Muchas Revistas (1)
Muchas revistas (1): “Como ver a alguien corriendo en la calle luchando contra insectos gigantes y amenazantes para la persona pero invisibles para unoâ€
Ana Longoni, Fernando Escobar, editores, Errata# 0, El lugar del arte en lo polÃtico, Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá, diciembre de 2009.
El esfuerzo de la Gerencia de Artes de la SecretarÃa de Cultura de Bogotá por plantear una iniciativa editorial de crÃtica puede entenderse como la obvia intensión de promover un espacio de reflexión más entre la masa que constituirÃa su grupo de lectores. De ahà que, si todo aquel que funda un revista espera eso de su audiencia el problema que tiene este planteamiento es que en el caso de Errata # 0, dicha reflexión se promueve hacia fuera de la entidad que impulsa esa iniciativa. Esto, por lo demás, es lógico pues nadie hace una revista para quejarse de lo mal que le van las cosas y más bien intenta trazar un camino por el que otros puedan seguir sin atender demasiado hacia la autocrÃtica. En este sentido, se antoja bastante provocadora la afirmación que hace Fernando Escobar en el escrito que publica allà cuando concluye diciendo que “la gran dificultad, y hasta cierto punto, (la) contradicción existente en las teorÃas sobre la ciudad (es) que no siempre logran relacionarse con sus propios procesos socialesâ€. (1)
Si se toma a Errata # 0, como un aparato de articulación teórica, aparece la evidente falta de conformación de un cuerpo de reflexiones sobre los problemas que afectan en la actualidad la vinculación entre arte y polÃtica en el contexto bogotano. Esta cuestión, por más insulsa que suene, no puede descuidarse: una entidad del orden distrital es el lugar de emisión de esa revista. Y esa entidad ha sido cuestionada en el pasado inmediato.
En este punto salta a la vista la falta de contacto entre un sector del campo artÃstico bogotano, que no desatiende la programación de convocatorias que administra la Gerencia de Artes del Distrito Capital, y a la vez no deja de ver con desaprobación la falta de congruencia de la administración del ente que (a pesar de todo) regula e interviene en las actividades de dicha Gerencia. Vale la pena recordar en este sentido, la problemática que expusiera VÃctor AlbarracÃn en el Chat que sostuvo con Catalina Vaughan, cuando expresaba su postura ante la presentación que hiciera VÃctor Manuel RodrÃguez en el Primer Simposio de Profesionales e Informales en artes Visuales, Popayán 2010, diciendo que en algún momento le preguntó al conferencista por qué “se tenÃa la percepción de
 (que) todo el campo del arte en Bogotá estaba colapsando (…) qué ocurrÃa dentro de sus esquemas técnicos con la necesidad de
ejercer control sobre las decisiones institucionales
(que se toman en un entorno como el de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño)†y el ponente respondÃa “que estaba totalmente de acuerdo (…) que ni el concejo ni la Gilberto acataban las recomendaciones de su plan
y que no habÃa mecanismos para intervenir sobre eso, (puesto)
 que los artistas tenÃan que hacer presión, acudir a mecanismos legales y mediáticos…†(2)
Puestas asà las cosas, habrá que continuar leyendo una revista donde no se produzca una mirada hacia el interior mismo del aparato que la sostiene. Muchos expertos dicen que la exposición a los rayos X no causa cáncer, entonces, si decidimos creerles ¿por qué tanta prevención a mirarse a sà mismos en la Gerencia de Artes de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño? ¿Por qué no pensar en “el lugar del arte en lo polÃtico†sin dejar de observar el talante polÃtico de su situación institucional? Ya AlbarracÃn lo decÃa con agudeza, “ahà está el Instituto (de Artes del Distrito Capital),
 como una panacea en sus planes, nadie tiene idea de qué va a ser, de dónde va a quedar, de quién lo va a manejar, porque toda la dimensión real del proyecto le pertenece al componente polÃticoâ€, entonces ¿qué pasó con eso en el contenido de Errata # 0?
De otra parte, y ya metidos en gastos –porque la revista cuesta, y bastante-, en Errata # 0 se presenta una estructura apuntalada sobre la coordinación editorial de dos expertos en el tema, que permite contrastar lo que sucede en diferentes campos artÃsticos de Latinoamérica. Luego de leer cada capÃtulo, salta a la vista el desbalance presente entre las contribuciones reunidas por la socióloga Ana Longoni y el artista Fernando Escobar, por cuanto la primera logra presentar los aportes de tres personas que se encargan de analizar la configuración especÃfica de la relación entre arte y polÃtica en las sociedades de Argentina (Ana Longoni, “Activismo artÃstico en la última década en Argentina: algunas acciones en torno a la segunda desaparición de Jorge Julio Lópezâ€), Brasil (André Mesquita, “Ruidos en el concreto: activismo artÃstico en Sâo Pauloâ€) y España (Jesús Carrillo, “Amnesia y desacuerdos. Memoria y arte en la España de los años setentaâ€), mientras el segundo muestra los aportes de tres autores que parecen estar mucho más preocupados por mostrar qué tanto habÃan leÃdo y qué tanto habÃan aprendido de autoridades como las que engrosan sus notas a pie de página (Fernando Escobar, “En las ciudades. Discursos y prácticas de arte y culturaâ€, Carlos Salamanca, “Prácticas estéticas en un mundo injusto, indigno y sin memoria†o Catalina Cortés Severino, “Lugares, sustancias, objetos, corporalidades y cotidianidades delas memoriasâ€).
El punto de contraste podrÃa ser la presentación del Coloquio Errata # 0, El Lugar del arte en lo polÃtico, programado en el Centro de Eventos de la Biblioteca Luis Ãngel Arango, del 21 al 23 de julio de 2010. En ese escenario, investigadores como Camilo Ordoñez y MarÃa Sol Barón trataron de dar cuenta de su investigación sobre la grafica polÃtica y el Taller 4 Rojo en el arte que se produjo en el paÃs durante las décadas finales del siglo pasado sin mayores pretensiones. En esta oportunidad, los ponentes buscaron evidenciar desde dónde se habÃa iniciado su interés por el tema, cómo se acercaron a sus fuentes de información y qué tipo de lectura le dieron al tratamiento bibliográfico que el trabajo del grupo de artistas que conformó el Taller 4 Rojo, recibió (o sufrió, el oyente de la charla decide) en investigaciones como las que se materializaron en la Enciclopedia de Arte Colombiano, editada por Salvat, o en la Historia de la serigrafÃa en Colombia, de MarÃa Elvira Iriarte. ValdrÃa la pena que alguien publicara esa ponencia, bien escrita y mejor leÃda por sus autores.
Pero, volviendo al asunto, un coloquio no es una revista y la revista Errata # 0 deberá defenderse por sà sola. Por su contenido y por lo que de ella se desprenda como plataforma de investigación –si tiene pretensiones académicas-. En este punto, no sobra insistir en la recomendación que Lucas Ospina le hizo a Jorge Jaramillo cuando le recomendó que esta publicación “también tuviera su versión digital, (sobre todo porque), no hacerlo en este dÃa y época (…) es una miopÃa que afecta la lectura y mantiene los contenidos en un cómodo nicho. Tal vez Jaramillo, … o tal vez ella (Ana MarÃa Alzate Ronga), luego de lo del Goya, no quiera acercarse a esos aparatos y prefiera que los temas “El lugar del arte en lo polÃtico†o “Arte y Archivoâ€, temas de Errata 1 y 2, se queden solo dentro de la revista y no trasciendan ni se dispersen por la polis o por ese gran archivo digital que es Internetâ€. (3). O tampoco sobrarÃa rogarles que trataran de indexarla, para que estuviera a disposición de autores localizados en otros paÃses, para que funcionara como avala real y efectivo de la la labor de investigadores colombianos que muy pocas veces pueden superar las fronteras de este territorio “bendecido por Diosâ€.
Finalmente, no hay que dejar de leer el impagable texto con el que Manuel Kalmanovitz incrementa aun más su club de admiradores, al escribir sobre la exposición “La memoria del otro en la era de lo globalâ€, donde inicia diciendo: “HabÃa como una urgencia en la exposición esta. Una urgencia que, desde la sede donde estaba expuesta, no es del todo comprensible, como sucede a veces con ciertas urgencias ajenas. Como ver a alguien corriendo en la calle luchando contra insectos gigantes y amenazantes para la persona pero invisibles para uno.†(4) tras esto, ¿qué más se puede decir? Ojala esperar que sea él quien reseñe tanta revista producida por artistas en Bogotá.
Guillermo Vanegas
NOTAS
1.- Fernando Escobar, “En las ciudades. Discursos y prácticas de arte y culturaâ€, en Ana Longoni, Fernando Escobar, editores, Errata # 0, Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá, diciembre de 2009, pág. 108.
2.- Véase, “La Contracontrareformaâ€, en esferapública, http://esferapublica.org/nfblog/?p=7311
3.- Véase, Copy Right – Copy Wrong, en http://esferapublica.org/nfblog/?p=10503
4.- Manuel Kalmanovitz, “Unos y otrosâ€, en Errata # 0, Op. Cit, pág. 179.

Señor Guillermo
Leo con sorpresa su artÃculo sobre el Coloquio que organizó la revista Errata. Porque por lo que usted escribe se infiere que no asistió al Coloquio para sacar tantas apreciaciones desatinadas.
Primero. Disiento de la idea de que la revista que edita la Fundación tenga que referirse a la insititución misma, para ello pueden buscarse otros mecanismos para que la Fundación haga una revisión crÃtica de su funcionamiento y de las decisiones que toma a nivel Distrital, cosa que como usted, considero que es necesario. Sin embargo, no puede ser una revista de Artes Visuales el espacio para ello, creo que hay otros espacios como este mismo, si se quiere. Pero estoy segura que si la revista se prestara para hacer referencia a la Fundación todos saldrÃan a criticar por qué se usa un espacio de divulgación disciplinar para justificar sus acciones polÃticas como institución Distrital.
Segundo. Creo que usted está entrando en una confusión con la temática de la revista. Una cosa es tratar de establecer las relaciones entre el arte y la polÃtica y las acciones polÃticas que se puedan derivar de las prácticas artÃsticas, y otra muy distinta es una reflexión, necesaria reflexión, sobre las polÃticas públicas en el sector del arte. Cosa esta última que creo que es lo que en últimas usted propone. Pero no veo porque tiene que revolverse esto en la manera en que se desarrolla el tema en la revista.
Tercero. Estoy deacuerdo con usted en que la revista tiene un evidente desnivel entre los artÃculos nacionales y los internacionales. El asunto aquà es que deberÃamos reflexionar por qué los colombianos tenemos esa manÃa de escribir citando textualmente los autores que nisiquiera comprendemos (De hecho usted abre su texto con una cita). Ahora, lo que es interesante es que esos autores son de las principales universidades (Nacional y Andes) de la ciudad. El asunto es que esta práctica de armar colchas de retazos de citas, usted como psicólogo sabrá, no es exclusiva de las artes sino en todas las disciplinas, basta con que revise en serio las bases de datos en las que brillan por su ausencia las publicaciones de arte. En serio creo que es importante que los estudiantes reflexionemos sobre nuestra formación como artistas en la escritura y además revisemos cuidadosamente la escritura (que muy pocos la practican por lo visto) seria y responsable de nuestros profesores.
Cuarto. Es evidente que el Coloquio no es la revista, ni mucho menos, y no creo que el público esperara eso del evento. Como usted lo dice es necesario un mecanismo para que la gente pueda acceder libre y gratuitamente a los contenidos, pero trata de hacer que los contenidos sean puestos en circulación en el coloquio es un absurdo. Para eso está la red, el coloquio, creo, o al menos con esa impresión me quedé, ofrecÃa otros puntos de vista a los que se presentan en los artÃculos. Basta con leer el artÃculo de Ana y haber presenciado su ponencia, a la que por lo visto usted no asistió, pues ni por las curvas se repite aquello de lo que ella habla, ni justifica o (en palabras suyas) defiende el contenido de su artÃculo. Por demás Ana Longoni no es socióloga.
Quinto. Me sorprende que lo único que usted destaca del coloquio sea justamente lo peor que tuvo. Me pareció totalmente irresponsable por parte de los “investigadores” MarÃa Sol Barón y Camilo Ordoñez leer ( lo que hizo más aburrida su presentación) un texto plagado de anécdotas que no evidencian ningún rigor investigativo. Si bien, creo que podemos estar deacuerdo que la profundidad no son citas, en este caso reproducir las grabaciones que los investigadores hicieron de los artistas de Taller 4 Rojo (que podrÃa ser otra manera de cita) no demuestra ninguna profundidad. Basta con que hubiera hablado con algunos de los que sà asistimos al coloquio para que se diera cuenta que la peor ponencia fue esa, sobre todo si se compara con las otras ponencias de esa misma mesa que al menos lanzaron algunas propuesta de crÃtica y de nuevas lecturas.
Para terminar, creo que es un despropósito renegar de un espacio de discusión que apenas se abre. Mal si no está, pero mal si se abre.
Por eso quisiera presentar algunas crÃticas constructivas al Coloquio.
A los organizadores les dirÃa que traten de ser más estrictos con el tiempo pues en realidad hizo mucha falta la participación por parte del público y la interacción entre los diferentes ponentes. Ese espacio es indispensable para, como lo promete la revista, crear un pensamiento crÃtico.
DirÃa que deberÃan incentivar aún más la participación de los artistas (expertos, profesionales y no profesionales, etc.) dentro de las mesas, en especial porque el espacio de tiempo que se le dio a los integrantes de Taller 4 Rojo fue muy poco y los que fuimos a verlos nos fuimos iniciados. No desaprovechen las cosas que se pueden lograr reuniendo (lo que nadie habÃa hecho antes) a estas polémicas personalidades. Por otro lado, aunque las participaciones de algunos ponente no fueron las más afortundas como el colectivo HOgar que en algunos casos se contradecÃa en su propio discurso o perdÃan el hilo de la argumentación, celebro que se les abran las puertas y los microfonos a este tipo de iniciativas.
Espero, como muchos otros, que no solo publiquen los contenidos de la revista en la red (aunque yo todavÃa soy de las que el papel no lo cambio por nada y las publicaciones de arte sà que no son lo mismo en la red); sino que suban también el archivo del coloquio y abran los espacios de discusión que por razones de tiempo no se pudieron dar en el evento.
Agradezco se publique este mensaje, pues considero que acata plenamente la nota que dice: “aquellas participaciones que consignen insultos, amenazas o acusaciones sin pruebas o fundamentos serán borradas de la plataforma”. Aunque los que escriben en este blog no den muy buen ejemplo de ello.
Estimada lectora violeta:
Agradezco su sorpresa y cuidadosa lectura. Es más, agradezco su interés por saber dónde y cómo hago uso de mi tiempo libre. Por lo mismo, le pregunto ¿para saber qué pasa en un coloquio no puedo hacer uso de la tecnologÃa, como por ejemplo un sistema de grabación de audio? ¿Obligatoriamente debo estar allà para poder hablar de lo que allà se habló? Le doy la razón en algo, y es que la cuestión presencial en un evento podrÃa resultar muy importante si de lo que se trata es de testificar un hecho de carácter performático (le recomiendo leer el texto que escribió VÃctor AlbarracÃn sobre el proceso de ingreso a un acto que luego terminó convirtiéndose en el escándalo más sonado del arte contemporáneo local en tiempos recientes, por supuesto, luego del robo de un grabadito en una institucioncita). Si es por ahà la cosa, usted tiene razón, pero si es sobre lo otro, sobre hablar de un encuentro donde, al parecer, lo más importante es la palabra, bien se puede no estar presente y no abstenerse de dar una opinión. ¿Cómo hace usted cuando lee la transcripción de una conferencia?
Continuando, segundo: yo también disiento de su idea de que “no puede ser una revista de Artes Visuales el espacio para ello [para que la Fundación haga una revisión crÃtica de su funcionamiento y de las decisiones que toma a nivel Distrital]â€. Al contrario de usted, creo que hacer ese tipo de experimento en espacios como ese resultarÃa bastante interesante, pero, le pregunto ¿qué cosa interesante ha surgido últimamente de esa entidad?
Por mi parte, creo que eso sà deberÃa hacerse, pero el problema de Errata #0 es que los miembros de su comité editorial quieren hacer una cosa y la entidad que promueve esa iniciativa quiere hacer otra. Mientras parece que los primeros buscan posicionar un espacio de reflexión de Ãndole académica, la segunda quiere limpiar su semblante. Entonces, si los miembros del comité editorial hubieran querido analizar la posibilidad de superar su afán por asumir una estatura académica y más bien se hubieran puesto a pensar sobre las implicaciones que el arte y la polÃtica tuvieron en la negociación y aprobación de la reforma que le dio el control de algunas gerencias de cultura a esa entidad, la cosa hubiera sido mucho más valiosa. Aprovechando la oportunidad de oro que brindaba ese eje editorial podrÃan haberse dedicado a hablar sobre algunas cositas medioconfusas que se dan allÃ. Finalmente, considero que nunca sucederá que una entidad con los antecedentes de la Fundación Alzate se someta, ni siquiera en un gesto de demagogia, a practicar algo similar a los mecanismos de rendición de cuentas, ¿dónde se ha visto que los mayordomos de una finca den explicaciones sobre lo que hacen con ella? ¿Cómo, por qué y ante quién los dueños de esa Fundación deberÃan dar explicaciones por las decisiones que toman? ¡Ni mas faltaba!
Tercero, yo también disiento de su idea de que una cosa sea “tratar de establecer las relaciones entre el arte y la polÃtica y las acciones polÃticas que se puedan derivar de las prácticas artÃsticas, y otra muy distinta es una reflexión, necesaria reflexión, sobre las polÃticas públicas en el sector del arteâ€. Disiento, pero me gusta la confusión en que se mete al valorar el concepto polÃtica por dos vÃas que se esfuerza, mal, en sostener: como mecanismo de participación en la toma de decisiones que afectan a un colectivo y como argumento que permite orientar las acciones de una institución. Raro que ponga ambas definiciones en lugares distintos.
Cuarto, sÃ, abro mi texto con una cita. ¿A qué apunta usted con ese señalamiento? ¿A que lee mal y no sabe de dónde proviene lo que se cita o a que cuando lee deja por un lado el tÃtulo del texto que lee y por otro su cuerpo principal?
Quinto, no creo que lo interesante de los textos publicados tenga que ver con la vinculación profesional de los autores. Si son profesores, bien, pero si escriben un texto malito o cocinan bien, o son unos jugadores de fútbol increÃbles ¿eso qué tiene que ver con que el texto terminó siendo malito?
Sexto, disiento de que usted sea estudiante, pero si lo es, le ruego que cuando haga ese tipo de lecturas desligue una cosa de la otra. Por ese camino muy pronto se verá rodeada de figuras mÃticas.
Séptimo, no entendà su cuarto cuestionamiento, pero sà estoy de acuerdo con usted en que “el Coloquio no es la revista, ni mucho menosâ€.
Octavo, le pido que lea con mayor cuidado su ejemplar de Errata # 0, donde en la página 202, encontrará la siguiente afirmación: “la socióloga Ana Longoniâ€. Si ella no es socióloga, creo que empezaron por la misma revista donde la invitaron a difundir el error. De paso, aprovecho para disculparme públicamente con Ana Longoni por decir que es socióloga.
Noveno, a mà me gustó la charla de Ordoñez y Barón, a usted no. Bien, no? ¿Qué tal usted y yo y la mayorÃa de los que sà asistieron al coloquio pensáramos igual? Eso no servirÃa de a mucho para lanzar “algunas propuestas de crÃtica y de nuevas lecturasâ€.
Décimo, disiento de su idea de que sea “un despropósito renegar de un espacio de discusión que apenas se abreâ€. Para mÃ, si se abre y se abre mal, pues hay que decir que se abrió mal, es decir que no se abrió.
Undécimo, apoyo su idea de que además de la revista, se suban a Internet los contenidos del coloquio. Ojala sucediera. De hecho, podrÃa ser una buena oportunidad para que los miembros del comité de la revista Errata #0 empezaran a trabajar en el eje editorial de su segundo número.
Duodécimo, yo también agradezco que se publique este mensaje, porque también considero válida la premisa de que “aquellas participaciones que consignen insultos, amenazas o acusaciones sin pruebas o fundamentos serán borradas de la plataformaâ€. De otra parte, no creo mucho aquello que usted menciona de pasada como “Aunque los que escriben en este blog no den muy buen ejemplo de elloâ€. Por lo que se ve es usted una muy buena lectora, ¿entonces, por qué nos niega el placer de materializar ese señalamiento? HabrÃa personas que disfrutarÃamos bastante leyendo su tribunal de buenas prácticas de participación en este blog. En serio, me reirÃa mucho.
Cordial saludo,
Guillermo Vanegas
El señor Vanegas ha demostrado ser un crÃtico tenaz de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Nada qué hacer: todo lo que haga o deje de hacer esta institución está en la mira de este implacable “crÃticoâ€. ¿Será que se atreverá a cuestionar “objetivamente” al Ministerio de Cultura o la Universidad de los Andes? Claro que no, nadie muerde la mano de quién le da de comer a uno, dijo un perrito faldero. Sà la revista ERRATA # 0 tiene una virtud, es que en su equipo editorial están catedráticos que están ocupando cargos directivos en sus respectivas universidades o han impulsado programas de arte o culturales y conocen perfectamente el medio académico. El hecho que cada de las principales facultades de artes de Bogotá, tenga un representante ahà ya es algo que garantiza un diálogo importante o al menos una cierta objetividad.
¿Tendremos que pasarle un derecho de petición a los de la Alzate para que inviten al señor Vanegas, al señor Ospina, y al señor AlbarracÃn, y asà situar a la revista a la altura que se merece? Por favor, ¿ese es el mensaje que nos quiere hacer pasar le señor Vanegas? Dios nos libre.
Tienen sentido las crÃticas que hace Violeta Moreno. Al leer la revista Errata # 0, Vanegas ha omitido apartes muy importantes a los que ni siquiera se refiere como la entrevista que realiza Gustavo Zalamea a Estrella de Diego que es excelente. Sus argumentos para justificar el poder hablar de algo donde ni siquiera estuvo presente, demuestra su falta de objetividad cuando de juzgar se trata. El Coloquio organizado por la Fundación Alzate, no se centró en la presentación de los dos investigadores que usted citó; participaron más, entre ellos los protagonistas Pedro Alcántara, Diego Arango y Umberto Giangrandi en una mesa presidida por la historiadora Ivonne Pini. Los otros dos dÃas que por lo visto no le grabaron a Vanegas fueron también muy interesantes pese a algunos lunarcitos.
Ahora bien no todo fue color de rosa y me uno a la crÃtica que hace Violeta Moreno en que faltó más organización en lo referente a los tiemposde los ponentes. A las niñas de la Alzate les faltó coordinar mejor el coloquio y el exceso de protagonismo de algunos de los participantes como la pareja de historiadores López-Suarez, empañó un poco el evento.
El primer dÃa, hubo exceso en mostrar investigaciones en curso sobre el taller 4 Rojo, de jóvenes historiadores (aunque valga la pena decir que la juventud no es un pecado), que si bien es cierto demuestran esfuerzos importantes, opacaron a los protagonistas que todos los asistentes querÃamos escuchar. Al final no hubo tiempo y todo terminó ahÃ. Eso si fue una mala pasada para los asistentes. pero esfuerzos como estos valen la pena aunque un poco mejor enfocados y organizados: al maestro Alcántara que nada tenÃa que ver con el taller 4 Rojo, no se lo dejó casi hablar de la experiencia de la gráfica en Cali y lo peor no se invitó a nadie a hablar de ello, cuando sabemos que hay excelentes investigadores que están trabajando sobre el asunto. Un poco ombliguista ese primer dÃa. Y el último dÃa, todos esperábamos a Iván Cepeda y nada. Su esposa nos dejó boquis abiertos con su rapidÃsima exposición. En definitiva no todo es perfecto pero podrÃa serlo. Ahà sà coincido con el señor Vanegas, pero por favor estimado crÃtico, no repita lo que otros han hecho aquà como este mismo espacio “hablar de algo” porque le contaron. Y al momento de hablar de una publicación, al menos dignese leerla de la primera a la última página.
Señores de Errata, ojalá la revista siga asà y cada vez mejor y no se quede en el ámbito Bogotano como indica nuestro “crÃtico” Vanegas que eso sà serÃa lamentable.
Cuando un proyecto editorial arranca, la mala leche de los lectores y la sensatez de los editores se ejerce con la misma autoridad del jugador de ruleta rusa.
En el primer caso la paranoia gana (él pierde), en el segundo la confianza triunfa.
Apuesto por la confianza, quien llegado el momento (ella), descubrirá que el tambor está vacÃo.
Estimada Violeta, que refrescante resulta leer un nombre nuevo en la escena de los “esferos públicosâ€. Me uno a su manifestación contra el texto del Sr. Guillermo Vanegas. Como dice el Sr. Orlando Contreras: su escrito tiene mucho sentido (recurro a una práctica habitual del blog, citarse entre los del grupo). Soy una lectora ocasional de este blog, pero el artÃculo “Muchas revistas†y la contra respuesta del autor motiva esta nota de respaldo a usted. Hace unos meses adquirà la revista Errata# 0, un proyecto editorial importante que oxigena el panorama de publicaciones sobre artes plásticas. El contraste de puntos de vista frente a un tema como lo propone la revista -que más parece un libro-, permite hacer una buena valoración como usted lo señala. Después de leer los textos de los nacionales quedé muy preocupada no sólo por el sobre uso de la cita, sino que un tema tan sensible para este contexto se analiza con pinzas de disección, se nota la ausencia de análisis producto de la experiencia y un pensamiento que duda y madura. Esa experiencia la rescato del texto y ponencia de Ana Longoni. Coincidà con mis compañeros de silla (no profesionales del arte) que su presentación en el coloquio, sin ningún tipo de Ãnfula, nos reconfirmó algo que sucede en su artÃculo, logra atrapar a un público diverso, no sólo al especializado como el de este blog, planteando situaciones, acciones y reflexiones de artistas en un contexto polÃtico signado por la violación de derechos humanos. Por las facilidades de la red, el Sr. Vanegas se perdió del otro coloquio que sucedió en el corredor del centro de eventos, por ejemplo el primer dÃa comentamos el contraste entre los investigadores y los artistas “protagonistas†que permitió evidenciar la brecha analÃtica entre unos y otros. Asà como expresamos nuestra inconformidad porque querÃamos escuchar más tiempo a los “protagonistasâ€, me queda la tranquilidad de que se lo expresé a la organizadora ese dÃa, si hubiera sido más estricta con el tiempo de los investigadores como lo han dicho usted y el Sr. Contreras (sobre todo la pareja que leyó el diario de campo que pudo ser reducido a la mitad), y si la moderación hubiera llevado a la mesa afirmaciones sostenidas por los investigadores, no sólo sobre el Taller 4 Rojo sino sobre ese momento de la gráfica en Colombia, hubiéramos asistido a una experiencia sin igual. En “Muchas revistas†pareciera que el Sr. Vanegas no sabe por donde atacar a la “institucioncitaâ€, le faltó preguntar al Sr. Contreras por qué el Sr. Vanegas no criticó a la “institucioncita†cuando trabajó allÃ, qué le impedÃa hacerlo? El texto y contra respuesta del Sr. Vanegas son una ráfaga de fuego, nada sobrevive a su paso. El ego es a su medida. Indexar la revista? para que se convierta en un ladrillo más?…nooo. O lo propone para que los autores puedan recibir puntos en sus universidades? me resisto a pensar que la producción de conocimiento se deba traducir únicamente en puntos o bonificaciones académicas, o como se llame. Que falta “la vinculación entre arte y polÃtica en el contexto bogotanoâ€, si algo agradezco como lectora de Errata es que la revista no sólo hace referencia al contexto colombiano. Referirse al bogotano serÃa caer en un provincialismo que achica cualquier horizonte del arte crÃtico. Se deduce por las palabras del Sr. Vanegas que seguimos siendo muy provincianos. Bienvenidas todas las revistas, muchas revistas con seminarios, coloquios o congresos internacionales propios. Algo me dice que asà esto empezarÃa a cambiar.
¿No será que la discusión es menor a la bulla que aparenta?
Guillermo señala que la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, como institución polÃtica que maneja programas de arte, habrÃa sido un buen lugar o estudio de caso para ejemplificar “el lugar del arte en lo polÃtico”, siendo este el tema de la Revista Errata y la curadurÃa del foro programado; la de Guillermo es una sugerencia editorial, irónica, por supuesto. Violeta, Orlando y MarÃa se enredan mucho en el berenjenal de Guillermo, pero sus comentarios sirven para enterarse de otras aristas de la revista y del foro, son peso y contrapeso al texto que propicia esta discusión.
El problema no creo que sea que una institución cultural haga revistas, foros o exposiciones, el asunto con la Fundación Gilberto Alzate Avendaño es ver hasta que punto esa institución se ha agenciado los recursos de la Secretaria de Cultura del distrito para mejorar su imagen. Todo lo que ha hecho desde ahà el Gerente de Artes, Jorge Jaramillo, en vez de ser atribuible a la Secretaria, le genera réditos a la Alzate, tanto que ya no se habla de “la secretarÃa” sino de “la Alzate”.
¿Es esto malo? No, no lo es, si se hacen las cosas bien, el crédito es merecido, el problema surge cuando el protagonismo de la Alzate afecta a otros lugares, por ejemplo, a la GalerÃa Santa Fe del Planetario, o a El Parqueadero (en un paquidérmico convenio con la Blaa), o persiste, en aras del autobombo, en hacer exposiciones en su casona que por simple logÃstica estarÃan mejor en otros sitios (por ejemplo, la de Goya). También, la Alzate, gracias a sus conexiones con la Casa Moreno, tiene un teflón que la protege, por ejemplo, de tener que rendir cuentas por el robo de 643 millones de sus arcas…
Basta visitar la pequeña oficina de Jorge Jaramillo en la Alzate para ver todo lo que él hace ahÃ: exposiciones, convocatorias, publicaciones bien diseñadas (unas más que otras), programas de formación para artistas no educados, becas para espacios y revistas, y darse cuenta que su labor, a pesar de unos cuantos chascos, es valiosa, él es uno de los mejores gestores culturales que tiene el paÃs. Jorge es un hombre de acción, tal vez, por ahora es un “davivienda” y, por los vericuetos polÃticos de la vida, “está en el lugar equivocado”. Aunque es posible que sà llega el dÃa en que la SecretarÃa de Cultura vuelva manejar la Gerencia de Artes y el nuevo ente sea un monstruo burocrático, un Castillo Kafkiano de la Artes donde no sea posible hacer nada, Jorge siga donde lo dejen hacer cosas, no donde no “cortan ni prestan el hacha”.
Que sigan las revistas, que sigan los foros, apostarle a la confianza como dice Panzarowsky, son necesarios los pesos y los contrapesos, contrastes necesarios al periodismo banal, al academicismo y al despeluque natural de la Esfera Púbica…
El blindaje del papel.
Puesto que una publicación en papel hace que la información contenida permanezca en un ámbito de elitismo provinciano, ¿SerÃa posible acceder via web a las conclusiones a las que ésta Revista llegó sobre el tema de la relación entre Arte y PolÃtica?
Creo que esas conclusiones o deben ser profundamente reveladoras o simplemente estamos ante las mismas tácticas artisto-burocráticas de conseguir tajaditas del Estado con pretextos de iluminación polÃtica civilizadora como sucedió con el salón Urgente donde se gastaron 3.000 millones de pesos en NO responder sus propias “preguntas”. Estamos seguros que ésta ves SI hay conclusiones. SerÃa posible conocerlas? O la financiación y existencia de la revista depende de mantener la ansiedad por una respuesta que no existe.
Montar la revista en la web debe ser mucho más barato que arreglar el jardÃn de la Alzate. O es que el hecho de dejarla en papel es parte del temor a la crÃtica y parte de la nueva estrategia provinciana y paramuna de blindaje ante los “extraños” que ya vimos hace una semanas y que, como Guillermo Vanegas en éste caso, han querido colarse en la fiesta VIP de “las jóvenes fieras rancièrianas” de la Candelaria.
Parece que, volviendo al papel y no permitiendo los registros en la red, en video o grabadora, ahora si nuestros artistas de escritorio quedarán técnicamente blindados y podrán seguir haciendo y deahaciendo con la Historia como hunos culturales.
Hunos del páramo claro está. Y entre menos, más tajada de la Institición que les financia su “subversión polÃtica consentida” para repartirse. Claro. Es comprensible. ¿Si no, de que diablos vivirÃan?
Solo uuna gran curiosidad. ¿Estas fierecillas rancièrianas de donde salieron? Ya me lo imagino.
Estamos seguros que ésta VEZ SI hay conclusiones. SerÃa posible conocerlas? Inevitable no tener lapsus en éste mar de analfabetismo polÃtico ilustrado.
Me tomaré el atrevimiento de ser un No-Erudito del proceso Errata y opinar, ¿se puede? o debo leer y citar hasta la última coma que aparece en la revista?; También me tomé el atrevimiento de leer toda la discusión dándome cuenta que el Blindaje del Papel del que nos habla Carlos Salazar, no es muy distinto al blindaje al que también se enfrenta uno al ver foros en dónde la persuasión académica de los expertos-informados en el tema, es apabullante hasta el punto de preferir callar las impresiones primarias. No obstante estoy de acuerdo. ¿por que no salir del monárquico papel y someter esto a la monárquica red? al menos es una monarquÃa con mas gente no?.
Por ahà hablan de Objetividad: el sr Orlando Contreras contra Guillermo Vanegas dice: ” Sus argumentos para justificar el poder hablar de algo donde ni siquiera estuvo presente, demuestra su falta de objetividad cuando de juzgar se trata.”, Orlando, ud cree que este debate ha tenido alguna pizca de objetividad? yo creo que no, y también creo que no hace falta que para señalar ciertos aspectos poco gratos, toque hacerlo con objetividad.
Se apela por un espacio que sirva para auto-examinarse, cosa que no deberÃa tener tanto problema, pero evidentemente fue un espacio creado para auto-referirse, ¿por qué se es tan reacio a la mirada que examina? ¿qué cosas no se pueden decir?, y creo que hay razones bastante buenas ya dichas aquà para apoyar un ente que examine y que no sea precisamente el “espacio de reflexión” creado para la revista.
El problema es que si queremos denominar algo como un “espacio de reflexión”, se deberÃa asumir con menos comodidad por parte de la institución organizadora, y mucho más, si vamos a arriesgarnos a tratar el tema de Arte en lo PolÃtico; pues evidentemente quedarÃa visto como algo de dientes para afuera.
Desligar el tema del Coloquio de la institución, es como si por ejemplo uno fuera a una coloquio de una reconocida petrolera sobre “cuidado del medio ambiente”, con la condición que por ningún motivo se entrará a revisar ni discutir el tema de porcentaje de etanol-perjudicial que la misma institución distribuye para ahorrarse gastos menores en frontera serÃa sospechoso no?
Pero el Omitir Algo Institucional, tampoco es sinónimo de que todos los contenidos dentro del Coloquio sean una pose y una maraña institucional en donde nada se salva y está completamente parcializado.
y Para cerrar, hay unas implicaciones-fuertes implicaciones-que carga dicha institución; y es por eso que debe haber una exigencia por parte de los asistentes y lectores del coloquio y de Errata a un espacio que se nos brinda “Abierto a reflexionar” y comprobar en próximas versiones, si su disposición de apertura es cierta.
Una Revista Entre Muchas Revistas.
Por el momento nadie de la Alzate, ni los organizadores del foro, ni los de comité de ERRATA se han manifestado. Aunque estoy seguro que estan siguiendo este foro con entusiasmo. Yo hablo en nombre de un espectador des-prevenido (y enfurecido) como los que participamos en EP y no de la institución que el comando de los tenaces Jedais quiere demoler a toda costa en su justiciera posición como garantes de los bienes públicos.
Salazar tiene razón no hay que blindarse en el papel, y serÃa deseable que ERRATA, como lo anunció incialmente Ospina, pase a la web. Como deberÃan pasar a la web todos los libros publicados por la Alzate, la Facultad de Artes de la Universidad de los Andes, la Universidad Javeriana, la Universidad Nacional y la Universidad Distrital etc, etc.. pero claro eso harÃa que el libro o revista no se venda… money & money ahà está el problema.
A propósito de revistas académicas, de distribución gratuita les copio este link http://gemini.udistrital.edu.co/comunidad/grupos/calle14/index.php donde pueden consultar una revista (ENTRE MUCHAS REVISTAS)que sin tanto ruido se está perfilando como una de la más importantes editadas por las facultades de Artes de Bogotá, en este caso por la ASAB-Distrital.
Buena lectura, mientras ERRATA aparece en la web, roguemos a Dios que sea pronto, pra asà poderle dar el palo que se merece.
Si de algo ha servido esta discusión, es para que la revista se haga + pública (con mayor razón si se trata de una publicación sin ánimo de lucro!)
Ahora, segun Orlando Contreras, la cuestión es de publicar en la web para no gastar money, esto esta igual a la guerra en colombia, ya se degenero, pero los problemas que se plantean; sobre la necesidad de una administración pública transparente y participativa, ha pasado a un segundo plano. SerÃa bueno escuchar a la Alzate, en ese sentido es hora de que este foro pase a otra instancia, es decir, por que no un derecho de petición colectivo, una tutela, una toma, una llamada de Chavez o un madrazo de Uribe ( “me entregan cuentas o le parto la cara, marica”).