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la función crítica del arte

Por estos días la Facultad de Artes ASAB termina la selección de los maestros y maestras que entrarán a conformar su planta docente a partir de 2008. Entre otras preguntas, a los elegibles les han planteado reflexionar sobre la función crítica del arte. Mediante este criterio de selección se desea establecer en qué época viven los y las aspirantes, –se pretende establecer qué tienen en mente el elegible o la elegible en cuanto a las funciones del arte en la actualidad; un portafolio puede decir mucho del pasado, pero poco del presente. Es función del arte actual, ¿atestiguar visualmente los acontecimientos dolorosos o placenteros que modelan la sensibilidad, como creían en la Antigüedad? –¿Educar en la fe, tal y como se estableció en el Medioevo y en el arte de la contra-reforma? –¿Condicionar la sensibilidad como creían en el siglo XIX? ¿Formar para la libertad, como esperaban algunos ilustrados del siglo XX? –¿Producir imagen como pretenden algunos en la actualidad modernizante? –¿Construir formas alternativas para pensar, como creen otros artistas en la Contemporaneidad?

¿Cuáles son las funciones del arte en el tiempo actual? Esta pregunta genera otras subsidiarias: ¿cómo queremos configurar nuestra actualidad? ¿Visualmente, multiculturalmente? ¿Cómo criticabilidad? ¿Es la crítica algo deseable para una comunidad, o para qué tipo de comunidades? ¿En la visualidad y o en la multiculturalidad es realizable la crítica o tal vez ellas dificultarían su existencia? La pregunta con la que se ha puesto a prueba la solidez intelectual de los evaluadores y la de los evaluados no es ingenua. La pregunta prolífica es aquella que reta el intelecto de unos y otros

La función del arte ¿es el acompañamiento visual de los generales en sus campañas expansivas o defensivas? ¿Es el elogio de los atletas victoriosos en Olimpia? ¿Es la asistencia al sacerdote piadoso en su afán de asegurar sus pertenencias salvando el alma de sus feligreses? ¿Es complacer las expectativas de confort que nuestra época se ha encargado de generar en hombres y mujeres? ¿Es satisfacer la necesidad de irrealidad que generan nuestras angustias? ¿Es construcción de imagen como nos sugieren los Estudios Visuales? ¿Es un registro etnográfico como difunden hoy los Estudios Culturales? ¿Es asistencia social como desea el humanisum profiteer? ¿Es construcción de pensamiento crítico como único garante de la libertad? ¿Son cosas que significan porque abren horizontes de libertad?

La respuesta que construyamos habrá de determinar nuestra respuesta a las construcciones artísticas, –pretenderá solucionar nuestras inquietudes legítimas sobre lo que es arte, al establecer sus condiciones mínimas. Si la ética ha pensado para sí unos mínimos, ¿por qué el arte no puede explorar esta posibilidad? El esfuerzo por pensar respuestas posibles puede orientar el pensamiento de cualquier escuela de arte; éstas ya no se limitan a hacer cosas, en nuestros días también se las piensa. Ahora, cada respuesta nos develará maneras de pensar comprensibles sólo a partir de un grupo de discursos. Éstos son los que hacen visibles, es decir, posibles, las prácticas artísticas de nuestras días.

Por Ley, las facultades de arte de nuestro país deben articular en libertad su proyecto pedagógico en torno a un grupo de discursos; la esperanza es que éstos proporcionen coherencia y credibilidad a una comunidad, que les proporcione a estudiantes y a maestros un lenguaje para integrar un pensamiento común como base para cualquier posible disenso. A las escuelas de arte cada vez menos se va a construir cosas, y más a integrar nuestro pensamiento en torno a ellas, es decir, allí elaboramos los discursos que fungen como bases de la comunidad académica y que perfilan nuestra actualidad y práctica artísticas.

Traigo a cuenta la actividad de fin de año de la ASAB, porque no puedo evitar recordar el presente envenenado que Víctor Albarracín le envió a esta institución por medio de Esfera Pública. En sus críticas a la Universidad Jorge Tadeo Lozano, el artista comparaba las dos facultades de arte, afirmó que la ASAB producía más conocimiento que la Tadeo, pero que, no obstante, la primera era una institución retrograda; como no ofreció argumento alguno, en mi opinión, esta afirmación pasó por Esfera Pública como una opinión apresurada, así Albarracín tenga elementos o motivos para juzgar de esta manera, con seguridad los tiene, pero no los hizo públicos.

La pregunta que la ASAB le ha planteado a sus futuros maestros se puede constituir, si no en la base para una reforma académica, sí en una primera inquietud para comenzar a construir un pensamiento común básico y para integrar y erigir una comunidad académica fuerte en Bogotá, que le permita ventilar sus disensos fructíferamente. Fructíferamente, porque a partir de una discusión libre se pueden construir espacios de inclusión que satisfagan a buena parte de su comunidad académica. Integrar es incluir, ahora, ésto sólo lo puede realizar el pensamiento. Plantear la inclusión como pensamiento que integra, sólo se puede realizar a partir de una crítica; por esta razón en la ASAB hoy se preguntan necesariamente por aquella realidad que hizo de la crítica, quizá, la función estructural de las artes.

Jorge Peñuela

3 Opiniones sobre la función crítica del arte

  1. carlos jiménez 2007/12/11 at 2:14 am

    La verdad, Jorge, es que por tu escrito te siento tan tenso – ¿tan intenso? – como casi todos los profesores y los gestores culturales que comparecen en el último tiempo en esferapública. Me da la imprensión de que todos estuvieran todo el tiempo presentando un exámen, en el que un maestro omniopotente y omnipresente les pidiera a cada paso rendir cuenta de su correcto aprendizaje de la la lección. Y me da igual que quien los pase al tablero sean los pedantes del malpensante o el defensor a ultranza de Natalia y su sentada indocumentada en un centro comercial. El problema, en realidad, es andar disculpándose por lo que uno hace, por lo que uno hace simplemente porque tiene ganas de hacerlo y se las ingenia para hacerlo. Lo demás es lo de menos.

  2. Lucas Ospina 2007/12/11 at 8:09 am

    El niño predicador:

  3. gilma 2007/12/11 at 10:56 am

    FANATISMO?