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Otra forma de ver la coca

Dos viajes a la Sierra Nevada de Santa Marta le cambiaron la percepción de muchas cosas al artista Miguel Ángel Rojas,  que desde el viernes pasado presenta en el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo de Santa Marta su nuevo trabajo que denominó ‘Pueblito’.  A su paso por ese lugar sagrado de los Kogui, el artista realizó fotografías e intervenciones en el lugar, en una comisión hecha por el museo y con la anuencia de la comunidad indígena.
Con su acostumbrada sutileza y mirada estética (basta recordar obras pasadas como ‘David’ , el soldado de belleza griega al que le falta una pierna) señala el impacto que ha recibido la cultura indígena por occidente.
En una foto (todas son en gran formato) un niño Kogui que  sostiene en una mano una joya de oro que los indígenas americanos usaban en el labio inferior (tembeta o tembetá).  “El niño no tenía idea de que fue hecha por sus ancestros, hace cientos de años. Para él no significaba nada, es algo que ya se perdió”, cuenta Rojas. La obra a la que se refiere se llama ‘Restitución’, pues de alguna forma, la pieza vuelve a lugar de donde salió. De hecho, el artista, que es propietario de la tembeta va a entregarla al Museo del Oro.  No es lo único que se ha perdido. En una serie de fotos bajo la luna llena, se ve una roca que, según los indígenas, servía para consultar oráculos, pero ya nadie sabe interpretarla. Por eso a las fotos las  llamó ‘Oráculo ilegible’.


Otra forma de ver la coca
Acostumbrado a trabajar con coca en sus obras, Rojas nunca la había visto en su entorno original. Y en la Sierra lo pudo hacer. “Para mí, la coca era una forma material de simbolizar el mundo narco. Siempre la usé para criticar el consumo, pero ahora la trabajo desde su aspecto cultural, de uso práctico para calmar el hambre. Mambean la coca como nosotros tomamos café: para lograr lucidez. Esto me acerca a ella de una manera más respetuosa”, dice. Así empezó a plantearse cómo hacer pequeñas terrazas, como las de la cultura tayrona, pero con hoja de coca.
Además, en su propuesta trabaja dos conceptos de la influencia occidental en la cultura de la Sierra. “Esta foto muestra un nicho en la montaña, pero antes de estar ahí, era usada como piedra de moler (metate). Alguien la puso allí y seguramente tendría algún ícono”, dice Rojas. Por eso el la fotografía con una cruz en su interior.
Y una intervención que resulta tan sutil como demostrativa, es la imagen de varios paragüitas que adornan los cocteles puestos en una playa de un río.
La exposición no requiere gran esfuerzo para ser vista (incluye un acercamiento retrospectivo a la obra del artista realizado por el curador Alcides Figueroa) y responde a los lineamientos del Museo que según su subdirector, Javier Mejía, pretende que creadores reconocidos nacionalmente emprendan un trabajo que tenga que ver con la región.
La apuesta del museo
Dirigido por Zarita Abelló en los últimos años el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo de Santa Marta ha comisionado a artistas entre reconocidos y en ascenso para que realicen obras en el lugar. Han expuesto su obra  mediante este procedimiento Rafael Gomezbarros, Olga Lucía Jordán, Germán Botero y, ahora, Miguel Ángel Rojas. La inversión para la investigación, realización y el montaje corre por cuenta del Museo y la obra queda de propiedad del artista, luego de rotar por otras instituciones del país. Esta muestra estará, probablemente, según dijo la directora,en el Museo La Tertulia, de Cali, en Ibagué y en el Barranquilla.
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* CON INVITACIÓN DEL MUSEO BOLIVARIANO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE SANTA MARTA.
QUINTA DE SAN PEDRO ALEJANDRINO. TEL. ( 5) 4331021 | SANTA MARTA

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