a propósito de burros y tigres (éstos no de papel)

La moraleja que ofrece el tránsito inútil de Natalia Ávila por los corredores del palacio Tadesiano para legitimar su condición de artista es sencilla: Burro… no pelees con el tigre y menos si estás amarrado!!

No me queda muy claro en éste cuento el capítulo correspondiente a lo que pasó después de haber enviado la primer carta a la rectoría. La protagonista alega que no hubo ningún irrespeto en el contenido de la carta, sin embargo ese… “damos un plazo máximo de una semana para recibir la información que solicitamos junto con su respuesta a esta carta…” me parece que contiene un tono amenazante, suficiente como para que el malvado rector se sintiera agredido en su sillón celestial. Provocó ésta carta que la Hechizera Zylbya fuera llamada a los confines de la rectoría para explicar hechos que nunca debieron trascender su reino? Creo que sí y ello la enfureció, lo que produjo como venganza un conjuro con mal de ojo, (Cuidado amigos: la ojeriza y el mal de ojo también los transmiten por e-mails) la que surtirá efecto durante cuatro tesis frustradas.

PD: Apreciado señor Lucas Ospina: estoy atento a su casta y bien acicalada respuesta al premio nacional de crítica de arte.

Gina Panzarowsky

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