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Artistas Por La Guerra


La Patria ha sido mancillada por los actos y declaraciones transformistas de una nación que en otros tiempos fue un país hermano. Ante el destino belicoso que pronostican los hechos resulta fundamental invocar el concurso de los artistas, sobre todo los de la palabra, para que nos ayuden en este momento aciago: para entender tenemos que imaginar y para imaginar necesitamos de las artes imaginativas. Necesitamos justificar y perdonar la batalla que está por venir y qué mejor guía que un rezo sublime que nos blinde de lo melifluo y lo baboso, que mantenga intacta nuestra dignidad, que nos aleje de la mentira evidente y maliciosa del realismo mágico mediático, una oración para la pasión y la sangre, para el gran latido al que nos unimos (o nos reduce el enemigo común), una oración de guerra:

«Oh Señor, nuestro Padre, nuestros jóvenes patriotas, ídolos de nuestros corazones, salen a batallar. ¡Mantente cerca de ellos! Con ellos partimos también nosotros —en espíritu— dejando atrás la dulce paz de nuestros hogares para aniquilar al enemigo. ¡Oh Señor nuestro Dios, ayúdanos a destrozar a sus soldados y convertirlos en despojos sangrientos con nuestros disparos; ayúdanos a cubrir sus campos resplandecientes con la palidez de sus patriotas muertos; ayúdanos a ahogar el trueno de sus cañones con los quejidos de sus heridos que se retuercen de dolor, ayúdanos a destruir sus humildes viviendas con un huracán de fuego; ayúdanos a acongojar los corazones de sus viudas inofensivas con aflicción inconsolable; ayúdanos a echarlas de sus casas con sus niñitos para que deambulen desvalidos por la devastación de su tierra desolada, vestidos con harapos, hambrientos y sedientos, a merced de las llamas del sol de verano y los vientos helados del invierno, quebrados en espíritu, agotados por las penurias, te imploramos que tengan por refugio la tumba que se les niega —por el bien de nosotros que te adoramos, Señor—, acaba con sus esperanzas, arruina sus vidas, prolonga su amargo peregrinaje, haz que su andar sea una carga, inunda su camino con sus lágrimas, tiñe la nieve blanca con la sangre de las heridas de sus pies! Se lo pedimos, animados por el amor, a Aquel quien es Fuente de Amor, sempiterno y seguro refugio y amigo de todos aquellos que padecen. A El, humildes y contritos, pedimos Su ayuda. Amén».

La oración de guerra de Samuel Clemens, redactada en 1904 —una época de gran exaltación y emoción—, es el mantra ideal para que hasta los más reticentes sean capaces de tragarse el sapo afeminado de la diplomacia y comprendan que la guerra es la continuación de la política por otros medios. “Sólo a los muertos les está permitido decir la verdad”, dijo Clemens tras el rechazo que recibió su oración por parte de una editorial de la época. El texto fue publicado seis años después de la muerte de su autor (este año se cumple su centenario). No crea el lector que está ante el rezo de un hombre “que era un lunático porque no tenía sentido nada de lo que había dicho”, no, la proclama de Clemens es la dosis precisa de racionalidad que merece este tipo de coyunturas; su arte hoy está tan vigente como el varonil arte de la guerra.

5 Opiniones sobre Artistas Por La Guerra

  1. Carlos Jimenez 2010/07/26 at 1:47 pm

    Pues mal haríamos los que somos artistas y los que no lo somos en pensar que la guerra que nos amenaza es el resultado del supuesto delirio compartido por Chávez y por Uribe, ignorando que obedece a planes muy racionales elaborados por el Pentágono y el Departamento de Estado y a los que responden tanto las siete bases que Uribe le ha regalado graciosamente a las FFAA americanas como la apertura de nuevas bases militares en Panamá, la base de Aruba y el desembarco de marines en Costa Rica.

    Ojalá todo fuera una locura de sátrapas tropicales y no los planes imperiales de Washington de recuparación del control político y militar de un continente que se les está llendo de las manos.

    • Orlando Contreras 2010/07/26 at 9:48 pm

      Tiene razón Carlos Jimenez y ni qué hablar del conflicto próximo entre Corea del Norte y Corea del Sur con sus aliados japones y estadinenses. Y lo de Irán será un deliro aislado de estos planes nefastos del los USA, claro que no. Al texto del señor Ospina, le hace falta un poco de foco geopolítico, aunque es muy ameno de leer.

      • Lucas Ospina 2010/07/29 at 10:09 am

        Varones, tienen razón, faltó algo de foco “micromacrogeoneocolobiosomapolítico”. No basta con fusilar a mi General Clausewitz y su “”la guerra es la continuación de la política por otros medios”. Sobre las bases senté mi posición hace un rato en el siguiente texto:

        “Sí a las bases militares estadounidenses, pero…”
        http://lucasospina.blogspot.com/2009/10/si-las-bases-militares-estadounidenses.html

  2. Gloria Burgos 2010/07/27 at 7:51 pm

    Somos ciudadanos del mundo heredando fronteras mentales que apropiamos como nuestras, manipulados por los medios de desinformación, donde la única ganancia es proclamar la guerra como absoluto recurso, para ocultar los verdaderos intereses de unos pocos que destruyen la vida y los sueños de muchos.

    No es de extrañar que muchos se rasguen las vestiduras y griten proclamas al patriotismo…mientras otros lo utilizan como fachada para sus propios intereses… ojala un día no muy lejano dejemos de ser un pueblo sin memoria y nos transformemos en un pueblo que se cuestiona… y ante todo reacciona.

  3. Violeta Moreno 2010/07/30 at 6:17 pm

    Comparto con Gloria la necesidad que seamos un país de cuestionamientos, peroi cuáles pueden ser nuestras reacciones? Orar de seguro que no, pues nos hace más ignorantes ante lo que está sucediendo. Si los artistas de la palabra (como dice Ospina) pueden ayudarnos en este nefasto momento, me pregunto qué podemos hacer desde las artes visuales? Qué estamos haciendo frente a los 200 años de farsa publicitaria? Quizás en vez de estarnos peliando tanto con nuestros vecinos “hermanos” deberíamos aprender algo de ellos, aunque no sean tan vecinos (Les sugiero que vean el trabajo de la Internacional Errorista y los Iconoclasistas).