Robert Smithson o el elogio a la belleza de las obras de Beuys (que no a su noción de “activismo de salón”…). No recuerda, distraído duchampianamente por las señoras ricas y los picabianos pantalones rojos, que hubo un intento de salvar la tarde cuando se dijo que la calidad del arte no es un tema de medios; que hay muy buen Arte Contemporáneo (no “arte contemporáneo” y siempre he hecho énfasis en el tema de las comillas para el que quiera revisar mis textos) y muy mala pintura. Y que es más: que de la pintura contemporánea se salva bien poca cosa si nos vamos a poner en esas.

    Se tentó a los prejuiciosos a darle 10 minutos a una obra de Arte Contemporáneo antes de condenarla. No hubo, es cierto, oportunidad de invocar a Duchamp como muchas veces se ha hecho por el medio Esfera; de decir que sin la visión “ataráxica” suya que todo el mundo evita, su Pirronismo, es imposible hacer una crítica al arribismo tanto de los Botero del mundo como de los “artistas sociales contemporáneos” (nótense las comillas) y del “arte social” que el mismo Duchamp despreciaba:

    “No sentía ninguna atracción por las causas sociales ni por ninguna concepción de arte como expresión directa de emociones personales o anhelos colectivos” Calvin Tomkins. Duchamp. Anagrama. p 108.

    Dan ganas de cerrar el ojo, pero he aquí que suena la voz desafinada de Gabriel Merchán con su discurso insidioso de siempre, desde el debate con Roca, que trata de “derechizar” mi crítica al “arte contemporáneo” (no al Arte Contemporáneo sin comillas) al yuxtaponerla a la visión “de derecha” según él de Andrés Hoyos. Pero la comparación con Botero si es la tapa de la astucia dialéctica. Cualquier crítica o concepto crítico anterior al “arte social contemporáneo” queda anulado de un plumazo al ser relacionado con Botero.

    ¿La crítica de Andrés Hoyos anti-hegemónica? La posición de Andrés es la de que el Arte contemporáneo es “malo”, para él es un tema de gusto y esa era la solidaridad que estaba intentando encontrar con Cuevas. No tengo testimonio de que haya intentado siquiera articular, como tampoco Mauricio Cruz, una crítica estructural al sistema del arte. Para mi el tema es el de las aporías conceptuales, la comedia política que pretende sostener y la derechización social que impulsa a través de la estetización de la política y su relación con las corporaciones. No su naturaleza estética.

    Entre el método crítico festivo y el patético nivel pictórico y conceptual de Botero solo queda, o bien seguir durmiendo la resaca y despertarse otro dia, o bien buscar un buen texto de Smithson o Sol Lewitt para despertarse a ver si pintamos un ratico algunas Patricias ataráxicas…. a la Duchamp.

    Carlos Salazar

  8. carlos salazar 2008/07/22 at 1:27 pm

    No sé pero me resulta inédito ver a Mauricio Cruz furioso. Todos lo conocemos por su buen talante y su temperatura perfecta y constante de 22 grados centígrados. Ya es un logro sacarlo de su seguridad beatífica para verlo fuera de casillas. La crítica festiva ha pasado a ser una reacción emocional con lo cual nos percatamos de que nuestro duchampiano amigo no es de piedra y que el termostato de su indiferencia ataráxica tiene un límite. Si tan solo fuera por eso ya hubiera valido la pena “defenderse” de él.

    Evidentemente hay algo que lo ha enfurecido. No sé si las citas, cuya acumulación según la teoría del desenfado es la causa de la invalidez de un discurso, las alusiones al leitmotiv masturbatorio en la obra de Duchamp, a su inclinación por las señoras ricas que era evidente y quién lo culpa si por su encanto se le ofrecían como maná, a alusiones preteritas al arte corporativo que se habían acumulado en el debe de sus archivos… o si definitivamente al hecho de observar que lo que estamos esperando de sus festivas observaciones es una idea y no la crónica de un crítico de jardines bogotanos, disciplina donde a lo mejor puede encontrar el adversario que requiere para darle vuelo a su “corpus”. Y bien que podría con su inmenso talento si no viviera tan engolosinado por su propio entusiasmo y por la idea de que no hay nadie tan sarcástico, que no ingenioso, como él.

  9. ernesto sevilla 2008/07/23 at 4:44 pm

    La farsa del Arte Contemporáneo

    Aburrido de los trucos del Arte Contemporáneo? Llega a Colombia El Gañan!!*

    *invitado de honor al Festival Malpensante 2009

  10. mauricio cruz 2008/07/23 at 4:46 pm

    Carlos’s nemesis o Salazar y su ‘código enigma’

    No es sino conocerlo un poquito para saber que el recurso de llamarme “furioso” lo sacó seguramente de uno de esos libros sobre guerra que su ilustrada paranoia consulta, y en donde recomiendan que en determinados momentos (de riesgo) lo que conviene es desviar la atención.

    “Furioso” tal vez fue el efecto que pudo causarle el que le recordara que básicamente es pintor. Y que las argumentaciones a favor, o por parte de ese particular pensamiento que llamamos el ‘arte’, resultan cada vez más escasas ante la obsesión racional, programática, con que se asimila y vigila actualmente la ‘corporación’.

    En estas “guerras de lenguaje” (como las llamé alguna vez, hablando de lo mismo en un par de conferencias del 98/99) el discurso específico del arte (lo ‘poético’, otra de esas palabras tabú) es algo que va quedando cada vez más sofocado ante el discurso ‘soltero’, notarial, fácil de adoptar en un país fascinado por los enredos legales. De ahí la contaminación idiomática que utilizan las “burocracias del arte”, tanto como sus detractores, para camuflarse en la caricatura académica de lo que realmente les gusta: el poder. Carlos’s némesis.

    En un texto suyo, “ARTE SOCIAL Y RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA: entre la Corporación del oportunismo y el oportunismo de la Corporación.” [!], uno de sus más ‘trufados’ panfletos de denuncia política y análisis institucional, concluye premonitoriamente diciendo: “El Arte en La Era del Oportunismo será una realidad durante un buen período de tiempo, al menos mientras su Código Enigma termina de ser descifrado.”

    … Ahora, supongamos hipotéticamente que sus predicciones se cumplan, y que un día, quizás no muy lejano, el esfuerzo hermenéutico se vea coronado. Me gustaría entonces saber cómo es que nuestro revolucionario pintor imagina ese estado de cosas en donde ya no tendríamos que atender arduamente la amenaza global representada por su ‘Código Enigma’ (figura tomada de una historia detectivesca entre espías y nazis); nada menos que el mismísimo ADN en que se encuentra cifrado el Capitalismo!

    Otra fantasía popular, tipo Código Da Vinci, de esas que de un tiempo acá zumban en el aire. En donde se introduce la posibilidad de que por ejemplo la sensual María Magdalena relativice científicamente cualquier posibilidad virginal.

    En este sentido, y para deleite de Carlos, mi jardinero instructor, quería también compartir un par de frases que encontré en estos días en un libro sobre uno de mis artistas favoritos, el pintor Jasper Johns:

    “Art has always been dependent upon and served one set of forces or another with little regard for the morality of those people or forces it served (pharaoh, pope, nobilities, capitalism). –Robert Morris, Notes on Art as/and Land Reclamation, October 12 (spring 1980), 102.

    “Artists are the elite of the servant class.” –J. Johns.
    -

    MC

  11. carlos salazar 2008/07/23 at 6:00 pm

    El Mainstream del arte corporativo queda notificado: Mauricio Cruz está buscando a quien servir. Su drama es si hay alguien o algo que lo quiera.

  12. Patricia 2008/07/24 at 6:41 pm

    Acá les mando una entrevista de Días; superactual, en donde me siento reflejada por pensamientos; que dan lugar a sensaciones que creía que no le pasaban a muchos frente al arte actual.

    Gracias, besos

    La intimidad de un creador / El escultor colombiano, en su casa de Italia

    Botero: “Hoy el arte está en el peor momento de la historia”

    También dice que no respeta nada de lo que ve en las muestras y museos que visita.
    PIETRASANTA, Lucca.-

    “El arte hoy es desechable, como un Kleenex.” Barba arregladísima, mirada intensa, bronceado impecable, Fernando Botero, uno de los artistas contemporáneos más famosos y cotizados del mundo, es lapidario.

    “Pienso que el arte hoy está en el momento más bajo de toda la historia. Hoy no me gusta nada de lo que veo, no tengo respeto por nada”, dispara el pintor y escultor colombiano.

    Camisa de jeans, pantalón caqui, y 76 años muy bien llevados, Botero habló así durante una charla con LA NACION en este encantador pueblo medieval con vista al mar, a los pies de la cadena de las montañas Apuane, donde vive al menos tres meses al año desde hace tres décadas.

    En este sitio, conocido en todo el mundo por sus canteras de mármol -de aquí Miguel Angel extrajo la piedra para hacer el David-, y sus talleres de fundición, Botero suele trabajar en sus monumentales esculturas, y además, juntarse con su numerosa familia durante el verano.

    “En todas las casas que tengo, que son muchas -París, Nueva York, Monte Carlo, Grecia, México, Colombia, Pietrasanta-, tengo un estudio, porque si no me aburro: para mí trabajar es un placer”, asegura.

    Nacido en abril de 1932 en Medellín, Colombia, Botero, que pasó la mayor parte de su vida fuera de ese país, saltó a la fama gracias a sus figuras “gordas”, que él prefiere llamar “voluminosas”.

    En su carrera hizo 145 muestras individuales, de las cuales al menos 60 en museos, recuerda. Su gran inspirador, asegura, fue el pintor florentino Piero della Francesca.

    Fiel reflejo de la importancia de la figura femenina en su obra, un irónico Botero cuenta que se casó tres veces. Y hoy tiene siete nietos, con edades que van de los 2 a los 20 años.

    La imagen de su tercera esposa, la artista griega Sofía Vari, escultora de joyas, se encuentra inmortalizada en un graciosísimo fresco sobre el Infierno que el artista realizó sobre una pared de la pequeña iglesia de San Antonio Abate, de este pueblo.

    Ahí también está pintado él mismo -su cabeza barbuda aflora desde un pantano-, el narcotraficante Pablo Escobar, Hitler y su jardinero. En otro fresco sobre el Paraíso, en la pared opuesta, salta, en cambio, a la vista una colorida Virgen “gorda”, de indudable estilo Botero.

    Sentado a una mesa de Il gatto nero , su restaurante preferido en Pietrasanta, a pocas cuadras de su casa de Via della Rocca, mansión rodeada de palmeras y añejos olivos, Botero revela que nunca estuvo en la Argentina. “La verdad es que nunca estuve al sur de Colombia. Mi hermano Juan David vivió allí muchos años; me habla de la Argentina como el lugar más lindo y maravilloso del mundo y tengo muchos amigos, pero nunca estuve”, confiesa el autor de Busto , escultura que puede verse en el Parque Thays, de Buenos Aires.

    Botero también habló sobre la reciente liberación de Ingrid Betancourt, mujer que conoce desde “pequeñita”, ya que es amigo de familia, según contó.
    “Todos en Colombia estamos muy felices de que Ingrid Betancourt y los demás secuestrados hayan sido liberados”, dijo. “Fue una operación de una inteligencia extraordinaria, el presidente Uribe y su ministro Santon han hecho un trabajo espectacular, a tal punto que ahora quieren hacer una película en Hollywood sobre la operación… En fin, todo el país está contento de este éxito”, agregó.

    -¿Se siente más pintor que escultor? -Me siento más pintor porque lo fui durante 58 años, y escultor solamente 30. Aunque trabajo en escultura tres o cuatro meses al año, sobre todo aquí en Pietrasanta, mi productividad es más grande que la de la gran mayoría de escultores: tengo más de 200.
    -¿Qué siente al saber que en todo el mundo hasta los niños reconocen su obra?

    -Es una gran satisfacción, y se debe a que mi estilo es muy claro, muy radical. Y es cierto que también los chicos reconocen un Botero a un kilómetro de distancia. Y esto me impresiona mucho.

    -¿Por qué se ofende si dicen que son “gordas” sus famosas esculturas?

    -No me ofendo. Lo que digo es que no son gordas, sino voluminosas. Si hago una fruta, un paisaje, un animal, un hombre, cualquier cosa, está la deformación para exaltar el volumen. Entonces, no los veo como gordos, sino como voluminosos. Gordo puede ser también Miguel Angel, Masaccio o todo el arte florentino que es voluminoso.

    Decir gordo es una simplificación. Como cuando la gente habla de Picasso como el artista que hace los dos ojos del mismo lado. Algo que impacta se convierte en la simplificación del estilo…

    -¿Cómo juzga el arte contemporáneo? -Tengo la peor imagen del arte contemporáneo. Pienso que el arte hoy está en el momento más bajo de la historia. Es la decadencia más grande. Por ejemplo, al final del siglo XIX estaban los impresionistas, Cezanne, etc… ¡Pero al final del siglo XX no había nada!
    -¿Y Botero? -Yo no hablo de mí. Hablo de una cosa general del arte, que está en decadencia.

    -¿Por qué? -Hoy el arte es como una moda, buena para las distintas estaciones, o por dos o tres años, y después hay otra moda, y no es algo sólido, que permanece. Hoy el arte dice algo en el momento que se hace porque es la moda, pero no es arte verdadero.

    -¿Y entonces no le gusta nada? -Nada de nada, y lo lamento. Cuando estoy en Nueva York voy a museos o exhibiciones, porque hay que ver todo, pero no me gusta nada, no tengo respeto por nada.

    -¿Y cuándo se detuvo el arte? -Cuando el arte se volvió conceptual y eliminó el objeto. La historia del arte es una historia de cosas muy concretas, que se pueden tocar. Desde el momento que el arte sintió repulsión por el objeto, porque era comercial, y entonces había que crear cosas efímeras, entonces terminó el arte.

    -Entonces las “instalaciones” que se ven hoy, para usted, son horrendas…

    -Esos son cosas temporales, y el arte debe ser permanente. El arte hoy es desechable, como un Kleenex.

    Por Elisabetta Piqué
    Corresponsal en Italia

  13. Jorge Longas 2008/07/24 at 12:17 am

    Acerca de la farsa del arte contemporáneo solo puedo decir, que todo aquel que crea tener la verdad en las manos es un fascista en potencia. Las discusiones actuales que se dan acerca de la pluralidad y la validez de dichas prácticas, son puras discusiones bizantinas; y denigrar los diversos modos de “hacer” arte, forma parte de este pensamiento en blanco y negro que todavía tenemos los tercermundistas…Es arte o no es arte, es bello o no es bello, es conceptual o no es conceptual. Puras dicotomías que lo único que hacen es daño a las posibles manifestaciones que puedan surgir en el país. Al maestro Botero le funcionó la pintura como modo de hacer y de vender…felicitaciones! Pero es inconcebible pensar (o ver, si así lo prefieren) el arte actualmente solo como el oficio o como la bien conocida techne griega. El arte, de alguna manera, es el reflejo de su tiempo y no podemos negar que los sistemas de producción y consumo fabrican objetos para el desecho. Y los artistas hablan acerca de esto de una manera muy inteligente, por medio de tautologías del propio sistema.

    Además, si todavía entendemos al artista como un “productor” de objetos no hay ningún problema; es una posibilidad no la única. Citando a Henry Miller acerca del problema del producir: “¡Producción! Más tuercas y mas tonillos, más alambre de púas, más galletas para perros, más segadoras mecánicas para césped, más rodamientos de bolas, más explosivos instantáneos, más tanques, más gas venenoso, más jabón, más pasta de dientes, más periódicos, más educación, más iglesias, más bibliotecas, más museos. ¡Adelante!” Y continuo: más escultura, más pintura, más dibujo, más fotografía, mas instalación, mas performance, mas video arte, mas intervenciones en espacios públicos, mas de todas aquellas practicas artísticas que hacen explotar la cabeza a los teóricos al intentar nombrarlas o clasificarlas. Más arte en todas las manifestaciones posibles. Más pluralidad, más critica, más teoría, muchísima más discusión. Eso es lo podría brindarnos el panorama del arte contemporáneo. Yo prefiero este tipo de arte, que aunque al parecer es desechable, brinda movimiento. La eternidad para los inmortales o para los muertos. Hoy en día, no tenemos afán de perdurar en el tiempo, sino de movernos en él.

  14. María Cañas 2008/07/24 at 7:26 am

    JAJAJAAJAJAAJAA
    GAÑANNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN
    hay gente “pa to” como decía Rafael El Gallo.
    El arte contemporáneo a veces aburre, a veces es corrosivo y divertido, como vuestro programa.

    A ver si repetimos menos los programas y movemos más el culo GAÑANNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN

    Salud,
    María Cañas
    La Archivera de Sevilla

    http://www.animalario.tv
    tvhttp://es.youtube.com/user/animalariotv
    http://www.hamacaonline.net/autor.php?id=55
    http://lamanoquemiralamano.blogspot.com/
    http://www.dailymotion.com/animalario-
    http://www.blogsandocs.com/docs/?p=232
    http://www.galerialluciahoms.es/artist_canas.html

  15. Revista de Exposiciones / #1 / Departamento de Arte / Universidad de los Andes 2008/07/31 at 8:56 am

    La pintura y la imagen (diatriba)
    para leer >
    http://esferapublica.org/pinturaimagen.doc

    Revista de exposiciones
    para leer >
    http://esferapublica.org/revistadeexposiciones.pdf

  16. veronica 2008/08/01 at 10:56 am

    Botero se quedó en el siglo XIX, este es un discurso muy poco comprometido con los artistas jovenes, es una pena que un premio para artistas contemporaneos lleve su apellido porque él no encarna ni los valores ni los principios que vivimos las generaciones posteriores a los impresionistas. Ideas referentes a la universalidad y a la globalización en el mercado del arte actual, son tratadas por Botero con muy poca profundidad. Que diga que al final sel último siglo “no hay nada” deja entrever una suerte de ignorancia, un “hasta aquí llegó Botero”, no se le puede pedir que comprenda ni siquiera a Duchamp, qué pensara del performance, de la instalación, del video arte…
    “El arte debe ser permanente” como las monarquias señor Botero?

  17. ivan rickenmann 2008/08/02 at 4:52 am

    No entiendo ni comparto esta pelea entre Salazar y Cruz. Están sencillamente pavimentando sus propias carreteras (sobre huecos, como sabemos y conocemos…).
    Salazar, buen pintor hasta hace un tiempo, con sus eruditas referencias ahoga la pintura en aquella maraña conceptualoide que no hace más que restarle validez y presencia al arte que defiende.
    Mauricio Cruz, por el contrario, se ensaña en su absoluta negación (y eso siendo curiosamente admirador de J.Jones.). Porque, como muchos, ve en la pintura únicamente una necesidad esteticista, una necesidad de representación (o falta de inmediatez, como se dice contemporáneamente).
    O falta de oficio, diría yo…
    Ni el uno ni el otro ve en la pintura un medio que, como el performance, el video o la creación digital u otros, puede lograr eventos maravillosos. Ambos se quedaron estancados en el problema de la representación. Y de su lógica muerte… (no necesito citar a Danto ni a otros).
    Carlos cayó en la red en la que hace mucho Mauricio cayó.
    Pienso (y no nececito-otra vez- referencias para hacerlo), que están sufriendo de falta de piso.
    Sencillamente.
    Yo si prefiero seguir siendo bruto, bruto pintor, pero sentir y hacer sentir y manejar de manera intuitiva los misterios que nos mueven. Y no ser un seudo-sociólogo, seudo-antropólogo, seudo-politólogo y otros seudo-gogos.
    Creo que el ARTE COLOMBIANO puede perfectamante prescindir de este debate.

    Ivan Rickenmann

  18. ivan rickenmann 2008/08/04 at 12:43 am

    FE DE ERRATAS
    Cuando me referí al proceder “conceptualoide” de Salazar, quise decir “demasiado intelectual”.
    Cuando hablo de la “absoluta negación” de la pintura por parte de Mauricio Cruz, pues no me consta, a no ser por lo último que he leído.
    Sin embargo están, tanto el uno como el otro, “intelectualizando” todo tipo de producción artística.
    La están explicando, esterilizando; la están matando. Si una obra es tan clara, descriptiva, entendible, plana… ¿Para qué hacerla? Bastaría con describirla. Y eso.
    Pero ¿Es eso interesante?
    Ideas tenemos muchos. Muchísimos. Pero hay que ver cuántos logran volverlas algo. Volver la Idea OBRA.

    BOTERO:
    Hablando de botero, pienso que lo único que ha logrado con su discurso quedado, es poner a la pintura en una esfera bastante inferior y solitaria.
    Yo insisto en que la pintura no es más que otro tipo de manifestación artística. Y no hay que mirarla como “pintura”, sino como “Obra”. Porque pienso que hay que hacer la Obra, so pena de caer en en alguna otra profesión sin conocer sus bases y su funcionamiento. Porque la IDEA es eso que logra transgredir esa ETAPITA en la que muchos se quedan (cosa que le resta validez y fuerza al Arte).
    El buen artista es aquél que logra hacer vivir una IDEA, en el medio que sea. Y hacerla importante y necesaria (aunque, quizá, ni lo sea…). La obra de Botero no es ni buena, ni necesaria, aunque puede que su gestión sí lo sea. Pero no. De los pocos que han hecho de su gestión parte de su obra es Warhol. Y ahí sí, chapeau..

    Ivan Rickenmann

  19. mauricio cruz 2008/08/04 at 1:17 pm

    Primero quisiera aclarar que ni en esa ni en ninguna otra ocasión he planteado la “absoluta negación de la pintura”. Ni más faltaba. Cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de mis posiciones al respecto sabe que carezco, eso sí, “absolutamente” de objeciones en cuanto a las posibilidades de los medios empleados. Es más, como lo he hecho ya anteriormente, me dedicaré este semestre a dictar un seminario Jasper Johns en los Andes para ver cómo es que piensa un pintor.

    Me da la impresión que lo que pudo haber incomodado a Iván Rickenmann (aparte de haberme visto rondando por sus predios académicos) no pasa de ser una reacción a ciertos detalles que su prevención subrayó. Es decir, el resultado de un simple prejuicio en lo que tiene que ver conmigo desarrollado quién sabe desde cuándo. La verdad es que no recuerdo que se halla tomado la molestia, o la curiosidad, de haber entablado alguna conversación con mi persona a ver si obtiene datos de primera mano.

    Por otra parte, me llama la atención en qué parte de mis comentarios malpensantes terminó Iván Rickenmann dándose por aludido. Y para sacarse una espina que todavía nadie le ha clavado (pues mi comentario sobre Cuevas como representante ejemplar del “pintor bruto” fue bastante enfocado) se toma el trabajo de invocar una serie de sobreentendidos sobre mis desempeños y posiciones personales que no quiero dejar en el aire. O sea que, si se siente capaz de dasarrollar con mayor claridad sus objeciones, lo invito a tratar públicamente el asunto. A ver con que sale.

    Mauricio Cruz

  20. ivan rickenmann 2008/08/04 at 10:55 pm

    Estimado Mauricio
    Primero que todo, mis comentarios surgieron a raiz del debate que usted a venido sosteniendo con Carlos Salazar, justamente sobre sus puntos de vista ante la pintura. No es un ataque personal, ni más faltaba. Tampoco veo con malos ojos ni me incomoda su presencia en los predios de la universidad ¿Porqué habría de hacerlo?
    Ahora bien, es apenas lógico que me sienta aludido cuando de la pintura se trata, pues yo mismo soy pintor. Mis comentarios responden también a un debate mucho más amplio que el antes citado, en el que la pintura ha sido relegada a un lugar que no le corresponde.
    La supuesta crítica actual, curaduría y el arte contemporáneo están construidos sobre un andamiaje que se retroalimenta: la pintura no entra en ello pues tiene otro tipo de cimientos, cimientos que no siempre responden a las necesidades de esa simbiosis. Entonces no sirve…
    Finalmente, pues con mucho gusto nos sentamos un día de estos a aclarar estos puntos de vista. Porque, repito, aquí no hay nada personal.

    Ivan Rickenmann

  21. antonio díez j. 2008/08/05 at 3:47 pm

    Si se me permite, quisiera citar (¡de nuevo!), a un gran artista y pensador.
    (Se que hay muchos otros con aportes valiosos; pero pocos lo han expresado con tal claridad y tan visionariamente. Y esta cita, parece muy apropiada para esta discusión)

    Pido sí, se me excuse porque no cito, literalmente; cito sus ideas y las reconstruyo con otras palabras y en otro orden. Por eso las comillas.


    (…)
    La pintura sucumbirá, la fotografía la ha privado de muchos de sus atractivos; la insensatez de la futilidad, ha terminado por quitarle lo que le quedaba. Lo que restaba, ha sido arruinado por los coleccionistas americanos. Un cuadro magnífico es, lo que un americano rico compra, porque muchos quisieran comprarlo si pudieran.
    La música y la literaura, se preservarán. La literatura es la mejor manera de
    (¿administrar?, ¿prescindir de?), las demás formas de arte. Un poema, es una obra musical de (en) ideas.
    Un poema, nos dice lo que el poema nos quiere decir, mas no nos dice cómo lo debemos sentir; comparadas con él, todas las composiciones musicales, todas las esculturas y todas las pinturas, son tiránicas.
    En el museo, un cuadro, no es ya necesariamente el equivalente a un poema o novela; sino a la edición de ciertos poemas y novelas. El museo, se ha convertido así, en la biblioteca del bibliófilo, donde se atesoran las ediciones; no en el receptáculo de poemas y novelas visuales.

    La crítica cada vez más, cae en manos de comerciantes de antigüedades.

    El museo, como depositario, ya no es un estímulo de la cultura; sino más bien, un estímulo a la envidia. Porque en él, vemos aquello que no podemos tener; como ver el automóvil de un rico desde nuestros pies cansados. ”

    Fernando Pessoa, 1914

    P:D.: Aunque no lo pida, deseo expresar que Mauricio Cruz, para nada es un descalificador de la pintura. Me consta personalmente su aprecio por ella, y lo mucho que respeta esta manera de crear; más hoy, ante lo menospreciada que se halla por el Mundo Institucional y Convencional del Arte, y por la gran mayoría de artistas de poco talento que se amparan en otros medios, que no sean pintura para intentar crear obras de arte en imágenes, com si el, untarse, anulara la posibilidad comunicativa; y el no, untarse, garantizara per se, la creación de obras de arte.
    Ni una ni otra posición, a favor o a defenza de la pintura, hace buenos artistas; és esto lo que precisamente Mauricio Cruz apunta, y lo que recuerdo me enseñó como profesor:

    Detrás de cada medio de expresión, se debe notar que hay un artista; en cierto modo, el medio es irrelevante y por eso, no se debe centrar sobre él las discusiones; sino sobre lo que por el medio se está expresando. Así se hace un juicio sobre la calidad, claridad y otras propiedades de las ideas de quien usa un medio determinado para expresar algo.

    Negar que, ésto es lo relevante, y discriminar cualquier manera apta para crear imágenes; no puede sino producir más fanatismo; que -con respeto-, es lo manifestado por Fernando Botero, aunque no sea consciente de su fanatismo.

  22. antonio diez 2008/08/06 at 9:21 am

    Siento que debía esta cita, literalmente; porque es en definitiva, más precisa y completa que lo que pude traer de memoria.

    “(…)
    La pintura sucumbirá. La fotografía la privó de muchos de sus atractivos. La futilidad de la insensatez la ha privado de casi todo lo demás. Lo que quedaba lo han arruinado los coleccionistas americanos. Un cuadro magnífico significa algo que un americano quiere comprar porque a otros les gustaría comprarlo si pudieran. Así, los cuadros se sitúan en paralelo no a los poemas y novelas, sino a las primeras ediciones de ciertos poemas y novelas. Elmuseo se convierte en algo paralelo no a una biblioteca, sino a la biblioteca del bibliófilo. La valoración de la pintura se convierte en algo paralelo no a la valoración de la literatura, sino a la valoración de las ediciones. La crítica de arte cae gradualmente en manos de comerciantes de antigüedades.
    La arquitectura se convierte en un aspecto secundario de la ingeniería.

    Sólo la música y la literatura permanecen.
    La literatura es el modo intelectual de administrar (¿bien? ¿prescindir de?) todas las demás artes. Un poema, que es un cuadro musical de (en) ideas, nos deja, a través de su comprensión, libres para ver y oir lo que queramos. Comparadas con esto, todas las estatuas y los cuadros, todas las canciones y sinfonías son tiránicas. En un poema podemos entender lo que el poema quiere, pero podemos sentir lo que queramos.

    Una visita a un museo puede llegar a ser no una contribución a la cultura, sino un estímulo para la envidia, como mirar desde nuestros pies cansados el automóvil de un rico”

    Fernando Pessoa, 1914 (?)

  23. ivan rickenmann 2008/08/24 at 1:32 am

    Ante la supuesta función y necesidad del arte contemporáneo, la pintura ha sido injustamente desplazada: se le acusa de una intrínseca y obsesionada necesidad de ser objeto, de ser algo. Porque se opone a la supuesta esencia del “Arte Contemporáneo”, que es la IDEA, LA INVESTIGACIÓN Y EL HECHO, todo esto sin que la propuesta tome forma: debe quedarse en la idea, el hecho o la investigación. La pintura cumple todos estos aspectos, pero toma forma. Y es esto lo que la degrada. El “arte Contemporáneo” necesita de su medio: la institución. Tal cual lo necesitó en su momento el orinal. Su medio es algo que le permite ser incongruente, impertinente o hasta molesto: ser algo, una Idea que funcione DENTRO DE SUS PARÁMETROS. Una Idea. Igual como sucede con la pintura. Su medio, sin embargo, es la Institución. Su “inmediatez” y pertinencia obedecen justamente a que este medio implica “lo social”.

    Y, lógicamente, el “Arte Contemporáneo” tiene que ver con “lo social”; puesto que hablamos de una institución. Y una institución es política. Y la política se torna en estos casos, populismo (Y no el populismo que atañe y atrae a los estratos bajos y necesitados; es el que atañe a un estrato más alto y necesitado de justificación, de perdón. Un estrato alto que necesita del estrato bajo para sentir y ubicarse). Pero insisto en que requiere de política e institución, porque ese es, sencillamente, su medio (Y hay obras e ideas muy buenas en este campo). El problema surge cuando, siendo institución, este medio termina siendo el ÚNICO. Porque los que lo dirigen (La Institución y el Poder), les falta visión amplia e inteligencia. Les falta visión objetiva porque se sienten dueños de la idea (por eso la mala impresión y recelo ante nuestros curadores). Porque tienen el poder. Porque no entienden otro medio, no lo saben leer. Porque están, como se dice, “embalados” en su carreta. Y en ese embale, pasan por encima de propuestas inteligentes y pertinentes (que, entre otras, les ayudaría en su embale).

    Que quede claro que no estoy en contra de las propuestas “contemporáneas”. Estoy en contra de la ceguera de la institución (no olvidemos que de la Institución depende el desarrollo de tantas ideas y obras colombianas, obras pertinentes y efectivas en el “ámbito internacional” que jugarían un papel igual o más importante que el que esta Institución es capaz de ver, puesto que no logra ver.). Es un sencillo problema de protagonismo. Y de Poder. Celebro las ideas “contemporáneas”. Celebro, por ende, la pintura. Celebro la IDEA. Pero me río de la Institución, de su construida y calculada pertinencia. Acá, la curaduría y la Institución (lo mismo) no descubren ni arman Ideas. Las acomodan. Y, lógicamente con el Poder en sus manos, a veces hasta son buenas sus propuestas.

    Aquí no se trata de resentimiento (ni mainstream, ni nada). Y menos a la hora de crear. Aquí hay desahogo escrito, sencillamente (Mi trabajo no responde a estas inquietudes). Creo que la obra, la buena obra, responde a inquietudes más profundas y longevas. Creo que esa es su razón de ser. Porque la política es más profunda que la politiquería.

    Aprovecho aquí para retractarme de lo que escribí hace algunas semanas sobre el “debate” entre Carlos Salazar y Mauricio Cruz (el embate me cegó, a mí también: Carlos es un excelente pintor, y si dije que intelectualizó el debate, es porque se han visto (leído) más sus intervenciones escritas en Esfera que sus pinturas. Esto no quiere decir que dejó de ser buen pintor, como dejé entreverlo. Y felicito su juiciosa e inteligente investigación (Pienso sin embargo, que la pintura debe y puede defenderse sencillamente siendo). A Mauricio, le ofrezco disculpas por la mala interpretación de sus escritos. Me fui por ahí porque he sentido que es más teorético que teórico. Pero es pura interpretación y percepción. (Aunque es que ese debate ya parecía de vecinas bravas.)

    Y, finalmente, pienso que mejor sigo pintando en vez de escribir tanta babosada.

    Ivan Rickenmann

  24. Martha Meza 2008/09/04 at 10:36 am

    Definitivamente la entrevista a Botero esprime pensamientos que dan horror ya que su nombre, comprometido en el Premio Botero y que nos guste o no, nos representa en el mundo (en Italia nadie sabe quien fue Obregòn o Luis Caballero) pero Botero es tan famoso como Cartagena para los turistas italianos.
    Botero se encuentra en una Esfera impenetrable desde donde vanidosamente dice “no me gusta”